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Los tres pecados sociales de la humanidad

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

Ana-Catalina-Emmerick.

«Sólo hay una Iglesia, la Iglesia Católica Romana. Aunque no hubiera en la tierra sino un solo católico, ése sería la Iglesia única y universal, esto es, la Iglesia Católica, la Iglesia de Jesucristo, contra la cual no prevalecerán las puertas del Infierno (…) muchos sacerdotes no saben lo que son, muchos fieles desconocen su propio carácter e ignoran lo que es la Iglesia de que forman parte. Para que ninguna potestad humana pueda destruir la Iglesia, Dios ha elevado la consagración sacerdotal a carácter indeleble. Mientras quede en la tierra un solo sacerdote debidamente consagrado, vivirá Jesucristo, como Dios y como Hombre, en la Iglesia en el Santísimo Sacramento del Altar» (Ana Catalina Emmerick – Tomo 1 – Libro 3 – Visiones del poder sacerdotal – 9. Palabras sobre la Iglesia Católica).

Muchos, que se dicen católicos, no saben lo que son, porque no viven la Gracia, que los Sacramentos dan al alma.

La Gracia es la unión con Cristo. Y, cada alma, se une a la Cabeza de la Iglesia, que es Cristo, como un sarmiento se une a la Vid. La Gracia es lo que une a Cristo. Sin Gracia, la unión que una vez se tenía, se va pudriendo, hasta que el sarmiento se cae o lo cortan de la vid.

Sin la fidelidad a la Gracia, las almas viven en la decadencia espiritual, sin poder recibir la Vida de Cristo, sin poder imitarlo, sin tener entrada a su pensamiento divino.

Por eso, hay tantas almas que revolotean en las cosas humanas, materiales, naturales, cayendo en estados de tibieza espiritual y haciendo que su mente se vaya pervirtiendo con todas las cosas humanas.

La Gracia da al alma un conocimiento divino, que enseña al hombre a pensar rectamente, no sólo las cosas divinas, sino las humanas.

Cuando el hombre cae en errores, en dudas, en temores, es por su falta de fe, que le viene por no ser fiel a la Gracia. Y permanece en lo humano, viendo la vida desde el punto de vista del hombre, sin posibilidad de mirar para arriba, de elevar su alma hacia lo divino, de entender la vida como la ve Dios.

Muchos católicos no son católicos. Tienen la etiqueta de católicos, se llaman a sí mismos católicos, pero ya no están unidos a Cristo, porque han echado en un saco roto la Gracia.

Y, entonces, están en la Iglesia sólo para una cosa: destruirla.

El Anticristo sólo tiene un fin en toda su obra: destruir la humanidad entera para destruir al sacerdote. Sabe que cuando aniquile a todos los sacerdotes, ya no habrá Iglesia. Y como hay sacerdotes que a pesar de su pecado, viven en el mundo y siguen siendo sacerdotes, el fin es claro. Por eso, muchos no han comprendido la gravedad del momento. Es el tiempo del Anticristo: el tiempo del pecado social que destruye la Iglesia.

Los tres grandes pecados sociales de la humanidad:

a. La humanidad ha pecado en Adán y Eva;

b. La humanidad ha pecado matando al Hijo de Dios, Jesucristo.

c. La humanidad peca rechazando la Iglesia que Jesús le dejó.

El plan de Dios en el Paraíso fue desbaratado y cambiado su resultado. Adán lo desbarató con su pecado, lo cambió con su vida; e hizo del Paraíso el lugar para iniciar la obra del demonio entre la humanidad.

Todo hombre que nace recibe dos espíritus: uno bueno y otro malo. Y, por tanto, en todo hombre se da una lucha espiritual entre estos dos espíritus. El hombre permanece en medio de esta batalla, y es llevado a obrar lo bueno o lo malo, según escuche a uno u a otro espíritu.

Ningún hombre está sólo en su vida. Ningún hombre obra sólo en su vida. Si obra un bien es porque escuchó al buen espíritu; si obra un mal es porque dio oídos al mal espíritu.

Es el espíritu el que hace pensar y obrar a los hombres; el que los mueve; el que les indica el camino de sus vidas.

Por eso, un hombre sin fe, sin la gracia, es un hombre perdido en la obra del mal espíritu. Pero un hombre fiel a la Gracia que ha recibido, entonces sus obras son las del buen espíritu.

Y todo está en la vida espiritual en discernir los espíritus para nunca equivocarse, para no caminar siguiendo al mal espíritu.

Adán no discernió el espíritu que movía a Eva, y quedó atrapado en la obra del mal espíritu, iniciando la maldad en el mismo Paraíso.

El desconcertante desorden, la infelicidad de la vida de los hombres, las tinieblas de la ignorancia en las mentes humanas, el odio manifiesto en las obras humanas, el mal con toda la gama de sus manifestaciones, las guerras y las violencias constantes, la posibilidad de preferir la muerte eterna en la desesperación del Infierno, son el fruto de ese pecado de Adán. Pecados sociales que vienen de un solo pecado.

De una sola obra de pecado, le vienen al hombre multitud de otros pecados, que hacen de la vida social un auténtico infierno. De esta manera, el hombre ha respondido al Amor de Dios en el Paraíso: con el pecado. Una monstruosa ingratitud, consumada en Adán y en la primera mujer, que poseían toda la Gracia, pero que prefirieron pecar, amar su pecado, vivir de su pecado.

Por el pecado de uno solo, todos hemos pecado. Es el pecado social que pocos comprenden.

Porque todos hemos pecado en Adán, entonces construimos nuestras vidas, nuestras familias, nuestros países en el pecado. Son vidas de pecado, son familias de pecado, son países para pecar, donde reina el pecado.

Y este es el sentido del pecado social: cada alma comete su pecado personal y eso se irradia en todo lo demás: familia, matrimonio, trabajo, iglesia, parroquia, comunidad, sociedad, nación, mundo entero. El pecado individual se hace social al participarlo a los demás en la vida, al comunicarlo al otro, al hacer que el otro también lo viva, lo obre en su misma vida.

El solo pecado de Adán se convirtió en el pecado de su mujer, al comunicárselo a ella, al unirse a ella, al vivirlo con ella. Y se convirtió en un pecado de los dos, de su matrimonio, un pecado social; y de los dos, nacieron otros pecados sociales; y concibieron a sus hijos en el pecado; y los educaron en el pecado. Y la familia se convirtió en un sitio de pecado social. Y el pecado se fue extendiendo socialmente, en todas las cosas, en todos los hombres, por todo el mundo.

A la rebelión de la humanidad en Adán y Eva, Dios responde con dos cosas: Justicia y Misericordia.

Con la Justicia castiga el pecado en la humanidad entera. Desde su origen hasta el fin, el hombre comerá el pan con el sudor de su frente. La Justicia pesará sobre la humanidad hasta el fin de los tiempos.

Con la Misericordia, Dios ofrece la promesa de la Redención. Para eso, escoge un pueblo, el pueblo preferido, que Dios quiere santo, pero que no se vuelve nunca santo a pesar de la lluvia de gracias y de milagros. Un pueblo que responde siempre con la ingratitud a la predilección divina.

Un pueblo lleno de profetas, que enseñan la Palabra de Dios, las obras que Dios quería, la vida que tenían que vivir los hombres en su estado de pecado, sin la gracia, para preparar el camino al Señor, que venía a implantar el Reino de Dios en la tierra.

Un pueblo que andaba entre la justicia y la misericordia, y que sólo aprendía la verdad a base de dolor, de sufrimientos, de expiación de los pecados. Un pueblo duro de cerviz porque no poseía la Gracia, que quita esa dureza, esa soberbia de mente.

Un pueblo que, a pesar de tantas gracias, cuando el Salvador nace lo combate, lo asedia, le hace la vida imposible.

El pecado social de ese pueblo elegido es tan grande que termina por matar al Hijo de Dios. Ese deicidio es más grave que el pecado de Adán en el Paraíso. Dios ha amado a su pueblo hasta lo más increíble, hasta darle a su mismo Hijo. Y su pueblo lo ha puesto en una Cruz. Ha clavado al Amor en el Odio del madero.

Y Jesús responde a esa obra de odio, suspendido en la Cruz, con una Obra de Amor: entrega a la humanidad Su Iglesia.

Esta Obra es la que culmina el pecado de Adán y abre el pecado del pueblo elegido. Adán no fue el que mató a Jesús, sino fue el pueblo que Dios había elegido.

Y, por eso, el pueblo judío no puede salvarse. Es un pecado social que incide en todo el pueblo elegido. En este deicidio se dan las dos cosas en Dios: Justicia y Misericordia.

Por la Justicia, el pueblo elegido anda errante por toda la tierra, sin posibilidad de establecerse como pueblo. Al tenerlo todo de Dios, como pueblo de Su Elección, lo perdió todo, hasta lo mínimo material. No hay providencia divina sobre el pueblo judío.

Misericordia, porque una parte del pueblo judío fue fiel al Salvador. Luego, también una parte de ese pueblo judío errante se va a salvar en el tiempo que Dios fije para eso. Y ese pueblo errante judío que se convertirá anulará, como pueblo, el pecado del pueblo elegido contra Jesús.

El pecado en el Paraíso fue de un solo hombre; el pecado del deicidio fue de un pueblo, de muchos hombres, de un grupo social. Jesús anuló el pecado de Adán en la Cruz. Pero todavía no está anulado el pecado social del pueblo judío. Jesús puso a toda la humanidad en un nuevo camino. Ya no es el camino que nace fuera del Paraíso, sino que es el camino que nace dentro de la Iglesia Católica, en la que es posible expiar todo pecado de los hombres.

Jesús entrega Su Iglesia a toda la humanidad, pero ésta se vuelve a oponer a esa Obra de Amor. Y comienza a maquinarse la destrucción del Cuerpo de Cristo, así como se maquinó la muerte de Su Cabeza.

Comienza una guerra agotadora, que se combate sin tregua desde hace más de dos mil años. Y, en este tiempo, las heridas han sido muy dolorosas, porque el pecado social sigue. Han sido muchos los esfuerzos de los hombres, en todas las épocas, para destruir a Cristo y a Su Iglesia.

Y esta batalla, que sigue su curso, que no descansa, es en estos momentos, de una furia que sólo las almas inconscientes no advierten; sólo los tibios no pueden verla. Y que llevará a la Iglesia hacia la persecución, con gran cantidad de víctimas entre el clero y los fieles.

En este tiempo en que vivimos dentro de la Iglesia se dan dos cosas muy importantes:

a. decadencia en todo el clero;

b. abominación en el Vaticano.

Son dos pecados sociales diferentes, pero que se enlazan uno con otro.

En la decadencia, observamos cómo la Jerarquía de la Iglesia va abandonando la línea de la gracia y ya no son otros Cristo, sino otros hombres, que hacen una obra de teatro en las misas, cuando se ponen a confesar, en la administración de los diferentes sacramentos. No tienen vida de oración, no saben discernir espíritus, no saben luchar contra el demonio en las almas, no enseñan la verdad a su rebaño, no lo guían hacia la santidad de la vida, no lo gobiernan en la verdad de la ley de la gracia. Es la grave decadencia, la grave corrupción de lo que es la esencia de la Iglesia: la Jerarquía. Sin un sacerdote debidamente consagrado no hay Iglesia; y sin un sacerdote que no sea otro Cristo, la Iglesia le pertenece al Anticristo.

En la abominación, se ve con claridad el fin que toma todo en la Iglesia: un fin humano, material, natural, sentimental, inicuo, carnal, de apostasía clara de la fe. La abominación comenzó cuando se puso el gobierno horizontal en la Iglesia. Y ha ido creciendo, de tal manera, que en estos momentos, es una obra de gran envergadura, que todavía no sale a luz, pero que ya está instalada en el mismo Vaticano.

Es una abominación que exige de la Jerarquía obediencia a un falso Papa, sabiendo que es falso. Se impone en las estructuras del Vaticano, que son sólo un conjunto de obras burocráticas, sin ninguna salida, sin ningún camino hacia la verdad, el silencio y el sometimiento a todo cuanto venga de Roma. Y, por eso, Francisco es intocable. A pesar de su gran pecado, nadie lo puede tocar. Es la abominación, que conducirá al cisma, un grave cisma que romperá la Iglesia en mil pedazos.

Muchos se van a condenar dentro de la Iglesia, porque ya no saben luchar contra el Enemigo. Ya no saben ver la batalla siempre en acción. Ya no disciernen nada. No saben discernir la hora de la Justicia que viene cuando el hombre destruya la Iglesia, quitando la Eucaristía. Y será la misma Jerarquía la que la destruya. Serán los mismos miembros de la Iglesia los que la destruyan.

Y, en esa hora, se producirá la mayor abominación en todos los aspectos: no sólo los hombres han matado al Salvador, sino que matarán también su Obra de Redención. Será el momento de la condenación en vida de mucha Jerarquía y de muchos fieles, que renegarán del amor a Cristo para poner su corazón en el amor a una criatura, que se hará pasar por Cristo: el Anticristo.

Esta abominación exigirá en Dios dos cosas: Justicia y Misericordia.

Justicia, porque todos los Enemigos de Cristo, dentro de Su Iglesia, perecerán y se condenarán. Toda la Jerarquía infiltrada se irá para el infierno directamente. No puede quedar como pueblo errante, porque el pecado es contra la Iglesia, que es la salvación para la humanidad. Fuera de Ella, no hay salvación. No puede quedar fuera de la Iglesia, viviendo una vida, porque esa vida es sólo para el infierno, sin posibilidad de salvar a ningún miembro de esa Jerarquía abominable. Fuera del pueblo elegido todavía había salvación, pero no fuera de la Iglesia.

Misericordia, porque la Iglesia remanente entrará en un tiempo de paz, en donde la Virgen María aplastará de nuevo, por segunda vez, la cabeza de Satanás. Quedará atado el demonio para que la Iglesia vaya hacia el Reino Glorioso.

Y será la nueva iglesia, la del Espíritu, la que anule la obra de destrucción que la Jerarquía infiltrada va a obrar dentro de poco.

Dios, en el Paraíso, ofreció al hombre una Obra Gloriosa; y el hombre la despreció;

Dios se hizo Hombre para que el hombre se divinizará; y el hombre despreció el don de ser hijo de Dios en el Hijo;

Dios, en la Cruz, ofreció a la humanidad, Su Reino glorioso; y el hombre lo despreció.

Son tres pecados sociales que van en contra de una obra social de Dios. En esos pecados sociales sólo hay que ver la batalla de espíritus para poder entender qué Dios quiere del hombre y de la Iglesia.

Y, cuando un falso Papa está sentado en el Trono que ha usurpado, entonces es claro que Dios quiere del hombre que salga de esa iglesia que no es Su Iglesia, para poder permanecer en la Verdad.

Y es lo que muchos no van a hacer, porque están pillados por la abominación en el Vaticano.

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20 comentarios

  1. elias dice:

    Me asombró que el pasado domingo en mi parroquia el celebrante, en las preces, pidiera por los que se escandalizan por los cambios que está habiendo en la iglesia.
    Comprobé también hace algún tiempo, no mucho, que durante una Santa Misa retransmitida para todo el mundo celebrada por Francisco, en el momento en que debía arrodillarse tras la Consagración del Pan y después tras la Consagración del Vino, el cámara enfocaba solamente en esos precisos instantes al público, el resto del tiempo a él. Precisamente estaba yo esperando ese momento para comprobar una vez mas como no se arrodilla y cual fue mi sorpresa que en esos precisos instantes me impidieron hacerlo, me dije ” saben que esto escandaliza a muchos”. De la misma manera pensé al oír la petición antes citada en la Misa del pasado domingo “son conscientes del escándalo que tales cambios están provocando”.

  2. josephmaryam dice:

    Esta es la degeneración del clero, afeminado, estúpido, con una masa católica imbécil, con una liturgia blasfema:

    Tiene una página de fans:

    https://www.facebook.com/don.bruno.maggioni?ref=profile

    • Jose M dice:

      Menos mal que no podía entenderlo todo, pues aún me hubiera puesto más del hígado. Que se vayan a la porra con su nueva religión. Yo voluntariamente me excluyo de esta panda de gilipuertas sentimentaloides que han perdido todo sentido del respeto que se le debe a Dios. Y si hipotéticamente llevaran razón, pues también nos salvamos nosotros pues según ellos todo el mundo esta salvo.

  3. Juan Pablo dice:

    Creo que lo más adecuado a estas alturas para la salud del alma y el cuerpo es ignorar todo lo que provenga del Vaticano mientras éste esté precedido por estas calañas y tratar de retirarse al silencio. En éste buen artículo bien ilustrado también, más sobre Bergoglio, su partido “por la paz” y la gentuza con la que se junta. Claro el dijo “no puedo estar solo”, por eso vive en Santa Marta y está llevando a los incautos a la muy anunciada “religión universal” masónica resumen de todas las religiones del mundo.

    http://nacionalismo-catolico-juan-bautista.blogspot.com.ar/2014/09/combatir-al-demonio-con-sus-propias.html

  4. Matias Esteban dice:

    Para agregar algo, aquí en Buenos Aires, se cuidaba mucho de aparecer con personajes de estas características; era mas que nada un Cardenal “politiquero” como diría el Padre Castellani; mas preocupado por influir en los políticos; en estar metido, como la llamamos aquí dentro de la “rosca” política…es decir, le gustaba mucho figurar en los medios, pero no a este nivel con deportistas y estrellas del espectáculo…

  5. Mima dice:

    Filomena, gracias por compartir este video, la verdad me causó asombro. Lo único que no entiendo es como este rabino no pudo convertirse al catolicismo antes de morir, si tuvo la gracia de recibir esa revelación, porque no se convirtio antes de morir?

    • partibus dice:

      Son judíos mesiánicos, dicen creer en Jesucristo pero no creen en la iglesia católica, al contrario están mas cerca de los protestontos de EEUU.

  6. Jose M dice:

    El rabino dice que la venida será después de la muerte de Ariel Sharon. Pues bien, éste murió el 11 de enero del 2014. Ergo, todo parece converger: el preaviso (sínodo), etc.

  7. María dice:

    Esta foto me produce un rechazo total. Desde el primer momento no sé qué manera tiene de vestirse Bergoglio que no le da la dignidad al cargo. Es que ni le cae bien el vestido. Quiero decir que esa apariencia no la he visto en ningún otro Papa. Y verlo ahí tan contento, tan campechano, amarrando a la moza…. Esta foto me parece obscena, la verdad.

  8. José Manuel Guerrero dice:

    Pues sì padre, hay que escupir y atacar sin piedad a ese degenerdao que usurpa la Sede de Pedro. Leido en un blog:

    ” Anónimo dijo…
    Hay algo menor,si se quiere, amigo Wanderer, que me impresiona desde el punto de vista psicológico. La mayor furia pro-fiestera de Bergoglio coincide con el muy trágico accidente que enlutó a su familia. Los detalles de este accidente son realmente horrendos, con cuatro inocentes muertos y un quinto en estado desesperante, sobrino carnal directo de Bergoglio. ¿Cómo puede este hombre, en un momento así, tener el ánimo para recibir a degenerados de todo jaez? ¿Cómo es posible que el alma no le pida recogimiento, silencio, retiro,lejanía de los flashes, soliloquio? Porque si lo viéramos sobreponerse a la tragedia para proseguir una tarea evangelizadora que no admite el sosiego del Pastor Universal, ni siquiera el legítimo sosiego del hombre quebrado, vaya y pase. Pero el tipo sigue de fiesta, como si nada. Con los cadáveres todavía calientes de su propia progenie. Este tipo es un monstruo.

    2 de septiembre de 2014, 22:40″

    • Matias Esteban dice:

      Sabe Don Guerrero que cuando sucedió el accidente del sobrino,terrible por cierto, aquí en Argentina esperábamos que suspendiera sus actividades y viajara al país para estar cerca…pero no, se quedo en Roma divirtiéndose…como si supiera que le queda poco tiempo y buscara disfrutar al máximo.

    • Jose M dice:

      o estoy paranoico o la forma de agarrar a la señora rubia no es la más propia de un consagrado. Ni yo me atrevería a agarrarla así por respeto a mi esposa. ¿o es puritanismo farisaico lo mío?

    • josephmaryam dice:

      Francisco no es lo que parece: no es Obispo, es decir, no tiene el Espíritu del sacerdocio y, por eso, sus formas exteriores son las de un hombre de mundo, no de un consagrado. Muchos se visten de Obispo y carecen de la devoción, de la unción sacerdotal. No pueden guardar el respeto ni tener la castidad que todo verdadero consagrado refleja al exterior. Cuando no se guardan las distancias, entonces el sacerdote es uno más del montón.

    • kaoshispano dice:

      ese accidente sin duda fue un castigo divino por cómo ha miserado y mundanizado a la juventud volviéndola ya ex-Catolica sin remedio, en los shows de Rio y Seúl.

      Que saboree paco1 Jesuitas el tentar a Dios, blasfemarlo en el E.S., y PERSEGUIR A LOS PEQUEÑOS DEL SEÑOR, ellos y su panda clerical nazi-Demoledora. MISERICORDINA?? no, castigos divinos pre-apocalipticos.

  9. Matias Esteban dice:

    Padre: lea esto, mas que interesante…

    Benedicto recibió al fundador de Juventutem
    El mismo día del “partido por la paz” Benedicto XVI recibió al fundador del movimiento juvenil por la misa tridentina
    Nada parece más contrastante en un día en que una multitud de personas habitualmente alejadas de la práctica religiosa y de las buenas costumbres católicas invadió la Santa Sede y recibió abrazos y elogios del papa Francisco. Mientras futobolistas, estrellas del mundo artístico y políticos oportunistas trataban de lucrar popularidad, el papa emérito Benedicto XVI recibió al fundador del Movimiento Internacional Jueventutem, que propicia la difusión en todo el mundo de la Misa Tridentina.

    Así lo refiere Zenit (versión inglesa):

    “El papa emérito Benedicto XVI recibió en audiencia pública el lunes a dos prominentes impulsores de la Misa en su Forma Extraordinaria.

    De acuerdo con el sitio MessainLatino, el papa emérito se reunió ayer por la tarde con Cosimo Marti, cofundador y tesorero de la Federación Internacional Juventutem, un movimiento de católicos jóvenes que favorecen la Misa Tridentina. Fue acompañado por Joseph Capioccia, director de la peregrinación “Summorum Pontificum Populus”, una peregrinación internacional a Roma que viene organizándose desde 2012.
    Marti había pedido audencia algún tiempo atrás con Benedicto XVI, pero luego sobrevino la renuncia del pontífice y creyó que su pedido había sido olvidado. La invitación a visitaral papa emérito este lunes, enviada por su secretario personal, el Arzobispo Georg Gaesnwein, por lo tanto le llegó como una gran sorpresa.

    Este año se cumple el 7º aniversario del Motu Proprio de Benedicto XVI Summoum Pontificum que liberalizó la celebración de la Misa conforme al ritual del Misal Romano de 1962, también conocida como Misa Tridentina.
    La Federación Juventutem celebra sus décimo aniversario este año y el cardenal George Pell, prefecto de la Secretaría de asuntos económicos de la Santa Sede celebrará una misa pontifical en la iglesia romana de laSantissima Trinitá dei Pellegrini, el 24 de octubre, afirmó Messa in Latino (…)
    Fuente: Zenit
    Sin duda, por otros canales, la Iglesia continúa ocupándose de las almas, de la santificación de los fieles. Aunque sin publicidad. La “Iglesia de la Publicidad” está dedicada a otros menesteres.

    Adjunto enlace: http://panoramacatolico.info/articulo/benedicto-recibi-al-fundador-de-juventutem

    • josephmaryam dice:

      El Papa verdadero se dedica a las cosas sagradas, santas, celestiales, divinas y espirituales en la Iglesia.
      El usurpador se dedica a su negocio humano en su iglesia y a beber la gloria del mundo.
      Para aquellos que no saben discernir entre Benedicto XVI y Francisco, que son muchísimos, ahí tienen una señal divina de lo que es el Sucesor de Pedro en la Iglesia, y lo que es un hereje y un cismático en Ella.
      Llamen a cada uno por su nombre y siempre estarán en la Verdad.
      A Benedicto XVI lo tienen que llamar Papa.
      A Francisco: el bufón del Anticristo. No se merece otro nombre con más respeto y dignidad. Se está riendo de todo el mundo en la Iglesia. Escupan siempre a Francisco en cualquier obra y pensamiento que haga o diga en la Iglesia. Con él ninguna misericordia, porque ya ha blasfemado contra el Espíritu Santo. No se merece ninguna oración, porque ya no quiere salvarse. Eso no le interesa ni lo busca. Sólo vive su vida. Y no más. Es un vividor. No es otro Cristo. No da a Cristo a las almas. No imita a Cristo. No se crucifica con Él. No abaja su mente humana para ver su pecado, sino que se ha puesto por encima de la Mente de Cristo en Su Misma Iglesia.
      Ante un bastardo así, sólo queda lo que hizo San Pedro con Ananías y Safira: que Dios le mande un castigo que le lleve al infierno de cabeza.

  10. Rosa Maria Cereceres dice:

    Muchas gracias Padre, yo tengo mucho miedo con lo que está pasando, creo que deberíamos unirnos en oración para pedirle a Dios por el Papa Benedicto XVI, Y tambien encomendarselo a la Sma. Virgen. Sobre todo tambien darle gracias porque ante estos problemas lo tenemos a usted por quien debemos orar mucho Que Dios lo bendiga siempre..

  11. msema dice:

    Gracias a Dios que hay un representante de nuestro Señor que tiene tanto conocimiento, discernimiento y nos da tanta luz
    Que El le bendiga y guarde. Recemos mucho y difundamos todo lo possible estas verdades.

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