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Dios no es novedad perenne

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«Pagad al César lo que es del Cesar; y a Dios, lo que es de Dios» (Mt 22, 21).

Esta frase de Jesús no es irónica: «Jesús responde con esta frase irónica y genial» (Homilía – 19 de octubre 2014).

En Jesús no se da el pecado de ironía; en Jesús no hay genialidades. Jesús no es una persona humana, es una Persona Divina. Y, cuando habla, habla con sabiduría divina, y dice lo que tiene que decir en cada momento.

Jesús no es un papagayo de los hombres, como lo es Bergoglio: no repite las palabras de otro; no da a conocer lo que otro piensa; no apoya su vida en el pensamiento de ningún hombre. No habla de más. No habla para captar la atención del oyente. No habla para ser famoso entre los hombres.

Jesús es Dios y habla como Dios. Habla para enseñar la verdad del pecado del hombre: por vuestras infidelidades, de un pueblo libre que erais, os habéis sujetado al imperio de los Romanos. Cargad, ahora, con ese yugo, pagando al césar el tributo que le corresponde como gobernante de unos esclavos. Pero ese peso de vuestro pecado, no os va a impedir dar a Dios lo que le debéis como pueblo suyo que sois.

De estas palabras de Jesús resulta una lección y doctrina muy importante para todos. Todos los católicos están obligados a respetar y a honrar los gobiernos de la tierra, aunque quien gobierne sea un demonio. Ningún católico puede resistir a la potestad temporal, sino cuando ésta exige cosas que sólo pertenecen a Dios. En este caso, no hay obediencia: es necesario resistir a uno que quiere ponerse por encima de Dios, que da normas en contra de la ley de Dios.

¿Qué enseña Bergoglio?

«Es una respuesta inmediata que el Señor da a todos aquellos que se plantean problemas de conciencia, sobre todo cuando están en juego sus conveniencias, sus riquezas, su prestigio, su poder y su fama» (Ib). ¿Está en juego tu dinero? Dale al César tu dinero. ¿Está en juego tus riquezas? Dale al César tus riquezas. ¿Está en juego tus conveniencias? Dale al César tus conveniencias. ¿Está en juego tu poder? Dale al César tu poder. ¿Está en juego tu fama? Dale al César tu fama.

Esta es la doctrina comunista del bien común social: es más importante el que gobierna, sus intereses, sus intenciones, sus puntos de vista, que el bien privado del pueblo.

Es una barbaridad esta doctrina de Bergoglio. Y fue predicada en un acto importantísimo para ellos: la falsa beatificación del Papa Pablo VI.

¿No han caído en la cuenta que un comunista no puede beatificar a nadie en la Iglesia? Y, por lo tanto, lo que predica, lo que hace ese día, tan mediático para él, es dar su idea comunista, marxista. Y todos aplaudiendo esas palabras.

¿Qué dicen los santos sobre este pasaje?

«No dudéis que cuando Jesucristo ordena dar al César lo que pertenece al César, entiende solamente las cosas que no son contrarias a la piedad ni a la religión; porque todo lo que es contrario a la fe y a la virtud, no es el tributo que se debe al César, este es el tributo del diablo. El pagar los tributos no encierra en sí cosa que se oponga a la ley divina» (San Juan Crisóstomo – Homilía L).

Pagar los tributos es bueno: no es un problema de conciencia: es un deber y una obligación moral para todos.

¿Qué enseña la Escritura?

«Todos habéis de estar sometidos a las autoridades superiores… Pagadles, pues, los tributos…Pagad a todos lo que debáis…» (Rom 13, 1.6a.7a).

¿Qué enseña Bergoglio?

«Evidentemente, Jesús pone el acento en la segunda parte de la frase: «Y [dad] a Dios lo que es de Dios». Lo cual quiere decir reconocer y profesar —ante cualquier tipo de poder— que sólo Dios es el Señor del hombre, y no hay ningún otro. Esta es la novedad perenne que hemos de redescubrir cada día, superando el temor que a menudo nos atenaza ante las sorpresas de Dios».

¿No es el pensamiento de este hombre, no sólo oscurísimo, sino tiniebla pura?

Jesús no pone el acento ni en la primera ni en la segunda parte: Jesús enseña que «el pagar los tributos no encierra en sí cosa que se oponga a la ley divina».

Jesús enseña a someterse a toda autoridad, porque viene de Dios: «quien resiste a la autoridad, resiste a la disposición de Dios» (Rom 13, 2): hay que pagar el tributo porque así lo ha dispuesto Dios. Es la carga del pecado. Pero no hay que dar a la autoridad aquello que pertenece a Dios, que manda Dios en Su Ley. No hay que reconocer ante ningún poder el poder de Dios, porque toda autoridad la ha puesto Dios. Hay que reconocer eso: que toda autoridad viene de Dios: «no hay autoridad sino por Dios, y las que hay, por Dios han sido ordenadas» (v.1b). Pero si manda algo, en contra de Dios, entonces se la resiste, no se la quita y se pone otra.

Pero Bergoglio va a lo suyo: «esta es la novedad perenne»

La doctrina de Cristo no es ninguna novedad perenne. No es algo nuevo, que es perenne. Dios no cambia en su doctrina. Su doctrina no es novedad, sino que es inmutable. Esta es, simple y puramente, la Verdad, lo que hay que obrar. Punto y final. Es una verdad eterna. No es nueva. Lo nuevo es lo que ha nacido ahora, lo que se da ahora. Dios no es novedad. Dios es eternidad. Dios es inmutable moralmente: lo que quiere, lo quiere siempre. No cambia en su voluntad. Es una voluntad eterna. No quiere nunca una cosa opuesta a lo que quiere.

Lo perenne es lo común que se acepta en todos las épocas, es algo continuo, que no cesa. Lo perenne no es lo absoluto, no es lo eterno. Es el conjunto de pensamientos, de ideas que todo el mundo sigue, por una novedad, que no necesariamente es de sentido común, por un  problema que no se sabe resolver.

La doctrina de Cristo no es perenne, sino absoluta, que permanece siempre en la misma, que no cambia, que no es del gusto de los hombres, no es para un común de hombres, no es para una masa de hombres. Es para cada alma.

Muchos viven en el pecado como algo aceptado por todos: eso se llama perenne. Es un conjunto universal de vicios, tomados como valores, que son comunes a todas las culturas: todos valoran sus pecados. Todos hacen una vida de sus pecados. No los quitan. Es algo que no cesa en ellos. Y, por tanto, lo perenne les lleva al cambio en sus vidas, a las novedades, a las sorpresas de la vida.

El mal es algo que está en la vida de cada hombre. Es algo continuo, que se convierte en una rutina. Luego, el mal es una parte esencial de la vida de todos los hombres. Hagámoslo novedad. Que sea una novedad perenne, continua, común a todos, aceptada universalmente por todas las culturas.

Así que, para Bergoglio, Dios es novedad perenne. Dios no es ni eterno ni inmutable ni absoluto. Y, por tanto, «hemos de redescubrir cada día» a ese Dios que es novedad, que cambia, que quiere hoy una cosa y mañana da una sorpresa al hombre. Hay que «superar el temor»

Pero, ¿qué temor hay que superar? No entendemos este galimatías de la mente de Bergoglio.

«¿Quieres vivir sin temor a la autoridad? Haz el bien y tendrás su aprobación, porque es ministro de Dios para el bien. Pero si haces el mal, teme, que no en vano lleva la espada. Es ministro de Dios, vengador para castigo del que obra el mal» (Rom 13, 3b-4).

San Pablo es muy claro: hay que dar a la autoridad para estar en paz, para vivir tranquilos con ella. Pero si no se da, si por malicia, se esconde lo que hay que dar, se peca, entonces esa misma autoridad es justicia de Dios.

San Pablo habla del pecado de avaricia, que hace retener el dinero que hay que dar a la autoridad.

Bergoglio, ¿de qué habla? Habla de un temor, habla de unas sorpresas de Dios. ¡No comprendemos! ¡Ni tampoco hace falta comprenderlo, porque él va a lo suyo!

Dios «no tiene miedo de las novedades».

Esta frase es portada en la mayoría de los magazines del mundo.

Dios no tiene miedo de los gays, de los divorciados, de las nuevas familias. Esto es lo que corre por el mundo entero, porque un hereje, sentado en la Silla de Pedro, lo ha predicado.

El mundo ha comprendido el pensamiento de Bergoglio: Dios es «novedad perenne». Porque en el mundo los hombres hacen sus dioses, viven de sus continuas novedades. Viven en el cambio temporal. Y eso es perenne en ellos, porque no quieren quitar el pecado. El pecado se ha convertido en un bien del pensamiento del hombre. Un bien que hay que buscar y que hay que valorar en todas las cosas de la existencia humana. El pecado es algo perenne para el hombre. Es algo novedoso, porque hay que dar una nueva cara todos los días, para que el hombre no se aburra pecando.

«¡Él no tiene miedo de las novedades! Por eso, continuamente nos sorprende, abriéndonos y llevándonos por caminos imprevistos. Él nos renueva, es decir, nos hace continuamente «nuevos». Un cristiano que vive el Evangelio es «la novedad de Dios» en la Iglesia y en el mundo. Y a Dios le gusta mucho esta «novedad»».

Esta es la doctrina masónica: Dios ahora quiere algo que nunca lo ha querido. Dios comienza a querer algo en el tiempo de los hombres. Dios suspendió Su Voluntad, pero ahora la manifiesta con una sorpresa, con caminos imprevistos. Dios cambia, no hay Verdades Absolutas. Dios cambia en el pensamiento de cada hombre. Dios es como el hombre lo quiere pensar. El concepto de Dios, cada hombre se lo inventa.

Dios «nos hace continuamente nuevos»: ésta es la idea de la reencarnación, dicha en un lenguaje coloquial.

Dios nos regenera en el Bautismo: nos hace hombres nuevos. Pero Dios no hace eso continuamente. Lo que hizo en el Bautismo, no lo vuelve a repetir. Si el alma pierde la gracia, por el pecado, vuelve a ella por el arrepentimiento. Pero ese alma es ya hijo de Dios por el Bautismo. Ya es algo nuevo que recibió una vez, pero que no vuelve a recibirlo aunque haya pecado. Ese ser hijo de Dios no constituye a la persona en un ser puro, en una humanidad pura, en donde no puede pecar. Es ya hijo de Dios, pero con la capacidad de pecar de nuevo. Lo que se repite de nuevo es el pecado, no el ser hijo de Dios.

Dios no es novedad, sino eternidad.

Dios no es novedad, sino que es inmutable en todas las cosas.

Dios es Eterno. Dios no es nuevo. Dios permanece en lo que es: no cambia, no nace, no muere, no crece, no decrece. Permanece en la realidad de lo que es su Ser Divino. Siempre ha existido. Siempre ha querido lo mismo. No hay un antes, no hay un después. Es un ahora continuo. No tiene un principio ni un fin. No tiene una medida.

Lo que es nuevo se puede medir, se le pone principio, se le coloca un término. Lo que es nuevo, nace ahora, empieza ahora, se conoce ahora.

Dios no cambia, no tiene sucesión, no se mueve. Todo lo que es novedad es cambiante, es movedizo, es una medida finita. Dios no tiene duración, no se le puede añadir algo o quitar algo: ni adquiere ni pierde nada. La novedad es de algo que se puede dividir, que se puede quitar.

Por tanto, Dios no sorprende a nadie con novedades. Dios no abre al hombre ni lo lleva por caminos imprevistos. Esta es la doctrina propia del demonio.

Dios tiene un fin divino en todo su obrar. Y es un fin inmutable, en donde no entra ninguna sorpresa. En la luz de Dios no hay sorpresas: sólo hay enseñanza de Dios al hombre. Enseñanza de la Verdad. Y no de otra cosa, porque «Dios es Luz y en Él no hay tiniebla alguna» (1 Jn 5b). En Dios no hay oscuridades, tinieblas, maldades. Dios, cuando da Su Luz al hombre, lo ilumina con la verdad: no le da sorpresas, no le da novedades.

Dios es la luz de la Verdad, y comunicándola a los hombres es la luz de los hombres: «Era la luz verdadera que, viniendo a este mundo, ilumina a todo hombre» (Jn 1, 9). Y la luz verdadera no quiere ahora lo contrario de lo que ha querido antes.

Dios llama a los gays: abominación: «Si uno se acuesta con otro como se hace con mujer, ambos hacen una cosa abominable y serán castigados con la muerte. Caiga sobre ellos su sangre» (Lev 20, 13). Y esto es para siempre. Esto no es novedad perenne, sino doctrina inmutable y eterna.

Dios da la interpretación definitiva a lo que es un matrimonio por la Iglesia: «Todo el que se divorcia de su mujer y se casa con otra comete adulterio; y el que se casa con la que está divorciada del marido comete adulterio» (Lc 16. 18). Esto es para siempre: los divorciados no pueden comulgar porque lo dice Dios, lo enseña Dios. Y siempre Dios lo ha enseñado. Y Dios, ahora, porque lo quieran lo hombres, no va a cambiar Su Eterna Voluntad. Dios no es novedad perenne; Dios es un ahora inmutable, eterno.

Dios no es una sorpresa ni una novedad. Su doctrina no puede cambiar nunca. Permanece siempre en lo que es. Su doctrina no es nueva, es de ahora, es de siempre. Su doctrina no tiene una medida humana: no se puede dividir, no se la puede desarrollar, no se la puede interpretar con la mente del hombre.

Dios no es novedad. Dios no quiere las novedades de los hombres. No las necesita para nada, porque en Dios todo es Eterno, todo permanece siempre, en un ahora que no cambia, que no lleva a algo novedoso.  Dios quiere ahora lo que ha querido siempre. No puede mudar de propósito. No puede cambiar de intención en Su voluntad. Dios, lo que siempre ha comprendido, lo que siempre ha juzgado, no cambia por las cosas de los hombres, por sus culturas, por sus tiempos. Dios no está determinado por los hombres. Dios se determina por sí mismo para conocer la verdad. No necesita las novedades de los hombres. Lo que es una verdad desde toda la eternidad, sigue siendo verdad para este tiempo de los hombres. Dios no se muda en su Inteligencia Divina, porque las cosas tienen su verdad desde toda la eternidad. Y si una cosa se muda, es que desde toda la eternidad se muda.

Dios no hace caminar al hombre por caminos imprevistos, sino por caminos ya pensados por Él desde toda la Eternidad. Y esos caminos, ningún hombre los puede cambiar. No es el tiempo la medida de los hombres: es con lo eterno cómo los hombres tienen que medir sus vidas humanas.

Bergoglio enseña la doctrina del demonio, que gusta al mundo y a todos los católicos tibios y pervertidos, que son muchos en la Iglesia Católica. ¡Muchos!

«La eternidad es la posesión perfecta y simultáneamente total de una vida sin término» (Boecio). Quien lo posee todo, de una manera perfecta y simultánea, no necesita las novedades de los hombres.

En la Iglesia Católica tenemos al Espíritu de la Verdad que nos lleva a la plenitud de toda la Verdad, a lo eterno, a lo inmutable, a lo que no tiene capacidad de novedad alguna, a lo que no es perenne.

Un cristiano que vive el Evangelio no es «la novedad de Dios en la Iglesia», sino que es el mismo Cristo en la Iglesia. Y Cristo no es novedad, es eternidad.

Un cristiano que vive el Evangelio no es «la novedad de Dios en el mundo», sino que es el que lucha continuamente contra el espíritu del mundo.

Bergoglio sólo se dedica a lo suyo: a su negocio en el mundo. Y sólo a eso:

«En esto reside nuestra verdadera fuerza, la levadura que fermenta y la sal que da sabor a todo esfuerzo humano contra el pesimismo generalizado que nos ofrece el mundo. En esto reside nuestra esperanza, porque la esperanza en Dios no es una huida de la realidad, no es un alibi: es devolver con laboriosidad a Dios lo que le pertenece. Por eso, el cristiano mira la realidad futura, la realidad de Dios, para vivir plenamente la vida —con los pies bien puestos en la tierra— y responder, con valentía, a los numerosos retos nuevos».

A Bergoglio sólo le interesa los retos nuevos que hay en el mundo: matrimonio de gays, comunión a los divorciados, bautizos de los hijos de las nuevas familias de lesbianas y gays, casamiento de los sacerdotes, una novedosa economía mundial, un nuevo gobierno mundial, una nueva iglesia ecuménica…Son las sorpresas de su concepto de Dios. El dios que sigue Bergoglio es el dios de su cabeza. Por eso, Bergoglio desvaría continuamente. Ya se le palpa en las últimas homilías que dice. Está diciendo cosas sin sentido, sin lógica, oscuras, necias, locuras de su mente.

«La esperanza en Dios no es una huida de la realidad»: la esperanza divina es conquistar el cielo, tender hacia lo divino, apartarse de todo lo humano, de toda la realidad. Es vivir para conquistar lo eterno, lo que nunca cambia. Y, por tanto, es vivir sabiendo usar todo lo material, todo lo humano, como plataforma para lo divino. Si algo humano me impide lo eterno, hay que cortarlo, hay que desprenderse de eso, hay que renunciar al hombre, a su pensamiento, para tener a Dios en el corazón.

El que espera en Dios no espera en los numerosos retos nuevos: da a cada uno lo que tiene que dar y, después, se dedica a adorar a Dios, huyendo de toda realidad.

Esto es tener los pies en el suelo y una cabeza bien montada.

Bergoglio es un loco, con una doctrina insoportable, demoniaca y claramente atea.

«Lo hemos visto en estos días durante el Sínodo extraordinario de los obispos —«Sínodo» significa «caminar juntos»—. Y, de hecho, pastores y laicos de todas las partes del mundo han traído aquí a Roma la voz de sus Iglesias particulares para ayudar a las familias de hoy a seguir el camino del Evangelio, con la mirada fija en Jesús».

Sólo un loco puede decir esta frase y quedarse tan tranquilo. Sólo una persona que ha perdido el juicio, que desvaría en su mente.

¿Pretenden los Obispos ayudar a las familias con sus herejías? ¡Por favor! ¡Vayan a contarle ese cuento a otros en la Iglesia!

Los pastores y laicos han llevado a Roma la doctrina del mundo, que es la doctrina del demonio. Han llevado la voz de las almas que no obedecen la Verdad del Evangelio, sino que viven para obedecer a sus propios pensamientos humanos, ya hechos vida, rutina, en el pecado.

¿Qué evangelio pretenden seguir con el pecado de herejía y de cisma?

¿Cómo se puede engañar a todo el mundo con estas palabras? «Hemos sembrado y seguiremos sembrando con paciencia y perseverancia, con la certeza de que es el Señor quien hace crecer lo que hemos sembrado». Es el demonio el que va a hacer crecer lo que los Obispos, hijos del diablo, han sembrado en el Sínodo. Es el demonio.

Y como no comiencen a criticar a toda la Jerarquía, esos Cardenales, esos Obispos, esos sacerdotes, les van a ganar con sus inteligencias erradas, con su lenguaje maravilloso. Ellos se saben la teología a la perfección, pero no la cumplen, porque sólo les interesa vivir buscando una razón para exaltar el pecado, para justificarlo, para llamarlo bueno. ES lo que hacen con Bergoglio: si es un hereje, pero es un buen hombre.

Criticar a la Jerarquía ya no es pecado, porque se ha sometido a un hereje. Y esa es la perdición de toda la Iglesia.

La Iglesia se salva cuando obedece al Papa legítimo; la Iglesia se condena Ella misma cuando obedece a un falso Papa.

Ha sido un Sínodo preparado por Bergoglio para anular el dogma. Pero ha tenido que echarse para atrás. Y eso le va a costar el gobierno en su iglesia. Bergoglio no ha hecho lo que la masonería le ha pedido.

Sacó el documento para su aprobación la primera semana y, como es un sentimental perdido, al ver el alboroto, se echó para atrás. Ese documento fue hecho por la masonería para que todos los Obispos lo aprobaran. Y Bergoglio se echó para atrás. Y, ahora, viene su cabeza. Ahora viene su renuncia.


30 comentarios

  1. Apocalipsis dice:

    Todo lo que diga Bergoglio no tiene ninguna validez , por lo tanto las beatificaciones , canonizaciones o excomuniones de este falso papa , es nula.

  2. John Deere dice:

    Creo, Filomena, que te equivocas. La fsspx no reconoce a Francisco si y pablo sesto no. Reconoce a todos los papas. Lo único que dice la fsspx de pablo sesto es que no está de acuerdo con su canonización. Nada más

    • josephmaryam dice:

      Es que no hubo beatificación. Es falsa. Entonces, ¿de que´están de acuerdo? Si no hay canonización es que Francisco no es Papa.
      ¿Para qué sacan un escrito que ataca al Papa legítimo, Pablo VI, al que nadie se tiene que atrever a juzgar, y, en ese escrito, no denuncian oficialmente la falsedad de Francisco?
      Todos están en su negocio en la Iglesia. Y a nadie le interesa decir las cosas claras. Eso ya es para el pasado.
      Ahora hay que sacar cartitas defendiendo, cada uno, su herejía y su cisma.
      ¡Cómo se engañan a todos los fieles por parte de la Jerarquía!
      ¡Cómo caen! todos en la trampa del lenguaje humano

  3. Emiliano dice:

    aca esta el video (https://www.youtube.com/watch?v=kTqTjsBBcV0) espero se vea, prestar atencion a la cara, y como sabe que lo estan filmando.

    –https://www.youtube.com/watch?v=kTqTjsBBcV0—

  4. John Deere dice:

    Si como aquí se afirma, Francisco no es Papa, ¿qué valor tienen sus excomuniones?

    • josephmaryam dice:

      Ningún valor, porque la excomunión es de derecho divino, no es humano.
      Hay un derecho eclesiástico en las penas de un excomulgado; en esas penas, el excomulgado sólo se rige por las leyes de los hombres. Pero la esencia de la excomunión, que es estar fuera de la Iglesia, sólo es de derecho divino.
      Por sólo predicar una herejía, se cae en excomunión. Y esto es de derecho divino. No hace falta esperar algo oficial de la Iglesia para saber que esa persona está en excomunión. El que dice la herejía sabe que está excomulgado directamente.
      Otras cosas son las penas que se dan al que cae en la herejía.

      Por tanto, una iglesia que se levanta en Roma sin el Primado de Jurisdicción y, por tanto, sin ningún Poder Divino, carece de derechos divinos. Ellos mismos están excomulgados. Y quienes están excomulgados no pueden dar excomuniones. Si las dan sólo se rigen por sus leyes que tengan en esa iglesia: leyes humanas que nadie tiene que seguir, porque no hay un Poder Divino.

      Lo que haga Bergoglio en la Iglesia es NULO para Dios. Sus excomuniones no tienen ningún valor, ni para Dios, ni para la Iglesia. NINGÚN VALOR.
      Bergoglio, al poner su gobierno horizontal, perdió el poder divino que como Obispo tenía. No sólo ha perdido el Poder Divino por usurpar un Trono que no es suyo. Y él sabe que no es suyo. Sino que no puede, incluso, hacer nada como Obispo. Nada.
      Esto es lo que la gente no discierne: ¿qué es el poder en la Iglesia? Que no es como en el mundo.

      Así que cuando Bergoglio consagra, da bendiciones, proclama santos, promulga excomuniones, etc… sólo hace una obra de teatro. Son sólo su lenguaje humano. Y no hay más. Y con ese lenguaje humano sólo hay que hacer una cosa: como el que oye llover: no darle ninguna importancia. Si mañana quiere excomulgar a todos los que le critican: como si se oye llover: ni caso. Porque actúa sin Poder de Dios.
      Un falso Papa es eso: un hombre que se viste como ángel de luz, como Papa, y obra una obra de teatro ante todos. Y todos caen en el engaño porque NO TIENEN VIDA ECLESIAL.
      A nadie le interesa lo que es la IGLESIA.
      Todos se dedican a hacer “su iglesia”, la que cada uno se inventa con su gran cabezota.
      Y después no entienden que Bergoglio es un maldito, en una maldita iglesia, con un evangelio maldito. Esto no lo entienden porque todo el mundo va tras el lenguaje de Bergoglio: a ver qué enseña hoy el magnífico Bergoglio.
      Bergoglio no tiene Poder Divino para enseñar en la Iglesia. NO TIENE.
      ¿Qué quieren aprender de él? Si Dios no puede hablar por su boca.
      Bergoglio sólo enseña su mente humana. Y ese es todo su valor: lo que los hombres le den. Para Dios, Bergoglio es un cero a la izquierda. UN CERO. UNA NADA. Ya puede celebrar misas todos los días. Como si nada hiciera.
      Bergoglio no hace NADA para Dios, sino que hace TODO para él mismo. Vive lamiéndose todo el día sus patas, como los gatos.

  5. José dice:

    CADA VEZ SON MÁS LOS QUE EMPIEZAN A SABER REALMENTE QUIEN ES:

    CARTA ABIERTA A FRANCISCO

    Fuente:
    http://nacionalismo-catolico-juan-bautista.blogspot.com.es/2014/10/carta-abierta-al-papa-francisco-kelly.html?m=1

  6. Emiliano dice:

    Padre mire el minuto 8:40 de este video, y mire quien aparece haciendo la famosa figura masonica, en el dia de renuncia de Benedicto XVI, es increible.

  7. Maria Ines dice:

    Tampoco puede excomulgar alguien que no pertenece a la Iglesia( caso Bergoglio).Mas alla de a quien va dirigida la excomunion.

  8. José dice:

    La excomuniones de la falsa iglesia de pancho, ante Dios, no tienen valor ninguno como es evidente. Don Joseph, por favor, a ver si lo pudiera explicar. Gracias.

  9. José dice:

    LA STMA VIRGEN REVELA EL TERCER SECRETO DE FÁTIMA (Zacarías, 13: 7-9; Daniel; Mt. 24: 15-25; Mc. 13: 14-23; Lc. 17, 21: 20-36, 23: 28-31; San Pablo, 2ª Tes. 2: 3-12; Apocalipsis 11 y 13) AL PADRE ESTÉFANO GOBBI: LA ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN EN EL LUGAR SANTO

    EL TERCER SECRETO DE FÁTIMA

    MENSAJE DE LA STMA VIRGEN AL PADRE ESTÉFANO GOBBI (D.E.P) SOBRE EL TERCER SECRETO DE FÁTIMA:

    MI SECRETO
    Fátima, 11/03/1995

    «Por esto hoy, en el mismo lugar donde me aparecí, quiero manifestaros mi secreto. Mi secreto concierne a la Iglesia.

    En la Iglesia se llevará a cabo la gran apostasía, que se difundirá por todo el mundo; el cisma se realizará en el general alejamiento del Evangelio y de la verdadera fe. En ella entrará el hombre de iniquidad, que se opone a Cristo, y que llevará a su interior la abominación de la desolación, dando así cumplimiento al horrible sacrilegio del cual habló el profeta Daniel (Mt. 24,15). Mi secreto concierne a la humanidad. La humanidad llegará al culmen de la corrupción y de la impiedad, de la rebelión contra Dios y de la abierta oposición a su Ley de amor. Ella conocerá la hora de su mayor castigo, que ya os predijo el profeta Zacarías. (Zac. 13, 7-9: El pastor del Señor será herido)».

    EL TERCER SECRETO DE FÁTIMA (Zacarías, 13: 7-9; Daniel; Mt. 24: 15-25; San Pablo, 2ª Tes. 2: 3-12; Apocalipsis 11 y 13)

    -SAN MATEO, 24: 15-25

    •La gran tribulación de Jerusalén
    Mc. 13:14-23; Lc. 17, 21:20-36, 23:28-31

    15 Cuando vean en el Lugar santo la Abominación de la desolación, de la que habló el profeta Daniel –el que lea esto, entiéndalo bien– 16 los que estén en Judea, que se refugien en las montañas; 17 el que esté en la azotea de su casa, no baje a buscar sus cosas; 18 y el que esté en el campo, que no vuelva a buscar su manto.

    19 ¡Ay de las mujeres que estén embarazadas o tengan niños de pecho en aquellos días!

    20 Rueguen para que no tengan que huir en invierno o en día sábado.

    21 Porque habrá entonces una gran tribulación, como no la hubo desde el comienzo del mundo hasta ahora, ni la habrá jamás.

    22 Y si no fuera abreviado ese tiempo, nadie se salvaría; pero será abreviado, a causa de los elegidos.

    23 Si alguien les dice entonces: “El Mesías está aquí o está allí”, no lo crean.

    24 Porque aparecerán falsos mesías y falsos profetas que harán milagros y prodigios asombrosos, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos.

    25 Por eso los prevengo.

    -PROFETA ZACARÍAS, 13: 7-9

    El pastor herido y el rebaño purificado

    7 ¡Despierta, espada, contra mi pastor
    y contra el hombre que me acompaña!
    –oráculo del Señor de los ejércitos–.
    Hiere al pastor y que se dispersen las ovejas,
    y yo volveré mi mano contra los pequeños.

    8 Entonces, en todo el país
    –oráculo del Señor–
    dos tercios serán exterminados, perecerán,
    y sólo un tercio quedará en él.

    9 Yo haré pasar ese tercio por el fuego,
    y los purificaré como se purifica la plata,
    los probaré como se prueba el oro.
    Él invocará mi Nombre,
    y yo lo escucharé;
    yo diré: “¡Este es mi Pueblo!”
    y él dirá: “¡El Señor es mi Dios!”.

    -SAN PABLO, 2ª Tes. 2: 3-12

    3 Que nadie os engañe de ninguna manera. Primero tiene que venir la apostasía y manifestarse el Hombre impío, el Hijo de perdición, 4 el Adversario que se eleva sobre todo lo que lleva el nombre de Dios o es objeto de culto, hasta el extremo de sentarse él mismo en el Santuario de Dios y proclamar que él mismo es Dios.

    5 ¿No os acordáis que ya os dije esto cuando estuve entre vosotros?

    6 Vosotros sabéis qué es lo que ahora le retiene, para que se manifieste en su momento oportuno.

    7 Porque el ministerio de la impiedad ya está actuando. Tan sólo con que sea quitado de en medio el que ahora le retiene, 8 entonces se manifestará el Impío, a quien el Señor destruirá con el soplo de su boca, y aniquilará con la Manifestación de su Venida.

    9 La venida del Impío estará señalada por el influjo de Satanás, con toda clase de milagros, señales, prodigios engañosos, 10 y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado.

    11 Por eso Dios les envía un poder seductor que les hace creer en la mentira, 12 para que sean condenados todos cuantos no creyeron en la verdad y prefirieron la iniquidad.

    • elias dice:

      22 Y si no fuera abreviado ese tiempo, nadie se salvaría; pero será abreviado, a causa de los elegidos.

      Jose, al leer este versículo me ha dado la impresión de que será abreviado ese tiempo gracias a las Santas Misas que en secreto (debido a la persecución) celebren los elegidos (sacerdotes fieles a Dios).

  10. José dice:

    LA SANTA MISA EXPLICADA POR SAN PÍO DE PIETRELCINA.

    El Misterio de Jesús Crucificado en la Santa Misa según una Visión de la Hermana Lucia de Fátima. La Virgen está siempre con su Hijo.

    La Santísima Virgen dijo en Garabandal a Mari Loli que durante la Santa Misa pensase en Jesús Crucificado. Las niñas, en éxtasis, durante el rezo del Credo, a “Santa Iglesia Católica” añadían: “Apostólica y Romana”. El significado de todo esto lo explican San Pío de Pietrelcina y la venerable Ana Catalina Emmerick.

    PADRE SAN PÍO DE PIETRELCINA.

    Testimonio del P. Derobert, hijo espiritual de San Pío de Pietrelcina.

    El P. Pío me ha explicado, poco después de mi ordenación sacerdotal, que:

    Celebrando la Eucaristía había que poner en paralelo la cronología de la Misa y la de la Pasión. Se trata de comprender y de darse cuenta, en primer lugar, de que el Sacerdote en el Altar es Jesucristo. Desde ese momento Jesús en su Sacerdote, revive indefinidamente la Pasión.

    Desde la Señal de la Cruz inicial hasta el Ofertorio.

    Es necesario reunirse con Jesús en Getsemaní.

    Hay que seguir a Jesús en su agonía, sufriendo ante esta “marea negra” de pecado. Hay que unirse a Él en el dolor de ver que la Palabra del Padre, que Él ha venido a traernos, no será recibida o será recibida muy mal por los hombres. Hay que escuchar las lecturas de la Santa Misa como estando dirigidas personalmente a nosotros.

    El Ofertorio, es el arresto. La Hora ha llegado.

    El Prefacio, es el canto de alabanza y de agradecimiento que Jesús dirige al Padre que le ha permitido llegar por fin a esta “Hora”.

    Desde el comienzo de la Plegaria Eucarística hasta la Consagración.

    Nos encontramos con Jesús en la prisión, en su atroz flagelación, su coronación de espinas y su camino de la cruz por las callejuelas de Jerusalén teniendo presente en el “memento” a todos los que están allí y a todos aquellos por los que pedimos especialmente.

    La Consagración es, místicamente, la crucifixión del Señor.

    La Consagración nos da el Cuerpo entregado ahora, la Sangre derramada ahora. Es místicamente, la crucifixión del Señor. Por esto San Pío de Pietrelcina sufría atrozmente en este momento de la Misa.

    Nos reunimos enseguida con Jesús en la Cruz y ofrecemos desde este instante, al Padre, el Sacrificio Redentor. Es el sentido de la oración litúrgica que sigue inmediatamente a la Consagración.

    El “Por Él, con Él y en Él” corresponde al grito de Jesús:

    “Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu”.

    Desde ese momento el Sacrificio es consumado y aceptado por el Padre. Los hombre ya no están separados de Dios y se vuelven a encontrar unidos.

    Es la razón por la que, en este momento, se recita la oración de todos los hijos: “Padre Nuestro”.

    La fracción del Pan marca la muerte de Jesús.

    El momento de la Resurección.

    El instante en el que el Sacerdote, habiendo quebrado la Hostia, símbolo de la muerte de Jesús, deja caer una partícula del Cuerpo de Cristo en el Cáliz de la preciosa Sangre, marca el momento de la Resurección, pues el Cuerpo y la Sangre se reúnen de nuevo y es a Cristo vivo a quien vamos a recibir en la comunión.

    La bendición del Sacerdote.

    Marca a los fieles con la cruz, como signo distintivo y a la vez como escudo protector contra las astucias del Maligno.

    Se comprende que después de haber oído de la boca del P. Pío esta explicación, sabiendo bien que él vivía dolorosamente esto, me haya pedido seguirle por este camino, lo que hago cada día y con ¡cuánta alegría!.

    La Misa es el Sacrificio incruento de la Cruz.

    Dice la venerable hermana Ana Catalina Emmerick, religiosa alemana estigmatizada:

    El mismo divino Salvador es quien vive con nosotros en este orden, y se nos da en todo tiempo como Sacrificio y manjar para que todos seamos Uno sólo en él.

    ¡Cuán misericordiosa es la constante solicitud con que todos los días ofrece por nosotros de una manera incruenta a su eterno Padre en tantos miles de misas como se celebran, el sacrificio de expiación, su cruenta muerte de cruz!.

    Este sacrificio, que se consumó en la cruz, es un sacrificio perpetuo, un sacrificio de eficacia imperecedera, siempre nueva, infinita, para bien de los hombres en el tiempo, que es finito y puede contarse y medirse.

    Por lo cual desde que fue instituido por el Hijo de Dios hecho Hombre, este sacrificio se renueva y se repite, hasta que el tiempo no se pueda contar y pase la figura de este mundo, ofreciéndose el mismo Jesucristo por las manos del sacerdote legítimamente consagrado, aunque sea indigno, al eterno Padre bajo las especies de pan y de vino en sacrificio de expiación.

    La Iglesia es el Cuerpo de Cristo.

    ANA CATALINA EMMERICK.

    Dice Ana Catalina Emmerick:

    “Ahora comprendo lo que es la Iglesia; la Iglesia es infinitamente más que un conjunto de hombres que piensan de la misma manera:

    Es el Cuerpo de Cristo que, como su Cabeza, está esencialmente unido y se comunica con ella. Ahora conozco el inmenso tesoro de gracias y bienes que la Iglesia tiene de Dios; tesoro que sólo por ella y en ella puede ser recibido.”

    En una ocasión, se le acercó una persona a visitar a la estigmatizada que le dijo que la Iglesia era la comunidad formada por todos los hijos de Dios sin distinción de confesiones externas.

    La santa se sorprendió no poco con esa definición y refutó con severas y concluyentes palabras las alabanzas que esa persona había hecho de aquellos que, aunque exteriormente separados, permanecían unidos en espíritu como hermanos que forman parte de la Iglesia universal.

    Dice Ana Catalina:

    “Sólo hay una Iglesia, la Iglesia católica romana; y añadió:

    — Aunque no hubiera en la tierra sino un solo católico, ése sería la Iglesia única y universal, esto es, la Iglesia católica, la Iglesia de Jesucristo, contra la cual no prevalecerán las puertas del infierno”.

    Habiéndole replicado el visitante que todos los que creen en Cristo son hijos de Dios, ella añadió:

    “Pues que Jesucristo ha dicho que los hijos deben honrar y amar a Dios como a un padre, es indudable que también deben dar el nombre de madre a la Madre de Dios y tenerla por madre.

    El que no entiende esta verdad, y no la pone por obra, ése está lejos de ser hijo de Dios, y en sus ojos el Padrenuestro es sólo una manera de hablar, vacía de sentido.”

    Dice Ana Catalina sobre la Iglesia:

    “El conocer la grandeza y majestad de la Iglesia, en la cual se conservan los sacramentos inviolablemente santos en toda su virtud, ha llegado a ser en nuestros días cosa por desdicha rara aun entre sacerdotes.”

    “Por lo mismo que muchos sacerdotes no saben lo que son, muchos fieles desconocen su propio carácter, e ignoran lo que es la Iglesia de que forman parte.”

    “Para que ninguna potestad humana pueda destruir a la Iglesia, Dios ha elevado la consagración sacerdotal a carácter indeleble.”

    “Mientras quede en la tierra un solo sacerdote debidamente consagrado, vivirá Jesucristo como Dios y como Hombre en la Iglesia en el Santísimo Sacramento del Altar; y el que habiendo sido absuelto de sus pecados por el sacerdote, reciba este sacramento, ése estará verdaderamente unido con Dios.”

  11. José dice:

    Muchas gracias por sus consejos. Que Dios les bendiga y por favor no cejen ni por un instante en dar a las almas la verdadera doctrina católica, y a su vez, de condenar públicamente los errores y las herejías del Anticristo (falso profeta) al interior de la Iglesia. Están Uds. haciendo la labor de precursores de los profetas Enoc y Elías que próximamente harán su aparición pública para condenar los errores y las herejías de la doctrina del Anticristo y conducir a las almas (la Iglesia Remanente Fiel) hacia la salvación eterna. Creo que hay compañeros de ministerio de Uds. que al leer sus artículos aunque no se atreven por miedo se están empezando a dar cuenta de la verdad de los mismos, y de las perniciosas pretensiones del falso profeta y la masonería al interior de la Iglesia pretendiendo, anular y relativizar el pecado por medio de una falsa misericordia que atenta contra la Verdad y la Justicia de Dios y que sólo conduce a las almas a la condenación, y la abolición de los dogmas y manipulación de la Doctrina Católica para aceptar la vida de pecado del mundo y “fornicar” con los reyes de la tierra como nos anuncia el Apocalipsis. QUE DIOS LES BENDIGA Y LA STMA VIRGEN SIEMPRE LES GUARDE Y PROTEJA CON SU MANTO Y LES COLME DE FUERZA Y VALOR PARA SEGUIR DANDO TESTIMONIO DE FIDELIDAD Y DEFENSA PÚBLICA DE JESUCRISTO Y SU AUTÉNTICA DOCTRINA CATÓLICA QUE SATANÁS NOS PRETENDE ARREBATAR. PERO
    “LAS PUERTAS DEL INFIERNO NO PREVALECERÁN”. MUCHAS GRACIAS.

  12. José dice:

    Don Joseph, si la misa es convertida en un circo o representación lúdica como abominablemente sucede en muchos sitios en la que los demonios campan por sus anchas, aunque se celebre con fe, me supongo que Jesucristo no se hará presente en medio de esas aberraciones. Gracias. ¿Que podemos hacer en esos casos? Yo particularmente no soporto estos sacrilegios ante Dios (de la repugnante, sacrilega y satánica comunión en la mano ya sabemos que es el trabajo sacrílego de Satanás dentro de la Iglesia a través de la masonería, ya lo sabemos por descontado, comuniones en autoservicio, con pan de migajas, etc…), y también bailes, músicas estrambóticas, globos, bandas de música, etc… durante esas misas. Me producen tanta repugnancia que abandono la Iglesia y me voy a otra Iglesia pues me resulta inconcebible que Dios pueda hacerse presente en medio de esas fiestas de Satanás. Le pido su consejo al respecto. Gracias.

    • josephmaryam dice:

      En el Calvario, Jesús está presente en medio de improperios, de gente que asiste incrédula para ver su muerte.
      La Iglesia es la Jerarquía, no es los fieles. Lo que hacen o no hacen los fieles no tienen que medirlo para discernir si Jesús está o no presente.
      Tienen que fijarse en lo que hace el sacerdote.
      Si el sacerdote, en medio de esa fiesta, se pone a bailar, a comer, a decir herejías, etc…, entonces es claro que no hay consagración.
      Pero si el sacerdote celebra su misa y permite muchas cosas, sin tomar parte en ellas claramente; si el sacerdote predica un humanismo, pero no da herejías; si el sacerdote da la comunión en la mano…entonces Jesús está presente en medio de esa fiesta.
      Se va a la misa a contemplar a Jesús clavado en la Cruz por los pecados de los hombres. Por tanto, en las misas hay gente que sigue pecando y que está, en esa misa, para crucificar a Jesús.
      No caigan en el fariseismo, sino que tienen que unirse a Cristo en la Cruz, en su muerte. Y unirse a cristo es cargar con los pecados de toda esa gente que va a misa para pecar. Es estar ahí, en medio de gente que no comprende el misterio de la Eucaristía, que es el Misterio de la Redención del hombre.
      Y se puede estar de dos formas:
      a. en silencio, como lo estuvo la Virgen María, uniéndose a Su Hijo;
      b. en actitud de corregir a los que hacen el mal: porque, para eso, es la fe en Cristo. Quien tiene fe en lo que pasa en la Misa y ve a otros haciendo cosas que no son de la Misa, es necesaria la corrección fraterna dentro de la Misa.
      Es el sacerdote el que tiene que corregir; pero si él no lo hace, los fieles deben corregir a aquellas personas, que estando a su lado, hacen cosas no debidas a la santidad de la misa. Es una corrección fraterna, sin alterarse (= «Que todas vuestras obras sean hechas en caridad» (1 Cor 16, 14), haciendo que el otro calle o deje de hacer eso que hace.
      Si eso malo lo hace todo el mundo, entonces es mejor estar en silencio; pero si son unos pocos, se puede corregir eso: «No reprendas al petulante, que te aborrecerá; reprende al sabio, y te lo agradecerá» (Prov 9, 8).

      «el Señor reprende a los que ama, y castiga a todo el que por hijo acoge» (Prov 3, 12). Por tanto, puede haber incluso una corrección pública de un fiel al otro, o de un fiel a muchos dentro de la misa. Una corrección que sea una predicación. Todo miembro de la Iglesia tiene el Espíritu del Señor para corregir. Pero hay que saber corregir dentro de una misa. Si el sacerdote y los fieles están haciendo una fiesta, entonces el fiel puede predicar a todos corrigiendo eso malo. Hay que tener valentía para esto y mucho Espíritu. Si no lo saben hacer, mejor callen. Hay que hacerlo con caridad.
      Siempre obren la Palabra de Dios y nunca se equivocarán: «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano». (Mt 18, 15)

    • Matias Esteban dice:

      Padre: disculpe que le pregunte como un niño…pero..¿a Jesús le duele cuando el sacerdote consagra con fe?

      Es decir…¿vuelve a padecer lo que padeció en su Pasión?

    • josephmaryam dice:

      El sacerdote es el mismo Cristo: y esto de una manera mística, en la que en el hombre, en la persona humana del sacerdote se refleja la Persona Divina, por una unión mística transformante. Si el sacerdote no tiene vida espiritual, cuando consagra crucifica a Cristo en el Altar. Cuando el sacerdote está unido a Cristo, entonces salva muchas almas a través de una sola Misa.
      Si una Misa se consagra en santidad de vida, salva y santifica a toda la Iglesia.
      Si una Misa se consagra en el pecado de una vida, entonces esa Misa condena a muchas almas.
      El Pastor salva o condena en lo que hace. No puede hacer las dos cosas: o una u otra.
      Por eso, el sacerdote tiene que estar muy unido a Cristo y eso significa estar alejado de todo el mundo, de todo lo humano, de todo lo material.
      Un Apóstol sin unión con Cristo es un demonio encarnado. Y de estos hay muchos en todas partes. El Vaticano está lleno, hoy día, de Cardenales, Obispos y sacerdotes que, al celebrar, condenan muchas almas. Eso es Bergoglio y todo su clan.

      El sacerdote o carga con todos los pecados de las almas que el Señor le asigna; o se convierte en un demonio, que lleva a la perdición a muchos.
      El sacerdote sufre en su vida estas dos cosas: o la expiación de los pecados, o vivir para el demonio. Son dos hechos espirituales y místicos.
      Los sacerdotes del demonio lo tienen todo en lo material y no se dan cuenta de la carga espiritual que el demonio les pone: no ven cómo están poseídos por muchos demonios, que los llevan a obrar la Justicia de Dios sin Misericordia: es decir, condenan almas.
      Los sacerdotes de Cristo son los que obran la Justicia de Dios, pero con la Misericordia: y así salvan muchas almas.

      No sólo los sacerdotes, en la Misas, sienten una u otra presencia: también los fieles.
      Porque los fieles o se salvan con su sacerdote, con su Pastor, o se condenan con él. O se unen a Cristo en el sacerdote, o al demonio en el mismo sacerdote.

  13. ana dice:

    Muchas gracias Padre.

  14. ana dice:

    Padre Joseph, gracias por sus escritos tan llenos del Espíritu Santo, parece que Ud. fuera el único que no está contaminado con las herejías que vienen de Roma. Con respecto al Sínodo, me ha desilusionado la baja votación que tuvo la doctrina de Cristo en general y particularmente en los puntos más discutidos (comunión de divorciados, etc). Entiendo que los documentos estaban preparados para cambiar todo, pero igual tenía la esperanza que existiera un poco más de amor al Señor y no fue así.

    En la realidad que vivo, debo reconocer que para mí es toda una odisea poder cumplir con el precepto de misa dominical, debido a que TODOS los sacerdotes o son francisquistas a más no poder; o bien, sin ser abiertamente bergoglianos, en sus homilías generalmente llegan de una u otra forma a hablar siempre de los “pobres”. A veces he ido a 50 Km de donde vivo buscando una misa más o menos normal, pero siempre hay algo que me hace dudar de la fe del sacerdote. Precisamente hoy fui a una parroquia donde el sacerdote en su homilía dijo que había que amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como así mismo, pero que “una religión que se dedicara sólo a rezar no servía porque era muy importante la ayuda a los pobres”, que era algo esencial, que no servía sólo rezar, etc.
    El domingo anterior fui a otra parroquia, donde todo iba bien, hasta que al sacerdote se le ocurrió que se rezara el Padrenuestro tomados de las manos y que en el signo de la paz se compartiera con las otras personas un saludo y nos presentáramos (nuestro nombre, etc), en ese instante me salí de misa y volví a entrar para la comunión, porque en el libro de María Simma: “Sáquennos de aquí”, leí que a las almas del purgatorio no les gustan estas cosas que distraen a la gente de la Presencia Real del Señor que está en el altar. Nunca he asistido a una misa tradicional, porque donde vivo no hay parroquias que la celebren, he pensado que quizás ahí las homilías sean de otra manera; solamente hay una capilla de la FSSPX cerca de donde vivo, pero nunca he ido. La verdad no se que hacer, es algo muy difícil porque los sacerdotes tienen muy interiorizado el comunismo de Bergoglio, ¿que cree Ud. ? ¿debiera intentar en esa capilla de la FSSPX? (pero no me gustaría ser parte de esa comunidad, sólo asistir a misa dominical), o ¿debo aguantar las homilías de esos sacerdotes que no son fanáticos de Bergoglio, pero que siempre hablan de los pobres? Muchas Gracias por su respuesta.

    • josephmaryam dice:

      Ni unos ni otros: unos porque son comunistas; otros porque no creen en la santidad del Papa. Cada uno tiene su herejía. La cuestión no es la misa, sino la fe del que celebra, del sacerdote. Ahí está todo. Y ni unos ni otros tienen fe: todos van camino de la perdición: unos porque les da igual todo, con tal de tener el aplauso de los hombres; otros, son los nuevos fariseos que quieren cuidar lo más hermoso, pero sin cuidar la clave de la Iglesia: el Papa.
      Lo que importa en la misa es la fe del que celebra: discierna usted en cada sitio si hay esa fe: en unos y en otros. Y si no hay, entonces busque otro sitio.
      Todo está en la fe no en lo que sucede en la misa: si hay aplausos, si se cogen de la mano, si la misa es de espaldas…Eso no interesa.
      Pregunte a cada sacerdote en qué cree: si cree en la Divinidad de Jesús, en la Virginidad de la Virgen María y en la santidad del Papa, entonces hay fe. Pero si no se cree en nada de esto, sino que todo es un poco la política de los hombres, entonces no se moleste en las misas. Una misa, hoy día, en condiciones, es muy difícil de encontrar. Los sacerdotes están en su vida humana, acomodados a todo eso, y les importa un bledo la santidad de la Iglesia y la santidad de sus sacerdocios.
      Que nadie le engañe haciéndole creer que por asistir a una misa tradicional ya está todo hecho. Discierna si ese sacerdote acepta o no acepta el Concilio vaticano II; si acepta o no a los Papas. No se deje engañar, porque hoy la Iglesia se ha convertido en un negocio privado: todos buscan sus vocaciones, pero nadie busca a Cristo, la Verdad.

  15. José Manuel Guerrero dice:

    Benedicto XVI: “Permanezcamos unidos, queridos hermanos en este Misterio; en la oración especialmente en la Eucaristía cotidiana. Y sirvamos así a la Iglesia y a toda la humanidad. Esta es nuestra alegría que nadie nos puede arrebatar”. *** Si pinchan ustedes a partir del minuto 8:19 se encontraran con una sorpresa. Parece como si esas palabras de Benedicto fuesen dirigidas a alguien en especial…. Realmente alucinante. https://www.youtube.com/watch?v=kTqTjsBBcV0&list=PLreC098McE6vHG7-P8

    • Apocalipsis dice:

      José Manuel , el video que traes muestra en el minuto 9:40 a Bergoglio apenas aplaudiendo y en el minuto 10:48 se le acerca al Papa Benedicto XVI para besarle la mano, se me hace raro que ese hombre aparezca tanto en el video, como si ya todo estuviera preparado de antemano, esa es la impresión que me ha dado y mira que ya este video lo había visto ,pero no me había fijado antes.

  16. Matias Esteban dice:

    En verdad, estos movimientos de Francisco Bergoglio y sus secuaces, tienden a dinamitar toda la estructura dogmática católica, para que de sus ruinas se levante otra estructura: la adoración del Anticristo.

    El Anticristo no dirá que el es el Cristo que vino por segunda vez, sino que al fin, con su llegada, se cumplen las profecías mesiánicas en su figura.

    Anulando a Jesús como el verdadero Mesías anunciado por Moisés y los profetas y poniéndose el en ese lugar.

    Si se anula a Jesús, se anula a la Iglesia y todos sus Dogmas: esa es la tarea de Bergoglio.

    Como una suerte de Juan el Bautista, pero satánico, de ahí su denominación de FALSO PROFETA; ya que esta anunciando la llegada del FALSO MESÍAS, esto es el FALSO CRISTO, esto es el ANTICRISTO.

    Al cual el Señor Jesús destruirá con el poder de su venida en Gloria y Majestad.

  17. “Tengo la impresion de que la Ideologia de Genero no puede desarrollarse con el Latin de la Iglesia.. sera esta una de las razones por las que en el Sinodo ya no se integro.”

    Magnifico! Muy bien visto, Teresina. Creo que es MDM quien dice que el anticristo, hablará muchos idiomas, pero ni una palabra del Latín provendrá de sus labios. De momento, Judas Bergoglio, su lacayo, lleva a rajatabla tal profecía, porque el tiparraco no pronuncia bien ni una palabra en latín.

  18. Teresina dice:

    Tengo la impresion de que la Ideologia de Genero no puede desarrollarse con el Latin de la Iglesia.. sera esta una de las razones por las que en el Sinodo ya no se integro.
    Tambien tengo la impresion de que JB va a cambair de discurso va hablar de la Virgen y hasta ha citado a Benedicto, porque de esa forma vuelve a ganar la confianza, y por esa razon no es facil que las personas puedan discernir.
    Uno que se ha puesto a investigar todo lo que ocurrio en Argentina o que va analizando discurso por discurso lo tiene bien pillado. Pero la mayoria no lo analiza profundamente porque es como si no tuviesen tiempo, o no hubieran desconfiado, o les llega filtrada la noticia.
    La tv y otros medios hablan bien del PapaJB y eso hace una imposibilidad de que puedan ver, tambien hay un problema de lealtad.. no es facil que lo vean los demas.
    Yod edico mucho a sembrar la alerta, y es muy duro el trabajo…
    Gracias al Sacerdote que va recabando diiscurso tras discurso , es mucho mas facil ver un pensamiento cuando se conoce la tratyectoria, has sido el caso de la cuestion de corrupcion, y pecado….que ya estaba analisado en este blog perfectamente.


  19. Maria dice:

    Así se habla Padre Joseph..palabras perfectas las suyas…
    Solamente puedo decir…
    Amén.

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Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

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