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La política comunista del Vaticano

“Es evidente que hay una necesidad urgente de defender físicamente a cristianos en el norte de Irak, para proporcionar ayuda humanitaria – comida, agua – porque los niños están muriendo, el viejo está muriendo. (…) Debemos actuar ahora, antes de que sea demasiado tarde (…) Se requiere una intervención humanitaria de la realidad de estas decenas de miles de cristianos y otras minorías en la llanura de Nínive, que han escapado con las manos vacías (…) La acción militar, tal vez en este momento es necesaria, pero me parece también urgente, para asegurarse de que los que proporcionan armas y dinero a los fundamentalistas, los países que los apoyan tácitamente, salir y detener este tipo de apoyo, que al final no hace ningún bien ni a cristianos ni a musulmanes” (Agensir).

Esto es sólo propaganda comunista desde el Vaticano. Siempre Roma se ha opuesto a la acción militar de Estados Unidos. ¿Por qué, ahora, no se opone? Porque existe, en la Iglesia Católica un líder comunista, que vela por las clases sociales más pobres, oprimidas, y que por tanto, debe de acudir a su estrategia política: ponerse a favor de una acción militar, que es llevada a cabo con este fin “humanitario”: los pobres, los niños, los viejos que sufre y mueren. Pero, la realidad es bien otra.

Por supuesto, que la acción militar de Estados Unidos es por fines políticos, económicos, sociales, partidistas y masónicos, porque ellos mismos son los que han creado lo que hoy se vive en Iraq. No es un por un fin ni humano ni divino (Ver abajo).

No se puede hablar de una guerra ni justa ni santa en estas acciones militares, porque la cabeza de la Iglesia no es el Vicario de Cristo y, por tanto, Dios calla ante las atrocidades de los hombres. Si la cabeza de la Iglesia fuera legítima, entonces podría darse una guerra justa. Pero como en la Iglesia, desde hace ya año y medio el Espíritu de Dios ha sido echado de la Jerarquía, lo que suceda en el mundo, las guerras, las crisis, las revueltas de todo tipo, las enfermedades, etc…, son a causa del pecado que está en Roma.

Es el tiempo del Anticristo y, por tanto, no es el tiempo de ninguna guerra justa ni santa. Es el tiempo para moverlo todo y poner un desequilibrio en todos los campos humanos y religiosos. Y estas guerras que contemplamos es sólo eso: el inicio necesario para poner un desorden. Y, en este caos, el orden mundial.

Los católicos que se apresuran a ver las palabras de Mons. Tomasi como algo divino, como algo santo, son sólo ilusos, que no han comprendido lo que hay en el vaticano. Una Roma que apoya a Estados Unidos en una acción militar es una Roma que se ha abierto al espíritu del mundo y, por tanto, al espíritu del gobierno de Obama, que es masón.

Entre comunistas y masones está todo el negocio del mundo. Son las dos fuerzas imprescindibles para un nuevo gobierno mundial. Y esas dos fuerzas hace una sola causa común: el humanismo. Luchar por los hombres, por sus vidas, sus obras, sus religiones, sus culturas… porque el fin que se persigue es poner al hombre en la cumbre, en el espacio situado entre el hombre y Dios.

Cristo está en el medio, entre Dios y los hombres. Es el Mediador. El hombre quiere ocupar esa posición. Y quiere hacerlo con sus sufrimientos humanos: que las personas se ocupen de la vida de los hombres, que estén pendientes de sus problemas, de sus conquistas, de sus ilusiones, de sus planes de vida. Y, de esa manera, el Anticristo puede subir a ocupar el puesto que persigue.

Por eso, decir: «Cuando se trata de los cristianos, de hecho, hay una falsa modestia para hablar y defender sus derechos. Así que es un momento en que la voz de la conciencia debe ser clara» (Ibidem). Es no haber comprendido lo que es la Iglesia ni lo que es Cristo.

Los cristianos no tienen derechos. Es Cristo el que tiene el derecho. Todo aquel cristiano que no imite a Cristo, no es cristiano. Es sólo de nombre. Hay tantos cristianos que no aman a Cristo, porque sólo se aman a si mismos, sus vidas, sus pensamientos humanos.

Si hay que hablar de defender derechos, que sean los derechos de la Iglesia Católica, no de los cristianos. Porque quien defiende esos derechos está defendiendo el derecho de Cristo de gobernar el mundo.

Pero una Jerarquía que mete en el mismo saco a todos los cristianos, ya no es la verdadera, ya no es la que imita a Cristo. Sino que es una falsa, que se dedica a decir estas tonterías sobre la validez de una acción militar que, a todas luces, está movida por infinidad de intereses humanos.

Hoy día los hombres ya no quieren la paz, sino la guerra. Y, después, dan sus lenguajes sobre la paz, porque hay que contentar a la humanidad. Hay que engañarla de muchas maneras. Y, una de ellas, es tener a una Jerarquía que habla como el mundo y que le dice al mundo lo que quiere escuchar.

Las guerras, sí, traen más pobres y más miserias. Pero no hay que clamar al mundo que una guerra produce más pobres. Sino que hay que gritar que una guerra condena almas al infierno. Y si los hombres no paran la guerra por caridad a sus semejantes, que por lo menos lo hagan por sus pecados. Que cada hombre vea el mal que hace en la guerra. Y sólo así se paran la guerras. Si los hombres no ven este motivo de índole espiritual, entonces se produce una falsa paz para, después, comenzar de nuevo otra guerra.

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Artículos

«Estados Unidos e Israel necesitan armar a grupos, “entrenarlos” y pagarles para que generen el caos, y para luego poder apoderarse de varias regiones»

Artículo en inglés:

En realidad, EIIL es el producto de una conspiración conjunta de la OTAN y el CCG que se remonta tan lejos como al año 2007, mediante la cual los políticos estadounidenses-saudíes trataron de provocar una guerra sectaria en toda la región para erradicar la influencia que ejercía Irán en el Medio Oriente desde sus fronteras, a través de Siria e Irak, y por el Oeste hasta el Líbano y la costa del Mediterráneo.

EIIL ha sido albergado, entrenado, armado y financiado ampliamente por una coalición de la OTAN y los estados del Golfo Pérsico dentro de las fronteras de Turquía (territorio de la OTAN) y ha puesto en marcha invasiones en el norte de Siria, con, a veces, tanto artillería como cobertura aérea turca. El ejemplo más reciente de esto fue la invasión transfronteriza realizada por Al Qaida en el pueblo de Kasab, en la provincia de Latikia, en el noroeste de Siria.

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