Lumen Mariae

Inicio » nuevo orden mundial

Archivo de la categoría: nuevo orden mundial

El espíritu de Maitreya y de Francisco

Maitreya Francisco

“En primer lugar, los hombres deben verse como hermanos, hijos del Unico Padre” (m.10)

“Recordad que la humanidad es Una, hijos del Unico Padre” (m.31)

“En la base está la convicción de que somos todos hijos del único Padre celestial,

“mostrar a los hombres que los hombres son hermanos;

formamos parte de la misma familia humana

que el mundo es Uno”(m. 92)

y compartimos un destino común.

“la solución para salir de vuestros problemas es (…) compartir los productos de este mundo tan abundante entre vuestros hermanos y hermanas en todas partes” (m. 11)

.

De aquí deriva para cada uno la responsabilidad de trabajar a fin de que el mundo se convierta

“el camino del hombre es el camino de la fraternidad, de estrecha cooperación, y de confianza y servicio mutuos. (m. 12)”

“Haced que vuestro acto de servicio sea salvar a los que mueren de hambre en el mundo” (m. 31)

en una comunidad de hermanos que se respetan, se aceptan en su diversidad y se cuidan recíprocamente.

“mediante la justa distribución de los múltiples recursos de la Tierra, todos los hombres pueden disfrutar de la generosidad de Dios” (m. 51)

“Haced que vuestra labor principal sea dar a los hombres los recursos para existir con dignidad humana, como hijos de Dios, todos hermanos.
Ceded, en beneficio de todos los hombres, la producción del mundo a las naciones del mundo (m. 12).

“la Ley del Amor y la Justicia debe ponerse en práctica si la humanidad quiere sobrevivir” (m. 92).

También estamos llamados a darnos cuenta de las violencias y de las injusticias presentes en tantas partes del mundo y que no pueden dejarnos indiferentes e inmóviles: se necesita el empeño de todos para construir una sociedad verdaderamente más justa y solidaria.

El Espíritu de Dios marca en la Iglesia un camino de Cruz, camino que pocos quieren tomar porque supone un enfrentamiento contra el mundo, contra la carne y contra el demonio.

Y hoy se predica, no sólo en el mundo, sino en la Iglesia, una doctrina basada sólo en el compartir. Y, en ese compartir, está la solución a todos los problemas del hombre.

Se predica esta doctrina por una razón: porque el hombre niega la Cruz de Cristo. el hombre no quiere sufrir, y, en consecuencia, quiere tenerlo todo en este mundo.

Francisco no comprende el sufrimiento de los hombres ni del mundo: “¿Qué sucede en el corazón de los hombres? ¿Qué sucede en el corazón de la humanidad?” (1 de enero 2014). Son palabras de un hombre que ya no cree en la Palabra de Dios y, por tanto, grita al hombre que debe detenerse en la espiral de la violencia, de las injusticias, para encontrar la paz. Como si la paz viniera del comportamiento del hombre sobre el mismo hombre. Y la paz es una conquista del Espíritu en el hombre. Es un Don divino que sólo se da al corazón humilde, al corazón que acepta la Palabra de Dios. Y donde está la Paz de Dios, está la Justicia Divina, y el amor entre los hombres nace sólo del Amor Divino.

Hay paz entre los hombres porque Dios ama al hombre y el hombre se deja amar por Dios. El punto es que el hombre no se deja amar por Dios y siempre está en lo mismo: en sus injusticias, en la búsqueda de una falsa paz entre los hombres.

Hoy se quiere poner al Padre Celestial como el Padre de todos los hombres. Esto es lo que predica Maitreya y Francisco. Los dos la misma cosa.

Y Cristo predica: “Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais a Mí (…) Vosotros tenéis por padre la diablo, y queréis hacer los deseos de vuestro padre”(Jn 8, 42. 44). Es claro que hay hombres cuyo padre es el demonio, no el Padre Dios. Tanto Maitreya como Francisco no dan la doctrina de Cristo. Y tanto uno como el otro enseñan lo mismo. Luego, los dos, Maitreya y Francisco, hablan con el mismo espíritu: el espíritu de falsa profecía.

En la Iglesia, las almas tienen que aprender a discernir espíritus, para no caer en el engaño que muchos tienen dentro de la Iglesia. Se dejan llevar de fábulas, de cuentos chinos, de opiniones, de sentimentalismo y, por lo tanto, siguen a gente que no da el pensamiento de Cristo en la Iglesia, sino que da le mente del demonio, el evangelio del demonio, como hace Francisco.

Si los hombres no somos uno porque no tenemos un mismo padre, entonces, no podemos formar una familia humana, es decir, los hombres no somos hermanos. Esto es lo que predican ambos. Y Cristo predica otra cosa: “El que es de Dios oye las palabras de Dios; por eso, vosotros no oís, porque no sois de Dios” (Jn 8, 47).

Hay personas que son de Dios, que son de la familia de Dios; y hay personas que no son de Dios, que son de la familia del hombre. Hay dos familias entre los hombres. Por tanto, no existe una sola familia humana. Lo que dice Francisco: un cuento chino, una fábula. Lo dice porque tiene el mismo espíritu que posee Maitreya.

Y, entonces, como no todos somos de un mismo Padre y, por tanto, no hay una sola familia humana, se concluye: el mundo no es uno o, como dice Francisco, no compartimos el mismo destino.

Dice Cristo: “Yo ya no estoy en el mundo; pero ellos están en el mundo, mientras Yo voy a Ti. Padre Santo, guárdalos en Tu nombre a estos que me has dado, para que sea Uno como nosotros” (Jn 17, 11).

El Padre y el Hijo y los que el Padre ha dado al Hijo son los que son Uno. No es el mundo, porque Cristo no está en el mundo. Y los que el Padre ha dado al Hijo, los guarda el Hijo para que ninguno perezca en el mundo (cf. Jn 17, 12). Por tanto, tampoco son del mundo.

¿Cómo dice Francisco que todos tenemos un destino común si hay muchos que no van a hacer unidad ni en el Padre ni en el Hijo? Estas patrañas la Iglesia se las come como una verdad y nadie discierne nada. ¿Qué está pasando en la Iglesia? Está el espíritu del anticristo. Eso es lo que está pasando. ¿Todavía no tenéis inteligencia? ¿Todavía os dejáis llevar por las fábulas de lobos vestidos de mansos corderos?

Consecuencia: si no es posible la unidad entre los hombres, porque unos están con Dios y otros con el demonio, entonces no es posible la justicia, la solidaridad, el bienestar del hombre, el construir un paraíso en la tierra compartiendo los bienes con los demás.

El que falte comida, dinero, y todos los demás, es algo que no debe inquietar a nadie. Es que es lo normal en un mundo donde reina el pecado. Es que pobres siempre tendréis. Es que eso de que no pueden dejarnos indiferentes e inmóviles, es sólo la fábula de Francisco.

El que quita su pecado, entonces comienza a amar al prójimo rectamente. Pero el que no lo quita, no hay que soñar que pueda amar al prójimo porque resuelva sus necesidades económicas. ¡No hay que soñar, no hay que hacerse ilusiones!

Porque el amor es un don de Dios al corazón. El amor no viene porque doy dinero al pobre. Dios no pone Su Amor en el corazón porque resuelvo los problemas de los demás. Dios pone Su Amor en el corazón porque mi corazón se abre al don del Amor. Y no más. Y no hay más vueltas. Si el hombre no quita su pecado, su corazón no se abre al don del Amor. Todo está, toda las prisas hay que ponerlas en el corazón, en quitar el pecado. Si la Iglesia no quita su pecado eso es lo que NO PUEDE DEJARNOS INDIFERENTES E INMÓVILES. De esto sólo hay que preocuparse en la vida. Sólo de esto: “Buscad primero el Reino de Dios y los demás por añadidura”. Pero, en el pecado, no se puede buscar el Reino de Dios y, por tanto, se carece de todas las necesidades humanas y terrenales.

Cristo no predica como Francisco y Maitreya: compartan sus bienes y serán gloriosos. Cristo dice: Aprendan a ser humildes de corazón y, entonces, tendrán todos los bienes que el corazón necesita para vivir: “Aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mt 11, 29).

El descanso del alma es el descanso de la vida. Cuando el alma descansa es porque no hay problemas en la vida, todo está solucionado, siempre hay una puerta para una esperanza, para un amor, para una vida.

La doctrina de Cristo no es lo que predica Francisco. Francisco predica la doctrina del anticristo. La doctrina de un nuevo orden mundial, en la que desaparece la Iglesia, se hace mundana, se confunde con el mundo, para poner una verdad que nace del demonio: “Seréis como dioses”. A esto lleva esa doctrina: a un dios que emerge del interior de cada persona, y que se confunde con las demás personas y con el mundo, para hacer que todo sea dios, todo uno. Por eso, es necesario compartirlo todo, porque todos tienen derecho a nuestras conquistas en la vida: lo que somos, lo que tenemos, es del otro también. Y sólo así se hace esa unidad utópica, imposible de realizar en la práctica, en la vida de cada día.

Francisco propone fábulas a la Iglesia, cosas que son muy bonitas (= alimenten a los pobres), pero irrealizables de hecho. No se puede, porque existe una cosa que niega Francisco: el pecado.

Sólo por el pecado, se hace utopía lo que quiere Francisco. Por eso, Francisco no entiende el mal del mundo ni de los hombres. No puede entenderlo porque no cree en el pecado. Y el pecado es un misterio que no se resuelve compartiendo la vida con los demás. Si fuera tan sencillo como eso, entonces la vida no sería en sí un misterio. Pero cada corazón es un designio divino que sólo Dios revela al corazón. Y sólo en Dios se puede entender la vida de cada alma. No se comprende en el hombre, en sus pensamientos, en sus ciencias, en su progreso. Francisco sólo cree en las soluciones que los hombres dan a todos sus problemas humanos, sólo cree en el pensamiento del hombre, pero no cree en la Palabra de Dios.

Quien sigue el pensamiento de Francisco, sigue el pensamiento de Maitreya. Es que son una sola cosa. Dicen lo mismo, cada uno con sus palabras. Pero es lo mismo, porque nacen de un mismo espíritu, que es contrario al Espíritu de Cristo.

¿Todavía les cuesta entender que Francisco no es Papa? Francisco no fue elegido por Dios, sino por los hombres. Por eso, no es Papa. No son los hombres los que eligen. Es Dios. Y Dios no pone como Papa a un hombre que sigue a Maitreya en su pensamiento. No puede hacer eso Dios. Eso lo hacen los hombres.

Disciernan el espíritu de Francisco y vean que no tiene el Espíritu de Pedro. Pedro no habla así en la Iglesia. Así habla Maitreya.

Análisis de la situación del Vaticano

El rayo en el Vaticano: Aviso a los católicos de que lo que sucede en el Vaticano no es correcto. A la Curia, que tenga cuidado con lo que planean ya que no es de Dios, ni de sus leyes.

El rayo en el Vaticano: Aviso a los católicos de que lo que sucede en el Vaticano no es correcto. A la Curia, que tenga cuidado con lo que planean ya que no es de Dios, ni de sus leyes.

Todos quieren analizar lo que pasa en el Vaticano, las líneas que sigue la Jerarquía de la Iglesia, los caminos que Roma quiere andar con Francisco. Pero nadie da un análisis de lo que pasa actualmente en Roma.

En Roma, se está construyendo una nueva iglesia partiendo de la Iglesia verdadera, de la Iglesia de Cristo. Esto es lo que nadie dice y, por eso, sus análisis del Vaticano son erróneos.

Francisco ha comenzado una nueva iglesia sin Jesús y sin María. La doctrina de esa nueva iglesia no es la doctrina sana de Cristo, sino sólo el invento, la fábula de Francisco sobre el Evangelio, sobre el Magisterio y la Tradición de la Iglesia.

En esa doctrina nueva no hay ninguna verdad, todo es mentira, pero una mentira agradable, que gusta al hombre porque le dice al hombre lo que quiere escuchar.

Dicen que Francisco es revolucionario, renovador, que da un cambio, que trae una novedad, que pasa una página, que deja de lado lo antiguo. Y eso sólo significa una cosa: Dale al pueblo lo que quiere oír y te amará. Dile la Verdad, háblale de sufrimiento, y te odiarán.

Francisco es hábil, es un orador sutil, es tan buen orador que nadie advierte el engaño que sale de su boca constantemente. Nadie. Porque dice ese engaño con el sentimiento, con palabras bonitas, hermosas, bellas, que parecen que llegan al alma y lo que hacen es oscurecer la mente, apagar la luz para que el alma no vea la mentira, el engaño que se le propone.

La gente no está atenta al engaño que trae esas hermosas palabras porque mientras al pueblo se le de lo que quiere, lo que quiere escuchar, no analizan nada más ni reflexionan. No se preguntan: “¿esto por qué lo ha dicho?”; “esta frase ¿a qué viene?”;”¿será verdad esto que dice Francisco?”

Cuando la gente no se pregunta es que obedece a ciegas a una persona y no ve, no es capaz de analizar las verdaderas intenciones que se esconden tras las caretas de Francisco, de los sacerdotes y Obispos que lo defienden como el Papa al que hay que seguir.

El demonio está engañando a la Iglesia de forma deliberada, de forma muy clara para el que tiene fe, porque presenta la persona que hoy más se cree: a un Papa. Todos están atentos a ver qué dice el Papa, a ver qué obra el Papa. Todos: dentro y fuera de la Iglesia.

El demonio es muy hábil para conseguir lo que él quiere: siempre se viste de ángel de luz. Siempre. Nunca se presenta como demonio cuando quiere engañar a los que él sabe que viven la Verdad, que están en la Iglesia verdadera. El demonio sabe eso y, por eso, la combate con todo su odio, porque él sólo es mentiroso y padre de la mentira.

El mal se hace pasar siempre por Jesús, utiliza sus métodos, sus palabras, su doctrina, pero entre verdad y verdad, está la mentira escondida. Es lo que hace Francisco continuamente: da una verdad, da una mentira. Da una hermosa frase llena de una mentira que nadie atiende, porque se dice hermosamente, bellamente, al hombre le agrada la frase: “José y María vivían en Nazaret pero no vivían juntos, porque el matrimonio todavía no se había celebrado. Pero María, después de haber acogido el anuncio del Ángel, quedó encinta por obra del Espíritu Santo y cuando José se da cuenta queda desconcertado” (Francisco, 22 de noviembre). Esta frase es bella, hermosa, pero tiene muchas mentiras. Pero la gente no cae en cuenta de las mentiras, porque la frase está dicha de acuerdo a los oídos del hombre, no está dicha para decir la Verdad. Aquí Francisco dice su opinión sobre el matrimonio de José y de María. Y dice su opinión de lo que pasó por la mente de San José. Pero Francisco no dice la Verdad en esta frase. Además, no puede decirla nunca.

Este es el punto que muchos no acaban de entender de Francisco. Un verdadero Papa, aunque sea pecador, nunca miente cuando habla en la Iglesia: cuando predica, cuando está con la gente, aunque se mueva sin enseñar nada en la Iglesia, lo que habla o lo que obra es de acuerdo siempre a la sana doctrina de Cristo. Esto hace un verdadero Papa. Esto no lo puede hacer nunca Francisco porque no es un verdadero Papa.

Este es el punto que muchos no aceptan, no pueden aceptarlo, porque ya no se ve al Papa como el centro de la verdad, como el que habla la verdad, como el que enseña la verdad. Y no se ve por la misma razón que Pilatos no la vio: ¿Qué es la Verdad?

Pilatos tenía enfrente a la Verdad Encarnada, a Jesús. Y miró la Verdad y no se dio cuenta de la Verdad, no atendió a la Verdad, no se preocupó de la Verdad, sino sólo preguntó: ¿Qué es la Verdad?

Esa es la pregunta que constantemente se hace Francisco y los que le siguen. No saben lo que es la Verdad y, por eso, enseñan lo que van descubriendo con sus inteligencias humanas, con sus ciencias, con sus culturas, con sus filosofías de la vida.

Y esto mismo es lo que le pasa a mucha gente. Ven la Verdad, pero se siguen preguntando por la Verdad, porque no creen en la Verdad, sólo creen en las fabulas que los hombres van diciendo cada día, en su evolución histórica, en su progreso científico y técnico. Y, entonces, empiezan a cuestionar la Verdad del Evangelio y a interpretarlo según sus avances en la ciencia, en la filosofía, en la cultura, etc..

Así hace Francisco su nueva doctrina para su nueva iglesia. De esta manera. Y, por eso, predica bellamente, pero es toda esa belleza una herejía, la que se vive en su nueva iglesia.

A la gente le gusta vivir una espiritualidad fofa, amanerada, amorfa, que le hablen bonito, que le digan que Dios los ama, pero que después los dejen pecar en sus vidas. Esto es lo que propone Francisco en todas sus homilías. Esta doctrina, que no es la de Cristo, sino del demonio.

A la gente le cuesta decir que Francisco es un mentiroso y que su doctrina no es ortodoxa, no es la de Cristo. Cuesta muchísimo decir esta frase. Muchos callan sabiendo que Francisco dice herejías. La Iglesia calla ante tanta mentira de la Jerarquía. Y eso es señal de que eso que está en Roma no es la Iglesia de Cristo, es una nueva iglesia, donde ya no se habla la verdad, sino la mentira cada día. Y eso lo que se enseña en esa iglesia: a mentir, a decir que todo va bien, que no pasa nada, que Francisco está en la ortodoxia, como Muller ha dicho en una entrevista reciente: “Francisco no va por otro camino: sino que combina la ternura del pastor y la ortodoxia, que no es una teoría cualquiera, sino la recta doctrina expresada en la plenitud de la Revelación”. Muller besa el trasero de Francisco y, por eso, tiene que hablar así, con engaño. Le pagan para que hable, porque en la nueva iglesia de Francisco hay que defender la mentira y al mentiroso, que es Francisco.

Esto es lo que nadie se atreve a decir, lo que nadie quiere analizar cuando ve el Vaticano. Y, entonces, se hace el juego a la nueva iglesia de Francisco. No se la ataca, sino que se defiende la mentira que enseña esa nueva iglesia.

No se puede hablar de Dios, de sus obras y, a la vez, querer transformarlas a la manera de pensar, de obrar humanas. Este es el lenguaje de Francisco: habla de Dios, pero dice que hay que obrar como hombre. Jesús vino a salvar al hombre, luego hay que dar de comer al hombre. Así es el pensamiento de Francisco, así de claro, pero nadie se da cuenta de esta verdad. Todos creen que Francisco está diciendo la verdad porque habla bonito. Eso es todo. Todo consiste en hablar bonito: eso es lo que se enseña en la nueva iglesia. Hablen con palabras bellas, puestas en una bandeja de plata, hermosas para el oído del hombre y entonces serán de Dios. Y no importa que se diga la mentira. No importa la doctrina, sino las obras: den de comer a los pobres. Así se salva el hombre.

En la nueva iglesia no interesa la Verdad. No interesa. Y, por eso, los errores y las herejías en la nueva iglesia llevan al mundo a su destrucción. Lo que se está construyendo en Roma es el origen de lo que viene al mundo. Roma está construyendo un nuevo orden mundial dentro de la Iglesia verdadera, la de Cristo. Y eso producirá un cisma en Roma. El cisma ya está, pero encubierto, todavía no se han quitado las caretas la Jerarquía que sigue a la nueva iglesia.

Pero, una vez que se la quiten, entonces en el mundo se dará lo que se está cociendo dentro de la Iglesia.

El futuro de la Iglesia es muy negro, no hay escapatoria para el que duda en la fe. Hay muy pocos que crean en verdad y se mantengan firmes en todo. En la Iglesia hay división y mucha confusión. Y nadie se da cuenta de ese engaño que lleva a la Iglesia al orden mundial dentro de Ella, cambiando la doctrina de siempre.

Para que el mundo y la Iglesia sea una sola cosa, hay que fabricar una iglesia mundana, donde se viva lo que hay en el mundo. Y, entonces, se da en todas partes, el nuevo orden mundial. Y aparece el Anticristo que lo gobierna todo: iglesia y mundo.

La Jerarquía quiere cambiarlo todo porque la doctrina de Jesús no está a la moda del mundo, porque se ha vuelto vieja, achacosa, y ya no sirve para cambiar el mundo. Hay que dejarla abandonada, hay que dejarla que muera, ya no vale nada para la existencia de los hombres. La Jerarquía de la Iglesia piensa que si viviera Jesús en estos tiempos se adaptaría al mundo, a las modas, a las culturas, a los pensamientos de los hombres.

Debajo de la sonrisa de Francisco existe el desorden y la maldad, existe el pecado y la desobediencia a la ley del Señor, existe un corazón recubierto de odio y de maldad demoniaca.

Francisco miente como se bebe un vaso de agua. No le importa mentir con tal de ganar adeptos para su iglesia del demonio.

Por eso, hay que defender al Papa Benedicto XVI por encima de todo porque es, en verdad, el verdadero Papa.

El legítimo Papa, el que tiene todos los derechos y todo el poder de Dios es Benedicto XVI, Papa hasta la muerte. Francisco es sólo un hombre sin el poder de Dios, sin el derecho de Dios a ser Papa. Es sólo un farsante que se puso ahí porque le agrada la publicidad, la fama, el dinero y el poder.

El Papa Benedicto XVI volverá a ser Papa cuando salga de Roma, cuando huya de su encierro viendo con horror cómo la Iglesia se cae a pedazos en Roma. El calvario de Benedicto XVI empieza fuera de Roma. No ha comenzado todavía.

Viene aquel que no es legal, viene aquel que no es elegido canónicamente y, entonces, la oscuridad cubrirá a toda la Curia Romana. La luz se apaga y el mal cubre el orbe entero.

Nuevo Orden Mundial

inmaculada_rostro

“En el Apocalipsis parece que los períodos se confunden, pero no es así. Sería mejor decir: se reflejan en los tiempos futuros con aspectos siempre más grandiosos.
Ahora estamos en el período que Yo llamo de los precursores del Anticristo.
Después vendrá el período del Anticristo que es el precursor de Satanás. Aquel será ayudado por las manifestaciones de Satanás: las dos bestias nombradas en el Apocalipsis. Será una etapa peor que la actual. El Mal crece siempre más.
Vencido el Anticristo, llegará un período de paz para dar tiempo a los hombres, golpeados por el aturdimiento de las siete plagas y por la caída de Babilonia, para refugiarse bajo mi señal. La época anticristiana surgirá a su máxima potencia en su tercera manifestación, o sea cuando tenga lugar la última venida de Satanás.
¿Habéis entendido? Es necesario creer, y no especular”
(Valtorta – 27 de agosto 1943).

Muchos precursores del Anticristo han dado el mundo y la Iglesia.

El Anticristo “es una persona muy en alto, en alto como un astro. No un astro humano que brille en un cielo humano, sino un astro de una esfera sobrenatural, el cual, cediendo al halago del Enemigo, conocerá la soberbia después de la humildad, el ateísmo después de la fe, la lujuria después de la castidad, el hambre de oro después de la evangélica pobreza, la sed de los honores, después de una vida escondida “(Valtorta – 20 de agosto 1943).

El Anticristo pertenece a la Iglesia, pero no es de la Iglesia, es de la falsa Iglesia que ha nacido en Roma.

Es un astro que viene de la oscuridad de Satanás: “Será menos pavoroso ver caer una estrella del firmamento, que ver precipitarse en los lazos de Satanás esta criatura ya elegida, la cual de su padre de elección copiará el pecado. Lucifer, por soberbia, se convirtió en el Maldito, el Oscuro. El Anticristo, por soberbia de una hora, se convertirá en el maldito y el oscuro después de haber sido un astro de mi ejército… “(Valtorta – 20 de agosto 1943).

El Anticristo “obtendrá la ayuda completa de Satanás, el cual le dará las llaves del pozo del abismo para que lo abra. Pero lo abrirá del todo para que salgan los instrumentos de horror, que en los milenios Satanás ha fabricado para llevar a los hombres a la total desesperación, de manera que ellos mismos invoquen como rey a Satanás, y corran en seguimiento del Anticristo, el único que podrá abrir las puertas del abismo para hacer salir al Rey del abismo, así como Cristo ha abierto las puertas del Cielo para hacer salir la gracia y el perdón, que hacen a los hombres semejantes a Dios y reyes de un Reino eterno en el cual el Rey de reyes soy Yo” (Valtorta – 20 de agosto 1943).

Estamos en el tiempo de los precursores del Anticristo, que vendrá cuando el cisma de la Iglesia esté en su cenit y en el mundo se viva la tercera guerra mundial.

En Roma tiene que desaparecer todo vestido de lo sagrado, de lo divino, de lo santo. Todo dogma debe caer, las verdades de la Tradición deben ser superadas por las mentiras de las culturas en el mundo y el Magisterio de la Iglesia debe ser cambiado por la filosofía más pavorosa que existe en la actualidad, la cual recoge en síntesis todos los errores filosóficos de todos los tiempos y los presenta en un nuevo formato, el formato de la nueva conciencia, del nuevo iluminismo, de la nueva deidad del hombre: él mismo.

El mismo hombre se ha hecho dios para sí mismo y ha puesto una base filosófica para alzarse como el bien que hay que seguir en el mundo y en la Iglesia.

Esta filosofía reúne muchas cosas de muchos pensamientos y de pensadores que viven con sus errores y mentiras como una verdad en sus vidas. Han hecho de su pensamiento el culto de su vida.

Esta filosofía está llena de tantos errores que se toman como algo en que hay que creer porque lo dice el hombre. Y, por tanto, va contra la ley divina en todas las cosas.

Esta filosofía es práctica, no es teórica. Está hecha para vivir, no para pensar. Y se hace a base de leyes inicuas, imponiendo la forma de pensar humana a los demás.

Por eso, esta filosofía la crean unos pocos hombres, pero la obran los demás en sus gobiernos, en la Iglesia, en cualquier vida humana. Está tan metida en todas las cosas que los hombres la pueden ver con sólo tener un dedo de inteligencia.

Es una filosofía descarnada de toda verdad, con sólo un planteamiento: poner en el mundo entero el Nuevo Orden Mundial, que englobe a todos los hombres con todos sus pensamientos humanos. Y, por tanto, en ella no hay ninguna verdad, sino la división infinita de la verdad.

En esa división infinita cabe cualquier pensamiento del hombre desde que es hombre. Todo lo engloba para poder formar un uno con las mentes de los hombres. Cada hombre piensa de forma diferente. Para agruparlos, sin que dejen sus razonamientos, sus filosofías, es necesario crear un orden de pensamiento, una jerarquía de ideas, que se vayan uniendo según la división entre ellas.

Cuando la verdad se divide, entonces se crea un orden. Si alguien es Papa, entonces al dividir la verdad, se crea un falso Papa y un antipapa. Y, a partir de ahí, se van sucediendo las demás divisiones de la Verdad.

Benedicto XVI es Papa, pero fue dividido, en su renuncia en dos: Francisco, como falso Papa, y él mismo, como antipapa.

Francisco, del Vértice de la Iglesia, produce una división: un falso gobierno y un antigobierno. El falso gobierno es el que obra al exterior con la autoridad de los hombres en la Iglesia. El antigobierno es el que obra de forma oculta en la Iglesia.

Los masones son los que gobiernan la Iglesia, pero de forma oculta. En lo exterior sólo se da el falso gobierno de ocho cabezas.

Nunca el gobierno de la masonería se da a conocer. Siempre trabajan en lo oculto. Por eso, la verdad en la Iglesia está oculta. No se saben los pasos que se van a dar desde el gobierno. Se dicen cosas al exterior para desviar la atención de la Iglesia. Mientras tanto, se trabaja en oculto, en documentos que, en su tiempo, el falso gobierno da a conocer.

En este negocio de la división de la Verdad, se tiene que dividir toda verdad en la Iglesia, todo dogma en la Iglesia, para hacer la iglesia que el Anticristo quiere. Porque, en estas condiciones no puede venir, ya que él se opone a todo Cristo y a toda la Iglesia.

Luego, estamos en la Iglesia, en Roma, en el tiempo de muchos precursores del Anticristo, que son también anticristos, porque son de los nuestros (cf. 1 Jn 2, 19), son sacerdotes, Obispos, que han caído en su vida espiritual y han dado la mano a Satanás en todo. No son totalmente anticristos, porque les falta el poder que tiene el Anticristo. Pero tienen suficiente poder para destruir la Iglesia desde dentro.

En esta realidad vivimos, ahora, en Roma. Y, por tanto, hay que esperar que Francisco deje el gobierno a otro. Pero este otro no viene por elección de cardenales, en cónclave, sino que se pone él mismo como cabeza. Para eso, se ha formado ese gobierno falso horizontal: para poner diversas cabezas que vayan quitando los diferentes dogmas. Ese poner es imponiendo, para que todos se sometan a ese pensamiento humano como si fuera Voluntad de Dios, por el bien de la Iglesia, como ellos dirán.

Y, por el bien de la Iglesia, por el bien del alma, es preciso salir de Roma y dejar que ellos aniquilen lo que quieran, porque ya en Roma no está la Iglesia que Jesús fundó.

La Verdad nunca puede ser destruida. La pueden ocultar, la pueden perseguir, pueden imponer sus mentiras como verdades, pero la Verdad nadie la mata. Y, por eso, hay que salir de Roma para seguir viviendo en la Verdad y obrando la Verdad, aunque seamos pocos, seamos una Iglesia remanente.

La Verdad es la Verdad. Y aquel que comience a dividirla se aparta, automáticamente, de la Verdad.

Francisco se presentó a la Iglesia como un santo. Y ahí están sus obras de demonio que todos pueden ver. Es un hereje, es una cabeza cismática en la Iglesia. Vive su cisma dentro de la Iglesia. No se salió de la Iglesia para vivir sus mentiras, sino que se quedó en Ella con el fin de destruirla.

Por eso, es más que un falso Profeta, es un anticristo, que va en contra de Cristo y de Su Iglesia. Habla como dragón, como falso profeta, pero obra como anticristo, sin tener todo el poder del Anticristo. Es un precursor del anticristo, que debe dejar su sitio a otro precursor. Y hasta que no se divida la última verdad en la Iglesia, no puede aparecer el Anticristo, que es el que trae el Nuevo Orden Mundial.

A %d blogueros les gusta esto: