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Sin la fe dogmática nadie se salva en la Iglesia

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

17 de diciembre

Los Protestantes hablan de una triple FE:

a) La fe de los milagros, esto es la fe por la que se consiguen los milagros: «Y si teniendo (…) tanta fe que trasladase los montes» (1 Cor 13,2).

b) La fe histórica, esto es el conocimiento de la historia del Evangelio.

c) La fe de las promesas, por la cual se creen las promesas hechas por Dios acerca del perdón de los pecados. Ellos distinguen, en esta fe, una fe general y una fe especial. General es aquella por la que se cree que ha sido prometida la salvación a todos los fieles; en cambio especial es aquella por la que cada uno confía que no se le imputan los pecados. Esta fe especial es, en realidad, la fe fiducial.

Bergoglio, al hablar de la Inmaculada, tiene esta fe fiducial: fe de las promesas, en que la salvación es para todos los hombres y a nadie se le imputan sus pecados. Por eso, en toda su homilía no habla nunca del pecado ni de la santidad. Sólo trata de convencer que la salvación es gratuita y que todos los hombres la tienen en su interior:

«Nadie de nosotros puede comprar la Salvación, la Salvación es un don gratuito del Señor que viene del Señor, y habita dentro de nosotros» (ver texto). Bergoglio nada habla sobre el pecado que habita en el hombre: «Si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado, que habita en mí» (Rom 7, 20).

Este Misterio del pecado, en cada hombre, queda anulado por este hombre: «Y no se olviden la salvación es gratuita, nosotros hemos recibido esta gratuidad, esta gracia, y tenemos que darla». (ver texto)

¿Cómo se puede dar la gracia a los demás, cómo se pueden dar los dones y carismas divinos si en todo hombre existe una ley: «que, queriendo hacer el bien, es el mal el que se me apega; porque me deleito en la Ley de Dios según el hombre interior, pero siento otra ley en mis miembros que repugna a la ley de mi mente y me encadena a la ley del pecado, que está en mis miembros» (Rom 7, 21-3)?

Esto, Bergoglio, ni se le pasa por la cabeza porque, para él, el hombre confía que Dios no le impute sus pecados. Tiene esa confianza maldita: su fe fiducial. Y, por eso, predica esa falsa misericordia, en la que hay que confiar en Dios, pero haciendo las obras buenas humanas para los hombres.

No es la confianza en Dios para esperar de Dios la obra divina que hay que realizar. Es la confianza en el mismo pensamiento del hombre, que él mismo se cree justo ante Dios porque Él lo ha justificado gratuitamente; y con esa confianza, se cree ya justificado ante Dios porque Dios no le imputa el pecado. Aunque el hombre peque mucho, Dios no se lo imputa, sino que lo salva a pesar de su pecado. Bergoglio se ha olvidado de ver su pecado, de luchar contra él, porque ya se cree santo ante Dios, se cree salvado, se cree justo. Y eso es lo que enseña a los demás en todas sus homilías, charlas, entrevistas, etc…: si la salvación es gratuita, entonces haz el bien a todo el mundo –cualquier bien vale para salvarse- y no importa el pecado. Confía en que Dios no te lo imputa. Ni hace falta arrepentirse de él ni hacer penitencia por el pecado.

Muchos católicos no saben leer a este hombre. Y quedan confundidos. Y el problema de tantos católicos es por tenerlo como Papa: lo buscan como Papa, lo leen como Papa, esperan algo de él como Papa. Y Bergoglio sólo está haciendo su obra de teatro en la Iglesia. Sólo eso. Y qué pocos hay que ven esa obra de teatro como tal. Muchos ven las obras de Bergoglio como Papa, como Pastor, como sacerdote. Y caen en el gran engaño.

Bergoglio es un falsario: un falso Papa. Y así hay que verlo. Así hay que tratarlo. Así hay que cuestionarlo.

Por eso, a este hombre se le hace una propaganda que es pecaminosa en todos los sentidos. Se le encumbra, se le exalta, se le justifican sus pecados, sus herejías, su forma de hablar, porque es tenido como lo que no es: Papa.

¡Cuántos dudan de Bergoglio y siguen diciendo: es nuestro Papa! Son personas sin discernimiento espiritual. Están en la Iglesia para luchar por sus ideas, por sus tradiciones, por sus obras apostólicas, por sus devociones, por sus grupos. Pero son incapaces de ver la verdad como es, porque eso supondría quitar sus ideas, su manera de ver la Iglesia, su juicio propio. Y eso es lo que no quieren hacer. Y, por eso, leen a Bergoglio y quedan más confundidos. Y ante una homilía sobre la Inmaculada, sólo saben decir: hoy el Papa habló bien. No saben discernir la herejía en esa homilía, porque siguen teniendo a Bergoglio como su Papa, como su hombre, como su salvador, como el camino en la Iglesia, como el que dice una verdad. Y todavía no han caído en la cuenta que este hombre no puede decir ni una sola verdad entera, como es, sin ponerle ni quitarle nada. Siempre que dice una verdad no es la verdad, sino su mentira disfrazada de verdad.

Bergoglio no es el Papa de la Iglesia Católica, no es el Vicario de Cristo, no es la Voz de la Verdad en el mundo. No es camino para la verdad, sino senda en que se descubren tantas oscuridades como pensamientos que este hombre tiene en su cabeza humana.

Bergoglio es sólo un hombre que muestra el valor de su inteligencia humana y, por tanto, es sólo un hombre que da al hombre lo que él quiere escuchar, pero que es incapaz de revelar la Verdad al corazón del hombre. Él mismo vive sin Verdad: vive para su idea de la vida, pero no para el plan de Dios sobre su vida; un plan divino que este hombre nunca ha conocido, porque se ha pasado toda su vida dando vueltas a lo que hay en su mente humana.

Bergoglio revela lo que muchos católicos obran en sus vidas: viven sólo para sí mismos, para luchar por sus ideas, que llaman católicas, pero que son sólo las ideas de un fariseo, de un hipócrita, que se ha creído salvo porque tiene un Bautismo o practica, a su manera, una serie de devociones y ritos litúrgicos que sólo le sirven para crecer más en su soberbia y orgullo de la vida.

A muchos el conocimiento que tienen de la teología o de la Tradición sólo les sirve para condenarse en vida: lo usan para su negocio en la Iglesia, para su interés personal, para creerse que están haciendo Iglesia porque siguen unos dogmas o unos consejos evangélicos.

¿De qué sirve que sepas la teología si después no sabes ver a un hereje que enseña su herejía sentado en la Silla de Pedro?

¿Para qué comulgas la Verdad, en cada comunión que realizas, si en la práctica de la vida espiritual y eclesial, sigues teniendo a Bergoglio como Papa, como una verdad a seguir? ¿Cuándo recibes a Cristo, que es la misma Verdad, te enseña a obedecer la mentira de la mente de Bergoglio o te enseña a dejar de obedecer a Bergoglio?

Cristo no puede ir en contra de Sí Mismo, de Su Misma Enseñanza, que es Su Misma Vida, no puede engañar a los hombres, no puede poner como Papa a uno que no tiene en su corazón la Verdad de Su Mente Divina. Un hombre que sólo vive para las conquistas de su mente humana, que son contrarias a la Mente de Dios.

¡Cuántos católicos están tan confundidos por este hombre, pero por culpa de ellos mismos! Se dejan confundir porque ellos no viven la fe dogmática, sino que viven lo que predica Bergoglio: la fe fiducial, que es un instrumento con el cual el hombre hace suya la justicia de Dios y, por tanto, es el mismo hombre -no Dios en el hombre-, el que lleno de confianza en Dios -que es amor-, el que obra esa justicia que recibe: «Mostrad que la fraternidad universal no es una utopía, sino el sueño mismo de Jesús para toda la humanidad». (Mensaje para la apertura del Año de la vida consagrada – 30 de noviembre del 2014).

La fe fiducial es el camino para obtener la justificación de Dios: es tender la mano para recibir la limosna de otro. Por tanto, aquel que vive esta fe fiducial no necesita disponer su alma para ser justificado por la gracia de Cristo, sino sólo confiar en que Cristo le ha justificado.

Que los religiosos, los sacerdotes tiendan la mano a todo hombre, porque ya están salvados. Que no se les hable del pecado, sino de la búsqueda de un amor fraternal universal, que es por lo que murió Jesucristo. Jesús no murió para quitar nuestros pecados, sino para que todos los hombres se unan en un amor fraternal. Fue su sueño. Haz realidad el sueño de Jesús en tu vida humana: muestra con tu vida humana que unirte a un pecador en su pecado es el camino para salvar al hombre, a la humanidad. Ama a todos los hombres aunque sean unos demonios, aunque no comulguen con un dogma, con la verdad revelada. Es antes el amor fraternal que el amor divino. Es mayor el amor al hombre que el amor a Dios. No busques el amor divino sino el sueño de Jesús: la mística de la fraternidad universal. Bergoglio nunca habla de la Voluntad del Padre o de la Voluntad de Dios, sino de los sueños de Dios. Rebaja a Dios a la comprensión de su intelecto humano, creando una falsa espiritualidad.

Por eso, Bergoglio habla de su falso misticismo: «Vivid la mística del encuentro: «la capacidad de escuchar, de escuchar a las demás personas. La capacidad de buscar juntos el camino, el método», dejándoos iluminar por la relación de amor que recorre las tres Personas Divinas (cf. 1 Jn 4, 8) como modelo de toda relación interpersonal» (ib.). Esto es una gran blasfemia porque supone anular la mística de la Cruz, de la muerte de Cristo en el Calvario. Cristo muere para que los hombres hablen unos con otros (mística del encuentro) y busquen el camino para solucionar los problemas. Se quita a Cristo como Camino y se anula la Obra de la Redención humana. Se pone el diálogo, la mística del encuentro, que es sólo un invento de la cabeza de Bergoglio. No existe en la realidad espiritual ni mística. La vida mística es la unión entre Cristo y el alma. Y no hay otros misticismos.

Y, además, se dice que en las Tres Personas de la Santísima Trinidad hay una relación de amor. En Dios no recorre una relación de amor en las Tres Personas. No existe eso en Dios, porque en Dios la relación divina es Dios Mismo, no algo añadido a Dios. Otra gran blasfemia en la que nadie ha caído en cuenta porque los católicos sólo siguen la figura vacía de este hombre; siguen lo exterior de ese hombre y tapan sus claras herejías, porque lo tienen como lo que no es: Papa. Y así se cumple el Evangelio: «Vi otra bestia…que tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, pero que hablaba como un dragón….diciendo a los moradores de la tierra que hiciesen una imagen en honor de la Bestia»  (Ap 13, 11.14b).

Es la obra de teatro de Bergoglio en la Iglesia: construir la imagen, el falso ídolo, en honor a la bestia. Él tiene dos cuernos semejantes a un cordero: tiene el sacerdocio. Y él habla como un dragón: blasfema cada día. Y no hay un día que no diga su blasfemia ante todo el mundo. Y no pasa un día que los católicos y la gente del mundo aplauda sus blasfemias en la Iglesia y en el mundo. Está construyendo el falso papado para su falsa iglesia.

Se está levantando la nueva iglesia, con el falso cristo, con la falsa doctrina, que sólo condena almas; y lo hace con una sonrisa, con un palabra bella, con un gesto hermoso de un bien humano, con un sentimentalismo que mata almas.

En la fe fiducial no interesa la razón, el acto de conocimiento, el dogma, la Verdad Revelada ni enseñada por la Iglesia, sino sólo la voluntad del hombre ciega: «la Iglesia que surge en Pentecostés recibe en custodia el fuego del Espíritu Santo, que no llena tanto la mente de ideas, sino que hace arder el corazón; es investida por el viento del Espíritu que no transmite un poder, sino que dispone para un servicio de amor, un lenguaje que todos pueden entender» (Estambul, 29 de noviembre del 2014): el Espíritu Santo no da una idea, una verdad, sino un sentimiento fraterno, un lenguaje que todos pueden comprender: el del amor fraternal, universal. Un amor sin verdad, porque todo es verdad. El hombre es movido por algo en su corazón que le mueve a un servicio de amor con los demás hombres, en un lenguaje que todos los hombres puedan comprender: se anula el dogma, la verdad absoluta y se pone el lenguaje, un lenguaje ciego porque es dado por un viento que no transmite un poder, sino una esclavitud: la esclavitud de la palabra humana, de la lengua humana, de la mente humana. El hombre, buscando este lenguaje que todos entiendan, se hace esclavo de su propia mente humana, de su propia idea de la vida, de su propio plan en la vida.

En la fe fiducial el hombre no hace un acto humano, en el cual se somete a Dios que revela una verdad, sino que el hombre pone su confianza sólo en Dios, confía sólo en que Dios lo ama, tiene misericordia de él, aunque haya pecado mucho. Y, por eso, Dios mueve a todos los hombres para conseguir este servicio de amor, este lenguaje universal en que todos comprenden lo que tienen que hacer: el hombre le dice a su semejante lo que éste quiere escuchar. De esta manera, se inventa un lenguaje humano lleno de mentiras, de frases bonitas, de palabras baratas, pero que son una blasfemia contra la obra del Espíritu en la Iglesia. El hombre no recibe un poder para levantarse de su pecado, sino un lenguaje universal para un amor universal. Recibe algo ciego, sin verdad, sólo para un bien común, no para salvar su alma del pecado, no para su bien particular y privado.

Por eso, este hombre abre su homilía de la Inmaculada así:

«Queridos hermanas y hermanos, el mensaje de la fiesta fiesta de hoy, de la Inmaculada Concepción de la Virgen María se puede resumir con estas palabras: ‘todo es gracia, todo es don gratuito de Dios y de su amor por nosotros’». (ver texto)

Ante la Inmaculada, lo único que tiene este hombre en su mente es que todo es gracia. Todo es gratuidad.

Un verdadero católico, ante la Inmaculada tiene que decir: La Virgen María es toda Pura, pero su vida no es para el placer, sino para el sufrimiento, para la Cruz. Fue Virgen para crucificarse con Su Hijo. No pecó para abandonarse al plan de Dios en Su Hijo.

Es una Pureza Virginal que lleva a esa Mujer a la Cruz, con Su Hijo. Si la Virgen María, no teniendo pecado, tuvo que sufrir un martirio místico y espiritual toda su vida, ¿qué no tendrán que sufrir los demás hombres en sus vidas? ¿A qué no tendrán que morir? Por tanto, ante la Inmaculada, el creyente tiene que aclamar: enséñame Madre a quitar todo mi pecado y a sufrir todo por tu Hijo.

Esto es lo que nunca va a enseñar Bergoglio. Él lanza su idea, que es la idea que todos quieren escuchar: todo es gracia. ¡Qué bonito! Y lleva al alma hacia esa idea:

«El ángel Gabriel llama a María ‘llena de gracia’, en ella no hay lugar para el pecado, porque Dios la ha elegido desde siempre madre de Jesús y la preservó de la culpa original»: Bergoglio nunca llama a la Virgen María como Madre de Dios. Nunca. Siempre la llama madre de Jesús, que es la madre de un hombre, madre de carne y hueso, madre de sangre. Para Bergoglio, Jesús es un hombre, una persona humana, no es la Persona Divina: «¿Pero Jesús es un espíritu? ¡Jesús no es un espíriitu! Jesús es una persona, un hombre, con carne como la nuestra, pero en la gloria» (Santa Marta – 28 de octubre del 2013)

Y, por eso, dice:

«Así como a nivel físico recibe la potencia del Espíritu Santo, y después dona carne y sangre al Hijo de Dios que se forma en ella, así en el plano espiritual, acoge la gracia y corresponde a ella con la fe» (ver texto): Bergoglio se ha cargado la Maternidad Divina. ¡Y qué pocos lo ven en esta frase! Se quedan con lo bonito: «en el plano espiritual, acoge la gracia y corresponde a ella con la fe». Pero no atienden a la herejía: «Así como a nivel físico recibe la potencia del Espíritu Santo, y después dona carne y sangre al Hijo de Dios que se forma en ella».

¿Qué es la Maternidad Divina? ¿Es algo físico que se recibe en la carne para que la mujer done su carne y su sangre? No. Nunca.

La Maternidad Divina es algo espiritual y divino, por el cual la Virgen es elevada al plano sobrenatural: su cuerpo y su alma. Todo su ser es llevado al cielo. No sólo está en un estado de Gracia, sino que se realiza la Encarnación en el lugar del Cielo.

Decir que a nivel físico la Virgen recibe la potencia del Espíritu es anular la virginidad de María en la obra de la Encarnación.

La Virgen María es Madre de Dios porque es Virgen: es decir, su cuerpo actuó pasivamente en esa obra divina. El cuerpo de la Virgen no hizo ningún acto sexual, ninguna relación sexual para ser Madre, para engendrar la Persona del Verbo. Actuó de manera pasiva. Y, por tanto, la Virgen no recibe a nivel físico la potencia del Espíritu. La Virgen concibe por obra y gracia del Espíritu. No es el Espíritu el que se mete en su cuerpo para engendrar un hombre en Ella. Es el Espíritu el que eleva todo el ser de la Virgen, lo lleva a un lugar inexplicable, y allí la Virgen concibe, allí el Espíritu obra en la Virgen: produce en Ella la unión hipostática, sin que su cuerpo haga algo, sin que el Espíritu obre físicamente en el cuerpo.

El Espíritu obra divinamente en el ser de la Virgen: obra lo divino en todo el ser de la Virgen: no sólo en su alma ni en su espíritu, sino también en su cuerpo.

El óvulo de una mujer es engendrado físicamente por el semen del hombre. En la Virgen no hay semen, luego no hay engendramiento físico. La obra del Espíritu en el óvulo de la Virgen no es algo físico, como lo hace el semen: el semen penetra físicamente el óvulo. El Espíritu no penetra físicamente el óvulo de la Virgen. Es el Verbo el que asume todo el ser de la Virgen y, por tanto, el óvulo queda asumido por el Verbo; y de esa manera, se produce la Encarnación, sin ningún poder físico en el cuerpo de la Virgen.

Muchos se equivocan al poner algo físico en la Encarnación.

Jesús nació de Virgen: de una Mujer que no usó su vida sexual para engendrar. Y permaneció virgen en el parto, durante el parto y después del parto. Si fue Virgen siempre es que Dios obró en Ella sin el concurso físico de su cuerpo. Por eso, la Virgen dio a luz al Salvador en un éxtasis de amor divino. Su cuerpo no hizo nada: sólo actúo pasivamente en esa obra divina.

María es siempre Virgen: no recibe en Ella, a nivel físico, la potencia del Espíritu. Decir esto supone romper la virginidad de María.

En la maternidad virginal todo se hace sobrenaturalmente por el Espíritu. Nada hay que Ella haga: «¿Cómo será esto porque no conozco varón?» (Lc 1, 35). Este impedimento puesto por la Virgen al ángel es señal de que su maternidad es del todo milagrosa, inexplicable para todo hombre: si no se penetra físicamente un óvulo no se engendra un hombre. Dios, en su obra en la Virgen, no necesita un poder físico para engendrar el óvulo: no tiene que imitar lo que hace el semen. Hacer esto supone romper la virginidad de María.

Una mujer es virgen, no sólo porque su sexo no ha conocido el sexo del varón, sino porque su óvulo no ha sido penetrado por el semen de ningún varón. Esta es la virginidad auténtica, que es la de la Virgen. Y, por eso, Dios obra en Ella sólo de manera sobrenatural, divina. No necesita el poder físico. No necesita imitar las fuerzas de la naturaleza humana del semen para engendrar el óvulo de la Virgen. Dios eleva a la Virgen a un estado divino y obra en Ella sólo lo divino, con un poder divino, nunca físico, nunca humano.

La Virgen María concibe divinamente por el Espíritu Santo, no físicamente. Por eso, la Virgen es Divina. No es humana. No hay nada de humano en Ella. Todo en la Virgen es divino. Toda la obra de Dios en Ella es de carácter divino. La Maternidad Divina no es una maternidad humana, no se obra como una maternidad humana: el Espíritu no rompe el óvulo físicamente para engendrar; el Espíritu asume el óvulo de la Virgen para engendrar lo divino. Ese es el sentido de la virginidad en la María. Es Virgen para Madre: es Virgen para una Maternidad Divina, no para una maternidad humana, concebida por el hombre y obrada por él. María no dona su cuerpo y su sangre para engendrar al Hijo de Dios, sino que es el Hijo de Dios el que asume su cuerpo para obrar la unión hipostática: la unión entre el Creador y la criatura en el Seno de una Virgen. María pertenece a esa unión en la Persona del Verbo para una obra divina en lo humano.

Pero Bergoglio se centra en su idea:

«Así como María es saludada por santa Elisabeth como ‘Bendita entre las mujeres’, así también nosotros hemos sido ‘bendecidos’, o sea amados, y por lo tanto ‘elegidos antes de la creación del mundo para ser santos e inmaculados» (ver texto). Todos hemos sido bendecidos, justificados, santificados, hechos buenos como María. Es su fe fiducial: todos amados por Dios y, por tanto, todos somos santos. Dios no te imputa el pecado. Bergoglio equipara a todos los hombres con la Virgen María. Si Ella bendita, todos benditos. Esta es su blasfemia constante.

Y, por eso, sigue:

«María ha sido preservada, en cambio nosotros hemos sido salvados gracias al bautismo y a la fe. A todos entretanto, sea ella que nosotros, por medio de Cristo, “a alabanza del esplendor de su gracia’, esa gracia de la cual la Inmaculada ha sido colma en plenitud’». Gracias a tu fe fiducial, te has salvado, como la Virgen fue preservada del pecado. Todo es gracia. Nadie pone su voluntad libre para aceptar o negar esa gracia. Todo está en la fe fiducial.

Y en la Iglesia Católica seguimos la fe dogmática:

«creemos que es verdad lo que ha sido revelado por Dios, no a causa de la verdad intrínseca de las cosas penetrada en virtud de la luz natural de la razón, sino a causa de la autoridad de Dios mismo que es el que realiza la revelación» (D 1789; cf. 1811): el hombre cree en Dios porque asiente a lo que Dios le revela, da su voluntad libre, se somete con el entendimiento al dogma que Dios le revela, a la Verdad Absoluta, que está por encima de toda mente humana, de todo lenguaje humano, de toda obra humana.

Esta fe dogmática se opone a la fe fiducial. En la fe fiducial, el hombre no se somete a una verdad, sino que obra su mentira, diciéndose a sí mismo que ya Dios le perdonó su pecado, que no lo mira más porque Cristo nos ha salvado con su Sangre, ya hay un ecumenismo de sangre, de sufrimientos, ya sólo existe un misticismo del diálogo.

¡Cuántos católicos perdidos por este hombre, al que continúan llamándole Papa!

Y un hombre que no señale el camino del cielo en la Iglesia, que es un camino de cruz, no es Papa nunca.

Un hombre que sólo le interese el campo humano, no es Papa nunca.

Un hombre que sólo viva para las conquistas de su mente humana, no es Papa nunca.

El Papado es otra cosa a lo que Bergoglio da a conocer. Ser Pedro en la Iglesia es una obra divina en el alma de Pedro. Y todo Papa legítimo hace caminar a la Iglesia en la unidad de la verdad.

Pero todo Papa ilegítimo hace caminar a la Iglesia en la mentira de la diversidad del pensamiento humano.

Jesús vino para salvar almas no para alimentar las mentes de los hombres, que es lo que hace Bergoglio: da sus ideas para que los hombres las acojan y las veán como camino en la Iglesia. Y así las almas se pierden en la idea humana. Se hacen esclavas de lo humano.

Pocas cosas hay que decir de Bergoglio. Todo está dicho. Pero los hombres lo siguen porque quieren el pecado en sus vidas, como se lo da ese hombre.

Si el hombre acepta la mente de este charlatán se hace como él: un inútil para Dios y un esclavo de los pensamientos de los hombres. Muchos están en la Iglesia por el qué dirán. Hacen un común con todos los hombres que quiere vivir su relativismo en la Iglesia. Se unen a los hombres que piensan como ellos.

Y son pocos los católicos verdaderos, que, en verdad, hacen la Iglesia, son Iglesia. Son un resto fiel al que nadie atiende porque para ser de ese Resto no hay que ser del mundo, ni de la masa de los católicos, ni de la gente que se dice que sigue la Tradición, pero que después critica a todo el mundo en la Iglesia.

Si quieren ser Iglesia huyan de todas las cosas. Vayan al desierto. Allí encontrarán la verdad de sus vidas.

Si quieren hacer la Voluntad de Dios comprendan que se quedan solos, enfrentados a todos los hombres, aun los de su misma familia.

Si quieren vivir la Vida Divina, combatan toda vida humana por más buena y perfecta que parezca. Luchen contra todo pensamiento humano aunque les parezca lo más valioso para sus vidas.

Dios no obra la Santidad sin la voluntad libre de los hombres. Dios no hace puros a los hombres porque los hombres lo piensen bien. Dios no salva al hombre si el hombre no se humilla hasta el polvo, no deja en su nada sus grandiosos pensamientos sobre su vida.

Dios quiere Santos en su Iglesia, no quiere bastardos, como son muchos católicos, que se creen algo en la Iglesia porque saben pensar y obrar algo. Dios quiere humildes, que son aquellas almas que obedecen, sin rechistar la verdad revelada, absoluta, sin cambiarla en nada ni por nada en el mundo.

Bergoglio enseña su fe protestante a toda la Iglesia. Y no es capaz de enseñar la fe católica porque no cree en el dogma, en la Verdad Revelada. Es un Lutero más que con bonitas palabras destruye toda Verdad y hace caminar a las almas hacia la perdición eterna.

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29 comentarios

  1. Es de menester que cada criatura se configure con Cristo, que le de su FIAT y así Jesús haga en ella su Divina Voluntad.
    Como usted dice padre, es la voluntad humana la que pone obstáculos a la Voluntad Divina; más tenemos 20 siglos pidiendo: “Venga a nosotros tu reino y hagace tu Voluntad así en el cielo como en la tierra FIAT”.
    Y esto no sucederá sin antes una purificación de todo. Las señales ya comenzaron y lo estamos viviendo, donde a lo bueno lo llamamos malo y a lo malo lo llamamos bueno, falso ecumenismo, una iglesia permisible, y un falso papa donde desde el principio se presentó con un atuendo que dejó mucho que desear, para demostrar su falsa humildad, y para rematar con una cruz al pecho que solo dejó ver la iniquidad que cargaba quitando lo sagrado de ella (Cristo) y poniendo un dios egipcio (osiris).
    https://josephmaryam.wordpress.com/multimedia/cruz-redentora/gnosis/

    Por eso clamo a mi Señor ven ya “Marahnata”.
    Ven Divina Voluntad
    ven a reinar en nosotros
    Para que las almas vengan a tu Reino y Tu Reino venga a las almas
    En la Voluntad de Dios “siempre”.

  2. Matias Esteban dice:

    Padre: siguiendo su explicación del Dogma de la Divina Concepción: ¿cuando Cristo vuelva sucederá como sucedió con la Santísima, que el Espíritu nos fecundara y seremos uno con Cristo?

    Es decir…¿el Cuerpo Místico, que es la Iglesia, se “fundirá” con la Voluntad del Hijo y serán uno solo?

    • josephmaryam dice:

      La Iglesia terrenal tiene que ser gloriosa, no sólo terrenal.

      Para eso se necesita una nueva creación: «Vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido».

      En la Iglesia terrenal, no gloriosa, es difícil hacer la Voluntad de Dios. Muy difícil, porque siempre está, de por medio, el querer de los hombres, la mente del hombre, la visión humana sobre la Iglesia, que es un realidad espiritual y divina.

      Por eso, la Iglesia es un Cuerpo Místico, no sólo es un Reino Espíritual.
      En el Reino Espíritual el alma trabaja para su salvación, porque está en la condición de pecado: el pecado, aun borrado por el Bautismo, permanece en su concupiscencia. Y esto pone trabas a la Voluntad de Dios en Su Iglesia.

      Todo pecado, todo apego de la criatura, toda obra del demonio en los cuerpos de los hombres, son obstáculo para realizar, en la Iglesia, la Obra que Dios quiere.

      Y, por eso, en la historia de la Iglesia han habido muchas cosas que son de los hombres directamente, pero no de Dios. Dios las permite porque ha dado a Su Iglesia el poder de atar y desatar.

      Cuanto más crece el hombre en la Iglesia, menos hace la Voluntad de Dios. Y, a pesar de esto, la Iglesia sigue funcionando en los tres poderes: enseñanza, gobierno y santificación de las almas.

      Todo alma de la Iglesia está llamada a una vida mística, no sólo espiritual.
      Muchas almas no conocen esto: no leen a los santos. Todos los santos pasaron por el misticismo; es decir, imitar a Cristo, sus obras, que es hacer la Voluntad de Dios.

      No se está en la Iglesia ni para ir a Misa ni para rezar el Rosario. Todo eso, y más, hay que hacerlo.
      Se está en la Iglesia para una obra mística, una obra en unión con Cristo, que es siempre una obra de reparación, de expiación, de calvario, de justicia, de misericordia.
      Por eso, toda alma tiene que ser engendrada a una nueva vida: tiene que recorrer el mismo camino de Cristo, que es la Cruz. Y sólo en el Dolor de la vida, el alma se va adentrando en el misticismo, en la Voluntad de Dios en Su Iglesia.

      No sólo hay que caminar para salvarse, sino para hacer la Voluntad del Padre, a ejemplo de Cristo, que se encarnó sólo para eso: «He aquí que vengo a hacer, Oh Dios mío, Tu Voluntad».
      Esta es la vida mística: discernir lo que Dios quiere para cada alma y obrarlo.
      Para eso se está en la Iglesia: para esta vida mística.
      Somos un Cuerpo Místico que tiene una vida mística, una vida en unión con Cristo, una vida en unión con la Voluntad del Padre en Su Hijo, en Cristo.
      Hay que unirse a esa Voluntad.
      Y, por eso, hay muchas moradas en el Cielo: cada alma se une a Dios para obrar lo mismo que obró Cristo en la tierra.

      Para alcanzar esta vida mística en toda la Iglesia se necesita la Gloria.
      Hasta ahora, en la Iglesia han habido muchos santos que han alcanzado este misticismo, pero la mayoría está en la Iglesia sólo para algo espriitual: salvarse, haciendo oración y penitencia.
      Por el estado de pecado, esto es normal. Pero esto no es la Iglesia.
      Cristo no pone sólo un camino de salvación en Su Iglesia. Si fuera así, no es necesaria la Iglesia, pues basta con cumplir con la ley de Dios, con sus mandamientos, para salvarse.
      Cristo pone a todas las almas un camino espiritual y místico: camino de santidad absoluta.
      Y, por eso, para ser Iglesia hay que sufrir, hay que desprenderse de muchas cosas sólo por amor a Cristo.
      La Iglesia necesita la Gloria para ser perfecta en la tierra.
      Y, por eso, ahora tiene que pasar por su gran purificación: «estando encinta, gritaba con dolores de parto».
      La Virgen está dando a luz la nueva Iglesia, la gloriosa. Pero la da a luz en el Calvario. Allí nació la Iglesia terrenal, en la muerte de la Cabeza del Cuerpo Místico, de Su Hijo.
      En ese Calvario, en la muerte del Cuerpo Místico terrenal, a imitación de Su Cabeza, la Iglesia será gloriosa, como es Su Cabeza. Allí tiene que nacer la Iglesia gloriosa en la tierra, que es Hija de una Madre Gloriosa.
      Sólo así, en la gloria terrenal (no en la gloria del cielo), las almas (todas) podrán hacer la Voluntad de Dios en la Iglesia. Cosa que ahora es imposible que suceda.
      No vea el ser uno solo con Cristo como algo general en la Iglesia.
      Cada alma tiene que ser una sola con Cristo. Cada alma. Sólo así la Iglesia tiene sentido, vale para cada alma.
      La Iglesia no es una cosa para algo general, algo universal, como hoy se persigue.
      La Iglesia es para cada alma, porque cada alma está llamada a ser una con Cristo.
      Y si eso el alma no lo persigue en su vida privada, por más que pertenezca a la Iglesia, no lo puede conseguir. Sólo después de un largo purgatorio, el alma se une con Cristo.
      Pero el hecho de rezar y de hacer penitencia eso no es unión con Cristo.
      Sólo hacer la Voluntad de Dios es estar unido con Cristo. Y eso es lo difícil en la Iglesia terrenal: descubrir qué es la Voluntad de Dios, porque se mete, con mucha frecuencia, la voluntad del hombre.

  3. Laodicea dice:

    Resulta interesante leer los comentarios de esta noticia, en ellos se aprecia el claro cisma ya presente en la iglesia y cómo algunos empiezan a pensar los mismo que se dice en este blog.

  4. arturo dice:

    Lutero expuso su falsa doctrina diciendo que no importaba el pecado siempre y cuando hubiera fe. De esa manera el hombre podía seguir pecando igual que un profano, de hecho indistinguible de un profano, pero salvado en virtud de su fe en Cristo. Esa es su doctrina de la sola fe. Pero la palabra es clara en decir que no basta la sola fe. Los demonios también creen y tiemblan ante el juicio de Dios. La fe se muestra en las obras. No basta profesar la fe, hay que ponerla en práctica. Una fe sin obras esta muerta. Jesús, Juan el bautista y todos los profetas llamaban al arrepentimiento, a convertirse de corazón y a hacer lo bueno a los ojos del Señor, abstenerse de lo malo y hacer lo bueno, lo que contribuye a la edificación personal y a la de todos. Arrepiéntanse que el Reino esta cerca, nos repetían una y otra vez. Pero al parecer lutero, y bergoglio el inefable, creen saber más que Dios. Y esa es su soberbia. Quiera Dios que se arrepienta y cambie antes de que sea demasiado tarde para el y para la cristiandad.

    • josephmaryam dice:

      Bergoglio ya cometió su pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo: poner su gobierno horizontal en la Iglesia.
      «Lo primero que he decidido ha sido nombrar a un grupo de ocho cardenales que forman mi consejo. No cortesanos sino personas sabias y animadas por los mismos sentimientos que yo. Este es el inicio de esa Iglesia con una organización no solo vertical sino también horizontal»
      Es imposible que Bergoglio se arrepienta porque ha anulado el Papado y ha levantado una nueva estructura de iglesia, que no tiene nada que ver con la Iglesia de Cristo, la Revelada, la que ha practicado todos los Papas desde hace 20 siglos: la Iglesia en Pedro: «Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificaré Mi Iglesia»
      Pedro es sólo un gobierno vertical en la Iglesia. Sólo Pedro gobierna. Aquel que introduzca la horizontalidad en el gobierno de Pedro, automáticamente, comete el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo, el cual no tiene perdón.
      Es el Espíritu Santo el que obra la Iglesia. Y la Obra en la verticalidad de Pedro, no en un conjunto de hombres, de ocho cabezas.
      Esto es el dogma del Papado, que los católicos no siguen, no creen en él. Y siguen llamando Papa a uno que ha blasfemado contra el Espíritu.
      Y siguen creyendo que Bergoglio se va arrepentir después de pecar contra el Espíritu.
      ¿Para qué están ustedes en la Iglesia?
      ¿Para ver las obras de un demonio encarnado y esperar algo bueno de ese demonio?
      ¿O están para atacar a ese demonio encarnado para que no les quite la fe verdadera?

      ¡Cuántos teólogos pierden su tiempo preguntando a Bergoglio si es el falso Profeta, si quiere destruir la Iglesia!
      ¿Para qué les sirve tanta teología si después hacen el juego al mismo Bergoglio: no lo atacan, siguen esperando?
      Así está toda la Iglesia: besando el trasero de un falso Papa, en el engaño más total, en la oscuridad de la mente y del espíritu. Y eso sólo porque se ha perdido la fe dogmática. Cada uno piensa lo que quiere y decide lo que más le plazca para su vida humana en la Iglesia.
      ¡Bastardos se han convertido muchos católicos! ¡Paja para el infierno, para calentar a los demonios que viven el gozo de condenar almas a su antro infernal!
      ¡Cómo se ríe el demonio de tantos católicos intelectuales que por el falso respeto humano, por la falsa obediencia siguen besando el trasero de ese impostor!

    • arturo dice:

      quizás es el estupor. es difícil aceptar que el mal se haya encumbrado y tomado la silla de Pedro. Teníamos la convicción de que el papa sería siempre el vicario de Cristo en la tierra. De que la iglesia estaría asistida por el Espíritu Santo en su elección. Jamas se me ocurrió pensar en que las artimañas de los masones endemoniados llegaran a al extremo de derrocar a un papa legítimo e imponer a un títere. Si vamos a resistir al que hoy funge como papa sin serlo, debemos estar seguros. Y para eso la iniquidad debe ser manifiesta. Dios permite que cada uno manifieste su ser interno en la profesión de su fe, y en sus obras. La obra y las palabras de bergoglio han sido las de un hereje, eso es evidente. ¿es eso suficiente? ¿Nunca un papa dijo cosas indebidas?¿nunca un papa fue masón antes de bergoglio, pese a la sentencia de excomunión involucrada? Nunca hubo un falso profeta en la silla antes que bergoglio?

    • josephmaryam dice:

      Pero, los católicos ¿a qué juegan en la Iglesia?
      ¿Creen que la Iglesia es un Paraíso donde todo el mundo es santo, donde es imposible que los hombres pongan un usurpador en el Trono de Pedro?
      ¿Cuál es la fe de los católicos?
      ¿En qué creen?
      ¿En la oficialidad de la Iglesia o en la Palabra de Dios?
      ¿Le creen antes a los hombres o a Dios?
      Pero, ¿no enseña el evangelio que tiene que venir la apostasía, que el anticristo tiene que sentarse en el Trono de Pedro?
      ¿Esto lo creen o no lo creen?
      Y si lo creen, hacen como muchos: es para el siglo que viene. Todavía no es tiempo.
      O, como otros: eso hay que entenderlo de manera figurada, simbólica, pero no real.
      «Teníamos la convicción de que el papa sería siempre el Vicario de Cristo»: esto es el error de muchos católicos. Esta idea va en contra del dogma del Papado.
      Los católicos, ¿creen en el dogma o en esta frase, o en este pensamiento?
      Porque si creen en este pensamiento, entonces están totalmente ciegos: su fe no vale para nada. Vive una ilusión en la Iglesia. Viven un Paraíso en la Iglesia. Todos en la Iglesia son Santos. Y, por tanto, los Cardenales nunca van a poner a un impostor.
      Esto está en la mente de muchos católicos. Así piensan la mayoría. Pensamiento errado, totalmente contrario a la fe dogmática.
      Esta fe enseña que el Papa lo pone siempre el Espíritu Santo, nunca los hombres. Y porque la elección de un Papa está subordinada a los hombres, a la voluntad de los hombres, entonces los hombres pueden poner a un falso Papa o a un antipapa. Esto se ha visto en la historia de la Iglesia: papas y antipapas. Y, a pesar de todo eso, el Espíritu Santo ha seguido poniendo sus Papas, los legítimos.
      Por tanto, si el Espíritu Santo puso a Benedicto XVI como Papa, entonces él es el Papa hasta su muerte. Esto es lo que dice el dogma del Papado. Si los hombres ponen a otro hombre como Papa, viviendo el Papa legítimo, entonces lo que dice el dogma del Papado, es que ese hombre o es un antipapa o es un falso Papa.
      Déjense de teníamos la convicción…: es que no tienen la fe dogmática. Están en la Iglesia mirando lo que hacen los hombres. Pero no están en la Iglesia mirando lo que hace Dios.
      La Iglesia sigue asistida por el Espíritu Santo. Y ahora, en este momento de la usurpación, más que nunca.
      Pero, ¡que hombres de poca fe!
      ¿Por qué idolatran a los hombres?: «Jamás se me ocurrió pensar en que las artimañas de los masones…llegaran al extremo de derrocar a un papa e imponer a un títere».
      Pero, ¿en qué mundo viven ustedes? Porque el mundo está lleno de hombres malos; la Iglesia está llena de hombres malos; el demonio anda rondando a todo hombre buscando a ver a quién devora.
      Pero: ¡pongan ya los pies en el suelo!
      ¡Déjense de preguntarse cosas!
      ¡Déjense de dar vueltas a su gran soberbia!
      ¡Vean la realidad de la vida eclesial!
      ¡Pálpenla! ¡Háganla suya! Si no la hacen se van a perder por causa de su ceguera: no creen que Bergoglio es un usurpador.
      ¿De qué quieren estar seguros?
      Pero, Dios mío, ¡qué poca fe!
      ¡Qué gente tan dormida!
      ¡Qué almas tan mundanas, tan humanas, tan materiales, tan carnales!
      Pero, ¿qué pruebas quieren más si ya tienen todas las herejías que se pueden decir en ese hombre?
      No comprendemos a qué juegan los católicos en la Iglesia.
      ¿Para qué son Iglesia?
      ¿Para estar siempre en la duda?
      La Iglesia da la certeza de la vida, la verdad absoluta. Si no la tienen, entonces es que algo falla en sus vidas espirituales. Y están detrás de hombres, a ver si hay alguno que les dé seguridad.
      Así son muchos católicos: si oficialmente no se declara a Bergoglio como falso Papa, ahí están besándole el trasero, aunque vean sus claras herejías.
      ¡Qué miseria de fe tienen tantos católicos!

    • arturo dice:

      y tampoco se trata de secundar todo lo que se le ocurra a bergoglio, ni mucho menos;, pero resistir la doctrina de la iglesia entregada por el papa es algo grave (siempre y cuando sea un papa legítimo). Y como hecho grave, debe ser discernido con sumo cuidado. Muchas herejías se produjeron cuando fueron resistidas las enseñanzas de los papas. Bergoglio llega a la iglesia como si la doctrina de 2000 años, la tradición apostólica y la enseñanza evangélica fueran cosas livianas e insustanciales. Como si fueran accesorios superfluos que se los puede llevar el viento. Es algo muy dificil de aceptar en alguien que dice ser papa. Pero fueron los mismos papas los que afirmaron el dogma de la infalibilidad en cuestiones de fe, y es lo que ha resaltado la iglesia durante siglos. Entonces cuestionar la autoridad de un papa es algo sumamente complejo para los católicos. Yo puedo entender que se resistan a pensar siquiera la posibilidad de que bergoglio no sea mas que un fraude. Bergoglio me pareció un fraude desde que lo ví asomarse en el balcón del vaticano. Pero fuera de su cara inexpresiva y su saludo ausente, no se había manifestado la iniquidad como para discernir acerca de sus intenciones. “Por sus obras los conoceréis”, dice el Señor. y en eso estamos. Bergoglio lleva poco tiempo y en ese poco tiempo se ha mostrado como un hombre que ama el aprecio y el reconocimiento del mundo por sobre la misión propia del papa como custodio del mensaje de salvación de Cristo. No le ha importado mostrarse como un hombre sectario con tendencias políticas de izquierda, tampoco ha ocultado su adhesión a la masonería, ni a las comilonas, ni al pecado, despreciando la palabra y el sentido de la obra de Dios. ¿es necesario mas? No lo sé, al menos no para mi. Bergoglio supera el límite de lo tolerable. Resistirlo públicamente precipitando el cisma en la comunidad sin embargo, es otra cosa. No me siento preparado sabiendo que es el propio cuerpo de Cristo el que se divide. No pongo en duda que el Señor haya puesto en ud padre la urgencia de combatirlo sin tardanza ante el riesgo que implica tener un impostor en la silla de Pedro para la salvación de las almas. Pero para hacer tal cosa se necesita tener una convicción absoluta de que se actúa correctamente y siguiendo la Voluntad de Dios, pues de ello depende la propia salvación y la de los demás. Me confieso débil e ignorante, pero espero llegar a tener la fuerza y el discernimiento para actuar en consecuencia en los difíciles momentos por los que atraviesa la iglesia en este mundo oscurecido y traicionero.

    • josephmaryam dice:

      ¡Cómo les cuesta entender que es Bergoglio el que divide a la Iglesia, el que ha iniciado el cisma dentro de la Iglesia Católica. No son los que atacan a Bergoglio los que dividen la Iglesia. No son los que permanecen en la Verdad los que dividen la Iglesia. No son los que luchan por toda la Verdad de la Iglesia los que dividen la Iglesia.
      ¡Dejen de dar vueltas a sus pensamientos! Y pónganse en la Verdad: Bergoglio no es Papa. Punto y final.

    • arturo dice:

      aprecio su respuesta y los bastonazos, soy un burro, lo reconozco. Confieso que no se nada de la fe dogmatica, sabía de los dogmas, pero nunca he recibido una enseñanza sistemática al respecto. Es creo, una falla común a muchos católicos. Ni siquiera nos aprendimos el catecismo, creo que con eso le digo todo. Y veo que nos hemos perdido de mucho.

      Mi confianza empero no es hacia el hombre, “maldito el hombre que confía en el hombre”, es por eso que me permito cuestionar a bergoglio.

      La sucesión papal, el conclave, la posibilidad de la renuncia al papado no son cosas del dominio de los católicos. En la iglesia se enseña a obedecer, no a cuestionar. Benedicto xvi anotó sin embargo,(y creo que a la luz de los acontecimientos) que el católico puede objetar aquello que va contra su conciencia incluso desde una jerarquía elevada como puede ser un papa. La obediencia debida es algo que tambien debe ser discernido a la luz de la verdad. No estoy tan versado en la verdad como quisiera, ¿alguien puede decir que tiene toda la verdad? ¿se puede “tener” la verdad? Alma en la penumbra, eso es lo que soy. Pero aspiro a llegar a la luz con la ayuda de Dios.

    • josephmaryam dice:

      La sucesión papal, el cónclave, la posibilidad de la renuncia al papado SON COSAS DEL DOMINIO DE LOS CATOLICOS. Pero, ¿qué se cree que es ser Iglesia? ¿Obedecer, someterse, seguir a un idiota como Papa?
      ¡Por favor, despierten!
      Un católico que no discierna quién es el Papa verdadero se condena dentro de la misma Iglesia Católica.

    • arturo dice:

      Por otro lado, si ud dice que el Espiritu Santo elije al sucesor ¿que salió mal? Porque permitió que Benedicto xvi renunciara? ¿Porque los cardenales se pusieron de acuerdo para elegir a un papa que se parece mas bien al falso profeta? Hay días en que todo me parece claro como el cristal y otros donde me asaltan todas las dudas.
      Dios lo ha permitido para que los hombres que se tienen que condenar lo hagan con la bendición de un papa por añadidura. Algo muy parecido aparece en 2 tesalonicenses 2:10-12

      10y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos. 11Por esto Dios les enviará un poder engañoso, para que crean en la mentira, 12a fin de que sean juzgados todos los que no creyeron en la verdad sino que se complacieron en la iniquidad

      Bergoglio abre las puertas a la iniquidad cuando soslaya la miseria del pecado, cuando apela solo a la misericordia y no a la justicia del Señor. Añade infinidad de tormentos sobre su sacrificio que ya no puede ser mas cruento. Sabiendo cual es la consecuencia del pecado, el católico debiera cambiar, para no traer mas sufrimiento sobre el Señor.

      Dios nos libre de las dudas y nos acerque a la verdad, y tengamos el valor y la voluntad de actuar en consecuencia.

    • josephmaryam dice:

      Deje de pensar en lo que no sabe. Sea niño y no quiera entender el misterio del mal. Acepte la Voluntad de Dios sobre Su Iglesia, aunque no entienda nada. Deje de llamar Papa a Bergoglio. Él es un don nadie para la Iglesia Católica y para los verdaderos católicos.

    • Maria Ines dice:

      Arturo: humildemente me permito decirte que trates de leer los articulos anteriores del padre Josephmaryam, alli encontraras muchas respuestas a tus preguntas…y como dice él. hay que ser mas niños …No des vueltas en tu cabeza tanto….ya este hombre dijo mucho para reconocerlo en sus herjias y blasfemias.Las dudas son trabajo del demonio.Bendiciones.Maria Ines.

    • Matias Esteban dice:

      Carta a los Galatas 6, 7:

      No se engañen: nadie se burla de Dios. Se recoge lo que se siembra

  5. Matias Esteban dice:

    La Purisima es figura de la Iglesia: una Madre paciente y sufriente, bella, pura, inmaculada; una Mujer hermosa, esperando en la oración por el Regreso de su Divino Esposo: Nuestro Salvador Jesucristo.

    Bergoglio, quiere hacer de un jardín de rosas apacible, un circo de atracciones para entretener a las masas y condenarlas.

    Sea anatema.

  6. Juan Pablo dice:

    No perder de vista: El dogma de la Inmaculada Concepción de María, se refiere a su propia concepción (cuando Ella fue concebida) sin mancha de pecado original y no a la Concepción de Jesús por obra del Espíritu Santo según el anuncio del Arcángel Gabriel.
    Esto me recuerda una frase célebre: “Para mí el pecado no es una mancha que yo tenga que limpiar”. O sea: ¿Bergoglio creerá en el dogma de la Inmaculada Concepción si el pecado no es una mancha?

    • josephmaryam dice:

      La Virgen es Inmaculada para ser Madre de Dios. Los dos dogmas son uno. Se ataca uno de ellos, se ataca al otro.
      Bergoglio anula la maternidad divina y, por tanto, anula la Inmaculada Concepción.
      En la mente de este hombre, la Inmaculada es sólo una figura externa, decorativa; un símbolo que significa que todo es gracia, que todo es don gratuito; pero no una realidad divina.
      Para Bergoglio, la gracia no es un ser divino, sino una inteligencia del hombre, una luz que el hombre tiene para ordenar sus ideas. Esto lo tienen en la entrevista que dio a Scalfarri: «La gracia no es parte de la conciencia, es la cantidad de luz que tenemos en el alma, no de sabiduría ni de razón». Es una luz ciega, que no pertenece a ninguna sabiduría ni al trabajo de la mente del hombre: es un sentimiento ciego, pero que pertenece al alma, no al espíritu. Y la gracia es un ser divino, es una inteligencia divina, una sabiduría divina que Dios da al corazón del hombre, no a su alma.
      Para Bergoglio no existe la gracia como tal y, por tanto, no existe el pecado como tal, como misterio absoluto, como dogma. El pecado es siempre un ser que destruye la gracia. Si no hay gracia no hay pecado. Y, por tanto, todos los hombres son justos y santos ante Dios. Todos los hombres tienen ese sentimiento ciego, que está en su alma, por el cual confían en que Dios los ama a pesar de sus errores. Es su fe fiducial.

      Cada hombre, como la Virgen, ha recibido una gracia, algo gratuito, algo ciego para el alma. El pecado de los hombres, sus errores no quita esa gracia, esa gratuidad, esa cosa que se tiene en el alma. El hombre, en su interior, vive esa “gracia” y nunca la pierde porque Dios no le imputa su pecado, al ser éste algo exterior al hombre, nunca una mancha en su alma: el mal es un concepto que tiene el hombre, que puede variar según sus circunstancias, su perfección en la vida: «Cada uno tiene su idea del Bien y del Mal y tiene que escoger seguir el bien y combatir el Mal como él los concibe». Tanto el bien como el mal es un invento del hombre. No existen en la realidad de la vida. No existe Dios ni el cielo ni el demonio ni el infierno. Todo eso son cosas que los hombres se han inventado, a lo largo de su historia, porque eran imperfectos en su inteligencia: no han sabido construir el concepto adecuado del bien y del mal. Y he aquí a Bergoglio que sabe lo que es el bien y el mal. Ha dado en el clavo en el concepto del bien y del mal. Un aplauso a este hombre que sólo sabe decir idioteces cada día. He aquí al dios de los idiotas, al que todos claman como el gran papa reformador de la iglesia.

      Por eso, Bergoglio, al hablar de la Inmaculada tiene que anular la maternidad divina y la pone como una función física de Dios en la Virgen: un don más gratuito que se da al cuerpo de la Virgen; un cuerpo que no es Inmaculado para Bergoglio: no es santo.

      La Santidad, para Bergoglio, no es hacer la Voluntad de Dios; es realizar una obra perfecta humana y llamarla querer de Dios, es decir, una obra hecha por los hombres de buena voluntad.

    • Jose M dice:

      ad Joseph Mariam,

      pues siguiendo, por una sola vez, a Bergoglio, en mi subjetivismo decido que el mal es Bergoglio y todo lo que representa su modernismo podrido. Y supongo que, en su relativismo, con mucho gusto aceptará mi elección. Sin embargo, los hechos le delatan: Mucho subjetivismo para demoler la sana doctrina, pero cuando se trata de perseguir a la fe de siempre, entonces se acaba el relativismo y todo es saña….

      Su pensamiento es no tiene lógica alguna.

    • josephmaryam dice:

      Bergoglio es relativista para lo que le interesa, pero absoluto a la hora de imponer su relativismo. Por eso, no tiene lógica.
      Un relativista deja vivir al que vive lo absoluto, porque ve lo absoluto como una relación, como una dependencia de esa verdad con la mente del hombre. No ataca la idea absoluta que el hombre defiende porque la ve como relativa. La persona relativista no va en contra de nada, sino que vive su relativismo, vive su idea del bien y del mal, como Kant. Kant hizo su filosofía, pero no se metió en la Iglesia para cambiarla.
      Este es el problema de Bergoglio y su relativismo: ha escalado los puestos más altos de la Iglesia, llegando al Papado sólo para destruirlo imponiendo un absoluto. Es absoluto, es un dictador en el gobierno: dicta su idea del bien y del mal. La impone a todo el mundo, de una manera absoluta. Va en contra de su misma filosofía de la vida: vive y deja vivir. Se ha puesto como jefe de la Iglesia para no dejar vivir al que está en la Iglesia con la fe dogmática. Ataca a los verdaderos católicos. Y los combate de manera absoluta, como un dictador en el mundo que impone su estilo de gobierno y de vida a los demás.
      Por eso, Bergoglio no tiene ni pies ni cabeza en su pensamiento relativo. Es su orgullo de la vida; es el ansia por el poder, por el gobernar lo que obra en su vida; es el deseo inagotable de ser popular, de ser aclamado por la gente, de sentar un precedente en la historia de la Iglesia: que todo el mundo diga que él estuvo en el poder de la Iglesia y que intentó cambiarla de todas las maneras posibles. Es el agradar a los hombres y al mundo lo que está en sus venas.
      Por eso, Bergoglio es un demonio encarnado: un falso profeta vestido de cordero, con una falsa humildad y pobreza, apta para engañar a todos en la Iglesia. Bergoglio se sabe el papel del sacerdote: sabe lo que tiene que predicar y sabe lo que tiene que obrar. Hace su obra de teatro, porque sabe ser humilde, aparentar la humildad exterior que es sólo en lo que se fijan los católicos.
      Los católicos de a pie si ven a un sacerdote humilde y pobre en lo exterior ya lo llaman santo.
      Muy poca vida espiritual hay entre los miembros de la Iglesia. Casi nula.
      Y, por eso, la mayoría todavía se queda con la boca abierta ante las palabras, llenas de estupideces, que dice ese hombre, cada día, en la Iglesia. No saben ver sus grandes estupideces; no saben ver cómo está su mente de rota, sin sentido lógico en lo que dice, en lo que piensa.

      Todo lo habla según el momento, según la circunstancia, para resaltar aquello que le interesa.

      Por eso, ya cansa ese idiota. Todos los días la misma cantinela, el mismo rollo. Sólo habla para que la gente hable de él. Sólo eso. Para que todo el mundo esté pendiente de lo último que ha dicho. Él mismo se hace propaganda de sí mismo.

      Eso es la soberbia más pura, el engaño más atroz que pocos católicos lo ven. Porque todos están con la mosca detrás de la oreja: a ver qué ha dicho ese idiota hoy en la Iglesia.

  7. Liliam Fonseca dice:

    Si es lo que estamos viviendo y subriendo la desacralización en el templo santo de Dios como la la Virgen le dejo al padre gobbi -el mal y el pecado a entrado en el templo santo de Dios

  8. natalia dice:

    La Iglesia, la esposa de Cristo, merece todo nuestro respeto!!! Un buen vocabulario, un defenderla siempre de la mundanidad… Ven Señor Jesús!!! Hágase siempre tu voluntad en tu Iglesia

  9. Matias Esteban dice:

    Es como si al Kerigma histórico: Jesus de Nazareth es el Cristo, el Mesías anunciado y padeció y murió por nuestros pecados y resucito y es Dios; se le hubiera agregado otro Dogma: Bergoglio no es Papa.

    Como si no seguir a Bergoglio como Papa, lo mantenga a uno en la Verdad.

  10. Jose M dice:

    Por cierto y este cáncer que usted describe puede extenderse debido a lo que señala JosephetMariam: la falta de fe dogmática. La fe dogmática actúa como un auténtico muro de contención. Sin ella, estamos a la deriva de un sentimentalismo irracional.

  11. Jose M dice:

    ad Gabriel:

    Lo mismo me está ocurriendo a mí en ciertas (no todas) parroquias. En la de este domingo el sacerdote cambió el misal como le dio la gana: Dios dejó de ser “todo poderoso” para pasar a ser “bondadoso”; tras la consagración cuando se alude a María como Madre de Dios, pasó a ser simplemente “madre” (les duele que Jesús sea Dios), y de paso se rebaja a la Santísima Virgen María; en lugar de “sacrificio mío y de ustedes” pasó a ser “celebración”; el “no tengas en cuenta nuestros pecados sino la fe de tu Iglesia” pasó a ser ” no tengas en cuenta que somos pecadores” (el matiz cambia, pues es aceptar permanentemente que no podemos salir del pecado; no es lo mismo “no tener en cuenta un pecado” que no tener en cuenta que queremos seguir siendo pecadores)…y otras cuantas barbaridades más…

    Usted lo ha dicho: es un cáncer. ¿Y la masa católica? Bien, gracias. Todo el mundo encantado con las guitarras, los apláusos y el humanismo que todo lo corrompe.

    Los cambios sacrílegos que vienen podrán ser adoptados sin casí oposición porque la masa católica está abobada, adormecida y se tragarán lo que les echen.

    Ergo, a pegarse al Rosario. Y esperar, esperar.

  12. Matias Esteban dice:

    Esto se veía venir…ya como Cardenal se mostraba demasiado cercano a los Protestantes…y creo que el, fue adoptando algunas ideas dellos y las fue incorporando a su propia idea, que también nutrió de los judíos kabbalistas, aquello de que Dios es una idea del mismo hombre que evoluciona con el correr del tiempo humano hasta alcanzar su plenitud en la llegada del Anticristo, que es un hombre que se gobierna a si mismo, que no respeta ninguna autoridad: el hombre auto-divinizado, el hombre que tiene como Rey a su propio yo.

    El pecado de Adán llevado hasta la ultima consecuencia: el pecado total.

    Porque no es ateísmo; no, es peor; Dios existe, si, pero dentro mio; yo soy Dios.

    La plenitud del mal: asesinar al niño que se abandona en la Voluntad de Dios y levantar un ídolo inmenso lleno de orgullo, vanidad y soberbia.

    Y todo vociferado y vivido bajo el ´pretexto de la “humildad”.

    Dios y la Purisima nos guarden y bendigan

    • kaoshispano dice:

      ok, pero decir solo QUE ALGUNOS DEFIENDEN QUE BERGOGLIO NO ES PAPA, es entrar al dialoguete demolitio postCVII.

      HAY QUE AFIRMARLO, y mandar al inferno a los que digan lo contrario, pues tambien son apostatas catolicos, si Dios los juzgase acorde a la Verdad vivida eclesial.

      CIGOÑOS Y ARIZAS tienen que ahogarse en su propio caldo cocinados contentos, como la rana que explota apoc…

  13. CRISTINA dice:

    BErgoglio es falso le gusta demasiado la politica,NOS HA ENGAÑADO A TODOS RECIBE POLITICOS MENTIROSOS Y CORRUPTOS YO SOY DE LA PATRIA DE EL ,MI PAIS HA DADO AL MUNDO AL FALSO PROFETA,PORQUE HAY UN CUERNO DEL ANTICRISTO QUE NOS GOBIERNA ACA,

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Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

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