Lumen Mariae

Inicio » falsa espiritualidad » Las cinco cosas que hay que creer para salvarse

Las cinco cosas que hay que creer para salvarse

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

todoloqueviene

Cinco cosas están obligados a saber y a creer, con necesidad de medio, todos los católicos si quieren salvarse:

1. Que hay un solo Dios: no hay muchos dioses.

2. Que ese Dios es Justo y Remunerador: premia al bueno y castiga al malo. Por tanto, existe el cielo, el purgatorio y el infierno. En consecuencia, existe el pecado y la gracia.

3. Que este Dios es Trino y Uno: el dogma del Misterio de la Santísima Trinidad: Unidad de Esencia y Trinidad de Personas;

4. Que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, el Verbo, el Hijo de Dios, se hizo carne: el dogma de la Encarnación. Por tanto, el dogma de la Maternidad Divina;

5. Que Cristo murió para redimirnos de nuestros pecados con su muerte en la Cruz: el dogma de la Redención.

Sin la fe actual de estos misterios, nadie se puede justificar ni salvar. Y no excusa la ignorancia invencible. No se puede confesar a una persona que no sabe ni cree en estos misterios.  No se puede dar la comunión a nadie que no conozca y crea en estos misterios.

Estas cinco cosas son un medio preciso y necesario para justificarse y salvarse. Se quita uno de ellos, sólo queda la condenación clara.

Y la persona tiene que creer actualmente en estas cinco cosas: no vale haber creído una vez en la vida. Es necesario que actualmente los siga sabiendo y creyendo.

Son muy pocos los católicos que saben y creen en estas cinco cosas. Verdaderos católicos hay muy pocos. Hoy todo el mundo niega alguna cosa: ya sea el pecado, el infierno, el demonio, la penitencia, la Divinidad de Jesucristo, la Maternidad Divina, la Redención del hombre, la Resurrección, etc…

Estas cinco cosas forman la fe divina, que se llama así por ser de Dios. Es lo que Dios ha revelado, es Su verdad Revelada. No es cualquier verdad que el hombre tiene o adquiere con su mente humana. Es la Verdad que está en la Mente de Dios y que la Revela al hombre. Y a todo hombre, a cada alma en particular.

Estas cinco cosas son la fe católica, que es lo que define la Iglesia, en Su Magisterio, para ser creído, aceptado por todos sus miembros. Es lo que Dios habla a Su Iglesia por medio de la Jerarquía válida, verdadera.

Hay que creer que Dios existe; hay que creer a Su Palabra, lo que Dios ha hablado a través de todos los Profetas y de Su Hijo, Jesucristo; hay que aspirar a Dios, tender hacia Él como fin último; es decir, hay que obrar lo que Dios dice en Su Palabra, hay que hacer la Voluntad de Dios en Su Iglesia.

¿Estas cinco cosas las enseña Bergoglio? Claramente, no las enseña.

labocadelnecio

1. Si Dios es único, entonces hay una sola fe, un solo Bautismo: «Sólo un Señor, una fe, un bautismo» (Ef 4, 5).

La fe, para el católico, es asentir a la Verdad que Dios Revela, someterse, obedecer, sin poner nada del juicio humano. Y se asiente, no por la verdad que se revela, sino por la autoridad de Dios, que revela la verdad y que, por tanto, no puede engañar ni engañarse.

¿Cuál es la fe de Bergoglio?

Un acto de la mente, no una obediencia de la mente, no un sometimiento de la mente, no es la obediencia de la fe lo que justifica y salva, sino la memoria del sujeto, lo que la persona piensa y medita: «la fe (…) es la luz de una memoria fundante, la memoria de la vida de Jesús» (LF, n.4). «La fe de Abrahán será siempre un acto de memoria» (n.9). «Para Israel, la luz de Dios brilla a través de la memoria de las obras realizadas por el Señor» (n.12). «la pregunta por la verdad es una cuestión de memoria, de memoria profunda» (n.25). «El conocimiento de uno mismo sólo es posible cuando participamos en una memoria más grande» (n. 38).  «La Iglesia, como toda familia, transmite a sus hijos el contenido de su memoria» (n. 40). «Este medio son los sacramentos, celebrados en la liturgia de la Iglesia. En ellos se comunica una memoria encarnada» (n. 40). «la eucaristía es un acto de memoria» (n. 44). «En la celebración de los sacramentos, la Iglesia transmite su memoria» (n. 45). «El mismo evangelista habla de la memoria de María, que conservaba en su corazón todo lo que escuchaba y veía, de modo que la Palabra diese fruto en su vida» (n. 58).

Si todo consiste en hacer memoria del pasado para construir un futuro, entonces no puede darse, para este hombre, la Revelación de Dios. Dios no habla, sino que deja al hombre que piense y medite. La Sagrada Escritura es sólo el ejercicio de la mente del hombre, no lo que Dios ha ido revelando. Desde Abraham, que comenzó a pensar, a hacer un acto de la memoria, hasta nuestros días: todo consiste en pensar, en hacer memoria. Y, por eso, Bergoglio tiene que caer en su herejía principal:

«Cada uno tiene su idea del bien y del mal, y tiene que escoger seguir el bien y combatir el mal como él los concibe. Bastaría con esto para mejorar el mundo»: en esta frase se ve que no cree en un solo Dios. Sólo cree en su idea del bien y del mal. Anula a Dios. Dios no es capaz de revelarle a Bergoglio cuál es la idea del bien y del mal. Él, en su mente, en su memoria, tiene su idea, la concibe. Y, por tanto, Bergoglio, en su mente, se forma el concepto de Dios. Y, de esa manera, se inventa el culto a su idea de Dios. Es decir, que el mismo Bergoglio se da culto a sí mismo. Busca en él la idea de dios y hace su oración a esa idea que tiene en su cabeza. Bergoglio se hace un dios para sí mismo: se fabrica su dios en su cabeza. No puede creer que Dios exista, que hay un solo Dios fuera de su cabeza. Existe el concepto de Dios en su cabeza. Existe Dios dentro de su cabeza, pero no fuera de ella. Por tanto, no es un Dios real, que está fuera de su mente. Es un dios que vive dentro de su mente.

No sólo Bergoglio es ateo, sino agnóstico: no conoce a Dios fuera de su mente. Lo tiene que conocer dentro de su mente, con sus conocimientos, con sus memorias, con su subconsciencia. Y ahí se queda, dentro de su mente, adorándose a sí mismo: adorando su idea de Dios, su concepto de Dios.

hombreciegod275

Por eso, él exclama: «Es imposible creer cada uno por su cuenta» (LF, n.39). Bergoglio no puede creer en Dios, no puede hacer un acto de fe, un acto de sometimiento a lo que Dios revela. Tiene que coger la Sagrada Escritura y transformarla, interpretarla según la concepción que él tiene del bien y del mal. No puede interpretarla en la fe, en la obediencia a la fe, porque no puede creer por su cuenta. Tiene que recurrir siempre a su idea del bien y del mal. Es un hombre que ha rechazado el don de la fe. Y eso supone rechazar la Misericordia que es lo único que le puede salvar. Y por eso, se fabrica su falsa misericordia, en la que no puede haber la Justicia, en la que no puede juzgar al otro, sino que es necesario salvarlo siempre. Y esto es lo enseña en su nueva iglesia: hace una iglesia de comunidad, de estructuras, de gente, de pueblo, en las que hay que creer. Hay que creer en las ideas de los hombres. Ya no es posible creer en un dogma, en una Tradición. Va a cambiar la tradición por las culturas de los hombres, por sus políticas, por sus filosofías. No vale en lo que uno cree por su cuenta. Sólo es válido la fe en una comunidad, en una mente humana, en un lenguaje apropiado al hombre.

De anular a Dios como ser real y sólo creer que Dios existe, pero en su mente, en su concepto, le viene su falso ecumenismo: da culto a su dios en cualquier iglesia, en cualquier religión, sea musulmana, judía, budista, etc… Busca la unidad en la diversidad, la unidad en el hombre, no en Dios. Pone al hombre como el centro del universo. Quita a Dios como el centro, porque Dios es sólo un concepto de su mente: Dios es sólo una perfección de su mente. Por eso, él se aplica la ley de la gradualidad, que es la propia del masón: va perfeccionando, en su mente, la idea de Dios y, por tanto, se va formando una falsa moralidad, una falsa ética, una falsa espiritualidad, un falso misticismo, que es lo que enseña constantemente. Tiene que anular toda ley divina porque anula que Dios sea uno en la realidad de la vida. Es uno, pero en su mente, como él lo concibe. Es la unidad que él concibe, no lo que existe en la realidad.

2. Por eso, para Bergoglio no existe ni el pecado como ofensa a Dios ni la gracia como vida divina.

«La gracia no es parte de la conciencia, es la cantidad de luz que tenemos en el alma, no de sabiduría ni de razón». (1 de octubre – OR, n. 40, pag. 12). La gracia no es un ser divino que da una vida divina al corazón del hombre, sino una luz en su alma: es la herejía platónica. Esa luz es algo encarnado en el alma, en donde se encuentra a Jesús:

elteatrofran

«para mí el pecado no es una mancha que tengo que limpiar…el pecado asumido rectamente es el lugar privilegiado de encuentro personal con Jesucristo Salvador, del redescubrimiento del profundo sentido que Él tiene para mí. En fin, es la posibilidad de vivir el estupor de haberme salvado» (El Jesuita – pag. 100). Esta es su fe fiducial, por la cual Dios no le imputa el pecado, sino que lo salva a pesar de su pecado. Es la confianza que da el saber que Jesús ya me ha salvado. Es la sola fe lo que salva; no es obrar en contra del pecado lo que salva. El pecado es un lugar donde se encuentra a Jesús. Es su blasfemia, porque está diciendo que Jesús es el demonio. Donde está el pecado allí el alma encuentra al demonio, no a Jesús.

Por tanto, Bergoglio no puede enseñar a un Dios que premia y que castiga, porque no existe la conversión individual, sino comunitaria. Si el hombre no puede creer por su cuenta, tampoco puede convertirse por su cuenta. Luego, todos están justificados y salvados, no se puede juzgar al otro, hay que meterlo en todas las cosas, hay que hacerlo partícipe de la vida de la Iglesia, no existe la santidad, la perfección, las obras conformes a los mandamientos de Dios, sólo existe su falsa misericordia, la falsa confianza de estar salvados:

«el verdadero signo de Jonás es aquél que nos da la confianza de estar salvados por la sangre de Cristo. Hay muchos cristianos que piensan que están salvados sólo por lo que hacen, por sus obras. Las obras son necesarias, pero son una consecuencia, una respuesta a ese amor misericordioso que nos salva (…) El síndrome de Jonás nos lleva a la hipocresía, a esa suficiencia que creemos alcanzar porque somos cristianos limpios, perfectos, porque realizamos estas obras, observamos los mandamientos, todo. Una grave enfermedad, el síndrome de Jonás». Mientras que «el signo de Jonás» es «la misericordia de Dios en Jesucristo muerto y resucitado por nosotros, por nuestra salvación» (Santa Marta, lunes 14 de octubre – OR, n.42, pag. 12). De nuevo, su fe fiducial: salva el confiar que Cristo no ha salvado; no salva el cumplir los mandamientos de Dios. Anula la fe dogmática. No hay pecado, no hay ley que cumplir, no hay justicia de Dios, no hay premio. Todos al cielo:

«Es hermoso pensar esto, pensar en el cielo. Todos nosotros nos encontraremos allá arriba, todos». (26 de nov. 2014 – OR, n.48, pag 20).

Para Bergoglio, la conversión es la confianza en Dios (fruto de su fe fiducial), no es la lucha por quitar un pecado, no es el desapego a las inclinaciones malvadas del hombre, no es luchar contras las tentaciones del demonio: «tenemos miedo a la conversión, porque convertirse significa dejar que el Señor nos conduzca» (20 nov. 2014, OR, n. 48, pag. 15). No te conviertes porque no confías en Jesús, tienes miedo: fe fiducial. Es una fe ciega: es creer en Jesús, pero no en su doctrina.

La salvación es gratuita, no es un esfuerzo del hombre: el hombre no tiene que hacer nada, no tiene que someterse a un dogma, tiene que creer ciegamente en una memoria encarnada, en una luz que el hombre tiene dentro de su alma y que descubre con su mente, que va formando con sus conceptos del bien y del mal:

«convertirse no es un acto de voluntad»; no se piensa: «ahora me convierto, me conviene…», o bien: «debo hacerlo…». No, la conversión «es una gracia», es «una visita de Dios», es Jesús «que llama a nuestra puerta, al corazón, y dice: “Ven”». (18 de nov. 2014 – OR, n. 47, pag. 13). Si no hay un acto de la voluntad, no hay un premio ni un castigo. Hay sólo una guía ciega en Jesús: cree que Jesús te ha salvado. No tengas miedo a ese pensamiento. Por eso, Bergoglio tiene que hablar de Dios como un Dios de sorpresas. Si Dios no premia ni castiga, cada día se encuentra algo nuevo para la vida. Y ése es el camino de la conversión: la novedad de la mente humana.

Para Bergoglio, la conversión es una cuestión de estructura, de comunidad, de misión, de salir de sí: es la conversión estructural, el cambio de estructuras, de planes comunitarios, de elaborar un plan pastoral en la que todos participen:

«si no nos abrimos a la misión no es posible la conversión, y la fe se hace estéril (…) la conversión debe ser misionera: la fuerza de superar tentaciones y carencias viene de la alegría profunda del anuncio del Evangelio,» (22 de nov. 2014 – OR, n. 48, pag. 19). La fe no es particular, sino comunitaria, del pueblo. Nadie puede creer si no obra algo pastoral, un servicio al prójimo. Nadie se convierte si no misiona, si no hace apostolado, si no se pone a servir. Si no se cambian las estructuras que impiden esta fe del pueblo, no se vive la fe, queda muerta en los dogmas, en las Tradiciones, en un libro llamado Evangelio, que se ha quedado obsoleto para el hombre moderno. El que vive su fe tiene una conciencia aislada, vive en referencia a sí mismo, no a los demás. El que vive su fe no tiene fe, para Bergoglio:

«Sólo gracias a ese encuentro –o reencuentro– con el amor de Dios, que se convierte en feliz amistad, somos rescatados de nuestra conciencia aislada y de la autorreferencialidad» (EG, n. 8). Dios no rescata al hombre de su pecado, sino de su conciencia aislada, de su memoria, de su mente, de su vida para sí. Por eso, la fe es un acto de la memoria. Una vez que Dios rescata, pone la memoria en orden y el hombre, pensando, concibiendo el bien y el mal, puede obrar para el otro, abriéndose a la mente de todos, sean santos o pecadores, estén en gracia o no. Dios no da el don de la fe, ésta se obtiene porque se obra algo para los demás, se obra para el hombre, porque se sale de ese autorreferencialismo, hay que abrirse al mundo y a todos:

«La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre (…) Todos pueden participar de alguna manera en la vida eclesial, todos pueden integrar la comunidad, y tampoco las puertas de los sacramentos deberían cerrarse por una razón cualquiera» (n. 45). Los pecadores pueden participar de los sacramentos sin distinción, sin problemas, porque eso es la conversión: inventarse una estructura eclesial para todos, ya que no existe ni el pecado ni la gracia. Son sólo conceptos, términos que se emplean para un lenguaje ordenado, gradual entre los hombres.

«La otra es el neopelagianismo autorreferencial y prometeico de quienes en el fondo sólo confían en sus propias fuerzas y se sienten superiores a otros por cumplir determinadas normas o por ser inquebrantablemente fieles a cierto estilo católico propio del pasado.  Es  una  supuesta  seguridad doctrinal o disciplinaria que da lugar a un elitismo narcisista y autoritario, donde en lugar de evangelizar lo que se hace es analizar y clasificar a los demás, y en lugar de facilitar el acceso a la gracia se gastan las energías en controlar» (n. 94).

Tres reglas son infalibles en la fe: la Sagrada Escritura, la Tradición y el Magisterio de la Iglesia. Estas tres reglas han quedado anuladas en este último párrafo en donde este personaje ataca toda la fe divina y católica. Él abre las puertas de su iglesia a todos, menos a esas personas que son fieles a su fe católica, fieles a estas tres reglas de oro. Ellas son las principales fuentes adonde todos debemos recurrir para encontrar, sin mezcla de pestilentes humos, las claras luces de la verdad, las máximas y los principios divinos y humanos, para saber actuar en la vida eclesial. Bergoglio las anula totalmente.

En la fe que enseña Bergoglio no hay un Dios que premie o castigue, porque todos deben confiar en que Dios los ha salvado y, por tanto, todos pueden entrar en la Iglesia, compartir los Sacramentos, hacer obras pastorales, y así se salvan por su cara bonita. Cada uno se premia y se castiga a sí mismo.

Por eso, este hombre cae en su blasfemia contra el Espíritu Santo, que es doble:

idolatra

3. Negar al dogma de la Santísima Trinidad: «Y yo creo en Dios. No en un Dios católico, no existe un Dios católico, existe Dios. Y creo en Jesucristo, su encarnación. Jesús es mi maestro y mi pastor, pero Dios, el Padre, Abba, es la luz y el Creador. Este es mi Ser. ¿Le parece que estamos muy distantes?» (1 de octubre – OR, n. 40, pag. 13). Creemos que Dios es uno y trino porque Dios lo ha revelado en la Sagrada Escritura y en el Magisterio auténtico de la Iglesia. Y es enseñado por toda la Tradición católica.

jesusnosunespiriuz

4. Negar el dogma de la Divinidad de Jesús: «¿Pero Jesús es un espíritu? ¡Jesús no es un espíritu! Jesús es una persona, es un hombre con carne como la nuestra, pero en la gloria. (Santa Marta , 28 de octubre 2014 – OR, n.44, pag.13). Creemos que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad «se hizo carne y habitó entre nosotros». El Verbo es un Espíritu porque es Dios, y «Dios es Espíritu». Jesús sólo tiene la Persona Divina del Verbo, no tiene persona humana. Es hombre y Dios, pero sin ser persona humana. Jesús no tenía la carne como la nuestra porque no tenía pecado en Ella. La Virgen le dio una carne gloriosa, no sólo humana. Una carne sin pecado, como la de la Inmaculada, Su Madre.

Con esta blasfemia este hombre pone en Jesús una obra masónica, la fraternidad. No pone la obra de la Redención:

«El Hijo de Dios se encarnó para infundir en el alma de los hombres el sentimiento de la fraternidad. Todos hermanos y todos hijos de Dios. Abba, como Él llamaba al Padre. Yo os trazo el camino, decía. Seguidme y encontraréis al Padre y seréis todos sus hijos y Él se complacerá en vosotros». (1 de octubre – OR, n. 40, pag. 12). En esta obra, todos los hombres son hermanos e hijos de Dios. No hay demonios, no hay pecadores, no hay infierno. Todos han sido salvados porque Jesús lo ha hecho, ha dado ese don, ese sentimiento de lo fraterno, que sólo existe en la cabeza de Bergoglio.

acompañar2

5. En consecuencia, Bergoglio anula el dogma de la Redención humana. Jesús muere no para salvar al hombre de su pecado, sino para darle el Paraíso en la tierra:

«Los más graves entre los males que afligen al mundo en estos años son el paro de los jóvenes y la soledad en que son dejados los viejos. Los viejos tienen necesidad de cuidados y de compañía; los jóvenes, de trabajo y de esperanzas, pero no tienen ni lo uno ni lo otro y lo malo es que ya no lo buscan. Están aplastados en el presente. Dígame Usted: ¿se puede vivir aplastado en el presente? ¿Sin memoria del pasado y sin deseo de proyectarse hacia el futuro construyendo un proyecto, un porvenir, una familia? Este es, a mi manera de ver, el problema más urgente que la Iglesia tiene que enfrentar» (1 de octubre – OR, n. 40, pag. 12).

En el acto de su memoria, Cristo no está en la Cruz, sino en los pobres, Dios no salva mediante la Cruz, sino mediante la pobreza de Jesús, la salvación no viene de lo alto, sino de la tierra, se ama a Jesús porque se ama al hombre, a los pobres, se encuentra a Jesús porque se encuentra a los hombres, a los pobres. El Rostro de Cristo no está en la Eucaristía, en el Calvario, no es un Rostro ensangrentado por los pecados, las blasfemias de los hombres, no es un Rostro divino puesto en la Cruz, sino que es el rostro de los pobres, de los sufrimientos de los hombres, de los problemas sociales, económicos, políticos, humanos que tiene todo hombre en su vida:

«Dios no hizo caer sobre nosotros la salvación desde lo alto (…) En toda época y en todo lugar, Dios sigue salvando a los hombres y salvando el mundo mediante la pobreza de Cristo, el cual se hace pobre en los Sacramentos, en la Palabra y en su Iglesia, que es un pueblo de pobres (…)  A imitación de nuestro Maestro, los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas. (…) En los pobres y en los últimos vemos el rostro de Cristo; amando y ayudando a los pobres amamos y servimos a Cristo (…) Unidos a Él, podemos abrir con valentía nuevos caminos de evangelización y promoción humana». (Mensaje para la Cuaresma, 26 de diciembre del 2013 – OR, n. 6, pag 3)

Su comunismo, su teología de la liberación, su obsesión por el dinero, que está en todas sus predicaciones, discursos, entrevistas, anula la obra de la Redención humana. Bergoglio no cree en el Altar, en el Calvario, en el sufrimiento Redentor de Cristo, sino sólo en los hombres. Si ve a Jesús sólo como un hombre, como una persona humana, la obra de Jesús es sólo humana, no divina. Y, por eso, la salvación no viene de lo alto, sino de los hombres, no es una obra divina, que el Padre ha querido en Jesús, es la obra de los hombres, es como lo quieren los hombres, como los hombres lo conciben en sus mentes. Y, claro, lo que da popularidad a Bergoglio es hablar de los pobres, de la pobreza, es combatir a los ricos, el capitalismo, es hacer su negocio en el Vaticano poniendo lo que gusta a todo el mundo como ideal a conquistar: la pobreza. Pero, ¿de qué manera se consigue? Perdiendo la verdad de lo revelado para seguir las mentiras de todos los hombres.

Muchas citas más se pueden añadir para ver que Bergoglio no es Papa. Es muy fácil discernir esto. Hay muchos caminos para ver la maldad de Bergoglio. Pero, ¿los católicos llaman hereje a Bergoglio? Muchos no son capaces de hacerlo porque esperan el veredicto oficial de la Iglesia. Y esperan en vano. No siguen a los Santos, que son los que han vivido la fe dogmática:

« … a los herejes se los ha de llamar por su nombre, para que dé horror hasta nombrar a los que son tales, y cubren el veneno mortal con el velo de un nombre de salud… Haya buenos predicadores y curas y confesores en detestar abiertamente y sacar a luz los errores de los herejes, con tal que los pueblos crean las cosas necesarias para salvarse, y profesen la fe católica» (San Ignacio de Loyola).

Esto es lo que hacemos aquí: después, que cada uno elija a quién seguir.

La Iglesia tiene que irse al desierto. Y esto es lo que muchos católicos no entienden: ¡cómo les cuesta salir de esa estructura del Vaticano y de las parroquias! Los últimos en salir será la Jerarquía verdadera. Pero no esperen a ellos, porque ellos saldrán mal. A ellos habrá que acogerles porque quedarán sin nada. Son los verdaderos católicos los que tienen que preparar la Iglesia Remanente. Hay que ir al desierto. Allí está la Virgen y Su Hijo Jesús. Allí está la Verdad de la Iglesia. No está en los pastores de la Iglesia que obedecen a Bergoglio como Papa. Ya nadie enseña la Verdad en la Iglesia; y nadie guía hacia esa Verdad. Ninguna Jerarquía está gobernando su parroquia con la Verdad.

«No deberían tolerarse curas o confesores que estén tildados de herejía, y a los convencidos de ella habríase de despojar de todas las rentas eclesiásticas; que más vale estar la grey sin pastor, que tener por pastor a un lobo» (San Ignacio de Loyola).

¿Obediencia a Bergoglio? No; nunca.

¿Sometimiento a su mente humana? No; nunca.

¿Seguimiento a sus obras en la Iglesia? No; nunca.

Bergoglio no es Papa: ésta es la Verdad que nadie sigue.

Anuncios

27 comentarios

  1. José Manuel Guerrero dice:

    Amen, padre. En mis dias de mùsico de orquesta de cámara siempre me sentìa extraño cuando tocaba en una iglesia, y he tocado en bastantes, incluido catedrales. Ahora sé el porqué de esa extrañeza.

  2. Matias Esteban dice:

    La Misa Criolla es bellisima…y es una composición respetuosa.

    Personalmente, prefiero y recomiendo la versión de Los Fronterizos; Mercedes Sosa la canta bien, pero la pondría en un segundo lugar.

    Me parece que están mezclando la critica a Bergoglio con cierto prejuicio hacia lo sudamericano…cuidado.

    • josephmaryam dice:

      ¿Es tan difícil de comprender que para adorar a Cristo en el Altar sobra la Misa criolla?¡No hace falta! ¡No es la Voluntad de Dios escuchar en una misa, la música de esa composición que no sirve para nada!
      ¡No hace falta escuchar esa burda composición musical y, menos, en una oración litúrgica! ¡No es una música litúrgica! ¡Va en contra de las reglas litúrgicas establecidas para los cantos litúrgicos! ¿Comprenden este punto?
      Aquí no se trata de prejuicios, sino de la Verdad, que es Cristo.
      La verdad no es el hombre ni su arte musical.
      La Verdad es el Calvario.
      La Virgen María, ¿cantó en el Calvario? No; ni hace falta.
      La música, en la liturgia, debe corresponder a lo que se está celebrando en el Altar. Si no se somete a ese acto litúrgico, si no representa lo que se obra en el Altar, entonces toda esa música es una profanación del acto religioso.
      El canto litúrgico no es representar al hombre, sino a Cristo: es manifestar, con la música y con la palabra, lo que es Cristo, su obra redentora. Por eso, las músicas litúrgicas son muy sencillas y van al grano: ayudan al alma a adorar a Dios.
      Pero como queremos músicas tan sentimentales, tan sensibles, tan populares, tan de la carne, entonces nos sale el acento patriota.
      Pero, ¡cómo lloran por sus músicas y sus músicos!
      ¡Cómo hacen gala de reconocer a los hombres y no saben reconocer la dignidad de Dios en el Altar!
      ¡Cómo les gusta hablar de los hombres y de sus grandes obras!
      ¡Y qué poco de la obra de la Redención que Cristo hace en el Altar, en cada misa!
      No interesa que la misa criolla sea bellísima.
      ¡Qué importa eso! Eso no salva. Eso no santifica.
      Eso, ¿le trae a Cristo respeto y obediencia a Su Palabra en el Altar? No; todos escuchando a una cantante, que sólo busca su gloria humana en la misa.
      Y nadie escucha la Palabra de Dios que dice: callen de cantar en el Calvario. Hagan silencio, porque la única Palabra que hay que escuchar es la muerte de Cristo. Es Dios quien muere en el Altar. Es la Palabra del Pensamiento del Padre la que se Crucifica en el Altar . Es Dios el que habla en el altar.
      Los hombres tienen que callarse la boca; callar sus cantos, morderse los labios y contemplar el Misterio para comprenderlo.
      Pero como los hombres siguen llorando por sus grandiosas y respetuosas composiciones musicales, como los hombres no saben desprenderse de esos cantos tan agradables para sus estúpidos oídos humanos, entonces tienen que hablar para meter la pata siempre.
      A Bergoglio se le juzga porque es un inepto en el Vaticano y está destruyendo la Iglesia con su palabra blasfema y barata.
      Pero a esos cantantes y a esos músicos, que aceptaron estar en una misa para profanar el Templo de Dios, con sus palabras babosas y cantos, sin ninguna piedad hacia Cristo Crucificado, a ellos se les condena por su falta de discernimiento espiritual. Y si no se arrepienten de su gran pecado, no podrán salvarse por más que canten esa música del demonio muy bien.
      A cada uno lo suyo: a Dios lo que es de Dios, al demonio lo que es del demonio.
      Ese acto que se hizo, con esa misa criolla, es del demonio. Luego, todo para el demonio. A Dios se le ultrajó, se le abofeteó. Y lo siguen haciendo porque no comprenden nada de lo que es el Altar.
      En el Calvario muere el Hombre.
      En cada Misa, todo hombre debe morir. Quien quiera ser alguien delante de Cristo Crucificado, recibe la Justicia de Dios, porque de Dios nadie se ríe con sus músicas abominables. De Dios nadie se mofa con sus cantos. De Dios nadie comete un pecado y queda impune de él.
      Critiquen a Bergoglio, pero también critiquen esa música y a esos cantantes y músicos, porque todos han pecado en esa misa.
      ¿Y se atreven a excusar el pecado de esa cantante y de esos músicos?
      Pero, ¡qué gente! Siguen con su cháchara: qué maravillosa es la música criolla.
      ¡Y qué maravilla es la música de Mozart o de otro compositor!
      Pero es que no se trata de eso: se trata de dar gloria a Dios en el Altar. Y esa música, por más maravillosa que sea, no es LITÚRGICA, no vale para cantarla en una misa. Si se canta, automáticamente se produce una profanación, un pecado de sacrilegio.
      Si meten a Mozart, sus misas que tiene, como canto litúrgico, se profana el templo. Son músicas para escucharlas en la casa o fuera del templo. No son músicas para una misa, para el Calvario.
      Pero, como hoy en día nadie sigue las reglas litúrgicas, sino que todos se las inventan, entonces estamos como estamos: qué bonita música.
      Y Dios, una vez más, ultrajado en Su Templo.

  3. Margarita F dice:

    Mensaje de NUESTRO Senor JESUCRISTO 3 de Junio 1968
    Del amor Misericordioso a las pequenas almas.

    “Aquel que esta guiado por mi Espiritu posee en el su fruto: mi paz.
    El espiritu del siglo guia tantas almas, incluso entre mis consagrados.
    Que cosechan?
    La amargura y la disipacion, pues nadie posee la paz fuera de mi.
    Yo estoy en el silencio de los corazones.
    Lo profano me hace huir.
    Hijos mios, comprended al fin donde esta vuestra felicidad.

    Tantos obstaculos entre mi y las almas.
    Pero yo vengo ,estoy a vuestra puerta.
    Mi voz llega a vosotros por este mensaje de amor
    Escuchadla.
    Que son las palabras sin las hobras?
    Y que son las obras si traen consigo la confucion y el relajamiento?
    En verdad yo te lo digo; ESTAN MUERTAS.
    En cuanto a vosotros, amados mios, permaneced
    firmes y revestid la armadura de vuestro DIOS en
    contra de la herejia .Mirad el resultado de sus experiencias ridiculas;
    caos y locura colectiva.
    La unica ley que yo os doy es la de amar con vuestro corazon y
    vuestro espiritu y ser fieles a la Tradicion.
    NO pequeis contra el Espirito.
    NO dudeis.
    Confiad en mi poder.
    EL espiritu que sopla sobre el mundo actual no es
    el Espiritu de Amor, sino ,mas bien el espiritu de
    error y de corrupcion.
    Por esto ,os lo digo , hijitos mios;que vuestra fe
    siga siendo la fe que he ensenado a mis apostoles
    Y para la cual he venido.
    Nada ha CAMBIADO.YO SOY SIEMPRE EL MISMO JESUS ,
    Y MIS ENSENANZAS SON LAS MISMAS .
    Desconfiad de los que pretenden que solo su doctrina
    es la verdadera.

  4. Margarita F dice:

    Mensaje de NUESTRO Senor JESUCRISTO 22 de diciembre 1965

    “Del amor Misericordioso a las pequenas almas
    El recoginimiento no se consigue en el tumulto, con el sonido de los tambores.
    Esta musica es profana y me desagrada profundamente.
    Yo me entrego solamente en el silencio y la oracion”

  5. Cristina de López dice:

    Es increíble cómo a estas alturas los mismos católicos son quienes “pasan por alto” tremendas abominaciones que suceden ante sus mismos ojos.

    ¿Cómo limitarse a decir simplemente ante esa “burla demoníaca” que se llevó a cabo ayer en el mismo Vaticano, llamada “misa criolla”, es una “creación” de un “famoso”, cuando más alla de eso fue una terrible abominación?

    ¿Cómo limitarse a decir que esa “bandera satánica multicolor” (wiphala Aimara), no era la “bandera LGBT” y quedarse tan tranquilo, cuando dicho
    “trapo multicolor” no solo acepta, defiende y promueve el homosexualismo, sino que promueve precisamente todo aquel error satánico que la Iglesia Católica siempre ha impedido?

    Definitivamente que teniendo ojos no ven y oídos y no oyen, ya que de “haber visto y oído” no podrían menos que haber visto y escuchado a los demonios del “infierno desatado” en el mismo lugar Santo”….

    ¿Cantos litúrgicos?…. No señores, gritos y alaridos blasfemando contra el UNICO Y TRES VECES SANTO, que es PADRE, HIJO Y ESPIRITU SANTO, ensalzando a sus dioses falsos, aquellos dioses que entran en la “nueva y falsa iglesia de Bergoglio”.

    Ayer pues, con esa “misa criolla”, en la que fue mostrado descaradamente ese “trapo multicolor”, satanás vocífero el “triunfo de la teología de la liberación”.

    ¿Qué viene ahora para la celebración del Nacimiento de. Nuestro Señor?
    Una burla más….una puñalada más, como el mismo Señor nos lo advirtió.

    http://www.elgranaviso-mensajes.com/news/a25-dic-2013-la-proxima-navidad-la-celebracion-del-dia-de-mi-cumpleanos-sera-reemplazada-por-una-gran-ceremonia/

    Ven Señor!

  6. Matias Esteban dice:

    A Bergoglio no le interesa la cultura gay o indígena, si la Misa Criolla la canta Mercedes Sosa o quien sea…

    Bergoglio solo hace su negocio, como dice el Padre.

    Aquí en Argentina, supo tener buenas relaciones con “católicos” nazi-fascistas y a la vez salir en los medios junto a rabinos judíos.

    Es todo un circo, una distracción, para llevar a cabo su misión: prepararle todo al 666.

    Dios y su Purisima Madre los guarden y bendigan

  7. LAODICEA dice:

    Más perorata populista-comunista-humanista-bergogliana-sentimentaloide, en fin preparando el terreno para el anticristo que a parte de todo esto será homosexual.

    http://actualidad.rt.com/sociedad/160190-papa-latinoamerica-modelo-nuevo-desarrollo-mundo

  8. Emiliano dice:

    No esperaba menos, ahora se canta dentro del vaticano con banderas LGBT, que tristeza 😦

    • josephmaryam dice:

      Es la nueva misa para el hombre, para servir al hombre, para agradar al hombre, para que el hombre sea feliz en sus obras. Es una abominación: es el hombre el que canta, el que baila, el que interpreta, al que miran, al que están atentos.. Ya Dios no tiene su papel, como centro de la liturgia de la misa….Es el hombre el centro de la misa, de la liturgia: son sus palabras, sus vidas, sus obras, sus músicas…Y no es más que eso…Es hacer la cultura de la misa…Es meter en la misa elementos que no son de ella y que la anulan por sus pecados de sacrilegio. Pero en Roma ya no existe el pecado de sacrilegio, porque el hombre es sagrado y puede hacer lo que le da la gana el templo de Dios.

    • Juan Martinez dice:

      Esa no es la bandera LGBT, es la wiphala (bandera) Aimara.

    • Jose M dice:

      Otra abominación asquerosa y tercermundista más. Música de esta nos la hemos de tragar cotidianamene en parroquias normales; ahora el cáncer ha llegado a lo más profundo. No hay sentido de lo sacro. Me uno a JosephMariam en su comentario.

    • Maria Ines dice:

      El tema no es la musica, sino la fe que tengan los sacerdotes en celebrar en esas Misas, en las distintas parroquias.La Misa Criolla es creacion de exitoso compositor :Ariel Ramirez y conocida por muchos en el mundo entero hace décadas.

    • josephmaryam dice:

      A Cristo le trae sin cuidado la fama de Ariel Ramirez.
      A Cristo le trae sin cuidado si ese señor es conocido en el mundo entero.
      A Cristo lo que le importa es que en el Calvario la gente haga silencio y que se una a su muerte en la Cruz.
      La Virgen María no hizo un espectáculo en el Calvario.
      Estuvo llorando, se unió a los dolores y a la muerte de Su Hijo.
      La Virgen María expresó su amor a Su Hijo no con canciones sensibleras, no con estúpidas letras de una música que no vale para nada.
      La Virgen María expresó Su Amor con Su Dolor.
      ¿Por qué no la imitan?
      ¿Por qué quieren excusar la música y la letra de ese señor?
      ¿Por qué quieren aplaudir a la cantante y a los músicos que han profanado el templo de Dios con sus abominables músicas y letras?
      Pero, ¿cuándo van a defender a Cristo y no a los hombres?
      ¿De qué fe viven?
      ¿Para qué están en la Iglesia?
      ¿Para bailar con un degenerado en su misa abominable?
      Váyanse al infierno con Bergoglio, pues lo defienden en todo.

    • LAODICEA dice:

      El problema está en llamar a estas interpretaciones musicales con la palabra “Misa”. Estas músicas podrían ser una adecuada expresión de fervor popular pero fuera del templo santo, en el atrio, en las fiestas, en la calle o donde sea, en el templo santo sólo se está para adorar a Dios presente en la sagrada eucaristía, no para recrearse en músicas más o menos fervorosas pero que se quieren poner por encima de lo más sagrado.Fin

  9. Teresa dice:

    Yo trabajo cada dia analizando los discursos, como una laica mas.
    El de la Paz es realmente masonico, desgraciadamente hay que saber algo de la masoneria para poderlo sacar a la luz, es un trabajo.

    Me pregunto cuantos teologos catolicos , historiadores se plantean son seriedad analizar los textos para darnos un servicio a la Iglesia y no dejarnos solos?

  10. amaliamoreno dice:

    Gracias Padre por enseñarnos y mostrarnos la Luz en el Evangelio de Jesucristo en estos días de tempestades en el Vaticano y y esta tierra. Gracias por abrirnos los ojos ¡¡¡¡

  11. Juan Pablo dice:

    Una prueba o ejemplo: En ésta buena Página Católica:

    http://pagina-catolica.blogspot.com.ar/2014/11/francisco-el-hereje.html

    se pone “El Hereje” entre comillas. Será seguramente, porque a Bergolgio lo tienen de papa y saben que un papa no puede ser hereje, entonces no tienen más remedio que titular “El Hereje” entre comillas y seguir llamándolo papa.

  12. Matias Esteban dice:

    Para aquellos que deseen comprender un poco mas todo este embrollo, recomiendo leer “De la cabala al progresismo” del Padre Julio Meinvielle.

    Es un libro difícil, requiere de paciencia y Catecismo Mayor al lado, pero no solo señala todos los errores históricos y contemporáneos sino que ayuda a fortalecer nuestra Fe.

    Y es un antídoto divino para el veneno bergogliano.

  13. Jose M dice:

    Respecto al punto cuarto (dogma de la encarnación de nuestro Señor Jesucristo), una monja valiente acaba de publicar un video demoledor contra el usurpador Begoglio. Hasta usa la palabra “anatema” y deja claro que quien no reconozca la encarnación no es cristiano.

    http://gloria.tv/media/3muAEu9B6VK

    me puedo equivocar, pero creo que es el mejor video condensando la realidad actual y que se ha de elejir a Jesús.

    Adveniat Regnum Tuum

    • LAODICEA dice:

      Muy buen vídeo!! Certero y cómo decía Santa Catalina el mundo se pudre porque nadie proclama la verdad. Qué Dios y su bendita Madre les bendigan.

  14. Roma dice:

    Gracias Padre, que Dios lo siga bendiciendo y la Sma. Virgen lo cubra con su manto, necesitamos de su enseñanza en estos tiempos en donde se muestra la mentira como verdad.

  15. Jose M dice:

    Fabuloso artículo que debería bajar la venda de los ojos a la masa adormecida.

    • kaoshispano dice:

      esa masa no era catolica ni crística, ahi está la clave, si lo fuera hace tiempo habrian asaltado Santa Marta y lo hubieran tirado de la logia romana al piso de la plaza y pisoteado.

      PARA CONDENARSE SEGURO, alabar al paco1 jesuitas. Dios no perdone a los Demoledores.

  16. Martha Bale dice:

    Que Dios lo bendiga a cada paso Padre!! gracias por ayudarnos a entender y ver

Los comentarios están cerrados.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

A %d blogueros les gusta esto: