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La esencia del Evangelio es la Verdad enseñada por Cristo

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«Un buen educador apunta a lo esencial. No se pierde en los detalles, sino que quiere transmitir lo que realmente cuenta para que, el niño o el estudiante, pueda encontrar el sentido y la alegría de vivir. Es la verdad. Lo esencial, según el Evangelio, es la misericordia. La esencia del Evangelio es la misericordia. Dios ha enviado a Su Hijo, Dios se ha hecho hombre para salvarnos, es decir, para darnos su misericordia. Lo dice claramente Jesús, resumiendo sus enseñanzas a sus discípulos: “Sed misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36)». (ver texto

A los católicos tibios les gusta este lenguaje: es sencillo, sentimental y blasfemo. Es el lenguaje propio de una mente perdida en su locura; de un hombre que sólo sabe hablar para que el que lo escucha esté contento, y diga: este hombre es un santo.

Si el usurpador del Papado, que es Francisco, alguna vez dijera una verdad, entonces sería un Papa legítimo. Pero es imposible que haya una verdad en su mente y en sus palabras. ¡Imposible! Su pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo se lo impide. Y, por tanto, habla muchas cosas –y habla de todo- pero nunca dice la verdad. Da vueltas y vueltas a la verdad, mostrando sólo lo que a él le interesa, es decir, su mentira, su engaño, su error.

Francisco habla sólo su lenguaje. Como el demonio: «Cuando habla la mentira, habla de lo suyo propio, porque él es mentiroso y padre de la mentira» (Jn 8, 44c). Francisco habla su lenguaje de la mentira, que es lo suyo propio. No tiene otro lenguaje. Y no puede tenerlo. No le entra en su cabeza, porque está cerrado a la verdad que viene del Espíritu. Y, por tanto, tiene su mente abierta a la mentira que viene del demonio.

Cuando el corazón se cierra a la Gracia, la mente se abre a la seducción del demonio. Y esto se hace de manera automática: quien no vive en Gracia, vive con el corazón cerrado a la verdad, y con la mente abierta a la mentira. Y es un juguete del demonio. Su mente da vueltas, constantemente, a lo que el demonio le vaya poniendo.

«Un buen educador apunta a lo esencial», pero un buen Obispo salva las almas del error y de la mentira: enseña la Verdad, guía hacia la verdad y gobierna con la Verdad. Eso es lo esencial en la Iglesia. Eso es lo esencial en el Evangelio de Cristo. Eso es la esencia de la vida espiritual: «Id, pues, enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuanto Yo os he mandado» (Mt 28, 19). La esencia del Evangelio es la Verdad: lo que Cristo ha enseñado a sus discípulos.

Francisco dice: «La esencia del Evangelio es la misericordia». Dice su lenguaje de la mentira. Sólo quiere presentar una mentira: su falsa misericordia. El concepto que él tiene de la misericordia. No quiere llevar al alma hacia la verdad de la misericordia, sino hacia la mentira de su idea de la misericordia: «Dios ha enviado a Su Hijo, Dios se ha hecho hombre para salvarnos, es decir, para darnos su misericordia»

Dios ha enviado a Su Hijo para quitar el pecado de Adán: «Por la transgresión de uno solo llegó la condenación a todos, así también por la Justicia de uno solo llega a todos la justificación de la vida» (Rom 5, 18). Jesús nos da Su Justicia, no su misericordia. Es Su Justicia la que nos justifica.

Francisco nunca da la verdad de la misericordia: «Cristo nos redimió de la maldición de la Ley haciéndose por nosotros maldición (…) para que al bendición de Abraham se extendiese sobre las gentes en Jesucristo y, por la fe, recibamos la promesa del Espíritu» (Gal 3, 13.14). La misericordia, que es la bendición que Dios da a Abraham, sólo es fruto de la Justicia: de ponerse como un maldito. Clavarse en la Cruz. Y de esa manera, los que creen, los que se unen a Cristo Crucificado, encuentran el camino de la misericordia en la Justicia del Padre.

Pero Francisco, va a lo suyo propio, al concepto que tiene en su mente de la falsa misericordia: «La Madre Iglesia nos enseña a dar de comer y beber al hambriento y sediento, vestir al desnudo». Esto es una gran mentira. «La Iglesia, “columna y fundamento de la Verdad” (1 Tim 3, 15), recibió de los apóstoles este solemne mandato de Cristo de anunciar la verdad que nos salva” (LG 17)» (Catecismo de la Iglesia Católica, 2032). Dar de comer y beber, vestir al desnudo no es la verdad que salva al alma. No es lo que enseña la Iglesia: «Compete siempre y en todo lugar a la Iglesia proclamar los principios morales, incluso los referentes al orden social» (Ib). La Iglesia enseña la norma de moralidad.

Francisco enseña su comunismo, que es su falsa misericordia. Toda la homilía sólo se centra en esto: «la Iglesia nos enseña a dar de comer y beber al que tiene hambre y sed; vestir al que está desnudo. Nos enseña a estar cerca del enfermo, ya sea en un hospital, en una residencia o en la propia casa. Nos enseña a visitar al encarcelado, mirándolo en su humanidad, pues sólo la misericordia puede cambiar el corazón y hacer que una persona vuelva a insertarse en la sociedad. Por último, la Iglesia nos enseña también a estar cerca del abandonado o del que muere solo».

Toda la preocupación de este hombre es que la gente viva insertada en la sociedad. Eso es todo en su falsa misericordia. Predica un plan social, unas escuelas para el pueblo, una política para las cosas del mundo, una economía para enriquecer a los pobres, una cultura en que se luche contra las injusticias sociales. Esto es todo en Francisco. Y no busquen una verdad porque es un Obispo sin verdad; es decir, ni es Obispo ni puede entender lo que es la verdad de la vida.

El buen Obispo enseña la doctrina de Cristo, que es una obediencia: «Yo os he mandado». Y lo que ha mandado Jesús no es un conjunto de palabras bonitas, que se dicen unos a otros y que todo el mundo las puede interpretar –después- como quiera. No; la doctrina de Cristo no es de Cristo, sino del Padre: «Mi doctrina no es Mía, sino de Aquel que me ha enviado» (Jn 7, 16). Y, por tanto, para enseñar esa doctrina divina, todo Obispo, todo sacerdote, tiene que poner su mente en el suelo, tiene que pisotear su orgullo, tiene que poner su vida en penitencia constante, para poder entender en su corazón esas Palabras divinas, y así ofrecerlas a los demás, sin añadir ni quitar nada.

Como esto no lo hace el gran bufón del Anticristo, al que llaman Francisco, entonces, quien vive una vida espiritual verdadera se da cuenta, al instante, de lo vacío, del sin sentido que es ese hombre, al que los necios le siguen llamando Papa, en la iglesia que ha formado en el Vaticano.

Las palabras de Francisco están vacías de la verdad: no tienen unción divina. No saben a Dios: no elevan hacia el cielo; sino que tienen el gusto de todo lo humano, de todo lo profano, de toda la porquería que se vive en el mundo. Arrastran hacia el mundo, hacia lo profano, hacia la vida de tibieza y de pecado. Dejan al alma viviendo en la inmundicia de su pecado.

Un Obispo, cuando habla, tiene que elevar el alma hacia lo divino. Francisco abaja al hombre al animal, a lo carnal, a lo material, a lo terrenal, a lo humano, a lo natural. Y lo hace con sus palabras bonitas, agradables, llenas de sentimentalismo barato. Es su lenguaje de mentira. Francisco habla para el sentimiento del hombre. Es como agarra a la gente. Lo sensual, después de lo carnal, es lo que lleva más almas al infierno. Un lenguaje sensual, desprovisto de las miras celestiales, para poner la mirada sólo en lo humano.

Francisco confunde la Misericordia con las obras de misericordia: «Lo dice claramente Jesús, resumiendo sus enseñanzas a sus discípulos: “Sed misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso” (Lc 6,36)».

Las obras de la misericordia se hacen por una justicia: «Mejor es dar limosna que acumular tesoros, pues la limosna libra de la muerte y limpia de todo pecado. Los que practican la misericordia y la justicia serán colmados de felicidad, mientras que los pecadores son enemigos de su propia dicha» (Tob 12, 9-10).

¿Alguna vez, Francisco, ha dicho que dar de comer expía los pecados? Nunca. Y nunca lo va a decir, porque no puede decirlo. Él sólo está en su negocio en la Iglesia: su marxismo. ¡Su maldito comunismo!¡Su maldita iglesia de los pobres y para los pobres! Francisco sólo está en su maldito pensamiento humano. Vive en él. Duerme con él. Y se pasea por todo el mundo para recibir una alabanza humana, y así quedar saciado de gloria mundana.

¿Todavía no han aprendido a disecar las homilías de Francisco? ¿A triturarlas? ¿A escupirlas?

Si no saben la doctrina de Cristo, entonces viven como muchos en la Iglesia: besando el trasero de Francisco. Obedeciendo su mente. Y abajándose a los caprichos de ese hombre para darle un gusto a él.

Llena está la Iglesia Católica de gente que vive en la inmundicia de su pecado: ellos son enemigos de su vida de felicidad, que persiguen constantemente. Van buscando una palabra positiva en la vida para, al momento, quedar vacíos de felicidad. Viven la felicidad del momento y quedan en la angustia de la vida por siempre. Son veletas de las modas de los hombres, de los gustos del mundo, del que dirán. Y no pueden vivir su vida oponiéndose a todo lo humano, luchando contra los hombres, contra sus mentes, sus opiniones, sus lenguajes humanos. No pueden. Ya han dicho no a la Verdad, a Cristo.

Es lo que pasa en la Iglesia: una Jerarquía acomodada a un lenguaje humano, que tiene miedo de enfrentar ese lenguaje humano. Tiene miedo de encararse a Francisco. ¡Menuda panda de idiotas! ¿Sois de Cristo o sois de Francisco? ¿Sois de la doctrina de Cristo o del comunismo de Francisco? ¡Panda de imbéciles es toda la Jerarquía que se somete a Francisco! ¡Muchos ya no van a salir de esa falsa obediencia! ¡Cuántos se van a condenar de la Jerarquía! ¡Muy poquitos, al final, cuando quiten la Eucaristía, se van a salvar! ¡Muy poquitos!

Esto no es un juego. La Iglesia es la Jerarquía. Y si la Jerarquía no defiende la Verdad, que es Cristo, en la Iglesia, esa Jerarquía se condena con su mentira en la misma Iglesia de Cristo.

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12 comentarios

  1. SE dice:

    Ofrecer cada día un sacrificio de sufrimiento para ayudar a Jesus a salvar almas que se encuentren en pecado mortal durante el Aviso.
    “Pedidme este regalo. A los que son de corazón humilde les pediré un sacrificio personal para Gloria Mía” MDM

  2. Juan Pablo dice:

    “No es un pecado que se hace por debilidad, sino por orgullo.”

    ¿Qué son si no, las llamadas “marchas del ORGULLO gay” por todas partes del mundo??

  3. josephmaryam dice:

    Ni hay matrimonio por la Iglesia ni hay matrimonio por lo civil. No sólo es ilícito, sino inválido.
    Esto es lo que se llama blasfemia contra el Espíritu Santo.
    Dios ya ha dado Sus Leyes al hombre: ley natural, ley divina, ley eclesiástica.
    La unión entre personas del mismo sexo es una blasfemia contra el Espíritu: va contra la ley natural, divina y eclesiástica.
    Este es el pecado que no tiene perdón. Es decir, no se puede salir de este pecado: no hay arrepentimiento.
    Porque es un pecado avalado sólo por la mente del hombre, que se ha puesto por encima de la Mente de Dios.
    No es un pecado que se hace por debilidad, sino por orgullo. Y ese orgullo se fundamenta en una idea contraria a la ley de Dios. No se fundamenta en un error en la mente. Sino que tiene su raíz en crear una ley que se oponga a la ley de Dios: es el error, la mentira, pero hecha ley, hecha vida, hecha obra. El hombre trabaja en su vida para vivir así: no sólo al margen de la ley de Dios, en diversos pecados, sino contra la ley de Dios. Poniendo leyes que van contra la naturaleza humana y contra la naturaleza divina, que se da en la gracia.
    El sacerdote que case a estos hombres comete este pecado contra el Espíritu Santo: tiene que oponerse a toda la ley divina, natural y eclesiástica. No es una ignorancia. Es una gran maldad. Y es una gran abominación.
    Es el orgullo de ponerse por encima de Dios y así arrastrar a los demás a hacer lo mismo. Es el mismo pecado de Lucifer, que arrastró la tercera parte de los ángeles.
    Esto es lo mismo: se necesita alguien en el sacerdocio que arrastre a los demás sacerdotes a hacer la misma abominación.
    Ese alguien es Francisco: con su blasfemia contra el Espíritu Santo está arrastrando a muchos a estas abominaciones.
    Por tanto, no lloren por estos hombres: ya están condenados.
    Lloren por las demás almas que todavía no han despertado y que pueden condenarse si se dejan arrastrar.
    No pierdan el tiempo rezando por Francisco: ya no se puede salvar. Es un demonio encarnado. Por sus obras los conoceréis. Ahí están las obras: son públicas. ¿Todavía no disciernen?

  4. José Manuel Guerrero dice:

    Laodicea mis felicitaciones por esa niña, que Dios la bendiga.

  5. Vania dice:

    Es algo muy cierto, que este Papa al que tenemos es tan mentiroso que sabe como manipularnos, nos trabaja al sentimiento barato, no lo seguimos mas ni lo vemos, fieles al Papa Benedikto XVI.

  6. Laodicea dice:

    Padre quería hacerle una consulta. Hay muy pocas iglesias donde se ponga el reclinatorio para comulgar de rodillas. Si no se pone reclinatorio, es correcto arrodillarse y cómo se ha de hacer?. Yo en alguna ocasión lo he hecho poniendo una rodilla en el suelo a modo de genuflexión. De todas formas mi mujer me dice que no haga eso pues dice que puedo tropezarme con el cura y que por culpa mía se le caiga la sagrada forma, yo creo que no, más bien creo que lo dice por respetos humanos, No quiero discutir con ella, tenemos dos niños pequeños y acabamos de tener una niña que tiene ahora 20 días y nació el día de la Asunción. Es un regalo del cielo.
    Es correcto si se comulga de pie, hacer una reverencia con la cabeza antes de recibir la comunión?.

    Muchas gracias y que Dios le bendiga.

    • josephmaryam dice:

      Sin reclinatorio, usted puede arrodillarse con las dos rodillas o con una. Depende de su equilibrio y de las circunstancias. Lo que dice su mujer es sólo el respeto humano, no otra cosa.
      También puede hacer una reverencia con la cabeza; pero, mucho más perfecto, es hacer la genuflexión, con una o dos rodillas, y después levantarse para comulgar.

  7. kaoshispano dice:

    EL LEGADO DE ORTEGUITA HABANERO DEL Gay2, padrino de paco1 JESUITAS….

    • KAOSHISPANO dice:

      era este el video, UNA NOCHE LOCA en el templo cubano :

    • Jose M dice:

      ¡Qué paciencia tiene Dios que no manda un rayo y los fulmina a todos! Se ha perdido todo sentido de lo sacro. Ya no es la Fe católica es otra “fe”, la de la masa estúpida. Y el sacerdote, ¿qué? ¿de campo y playa? ¿y su obispo?

  8. ana dice:

    La jerarquía vaticana, por lo menos los que ocupan los puestos más importantes, hace mucho tiempo que está infiltrada por masones y comunistas. Por esa razón ellos imponen su forma de pensar y actuar a todos los demás, con la misma táctica del comunismo, la llamada “línea del partido”; se dice que “Francisco es el Papa” y todos están obligados a decir y pensar lo mismo, se dice que en sus homilías hay “hermosa doctrina católica” y todos tienen que pensar igual. Quizás al margen de una falsa obediencia, también tenga algo que ver el hecho señalado por el P. Malachi Martin, quien dijo que desde que se decidió no dar a conocer el Tercer Secreto de Fátima -por el Papa Juan XXIII- la Gracia en toda la Iglesia ha ido disminuyendo cada vez más, y llegará un momento en que Dios retirará su Gracia por completo.

  9. Tere dice:

    Padre, yo tuve que dejar mi Parroquia e ir a otra vecina, en la homilía de hoy el sacerdote al hablar del Amor a los Enemigos, dijo que no hemos aprendido nada, que los catolicos haciamos agua y que debiamos cuidarnos de hacer escandalo?

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