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La lengua cortada de Bergoglio

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«Maldito el que habla en secreto y el de lengua doble, pues muchos que tenían paz se han perdido. La lengua cortada ha desterrado a muchos y los dispersó de pueblo en pueblo… Porque su yugo es yugo de hierro y sus cadenas son cadenas de bronce… Los que abandonan al Señor caerán en ella y los abrasará sin extinguirse» (Eclo 28, 15.16.24.27).

Llama la Sagrada Escritura maldito al hombre que, en secreto, a escondidas, pone su intención para hablar, después –públicamente-, otra cosa de lo que ha pensado. Es el que habla con intención escondida, sin revelarla, sin darla a conocer.

Habla para engañar, pero no para dar a conocer lo que ha pensado.

Y ese hombre es, también, de lengua doble; es decir, cuando habla usa un doble lenguaje: no muestra su mente verdadera, sino que usa dos mentes, dos ideas encontradas, dos lenguajes distintos.

Tiene que esconder su pensamiento verdadero con un doble lenguaje, con el fin sólo de dar a los demás lo que ellos quieren escuchar: es el objetivo de entretener, de desviar la atención de los problemas reales, para hacer tiempo de poner por obra lo que se ha pensado, pero que no se revela.

Está hablando, la Sagrada Escritura, de los falsos profetas, de los falsos pastores, en los cuales no hay ni puede haber ninguna verdad manifiesta. Todo lo que dicen es, para ellos, pero los demás, los que los escuchan, los que ven sus obras, no conocen lo que piensan realmente; no saben el motivo de sus obras; no caen en cuenta de la vida que esa persona tiene en realidad.

Así es Bergoglio: el que esconde su intención, el que no revela su mente, el que da muchas cosas, -muchas-, y juega con todo el mundo. A cada uno le dice lo que quiere escuchar.

Por eso el periodista italiano Andrea Gagliarducci dice que Bergoglio hace «lo que quiere y cuando quiere». Que es un hombre en cuyo gobierno hay «sólo uno mandando, mientras que los otros se dedican a la interpretación de su voluntad».

Es el orgullo: «lo que quiere y cuando quiere»; sólo uno ordena, impone su voluntad, su visión de la vida de los hombres y de la Iglesia.

Los Cardenales pusieron a un hombre orgulloso, que sólo puede vivir para su vida, pero que no puede vivir para la vida de la Iglesia. A Bergoglio no le interesa la Iglesia Católica, sino su idea de lo que es o debiera ser la Iglesia.

Un hombre, cuya obra en la Iglesia es sólo la visión de su vida, que es su propio pensamiento; pero que no es la visión que Cristo tiene de Su Iglesia.

Un hombre ofuscado en su mente humana, dando vueltas constantemente a  su entendimiento humano, que no da a conocer a nadie – no quiere mostrarlo- , porque lo que le interesa es utilizar a todos los que están a su alrededor para conseguir su intención, su obra, que deliberadamente la oculta a todos.

Si el orgulloso muestra su mente, otro le arrebata el poder, la obra, la vida. Por eso, Bergoglio calla su mente y habla, sin parar, de muchas cosas, que no son nada para él; pero que son un camino para llegar a su obra.

Habla muchas cosas porque tiene que cumplir su misión: la del falso profeta, que es hablar con engaño, con mentira. Él habla para dar a conocer su falsa doctrina. Y habla machaconamente, de manera obsesiva sobre su doctrina. Pero no puede obrar lo que dice porque en la Iglesia se obra de otra manera.

Bergoglio, al exterior, obra para el pueblo, para los hombres, pero no lo que piensa realmente. Para obrar su verdadera mente –lo que él piensa que debe hacerse-, Bergoglio tiene que hacer una doble vida, de acuerdo a su doble lenguaje.

Todo aquel que tiene un lenguaje doble posee una vida doble.

Por eso, él se rodea de su gente: que piensa como él y que puede obrar lo que él piensa. Él ha cambiado las estructuras del gobierno para poder obrar lo que él quiere. Para eso es el gobierno horizontal: tiene que desarrollar, de alguna manera, sus obras que no puede realizar abiertamente hasta que no se cambie la doctrina en la Iglesia.

Bergoglio es el hombre de lengua doble, de intención oculta: no revela su intención: «otros se dedican a la interpretación de su voluntad». Otros pierden el tiempo en esto.

Y aquí está el error de muchos: interpretar a alguien que no es claro, que esconde su verdadera intención, que tiene un doble lenguaje, una doble vida.

Por eso, muchos católicos quieren estar atentos a lo que hace Bergoglio para comprenderlo. ¡Este es el gravísimo error de muchos! Caen en este error porque no disciernen lo que es Bergoglio para la Iglesia ni para Dios.

No puedes comprender a uno que vive escondiendo su verdadera intención, porque nadie puede leer la mente del otro. Si el otro no la revela, es perder el tiempo investigando, interpretando cuál es la voluntad del otro. Sólo queda adivinarla, por sus obras exteriores, que tampoco son claras.

Un Papa verdadero y legítimo nunca esconde su intención: es claro, es sencillo. Todos saben a qué atenerse con el Papa. El alma está en paz ante una Cabeza que da seguridad porque no les va a engañar, porque se dedica a enseñar la verdad de siempre.

Pero Bergoglio es maestro del engaño: nadie está seguro con él. Es impredecible. Sale con cualquier cosa, porque sólo vive para su vida, no para la de los demás. No sabe hacer Iglesia, Cuerpo de Cristo, porque está en su falso misticismo, en su falsa espiritualidad: buscando el cuerpo místico del hombre. Buscando una unión entre los hombres que es la negación absoluta de toda verdad.

Al hombre se le conoce por lo que piensa, por la mente que revela, que manifiesta con sencillez. A Bergoglio, nadie lo conoce:

«… desde el primer “Buenas tardes” ha mostrado que no era nada de lo que nadie podía prever, tanto es así que algunos de los cardenales que lo eligieron han ido cambiando de idea sobre él» (Vittorio Messori – ver texto).

Bergoglio no es lo que parece, lo que otros dicen que es: no es Papa. No puede actuar como Papa. No puede hablar como Papa. No puede vivir como Papa. Él vive su propia vida, pero la tiene que vivir forzadamente porque en la Iglesia la doctrina no es lo que vive Bergoglio. Es otra cosa. Es algo que no puede vivir. Y, por eso, necesita una doble vida.

Y esto lleva al desconcierto:

«Esta cualidad de “no saber qué esperar” sigue agitando la tranquilidad del católico medio que está acostumbrado a no pensar demasiado sobre la fe y la moral, y que ha sido exhortado a “seguir al Papa”» (Ib).

Se pierde la paz con un hombre de oscuras intenciones. El de lengua doble, el que posee doble intención, el que tiene doble vida es la perdición de muchos que vivían en paz.

Bergoglio, como gobernante es un yugo de hierro: es una carga insoportable porque impone su idea, su voluntad. Al no dar la Verdad, tiene que imponer su mentira. Al buscar su propia vida, distinta a la vida eclesial, tiene que abrir caminos nuevos que son una imposición para todos, porque no son los caminos de la Iglesia.

Al querer una iglesia pobre para los pobres, entonces impone a todos los sacerdotes y Obispos su comunismo: su idea y sus obras. Y el clero, que es el que debería pensar qué pasa en la Iglesia, se conforma con los lineamientos de Bergoglio, se somete a sus ideas y a sus obras.

Pero el problema de la Iglesia no está en Bergoglio: ni en sus ideas ni en sus obras. No está en su doble vida. Está en la misma fe de los católicos.

Hombres, como Vittorio Messori, que son analistas religiosos muy influyentes en Roma, carecen de fe:

«Ciertamente, en un cónclave, los instrumentos del Espíritu Santo, dentro del contexto de la fe, son los cardenales electores (…) Pero la única y verdadera cabeza de la Iglesia es el propio Cristo (…) que sabe (…) quién es el mejor para ser su representante en este momento en el mundo. Esta opción (…) en el futuro, desde una perspectiva histórica, será revelado por qué esta fue la elección adecuada. (…) todos los papas, lo sepan ellos o no, realizaron el papel para el que se les escogió, en definitiva, las cosas salieron como tenía que salir».

Vittorio, como muchos católicos, da por sentado que Dios ha elegido a Bergoglio como Papa para Su Iglesia.

¡Este es el error de muchos católicos: se quedan en lo oficial! ¡En lo que dicen los hombres o en sus obras exteriores! ¡En la elección de unos cardenales!

Y la fe de un católico no es lo oficial: es la Verdad Absoluta.

Muchos católicos ponen en sus bocas que el Espíritu Santo ha elegido, a través de los Cardenales, a Bergoglio como Papa. Son ellos los que piensan eso y lo dicen. Y este pensamiento se impone en la Iglesia.

Pero nadie se ha preguntado qué piensa Dios de Bergoglio. Y nadie se pregunta esto sólo por una razón: han perdido la fe en la verdad del Papado.

Si Jesús levanta Su Iglesia sobre Pedro, entonces no puede haber un Papa como Bergoglio, que sea hereje. Esto es la verdad del Papado: el dogma del Papado. Y los católicos ya no creen en este dogma. Y ponen en boca de Dios lo que no pertenece a Dios. Ponen a un hombre como Papa. Y esta es la mentira.

Jesús, como Cabeza de la Iglesia sabe muy bien a quién ha elegido como Papa: Benedicto XVI. Esto es lo que niega Messori y muchos como él. Por estar en lo oficial. Por no ir a la fe.

Jesús ya puso Su Papa, el Papa oficial de la Iglesia Católica: Benedicto XVI. Los hombres lo quitaron y pusieron a un impostor: el papa de los hombres, el papa del mundo, el papa de doble intención, de doble lenguaje, de doble vida. Su papa, pero no el Papa de la Iglesia Católica, que sigue siendo Benedicto XVI.

Por lo tanto, este falsario no puede realizar la obra de un Papa: no tiene el Espíritu de Pedro. No tiene una misión divina. Tiene la misión que los hombres le han puesto en la Iglesia.

Y, por eso, ya en la Iglesia las cosas no salen como tienen que salir, en la Voluntad de Dios; sino que salen como los hombres quieren que salgan. En el capricho de los hombres, en sus soberbias y orgullos.

Como no se comprende esto, como no se discierne esto, entonces, se escuchan voces como ésta:

«No nos merecemos un Papa que nos hable así» (ver texto).

Esto es hablar sin discernimiento espiritual. Con el sentimiento de un hombre herido en su sensibilidad.

Claro, las palabras de Bergoglio hieren, pero hieren más cuando se tiene a Bergoglio como Papa. Y entonces no se comprende cómo un Papa dice estas cosas. No se comprende cómo Jesús ha puesto un Papa herético.

¡Esto es la falta de fe!

Porque Jesús no puede poner nunca un Papa herético, por el dogma del Papado. Podrá ser un Papa pecador, -y muy pecador-, pero nunca cae en la herejía.

Son los hombres los que ponen un Papa herético. Son los hombres los que imponen un Papa herético. Son los hombres los que anulan la verdad del Papado.

No es Jesús el que destruye Su Iglesia con un Papa herético. Son los hombres los que destruyen la Iglesia de Cristo al poner un papa herético.

Entonces, el problema gravísimo de toda la Iglesia es que están siguiendo a los hombres, el pensamiento de los hombres, las obras humanas, los caminos del hombre, pero no a Dios en la Iglesia. No la Voluntad de Dios; no el camino de Dios para Su Iglesia.

Con Bergoglio, la Iglesia no camina: no es camino Bergoglio en la Iglesia. No es camino divino. Es el camino del hombre; son los caminos del demonio en la Iglesia.

Se camina en la Iglesia con el Papa oficial, verdadero, legítimo: Benedicto XVI. Pero a éste, ya nadie lo quiere como Papa. Entonces, no hay camino. Sólo hay confusión, perdición de las almas.

Como muchos católicos creen que Dios les ha puesto un Papa para herirlos, para llevarlos a la herejía, para confundirlos, como lo hace Bergoglio, entonces exclaman estas insensateces.

Si crees que Bergoglio es Papa, entonces te mereces que Bergoglio te hable así.

¡Esto es lo lógico!

Porque Bergoglio no te puede hablar como un Papa verdadero y legítimo. No te va a enseñar la verdad. Siempre te va hablar así: como un falso papa. Entonces, no te quejes. No te excuses diciendo que no entiendes por qué Jesús ha puesto un Papa herético que hace daño a la Iglesia.

¡Falta de fe es lo que se ve en todas partes, en cada rincón de la Iglesia! ¡Falta de fe!

La Jerarquía vive perdida obedeciendo a un hombre que no es Papa. ¡Está perdida! ¡No sabe caminar! ¡No sabe guiar al rebaño hacia la verdad porque le han impuesto una doctrina que no es de la Iglesia, que no es la de Cristo! Si no predican que la iglesia es pobre para los pobres y no hacen las obras correspondientes, entonces los echan a la calle.

Y la culpa de todo esto son ellos mismos, no Bergoglio. Ellos que, por su falta de fe, se meten bajo el yugo de un impostor, de un usurpador, de un falsario. Y es un yugo de hierro. Y son cadenas de bronce.

Y así les pasa a todos los demás. ¡Cuántos analistas religiosos están en lo mismo! ¡Cuántos intentan interpretar por dónde va el falso pontificado de ese usurpador, para ver un camino en la Iglesia! ¡Y pierden su tiempo! ¡Y decrecen en la fe! ¡Y van perdiendo la vida eclesial para meterse en unos caminos que los van a llevar a una gran impostura! ¡A un gran cisma!

Maldito el de lengua doble. Bergoglio habla para los católicos, es decir, les dice lo que ellos quieren escuchar:

«Las familias saludables son esenciales para la vida de la sociedad. Da consuelo y esperanza ver a tantas familias numerosas que acogen a los niños como un verdadero regalo de Dios. Ellos saben que cada niño es una bendición. He oído de algunos de que las familias con muchos hijos y el nacimiento de tantos niños se encuentran entre las causas de la pobreza. Parece opinión simplista» (ver texto).

Con estas palabras, los católicos que no tienen discernimiento –que son muchísimos-, creen que Bergoglio está reparando lo que dijo en su anterior entrevista. Y no repara nada. No dice que se equivocó en lo de los tres hijos; nada dice de los conejos… Nada… Sólo habla para la galería: palabra bonitas, en las que se menciona la familia numerosa y en la que quiere, de alguna manera, contentar a los católicos.

Esto es siempre el falso profeta: primero la verdad, lo que unos quieren escuchar. Luego, la mentira.

Es lo que dice la Sagrada Escritura: «La lengua cortada ha desterrado a muchos y los dispersó de pueblo en pueblo…».

La lengua cortada es aquella persona que habla cortando la verdad: primero presenta una verdad, para cortarla y poner su mentira, que es lo que quiere transmitir en su mensaje.

Bergoglio corta la verdad de su razonamiento: no lo desarrolla. No desemboca en un pedir perdón a todos los católicos por las majaderías que dijo en esa entrevista; sino que corta su idea, para poner otra idea, totalmente diferente:

«la principal causa de la pobreza es un sistema económico, que ha llevado a la persona del centro, y ha colocado al dios del dinero; un sistema económico que excluye, excluye siempre: excluye a los niños, los ancianos, los jóvenes, sin trabajo… – y que crea la cultura del descarte que vivimos. Estamos acostumbrados a ver gente desechada. Esta es la principal razón de la pobreza, no las familias numerosas».

Bergoglio coloca su herejía del comunismo.

La causa de la pobreza es el pecado de avaricia, de usura, de soberbia, de orgullo de los hombres. Se lucha contra estos pecados, la pobreza se va resolviendo.

La causa de la pobreza no es un sistema económico. Ya el magisterio de la Iglesia enseña que ni el liberalismo, ni el capitalismo, ni el comunismo, ni el socialismo, ni ningún otro sistema, son caminos para resolver los problemas económicos o sociales de los hombres, de los gobiernos, de las sociedades. Todos van, de una u otra manera, en contra de la ley natural, de la ley divina y de la ley de la gracia.

Pero Bergoglio está en su idea masónica: «que ha llevado a la persona del centro, y ha colocado al dios del dinero». Es la persona el centro; la persona es sagrada; el hombre es el centro del universo.

Está en su idea comunista: «un sistema económico que excluye, excluye siempre: excluye a los niños, los ancianos, los jóvenes, sin trabajo…». La exclusión, la lucha de clases, el poder de unos, la riqueza de unos, el talento de unos, que los otros no tienen, son excluidos, porque no persiguen un bien común.

Y está en su idea protestante: «que crea la cultura del descarte que vivimos». Los hombres no viven en su pecado, son unos santos, son todos buenísimos, pero tienen el problema de que la sociedad los descarta. Hay que hacer una sociedad que no descarte a nadie, porque todos tiene derecho a vivir su idea de la vida, aunque ésta sea un pecado para algunos que viven el dogma. Justicia social, derechos humanos.

La lengua de Bergoglio es una lengua cortada: nunca puede decir una verdad. Nunca. La corta, la hace trizas y, por eso, dispersa al Rebaño.

Bergoglio no es el Papa de la Iglesia Católica. Pero hasta que no tengas fe en la Palabra de Dios, vas a seguir atento a lo que hace Bergoglio como Papa, y te vas a confundir más y más, hasta perderte.

Tienes que creer que Bergoglio no es Papa. Este es el paso que muchos no se atreven a dar.

O combates a Bergoglio como falso Papa o la condenación segura, porque:

«Los que abandonan al Señor caerán en ella (en la muerte espantosa = en el infierno) y los abrasará sin extinguirse».

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7 comentarios

  1. Apocalipsis dice:

    Empera Sol y José M, de la pandilla bergogliana no se espera nada , cierto , aunque yo pienso que hay una pequeña parte de la jerarquía que estan viendo lo que ocurre y estos sí tendrán que denunciar tarde o temprano para que los creyentes sepan lo que ocurre,porque como dije antes los fieles hacen lo que manda lel sacerdote, ni se imaginan lo que verdaderamente está ocurriendo .

    En mi caso ,hé notado ,que a las dos o tres personas que hé hablado algo de Bergoglio , me estan evitando, no me dejan de saludar, pero se les ve la intención.A mi parecer esto ocurre porque la gente no te creen al menos que sea una noticia sonada en la TV , cuando vean a alguien de la jerarquía apartarse y denunciar a Bergoglio, pienso que es lo más lógico que pueda pasar , de lo contrario es imposible que la información de esta página ( y otras similares) sea conocimiento de todos los creyentes.

    Para tomar una decisión hay que tener conocimiento de lo que ocurre , de lo contrario los creyentes seguirán a un hombre creyendo que es Papa de la Iglesia.

  2. Empera Sol dice:

    1 Juan 2:4: 4 El que dice, Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y no hay verdad en él

  3. Apocalipsis dice:

    “No dudes ,el Espíritu Santo ha elegido a través de los Cardenales a Bergoglio como Papa.” ,esas fueron las palabras de un sacerdote (cuando fuí a confesarme) ante la duda de su elección ,recien elegido Bergoglio.

    Muchos católicos dudan también de lo que ven en Bergoglio ,pero se dejan llevar por lo que les dice el sacerdote, los sacerdotes son guías espirituales,son quienes deben corregir, si no lo hacen los creyentes creen estar en lo correcto .

    Pienso que la jerarquía tiene la capacidad de declarar NULO este papado , o por lo menos denunciarlo públicamente y que los creyentes puedan tomar una decisión basada en un conocimiento que hasta ahora les habían negado .

    • Empera Sol dice:

      Es la pandilla de Bergoglio que se ha infiltrado en la Iglesia. Ellos son sus cómplices y por esto lo defienden a estas alturas quienes no lo han delatado se hacen participes del pecado de Bergoglio. No se si es que todavía hay algunos presionados por falsa obediencia que prefieren callar antes que denunciar a ese impostor.

    • Jose M dice:

      ad Apocalipsis,

      algo parecido me ocurrió a mí: Ante mis dudas y decir que me había quedado boquiabierto al ver la elección de Bergoglio (pues conocía el percal), se me recriminó que no fuera tan soberbio. Menos mal que como era un cura que sospecho es modernista, la penitencia fue prácticamente nula.

      Pero no espere nada de jeraquía. Están todos metidos en el ajo.

  4. elias dice:

    Comentando la foto que encabeza el artículo, creo que esa no es manera de dar la Santa Comunión. Siempre he creído que había que hacer un acto de fe previo, contestando al sacerdote que te muestra la Sagrada Forma al tiempo que te dice “el Cuerpo de Cristo”, el comulgante asiente y dice Amén.

    • Juan Pablo dice:

      Menos mal que se da cuenta que ese no es modo de recibir y dar la Santa Comunión.
      Pensar que cuando era niño, recuerdo el huso de la patena. El video del anterior artículo de Lumen, de donde sale esta foto, es increíble. Un pasa manos del Cuerpo de Cristo que deja sin aliento por lo inverosímil. Solo es de esperar y desear que no haya habido consagración de esas Hostias.
      Casi igualito que la Comunión con Benedicto XVI, de rodillas y en la boca. Sds.

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