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Bergoglio: ídolo de los que se van a condenar

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idolo

“El Señor, a todos, a todos nos ha redimido con la sangre de Cristo: a todos, no sólo a los católicos. ¡A todos! ‘Padre, ¿a los ateos?’. También a ellos. ¡A todos! ¡Y esta sangre nos hace hijos de Dios de primera categoría! Somos creados hijos con la semejanza de Dios y la sangre de Cristo ¡nos ha redimido a todos! Y todos nosotros tenemos el deber de hacer el bien. Y este mandamiento de hacer el bien a todos creo que es un bello camino hacia la paz. Si nosotros, cada uno por su parte, hacemos el bien a los demás, nos encontramos allá, haciendo el bien, y hacemos lentamente, despacio, poco a poco, hacemos esa cultura del encuentro, de la que tenemos tanta necesidad. Encontrase haciendo el bien. ‘Pero yo no creo, padre, ¡yo soy ateo!’. Pero haz el bien: ¡nos encontramos allá!”. (ver texto).

  • «a todos nos ha redimido» : Jesús ha muerto en la Cruz por todos los hombres, pero no salva a todos;
  • «a todos, no sólo a los católicos»: Jesús no ha redimido a todos los hombres: la Redención es la obra de dos: de Jesús y de cada alma. Jesús muere por todos los hombres, pero le toca a cada uno aceptar la muerte de Jesús como camino de salvación para su alma. Y aceptar esa muerte es aceptar la Mente de Dios sobre cada alma. Si no se cree en la muerte de Jesús, el alma no puede agradar a Dios. Es la fe en lo que hace Jesús, en la obra de la Redención, lo que redime al alma. No es la obra de Jesús, no es la obra de la Redención lo que redime al hombre;
  • «esta sangre nos hace hijos de Dios»: La Sangre de Cristo no hace al alma hijo de Dios. Es la Gracia del Bautismo lo que hace al alma ser hijo de Dios. La filiación divina se da por la Gracia del Bautismo. Y esta Gracia es dada por Dios al hombre por los méritos de Su Hijo, Jesús, en la Cruz. La Sangre de Cristo derramada en sacrificio para expiar el pecado y satisfacer la Justicia del Padre es lo que abre la puerta del Cielo al hombre. Y para pasar por esa puerta, el hombre tiene que caminar por el puente, que es Jesús. Para llegar al Cielo, desde el infierno en el que se encuentra el hombre, por el pecado original, el Padre pone el puente, que es Su Hijo. Ese puente es un Camino Divino, que se eleva sobre el mundo, sobre los hombres, sobre la Creación entera, y se dirige directamente al Cielo. Por tanto, la Sangre de Cristo no nos hace ser hijos de Dios de primera categoría. Nos hace ser de Cristo, almas que Cristo ha comprado con Su Sangre. Y esa compra no hace esclava al alma de Cristo. Cristo compra, con Su Sangre todas las almas, pero da a cada una de ellas una elección: o ser para Cristo totalmente, o ser del demonio totalmente. Cristo, con las almas compradas en el Calvario, no se muestra como un dictador, sino como un Maestro del alma. Le enseña al alma lo que ha hecho por Ella, pero deja al alma en la libertad de seguirlo por el mismo camino que Él ha trazado, o que esa alma elija su propio camino en el mundo.
  • «Somos creados hijos con la semejanza de Dios»: Dios no ha creado a todos los hombres con su semejanza: sólo creó a Adán y a su mujer. Ellos dos eran semejantes a Dios por creación. Los demás hombres, por el pecado de Adán, nacen sin la semejanza divina: nacen en el pecado original. Sólo a Adán y a su mujer. No a todos. Luego, la consecuencia, que dice Bergoglio es una auténtica blasfemia: como todos han sido creados por Dios en semejanza divina, todos han sido redimidos por Cristo. Es una blasfemia porque tiene que negar la Obra de la Redención, que es la obra del Espíritu en el Hijo. Y al negarla, tiene que reinterpretarla según su mente humana.
  • «todos nosotros tenemos el deber de hacer el bien»: Como todos somos redimidos, entonces todos tenemos que hacer el bien: hacer el bien está en la naturaleza humana, en la ley natural. No nace de la Obra de la Redención. Todos los hombres pueden hacer el bien si son fieles a la ley natural inscrita en su propia naturaleza humana. Y es un bien sólo natural, no divino, ni siquiera humano. Es el bien de la naturaleza del hombre, no es el bien que el hombre piensa con su mente humana. El bien natural es distinto al bien racional o humano. Todos los hombres pueden hacer el bien natural, pero pocos son los que hacen un bien humano. Y muy pocos los que hacen un bien divino o espiritual.
  • «este mandamiento de hacer el bien a todos»: Este hacer el bien natural no es un mandamiento de Dios, no es una ley positiva, sino una obligación, un deber en todo hombre. Es una obligación que su propia naturaleza le exige, le demanda. Por tanto, si el hombre no hace el bien natural, no puede hacer el bien al otro, ni como hermano, ni como amigo, ni como hombre, ni como enemigo. Para hacer el bien a todos, es necesario discernir a cada persona y darle una Justicia y un Amor. No se puede hacer el bien a todos de manera general, con una ley general o globalizante. No existe un amor global o universal. Es necesaria la ley divina, la ley de la gracia y la ley del Espíritu. El amor es para cada alma; el amor es en cada alma; el amor mira las necesidades de cada alma. Y, por tanto, el que ama da al otro la Voluntad de Dios, no su capricho, no sus deseos, no sus sentimientos. Y, por eso, para amar a todos, hay que conocer de Dios qué hay que darles a todos. Y Dios, cuando ama a un alma no le exige este amor global, porque es imposible. Dios, cuando ama a un alma, la va guiando en el amor, y el alma va aprendiendo a amar a su semejante, en particular. Va aprendiendo a amar a cada alma que encuentra en su camino: sea hermano, amigo, hombre, enemigo, etc… Bergoglio, como se inventa que somos hijos de Dios por creación y, por tanto, todos somos buenos y santos, y justos, entonces –al no haber pecado- vivimos en un Paraíso, en un Cielo. Y así todo bien que los hombres hacen son buenos para conseguir la paz. Es una clara blasfemia. Una más que la dice y la gente no cae en cuenta. Pero ahí están. Están escritas para aquellos que quieran ver lo que es este hombre.
  • ¿A dónde quiere llevar Bergoglio? Hacia su cultura del encuentro, que es otra gran blasfemia contra el Espíritu santo: «hacemos esa cultura del encuentro, de la que tenemos tanta necesidad». Bergoglio está hablando en horizontal, no en vertical. Enseña para todos los hombres; quiere abarcar a todos los hombres y así formar esa cultura del encuentro, en donde se reúnan, se encuentren todos los hombres haciendo el bien. Y no importa qué clase de bien. No interesa discernir el bien porque todos somos buenos por Creación. Todos hacemos un bien.
  • «‘Padre, ¿a los ateos?’ (…) «‘Pero yo no creo, padre, ¡yo soy ateo!’. Pero haz el bien: ¡nos encontramos allá!». Que el ateo haga el bien natural; que el ateo haga el bien como él lo concibe con su mente; que el ateo, aunque no crea en Dios, está en Dios, se salva, para el cielo.

 

infierno

Esto último es lo que refleja en su carta:

«En primer lugar, me pregunta si el Dios de los cristianos perdona a quien no cree o no busca la fe. Considerando que  -y es la cuestión fundamental-  la misericordia de Dios no tiene límites si nos dirigimos a Él con corazón sincero y contrito, la cuestión para quien no cree en Dios radica en obedecer a la propia conciencia. Escucharla y obedecerla significa tomar una decisión frente a aquello que se percibe como bien o como mal. Y en esta decisión se juega la bondad o la maldad de nuestro actuar» (Carta a un ateo – ver texto).

Esto es una blasfemia contra el Espíritu Santo.

«la cuestión para quien no cree en Dios radica en obedecer a la propia conciencia»: en otras palabras: no hace falta creer para ir al cielo. El ateo, si sigue su conciencia, su propia conciencia, si escuchar y obedece a su mente humana, entonces se salva o se condena.

Esto va en contra de la misma Palabra de Dios: Cristo es «la luz verdadera que, viniendo a este mundo, ilumina a todo hombre» (Jn 1, 9). El hombre tiene que creer en Cristo, tiene que obedecer la Mente de Cristo, que es la luz que Cristo ha traído para iluminar al hombre. La luz divina, que es un conocimiento y una obra divina, al mismo tiempo. Y esa luz divina es la misma Vida de Cristo en la tierra. Cristo ilumina a todo hombre con su vida, con sus obras. Sus palabras divinas son obras divinas. Su Evangelio son obras divinas, que sólo se pueden hacer, imitar, si el hombre cree en Cristo. Y creer en Cristo es obedecer a Cristo.

Aquel que cree en su propia conciencia, no puede salvarse, no puede agradar a Dios: «Pero antes de ser trasladado, recibió el testimonio de haber agradado a Dios, cosa que sin la fe es imposible» (Heb 11, 6).

El ateo para salvarse tiene que dejar ser ateo. Por más que mire su conciencia, no hay camino de salvación, no se puede llegar a la vida eterna: «Nadie sube al cielo sino el que bajó del cielo» (Jn 3, 13). Un ateo no puede subir al Cielo si no va detrás de Jesús, agarrado a Él, sometido a Él. Sólo Jesús puede subir al Cielo. Sólo Él. Y, por eso, Jesús ha comprado todas las almas con Su Sangre, pero es necesario creer en la Cruz de Cristo, para ir al Cielo: «A la manera que Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es preciso que sea levantado el Hijo del Hombre, para que todo el que creyere en Él tenga vida eterna» (v. 14-15).

Hay que creer en la Obra de la Redención: mirar la Cruz de Cristo, la que salva. Mirar al Crucificado. Quien mira y cree, entonces se va al Cielo. Pero quien mira y pone su inteligencia humana, entonces no puede ir al Cielo. Hay que mirar y creer en lo que se ve: un hombre crucificado por tus pecados. Si se mira y se cree en la propia conciencia, entonces no se alcanza el arrepentimiento del pecado, y el hombre sigue en su pecado, a pesar de la Sangre de Cristo.

Todo está en la fe de la persona, no en su conciencia. Todo está en abrirse a Dios: abrir el corazón, no la mente. Las personas suelen pensar acerca de Dios y, entonces, no creen. Acaban por dudar, por temer, por anular la Palabra de Dios. Hay que creer en Dios, no hay que pensar en Dios, no hay que tomar conciencia de Dios, no hay que mirar la conciencia para ir a Dios. Hay que dejar de mirar la conciencia con la mente humana y abrir el corazón a la Mente Divina.

Esto es claro en la Iglesia Católica, pero hay muchos católicos ciegos, que ya no ven esta claridad. Y hay mucha gente en el mundo, con sus errores, pero que ven la claridad: están abiertos a la Palabra de Dios, al Espíritu de la Palabra. Siguen siendo pecadores, porque están en el error, pero no son como muchos católicos, no son como Bergoglio: blasfemos a la obra del Espíritu.

Por eso, un protestante, ante estas palabras de Bergoglio, dijo:

«¡Que frase tan blasfema! ¡Esto es blasfemia, papa Francisco! ¡Esto es blasfemia, señor! (…)   ¿Qué le pasa a Ud. Señor? ¿Cómo es posible esto? ¿Cómo los católicos se los permiten?(…) ¡Esto es absolutamente increíble!(…) ¡Ud. está equivocado! ¡Está equivocado! (…) ¿Por qué el líder de los católicos está ahora diciendo que los creyentes y los agnósticos tienen la misma oportunidad de (…) ir al Cielo? (…) ¡Sus argumentos son lunáticos, porque los ateos no creen! (…) La verdad es que Francisco no es un creyente. Él no cree en Dios. No cree en las palabras de Jesús tal como constan en la Biblia.(…) Por eso, destruye la palabra de Dios (…) Este hombre es el Anticristo (…) Los católicos, en todo el mundo, debería abrir sus ojos, de que este Papa ha dicho ahora que no hay distinción en ir al cielo entre los creyentes (…) y aquellos que no creen en Dios»

Bergoglio cae en esta blasfemia por esta herejía:

«En segundo lugar, me pregunta si el pensamiento según el cual no existe absoluto alguno y por ende tampoco una verdad absoluta, sino solo una serie de verdades relativas y subjetivas, es un error o un pecado. Para comenzar, yo no hablaría, ni siquiera por lo que respecta a un creyente, de verdad “absoluta”, en el sentido que absoluto es aquello que es inconexo, aquello que carece de toda relación. Ahora bien, la verdad, según la fe cristiana, es el amor de Dios hacia nosotros en Jesucristo. Por lo tanto, ¡la verdad es una relación! Tanto es así que incluso cada uno de nosotros la percibe, la verdad, y la expresa a partir de sí mismo: de su historia y cultura, de la situación en la que vive, etc. Esto no significa que la verdad sea variable y subjetiva, todo lo contrario. Significa que la verdad se nos revela siempre y sólo como un camino y una vida». (ver texto).

  • Uno que cree no necesita de verdad absoluta: entonces cada uno cree según su verdad relativa, según su idea de la verdad, de la vida, de cristo, de la iglesia. Cada uno se inventa su fe. Si no hay una Verdad Absoluta, no existe Dios y no existe el concepto absoluto de Dios. Existen definiciones de Dios: lo que cada hombre concibe en su mente sobre Dios.
  • Bergoglio niega que exista la verdad absoluta porque es inconexa: en la mente de este hombre si uno tiene la verdad absoluta, entonces no puede haber conexión con otros hombres; no puede haber una relación, una comunicación. Aquí Bergoglio lo anula todo. Como Dios es Verdad Absoluta, entonces no puede relacionarse ni con Él Mismo, ni con las criaturas que ha creado: no hay conexión, no hay unión. Como la Iglesia es una Verdad Absoluta, entonces los miembros de la Iglesia no pueden relacionarse con los demás hombres, no pueden comunicarse con ellos, no pueden estar en la vida de esos hombres, no pueden aceptar las mentes de esos hombres… Luego, como la Verdad Absoluta carece de toda relación, nos vamos a inventar el concepto de Dios, el concepto, de Iglesia, el concepto de Padre, el concepto de Hijo, el concepto del Espíritu Santo, el concepto de Jesús, etc… Nos inventamos la Palabra de Dios. Todo lo inventamos. Por eso, él predica tanto de la unidad en la diversidad. Una herejía en la verdad le lleva a una obra blasfema: «Es el Espíritu vivo que todos nosotros tenemos dentro: él hace la unidad de la Iglesia, en la diversidad de los pueblos, de las culturas, de las personas» (24 de octubre del 2014).Como todos somos semejantes a Dios por creación, todos tenemos el Espíritu de Dios. Y, entonces, éste es el que hace la unidad en la diversidad de las mentes humanas, de sus vidas, de sus obras. Ésta es la clara enseñanza de un gobierno mundial, de una doctrina global para todos, de una Iglesia ecuménica en la que todo el mundo entra y vive su vida y así se salva, según el bien que hace a todo el mundo.
  • La unidad en la diversidad: que le hace poner la verdad en el amor de Dios hacia el hombre, cuando la verdad está en al Amor de Dios hacia Sí Mismo; que le hace decir: la verdad es una relación, cuando la Verdad es una Persona Divina, no una idea humana. Es una verdad -para Bergoglio- que no cambia al hombre: «cada uno de nosotros la percibe, la verdad, y la expresa a partir de sí mismo: de su historia y cultura, de la situación en la que vive, etc». Por tanto, es una verdad que está en el hombre y que el hombre puede seguirla sin ningún discernimiento. El hombre, como nace santo, hijo de Dios, como es semejante a Dios por creación, como no ha pecado, entonces cuando ve su mente, ve la verdad y la sigue sin problemas, y agrada a Dios haciendo el bien a toda la humanidad.
  • Y Bergoglio olvida y niega una cosa: que la Verdad es una Persona: Cristo: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por Mí» (Jn 14, 6). La verdad es la Persona Divina del Verbo. Es un Ser Absoluto que no le impide relacionarse ni con Su Padre ni con el Espíritu Santo, ni con todas las criaturas que ha creado y redimido. El que una cosa sea absoluta no anula la relación, la comunicación, la conexión, la unión a otras cosas. Pero esa relación nace del mismo Ser Absoluto, no está en la criatura, no está en el otro: es el Camino que Dios tiene para relacionarse con los hombres. Es un Camino que es una Verdad y que lleva a una Vida. La relación, la comunicación, la unión, no es algo mental, sino algo vital: una obra, una vida en cada hombre. Por eso, Jesús es el Camino para la mente del hombre. Si el hombre se somete a la doctrina de Jesús, entonces la mente de hombre camina, ve la luz, ve la verdad, y puede obrar la verdad en su vida humana. Pero si la mente del hombre no se somete a esa Verdad Absoluta, Inmutable, Eterna, a esa doctrina divina, entonces no puede caminar, no puede salvarse, no puede conocer, ni siquiera bien lo humano ni lo natural.

Por eso, Bergoglio no puede salvarse: Él niega a Cristo como Camino, como Verdad y como Vida. Y quiere ir al cielo con su conciencia, buceando en su mente humana sobre lo que es el bien y el mal. Y así es imposible salvarse. Y todo aquel que le obedezca cae en su misma herejía, en su mismo cisma, en su misma apostasía de la fe.

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Por eso, Bergoglio odia a la Iglesia Católica. Ya lo manifestó en Caserta. Odia la Verdad, odia a Cristo, odia el dogma, odia a Dios. Para él no existe la certeza total. Para Bergoglio todo es duda, porque no hay un absoluto, no hay dónde poder agarrarse. Cada uno tiene que agarrarse a su mente humana. Y la mente del hombre, por experiencia, está llena de dudas, de temores, de debilidades:

«Este buscar y encontrar a Dios en todas las cosas deja siempre un margen a la incertidumbre. Debe dejarlo. Si una persona dice que ha encontrado a Dios con certeza total y ni le roza un margen de incertidumbre, algo no va bien. Yo tengo esto por una clave importante. Si uno tiene respuestas a todas las preguntas, estamos ante una prueba de que Dios no está con él. Quiere decir que es un falso profeta que usa la religión en bien propio. (…) El riesgo que existe, pues, en el buscar y hallar a Dios en todas las cosas, son los deseos de ser demasiado explícito, de decir con certeza humana y con arrogancia: “Dios está aquí”. Así encontraríamos sólo un Dios a medida nuestra» ()

«Si uno tiene respuestas a todo, es que Dios no está con él»: Bergoglio está destruyendo la Palabra de Dios: «pero cuando viniere Aquel, el Espíritu de Verdad, os guiará hacia la Verdad completa» (Jn 16, 13). Se tienen respuestas a todo porque el que cree tiene el Espíritu de la Verdad, que le lleva a la plenitud del conocimiento divino y humano.

¡Pobre Bergoglio! ¡Pobrecito! Ya no puede salvarse. Para salvarse, tendría que dejarlo todo e irse a un monasterio a expiar su pecado. Pero es claro que no va a hacerlo. Si no cree en el pecado como ofensa a Dios, tampoco cree en la necesidad del silencio y de la soledad para expiar el pecado, y se dedica a lo suyo: a ser un ídolo de los paganos.

A ellos les ha trazado un camino de perdición. Y ellos lo aceptan. Mayor oscuridad no puede haber en un hombre y desde la Silla de Pedro.
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29 comentarios

  1. J.M. Nadal dice:

    Estimado Padre Joseph, le felicito de todo corazón por sus artículos, cada día se supera, gracias a Dios, deseo que el Espíritu Santo le siga iluminando por lo acertado de sus escritos y de sus comentarios, es tan veraz y real la confusión que reina en la Iglesia y en este hombre al que quieren llamar “Papa” que por mi parte lo veo muy claro, y Ud. me lo ratifica con los mismos pero con una vertiente teológica, filosófica y doctrinal perfecta, sin sectarismos fanáticos. Soy Tradicionalista (digamos mejor fiel a la Tradición) y estoy conforme con la condena que Ud. hace de que otros solo reconocen una Iglesia hasta Pio XII, defenestrando a Juan XXIII, Paulo VI, JPI, JPII y BXVI. No se dan cuenta que estos Papas fueron auténticos, con sus errores y pecados, pero Papas elegidos en un Cónclave verdadero. Otra cosa es Bergoglio = Francisco “El Hereje”, eso es ya “harina de otro costal”

    Un saludo y gracias por la luz que deja en sus palabras
    Saulo de Tarso

  2. Apocalipsis dice:

    Padre Joseph , quería hacerle una pregunta que no tiene nada que ver en este tema , pero es importante ¿ Hay alguna frase ya sea de un Papa o del Catecismo que condene a quienes piensan que el Génesis no es historia ?Gracias

    • josephmaryam dice:

      Esto ya está contestado en una entrada anterior: https://josephmaryam.wordpress.com/2014/11/01/la-jerarquia-vive-en-el-pecado-de-herejia-no-puede-salvarse-ni-salvar-a-nadie/
      «A la pregunta de: ¿si especialmente el sentido literal histórico puede ponerse en duda cuando se trata de los hechos narrados en estos capítulos, los cuales se refieren a los fundamentos de la religión cristiana: así como son entre otros…, el precepto dado por Dios al hombre para probar la obediencia de éste; la transgresión del precepto divino, por la persuasión del diablo bajo la forma de serpiente; la pérdida de nuestros primeros padres de aquel estado de inocencia; y también la promesa del futuro Redentor? Respuesta: negativa» (D 2123).

      Es dogma de fe creer que Dios creó el Universo, de la nada; es dogma de fe que Dios creó al hombre y que le dio dones sobrenaturales; es dogma de fe que Adán pecó con el pecado original. Son verdades reveladas que hay que creer. Y, por tanto, el génesis no es un cuento, sino una verdad. En el génesis hay muchos símbolos, que con el Espíritu hay que saber interpretarlos.
      Los herejes niegan la historicidad del génesis y lo toman como una fábula de la mente del hombre.
      Hay textos de los Papas, de los Santos, de la Sagrada Escritura, para cada dogma. Si se niega el dogma, se niega la historicidad del Génesis.

    • Maria dice:

      Pero claro….desde qué el Génesis es el primer libro de la Biblia….por supuesto que es una verdad revelada y si forma parte de la Biblia ni siquiera necesita que nadie condene su negación….es implícito creer en la verdad de la Biblia porque es palabra de Dios.
      Y nadie puede ponerse por sobre la palabra de Dios.
      Nadie.

  3. Matias Esteban dice:

    Curiosa respuesta de Bergoglio en La Nación a un sacerdote argentino que lo visito:

    Molina, titular de la Sedronar: “Le dije al Papa que lo pueden matar y me dijo que era lo mejor que le podía pasar”

    http://www.lanacion.com.ar/1743288-molina-titular-de-la-sedronar-le-dije-al-papa-que-lo-iban-a-matar-me-dijo-que-era-lo-mejor-que-le-podia-pasar

  4. Laodicea dice:

    He encontrado este video que relata lo que puede ocurrir en breve segun las profecias, ya se que al padre joseph no le gusta que se den fechas, pero es que todo parece inminente…

  5. Maria dice:

    Cansa y agota Bergoglio….un libro barato de autoayuda tiene más profundidad que sus verborragias…
    Recuerdo cuando asumió…que asco me dieron sus zapatos de payaso oscuro….porque ser ordinario y grotesco no tiene nada que ver con ser humilde….en sus zapatos feos vi su maldad…y mal gusto para todo….
    Humildad es la de Jesucristo en su Encarnación….eso es humildad….
    Pero cuantos que están tan felices con este tipo….por algo será….a los tibios Dios los vomita…..
    Falta poco poco poco para que Bergoglio se vaya….ruego a Dios por este tiempo…..
    Y para los que son de Dios….ruego pero con alegría por la segunda venida de Cristo.
    Pero antes a rezar como nunca y ofrecer a Dios mucho recogimiento y oraciones.
    Se fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida….lo dice Dios.

    • Marita dice:

      Si, Bergoglio cansa y agota a cualquiera menos a sus fans.
      La Iglesia esta siendo pisoteada a causa de ese ídolo, ese payaso con zapatos negros sentado en la Silla de Pedro. Muchos no advierten lo que el falso ecumenismo traerá para la Iglesia y como anillo al dedo viene bien lo que Charles de Foucauld nos dice acerca del Evangelio de San Mateo:

      “No deis las cosas santas a lo perros, y no tireis sus perlas a los puercos, no sea que las pisen y que volviéndose se echen sobre vosotros.” [Mt. 7,6]

      • “No deis las cosas santas, sus perlas”, lo que tienen de más sagrado, de más precioso, la santa Eucaristía, los sacramentos, los libros santos, la doctrina cristiana, “a los perros, a los puercos”, a las almas de mala voluntad, establecidas en su fango y que rehúsan salir de él………

      …..Si no actúan con esta reserva y esta prudencia, las pisarán, las despreciarán, inundarán de blasfemias y de sacrilegios la Santa Doctrina, los Sagrados Libros y los Sacramentos, y no solamente cometerán esos pecados y se entregarán a esos actos impíos y sacrílegos, sino que aun la imprudencia de ustedes será una piedra de tropiezo para esas almas desgraciadas, y esos libros santos, esa santa doctrina, esos sacramentos que habrán recibido y conocido con malas disposiciones, los alejarán de la fe en lugar de conducirlos a ella.

      Su ignorancia y mala voluntad les hará encontrar miles de imposibilidades, y lo que habrán aprendido, a falta de ser comprendidos por ellos, les dará motivos para no creer en la doctrina revelada, les servirá para hacerles a ustedes miles de objeciones, para dirigir contra ustedes miles de ataques, a caer sobre ustedes con tanta impetuosidad como enceguecimiento, como jabalíes; “van a pisar las cosas santas y se harán con ellas armas para atacarlos”.

      Charles de Foucauld, “Leyendo el Evangelio de San Mateo”

      Ediciones Agape, pags. 292-3

  6. Marita dice:

    Padre Josephmaryam
    Por favor si podría aclararme una pregunta que queria hacerle hace días atrás aunque se que se sale del tema arriba expuesto.
    ¿Qué diferencia existe entre la fe adquirida y la fe infusa? ¿ es la fe infusa aquella que poseía San Pablo y aquellos padres de la Iglesia de la antiguedad y que en nuestros días se esta viendo nuevamente?
    Muchas gracias

    • josephmaryam dice:

      La razón, cuando medita, sintetiza, analiza, adquiere conocimientos: el hombre posee una ciencia natural adquirida. Todos, pensando, aumentan sus conocimientos.
      De una verdad revelada, de un dogma, se saca una verdad adquirida: la razón piensa en esa verdad inmutable y alcanza otra verdad. Si la razón llega a una mentira, es que razonó mal, por un camino equivocado, con una filosofía o teología errónea.
      Para que la razón adquiera la verdad necesita la guía de la fe.
      La fe es un don de Dios y, por tanto, es algo infuso, algo que Dios da al alma que cree, que sólo cree, que no razona.
      Para creer, el hombre tiene que apoyarse en la autoridad de Dios que revela.
      Hay muchas almas que, para creer, necesitan apoyarse en la autoridad de un hombre, que tiene un cargo importante, que es intelectual, etc… Esta fe es una fe adquirida: el hombre cree porque otro hombre cree. Esta fe es muy débil, porque el alma no se apoya sólo en Dios, sino que se apoya en la mente de otro hombre, o en su autoridad humana.
      Así hay muchas almas que, para creer, necesitan ver que su sacerdote o su Obispo también crea; necesitan la opinión o el juicio de ese sacerdote. Esta es siempre la postura de Santo Tomás: si no veo, si no hay pruebas, si otro no lo demuestra antes, si la autoridad de un sacerdote no de lo dice o no lo prueba, no creo.
      Hay mucha gente con esta fe adquirida: la Iglesia está llena de este fe. Por otra parte, es algo normal, porque Cristo ha puesto Su Iglesia, es decir, Su Verdad en Pedro, en la Jerarquía.
      Pero una Jerarquía que no cree a Dios que revela, que no cree en la Autoridad Divina, se vuelve raquítica, se vuelve humana y va buscando pruebas científicas, filosóficas, teológicas para creer.
      Cuando la Jerarquía le cree a Dios, y a solo Dios, entonces enseña a creer a las almas.
      Pero cuando la Jerarquía le cree a Dios, pero antes tiene que ver, entonces no enseña a creer a las almas.
      Dios da la fe infusa. Y la da a todas las almas: fieles y Jerarquía. Y la fe infusa es la que vale en la vida espiritual. La fe adquirida es un camino largo, cansado, triste, que hace esperar a Dios.
      Dios es muy paciente con los hombres porque conoce lo que es la mente del hombre: una nada. El hombre, cuando se mete en su mente, se pierde en complicaciones.
      Por eso, el Señor quiere niños en la fe: que el hombre no use su razón. En sí no la necesita, porque Dios da toda la fe; pero se necesita la mente de un niño: una mente dócil que le crea a Dios por la Autoridad de Dios. Y sólo por esta Autoridad.

  7. Matias Esteban dice:

    Cuando veo ese vídeo…me recorren tantas sensaciones…y es cierto lo que dice el Padre, y no es solo en la Jerarquía; en los círculos intelectuales, ebrios de la herejía lefebvrista, uno se ha cansado de verlos criticar a todos los Papas; a Juan Pablo II lo han destrozado…y ahora uno observa las insólitas piruetas que deben hacer para auto-convencerse de que Bergoglio es Papa; para seguir criticándolo pero como ¡Papa!

    Es realmente TERRIBLE la Justicia de Dios y sutil.

    • Maria Ines dice:

      Ese video es viejo.cuando me llego yo tambien senti indignacion y mucha bronca, y dolor,pero despues, llego la rectificacion: NO ERA UN VACIO QUE SE HACIA A BENEDICTO, SIMPLEMENTE,EL IBA ANUNCIANDO LOS NOMBRES DE LOS MIEMBROS DE LA JERARQUIA A CADA PASO, Y DETRAS DE LA AUTORIDAD DEL PAIS QUE VISITABA.POR ESO SU MANO EXTENDIDA ASI.Y ALGUNOS NO LO SALUDABAN ESPECIALMENTE, PORQUE HABIAN VIAJADO CON EL EN EL AVION.NO IBAN A SALUDARLO DOS VECES.Esa explicacion medieron y es entendible.

    • Matias Esteban dice:

      Maria Ines: mira el vídeo, y notaras que el Papa les extiende su mano para saludarlo y ellos se la niegan.

  8. Matias Esteban dice:

    Prohibido olvidar; estas cosas se pagan:

    • Laodicea dice:

      La primera vez que vi este vídeo me pareció tan insólito que creí que era un montaje, luego ya me di cuenta que desgraciadamente era cierto.
      Cómo dice el padre joseph la iglesia sigue viva en el corazón de nuestro querido papa Benedicto XVI, para los que lo amamos y sabemos que es nuestro dulce Cristo en la tierra.
      Permanecemos unidos a él hasta el final como San Juan y la Virgen permanecieron con nuestro Señor en la Cruz hasta el final.

    • Matias Esteban dice:

  9. Juan Pablo dice:

    Padre, no me atrevo a criticar un buen Obispo (o Ex-Obispo por obra de Bergolgio) ya que no soy nadie para hacerlo, pero no puedo terminar de entender la parte de su carta que termina como copio abajo. Me parece una tremenda contradicción esperar algo de Francisco:

    “Al Papa Francisco le toca hoy esa misma hora heroica que afrontó Pablo VI cuando a contracorriente publicó su Humanæ Vitæ. Él es el custodio y el guardián supremo de la doctrina y la práctica de la fe. Como a todos los Papas, le toca ser el administrador fiel que debe confirmar en la fe a sus hermanos. Unámonos a él y recemos encarecidamente por él, para acompañarlo con nuestro amor filial en esta dura prueba ante tantas presiones y confusión.
    Estemos tranquilos. Un Papa no podría enseñar formalmente el error. Lo que sí puede ocurrir, y ha ocurrido algunas veces a lo largo de la historia de la Iglesia, es que por medio de silencios y omisiones, de nombramientos y promociones, de actos y de gestos, la autoridad contribuya a que se expanda la confusión y se desanimen los creyentes que están «peleándola» en las trincheras misionales de las periferias humanas.”:

    http://pagina-catolica.blogspot.com.ar/2014/11/carta-de-mons-rogelio-livieres.html

    • josephmaryam dice:

      Este es el problema, que es el engaño de toda la Jerarquía: tienen a Bergoglio como Papa legítimo. Y, por eso, siguen los postulados de la fe: hay que unirse al Papa, a Bergoglio. Hay que obedecerlo para no caer en la herejía, en la excomunión.
      Éste es todo el problema.
      La Jerarquía no discierne ni la renuncia del Papa Benedicto XVI ni la elección de Bergoglio.
      Toman la renuncia como válida y, por tanto, Benedicto xVI ya no es Papa.
      Y toman la elección de Bergoglio como legítima y, por tanto, es el nuevo Papa.
      Y las herejías que ven en Bergoglio no le sacan de esto. No pueden decir: es que el Papa Benedicto xVI no renunció y esa elección es inválida por la herejía de este hombre. No pueden decir esto. Tan ciegos están. Tan engañados están.
      Y, entonces, viene el segundo engaño: el problema de la herejía de bergoglio no es Bergoglio sino los demás.
      Bergoglio está haciendo lo contrario al Papa Pablo VI. LO CONTRARIO. Y esto es lo que no ven.
      Están todos ciegos en el error. Y esto es JUSTICIA DIVINA.
      No habéis querido a Mi Papa legítimo, Benedicto XVI, ahora vais a alimentaros de errores, de mentiras, de oscuridades, de equívocos, y vais a llamar verdad lo que es pura mentira; y a la verdad, al dogma, lo llamaréis mentira.
      La Jerarquía ha quedado totalmente ciega. CIEGA. Y hasta que no sienta en su propia carne la maldad, quedará ciega. Y por más que ese hombre, Bergoglio, continúe diciendo herejías, dirán lo de Burke: hagamos una presentación cuidada de la doctrina de Bergoglio, para que todos comprendan lo santo que es este Papa en su grandiosa herejía. Es un magisterio no papal; eso lo sabemos; pero como es el Papa, y no se equivoca, apoyemos la herejía de este hombre. Son los otros los culpables.
      Bergoglio está enseñando formalmente el error. DE UNA MANERA FORMAL. No hay vuelta de hoja. BERGOGLIO ES EL CULPABLE.
      Y si Bergoglio pone gente en el gobierno de la Iglesia, no es la culpa de esa gente, es del mismo Bergoglio.
      Esto no es como antes. Desde Pablo VI hasta Benedicto XVI a los Papas se les ha obligado a aceptar en los cargos de la Iglesia a gente, a Jerarquía totalmente herética. Y esa Jerarquía era la culpable de todas las cosas en la Iglesia. Los Papas vivían amarrados, sin poder hacer nada, esclavos de otros, sin poder poner a la gente verdadera, a la Jerarquía verdadera, sin poder hacer nada por la Verdad. Sólo Juan Pablo II hizo frente a toda esa canallada. Y, al final, también lo quitaron de en medio.
      Pero con Bergoglio, ya eso ha cambiado. Ahora se pone a la gente que quiere Bergoglio. Y se quita a la gente que no quiere a Bergoglio. Ahora es distinto. Ahora es al revés. Ahora los esclavos son toda la Jerarquía que no le gusta Bergoglio. Ahora, por Justicia Divina se ata a la Jerarquía y quedan besando el trasero de un falso Papa.
      Y esto, los buenos Obispos no son capaces de discernirlo, de verlo. Han quedado ciegos.
      Y esto es un GRAN CASTIGO DIVINO a toda la Jerarquía por su falta de fe en el Papa legítimo.

  10. Matias Esteban dice:

    Padre; disculpe, necesitaba hacerle este comentario:

    Bergoglio cuando habla a los no-católicos; pareciera que les habla como si fueran católicos; por eso de aquello de que todos son salvos, siempre y cuando acepten su llamado a esa “cultura del encuentro”.

    Pero hay algo que me llama la atención, en los primeros tiempos, insistía mucho con “misericordear”; y repartia perdones aquí y allá.

    Esa fue la primera etapa, la de la “misericordia”.

    Ahora, pareciera como si estuviéramos en la segunda etapa, que es la del llamado a la unión de todos los “misericordeados”.

    Habla como si fuera Dios, primero los perdono, luego los uno en una “iglesia”.

    ¿Que vendrá después?

    • josephmaryam dice:

      Una nueva cabeza que empieza destruir todos los dogmas en la Iglesia. Bergoglio sólo habla, sólo mueve las masas, pero no puede hacer nada. No tiene esos quilates que hay que tener. Se ha visto en el Sínodo. Presentó un documento totalmente cismático y se acobardó. Y eso le cuesta la cabeza, el gobierno. Bergoglio es sólo farandula, bufón, entretenimiento; pero no es líder. No tiene carácter para gobernar. No tiene mano dura. Es dictador, pero blando. Es un llorón de los hombres. Es lo que necesitaba el demonio para obrar en oculto lo que va a poner al descubierto dentro de poco.
      Son con palos, con sangre como se cambia la doctrina en la Iglesia. No con palabritas, no con lenguajes humanos, no con discursos baratos.

  11. Matias Esteban dice:

    La “teología” de Bergoglio es como una hamburguesa de esas casas de comida chatarra norteamericanas: apetitosas a los ojos, sabrosas en la boca, pero letales para nuestro organismos.

    Baratas, te la sirven rápido, las comes gustoso y velozmente pero al poco tiempo el estomago gime por el dolor que causan.

    En fin.

    Dios y la Virgen y San Miguel Arcángel, lo bendigan, guarden y protejan

  12. Maria dice:

    Padre Joseph! Es que nadie se da cuenta de estos tiempos???. Esta todo escrito…a diario se revela…..y cuantos siguen dormidos…..
    No hay mucho tiempo….de veras….
    Dios esta contentó con Ud…..con su perfecta manera de escribir…y tb esta contento porque a este siverguenza de Bergoglio….lo llama Bergoglio….las cosas por su nombre….
    Gracias.

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