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Los falsos católicos

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«Resulta casi imposible para la conciencia de muchos, hoy día, el llegar a ver que tras la realidad humana se encuentra la misteriosa realidad divina. Este es, como sabemos, el concepto católico de la Iglesia» (Informe sobre la fe – Cardenal Joseph Ratzinger – Capítulo XI, Hermanos, pero separados, pág 173).

La Iglesia es un Misterio Divino, que los hombres no pueden percibir con sus mentes humanas ni con sus obras en la vida.

El Misterio de la Iglesia sólo se percibe en el Espíritu Divino, no en los caminos de los hombres, ni en sus esfuerzos humanos para hacer Iglesia. La Iglesia es únicamente la Obra del Espíritu en cada alma. Las almas necesitan apoyarse en el Espíritu para ser Iglesia.

Dos iglesias se ven en el Vaticano:

  1. la Iglesia remanente: que descansa en el Papa legítimo, Benedicto XVI; Papa hasta la muerte; Papa que no gobierna, pero que posee el Primado de Jurisdicción, el Poder Divino, por la Gracia de Su Papado.

  2. la iglesia modernista: que se levanta en el falso papa Bergoglio; falso, porque no tiene el Espíritu de Pedro, no ha sido llamado por Dios a recibir esa Gracia, la del Papado; y que enseña una doctrina falsa, que no se apoya en el Magisterio auténtico de la Iglesia ni en la Tradición.

Muchos dicen que lo que hace Bergoglio es responsabilidad de los anteriores Papas o del Concilio Vaticano II. Y, por tanto, si se critica a Bergoglio hay que criticar también a los otros Papas y al Concilio. Y se equivocan, porque Bergoglio no da continuidad al Papado, sino que es su destrucción, su aniquilación, su degeneración.

Bergoglio ha iniciado una nueva iglesia, que es lo que nunca han hecho los otros Papas. Bergoglio no es sólo apostasía, sino cisma dentro del mismo Vaticano. Y, por eso, se le puede atacar y juzgar, porque no representa a la Sede Apostólica.

Esta división está en el ambiente eclesial: existen los falsos católicos. Y, más que nunca, se perciben en esta gran división que se ve en Roma.

Dos Papas, dos iglesias, dos doctrinas, dos Jerarquías, dos fieles: uno verdadero, otro falso.

Mons. Lefebvre provocó un cisma en la Iglesia, ordenando cuatro Obispos para la FSSPX:

«Ese acto ha sido en sí mismo una desobediencia al Romano Pontífice en materia gravísima y de capital importancia para la unidad de la Iglesia, como es la ordenación de obispos, por medio de la cual se mantiene sacramentalmente la sucesión apostólica. Por ello, esa desobediencia –que lleva consigo un verdadero rechazo del Primado romano– constituye un acto cismático (can. 751)…» (Carta Apostólica Ecclesia Dei, 2-VII-1988, Beato Juan Pablo II).

Desde ese momento, surgieron en la Iglesia los falsos católicos: católicos que se mantenían en la Tradición, pero opuestos al Magisterio de la Iglesia, opuestos al Papa reinante:

«La raíz de este acto cismático se puede individuar en una imperfecta y contradictoria noción de Tradición: imperfecta porque no tiene suficientemente en cuenta el carácter vivo de la Tradición, que —como enseña claramente el Concilio Vaticano II— arranca originariamente de los Apóstolos, “va progresando en la Iglesia bajo la asistencia del Espíritu Santo…” (DS 3.020). Pero es sobre todo contradictoria una noción de Tradición que se oponga al Magisterio universal de la Iglesia, el cual corresponde al Obispo de Roma y al Colegio de los Obispos. Nadie pude permanecer fiel a la Tradición si rompe los lazos y vínculos con aquél a quien el mismo Cristo, en la persona del Apóstol Pedro, confió el ministerio de la unidad en su Iglesia (DS 3.060(Ib., n-3).

No se puede ser fiel a la Tradición si se rompe con el Papa: no se puede ser católico si se juzgan a todos los Papas después de Pío XII, si se juzga un Concilio como falso, como herético.

En el Papa –y sólo en el Papa-, no en la Tradición, está la unidad en la Iglesia. Fuera del Papa, sólo hay clara división.

Lefebvre y su comunidad rompieron con la unidad, rechazando la sujeción al Romano Pontífice; y comenzaron a gobernarse a sí mismos, como una nueva iglesia cismática, trabajando en todas partes y haciendo que la apostasía creciera en la Iglesia. Ellos, los lefebvristas, son en parte culpables de la apostasía de la fe en 50 años. Y mucha culpa ha tenido su obra:

«el éxito que ha tenido recientemente el movimiento promovido por mons. Lefebvre puede y debe ser, para todos los fieles, un motivo de reflexión sincera y profunda sobre su fidelidad a la Tradición de la Iglesia, propuesta auténticamente por el Magisterio eclesiástico, ordinario o extraordinario, especialmente en los Concilios Ecuménicos desde Nicea al Vaticano II. De esta meditación todos debemos sacar un nuevo y eficaz convencimiento de la necesidad de ampliar y aumentar esa fidelidad, rechazando totalmente interpretaciones erróneas y aplicaciones arbitrarias y abusivas en materia doctrinal, litúrgica y disciplinar» (Ib., n-5.a).

Muchas iglesias locales, muchos católicos no respondieron a esta exigencia apremiante del Papa: a ser fieles a la verdadera Tradición, y se pasaron al enemigo, porque ellos defienden también la Tradición.

El Concilio Vaticano II no produjo la apostasía de la fe, porque ese Concilio, en sus textos, no contiene ninguna herejía. Lo que obró esa apostasía es  renunciar muchos a la sujeción al Papa: unos, por maldad, porque son una falsa Jerarquía, lobos vestidos de corderos, que viven de sus herejías escondidas en sus ministerios; y otros, como Lefebvre y los suyos, por clara desobediencia al Papa, clara rebeldía.

Lefebvre condena a la Iglesia viva y concreta del Papa Juan Pablo II: «No se puede seguir a esa gente, es la apostasía, no creen en la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo… Procedamos a la consagración [de Obispos]». (Marcel Lefebvre, une vie, Clovis 2002, 2ª ed, Bernard Tissier, pág. 578).

Lefebvre llama cismático al Papa Juan Pablo II y a la Iglesia que gobierna: «¿Un cisma?… Si es que hay un cisma, más bien está en el hecho del Vaticano en Asís y […] está en la ruptura de la Iglesia con su Magisterio tradicional. La Iglesia contra su pasado y su Tradición no es ya la Iglesia católica; y por eso para nosotros es indiferente ser excomulgados por esta Iglesia liberal, ecuménica, revolucionaria» (ib. 576).

Duras palabras de un hombre sin fe, que se creyó que él era necesario para impedir que la Iglesia se derrumbase por un precipicio de herejías y de sacrilegios:

«Pienso yo que aparentemente será un acto de ruptura con Roma, lo que será grave. Y digo que “aparentemente”, porque pienso que ante Dios es posible que mi gesto sea un gesto necesario para la historia de la Iglesia, para la continuación de la Iglesia […], del sacerdocio católico. Así pues, no digo yo que un día no lo haga, pero en unas circunstancias todavía más trágicas» (ib. 571).

La Iglesia, para salvarse, no tiene necesidad de ningún hombre, de ninguna comunidad, de ningún apostolado humano. Porque la Iglesia es la Obra del Espíritu de Dios, no es la obra de ningún hombre. No son necesarios los lefevbristas para salvar a la Iglesia de lo que presenciamos actualmente en Ella. No es necesaria la FSSPX ni ninguna de las comunidades que han surgido por esta obra cismática de Lefebvre.

Es la Iglesia la que salva a los hombres; es la Iglesia unida al Papa legítimo la que da el camino de salvación. Porque la Iglesia es Cristo, Su Cuerpo: no es un conjunto ni de hombres ni de obras humanas. Es el Espíritu de Cristo el que obra y vive en cada alma unida a Él, en la Gracia. Es la Gracia de Cristo la que salva al alma en la Iglesia. Es la Gracia del Papado, la que salva a los hombres: es ser fiel a esa gracia, ser fiel al Papa, obedecerle en todo.

Muchos falsos católicos, que asumen, de una u otra manera, este espíritu cismático de Lefebvre, se creen salvadores de la Iglesia, y son sólo instrumentos del demonio para que la apostasía de la fe siga creciendo en toda la Iglesia.

La obra cismática de Lefebvre:

  1. conduce derechamente al sedevacantismo: porque no se puede sostener que si Roma ha caído en la herejía («Roma está en las tinieblas» [Tissier 575]; «Roma ha perdido la fe, Roma está en la apostasía» [Tissier 578]), el Papa siga siendo el Vicario de Cristo. Si hay un Papa envenenado de modernismo, si hay un Papa hereje, entonces es clara la Sede Vacante, pues no es verdadero Papa el que cae en pecado de herejía.

  2. lleva al libre examen: no hay continuidad entre el Magisterio anterior al Concilio Vaticano II y el actual. Hay enfrentamiento con todos los Papas después del Concilio, con sus discernimientos, con sus mandatos, con sus enseñanzas. Ya no es Roma la que habla, la que decide, la que muestra el camino, sino que es la propia interpretación del individuo lo que prevalece. Y, por eso, muchos católicos ya no saben obedecer a la Jerarquía, no saben ser humildes, no ven la Voluntad de Dios ni en los Obispos, ni en los sacerdotes, ni en las obras apostólicas que se hacen en la Iglesia.

Hay muchos católicos que se paran en Pío XII, y sólo ven la Tradición y el Magisterio anterior al Vaticano II. Se quedaron ahí. Lo demás, ya no sirve: lo interpretan según sus ideas humanas. Se convierten en los nuevos fariseos y saduceos de la Iglesia, que combaten al mismo Cristo, en Pedro y en su Cuerpo Místico. Combaten a los mismos católicos.

Falsos católicos es lo que vemos por todas partes. Y esos falsos católicos no saben discernir a Bergoglio. Lo tienen como un Papa material, no formal.

No existe un Papa material, que es como muchos ven a Bergoglio: está sentado en la Silla de Pedro, se viste como un Papa, obra actos propios de un Papa, pero su herejía le imposibilita ser Papa formal.

Muchos, sin caer en el sedevacantismo, tienen que hacer esta interpretación filosófica del dogma: tienen que dar un rodeo en su mente para no caer en el espíritu cismático del sedevacantismo. Y, por eso, dicen: sí, Bergoglio es Papa, pero material, no formalmente.

Y es un absurdo esta interpretación, que es libre: es una interpretación protestante de la situación de la Iglesia. No se quiere captar la realidad invisible de la Iglesia.

No ven el acto infalible del Papa Benedicto XVI en su renuncia. No disciernen este punto fundamental. No ven a Benedicto XVI como el Papa legítimo, a pesar de su renuncia. Y temen caer en la Sede Vacante.

Siendo el Papa Benedicto XVI el verdadero, es infalible cuando enseña en la Iglesia. Y su acto de renuncia al gobierno de Roma es un acto infalible: está enseñando como Papa; es la obra de su gobierno infalible en el Papado.

Benedicto XVI no falló en lo que le pedía Dios: renunciar. Sí falló en el modo de renunciar. Cometió un pecado, pero su acto de renuncia fue infalible.

En todo Papa hay que ver su infalibilidad y se impecabilidad. El Papa es infalible e impecable como Cabeza Visible de la Iglesia; pero sigue siendo pecador como hombre, que es.

La santidad del Papa, como cabeza visible de la Iglesia, es distinta de la santidad del Papa como hombre, como alma unida a Cristo en la Iglesia.

La Iglesia es en Pedro, en la Santidad ontológica de Pedro como Cabeza Visible. Pedro, como hombre, sigue siendo pecador.

Jesús, que es el Santo de los Santos, elige para Su Iglesia una Cabeza Visible Santa. Por la razón de ser Cabeza, el Papa tiene la gracia de no pecar, ni como Cabeza, ni como hombre.

La Iglesia es Santa, aunque sus miembros sean pecadores. Hay una Santidad ontológica que lleva a una santidad moral en sus miembros y, por tanto, lleva a hacer obras morales santas.

La Iglesia es Santa, no es pecadora. El Papado es Santo, de manera ontológica. Y esta santidad ontológica lleva a efecto la santidad del Papa como hombre. Esta santidad ontológica no es caer en la papolatría, sino dar al Papa, como Cabeza Visible de la Iglesia, lo que es en la Iglesia, lo que Jesús ha puesto en Pedro, en el Papado, en toda la Jerarquía.

Caer en la papolatría o franciscomanía es a un hereje, como Bergoglio, llamarlo santo. Es de un hombre hereje, pecador, cismático, proclamarlo santo, justo, por las obras exteriores humanas que hace.

Benedicto XVI, en su renuncia, hizo dos cosas:

  1. un acto infalible: enseñó que no quería gobernar más la Iglesia. Fue una enseñanza infalible. No se equivocó el Papa en esa obra. Dio la Verdad a la Iglesia;

  2. un pecado como hombre: dio su obediencia al nuevo Papa que los Cardenales iban a elegir. Este pecado, en el Papa, no se puede seguir, no se puede imitar. Es un pecado como hombre, no como Cabeza Visible.

Hay que someterse a la renuncia del Papa legítimo; pero no hay que someterse a su pecado como hombre.

Este discernimiento es muy necesario si se quiere comprender qué significa la renuncia del Papa Benedicto XVI.

Benedicto XVI se retiró del gobierno de la Iglesia porque así se lo pidió Dios. Pero fue una renuncia forzada por los hombres. No fue una renuncia libre. Y, por eso, el Papa no pudo elegir libremente lo que quería hacer en la Iglesia: no pudo huir de Roma y dedicarse a gobernar la Iglesia desde otra parte. Lo dejaron solo en el gobierno de la Iglesia. Y solo no se va a ninguna parte.

Benedicto XVI no pudo alertar a toda la Iglesia de la situación gravísima en la que estaba: hablar sería morir, ser quitado de en medio, como con todos los Papas anteriores se ha hecho.

Benedicto XVI sólo pudo retirarse al silencio y a la soledad, a un retiro monacal, que es donde permanece. Pero se retiró mal: en obediencia a un impostor.

Este pecado es sólo del Papa como hombre, pero no del Papa como Cabeza Visible de la Iglesia. Es un pecado personal que le condiciona en su retiro, en su soledad. Y, por eso, tiene que estar sometido a Bergoglio, de alguna manera.

Este pecado sólo Dios lo puede juzgar en el Papa. No le toca a la Iglesia juzgarlo. A la Iglesia sólo le toca discernir lo que ve en Roma, para poder seguir siendo Iglesia.

La Iglesia tiene que ver el magisterio infalible de Benedicto XVI en su renuncia: es decir, tiene que retirarse al desierto, tiene que vivir en silencio, en la soledad de todo lo humano. Y la razón: porque así lo enseña el Papa en su renuncia.

Un Papa legítimo siempre enseña en la Iglesia, aunque haya renunciado al gobierno de Ella.

Un Papa legítimo siempre es el que marca el camino de la salvación y de la santificación a toda la Iglesia. Benedicto XVI está enseñando a toda la Iglesia lo que tiene que hacer en estos momentos, está marcando el camino en su soledad, en su retiro monacal. Y los católicos no quieren aprender del Papa a caminar en la Iglesia. Y, por eso, se confunden: están pendientes de un impostor, de uno que no es Papa, de un falsario del Papado. Y no están pendientes de su Papa legítimo, que siempre es Voz de Cristo en la Iglesia. Siempre.

Los católicos verdaderos tienen que retirarse al desierto. No tienen que estar metidos en esta gran división, porque van a perder la fe a manos de los falsos católicos, de esos fariseos que quieren ser tradicionales pero sin 50 años de Papado, de magisterio auténtico de la Iglesia.

Hay muchos católicos que hacen caso de estos falsos católicos, y van perdiendo la fe verdadera. Si la obra de Lefebvre tuvo tanto éxito en su tiempo, la obra de Bergoglio va a tener un éxito enorme.

Sin con Lefebvre, los católicos no hicieron caso de un Papa legítimo, ahora menos van a hacer caso de Benedicto XVI en su retiro, en su renuncia. Ahora es cuando van a ser arrastrados por la corriente herética y cismática, no solo de los lefebvristas y compañía, sino de todo lo que está levantando Bergoglio en Roma.

Son pocos los católicos que han comprendido la retirada del Papa legítimo. Y, por eso, son pocos los que llaman a Bergoglio por su nombre: falso papa en una falsa iglesia.

Los falsos católicos lo llaman papa; y no comulgan con él por su herejía. ¿Cómo es que lo seguís llamando Papa? Han quedado ciegos.

Y los católicos tibios no saben quedarse ni en uno ni en otro: todo es una de cal y otra de arena. Ahora están con Bergoglio, porque ha dicho algo interesante; ahora no están, porque dice tonterías. Son tibios en su fe: no se apoyan en la verdad de un Papa, sino en la mentira de un hombre que no es Papa.

Lefebvre fue excomulgado y murió excomulgado. ¿Por qué lo llaman santo? ¿Por qué lo defienden? ¿Por qué hacen caso de su obra? Es un demonio encarnado, igual que Bergoglio. Es un demonio que ha levantado otra iglesia, que quiere tener todo lo de la Iglesia católica, quitando aquello que les lleva a su cisma.

Bergoglio quiere, dentro de los muros del Vaticano, levantar su propia iglesia y llamarla también católica, pero sin nada de su doctrina. Un catolicismo sólo en el término universal de la palabra, pero no en la sustancia de su contenido: no son católicos para una verdad, sino para un sistema global, universal, externo, donde entran todo y todos los hombres.

Bergoglio y Lefebvre son la causa de la apostasía de la fe: uno, por su clara herejía, desde siempre, en la Iglesia: es un lobo que lleva almas al infierno, con su palabrería inútil y estúpida; y el otro, es un fariseo de la tradición de la Iglesia: quiere limpiar el plato por fuera, pero su corazón está lleno de odio hacia el Papado, que es el que da la unidad en la Iglesia.

La Iglesia no está ni en Bergoglio ni en Lefebvre; no está en la FSSPX. La Iglesia sigue estando en su Papa legítimo, Benedicto XVI. Está ahora en Sede Vacante en cuanto al gobierno, pero no en cuanto al Primado de Jurisdicción: nadie gobierna la Iglesia. Sólo Cristo la rige sin la Jerarquía. Este punto, no lo saben discernir toda esa gente. Cuando muera, Benedicto XVI, es el tiempo de la destrucción de la Iglesia. Destrucción en cuanto a lo material, no a lo espiritual. Destrucción que ya se observa en muchas partes. Será el tiempo de la persecución de los verdaderos católicos: los bergoglianos y los lefebvristas perseguirán a la verdadera Iglesia, porque ellos se unirán en el odio a la verdad, para implantar su mentira.

Bergoglio representa el poder romano; los lefebvristas, el poder farisaico. Y, como en el tiempo de Jesús, se unirán para dar muerte al Cuerpo Místico de la Iglesia.

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14 comentarios

  1. Apocalipsis dice:

    Laodicea , estuve mirando y al parecer hay 2 catedrales en Washington ,una es la catedral de San Mateo que es católica y esta otra ( la del video) es la catedral San Pedro y San Pablo también conocida cómo Nacional , al parecer es Episcopal , no es católica como muchos andan diciendo en otros sitios ,.La verdad que después de saberlo me há tranquilizado un poco, pero no me extraña que esto mísmo ocurriera también en nuestras Iglesias .

  2. Apocalipsis dice:

    Quiero mostrar este video para que vean lo que nos espera , es una profanación de la Catedral de Washington por musulmanes .Una mujer católica llama la atención defendiendo la fe diciendo que Jesucristo es el Señor.Es muy tríste la situación , además a la mujer la sacan del lugar .

    Vergonzoso lo que está permitiendo este monstruo de Bergoglio.

    • Laodicea dice:

      Esto me parece increíble? no doy crédito, estoy viendo visiones o el que la retira de la catedral es un sacerdote? alguien me puede explicar qué está pasando?… Lo digo en serio.

  3. Mario dice:

    Entonces hasta que no muera Benedicto XVI, no hay forma de que esta situación cambie.

    Porque, si bien el Papa es Benedicto XVI, no está en ejercicio del ministerior petrino.

    Y el que está en ejercicio del ministerio petrino, no es Papa.

    ¿Entonces todos los actos jurídicos actuales de la Iglesia son inválidos?

    • josephmaryam dice:
      1. Bergoglio es un hombre que no tiene el Primado de Jurisdicción, porque no es Papa;
      2. Bergoglio ha anulado el poder divino que poseía del Papa legítimo al poner un gobierno horizontal en la Iglesia;
      3. Bergoglio sólo gobierna su iglesia con un poder humano, que es un poder político en Roma.

      Luego, todos los actos que realiza, con ese poder político, son nulos; porque en la Iglesia se gobierna, se enseña y se hace caminar con el poder de Jurisdicción, que es la Autoridad Divina, el poder divino. La Iglesia no es humana, sino divina. No es como el Estado, que cualquiera puede gobernar con su poder, si usurpa el poder.
      Aquel que usurpa el Trono de Dios no tiene de Dios poder para decidir en la Iglesia, ni para guiarla ni para enseñar a las almas nada.
      Benedicto XVI sólo renunció al ministerio episcopal no al ministerio petrino.
      Se es Papa porque se recibe de Dios el Primado de Jurisdicción, no porque se gobierna la Iglesia.
      Benedicto XVI es el Papa verdadero, pero inútil.
      Todo esto ya se ha tratado en profundidad en muchas entradas anteriores.

  4. Jacobo B. dice:

    Padre Joseph: ¿la situación actual de la FSSPX es suspendidos “a divinis”?

    • josephmaryam dice:

      Benedicto XVI se ve obligado a escribir una carta para explicar el levantamiento de la excomunión de los cuatro Obispos de la FSSPX (10-III-2009). El Papa en ella corrige tanto el triunfalismo falso lefebvriano, como el amargo y duro rechazo de una parte de los católicos, especialmente centroeuropeos. En esta carta declara el sentido verdadero de su gesto.

      «La Iglesia hubo de reaccionar en 1988 contra las ordenaciones episcopales realizadas en la FSSPX con la sanción más dura, la excomunión, con el fin de llamar a las personas sancionadas de este modo al arrepentimiento y a la vuelta a la unidad. Por desgracia, veinte años después de la ordenación, este objetivo no se ha cumplido todavía. La remisión de la excomunión tiende al mismo fin al que sirve la sanción: invitar una vez más a los cuatro Obispos al retorno. Este gesto era posible después de que los interesados reconocieran en línea de principio al Papa y su potestad de Pastor, a pesar de las reservas sobre la obediencia a su autoridad doctrinal y a la del Concilio (…) Hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros, no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia…».

      Se levanta la excomunión a los Obispos, y los ministros han sido liberados de la sanción eclesiástica, es decir, se debe entender de la suspensión “a divinis” o de otras penas que vengan por la excomunión; pero siguen sin jurisdicción en la Iglesia. Son ilícitas sus misas, porque la situación de la FSSPX sigue siendo cismática. Cada ministro, no sólo tiene que aceptar al Papa, sino también su autoridad, la obediencia a Él: lo tienen que aceptar, de manera material y formal. Y así se quita el cisma. Un Papa material no hace unidad en la Iglesia. Ellos solo han aceptado el Papado materialmente, pero tienen que llegar a todo para quitar el cisma. Cosa difícil esto último.

  5. Volbitur Orbis dice:

    Padre, pero las Misas de la FSSPX son válidas, ¿no?¿ Está mal que yo asista sólo a estas misas? Por favor, sáqueme de dudas… Estoy muy confundida y angustiada con este último post suyo.
    Que Dios le bendiga.

    • josephmaryam dice:

      §.1- Mons. Camilo Perl, Secretario de la Comisión, escribe en carta del 28-IX-1999: «Los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X están válidamente ordenados, pero se hallan suspendidos en el ejercicio de sus funciones sacerdotales. En la medida en que ellos adhieran al cisma del ex Arzobispo Lefebvre, están asimismo excomulgados. Esto significa que la Misas celebradas por tales sacerdotes son válidas, pero ilícitas, es decir, contrarias al derecho de la Iglesia».

      §.2- Mons. Perl, en carta del 23-V-2008: «Las Misas ofrecidas por los sacerdotes de la Sociedad de San Pío X son válidas, pero ilícitas… Los sacramentos de la Penitencia y del Matrimonio requieren que el sacerdote goce de facultades de la diócesis o tenga delegación propia. Como ese no es el caso con estos sacerdotes, estos sacramentos son inválidos. Queda cierto, sin embargo, que si los fieles son genuinamente ignorantes de que los sacerdotes de la Sociedad de San Pío X no tienen la facultad propia para absolver, la Iglesia suple estas facultades para que así el sacramento sea válido (canon 144) (…)

      «En tanto es cierto que la participación en la Misa en las capillas de la Sociedad de San Pío X no constituye en sí misma “adherencia formal al cisma” (cf. Ecclesia Dei 5c), tal adherencia puede acaecer en un período de tiempo en el que uno asimile una mentalidad cismática que lo separe a uno mismo de la enseñanza del Supremo Pontífica y de toda la Iglesia Católica»… Por eso esta Comisión «no puede recomendar que miembros de los fieles frecuenten sus capillas».

      §.3- El levantamiento de la excomunión de los Obispos de la FSSPX (21-I-2009) y la posterior carta apostólica explicando esa remisión (10-III-2009) fueron actos del Papa muy importantes en orden a facilitar la reintegración de la FSSPX a la plena unidad de la Iglesia Católica. El Papa explica que el levantamiento de la excomunión de los Obispos tuvo por fin llamar a éstos «al arrepentimiento y a la vuelta a la unidad», haciendo notar que «no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia»:

      «La remisión de la excomunión tiende al mismo fin al que sirve le sanción: invitar una vez más a los cuatro Obispos al retorno. Este gesto era posible después de que los interesados reconocieran en línea de principio al Papa y su potestad de Pastor, a pesar de las reservas sobre la obediencia a su autoridad doctrinal y a la del Concilio».

      El levantamiento de la excomunión a los Obispos no significa que se acabó el problema. Sólo es el camino para que la FSSPX vuelva a la unidad de la Iglesia. Hasta que ellos no vayan aceptando a todos los Papas anteriores y el Concilio Vaticano II, están en lo mismo: sus misas son válidas, pero ilícitas. Son válidas, porque los sacerdotes están válidamente ordenados, pero son ilícitas, porque no tienen jurisdicción en la Iglesia. Son sacerdotes fuera de la Iglesia católica. Sus Misas no pertenecen a la Iglesia Católica.

      Los fieles que asisten a esas misas, aunque no caen en el cisma, pero están en peligro del cisma. En la medida en que vayan aceptando el espíritu de ellos, se vuelven cismáticos, como ellos. Por eso, la Iglesia aconseja no asistir a sus misas.

      Tienen que discernir, en cada caso concreto, si ese sacerdote acepta o no a los Papas y al Concilio. Si no lo acepta, por más bonita que sea su misa, por más tradicional, no pueden asistir.

      Como este proceso de integración ha quedado anulado al renunciar el Papa legítimo y al estar un impostor en el gobierno de la Iglesia, tienen que tener cuidado en dónde se meten (= No se puede aceptar a Bergoglio como Papa)
      Si no aceptan el magisterio ordinario y extraordinario de la Iglesia, siguen en el cisma.
      Esas misas son válidas porque los sacerdotes están ordenados válidamente, pero no son válidas para la Iglesia.
      Esto es muy importante: el sacerdote es sacerdote para la Iglesia, no para su misa.
      Y el sacerdote santifica a las almas, con su misa, si celebra su misa en la Iglesia, no fuera de Ella.
      No vayan a misas de sacerdotes que no creen en los Papas ni en los Concilios, porque se pueden perder para siempre.

  6. Apocalipsis dice:

    El tema sedevacantísmo post-Concilio Vaticano II siempre lo estuve discutiendo con los sedevacantístas,para mí estaba muy claro que sin tener la preparación que tenían ellos, entendía perfectamente que la Iglesia católica no podía estar tantos años sede vacante , los Papas son necesarios para llevar el timón de la Iglesia,y quienes niegan la sucesión petrina estan “abortando” una sucesión apostólica ,por lo tanto es herejía. .

    Ignoraba lo sucedido con Lefebvre , ahora agradezco mucho este tema ,ya que no sabía casi nada acerca de la famosa FSSPX que tanto mencionan algunos como tabla de salvación , cuando en realidad estan equivocados.

    Gracias una vez más por su tiempo y dedicación , Dios le bendiga.

  7. Maria dice:

    Como Jorge Mario Bergoglio se Burla del Papado y lo desacraliza:

    http://gloria.tv/media/SYtWuJJwXXu

  8. Mariela dice:

    La iglesia vive una terrible realidad, que nunca antes en su historia se había suscitado. Se ven divisiones por todas partes… y es triste, muy triste; es doloroso, muy doloroso. Los sacerdotes del Novus Ordo, están -en su gran mayoría- “contentísimos” con el demonio Bergoglio; cada uno lleva, en su interior, algún pecado que lo une inevitablemente a este hombre.
    Donde vivo, están los que, a pesar de dar homilías muy profundas -en ocasiones- , no dan la misa siempre (porque se van por ahí sin siquiera avisar), y está el que es herético (no consagra), que repite como un loro todo lo que dice este sátrapa … ¡una no sabe para dónde correr!. Al segundo (el que es hereje), ya no lo puedo contar, ya no voy a sus misas; de los primeros (que aún consagran) no se qué puedo esperar para un futuro muy cercano: lo tienen como “Santo Padre” y lo suelen mencionar en alguna que otra ocasión… yo no les quito los ojos de encima. Pero, para prevenirme, he decidido que debo salir a ciudades vecinas para “observar” a otros… si tuvieran que ser de la FSSPX, y, hablaran de nuestro verdadero Santo Padre Benedicto como cuenta arriba Susana, o, simplemente, consagraran, pusieran a Jesús nuestro Señor en el altar, no dudaría en acudir a sus misas; si, los que tengo más cerca -llegado el momento- dejasen de hacerlo.
    No debemos generalizar, que haya blogs de Sedevacantistas -radicales- en los que se ataca encarnizadamente a los verdaderos papas, no significa que todos los sacerdotes y fieles de la FSSPX sean iguales… Son tiempos para discernir sacerdote por sacerdote, sin mirar su procedencia. Como usted tan apropiadamente expresó en un artículo anterior: “si no hay sacerdotes que pongan a Cristo en el altar, no hay cielo; solo hay infierno” … y si hay sacerdotes de la FSSPX que tienen fe en Cristo Jesús -que seguramente los hay-,¡Bienvenidos sean!…
    Llegado el momento, Dios les hará ver -a los Lefebvianos- que han estado en el error al no creer en la legitimidad de los papas luego Concilio Vaticano II.

    Gracias Padre Joseph, un saludo en Cristo y María.

  9. Susana Frigenti dice:

    Padre para mi Benedicto XVI es el único papa pero lo cierto es que los católicos se sienten como ovejas sin pastor y desean seguir recibiendo los sacramentos y no saben a donde ir . Benedicto XVI antes de renunciar hizo algunas cosas que quizás yo interprete mal , introdujo o modifico algunas frases en la liturgia , levanto las excomuniones de los cuatro obispos de SSPX y restauro la misa tradicional enfatizando la importancia de la liturgia. Cree usted que quizás estaba preparando las cosas para proteger los sacramentos durante la persecución. Yo conozco a algunos sacerdotes que están empezando a hablar con sacerdotes de SSPX y siendo entrenados en la misa Tridentina por ellos. Yo he estado en alguna que otra misa de SSPX (no por costumbre pues me mantengo a diario en mi parroquia ) y los sacerdotes reconocen a y hablan con cariño y muchísimo respeto de Benedicto XVI y al igual que usted hablan de las herejías de Bergoglio y de que el verdadero papa es Benedicto XVI , uno de los sacerdotes de SSPX en su homilia de hace tres semanas hablo tambien de la infabilidad del papado . Una amiga mia pertenece al SSPX y me dijo que El Obispo Fellay dio una conferencia donde yo vivo y exhorto a estar vigilantes y a ser fieles a Benedicto XVI. Hay mucha confusion!!! Y la persecución ya se esta viendo dentro de la Iglesia incluso por muchos sacerdotes que apoyan a Bergoglio . Por ejemplo San Juan Pablo II y Benedicto XVI en varias ocasiones dijeron que la tradición de la Iglesia es aun comulgar de rodillas y en la lengua y es lo que yo hago pero cada dia hay mas sacerdotes que se niegan. Si el Papa ( Benedicto XVI) no dice algo o da instrucciones a los sacerdotes que aun creen en el a hacer algo, como se van a administrar los sacramentos ? Gracias por su ayuda padre . Que Dios le bendiga siempre !

    • josephmaryam dice:

      El Papa Benedicto XVI ya no puede hacer nada para arreglar la situación. Todo irá peor, cada día. La Iglesia de Jesús es la remanente, la que permanece en la Verdad, en toda la Verdad, sin quitar un Papa, sin quitar un Concilio. Y esa Iglesia es la que conservará la Misa como la quiere Dios. Lo demás, no interesa: lo que haga o no haga los demás católicos, no es importante.
      La FSSP fue fundada con el beneplácito del Beato Juan Pablo II. El P. Bisig abandonó la FSSPX y se sometió al Papa. Ellos son buenos.
      También está la FSVF, que se distanció de la FSSPX.
      Hay algunas comunidades tradicionales que, inicialmente empezaron en la FSSPX, pero que la abandonaron y han sido acogidas por la Iglesia Católica.

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Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

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Jesús, en Vos confío

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