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La fe católica no es el capricho de Francisco

«Sólo la Iglesia Católica es la que conserva el culto verdadero. Ella es la fuente de la verdad, la morada de la Fe, el templo de Dios; quienquiera que en él no entre o de él salga, perdido ha la esperanza de vida y de salvación. Menester es que nadie se engañe a sí mismo con pertinaces discusiones. Lo que aquí se ventila es la vida y la salvación; a la cual si no se atiende con diligente cautela, se perderá y se extinguirá» (Lactando Div. Inst. 4, 30. (Corp. Ser. E. Lat., vol. 19, pág. 397,11-12; Migne Pl. 6, col. 542-B a 543-A)).

El nuevo y falso ecumenismo que emana de las obras de Francisco, el cual es un falso Papa, que rige los destinos de la Iglesia en Roma con un nuevo gobierno horizontal, que no es el reflejo de la verticalidad de la Iglesia, sino su devastación, está en abierta contradicción con la doctrina católica y la práctica de la Tradición Divina.

El Concilio Vaticano II es pastoral, no dogmático, y por tanto, no puede ser leído literalmente, sino de forma espiritual, acudiendo a los Concilios pasados, a la vida de los Santos, al Magisterio de la Iglesia, para su verdadera interpretación.

La Fe Católica no es el capricho personal de Francisco, que puede quitar y acomodar la Verdad Revelada a lo que los hombres quieren en su fe no católica. Se cree en la Verdad, no para dar un gusto a los hombres, sino para enseñarles el camino hacia esa verdad. Camino único, camino de desprendimiento humano, camino en que sólo Cristo es el importante, no los hombres.

Francisco está obligado a enseñar la doctrina inmutable que Cristo ha dado a Su Iglesia en Sus Apóstoles. Esta obligación es un pecado grave si no se realiza. Esta obligación es un derecho que tiene todo sacerdote en la Iglesia. Y es un deber de toda la Jerarquía acudir al Rebaño y enseñar lo que está mal en la doctrina de un sacerdote o en un Obispo.

Francisco nunca va a enseñar la Verdad en la Iglesia; y la Jerarquía, que le obedece, nunca se va a preocupar del Rebaño, porque no le interesa ponerse en contra de Francisco. Lo han elegido para esto: para destruir la Iglesia a base de estas cosas, que señalan el magisterio de Francisco como infiel a la Gracia, irresponsable con todo el Cuerpo Místico y antipastoral, negando el Evangelio que salva y santifica sólo a aquel que lo vive y pone en práctica.

La Jerarquía de la Iglesia sigue fallando al callar las aberraciones de Francisco, queriendo así orientar a toda la Iglesia hacia el error, inculcando que se debe obedecer a Francisco porque es el Papa, porque está sentado en la Silla de Pedro, y no se le puede juzgar, ni criticar, ni ponerse en contra de él, so pena de excomunión.

“El P. David nos dijo que porque Tony Palmer no era un católico romano que tenía que pedirle permiso a su obispo para celebrar el réquiem; y aunque la esposa y los hijos de Tony son católicos romanos, el permiso todavía tenía que ser dado para el réquiem. El obispo estuvo de acuerdo, pero dijo que Tony no podía ser enterrado como un obispo, ya que no era un obispo católico romano. Sin embargo, el Papa Francisco dijo que debería y podría ser enterrado como un obispo católico, y ¡que ponga fin a ese poco de tontería eclesiástica!” ( “A few thoughts from the Requiem Mass Celebrating the Life of Rt. Rev Anthony Palmer. 4th Feb 1966 – 20th July 2014,” Michael Daly, CJ Blog, Aug. 6, 2014)

El derecho canónico permite las exequias a personas bautizadas no católicas: «1183. §3 :Según el juicio prudente del Ordinario del lugar, se pueden conceder exequias eclesiásticas a los bautizados que estaban adscritos a una Iglesia o comunidad eclesial no católica, con tal de que no conste la voluntad contraria de éstos y no pueda hacerlas su ministro propio».

Pero, también enseña en el canón 1184. §1: «Se han de negar las exequias eclesiásticas, a no ser que antes de la muerte hubieran dado alguna señal de arrepentimiento:
3º. a los demás pecadores manifiestos, a quienes no puedan concederse las exequias eclesiásticas sin escándalo público de los fieles»
.

Palmer era un pecador manifiesto, que no había comprendido el camino de la salvación, el cual decía: «Todos somos católicos…Yo he comprendido que la diveridad es divina y que la división es diabólica» (Ver video). Ante un hombre así, que produce un escándalo entre los fieles católicos, que lo entierren según los ritos protestantes, pero que no le hagan una misa católica y, menos, que lo entierren en una Iglesia Católica con los honores de un Obispo católico. Esto es lo que dice el sentido común, el cual no tiene mucha Jerarquía en la Iglesia.

Esta falta de discernimiento en Francisco es lo que muchas almas no acaban de comprender. Que un hombre no sepa discernir entre un Obispo católico y un Obispo anglicano; que no sepa ver la diferencia esencial y, que además, incurra en una abominación, en una profanación en todos los sentidos, al permitir este enterramiento, deja claro lo que es Francisco. Un Papa nunca actúa así. Nunca. Un Papa verdadero, se deja de sentimentalismos y cumple con la ley de la Gracia y con la ley canónica.

Por ley de la Gracia, un Papa verdadero sabe discernir entre un Obispo católico, que ha sido consagrado por el Sacramento del Orden, y un Obispo anglicano o protestante, que no ha recibido la Gracia, porque no ha sido ordenado según el Sacramento, sino según otros ritos. Que Francisco no discierna esto, es, no sólo muy clarificador, sino señal de que no es el verdadero Papa. Es un falso Papa que hace lo que quiere con el dogma en la Iglesia, con los Sacramentos, con la Verdad de la Iglesia.

Y si no sabe ver la ley de la Gracia, después tampoco se sabe discernir correctamente la ley canónica. Esto, tan sencillo, muchos católicos no lo ven, no lo disciernen. Están tapados, con una venda en los ojos, y es realmente preocupante que no se atrevan a decir que Francisco no es Papa por sus obras en la Iglesia.

En la mente de Francisco, los católicos y protestantes van hacia la unidad no por la conversión del pecado, no quitando aquello que es el error, la mentira y que impide la unión en la verdad, sino buscando una convergencia, un ideal indefinido, compuesto por muchas cosas, que sirven a unos y a otros, pero que no pueden definir un camino claro, ni para unos ni para otros, porque existe una doctrina católica y una doctrina protestante que es imposible juntarlas en una sola cosa. Y, entonces, nace un sentimentalismo de querer estar unidos, de pensar que Dios nos ama porque quitamos divisiones en lo humano, en el lenguaje, en los términos, en lo exterior de la vida. Buscamos un argumento humano para estar unidos, pero que cada uno siga viviendo su vida como lo entiende en su cabeza, sin hacer caso de ninguna verdad dogmática, revelada.

Este es el pensamiento de Francisco, que lo pone en obra desde que se sentó en la Silla de Pedro. Y, por eso, lava los pies a las mujeres, a los musulmanes, da un telefonazo para que una malcasada pueda comulgar, permite bautizar a hijos de lesbianas, levanta suspensiones a sacerdotes que comulgan con la herejía, etc… Francisco es un vividor de su mente. Le importa un carajo la gracia y las leyes canónicas. No sabe lo que es la vida espiritual y menos sabe lo que es la Iglesia y el Papado.

Ante las obras de Francisco, el católico de a pie tiene que despertar y salir de su ignorancia. Muchos católicos, al no conocer su fe católica, están en la Iglesia de cualquier manera y no saben ver el error y la mentira y, después, se dejan maniatar por toda la Jerarquía, que tampoco profesa la fe verdadera, sino que está en la Iglesia para un negocio, para un fin humano.

Despierten ya y vean que las cosas en la Iglesia no son como Francisco las pinta, sino como lo quiere Jesús. Y el Señor es el que guía a la Iglesia en estos momentos tan oscuros en que ninguna Jerarquía le importa el Rebaño: todos están esperando a ver qué tajada sacan de la situación que ha creado Francisco en el gobierno de la Iglesia, para seguir viviendo su vida de mentira y de abierta contradicción con la verdad.

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1 comentario

  1. Empera dice:

    La Novedad es una señal inequívoca de herejía.

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