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Corea y la predicación de un masón

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«Queridos amigos, sus esfuerzos como representantes políticos y ciudadanos están dirigidos en último término a construir un mundo mejor, más pacífico, más justo y próspero, para nuestros hijos. La experiencia nos enseña que en un mundo cada vez más globalizado, nuestra comprensión del bien común, del progreso y del desarrollo debe ser no sólo de carácter económico sino también humano. Como la mayor parte de los países desarrollados, Corea afronta importantes problemas sociales, divisiones políticas, inequidades económicas y está preocupada por la protección responsable del medio ambiente. Es importante escuchar la voz de cada miembro de la sociedad y promover un espíritu de abierta comunicación, de diálogo y cooperación. Es asimismo importante prestar una atención especial a los pobres, a los más vulnerables y a los que no tienen voz, no sólo atendiendo a sus necesidades inmediatas, sino también promoviendo su crecimiento humano y espiritual. Estoy convencido de que la democracia coreana seguirá fortaleciéndose y que esta nación se pondrá a la cabeza en la globalización de la solidaridad, tan necesaria hoy: esa solidaridad que busca el desarrollo integral de todos los miembros de la familia humana» (ver texto).

¿A qué aspira la masonería? A llegar a que cada uno sea el hombre ideal por su propio esfuerzo: «Es importante escuchar la voz de cada miembro de la sociedad». El hombre, para construir un mundo mejor no tiene que escuchar a Dios en su corazón, no tiene que cumplir unas leyes divinas, no tiene que pertenecer a la Iglesia que fundó Jesucristo, sino que tiene que escuchar la voz de todos los hombres. ¡Humanismo, humanismo, humanismo! Es decir, Dios no cuenta nada para el masón. Es sólo un concepto, un lenguaje, pero lo que le interesa al masón es el hombre. Y sólo el hombre. El dios de los masones no interviene en la vida de los hombres, porque sólo existe en la mente de cada uno, pero no en la realidad.

La masonería lo que hace es promover lo común a todas las religiones: hay que aceptar aquello en lo que coinciden todas las religiones: «Es asimismo importante prestar una atención especial a los pobres, a los más vulnerables y a los que no tienen voz, no sólo atendiendo a sus necesidades inmediatas, sino también promoviendo su crecimiento humano y espiritual». Atiende a los pobres, pero no a los ricos. Atiende a los más vulnerables, pero no a los fuertes. Atienden a los que no tienen voz, pero no a los que tienen. Lucha de clases. Fíjate sólo en esa parte de la humanidad. ¿Y qué hacemos con la otra? ¿Qué hacemos con los ricos? ¿Hay que volverlos pobres para ocuparse de ellos? ¿Qué hacemos con los más fuertes en la sociedad? ¿Hay que despojarlos de todo para que sean vulnerables y nos ocupemos de ellos? ¿Qué hacemos con los que tienen voz? ¿Hay que callarlos para que seamos justos con ellos?

Cuando el hombre busca los derechos humanos y sus justicias, el hombre niega el Evangelio en toda su totalidad. Ya el hombre no vive ni para salvarse ni para salvar. Vive para alimentar un grupo de hombres que no tienen comida o un techo. Vive para algo humano. Algo que pasa y que no tiene ningún valor.

Los masones quitan muchas cosas específicas de cada religión, de cada cultura, de cada nación, de cada sociedad, para quedarse con un núcleo, con una esencia vacía de cualquier verdad. De esta manera, nace el laicismo masónico: lo religioso queda para la conciencia de las personas, para lo privado de cada uno. En lo exterior, tiene que verse lo común, lo global, lo popular, lo profano, la moda que siguen todos, el pensamiento que tienen todos, la cultura que viven todos: la idea global, la obra global, la vida global, la globalización de la solidaridad: «Estoy convencido de que la democracia coreana seguirá fortaleciéndose y que esta nación se pondrá a la cabeza en la globalización de la solidaridad, tan necesaria hoy: esa solidaridad que busca el desarrollo integral de todos los miembros de la familia humana».

Hay que buscar un mundo mejor para todos: no sólo para los católicos. También para los musulmanes, para que puedan matar en nombre de su dios, que como es un concepto, como dios no interviene en lo exterior de cada hombre, sino que está en la conciencia de cada uno, hay que dejar libre el camino para que los musulmanes busquen ese mundo mejor a base de cortar cabezas. Hay que ser solidarios con los musulmanes. Ellos quieren cortar cabezas: eso es pacífico y justo para ellos. Respeta su pensamiento humano. Sé tolerante con ese pensamiento. Sé solidario con él. Hay que aceptar lo que es común para todos, porque se habla de una comprensión del bien común en términos globales. Y no podemos quitar a los musulmanes su idea de matar, porque eso está dentro del bien global. Los musulmanes nacieron para matar. Y el mundo está lleno de gente y hay que despejar el camino un poco.

Este es el pensamiento de Francisco. Francisco nunca dice que los musulmanes son gente demoníaca, pecadora y que, por tanto, no se puede buscar con ellos un bien común. De esto, Francisco no dice nada. Francisco mete en el saco a toda la humanidad y, como todos somos buenísimos, entonces a ponerse a buscar ese bien común global, en que se da la mano a unos musulmanes que cortan cabezas.

Francisco ha quitado el pecado del horizonte. Y sólo se ha quedado con los males que son productos de la mente del hombre. Como piensas mal, entonces cortas cabezas cuando no conviene cortarlas. Vamos a ponernos a dialogar, a buscar una idea de paz en que no cortes cabezas o las cortes para conseguir un objetivo: tener una humanidad modelo. Una vez que se llegue a ese objetivo, no cortes más cabezas. Charlemos y negociemos qué cabezas puedes cortar y cuáles no. Así habla y piensa un masón.

Un gobierno masónico no cede ante nada, aunque sea un daño gravísimo, como los musulmanes en sus guerras, sino sólo por conveniencia, es decir, porque conviene ahora dejar de cortar cabezas. Pero, después, hay que seguir cortando. Es lo que ha ido a negociar Mons. Tomasi: «La acción militar, tal vez en este momento es necesaria» (ver noticia). Hay que dejar de cortar cabezas ahora porque la cosa está de castaño oscuro. Y, entonces, es buena la guerra. Cada hombre tiene derecho a ser ese hombre ideal que busca por su propio esfuerzo y con sus propios medios. Estos musulmanes se están esforzando para ser ese ideal de hombre, aunque corten cabezas.

En el ideal masónico, no existe la moral y la ética como la entiende el católico. Es la moral del hombre: como la concibe el hombre, fuera de Dios, porque Dios no interviene en la vida de los hombres. Dios es sólo un lenguaje bonito para tranquilizar las conciencias. Y, en la mente de cada hombre, hay una evolución en su pensamiento y, por tanto, en su moral y en su ética. Y unos necesitarán matar por el grado en que esté su idea de ser un hombre perfecto. Y, cuando hayan alcanzado ese grado, pasan a otro, en donde no matan.

«De María, llena de gracia, aprendemos que la libertad cristiana es algo más que la simple liberación del pecado. Es la libertad que nos permite ver las realidades terrenas con una nueva luz espiritual, la libertad para amar a Dios y a los hermanos con un corazón puro y vivir en la gozosa esperanza de la venida del Reino de Cristo» (ver texto). ¿La Virgen María, como llena de gracia, enseña a sus hijos que la libertad es algo más que la liberación del pecado? ¿Eso es ser llena de gracia? ¿Eso es lo que trasmite una Madre a Sus Hijos? Ciertamente que en la mente de Francisco así es; pero sólo porque no sabe lo que es la Gracia.

La llena de Gracia es la que no puede pecar: nunca ha pecado. Nació sin pecado, vivió sin pecado y murió sin pecado. Es decir, que la Virgen es divina, por ser llena de Gracia. ¿Y qué enseña la Virgen a Sus Hijos con esto? Una sola cosa: que odien el pecado, porque todos los hombres pueden pecar.

La Virgen, como llena de gracia, no enseña la libertad cristiana, ni como liberación del pecado ni como amor del Espíritu. La Virgen, como llena de gracia, enseña a no pecar, a tener temor de Dios, a vivir una vida de virtudes, de penitencia, de oración continua. La Virgen enseña a luchar contra el demonio y contra todos los hombres que son una zancadilla para hacer la Voluntad de Dios. La Virgen enseña a discernir espíritus para que los hombres aprendan lo que es la Voluntad de Dios.

Pero, ¿qué enseña Francisco? Su ideal masónico: tienes que ser libre para ver la vida terrena con la luz espiritual. ¿Y qué clase de luz es esa? La de su memoria fundante: «La “gran señal” que nos presenta la primera lectura nos invita… a tomar conciencia del futuro que también hoy el Señor resucitado nos ofrece» (Ibidem). ¿El señor ofrece a sus almas el futuro? ¿No nos dicen los santos que para hacer la Voluntad de Dios hay que vivir el momento presente? ¿Qué cuanto más el hombre esté preocupado por su futuro, menos conoce lo que Dios quiere de él? Así que ver a la Virgen es tomar conciencia del futuro. Esta es su memoria fundante. La fe, como la concibe Francisco, consiste en tomar del pasado, en recordar los tiempos anteriores y poner un camino para el futuro.

Y, entonces, continúa diciendo: «Los coreanos tradicionalmente celebran esta fiesta a la luz de su experiencia histórica». ¿Desde cuándo el católico celebra las fiestas más importantes en la Iglesia, como es la Asunción, mirando la historia? ¿No es la Asunción de la Virgen María un misterio de Gracia? ¿Y no es con la Gracia cómo el alma penetra en ese Misterio? ¿No son las fiestas de los grandes Santos, no son las fiestas de la Virgen un acontecimiento de la Gracia para poder recibir más gracias, para ser merecedor de otras gracias?¿No deben las almas, en la Iglesia, prepararse a estas grandes fiestas con oración y con penitencia para conseguir más gracias? ¿No está obligado el alma, en estas fiestas, a dar una promesa a Dios para expiar sus pecados y poder crecer en la santificación de su vida, que es otra gracia?

Esto es lo que no enseña Francisco: no es sacerdote para el alma. Es un masón para un gobierno mundial, para una iglesia universal, global.

Y, como todo es tomar conciencia del futuro que Dios ofrece, entonces esta celebración es para eso: «le pedimos que nos ayude a ser fieles a la libertad real que hemos recibido el día de nuestro bautismo, que guíe nuestros esfuerzos para transformar el mundo según el plan de Dios, y que haga que la Iglesia de este país sea más plenamente levadura de su Reino en medio de la sociedad coreana».

¡Ser fieles a la libertad real que se recibió en el Bautismo! ¿No dicen los santos que hay que ser fieles a la gracia del Bautismo? ¿No enseña eso la vida espiritual? ¿El Magisterio de los Papas no pone el dedo en la llaga cuando muestran que Adán fue «engañado para siempre por su libertad, y hubiera quedado postrado por la opresión de esta ruina, si más tarde no le hubiera levantado, por su gracia, la venida de Cristo, quien por medio de la purificación de la nueva regeneración, limpió, por el lavatorio de su bautismo, todo vicio pretérito”» (Concilio de Éfeso, “Indículo” sobre la gracia de Dios)?.

Es la libertad lo que produce el pecado en el hombre; es el deseo de ser libre, de hacer lo que le da la gana. Y nunca el Señor manda ser fiel a la libertad, sino a Su Gracia. Cualquiera que tenga dos dedos de vida espiritual lo comprende. ¡Pero cuántos católicos que han leído esta homilía de Francisco y se han tragado todos los errores y herejías que tiene! ¡No viven su fe! Y viene un señor que no posee la fe católica, sino que se dedica a dar su lenguaje florido en la Iglesia, y nadie ve la herejía, porque todos están contentísimos siendo herejes y cismáticos en la Iglesia. Y, después comulgan y se confiesan y siguen en su misma herejía.

«que guíe nuestros esfuerzos para transformar el mundo según el plan de Dios»: Dios no manda transformar el mundo, sino el corazón. Si las almas no purifican sus corazones del pecado, el mundo sigue como está: en un hervidero de demonios, por todos lados. Francisco se empeña en fabricar, con su esfuerzo humano, su mundo global, en que caben todos, porque todos son impecables en su libertad.

«que haga que la Iglesia de este país sea más plenamente levadura de su Reino en medio de la sociedad coreana»: hagamos una Iglesia que sea levadura de herejes, de cismáticos, de homosexuales, de ateos, de ilustres pecadores que charlan con los demás de la vida tan maravillosa que Francisco obra en la Iglesia: ¡qué santo varón!¡que humildad en la Silla de Pedro! ¡qué palabra tan sencilla es la que dice!

¿Todavía no han aprendido a leer a Francisco? Es muy fácil. Sólo hay que vivir en Gracia y ser fiel a esa Gracia. Y, como todo es Gracia, el Señor va llevando al alma hacia la Verdad, viendo los errores de los demás y pasando a través de ellos sin mancharse las manos con el pecado de esas personas, que se han creído dioses en la Iglesia: hablan como si su discurso estuviera lleno de la Verdad plena. Y, los que dan publicidad a ese necio, son peores que él. Porque si Francisco, en su orgullo, se ha creído un dios, un santo, un hombre justo y perfecto, que ha llegado con su esfuerzo humano al hombre ideal; los demás, en su soberbia, se creen los más poderosos porque obedecen a uno que llaman Papa. Y se autodenominan católicos, los que antes aborrecían de ser católicos. Ahora, quieren serlo porque tienen un hombre que habla como ellos y vive como ellos: como un demonio, con el nombre de católico a su espalda.


4 comentarios

  1. Gracias Padre, yo tambien me uno a todos los comentarios que acabo de leer. Que Dios nuestro Señor lo siga bendiciendo para bien de todos los que estamos atentos a esta situaciòn. Yo soy ignorante pero tengo mucha fe y amo a la Santisima Trinidad y a la Virgen Santìsima y le pido que nos ayude a los catòlicos de verdad que nos sostenga en la fe y nos ilumine siempre.

  2. kaoshispano dice:

    CLERO progre-masonete mundi de la posmodernidad CVII.

    no hay más, ya no son de la Revelacion ni del Evangelio, ni tienen Gracia en el ES ni don de profecia.

    YA NO SON LA IGLESIA…. Dios no los perdone el dia que lo paguen todo, EL DIA FINAL.

  3. Raúl dice:

    Yo particularmente Ni lo leo, ni lo veo, ni nada de nada. Desde el principio me convenci que era un hombre falso y que poco a poco arrastraría a una muchedumbre al error. Solo hay que escucharle hablar para que el espíritu se sobrecoja ante su herética perorata. Ahora Solo nos toca estar atentos y preparados para cuando tengamos que dar testimonio de la verdad y en el caso la vida por Cristo.

  4. Mar R Beng dice:

    Gracias Padre, desde luego en todo lo que dice este hombre continuamente silencia la necesidad de la Gracia para la salvación del hombre. Siempre está ocultando a Jesús, y a Jesús crucificado más aún. Silencia el Sacrificio de Jesús. Y reduce la redención humana a resolver las necesidades materiales del hombre en esta vida… nada que decir sobre su alma, sobre lo que vendrá después. De eso no toca hablar.

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