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El relativismo universal de la verdad

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

buda

«Lo que Cristo es, eso mismo seremos nosotros los cristianos» (San Cipriano. De idolorum vanitate, XV. PL 4, col 603).

La Iglesia, el Cuerpo Místico, es Cristo.

Cada alma tiene que transformarse en otro Cristo, imitarlo en toda su vida.

«Porque cuantos en Cristo habéis sido bautizados, os habéis vestido de Cristo» (Gal 3, 27).

Vestirse de Cristo es hacerse semejante a Él como Hijo de Dios. ¡Pocos viven su bautismo! ¡Pocos son imitadores de Cristo!

Asimilar a Cristo es el Misterio de la vida en toda persona. Y para esa asimilación son los diferentes Sacramentos, en donde se da la Vida Divina.

Si no sabes vivir tu Bautismo, tampoco vas a vivir ni la Confirmación ni la Eucaristía. Por la Confirmación, luchas contra los enemigos de tu alma (= demonio, mundo y carne); por la Eucaristía, recibes el mismo Amor que Cristo tiene en Su Corazón Divino.

Si tu vida no es oración ni penitencia, que es a lo que te invitan estos dos Sacramentos, entonces tu matrimonio o tu sacerdocio sólo sirven para hacerte una persona infeliz, sin rumbo, sin camino, sin sentido en tu vida.

Si no eres hijo de Dios, por tu bautismo, después no vas a engendrar los hijos que Dios quiere en tu matrimonio: vas a darle tus hijos porque tú vives como hijo de hombre, pero no participando en tu ser de la gracia de la adopción divina. Esa gracia la vuelves inútil por tu mirada al hombre.

Si no imitas a Cristo, por la Eucaristía, después tus amores son sólo humanos, naturales, carnales, materiales, pero no para Dios: no sabes dar al otro la Voluntad de Dios; no sabes evangelizar, no sabes buscar el Reino de Dios en tu existencia humana.

«Evangelizar supone en la Iglesia la parresía de salir de sí misma» (ver texto) : así habla un hombre depravado, de la Verdad, que es el Evangelio.

Bergoglio es sólo un bastardo: no es hijo de Dios. Ha echado al cubo de la basura la gracia de su bautismo. Ha puesto un obstáculo, un óbice, por el cual la gracia no puede entrar en su corazón para realizar la labor de purificación, que el ser hijo de Dios necesita en el hombre pecador.

Para Evangelizar, lo primero, sal de tu pecado: lucha contra tu propio pecado. Tu pecado viene por tres caminos diferentes:

  • el demonio: sus obras se transmiten por generación siempre. Todo hombre, que viene al mundo, trae, arrastra una cantidad de demonios que van a obstaculizar el bautismo y los demás Sacramentos. Son necesarios los exorcismos para combatir al demonio en nuestra propia carne. El demonio, tomando la carne, asalta la mente y el corazón del hombre. Pone muchas ataduras, muchos pensamientos, deseos, sentimientos, que hacen que el hombre sólo mire su vida humana, sólo se preocupe de sus obras humanas, sólo atienda sus asuntos humanos. Quien no combate al demonio en su propia vida, después, cuando evangeliza, no sabe ver el demonio en ningún alma. Cristo vino a liberar del demonio. Eso fue lo primero en su evangelización: «Para esto se apareció el Hijo de dios, para destruir las obras del diablo» (1 Jn 3, 8b). ¿Qué Jerarquía, hoy día, exorciza? Nadie. Con los dedos de la mano se cuentan los exorcistas. Y todo sacerdote, todo Obispo tiene el poder de exorcizar.
  • el mundo: el que es de Cristo no es del mundo. Tiene que estar en el mundo, vivir en el mundo, pero no pertenecer a su espíritu. El espíritu del mundo es el del error. El espíritu de Cristo es el de la verdad. Para luchar contra el mundo, contra el espíritu que rige el mundo, el alma tiene que ponerse en toda la verdad. No sólo en una parte de la verdad. Hay que aceptar toda la Verdad que Cristo ha enseñado y que el Espíritu de la Verdad lleva a conocer. El alma no puede pararse en algunos dogmas y dejar otros. O se acepta a todo Cristo o en la vida del hombre está el error. Por eso, si el cristiano no lucha en contra del mundo es que, sencillamente, está diciendo que es del mundo. Cristo luchó contra el mundo y, por eso, lo mataron. Tuvo que enfrentarse a los hombres dando testimonio de la Verdad, que esos hombres del mundo no podían aceptar, porque eran del mundo, no de Cristo. Cristo es la Verdad; el mundo es la mentira. No se puede ser de Cristo y, al mismo de tiempo, del mundo. No se puede poner a Cristo en el Altar y, después, ir a un templo budista para adorar la estatua de Buda. No se puede hacer esto. Así no se evangeliza. Hay que meterse en el mundo dando la cara por la Verdad: diciéndole a cada uno lo que le falta para llegar a la verdad. Si un alma no busca toda la Verdad en su propia vida, entonces, cuando va a evangelizar, engaña a todo el mundo. Es lo que hace, todos los días, Bergoglio. ¡Y cuántos lo aplauden porque son del mundo, como Bergoglio! ¡No son de Cristo!
  • la carne: la obra del demonio es a través de la carne. Quien domina su carne, domina su alma y su corazón. Pero quien no ata los deseos carnales, hace del templo de Dios el templo del demonio. ¡Cuántos demonios encarnados hay entre el clero y los fieles! ¡Quieren ser bautizados que dan culto a satanás en su interior! Aquellos que dicen que las relaciones homosexuales están marcadas por la santidad, sólo deliran en su gran locura. Son demonios encarnados que hablan por esas personas. Hoy los hombres dan culto a su carne: entonces tienen que dar culto a sus pecados. Hoy nadie quiere hacer penitencia para dominar su carne: entonces, todos buscan la vida feliz, pero en la carne. Es decir, un paraíso en la tierra. Cuando el hombre no domina su carne, el demonio domina su mente y su voluntad humanas. Para vencer al demonio, vence a tu carne: maltrátala. Porque la carne quiere cosas contrarias al Espíritu: «llevo en mi cuerpo los estigmas del Señor Jesús» (Gal 6, 17b).

«Evangelizar supone en la Iglesia la parresía de salir de sí misma» (ver texto): Evangelizar supone en la Iglesia la valentía, el riesgo, de salir de nuestros pecados. Nadie sale de sí mismo: eso va en contra de la ley natural. La Iglesia no tiene que salir de sí misma. No tiene ningún sentido. La Iglesia tiene que dar a Cristo, que es la Palabra de la Verdad. Dando la Verdad al mundo se es Iglesia. Dando la mentira al mundo se es del mundo.

El Evangelio descubre al mundo todas las grandes verdades religiosas, toda la verdad, la cual es inmutable, es siempre la misma, es eterna, permanece en sí misma (= no sale de sí misma, no sale a las periferias, sino que atrae a todos a sí misma, a vivir en ella misma), sin que ninguna mente humana la pueda cambiar. Los hombres, cuando hablan sus mentiras, sólo oscurecen la verdad, la tapan, la ocultan, pero no pueden aniquilarla. Para eso, tienen que matar a Cristo, que es la Verdad. Y ni el mismo demonio, en la Cruz, pudo hacer eso. Nadie puede matar la verdad, pero sí pueden engañar con la verdad. Esto es lo que hace Bergoglio: presenta una verdad, un relativismo, para indicar una mentira. Su doble lenguaje.

«La Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria» (ver texto).

Es su idea masónica: ir a las periferias. El masón busca la verdad, pero no se asienta en ninguna certeza. Afirma que los hombres pueden poseer verdades, pero sólo relativas, nunca absolutas. Corrompen la índole de la misma verdad y, por tanto, se ven obligados a negarla. Los masones pretenden formar el relativismo universal de la verdad: esa es la ley de la gradualidad. Todas son verdades relativas, que se van adquiriendo de grado en grado, en la evolución del pensamiento humano. Por eso, hay que salir de unos dogmas para buscar otras verdades relativas que complementen a esos dogmas, que son sólo verdades relativas. Esta es la herejía de la ley de la gradualidad, que significa el relativismo universal de la verdad, que es una gran falsedad, por el cual proceden muchos errores y herejías de todas clases. Es lo que se ve en toda la Jerarquía y en muchos fieles de la Iglesia.

Para el masón, nadie puede conocerse a sí mismo. La realidad de uno mismo no está en uno mismo, sino fuera: ir a la periferia. La realidad de la Iglesia está fuera de la Iglesia. Fuera conoce la verdad, la realidad de la vida: el pecado, el dolor las lágrimas, las injusticias, las miserias…

La realidad está en el hombre, pero no en su interior: no en su mente, no en su ser, no en su carne. Hay que ir fuera. El hombre es hombre porque está unido a todos los hombres, no porque, en su interior, sea apto para ser hombre. Eres hombre porque te das a los demás, porque los amas, porque eres un hermano para todos: ir a la periferia.

Bergoglio sólo está hablando como idealista. Negando que la verdad de la Iglesia, que la verdad de la evangelización sólo está en dar lo que la Iglesia es, lo que el Evangelio es: Cristo.

No; la Iglesia es un pueblo de Dios, es una comunidad de hombres: hay que unir, hay que buscar la unidad en la diversidad para ser iglesia. Por eso, él dice que nadie puede creer por sí mismo. Tienes que creer unido a otro: «Es imposible creer cada uno por su cuenta» (LF, n. 39)

Y, entonces, tiene que hablar como un Hegel:

«Cuando la Iglesia no sale de sí misma para evangelizar deviene autorreferencial y entonces se enferma (cfr. La mujer encorvada sobre sí misma del Evangelio). Los males que, a lo largo del tiempo, se dan en las instituciones eclesiales tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcisismo teológico» (ver texto).

La autorereferencialidad: un narcisismo teológico. Cultivar el dogma. Someterse al dogma. Creer en el dogma. Seguir la Tradición católica. Defender las enseñanzas del Magisterio auténtico de la Iglesia. Todo eso es un narcisismo, un verse a sí mismo, un mirarse a sí mismo, un contemplar la propia vida, sin hacer caso de los demás. Es quedarse en unas verdades relativas y no alcanzar la universalidad del lenguaje humano.

Al negar la esencia propia de la verdad, entonces nos encontramos que en todas las mentes humanas hay una verdad. Cada hombre piensa una verdad. Y esa verdad no es absoluta, sino relativa. Esa verdad relativa tiene que irse complementándose con otras verdades que se dan en las mentes de otros hombres. De esa manera, se llega, por la ley de la gradualidad, a un relativismo universal. Y, por lo tanto, la unidad sólo está, sólo puede estar en la diversidad de las mentes humanas.

Al ser el hombre la medida de todas las cosas, entonces se produce lo que dice Bergoglio: «Cada uno tiene su idea del Bien y del Mal y tiene que escoger seguir el bien y combatir el Mal como él los concibe. Bastaría con esto para mejorar el mundo» (1 de octubre del 2013).

La gente de Charlie Hebdo están haciendo un bien a la humanidad: son mártires de la verdad relativa: mártires de la libertad de pensamiento. Sus dibujos son necesarios para aprender la verdad universal.

Los musulmanes que matan están haciendo un bien a la humanidad, están combatiendo el mal como ellos lo conciben. Pero tiene que aprender que existe una verdad relativa más perfecta que su idea del mal. Y, por eso, deben quitar esa idea para no producir una masacre innecesaria.

Bergoglio sólo enseña su ley de la gradualidad: su relativismo universal de la verdad. Por eso, va buscando su gente: no quiere gente que viva los dogmas ni quiere gente que sea fundamentalista. Él está vendiendo su idea, su negocio, su nueva iglesia con una doctrina que tiene, en sí misma, todos los errores y todas las herejías de todos los tiempos.

Aquel que se queda en su idea, se vuelve un enfermo, deviene autorreferencial. Por eso, cuando ha comenzado a criticar a la Iglesia en la Jerarquía,a la Curia, sólo señala este aspecto: «El mal de sentirse «inmortal  inmune», e incluso «indispensable (…) Esta enfermedad se deriva a menudo de la patología del poder, del «complejo de elegidos», del narcisismo que mira apasionadamente la propia imagen y no ve la imagen de Dios impresa en el rostro de los otros, especialmente de los más débiles y necesitados» (22 de diciembre del 2014). Estáis todos diciendo que tenéis poder en la Iglesia, que habéis sido elegidos por el Señor, que os hacéis respetar porque sois otros Cristos y no buscáis, no salís de vosotros mismos, para ir a la periferia, para ver a Dios en el otro. Bergoglio siempre habla igual. Siempre. Cuando da palos, no sabe darlos: no sabe hablar con la verdad, sino con la mentira, para decir su mentira. Y sólo su mentira. Y muchos temen las palabras de Bergoglio cuando da palos y eso sólo un idiota que habla su locura mental. ¡Os acobardáis de esto que sólo significa una herejía más en el balance de Bergoglio y no os arriesgáis a levantaros contra ese hombre y decirle cuatro cosas bien dichas!

Ahora todos los tibios y todos los pervertidos, es decir, todos los que buscan el relativismo universal de la verdad atacan a la Iglesia por estar enferma. Sólo Bergoglio es el sano. Los demás, por seguir el dogma, unos enfermos mentales.

Así está la barca de Pedro: un desastre. Aguas por todas partes. El barco se hunde y no hay nadie que tire el agua a fuera, que tape los huecos de los errores y de las herejías. Nadie se atreve a hablar porque han dejado que un loco enseñe en la Iglesia sentado en la Silla de Pedro.

«La Iglesia, cuando es autorreferencial, sin darse cuenta, cree que tiene luz propia; deja de ser el mysterium lunae y da lugar a ese mal tan grave que es la mundanidad espiritual (Según De Lubac, el peor mal que puede sobrevenir a la Iglesia). Ese vivir para darse gloria los unos a otros». (ver texto)

¿Qué es el concepto de mundanidad espiritual que Bergoglio utiliza en su evangelium gaudium?

Como sigues el dogma, vives para ti mismo, en la autorreferencialidad, te crees con la verdad y no la tienes porque no ves la verdad en el rostro de la gente: no sales a la periferia. Te quedas en lo tuyo y eso te hace mundano en lo espiritual: es decir, vives para darte gloria a ti mismo porque sigues a unos dogmas.

¡Esta es la locura de Bergoglio, que muchos quieren en la Iglesia! ¡Muchos!

Nadie quiere la verdad como es. Eso ya no interesa en la Iglesia. Todos haciendo política. Todos en el negocio de levantar una nueva estructura de iglesia donde se pueda vivir sin verdad absoluta, en la libertad del pensamiento, que es otra herejía bien dicha.

El pensamiento no es libre, sino sólo la voluntad es libre. El pensamiento, de manera necesaria, busca la verdad. Y la verdad absoluta. Y hasta que no la encuentra, no puede descansar. Una vez que la encuentra, el pensamiento permanece en la verdad. Y sólo la voluntad libre de la persona puede hacer que su razón se aleje de la verdad, que ha encontrado, para pensar una mentira, un error. Y conociendo la verdad absoluta, la persona elige una verdad relativa negando la verdad absoluta. De esta manera, la persona comete el pecado de herejía. Y si hace vida ese pecado, entonces llega a lo que dice San Juan:

«Hay un pecado de muerte, y no es éste por el que digo yo que se ruegue» (1 Jn 5, 16). Es el pecado contra el Espíritu Santo, que muchos en la Iglesia ya lo han cometido. Y no hay perdón para ellos. Bergoglio es uno de ellos y no hay quien lo salve, aunque se dedique a llenar estómagos y a resolver problemas sociales de la gente hasta su muerte. Si no se va a un monasterio para llorar su triste vida, al infierno irá de cabeza por sus pecados.

No hay salvación para aquella persona que con su voluntad libre rechaza la verdad absoluta que el pensamiento le ofrece. No es posible salvarse sin una verdad absoluta.

Hay mujeres que, sin estar bautizadas, se salvan sólo porque cumplen con la ley natural, con una verdad natural, absoluta: tener un hijo, que es para lo que Dios ha creado a toda mujer. Por el solo hecho de cumplir con una verdad inmutable, se salvan.

Y cuántas mujeres bautizadas, con los sacramentos y que han decidido no tener más hijos porque les molesta la verdad natural, la ley natural, el ser mujer como Dios las ha creado. Rechazar una verdad natural (que es siempre absoluta, inmutable, eterna) es ponerse en la herejía. Y si no hay arrepentimiento, no hay salvación.

Muchos viven como Bergoglio: en el relativismo universal de la verdad. Es decir, llenos de errores y de herejías en sus vidas. Y, por eso, ven bien que Bergoglio adore a Buda. Es lo que todo católico tiene que hacer, según ellos. Si no lo hacen están enfermos.

Bergoglio ve a la Iglesia, a los verdaderos católicos, a los que siguen el dogma y la tradición y todo el magisterio como enfermos mentales. Así los concibe. Y no se atreve a decirlo porque sabe que lo echan a la calle. Tiene que callárselo y hacer que ama a todo el mundo, a todos los católicos. Y, en la realidad, nadie ama a Bergoglio porque no es claro ni con unos ni con otros. Sólo se dedica a hacer su vida. Este viaje es un tour más para él. Se lo pasa en grande en su herejía. Y así cosecha aplausos por donde va, que es lo único que le interesa. Mientras va vendiendo su idea, se hace amigos de los condenados, como él, para ir levantando la iglesia de los malditos, la que quiere todo el mundo, porque todos están ya hartos de dogmas y de servir a un Dios que no sirve para nada.

Esta es la mentalidad de muchos. Pocos hablan claro porque todos les gusta estar en el lenguaje humano: dar una sonrisa con bellas palabras para transmitir una herejía bien dicha.

A muy pocos les importa la verdad. Y menos toda la Verdad.

¡Qué pocos saben ver lo que es Bergoglio! ¡A cuántos engaña con sus bonitas palabras! ¡A cuántos entretiene con sus obras de herejía y de cisma! ¡Pocos son los que se van a salvar si permanecen mirando a Bergoglio! ¿Será éste el falso profeta? ¿Será Bergoglio católico? ¿Hacia dónde nos quiere llevar Bergoglio? Quien se pregunta todo esto revela su falta de discernimiento en la Iglesia. Hay que ponerse en la verdad: eso es ser Iglesia. No hay que estar en las medias tintas, como hay muchos que por no oponerse a un maldito, se hacen malditos con él.

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35 comentarios

  1. natalia dice:

    Por facebook leí que es la seña para sordomudos que significa “love”, puede ser?

    • josephmaryam dice:

      En la iconología cristiana, la mano:

      a. derecha: es símbolo de fidelidad, liberalidad, paz y de alianza entre los príncipes y los pueblos;

      b. dos manos derechas unidas: señalan la amistad, buena fe y concordia;

      c. mano derecha sobre la cabeza: simboliza la seguridad.

      d. la mano derecha con el índice extendido: simboliza el juramento;

      e. la mano derecha saliendo de una nube: simboliza el poder supremo de Dios;

      f. la derecha abierta: expresa la Justicia Divina;

      g. una mano alada: simboliza la viveza y presencia de espíritu en la ejecución de una obra.

      h. la fides publica: son dos manos unidas, usada en el comercio.

      i. la izquierda: simboliza la justicia.

      j. la izquierda con una espada: expresa la Justicia de Dios.

      En el simbolismo heráldico, la mano es:

      1. abierta: emblema de la liberalidad;
      2. cerrada: signifca la fuerza;
      3. enlazada: señala la amistad y fraternidad.

      Los antiguos esculpían dos manos abiertas sobre los sepulcros, para indicar que esas personas murieron jóvenes, en la flor de la vida.

      a. entre los egipcios, la mano era símbolo de fuerza;
      b. entre los romanos, símbolo de la fe;
      c. Para el mundo, en general, la mano es considerada como el emblema más expresivo de la autoridad suprema.

      La mano cornuda es el símbolo de los illuminati.

      Los antiguos hindúes ya hacían el signo del diablo, y lo llamaban “karana mudra” o “apana mudra”, movimientos con las manos para invocar espíritus y liberar energía.

      En la danza india es un gesto que se realiza sobre la cabeza de un león.

      Tiene también su dios o su gurú: la sabiduría con cabeza de león, que es la diosa de las brujas. Y representa el corazón y la acción. Es un amor diabólico.

      En 1897, Bram Stoker publicó su libro “Drácula”; en uno de los capítulos, menciona este gesto como un signo de encantamiento.

      Sin embargo, el signo fue oficializado con la aparición de la iglesia satánica fundada por Anton Lavey en 1966, y desde entonces es conocida como un saludo entre los adoradores de Satanás.

      Es ampliamente utilizado en los ritos satánicos como un signo de invocación satánica, y su real significado es una blasfemia contra la Santísima Trinidad.

      Los grandes líderes mundiales han hecho abiertamente el signo del diablo.

      Presidentes de EE.UU. como Bill Clinton, George Bush, o incluso Barack Obama, Hillary Clinton (ex-Secretaria de Estado), Sara Palin (ex-candidata presidencial), Nicolás Sarkozi (ex-Presidente de Francia), Silvio Berlusconi (ex- Primer Ministro de Italia), Dilma Rousseff (Presidenta de Brasil), Mahmud Ahmadineyad (Presidente de Irán), entre muchos otros, hacen el mano cornuto en sus actos públicos.

      La real dimensión del significado de la mano cornuda se pudo ver en un funeral masón, cuando en 2007 fallece Claudia Alta Taylor (Lady Bird Johnson), la viuda del ex-Presidente de los EE.UU., Lyndon B. Johnson. En un acto impresionante y a la vez terrorífico, en medio del velorio todos los presentes levantan sus manos haciendo el signo del diablo, el saludo satánico (de la Universidad de Texas), incluyendo otros expresidentes que asistieron.

      Pero sin duda alguna, el lugar donde se infiltró más exitosamente el signo del diablo fue en la música. En la famosa fotografía del “Submarino Amarillo” (1969) de “Los Bitels” se puede observar el signo ocultista, hecho por yohn Lennon.

      Por lo demás, también se puede observar otro gesto ocultista hecho por Paul McCartney, el del “ok” que representa el 6.

      Pero fue en 1977 con el lanzamiento del disco “Love gun” de Kiss, el saludo satánico se masificó entre los seguidores del rock, transformándose en todo un ícono. Cantantes tales como Britney Spears, Miley Cyrus, Rihanna, Beyoncé, Lady Gaga, Taylor Swift, Janet Jackson, Shakira, Mariah Carey, Christina Aguilera, Katy Perry, entre muchos otros propagan este signo en sus conciertos.

      La mano cornuda significa:
      1. poder;
      2. demoníaco.

      Poder satánico, poder del demonio, influencia satánica, camino del demonio, obra del demonio.
      Por tanto, como todo poder necesita un amor demoníaco o un amor gnóstico.

      Si los sordos lo utilizan para comunicarse entre sí, es cosa que no interesa.
      Lo que importa es que ningún sacerdote, ni ningún Obispo ni fiel de la Iglesia lo use, porque no es un signo católico.
      Es un signo masón, inspirado en buda:

  2. Daniel Cortez Alaña dice:

    Padre:
    ¡Gracias por haber contestado mi anterior link!; porque ese sacerdote del que le hablé en la publicación “Es el Dolor(…) es muy mediático.
    Quería decirle si se podría, en estos momentos, promover la Confesión Sacramental y la Comunión Eucarística por las redes para que muchos católicos vayan a esos sacramentos.

    • josephmaryam dice:

      Más que promover los sacramentos, es dar doctrina de ellos, porque muchos no saben ni confesarse ni comulgar. No es decir que vayan a los sacramentos, como borregos. Es enseñar la verdad de cada sacramento.

  3. Jose M dice:

    Y la masa encanallada católica, feliz de la vida. Mirando hacia el otro lado, o, peor aún, encantada con toda esta abominación.

  4. josephmaryam dice:

    El link a la noticia es:

    http://vaticaninsider.lastampa.it/en/the-vatican/detail/articolo/francesco-filippine-38597/

    El de la foto:

    link

    Hay más fotos de esas por internet. No es trucada

  5. Apocalipsis dice:

    José ,las revelaciones de Beata A.C. Emmerich a mí me recuerdan al Papa Benedicto XVI.
    Hay informaciones que hacen ver todo lo contrario , estas son las supuestas palabras del Papa Benedicto ” …El auténtico creyente tiene claro que Francisco es el VERDADERO PAPA…”.

    https://gloria.tv/media/yMER4si1kbd

    Hay personas de mi entorno que les cuesta creer que esas palabras del Papa Benedicto XVI sean falsas.Pienso que estan utilizando al Papa Benedicto para engañar,eso es lamentable porque él estará muy mal ,por suerte Emmerich dice : ” en ciertos casos de extrema desdicha, el Papa tiene visiones y apariciones ” , esto me reconforta ya que serán los ángeles , la Santísima Virgen .

  6. José dice:

    LA PALABRA DE DIOS SIEMPRE SE CUMPLE. REVELACIONES DE N.S. JESUCRISTO A LA BEATA ANA CATALINA EMMERICK:

    EL PAPA TRAICIONADO
    Vi al Papa en oración; estaba rodeado de falsos amigos que a menudo hacían lo contrario de lo que decía. (AA.II.203)
    Vi al santo Padre en una gran tribulación y una gran angustia que afectaba a la Iglesia. Le vi muy rodeado de traiciones. (AA.II.414)
    ¡Ellos quieren quitar al pastor el prado que le es propio! ¡Quieren imponer otro que deja todo en manos de los enemigos! Entonces, tomada por la cólera, ella elevaba el puño cerrado diciendo: ¡Alemanes Bribones! ¡Escuchad! ¡no lo conseguiréis! ¡El pastor está en una rocalla! ¡Ustedes, sacerdotes, no se mueven! ¡Dormís y la granja arde por todos los lados! ¡no hacéis nada! ¡como lloraréis por eso un día! (AA.III.184)
    Vi que, en ciertos casos de extrema desdicha, el Papa tiene visiones y apariciones (AA.II.414)

    http://forosdelavirgen.org/87385/los-obispos-alemanes-en-masa-se-declaran-a-favor-de-la-comunion-a-los-divorciados-15-01-02/

  7. Empera dice:

    Hola hermanos en Cristo les comparto este articulo relacionado con el tema:
    Francisco niega a Jesucristo delante de los hombres

    http://nazareusrex.blogspot.com/2015/01/francisco-no-el-evangelio-de-jesucristo.html

    Gracias Dios les bendiga

  8. Daniel Cortez Alaña. dice:

    Con el acoso a las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada…¡se está viendo el verdadero rostro de Bergoglio!.

  9. josephmaryam dice:

    Para Bergoglio, la libertad privada es una función social. Por eso, dice que cada persona tiene obligación de decir lo que piensa para apoyar el bien común.
    Esto es el comunismo, por el cual la propiedad privada no es de cada uno, no pertenece a la ley natural, sino que es de los demás: es social. Bergoglio no sólo anula la ley natural, sino la ley divina. Y pone al ser humano como un ser para el otro, no un ser para sí mismo.
    Bergoglio no cree en el hombre. No puede concebir un hombre solo. Tiene que concebir un grupo, un estado, una comunidad de hombres. Es su idealismo. Es el vivir en su idea loca, dentro de su mente. Cada hombre crea la realidad, la iglesia, a cristo con su mente, con la ley de la gradualidad. Es el culto a la mente del hombre, anulando todo lo demás.

  10. Empera dice:

    Petición a Francisco por las declaraciones de Mons. Bonny, favorable al reconocimiento eclesial de las uniones homosexuales
    http://gloria.tv/media/ecCreGx

    Aunque pienso que Francisco no va a hacer nada pero esto va a lograr que muchos hermanos católicos que están dormidos despierten por eso pienso que es necesario poner a Bergoglio entre la espada y la pared ya que Bergoglio cobardemente se esconde detras de sus marionetas a quienes en vez de remover del puesto las asciende. Asi de una vez por todas despiertan los que dudan o todavia creen en Bergoglio.

    Igual hay que presionar para pedir la excomunión del cura Martin Dolan de St Nicholas in Dublin http://gloria.tv/media/3XTGSE7

    Un cura apostata irlandés que salió del armario en plena misa que se declaró sodomita recibiendo el aplauso de los feligreses y que instó además a su congregación a respaldar el matrimonio igualitario en el próximo referéndum irlandés que tendrá lugar a finales de mayo; ya que si supuestamente a Ricca se le admitió de nuevo en la Iglesia fue porque supuestamente estaba arrepentido y había pedido perdón no porque la Iglesia estaba apoyando a un cura gay declarado practicante del vicio de la sodomía como le llamó maliciosamente Bergoglio al etiquetarlo de un gay que busca del “señor.” Ya que es justo que quien comenzo esta avalancha de curas sodomitas que hacen declaraciones a favor del vicio lo presionemos para que de la cara .

    Defendamos la doctrina católica y presionemos a Bergoglio.!!!!

    • josephmaryam dice:

      Si quieren perder el tiempo en eso, son libres.
      No se presiona a quien no es jefe de la Iglesia, a quien no es Papa. Sino que se le ataca para que deje de usurpar el Trono de Pedro.
      Todos los demás hacen el juego a Bergoglio.
      Bergoglio quiere curas sodomitas. No va a echar a nadie, sino que les abre las puertas a todos, porque está levantando su nueva iglesia.

      Muy pocos saben batallar contra Bergoglio y todo su clan masónico.
      Muy pocos saben lo que es la Iglesia.
      La Iglesia no está en Bergoglio, sino fuera de Roma.
      Pero esto, son pocos los creen, porque les interesa permanecer en una iglesia oficial, haciendo el juego a todo el mundo.

    • Empera dice:

      Hermano tiene razón y mi intención no es tanto como explique que ese apostata Falso Profeta de Bergoglio reaccione sino que la intención es que los hermanos católicos despierten y le vean la cara al Lobo vestido de Oveja. Que San Miguel nos ayude en la Batalla

    • Jose M dice:

      Ad Empera,

      lo más grave es lo del aplauso de los feligreses. Demuestra el grado de podredumbre alcanzado por la masa dizque católica. Se tragan toda la basura que les echen. Lo que tendrían que haber hecho, como mínimo, es levantarse e inmediatamente salirse del templo en señal de repulsa (y no digo recriminarlo a gritos, por respeto al lugar sagrado). Y no ponerse a aplaudir y, dicho sea de paso, la Iglesia no es lugar para aplaudir, sino de recogimiento y adoración. Pero todo esto se le escapa a la masa que está embrutecida y encanallada. La verdad que Jesús estaba en lo cierto cuando dijo “cuando vuelva, ¿encontraré fe en la tierra?. Pues no, no encontrará fe, empezando por los “católicos” que lo han abandonado en esta nueva pasión de Su Iglesia.

  11. Matias Esteban dice:

    Para ser sincero…yo me crié en un barrio de Buenos Aires…pasaba mucho tiempo en la calle y en parques, jugando a la pelota, haciendo travesuras y agarrándome a piñas…y recuerdo que el peor insulto, que terminaba si o si en pelea, era cuando le faltaban el respeto a tu mamá.

    Era como un código no escrito, pero tácito entre los chicos.

    Que lo diga yo, que soy un ignorante y un pendenciero, vaya y pase.

    Pero no se puede tener por Papa a un personaje que diga estas barbaridades:

    Francisco volvió a condenar el ataque contra la revista francesa Chalie Hebdo, pero agregó que “en la libertad de expresión hay límites”:

    “Si alguien dice una mala palabra en contra de mi mamá, puede esperarse un puñetazo”

    http://www.urgente24.com/235464-polemico-el-papa-francisco-dijo-que-en-la-libertad-de-expresion-hay-limites

    Y este es el barrio:

    • josephmaryam dice:

      Son los límites de su ley de la gradualidad. No son los límites de la norma de moralidad. Nada habla de cumplir con los mandamientos de Dios, sino de respetar a los demás, sus derechos humanos. Es propio del pensamiento de un masón. No ofender a los hombres, pero sí a Dios. No se puede insultar la fe de los demás, sea la que sea. No se puede insultar la fe del budista, etc… Nada dice de la ley de Dios. Por tanto, está justificando todo: el asesinato y las obras blasfemas de toda esa gente.
      Al decir que no se puede matar en nombre de Dios dice una mentira.
      Abraham iba a matar a su hijo por Voluntad de Dios.
      Nadie puede hacer justicia por su mano, por una idea humana, para complacer a los hombres.
      Pero todo hombre puede hacer una justicia divina cuando Dios se lo dice, se lo manda.
      Para obrar esta justicia, la persona tiene que ser muy espiritual, como Abraham.
      Pero todas estas cosas, a Bergoglio le trae sin cuidado. Él vende su idea. Y nada más.

  12. Jose M dice:

    No hay peor ciego que el que no quiere ver. Mucho rasgarse las vestiduras con lo que ocurre, pero miran para el otro lado con tal de no discernir quien es el Usurpador y que no es papa.

  13. natalia dice:

    Gracias por su explicación. Dios lo bendiga

    • natalia dice:

      Otra pregunta Padre, si no es molestia. Por qué yo como católica tengo que recomendar el Bautismo a alguien que no está bautizado o tiene hijitos que no están bautizados? Estoy en lo cierto si digo que alguien sin Bautismo está más expuesto al Maligno? Es una protección para su persona? Se cae con más facilidad en la tentación al no estar bautizado?
      Si yo me encuentro con alguien q no está bautizado, o no bautizados sus pequeños, tengo q recomendarle el bautismo para ellos? Qué argumento le doy a los padres?
      Gracias

    • josephmaryam dice:

      El Bautismo es un Sacramento que da la gracia de ser hijo de Dios.
      Por tanto, no es cualquier Sacramento. No es una protección contra el Maligno, porque el demonio ataca más a los que están bautizados. Los que no están bautizados son del demonio, esclavos de él.
      Pero no se puede bautizar a la persona si no tiene fe o si no va a enseñar la fe a sus hijos.
      A los niños pequeños se les bautiza por la fe de sus padres: porque sus padres tienen fe y van a educar a esos sus hijos como hijos de Dios.
      Todo el problema está en qué entiende la persona por ser hijo de Dios.
      ¡Este es todo el problema!
      El hijo de Dios es el que piensa y vive como Dios: piensa con la mente de Dios y obra con la Voluntad de Dios.
      Eso es ser hijo de Dios: participar de la Vida de Dios.
      En la práctica, muy pocas persona saben lo que es ser hijo de Dios.
      Reciben el bautismo y se dedican a vivir como hijo de hombres: con su mente y con su voluntad humanas.
      El Bautismo, en la Iglesia, es para caminar como hijo de Dios, no como hijo de hombre.
      Y, por lo tanto, el bautizado tiene que seguir la cruz de cristo, que es el camino por el cual el hombre se va transformando en un nueva creatura: deja el hombre viejo para ser un hombre nuevo: el hombre del Espíritu; el hombre que es hijo de Dios por participación.
      Si la persona, en su vida práctica, no ora ni hace penitencia, entonces no camina como hijo de Dios.
      Si la persona no lucha contra su pecado, entonces no camina como hijo de Dios.
      Si la persona no imita a Cristo, asociándose a su obra de Redención, entonces no camina como hijo de Dios.
      Hoy se bautiza a todo el mundo, y no hay fe verdadera. Quedan como paganos. Son bautizados, pero viven como paganos.
      Y, para eso, es preferible no bautizarse, porque tienen más pecados. Y mayor pecado: mayor justicia, mayor infierno, mayor castigo.
      Y el que los bautiza, sabiendo que la persona no tiene fe o que no va a hacer nada para crecer en la fe católica, también participa del mismo castigo, del mismo infierno, porque bautiza a almas para condenarlas más.
      Usted no tiene que recomendar a la gente que se bautice.
      Usted, primero, tiene que enseñarles la fe católica. Sin esta fe, no hay bautismo.
      Y si son católicos, tiene que investigar cómo es la fe de los papas antes de bautizar a nadie.
      Y si los niños ya no son tan niños, hay que preguntarles a ellos por la fe: qué fe tienen.
      La gente se pone a bautizar como si eso fuera un concurso, una rifa, un acto social. Como si el estar bautizado ya va a garantizar la salvación del alma.

      Con las almas no bautizadas: nunca tengan prisa por bautizarlas. Dios no tiene prisa por salvar a nadie.
      Antes del Bautismo, tienen que sumergirlas en la fe. Y hasta que ustedes no vean que han comprendido la fe y que la practica: no hay bautismos.

      Hoy día se bautiza a niños de lesbianas y homosexuales y eso es una abominación. Se bautiza a niños de papas ateos, agnósticos,… y eso es otra abominación.

      No bauticen por bautizar.
      El bautismo se da por la fe, no por un rito social, no por una prisa social o política, etc..

      1. Nunca recomiende al bautismo como primera cosa: siempre recomiende la Palabra de Dios como el principio de todo. Si no creen en la palabra de dios, si no tienen fe, si no se saben las cinco cosas (las cinco verdades que hay que creer) para salvarse, entonces no hay bautismo.
      2. Alguien sin bautismo está en el pecado original: es decir, es un demonio. Pero todavía puede salvarse, si cumple con la ley natural y con la ley divina. Pero esto no es la razón para que se bautice: no por el temor del pecado, no por el temor de ser un demonio, no por el temor de pertenecer al demonio, se va a bautizar a alguien. Uno se bautiza por amor a Dios, no por temor del pecado o del castigo. Tienen que enseñar esto a la gente.
      3. El Bautismo no es nunca una protección, porque el demonio ataca más a los bautizados. El bautizado necesita la confirmación para luchar en contra del demonio. Tienen que enseñarle al bautizado lo que es el Sacramento de la confirmación para que se confirme y así pueda luchar contra el demonio que lo ataca. Tienen que hacerle ver al bautizado que por el bautismo está más expuesto al demonio. Y, por eso, que va a sentir más sus ataques. Y que, por eso, necesita el otro Sacramento. Antes, se daban los dos Sacramentos al mismo tiempo. Pero, ahora, como no hay fe ni en la Jerarquía ni en los fieles, los Sacramentos se dan por un acto social, no por fe.
      4. Se es más tentado estando con un bautismo, que sin él.
    • natalia dice:

      Al ser un no bautizado, esclavo del demonio (Ave María Purísima), no entiendo cómo entonces puede ser capaz de cumplir la ley natural y la divina. Disculpe mi ignorancia, mis preguntas son porque quiero conocer más. Y muchas gracias por su tiempo en reponder y sus explicaciones

    • josephmaryam dice:

      Adán cometió su pecado en el cuerpo. Con su alma, obró con su cuerpo.
      El pecado original es en el cuerpo del hombre. No es directamente en el alma.
      Lucifer cometió su pecado con su espíritu: automáticamente fue condenado.
      En el hombre, por su naturaleza humana, está dividido: alma, cuerpo y espíritu.
      El pecado original divide la naturaleza del hombre. El pecado de Lucifer no divide la naturaleza angélica. En el hombre, sí.
      Adán comete un pecado que tiene que ver con su cuerpo. Por eso, todo hombre nace en el pecado original: nace con un demonio en su carne.
      Nace dividido. Esa división no se puede quitar. Permanece hasta la muerte. Por eso, San Pablo decía que quería una cosa y hacía otra.
      El cuerpo queda en las ataduras que el demonio trae por el pecado original.
      El Bautismo quita el pecado original, pero no las ataduras, no la división. Por eso, el cuerpo tiene que morir, para resucitar un cuerpo glorioso, es decir sin el demonio y sin sus ataduras.
      Adán tenía un cuerpo glorioso. Y con ese cuerpo glorioso engendra un hombre de pecado: un hombre que tiene su cuerpo vendido al demonio. Un alma con un cuerpo del demonio. Un alma en un cuerpo del demonio. Ese cuerpo no es glorioso. No es el cuerpo que Dios quería para el hombre.

      Todo hombre que nace, nace en un cuerpo no glorioso, sino que viene, por generación, del pecado de Adán. Ese cuerpo del demonio, que Adán engendró, se transmite por generación: infinidad de ataduras del demonio vienen por el pecado original.
      Por el pecado original, el alma y el espíritu del hombre participan de ese pecado. Están en el pecado mortal y el espíritu está cerrado a Dios: no tienen fe ni vida de la gracia.
      Pero el hombre, todo hombre, que nace en el pecado original, puede cumplir con la ley natural y con la ley divina, porque estas dos pertenecen a su naturaleza humana, no a su cuerpo.
      Con la ley natural, el hombre domina su cuerpo. Con la ley divina, el hombre domina su alma. Necesita la ley de la gracia para que el espíritu domine alma y cuerpo.
      Teniendo un demonio en el cuerpo, por el pecado original, el hombre sigue siendo libre en su alma: puede elegir o no cumplir con la ley natural y con la ley divina. Luego, puede salvarse, a pesar del pecado original, a pesar de ser esclavo del demonio en su cuerpo.

      Todo hombre bautizado tiene un alma gloriosa, pero su cuerpo es del demonio. Es el Misterio de la Gracia y del pecado.

    • Juan Pablo dice:

      Padre, aunque creo que anteriormente en otro post explicó eso, pero ya no se en cual buscarlo, ¿qué significa que Adán cometió su pecado en el cuerpo? Si bien el pecado original parece ser de soberbia, o sea del intelecto, ¿cómo se explica que pecó en el cuerpo? Gracias

    • josephmaryam dice:

      Fue de soberbia, en cuanto al alma; de orgullo, en cuanto al espíritu; de lujuria, en cuanto al cuerpo.
      El pecado de soberbia y de orgullo, en Adán, fue en la lujuria del cuerpo: entrar en una mujer, que no era la suya, para engendrar una humanidad para el demonio.
      Eva era la madre de los vivientes (Gn 3, 20); pero no la mujer del hombre (Gn 1, 27).
      Lo que Dios crea, hombre y mujer no es para el demonio.
      ¿Por qué Adán comete su pecado?
      Porque entra en otra mujer, que no puede dar al hombre un cuerpo glorioso.
      La mujer que Dios crea le daba a Adán una humanidad gloriosa, sin pecado.
      Pero Adán entra en otra mujer: la de los vivientes: esos hombres tienen un alma, porque el hombre exige el alma; pero no tienen el espíritu: no son engendrados en la mujer que Dios ha creado. Y tienen el cuerpo propio de esa mujer, que no es la mujer creada por Dios para el hombre.
      «del árbol de la ciencia del bien y del mal, no comas, porque el día que de él comieres, morirás» (Gn 2, 17).
      Esta es la prueba para Adán, que no pasó.
      Ese árbol no sólo significa una inteligencia, un conocimiento, sino una obra.
      Adán sabía que podía engendrar un hombre fuera de su mujer. No podía tocar esa mujer, ese árbol. Conocía el bien y el mal que había en esa mujer. Por eso, la prohibición. Dios no prohibe nada si antes no da conocimiento de ello.
      Adán sabía lo que era ese árbol, esa mujer. Sabía hasta dónde podía llegar con ella. Pero obedecía a Dios. Hasta que vino el demonio. Y todo lo complicó.

  14. Jose M dice:

    muy buen artículo el que señala Usted. ¿Pero no son capaces de ver los infocatólicos quién está detrás de todo esto? ¿que no solo es problema de cardenales, sino también del Usurpador?

  15. natalia dice:

    Padre, disculpe pero yo pensé que el Bautismo es necesario para la salvación. Sin Bautismo, se muere en pecado original. No entiendo este párrafo: “Hay mujeres que, sin estar bautizadas, se salvan sólo porque cumplen con la ley natural, con una verdad natural, absoluta: tener un hijo, que es para lo que Dios ha creado a toda mujer. Por el solo hecho de cumlir con una verdad inmutable, se salvan.”

    • josephmaryam dice:

      ¿Cómo se salvaron los hombres antes de Cristo?
      Cumpliendo la ley natural y la ley divina.
      Si una persona no conoce las verdades que la Iglesia ha enseñado, ya por nacer en una religión que le impide ver a la Iglesia como la verdad o por nacer en un lugar o en una cultura donde no se conoce el evangelio, entonces sólo le queda a esa persona estas dos cosas.
      Si las cumple, por su ignorancia inculpable de la ley de la gracia, se salva.
      Muchos católicos tienen ignorancia culpable de la ley de la gracia: no conocen qué es lo que Dios les exige en cada Sacramento. Y van en contra de la ley natural o de la ley divina en los Sacramentos. ¡No pueden salvarse por más que tengan un Bautismo!
      Lo que salva no es tener un Bautismo, sino cumplir la ley que el Bautismo da. Y esa ley de la gracia no se opone a la ley natural ni a la ley divina, sino que perfecciona esas dos leyes, en el campo espiritual.
      El pecado original es el pecado en el cuerpo del hombre: divide al ser del hombre en dos cosas: cuerpo y alma. El cuerpo tiende hacia el pecado, el alma hacia lo divino. El cuerpo arrastra al alma hacia el pecado.
      La ley natural domina al cuerpo. La ley divina domina al alma.
      Quien cumple la ley natural domina el pecado en su cuerpo y, por tanto, no está dividido. Puede salvarse tranquilamente. Pero debe cumplir TODA la ley natural. No una parte. Completa.

      Muchos católicos se creen salvados o justos porque pertenecen a la Iglesia Católica.
      Y la Iglesia es Santidad: la Santidad de Cristo. Porque la Iglesia es Cristo.
      La Iglesia no es una familia de personas o un grupo en el cual se entra y ahí acaba todo.
      Ser de la Iglesia exige vivir como Cristo vivió.
      Muchos se condenan por ser de la Iglesia: no usan la gracia, que les perfecciona en la ley natural y en la ley divina. Y entonces, ¿para qué están en la Iglesia? ¿Para condenarse?
      Es preferible no haber sido de la Iglesia y vivir ignorando inculpablemente la ley de la gracia que el evangelio trae.
      Ser de la Iglesia no es un juego, no es un título, no es un oficio: es una vida divina. Y quien no la viva, entonces es como toda esa jerarquía que ha usurpado el Papado, y todos esos fieles que quieren estar en la Iglesia obrando sus obras de pecado, sus herejías, sus cismas, sus abominaciones.

      La Iglesia no la componen los miembros oficiales que todos ven.
      La Iglesia está en los corazones humildes, obedientes a la Palabra de la Verdad. Los demás, no son Iglesia ni pueden serlo.

    • Martina dice:

      O sea :”fuera de la Iglesia catolica hay salvacion”.Estoy empezando a ver muchas contradicciones en todos lados.

    • josephmaryam dice:

      ¿No sabe leer?
      ¿Su mente: dónde está?
      ¿Está en lo que lee para comprenderlo?
      ¿Está en ella misma para inventarse su loco juicio?
      Fuera de la Iglesia no hay salvación.
      ¿Su mente: lee esto?
      ¿Su mente: acepta esto?
      ¿O su mente qué cosa quiere decir?
      Para quien no está en la Iglesia, para aquella alma no bautizada, todavía hay salvación.
      ¿Su mente comprende lo que se acaba de decir?
      ¿O su mente ya no lo comprende?
      ¿Se ha cerrado su mente?
      ¿O sigue abierta?
      ¿Cómo explica su mente la salvación de las almas antes del Bautismo, antes que Cristo fundara Su Iglesia?
      ¿Para esas almas: no hay salvación?
      ¿Y no la hay por que no existe la Iglesia?
      ¿O la hay porque no existe la Iglesia?
      ¿Su mente: con cual de las dos se queda?
      La salvación de un alma no es porque exista o no la Iglesia; no es porque esté dentro o fuera de la Iglesia.
      Un alma se salva porque cumple con la ley eterna.
      Y la ley eterna son cuatro cosas:
      1. ley natural;
      2, ley divina;
      3. ley de la gracia;
      4. ley del Espíritu.

      Estas cuatro leyes pertenecen al orden que Dios puso en la Creación.
      Adán, con su pecado, rompió este orden.
      Y el hombre, para salvarse, tuvo que empezar desde el inicio.
      Primero, cumpliendo la ley natural.
      Como muy pocos la cumplieron, vino el diluvio y el Señor comenzó otro camino con el hombre: la ley divina, dada por la fe, en Abraham.
      Cumpliendo estas dos leyes: natural y divina, los hombres se salvaban.
      Pero no era suficiente, porque el hombre no puede cumplir estas dos leyes con su esfuerzo humano. Necesita de la gracia constantemente.
      Para eso, Jesús pone en pie Su Iglesia: para que el hombre viva en gracia y así, no sólo se salve, sino que también desee la santidad.
      La Iglesia es para ser santos. Y no es para otra cosa.
      Hay mucha gente que está en la Iglesia para criticar a todo el mundo, porque se creen muy santos en sus mentes humanas, en sus tradiciones, dejando a un lado muchas cosas que no les interesan: hay católicos que no soportan a los Papas. Y se dicen católicos. Pues, éstos no pueden salvarse, aunque pertenezcan a la Iglesia. Porque si el alma no se somete a un Papa, no hay salvación. En la Iglesia está el dogma del Papado. Creer en un Papa es una gracia y es ley de gracia. Son dos cosas. Quien no se somete a esa ley de la gracia, a la gracia del Papado, no cumple con la ley de la gracia y, por tanto, no cumple ni con la ley divina ni con la ley natural.
      Hay muchos que creen que hay que estar en la Iglesia de cualquier manera, pensando lo que a uno le interese, o le guste, o uniéndose al grupo que más sentimientos le trae.
      Se está en la Iglesia para cumplir todas las leyes. Y la primera: la ley de la gracia.
      Aquella alma que no pertenece a la Iglesia, Dios no la juzga por la ley de la gracia, sino por la ley natural y la ley divina.
      ¿Es tan difícil de comprender esto?
      No; no es difícil.
      Lo que es difícil es quitar la soberbia de la mente.
      Eso es lo difícil.
      Y eso es lo que nadie quiere hacer.
      Enseguida la mente coge su razón, su idea, para excusar su soberbia, para ensalzar su soberbia, para quedar bien con todo el mundo, menos con Dios.
      ¡Cuánta soberbia hay en todos los que se dicen católicos!
      ¡Uno empieza a ver que nadie quiere salvarse, ni siquiera los que predican que fuera de la Iglesia no hay salvación. Ni siquiera ellos quieren salvarse. Sólo hablan para decir sus soberbias, no para convertir las almas a la verdad.
      ¡Cállense la boca si van a hablar sus idioteces!

    • Juan Pablo dice:

      Excelentes explicaciones Padre. No obstante aprovecho para consultarle, siguiendo con el tema de la salvación (y perdón por la ignorancia) pero los que eran justos y por lo tanto salvos y morían antes de la Pasión y Resurrección de Cristo (ejemplo los profetas del A.T. o Juan Bautista), ¿iban sus almas al Cielo o a algo como el limbo en espera de la venida del Mesías (a la primera venida me refiero)? Cristo ¿no abrió las puertas del Cielo que estaban cerradas por el pecado original? Entiendo que luego de su Resurrección esas almas finalmente subieron al Cielo y no antes?
      ¿Si es por los méritos de Cristo que aquellos ignorantes de la Verdad, por ignorancia sin culpa, son salvos?
      Gracias.

    • josephmaryam dice:

      Los que se salvaban iban al limbo o al purgatorio. No podían subir al cielo porque las puertas estaban cerradas por el pecado de Adán. El Cielo se cerró por ese pecado, pero no la salvación del hombre.
      Por la fe, el hombre se salva, atendiendo a los méritos de Cristo.
      Pero los hombres, antes de Cristo, no conocían esos méritos. No los entendían como ahora el hombre los puede conocer, aunque no pertenezca a la Iglesia.
      La muerte de Cristo es un hecho histórico que marca un nuevo camino para el hombre: el de la gracia.
      Y ya no hay salvación sólo por los méritos de Cristo, como los hombres, antes de Cristo, lo tenían, sino que se necesita merecer la gracia.
      El que tiene la gracia está obligado a adquirir más gracias, a crecer en la gracia. Sin vida espiritual, el hombre se hace más pecador que los hombres del antiguo testamento, porque tienen más inteligencia a través de la gracia.
      El hombre, antes de cristo, sólo tenía la inteligencia de la ley de Moisés y de los profetas; pero no de la gracia.
      El que está en la gracia está obligado por Dios a permanecer en la gracia.
      Pero el que no tiene la gracia, sólo Dios le obliga a permanecer en la ley natural y en la ley divina. Y con ese conocimiento confuso de que se salva por los méritos de cristo, tiene la salvación para su alma.

      Cristo abrió las puertas del cielo: es decir, puso el camino de santificación al hombre.
      Los hombres se siguen salvando cumpliendo con la ley natural y la ley divina.
      Pero el que tiene la gracia, necesita vivir, no para salvarse, sino para santificarse: para ir al cielo.

      Esto es lo que muchos católicos no hacen: están en la Iglesia para salvarse. No han comprendido la gracia de pertenecer a la Iglesia.
      Se está en la Iglesia para santificarse. Eso es la muerte de Cristo: una santidad de vida, no una salvación.

      Los hombres que cumplían con la ley natural y con la ley divina, antes de cristo, ya se salvaban, pero no podían ir al cielo.
      Con Cristo, el hombre puede ir al Cielo: es decir, puede hacer obras divinas, obras celestiales, en su misma vida humana, ya desde acá.
      Esto no lo podían hacer los hombres antes de Cristo. Y, por eso, cumplían la ley pero no para ir al cielo. No podían ser santos, por el pecado original.
      Ahora, todos están llamados a la santidad: todos los que tienen la gracia.
      Quien no la tiene, todavía puede salvarse. Pero también puede santificarse si acepta la verdad de la Iglesia.
      Antes de cristo, no se tenía esta verdad de la Iglesia a mano.
      Ahora sí, por la muerte de Cristo.

      Fuera de la Iglesia no hay salvación para el que conoce la Verdad, pero sí la hay para el que inculpablemente no la conoce.

      El que tenga un Sacramento no puede salir de la Iglesia para salvarse. Tiene que quedarse dentro si quiere salvarse. Si sale fuera, se condena automáticamente:

      «Si el que menosprecia la Ley de Moisés, sin misericordia es condenado a muerte por la palabra de dos o tres testigos, ¿de cuánto mayor castigo pensáis que sea digno el que pisotea al Hijo de Dios y reputa por inmunda la Sangre de Su Testamento, en el cual Él fue santificado, e insulta al Espíritu de la Gracia?» (Hb 10, 28-29).

      El pecado, después de recibida la gracia por el bautismo, tiene más grave culpa y pone más en el camino de la condenación: hay mayor peligro de perder la salud eterna.

      El pecado, sin recibir la gracia por el bautismo, sólo se puede concebir en la ley natural y en la ley divina. En el AT, la ley mosaica imponía muchas sanciones que condenaban a muerte a los pecadores. Por lo tanto, implicaba que la gente se condenaba más por no cumplir la ley.

      Pero el pecado, en la ley de la gracia, es mayor, porque hay más inteligencia divina. En el AT, sólo había más inteligencia humana. Y en ese conocimiento se condenaba a los hombres. Pero Dios, ahora, en Su Iglesia, juzga al hombre por la gracia: por un conocimiento divino. Y, por tanto, hay más condenación de almas si las almas no tienen una auténtica vida espiritual.

    • Martina dice:

      Escribi mi cometario porque escuche tantisimas veces, de boca de sacerdotes y catequistas que “fuera de la Iglesia no hay salvacion” .Y yo les discutia con lo que acaba de escribir usted: “Si una persona no conoce las verdades que la Iglesia ha enseñado, ya por nacer en una religión que le impide ver a la Iglesia como la verdad o por nacer en un lugar o en una cultura donde no se conoce el evangelio, entonces sólo le queda a esa persona estas dos cosas.
      Si las cumple, por su ignorancia inculpable de la ley de la gracia, se salva .(todo con mis palabras ,por supuesto, basada en estos conceptos).
      No soy erudita en estos temas pero me preocupa que se digan cosas contradictorias.y hace ya mucho tiempo que vengo escuchando lo mismo.Gracias por su respuesta.

    • josephmaryam dice:

      La respuesta es clara. Ya se la he dado. Usted no es clara cuando habla. Tiene que dar lo que piensa, no lo último que piensa. No esconda su pensamiento, porque habla con confusión, da confusión.

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