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Gobierno de hombres

SantisimaTrinidad

Dios da Su Voluntad al Papa, no a un conjunto de hombres que se reúnen para no hacer nada de lo que Dios quiere en Su Iglesia.

Dios guía a Su Iglesia con la Verdad. No la guía con la mentira. El camino de Dios en la Iglesia es un camino de Verdad, un camino que lleva hacia la Vida. Un camino que no se para en ninguna vida humana, en ninguna obra humana, en ningún pensamiento humano.

El camino de la Iglesia sólo lo tiene Dios escondido en su Corazón. Y Dios lo da sólo al Papa.

Por tanto, lo que esos hombres hagan en ese gobierno consultivo no viene de Dios. No hay que seguirlo. Porque la Voluntad de Dios sólo está en la Cabeza de la Iglesia. Y esa Cabeza ya no es de Francisco ni de ninguna Jerarquía en la Iglesia, por el pecado de Francisco y por el pecado de toda la Jerarquía.

La Verdad duele decirla. La Verdad cuesta decirla. La Verdad da horrores obrarla en la Iglesia.

La renuncia de Benedicto XVI es sólo la presión de los hombres en la Iglesia para poner un gobierno consultivo en la Iglesia. O Benedicto XVI ponía ese gobierno o se iba de la Iglesia.

Lo que ha puesto Francisco es lo que se negó hacer Benedicto XVI. Esta es la razón de su renuncia.

Con los documentos filtrados a la prensa, con las cartas del Papa Benedicto XVI filtradas, comenzó la presión sobre el Papa. Una presión de alguien que gobierna los pasillos en el Vaticano y que hace que esos pasillos se llenen de los pensamientos de esa cabeza.

La filtración de las cartas del Papa no es cualquier cosa en la Iglesia. No fue el mayordomo. El mayordomo hizo su papel. Pero había que destapar algo negro contra Benedicto XVI. Había que poner en peligro la credibilidad de un Papa. Había que mostrar al mundo que un Papa no puede gobernar solo la Iglesia, que necesita una ayuda de los hombres.

Y, por eso, esas cartas son como el anillo al dedo para obligar al Papa a la renuncia. Cartas muy graves sobre asuntos de la Iglesia. Cartas que comprometen el Papado y al Papa. No son cartas más o menos conflictivas. Son cartas que ponen el dedo en la llaga de lo que hay en el Vaticano que nadie ve, que nadie percibe, porque se calla.

Benedicto XVI renunció porque fue obligado a renunciar. No tenía otra salida. Podía haber hecho como Gregorio XII: huir y que otro leyera la renuncia. Entonces, no hubiera pecado. Pero Benedicto XVI era un pecador, sin luz del Espíritu para hacer las cosas en la Iglesia como las quiere Dios. Y tuvo que renunciar. Tuvo que poner la razón que a nadie convence, porque tenía que callar la verdadera razón: el escándalo que hay en la Iglesia y que esas cartas revelan.

La Iglesia está corrompida en todo su edificio. No hay habitación donde no se vea el moho, la mugre de la mentira, del engaño, de la lujuria en la Iglesia.

Y con esas cartas se decidió un Pontificado. Y, por eso, Francisco se ha apresurado a poner un gobierno humano en la Iglesia.

Benedicto XVI se negó a este gobierno. Pero no podía decir que no. Tenía que ponerlo, por la presión de muchos en la Iglesia. No podía dar la Verdad del gobierno de la Iglesia, porque ya estaba atado con esas cartas.

Esas cartas comprometen la Infabilidad del Papa. Este es el punto más conflictivo si uno lee esas cartas. ¿Cómo un Papa puede permitir eso siendo Papa? ¿Dónde está la Sabiduría del Cielo en el Papa? ¿Por qué el Papa permite lo que no puede permitir en la Iglesia siendo Papa?

Como no se entiende lo que pasó con Pablo VI, al permitir tanto desastre en la Iglesia, tampoco se entiende por qué Benedicto XVI permitió esos desastres en la Iglesia?

Crisis de autoridad es lo que reflejan esas cartas. Ambición de poder en la curia vaticana. Todos quieren el Poder la Iglesia. Todos se opusieron al Papa Benedicto XVI para que renunciara al Papado tras el escándalo de esas cartas.

Esas cartas descubren lo que hay en la Iglesia a las claras. Y la jugada de dar a conocer esas cartas viene de la misma Iglesia, del mismo Vaticano, de hombres que quieren el poder y que hacen lo que sea para conquistar ese poder.

Esos hombres cogieron esas cartas secretas del Papa y las divulgaron sólo para un fin: la renuncia de Benedicto XVI. Que renunciara para poner al hombre que ellos quieren en la cúpula de la Iglesia.

Todo ese lío montado en el Pontificado de Benedicto XVI viene por los que rodearon al Papa para presionarle en su gobierno y que hiciera en ese gobierno lo que ellos querían. Como Benedicto XVI se opuso, los hombres maquinaron una razón para que Benedicto XVI dejara el gobierno de la Iglesia. Y, Benedicto XVI, verdadero Papa, no tuvo la fuerza espiritual necesaria para combatir a los hombres dentro de la Iglesia y, por eso, tuvo que irse, obligado por los Cardenales y Obispos.

Y esos Cardenales y Obispos decidieron el destino de la Iglesia para poner su gobierno en la Iglesia.

Gobierno de hombres es lo que hay ahora en la Iglesia.

Gobierno de mentes humanas, mentes inteligentes para hacer la maldad, para correr en busca de la maldad, para desfigurar el bien con el mal de sus corazones.

Y las almas, como si nada hubiera pasado. Contentas con la vida, contentas con sus placeres en la vida. Contentas con tener hombres que hablen de cosas humanas, de obras humanas, de conquistas humanas, pero que no les hablen de cómo conquistar el Cielo.

La Jerarquía de la Iglesia sólo tiene un fin: conquistar el poder de la Iglesia. Es lo que se ve. Y a eso lo llaman Voluntad de Dios, porque un idiota ha firmado un documento en que quiere demostrar su inteligencia humana al constituir su negocio en la Iglesia. El negocio que le va a dar popularidad en la Iglesia. El negocio que le va a resolver el agujero económico que tiene y que no ha podido solventarlo diciendo a los hombres que le den dinero para sus pobres en la Iglesia.

Un idiota que no sabe dónde está metido, porque es sólo el títere del demonio para que todo el mundo esté contento en la Iglesia.

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