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Los engaños del Sínodo I

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

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Primer engaño: «esto motiva la necesidad de que la Iglesia anuncie sin descanso y con profunda convicción el “Evangelio de la familia” que le ha sido confiado con la revelación del amor de Dios en Jesucristo» (v. 4): no existe el Evangelio de la familia, sino sólo el Evangelio de Jesús. Dios no ha confiado a la Iglesia ningún Evangelio de la familia, sólo le ha confiado la Palabra de Dios, que es Jesús.

Segundo engaño: «Ya el convenire in unum alrededor del Obispo de Roma es un evento de gracia, en el cual la colegialidad episcopal se manifiesta en un camino de discernimiento espiritual y pastoral» (v. 3). El sínodo no es un evento de gracia, sino de desgracia, por haber sido convocado por un falso Papa, Bergoglio. Todos hacen unidad alrededor del Obispo de Roma, que es apóstata de la fe, hereje y cismático. Conclusión: la colegialidad episcopal se halla sin la luz del Espíritu, marcando un camino en que no se puede dar ningún discernimiento espiritual ni pastoral. Nadie busca la verdad, la sola verdad, que es Cristo. Luego, nadie discierne nada, sino que abren un camino de auténtica mentira para toda la Iglesia.

Tercer engaño: «Es necesario partir de la convicción de que el hombre viene de Dios y que, por lo tanto, una reflexión capaz de proponer las grandes cuestiones sobre el significado del ser hombres, puede encontrar un terreno fértil en las expectativas más profundas de la humanidad» (v. 11). Han anulado el pecado original y el pecado personal de cada hombre. Porque si se quieren hacer las cosas bien en la Iglesia, es necesario partir del hecho de que el hombre es pecador por naturaleza, es decir, nace en pecado original, y comete el pecado en su vida de forma diaria, si no se ayuda de la gracia, de los sacramentos. Ya no se parte del hecho del pecado, sino de que el hombre viene de Dios. Por lo tanto, la reflexión que se hace es totalmente falsa, llena de mentiras y de claras herejías. El significado del ser hombre no se busca en la humanidad, sino en Dios: en el plan que Dios puso al hombre en el Paraíso. En el plan que Cristo puso al hombre en Su Iglesia. Como no se va a la Revelación Divina, sino que se la niega con bonitas palabras, con la jerga del lenguaje humano, entonces tenemos un documento que no pertenece a la Iglesia Católica.

En este Sínodo están respirando lo mismo que pasó en el Concilio Vaticano II, pero hay un agravante: no hay un Papa legítimo que sostenga esta impiedad, este cisma claro, que se da ya con este documento.

Cuarto engaño: «Es necesario aceptar a las personas con su existencia concreta, saber sostener la búsqueda, alentar el deseo de Dios y la voluntad de sentirse plenamente parte de la Iglesia, incluso de quien ha experimentado el fracaso o se encuentra en las situaciones más desesperadas» (v. 11). Es necesario dar a las personas la doctrina de Cristo, para que acepten la vida de Cristo. No hay que aceptar la vida de las personas, con sus existencias, porque todos son pecadoras. Este es el punto que anulan. Se dedican a lo social, a lo cultural, a dar un gusto a la gente. Te acepto como homosexual, pero no te obligo a vivir la doctrina de Cristo, porque es más importante ser homosexual, que ser cristiano, que ser de Cristo. Si no se les enseña a las personas a buscar la vida de la gracia, sino que se les anima a seguir en sus existencias humanas, nunca van a encontrar a Dios. ¿Cómo es posible alentar el deseo de Dios si no se les alienta en el deseo de que quiten sus pecados? ¿Ven que con gran facilidad engañan con sus lenguajes humanos? Así es todo el documento: una bazofia sacada de la mente del demonio. Hay que llevar a esas personas, a la cuales se les acepta como son, a sentirse Iglesia. Pero, ¿de qué Iglesia están hablando? De la de ellos, no de la de Cristo.

Quinto engaño: la herejía de la ley de la gradualidad. Esta ley consiste en decir que todo es por un grado en la Creación. Ya no es por Gracia:

«Desde el momento en que el orden de la creación es determinado por la orientación a Cristo, es necesario distinguir sin separar los diversos grados mediante los cuales Dios comunica a la humanidad la gracia de la alianza. En razón de la ley de la gradualidad, propia de la pedagogía divina, se trata de leer en términos de continuidad y novedad la alianza nupcial, en el orden de la creación y en el de la redención» (v. 13)

¿En qué parte de la sagrada Escritura está la ley de la gradualidad? En ninguna parte. Este es el invento de la Jerarquía modernista que quiere explicar la historia de los hombres, desde Adán hasta nuestros días, con la graduación, la proporción, la relación.

Ellos no parten del hecho del pecado original, sino del orden de la creación. Orden que es orientado a Cristo. Ellos anulan el pecado original y sólo lo tienen como una fantasía, un cuento; pero no una realidad.

Y Dios no comunica al hombre la gracia según estos grados. ¿Captan la herejía? Como no existe el pecado original, ni ningún pecado, hay que entender los males porque el hombre no ha evolucionado en su vida. Entonces, en la medida en que va evolucionando, en la medida en que va de un grado a otro (en lo afectivo, en lo sexual, en lo humano, en lo natural, en su madurez psicológica, etc), en esa medida Dios va dando la gracia. Según avance el hombre, Dios da la gracia.

Uno que se masturba es porque no tiene una madurez psicológica o afectiva adecuada. Hay que esperar a que alcance ese grado, y entonces Dios le da la gracia. No tiene que dominar su cuerpo. No tiene que hacer ayunos ni penitencia. Tiene que seguir masturbándose hasta que alcance el grado necesario y así pasar a otro.

Esta herejía de la ley de la gradualidad viene de Kant: todo es un grado en el Universo, en la vida de los hombres. Los hombres se relacionan con todo lo demás dependiendo del grado, de la proporción, de la relación que en sus mentes hay con lo demás. Es una relación mental, no real. Es un grado mental, ideal, que en la práctica se desarrolla en mucha facetas humanas.

Es poner la vida divina de la gracia a la par de la vida humana. Como en lo humano estás en un grado inferior, entonces no avanzas en la vida divina. ¿Captan la herejía?

Hay niños de tres años en el infierno por su pecado sexual. Y eran inmaduros en todo. Pero se merecían el infierno sólo por su pecado.

Dios no enseña con la ley de la gradualidad: «En razón de la ley de la gradualidad, propia de la pedagogía divina». Dios enseña con la ley de la gracia, que completa la ley divina, que nace en la ley natural, inscrita en todo hombre. Y esa ley natural es independiente de los grados en la vida humana o afectiva o psicológica o cultural, etc. Independiente. Las dos cosas no se pueden relacionar de la misma manera, no dependen una de la otra.

La ley natural, que es la ley eterna en el hombre, obra de manera independiente de la vida humana o natural de cada hombre. La ley natural no depende del grado de la vida humana. La ley divina no depende del grado de la vida del hombre. Y menos la ley de la gracia. Es clara la herejía de todo el Sínodo, que se han reunido sólo para esto: destruir la Iglesia con un lenguaje bello, pero totalmente herético.

Con esta ley de la gradualidad, van a decir sus herejías. Han anulado la ley de la gracia y cualquier ley en el hombre. Van a poner sus leyes, el concepto que ellos tienen de toda ley.

«Podemos distinguir tres etapas fundamentales en el plan divino sobre la familia: la familia de los orígenes, cuando Dios creador instituyó el matrimonio primordial entre Adán y Eva, como fundamento sólido de la familia: hombre y mujer los creó; la familia histórica, herida por el pecado y la familia redimida por Cristo» (v. 16).

La maldad de este texto es la siguiente: No existen tres etapas en el plan divino sobre la familia. Ellos ponen su ley de la gradualidad. Primer grado: Adán y Eva; segundo grado: el pecado en toda la historia del hombre; tercer grado: la redención de Cristo. No existen tres etapas, no existen tres grados de familia. ¿Van comprendiendo qué quieren transmitir? Se centran sólo en el hombre, pero no en la Gracia. Se centran en los problemas sociales, culturales, etc.; pero no en la vida de la gracia de las personas.

¿Qué pasó con la Gracia en el Paraíso? No lo dicen. Sólo dicen que Dios instituye un matrimonio primordial que es el fundamento de la familia. Y eso es una mentira bien dicha, con el lenguaje que a ellos les gusta. Su lenguaje humano, el propio de gente mentirosa y que engaña con su palabra humana.

Dios crea a un hombre y a una mujer y les pone a prueba. No instituye ningún matrimonio, porque al crearlos, hombre y mujer, en sus naturalezas humanas está la ley natural, que les empuja a unirse naturalmente como hombre y como mujer. Y, por eso, Adán exclama, al ver la mujer: «Esto sí que es ya hueso de mis huesos y carne de mi carne»: aquí está el matrimonio entre hombre y mujer. En la ley natural. Todavía no se dice nada de la ley divina, ni de la ley de la gracia.

Está en la misma naturaleza humana, que Dios ha creado, el matrimonio. Y aunque el hombre peque, el matrimonio sigue en la naturaleza humana. ¿Ven que no puede darse la ley de la gradualidad en la familia?

Hay un solo matrimonio. Punto y final. Hay una sola familia. No tres grados, no tres etapas. No existe ni la familia histórica ni la familia redimida. No existe la familia del origen. Sólo existe el matrimonio natural, como hecho natural, como debido a la ley natural.

Ven: se están reinventando la ley de la naturaleza con la ley de la gradualidad. ¿Van viendo la herejía?

Después, en el matrimonio está la gracia en cada alma; está el pecado en cada alma. Son dos realidades diferentes: la vida divina de la gracia en cada alma, que es independiente de la vida del matrimonio, o de la vida humana o natural o carnal o afectiva o material. Independiente. Dios da una gracia al alma sin mirar su vida matrimonial. Dios no espera a la historia de los hombres, ni a sus avances, ni a sus evoluciones, ni nada de lo que piense u obre el hombre. La Gracia no está condicionada por ninguna vida del hombre, por ningún pensamiento del hombre, por ninguna vida de lástima o de peligro que tenga el hombre. Dios no tiene misericordia de los cuerpos de los hombres, sino de sus almas. Y sólo de sus almas. Un alma arrepentida de sus pecados, merece la gracia de la conversión. Pero un alma no arrepentida, aunque pase por momentos graves económicos, merece el castigo de Dios.

Adán, en el Paraíso, tenía toda la Gracia para hacer con su mujer lo que Dios le pedía. Adán en el Paraíso tenía toda la luz infusa para comprender lo que es la vida humana al detalle. No se le escapaba nada. Era el hombre perfecto, no sólo en la gracia, sino en lo humano. No necesitaba leer libros para avanzar en su conocimiento de lo humano, ni de la Creación. Todo lo sabía. Todo lo podía. No tenía que atender a la gradación de su vida humana, porque era perfecta en todo. Y, en esa perfección humana, pecó: no obró la Voluntad de Dios. Y se condenó por su pecado. Adán, desde lo más alto en su grado de humanidad, desde la perfección humana, cayó en el pecado. No tienen que ver lo humano para pecar. No se trata ni de estar arriba ni de estar abajo en la vida social o humana. No se trata de que se tengan o no se tengan problemas en la vida. Se trata de que cuando el alma quiere pecar, aunque esté en lo más alto de su vida de gracia, cae sin más al más profundo de los abismos. Y cae, no por el grado de su perfección en lo humano, sino por su malicia en la obra de su pecado: por su voluntad. Es la voluntad del hombre lo que no admite gradación. La voluntad del hombre no se mide por la ley de la gradualidad. Ningún hombre quiere porque está más alto en su vida humana o en su vida de gracia. Todo hombre quiere algo en la vida porque quiere, por la fuerza sola de su voluntad, así sea un pobre mendigo, que pasa hambre todo el día, así sea santo o pecador.

Adán comenzó otra vida con su mujer llena de imperfecciones, de maldades, de pecados, de impurezas, de miserias. Y lo hizo con su mujer, unida a ella, en matrimonio. Y es un matrimonio el mismo del Paraíso, pero en estado de pecado. El mismo matrimonio, la misma mujer, la misma familia, con más hijos, pero todo lo mismo. El mismo matrimonio que viene por la ley natural. No hay otro matrimonio. No hay otra familia.

Empezó desde la nada una nueva vida de pecado en su matrimonio. Y por más que avanzase en esa vida de pecado o en esa vida humana, Dios no le daba la gracia. Ya perdió toda la Gracia. Él tenía toda la Gracia para usar de Ella sólo en la Voluntad de Dios. ¿Iba a darle Dios, iba a retornarle la gracia sólo porque iba de grado en grado en su vida humana? Nunca. Dios no atiende a la vida de los hombres para dar una gracia. Dios sólo atiende a la vida espiritual del alma: es necesario merecer esa gracia. Y se merece con una vida de oración y de penitencia, que es lo que nadie en el Sínodo está diciendo. Todo está en la ley de la gradualidad.

Entonces, ellos se preguntan: «En consideración del principio de gradualidad en el plan salvífico divino, nos preguntamos ¿Qué posibilidades tienen los cónyuges que viven el fracaso de su matrimonio? o ¿Cómo es posible ofrecerles a ellos la ayuda de Cristo por medio del ministerio de la Iglesia?» (v. 17). Respuesta: No hay ninguna posibilidad para los cónyuges que viven un fracaso en su matrimonio. Ninguna. Sólo si se arrepienten de sus pecados, si hacen penitencia, entonces por la ley de la gracia, hay posibilidad. No se les puede ofrecer la ayuda de Cristo, porque esta ayuda es de la ley de la gracia, no de la ley de la gradualidad.

Ellos caminan en el lenguaje de la herejía. Y este lenguaje está en todo el documento. Tengan cuidado al leerlo, porque ellos saben hablar bien, escondiendo la verdad en múltiples palabras afectivas, bellas, que gustan a la gente de hoy día. Ellos van a poner su clave hermenéutica y, por eso, cogen el Concilio Vaticano II y le dan la vuelta, porque no han comprendido de lo que trata el Concilio cuando habla de que en el mundo hay elementos de santificación, de verdad, positivos.

Como no comprenden la Gracia que Cristo da en el Bautismo, entonces hacen más daño con sus interpretaciones del Concilio.

Tengan en cuenta que desde Adán hasta Jesús no hay Gracia: no existe la ley de la gracia. Desde Jesús, esa ley se da en todos los bautizados, aunque reciban el bautismo fuera de la Iglesia Católica. Por eso, hay elementos de santificación en almas que tienen el Bautismo, el mismo que la Iglesia da, pero que no pertenecen a la Iglesia, sino a otra religión.

Si esa persona, que ha recibido la gracia por ese bautismo, es fiel a esa gracia, entonces se va acercando a la verdad, que es Cristo. Necesita, esa persona, los demás sacramentos para poder subir en la vida espiritual, para avanzar en la vida de la gracia. Y, por eso, si esa persona es fiel a esa gracia, el Espíritu le llevará a la verdadera Iglesia, para que entre en Ella y pueda recibir los demás Sacramentos.

Por la ley de la gracia, esa persona, tiene la posibilidad de levantarse cuando peca, por el acto de contrición perfecta que la misma gracia da. Esa persona no necesita, en ese estado, el Sacramento de la Penitencia, que está en la Iglesia Católica. Y, por eso, puede volver a la gracia sin necesidad de ese Sacramento. No le obliga el confesar porque todavía no está en la Iglesia. Si es fiel a la gracia, entonces esa persona está en camino de santidad, pero fuera de la Iglesia. Y, por eso, existen elementos de santificación, que son los mismos que están en la Iglesia Católica. No son distintos. No es que en la Iglesia Católica falte un elemento de santificación que se da, entonces, fuera de Ella. No. La santidad que vive esa persona, es la misma que se vive en la Iglesia, pero de una manera imperfecta, por no tener los demás Sacramentos.

Ellos dicen: no. Esos elementos no son de la Iglesia Católica, sino formas nuevas que hay que acoger en la Iglesia. Mal interpretan todo el Concilio Vaticano II, no sólo en cuanto al matrimonio, sino a cuanto a las demás religiones.

Hay que saber bien leer e interpretar el Concilio a la luz de la fe, de los otros documentos de la Iglesia Católica. Si no, hacen como estos herejes: hacen un dogma de las palabras del Concilio.

«Se hace por lo tanto necesario un discernimiento espiritual, acerca de las convivencias y de los matrimonios civiles y los divorciados vueltos a casar, compete a la Iglesia reconocer estas semillas del Verbo dispersas más allá de sus confines visibles y sacramentales. Siguiendo la amplia mirada de Cristo, cuya luz ilumina a todo hombre, la Iglesia se dirige con respeto a aquellos que participan en su vida de modo incompleto e imperfecto, apreciando más los valores positivos que custodian, en vez de los límites y las faltas» (v. 20).

No hay que discernir nada. Porque el matrimonio civil entre dos bautizados es un pecado. Y punto. Que salgan de su pecado, para poder recibir la gracia. Los malcasados, lo mismo: que salgan de su pecado. No hay que reconocer las semillas del Verbo en ellos porque no existe. ¿Ven el lenguaje humano tan agradable a los hombres? No hay que dirigirse con respeto a aquellos que están malcasados y en un matrimonio por civil, para apreciar lo positivo y callar sus pecados. No; no es eso. Hay que dirigirse a ellos para que vean sus pecados y lo quiten de la vista de Dios, porque a Dios no le agrada el alma que peca, sino que la aborrece. Esto es lo que no enseñan en ese Sínodo del demonio.

Se está dando culto sólo al hombre en este documento. Pero no se da culto a Cristo. No es Cristo el norte del Sínodo, sino que es sólo los hombres y sus ideas maravillosas.

Continuaremos analizando lo que queda del documento.

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12 comentarios

  1. María dice:

    No sabe cuánto bien y consuelo encuentro en su blog, con sus aclaratorias a los engaños y mentiras del encantador del Vaticano. Encontrar uno, entre tantos sacerdotes, que actúan como ciegos, sordos, mudos, sometidos, temerosos, cobardes o cómplices, que no hablan, ni permiten que se hable del tema; Manteniéndonos en la incertidumbre de si nuestro párroco estará del lado de la verdadera o de la falsa iglesia. Y los que leemos y creemos en algunas de las revelaciones para estos tiempos y vemos como aceleradamente se van cumpliendo, que nos hablan de peligros que corremos y que hoy están saliendo a la luz como: Las armas biológicas con que nos asesinan a través del aire contaminado con fumigaciones con CHEMTRAILS, alimentos transgénicos de MONSANTO, vacunas que esterilizan, producen abortos, estudios han demostrado que el AUTISMO es provocado por vacunas durante el embarazo o en los primeros meses de vida del bebe, igual que el SIDA, virus mortales como el EBOLA, con patente registrada de los EE.UU. etc. Y en el campo espiritual la existencia de demonios encarnados en seres humanos y extraterrestres, que a través de abducciones experimentan con el ADN humano tratando de robar nuestras almas, para seres creados en laboratorio, inteligentes pero sin alma.
    El Aviso, dice Dios: coincidirá con las más grande crisis tanto en la iglesia con un gran sisma, como en lo social con el colapso económico; lo que hoy divisamos a corta distancia, más que notamos en los afanes del demonio de arrastrar la mayor cantidad de almas al infierno sabiendo que le queda poco tiempo.
    Dios le bendiga y le proteja, seguiré buscando en su blog, luz, claridad y valentía para saber defenderla fe de Jesucristo, como Ud. Lo hace.
    VEN SEÑOR JESÚS.

  2. J.M. Nadal dice:

    Volviendo al tema de los niños de 3 años que puedan ser condenados en el infierno, quiero dar un testimonio como educador en una escuela de educación infantil. Se trata de un niño de 5 años al que encontramos una compañera y yo cometiendo abusos sexuales con otro de más corta edad¨(3 años). El niño abusador estaba a toda hora diciendo y comentando temas sexuales, y lo decía con toda naturalidad, pertenecía a una etnia de las llamadas minoritarias. Dedujimos que por los comentarios y el vocabulario que utilizaba, era casi seguro que hubiera asistido a la visión de películas pornográficas, bien a escondidas de sus padres o bien de otra manera que no se podría explicar con cierta sensatez.

    En otra ocasión descubrimos a un niño y una niña que la hora de la siesta juntaban las colchonetas para tocarse debajo de las mantas, estos niños tampoco tenían mas de 6 años. Con todo esto quiero apoyar lo dicho por el sacerdote en este blog. Que los niños pueden ir al infierno, y que de hecho ya los hay allí, serán muy pocos eso si, pero los hay.

  3. José dice:

    Don Joseph, no me consta ni entiendo lo que Ud. afirma que se pueda recibir la gracia divina a través del sacramento del bautismo en otras religiones fuera de la Católica que es la única instituida por Dios. Entonces, ¿cómo que pueden tener validez los sacramentos de otras religiones? Por favor a ver si lo puede explicar. Gracias.

    • josephmaryam dice:

      Es artículo de fe expresamente definido por el Concilio de Trento:

      D-860 Can. 4. «Si alguno dijere que el bautismo que se da también por los herejes en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, con intención de hacer lo que hace la Iglesia, no es verdadero bautismo, sea anatema».

      Se tiene que tener intención de hacer lo que hace la Iglesia.

      Por lo tanto, el que confiere el sacramente, aunque no crea en sus efectos o no tenga la intención de producir o de conferir el sacramento, lo obra con tal de que tenga la intención de hacer lo que la Iglesia considera como un sacramento.

      Así que el bautismo dado por un hereje, por un judío, por un pagano, serían válidos si estas personas tuviesen la intención de hacer lo que ve practicarse en la Iglesia Católica.

      Esta intención tiene que ser virtual e interna.

      No puede ser meramente externa, proposición jansenista condenada por el Santo Oficio en 1964:

      «Es válido el bautismo conferido por un ministro que guarda todo el rito externo y la forma de bautizar, pero resuelve interiormente consigo mismo: “no pretendo hacer lo que hace la Iglesia”» (DS 2328)

  4. ana dice:

    Estos señores del Sínodo creen que somos tontos, quieren que pensemos que es posible separar la “pastoral” de la doctrina de Cristo.
    Los verdaderos católicos sabemos muy bien que el Señor jamás haría o diría nada que contradijera los Mandamientos, a la mujer adúltera la perdona porque ve su arrepentimiento y le dice “no peques más”, a la samaritana le recuerda que el hombre con quien vive “no es su marido”, de modo que no reconoce las uniones de hecho ni los matrimonios civiles.
    A pesar que el Sínodo es nulo, le agradezco mucho padre que nos catequice mediante el análisis de estos documentos, enseñándonos la verdadera doctrina cristiana. Que el Señor y Nuestra Madre Santísima lo cuiden y protejan para que siga siendo para nosotros una luz en medio de la oscuridad.

  5. Jose M dice:

    Apesta el sínodo. Y todo lo del sínodo es una burda excusa para cargarse los fundamentos de la Iglesia católica. Y seamos claros: poca cosa hay que hablar o discutir. ¿Quieren los del sínodo saber lo que es la familia? Pues tienen una claro modelo: La Sagrada Familia. Un casto varón, que sabía ser fiel a la gracia y dominarse y una santa mujer. Esa es la familia de la que todos debemos aprender y la única de la que podemos aprender. No hay otras “familias”, sean de malcasados, arrejuntados o invertidos, de las que pueda haber algo de positivo. No hay nada, más que pecado y el orgullo de creer que de esas uniones de espaldas a Dios algo bueno puede surgir.

    Disculpe que sea tan explícito, pero al “pan pan y al vino vino”. Si por “positivo” entienden que esas parejas “irregulares” no son promiscuas y que forman un semblante de familia, tampoco en eso veo valor alguno. Peca menos quien siendo promiscuo es soltero y se acuesta con solteras (pues no traiciona al sacramento del matrimonio e incurre en simple fornicación) que aquel que, habiéndose casado por la iglesia, contrae segundas nupcias, pues cada ayuntamiento es un nuevo insulto, un nuevo escupitajo al sacramento del matrimonio que aún le vincula. Menos malo 100 fornicaciones al margen del matrimonio, bien que promiscuas, entre solteros; que 100 ayuntamientos en una pareja en segundas nupcias que, por muy estable que sea, está profanando 100 veces el sacramento del matrimonio que todavía une a sus miembros. ¿o es que lo de “una sola carne” ya no es válido?

    En el fondo, estos modernistas reflejan su mentalidad masónica y, por ende, burguesa. Buscan una ética, un comportamiento “moral” al margen de la ley de Dios. Es el orgullo supremo. Y se confunden, pues la “moral” para el católico es el simple efecto secundario de seguir los mandamientos y ser fiel a la gracia. La moral aburguesada no es un fin en sí mismo, sino que, frente a lo que dice Begoglio, el fin es cumplir los mandamientos de Dios.

    Y esta moral masónica que nos quieren colar va a ser implacable con todos los que no estemos de acuerdo. Vamos de cabeza hacia una sociedad puritanamente calvinista en donde se podrá ser invertido, pero, eso sí, no promiscuo. Una sociedad des-graciada (sin la gracia).

    Todo este sínodo es la obra maestra del orgullo humano. De creer que, a base de no ser excesivamente promiscuo y de tener pareja estable, el hombre puede remedar lo que es un sacramento instituido por Dios. Demuestran que desprecian el valor sacramental del matrimonio y ponen sus esperanzas en sus propias fuerzas (la pareja irregular, pero, eso sí, aburguesadamente estable que con el tiempo se convierte en “casi” un segundo matrimonio igual de “bueno” que el religioso). Obra maestra de orgullosos como los de Babel. ¿Qué se han creído? Están escupiendo al cielo y les va a caer encima.

    Todo es un engaño y una excusa para cargarse la doctrina. ¿Tan tristes están los malcasados que no pueden acudir a la Eucaristía? Seamos sinceros: al 99.99% de los arrejuntados, malcasados o parejas de invertidos les importa un auténtico bledo la Eucaristía y la Iglesia católica en general, al igual que a la mayoría de la población y de los católicos tibios que son legión. No he visto a ninguno llorar (y menos aún de arrepentimiento) por estar “excluidos”, pues ellos hacen sus vidas paganas en su inmensa mayoría totalmente al margen de Dios. ¿Tan boba es la jerarquía que no se entera? ¿O es perversa?

    Gracias de nuevo por seguir desenmascarándolos y por su infatigable labor.

    Adveniat Regnun Tuum.

    • José, coincido con ud. en que gran parte de los “malcasados” no tienen interés ni en la Eucaristía ni en el Señor.

      Creo que el interés es inverso: desde JB atraerlos a la Iglesia…no sé con qué fin, dudo que sea su salvación.

  6. Maria Ines dice:

    Niños de 3 años en el infierno????.como se sabe eso???como pudieron haber cometido pecado,si Dios condena al que peca con conocimiento del pecado,con uso de su razon.Si para recibir la Sagrada Comunion me exigen tener conocimiento de lo que voy a recibir….( y no puedo hacerlo a los 3 años…)no es lo mismo respecto al pecado???Eso crei hasta ahora.Disculpeme padre, pero quede muy desorientada por estas palabras.

    • josephmaryam dice:

      Hay niños que con tres años ya tienen uso de razón. Por lo tanto, pueden pecar. Y un sólo pensamiento en contra de la pureza, un pensamiento grave, o un deseo grave, sin el acto, es pecado mortal. Y si se mueren, se van al infierno.
      Existe una revelación en la que se manifiesta cómo existen niños ya en el infierno, que Dios se los lleva para que su infierno no sea mayor. Ese pecado que hicieron o esos pecados, ya no los iban a quitar en toda su vida. Los marcó para seguir pecando. Y Dios los castiga con el infierno desde temprana edad. Y es una misericordia de Dios para que no tengan mayor infierno.
      Hay muchos misterios que los hombres no saben ni entienden.
      No comprenden la capacidad que tiene la persona humana, ya desde que tiene uso de razón, para pecar, así sea un niño que no sabe nada de la vida.
      La voluntad de pecar no tiene edad. Con sólo poseer el uso de la razón, es suficiente para comenzar a pecar. Suficiente. Y no hay que esperar a los siete u ocho años. Con tres, con cuatro, con cinco años, los niños ya pecan.
      Me he encontrado niños que con ocho años ya tenían relaciones sexuales como si fuera eso su vida de todos los días. Si con ocho años, ya el sexo es una rutina, es que comenzaron a pecar con anterioridad: a los tres, cuatro, cinco, etc.

    • Maria dice:

      Hace un tiempito….pude ver la maldad en un par de niños…no voy a contar donde ni como…..pero niños de 5 y 7 años molestando a un niño puro….purísimo….con mentiras….
      Los encare….les dije que era feo mintieran así….y me siguieron mintiendo con total desfachatez…..a mi…una persona que pasó los 30….
      En ningún momento pidieron perdón….sino que se creían astutos conmigo….
      Y de veras que cuando en un alma como la de ese niño puro….se cruzan otras almas hay choqué de espíritus…y la maldad se manifiesta….
      Porque reconoce a la pureza…y no la soporta.

    • Laodicea dice:

      No se si hago bien contando esto aquí, pero creo que puede ser de ayuda para alguien:

      Cuando era niño fui víctima de abusos y coacciones sexuales por parte de unos niños mayores que yo. Eso tubo unas consecuencias desastrosas, por no decir que arruinó mi infancia y mi juventud. Tuve que vivir un infierno en vida junto a otros problemas en mi familia con mis padres que siempre discutían y generaban un infierno doméstico y no se podía hablar con ellos de ningún problema y menos de esto.

      No entraré en detalles, pero estuve metido en un hoyo y una espiral autodestructiva donde pude comprobar la influencia satánica en mi vida.

      Mi abuela fue clave en mi vida pues ella supo transmitir la fe a pesar de ser una persona casi analfabeta, gracias a ella fui monaguillo de pequeño y eso dejó una huella imborrable para el resto de mi vida,
      Si no hubiera vivido esa fe de niño, probablemente no estaría aquí ahora, al final Dios tenía un plan para mi y hoy soy Padre de tres hijos y estoy felizmente casado, a pesar de que mi mujer que fue agregada bastantes años del Opus Dei antes de conocernos, sigue sin caer de la burra con Bergoglio y dice que estoy loco, discutimos bastante por culpa de esto y me dice que estoy en una “secta”.
      Todo gracias al infame que está ahora en Roma. Le pido a Dios que esto acaba pronto y que a mi mujer la ilumine y se le abran los ojos pues nos estamos distanciando, se puede decir que ya vivo el cisma en mis carnes.

      Que Dios y su Madre les bendiga y ténganme presente en sus oraciones.

    • Laodisea, lo acompaño en el sentimiento. Tambien soy víctima de abuso. Somos muchos los que hoy vivimos el cisma en la carne, los que somos burlados por defender la verdad. Es lógico que no quieran creernos. Que Dios nos ayude a atravesar estos tiempos firmes en la fe, y recemos para que termine pronto.

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