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Ser tibios para nunca salir de la tibieza

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Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

caputnigrum

Francisco es tres cosas: masón, comunista y protestante.

Masón, porque no posee el Primado de Jurisdicción, sino que está en el gobierno de la Iglesia con un poder humano. El poder divino no puede actuar en él porque Francisco es un hombre que pertenece a la masonería y, por tanto, está excomulgado de la Iglesia automáticamente. Su poder divino, que viene del Papa legítimo, Benedicto XVI, es nulo al ponerse como usurpador del Trono de Pedro.

Con este poder masónico, Francisco predica la tolerancia con los demás hombres, la unidad en la diversidad entre todas las religiones, y se convierte en un nuevo inquisidor, un dictador, un jefe político para una nueva sociedad en el Vaticano.

Su gobierno horizontal es el cisma en Roma. Ese gobierno, si se consolida en las demás diócesis, se convertirá en un gobierno mundial, desde Roma. Es un pulpo con muchos brazos, que tiene una cabeza escondida, que sólo saldrá a la luz con la aparición del Anticristo.

El problema, para muchos, es que tienen a Francisco como Papa legítimo y no ven este poder humano, Al no discernir entre ley de la Gracia y ley canónica, ciegamente señalan la legitimidad de Francisco y la pérdida del Poder Divino en Benedicto XVI.

Este no discernimiento viene por no considerar el dogma del Papado, que es un carisma en la Iglesia, no sólo una Gracia. Y, como carisma, es un bien común para toda la Iglesia; un bien que puede ser obrado en el pecado de la persona. Un bien que abarca no sólo a la vida del Papa, sino a la vida de toda la Iglesia.

Una Iglesia es infalible porque lo es el Papa. Una Iglesia es falible porque así lo es su cabeza. Para ser infalible en la Iglesia es necesario obedecer al Papa legítimo. Para ser falible, sólo se necesita la desobediencia al Papa legítimo.

En estas circunstancias que vive la Iglesia, quien obedece a Francisco es falible de manera absoluta, no sólo relativa: es decir, no puede poseer toda la Verdad, porque está obedeciendo la mente de un hombre, que no es Papa, que no es infalible, que no posee el carisma del Papado.

El que está con Francisco se pone en la mentira y pertenece a la nueva sociedad, que este hombre ha creado con su gobierno de muchas cabezas. No pertenece a la Iglesia Católica, aunque exteriormente esté en Ella y trabaje en Ella. Para pertenecer, en la realidad, en la práctica, a la Iglesia Católica es necesario que se tenga el bautismo y que se profese la fe verdadera. Quien no la profese, no es católico, no está dentro de la Iglesia.

Porque ser católico no es un nombre, una etiqueta, un lenguaje humano: es perseverar en la Gracia. Es ser fiel a la Gracia. Es vivir y obrar con la Gracia.

Muchos están en la Iglesia y no se confiesan: no son católicos practicantes. Son sólo gente que vive su pecado en la Iglesia y, por tanto, almas que crucifican a Cristo todo el día.

El Señor ha puesto el Sacramento de la confesión para algo: para que el alma permanezca en la Gracia. Y quien permanece en la Gracia, permanece en el Amor de Dios. Y quien es amado por Dios es Iglesia, hace la Iglesia, construye la Verdad de la Iglesia.

Pero quien se deja en su pecado, quien vive en su pecado, por más que vaya a misa todos los días y no comulgue, no es católico, no es Iglesia, no construye la Iglesia.

El alma que no desea salir de su pecado, que no lucha por poner un camino para alejarse de su pecado, que no espere salvarse. Porque Dios salva al que quiere salvarse: al que ve su pecado, al que lucha contra su pecado. Pero aquella alma que no mira lo que hay de negro en su corazón, Dios no la salva.

La salvación comienza por entender el alma que sólo posee en ella la maldad. No hay un solo justo. Todos somos pecadores, hacemos lo que no queremos y no hacemos lo que deseamos. El hombre se encuentra dividido desde que nace. Y, aunque reciba el bautismo, sigue dividido en su interior, porque el Bautismo no puede quitar la división que produce el pecado original en las tres vertientes del hombre: alma, espíritu y carne.

La oscuridad de la mente, el orgullo de la persona y la debilidad de la carne hay que soportarla hasta la muerte. Es el misterio del pecado original.

Por eso, son tres pecados los que los hombres obran constantemente en sus vidas: soberbia, orgullo y lujuria.

Por la soberbia, el hombre enseña la mentira. Por el orgullo, el hombre se impone con poder. Por la lujuria, el hombre es un vividor.

El Poder Divino, en la Iglesia, produce que el Papa y los Obispos que le obedecen, enseñen la Verdad, guíen a las almas hacia la salvación y la santificación y obren lo divino en lo humano.
Pope Francisd

Al no poseer este Poder Divino, Francisco, en su calidad de Obispo, tiene tres vertientes: poder humano, enseñanza comunista y obra protestante. Por el poder humano, se dedica a todo lo humano y con un fin humano en su nueva sociedad. No hay nada divino. Todo cuanto hace es nulo a los ojos de Dios.

Por su magisterio marxista, Francisco hace de la Iglesia un conjunto de hombres, que se dedican a resolver los muchos asuntos humanos, materiales, naturales, políticos, económicos, de su nueva sociedad. Están abocados a los derechos humanos y a las justicias sociales. Nada les importa el camino de cruz para salvar el alma.

Por su protestantismo, Francisco se declara un vividor y lo predica así a toda la Iglesia. Como todo el mundo es santo, no hay pecado, entonces todos se salvan por lo que viven en sus vidas humanas. No importa lo que vivan. Dios es tan misericordioso que siempre hay un camino para salvarse, a pesar de que nuca se quite el pecado, de que nunca se luche contra el demonio.

Estas tres cosas son propias de este hombre. Nada más hay que mirar sus obras en la Iglesia y sus predicaciones.

Pero, para muchas personas, Francisco es un santo. Es decir, no ven la maldad de este hombre. Y no pueden verla. No pueden discernirla. Y si mañana Francisco dice que la Virgen María no es Inmaculada, estas personas se lo creen sin más. Así de ciegos están muchos católicos.

Francisco ya ha dicho sus herejías. Y muy claras. Y la gente lo sigue aplaudiendo. Y va a Roma para verlo y escucharlo. Entonces, ¿cuál es el problema de toda esta gente? Sólo uno: su tibieza.
comunista

Por la tibieza, las almas dicen que Francisco ha logrado que en su corto pontificado, la gente vuelva sus ojos a la Iglesia y se acerque a ella. Esto lo proclama gente muy importante, muy influyente en la Iglesia. Y son gente de una vida espiritual tibia, es decir, son ciegos para la Verdad, astutos para decir la mentira.

El tibio no puede ver la Verdad, no la puede discernir, no sabe caminar en la vida buscando la Verdad. San Agustín, en su etapa de pecador, no era tibio, sino que estaba atento a buscar la verdad que sabía que no tenía. El tibio no sabe que no posee la Verdad, sino que se encuentra seguro en sí mismo de que la posee. El tibio sólo ve su mentira y la pone como verdad. El tibio constantemente está dando vueltas a su tibieza.

La tibieza es un estado del alma en que ésta se queda quieta en una cosa; está agarrada a algo; está fija en algo, que suele ser un pecado o un apego a la vida o a las criaturas. Y ese pecado o apego, le impide levantar el vuelo hacia Dios. Hace que su alma esté girando, valorando lo que posee, sin darse cuenta de que eso que posee es una mentira, un engaño, una falacia.

Muchos, en su tibieza, son fieles al Magisterio de la Iglesia, y no pueden entender que los Cardenales puedan elegir a un usurpador del Trono de Dios. Se apegan tanto a las formas exteriores, a la historia, que no pueden discernir la Verdad. Como un Papa renunció y los Cardenales eligieron a otro, entonces Francisco es Papa. En su tibieza, se convierten en fanáticos del Papa. Idolatran al Papa de turno.

La tibieza hace muchos estragos en las almas porque ataca los tres pecados del alma: la soberbia, el orgullo y la lujuria. Hace que la soberbia se agrande. El alma crece en sus pensamientos propios: valora sólo su pensar, su idea de la vida, su plan en la vida. Si la tibieza se enraíza en una idea soberbia, si el alma, en su tibieza, se apega a una idea, entonces el soberbio se vuelve iracundo, impaciente, colérico, violento. Y lucha por esa idea, que es caldo de cultivo de su tibieza.

La tibieza hace que la persona se eleve en su rango, se crea más justa o más sabia o más importante que los demás. Eleva el orgullo de la persona y la mueve a buscar la gloria del mundo, el aplauso de los demás, su reconocimiento. Si la tibieza se enraíza en la persona, entonces ésta se convierte en un dictador, en una autoridad sin control, que todo lo quiere tener bajo su dominio, visión, conocimiento.

La tibieza hace que la vida de las personas se mueva sólo para los placeres, para lo mundano, para lo temporal, para lo que siempre tiene un final, algo caduco. A la gente tibia le gusta lo que caduca. No quiere estar en una cosa siempre. Nunca el tibio busca lo eterno, lo que permanece. Y, por eso, el tibio no soporta las Verdades Absolutas, siempre anda buscando los cambios, las modas, los momentos de placer, los tiempos para su egoísmo, los fenómenos que más le ayudan a vivir su vida como su tibieza se lo pide.

Por eso, ante un Francisco, enseguida salen los tibios por todos los lados. Son como hormigas, cucarachas, que no se sabe por dónde salieron, pero que se ven.

Ahora, en toda la Iglesia se ven los tibios: gente que no tiene ni idea de la vida espiritual y que se pone a opinar de todo. Gente que defiende a la Iglesia, defendiendo a Francisco. Es el absurdo de estas personas. Pero no son capaces de ver su absurdo. Su tibieza les impide ver la maldad como maldad.

Los tibios no son ni fríos ni calientes. Se quedan siempre entre dos aguas. Es decir, no son personas que se atrevan a dar testimonio ni de la verdad ni de la mentira. Son masa. Y se encuentran bien siendo masa. Luchan por la masa, luchan por una comunidad, por un grupo de personas. Pero luchan sin dar la cara, sin poner la otra mejilla, sin pringarse los dedos. Son gente relajada en la vida espiritual. Tienen la ley del más mínimo esfuerzo. No buscan luchar, sino siempre descansar, siempre dedicarse a su vida, siempre buscar un pensamiento positivo de la vida. No les gusta que le hablen de cosas negativas o que se les turbe en su tibieza. No saben sufrir, no saben crucificarse, no saben amar saliendo de sí. Aman exigiendo del otro un bien.

Muchos tibios hay en la vida de la Iglesia. Mucha gente que no ha comprendido su propia vida de tibieza y que quiere enmendar la plana a los demás. Son los que se rasgan las vestiduras porque se critica a su Papa Francisco. No quieren que nadie lo critique. Sólo desean que todo el mundo hable bien de él.

Esta masa de ignorantes de la vida de la Iglesia es la que conforma el gobierno horizontal de Francisco. Los hombres herejes son los primeros tibios en la Iglesia: se apegan a su idea tibia y viven atados a esa tibieza. Viven creyendo que tienen vida espiritual y fervorosa. Viven creyéndose santos en la Iglesia. Viven santificando a pecadores en la Iglesia. El ejemplo más notorio de tibieza es el de Francisco, que puso como modelo de santidad al hereje Kasper. Y esto debe ser una señal para todos.

Francisco no busca santidad en la Iglesia, sino pecadores. Almas que vivan en sus pecados y que no los quieran quitar. Y, por eso, es un hombre para el mundo y del mundo. Es un hombre que no ha comprendido lo que es Cristo ni Su Iglesia. Es un hombre que peca y exalta su pecado, lo justifica y se pone como modelo para muchos.

Por eso, se comprenden que el demonio haya querido hacer la jugada de matarlo para ponerlo como un mártir. Así lo ve la gente. Y, en esta inopia de la vida espiritual, que es la tibieza, no se puede salir sin una gracia muy especial del Señor.

El tibio es tibio porque quiere, no porque lo entienda. Es su vida de tibieza lo que persigue. No busca una razón para cambiar de vida. Sólo busca asentarse más en su tibieza para creerse el más santo de todos.
apsotasia

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13 comentarios

  1. elias dice:

    Hoy en el sermón de la Misa transmitida por una conocida radio católica:
    “…Dios no castiga…”.

    A mi esto me parece que es mentirle a los fieles. Es muchas veces doloroso corregir a nuestros hijos pero mas doloroso seria que por no corregirles se condenaran. De igual forma Dios nos corrige y reprende mediante acontecimientos de vida para que reflexionemos y nos convirtamos a El. Si Dios no nos castigara sería como decir que no le importamos, que le da igual nuestro proceder y las consecuencias que por eso nos sobrevendrían.
    Él mismo nos dice en la Biblia: “Yo al que amo lo corrijo y reprendo”…; “me castigo, me castigó el Señor pero NO ME ENTREGÓ A LA MUERTE”…; “nuestro castigo saludable recayó sobre Él “…
    No se está preparando a los fieles para recibir con amor y sumisión a Dios los castigos anunciados en las Sagradas Escrituras, incluso para poder evitarlos o disminuirlos mediante la conversión, oración y penitencia, ni para sufrirlos con espíritu de reparación. Las señales que se nos han dado en la Biblia sobre los últimos tiempos y la parusía están a la vista, son evidentes, hay que preparar al rebaño, y en lugar de eso se le engaña dando pie a que impere la tibieza.
    En el episodio bíblico “el Niño perdido y hallado en el templo” vemos como Nuestro Padre compartió con Maria y José el dolor por la pérdida eterna de tantos hijos, por eso son los mejores colaboradores de Dios para la salvación de las almas.

    • josephmaryam dice:

      Lo que hay que hacer es no escuchar más esa radio católica. El Espíritu Santo no necesita radios ni tvs. Sólo corazones humildes, abiertos, para transmitir de forma íntegra la verdad del Evangelio. Por eso, dejen de estar escuchando a soberbios que hablan de Dios pero que enseñan la doctrina del demonio. Dejen a toda esa gente que está haciendo propaganda a Francisco. Ahora la moda es la misericordia. Y, por tanto, ya no hay justicia porque así lo dice un subnormal que han puesto en la Silla de Pedro. Y todos haciendo caso a ese subnormal.
      Y, cuando los hombres aprendan a ver a Cristo a través de su Divinidad, entonces verán que Jesús es un Dios que castiga, que Jesús no es sólo Misericordia, sino Justicia.
      Pero como los hombres sólo ven a Cristo a través de su humanidad, entonces se vuelven llorones de su vida humana y quieren dar doctrinas que gustan a todo el mundo porque a nadie hay que exigirle nada: vive tu vida que Dios te salva porque eres una maravillosa persona.
      Esto es lo que hoy se predica en todas partes. Por tanto, eso que hay en Roma y en las parroquias del mundo no es la Iglesia Católica: es la Iglesia de los tibios, de los pervertidos, de los idiotas, de los estúpidos, de los demonios encarnados, de la gente que se ha creído santa porque tiene un bautismo, porque va a misa el domingo, porque obedece y respeta a un subnormal…pero que no es capaz de discernir nada porque su mente está atorada de tanta herejía y de tanto cisma como viven en sus vidas.

  2. José dice:

    Está muy claro que el Papa traicionado que contempla Ana Catalina Emmerick en sus visiones es Benedicto XVI

  3. José dice:

    ¡¡¡LAS REVELACIONES DE N.S. JESUCRISTO A LA BEATA ANA CATALINA EMMERICK SOBRE LA IGLESIA SE ESTÁN CUMPLIENDO EN LA ACTUALIDAD!!!

    REVELACIONES DE N.S. JESUCRISTO A LA BEATA ANA CATALINA EMMERICK

    EL PAPA TRAICIONADO

    Vi al Papa en oración; estaba rodeado de falsos amigos que a menudo hacían lo contrario de lo que decía. (AA.II.203)

    Vi al santo Padre en una gran tribulación y una gran angustia que afectaba a la Iglesia. Le vi muy rodeado de traiciones. (AA.II.414)

    ¡Ellos quieren quitar al pastor el prado que le es propio! ¡Quieren imponer otro que deja todo en manos de los enemigos! Entonces, tomada por la cólera, ella elevaba el puño cerrado diciendo: ¡Alemanes Bribones! ¡Escuchad! ¡no lo conseguiréis! ¡El pastor está en una rocalla! ¡Ustedes, sacerdotes, no se mueven! ¡Dormís y la granja arde por todos los lados! ¡no hacéis nada! ¡como lloraréis por eso un día! (AA.III.184)

    Vi que, en ciertos casos de extrema desdicha, el Papa tiene visiones y apariciones (AA.II.414)

    EL OSCURECIMIENTO DE LA IGLESIA

    «Vi la Iglesia terrestre, es decir la sociedad de los fieles sobre la tierra, el ejército de Cristo en su estado de paso sobre la tierra, completamente oscurecida y desolada» (AA.II.352)

    «¡Vosotros sacerdotes, que no os movéis! ¡Estáis dormidos y el redil arde por todos lados! ¡No hacéis nada! ¡Como lloraréis por eso un día! ¡Si tan sólo hubierais dicho un Pater! (…) ¡Veo tantos traidores! No soportan que se diga: «esto va mal». Todo está bien a sus ojos con tal de que puedan glorificarse con el mundo! (AA.III.184)

    «Vi las carencias y la decadencia del sacerdocio, así como sus causas. Vi los castigos que se preparan» (AA.II.334)

    «¡Los servidores de la Iglesia son tan laxos! Ya no hacen uso de la fuerza que poseen en el sacerdocio» (AA.II.245)

    «¡Si algún día las almas reclaman lo que el clero les debe al ocasionarles tantas pérdidas por su incuria y su indiferencia, sería algo terrible!» (AA.II.342)

    «Ellos tendrán que dar cuenta de todo el amor, todas las consolaciones, todas las exhortaciones, todas las instrucciones referentes a los deberes de la religión, que ellos no nos dan; de todas las bendiciones que no distribuyen, a pesar de que la fuerza de la mano de Jesús esté sobre ellos, por todo lo que omiten de hacer a semejanza de Jesús (AA.II.358)

    «… (por) las caricias hechas al espíritu de la época por parte de los servidores de la Iglesia» (AA.II.377)

    «Vi reliquias dejadas a la aventura y otras cosas del mismo género» (AA.II.347)

    «… para una infinidad de personas que tenían buena voluntad, el acceso a las fuentes de la gracia del corazón de Jesús se encontraba impedido y cerrado por la supresión de los ejercicios de devoción, por el cierre y la profanación de las iglesias» (AA.III.167)

    «Tuve una visión concerniente a las faltas de incontables pastores y la omisión de todos sus deberes hacia su rebaño» (AA.II.347)

    «Vi muchos buenos y piadosos obispos, pero estaban mudos y débiles y el mal partido tomaba a menudo la fuerza» (AA.II.414)

    «Todo esto me hizo conocer que la recitación de la genealogía de Nuestro Señor ante el Santísimo Sacramento, en la fiesta del Corpus Christi encierra un grande y profundo misterio; he conocido por ello que lo mismo, que entre los ancestros de Jesucristo, según la carne, muchos no fueron santos y fueron incluso pecadores sin dejar de ser grados de la escala de Jacob, por los cuáles Dios descendió hasta la humanidad, por lo mismo también los obispos indignos permanecen capaces de consagrar el Santísimo Sacramento y de conferir el sacerdocio con todos los poderes que le están ligados» (CC.175)

    «Vi en una ciudad, una reunión de eclesiásticos, de laicos y de mujeres, los cuáles estaban sentados juntos, comiendo y haciendo bromas frívolas, y por encima de ellos una nube oscura que desembocaba en una planicie sumergida en las tinieblas. En medio de esta niebla, vi a Satán sentado bajo una forma horrible y, alrededor de él, tantos acompañantes como personas había en la reunión que ocurría debajo. Todos estos malos espíritus estaban continuamente en movimiento y ocupados en empujar al mal a esta reunión de personas. Ellos les hablaban a la oreja y actuaban sobre ellos de todas las maneras posibles. Estas personas estaban en un estado de excitación sensual muy peligroso y ocupados en conversaciones ociosas y provocantes. Los eclesiásticos eran de esos que tienen como principio: «Hay que vivir y dejar vivir. En nuestra época no hay que estar aparte ni ser un misántropo: hay que alegrarse con los que se alegran». (AA.II.488)

    «Como él (Satán) hablaba de su derecho y como quiera que ese lenguaje me sorprendía mucho, fui instruida que él realmente adquiría un derecho positivo cuando una persona bautizada que había recibido por Jesucristo el poder de vencerle se libraba por el contrario a él por el pecado libremente y voluntariamente». (AA.II.489)

    «Veo una cantidad de eclesiásticos castigados de excomunión, que no parecen inquietarse ni incluso saberlo. Y sin embargo son excomulgados cuando toman parte en esas empresas, cuando entran en asociaciones y se adhieren a opiniones sobre las que pesa el anatema. Veo estos hombres rodeados de una nube como de un muro de separación. Se ve por esto cuanto Dios tiene en cuenta de los decretos, de las órdenes y de las defensas del jefe de la Iglesia y los mantiene en vigor cuando incluso los hombres no se inquietan de ello, reniegan de eso o se ríen. (AA.III.148)

    «Se me mostró como los paganos de antaño adoraban humildemente a otros dioses diferentes de ellos mismos (…) El culto (de esos paganos) valía menos que el culto de aquellos que se adoraban a sí mismos en mil ídolos y no dejaban ningún lugar al Señor entre estos ídolos». (AA.III.102)

    «Vi cuán funestas serían las consecuencias de esta falsificación de la Iglesia. Yo la vi crecer, vi a los heréticos de todas las condiciones venir a la ciudad (Roma)»

    «Vi acrecentarse la tibieza del clero local, vi hacerse una gran oscuridad»

    «Entonces la visión se agrandó por todos los lados. Vi por todo comunidades católicas oprimidas, vejadas, encarceladas y privadas de libertad. Vi muchas iglesias cerradas. Vi grandes miserias producirse por todas partes. Vi guerras y sangre vertida. Vi el pueblo salvaje e ignorante, intervenir con violencia.» (AA.III.103)

    «… eso no durará mucho tiempo…»

    «De nuevo vi la visión en la que la Iglesia de San Pedro era minada, siguiendo un plan hecho por la secta secreta, al mismo tiempo que era deteriorada por las tormentas» (AA.III.103)

    «Vi la ayuda llegar en el momento de mayor angustia» (AA.III.104)

    EL PAPA TRAICIONADO

    Vi al Papa en oración; estaba rodeado de falsos amigos que a menudo hacían lo contrario de lo que decía. (AA.II.203)

    Vi al santo Padre en una gran tribulación y una gran angustia que afectaba a la Iglesia. Le vi muy rodeado de traiciones. (AA.II.414)

    ¡Ellos quieren quitar al pastor el prado que le es propio! ¡Quieren imponer otro que deja todo en manos de los enemigos! Entonces, tomada por la cólera, ella elevaba el puño cerrado diciendo: ¡Alemanes Bribones! ¡Escuchad! ¡no lo conseguiréis! ¡El pastor está en una rocalla! ¡Ustedes, sacerdotes, no se mueven! ¡Dormís y la granja arde por todos los lados! ¡no hacéis nada! ¡como lloraréis por eso un día! (AA.III.184)

    Vi que, en ciertos casos de extrema desdicha, el Papa tiene visiones y apariciones (AA.II.414)

    EL FALSO ECUMENISMO

    Vi, bajo una imagen de varios jardines formando un círculo alrededor mío, la relaciones del Papa con los obispos. Vi al Papa mismo sobre su trono, colocado como en un jardín. Vi en diversos jardines, los derechos y los poderes de estos obispos, bajo forma de plantas, flores y frutos, y vi relaciones, corrientes, influencias, como hilos o rayos yendo de la sede de Roma a los jardines. Vi sobre la tierra, en estos jardines, la autoridad espiritual del momento: vi en el aire, encima de ellos, la cercanía de nuevos obispos. Así, por ejemplo, vi en el aire (en el futuro), encima del jardín donde se encontraba el severo superior (el obispo de entonces, severo porque era firme en la fe), un nuevo obispo mitrado, la mitra y todo lo demás. Vi alrededor de él protestantes que querían hacerle descender en el jardín, pero no con las condiciones que el Papa había exigido. (AA.III.128)

    Ellos buscaban infiltrarse por toda clase de medios: desordenaban ciertas partes del jardín donde plantaban malas semillas. Les vi tanto en un lugar, tanto en otro, cultivar, o dejar en baldío, demoler y no quitar los escombros, etc. todo estaba lleno de trampas y de ruinas. Les vi interceptar y desviar las vías que iban al Papa. (AAA.III.128)

    Vi a continuación que cuando ellos introducían el obispo de la manera que se habían propuesto, él era intruso, introducido contra la voluntad del Papa y que no poseía legítimamente la autoridad espiritual. (AA.III.128)

    Vi, por lo que creo, casi todos los obispos del mundo, pero un pequeño número solamente perfectamente sano. (AA.III.136)

    Vi todo lo que respecta al protestantismo tomar cada vez más poder, y la religión caer en decadencia completa. (AA.III.137)

    Había en Roma, incluso entre los prelados, muchas personas de sentimientos poco católicos que trabajaban para el éxito de este asunto (la fusión de las iglesias).

    Vi también en Alemania a eclesiásticos mundanos y protestantes iluminados manifestar deseos y formar un plan para la fusión de las confesiones religiosas y para la supresión de la autoridad papal. (AA.III.179)

    ¡… y este plan tenía, en Roma misma, a sus promotores entre los prelados! (AA.III.179)

    Ellos construían una gran iglesia, extraña y extravagante; todo el mundo tenía que entrar en ella para unirse y poseer allí los mismos derechos; evangélicos, católicos, sectas de todo tipo: lo que debía ser una verdadera comunión de los profanos donde no habría más que un pastor y un rebaño. Tenía que haber también un Papa pero que no poseyera nada y fuera asalariado. Todo estaba preparado de antemano y muchas cosas estaban ya hechas: pero en el lugar del altar, no había más que desolación y abominación. (AA.III.188)

    PROFANACIÓN DE LA EUCARISTÍA

    Vi muy a menudo a Jesús mismo cruelmente inmolado sobre el altar por la celebración indigna y criminal de los santos misterios. Vi ante los sacerdotes sacrílegos la santa Hostia reposar sobre un altar como un Niño Jesús vivo que ellos cortaban en trozos con la patena y que martirizaban horriblemente. Su misa, aunque realizando realmente el santo sacrificio, me parecía como un horrible asesinato. (CC.89)

    … la devoción al Santísimo Sacramento caería completamente en decadencia y el sacramento mismo en el olvido. Ella decía esto aplicándolo particularmente a esa parte de la Iglesia en la que vio todas las cosas desecarse y morir ante el progreso de las luces y bajo el régimen de la libertad, de la caridad y de la tolerancia. (AA.III.164)

    Veo los enemigos del Santísimo Sacramento que cierran las Iglesias e impiden que se le adore, acercarse a un terrible castigo. Yo los veo enfermos y en el lecho de muerte sin sacerdote y sin sacramento (AA.III.167)

    La fiesta del Santísimo Sacramento se había vuelto una necesidad porque en esa época (la de su institución) la adoración que le era debida estaba muy descuidada y la Iglesia debía proclamar su fe por una adoración pública. No hay fiesta y devoción establecidas por la Iglesia, artículo de fe promulgado por ella que no sean indispensables, necesarios y exigidos para el mantenimiento de la verdadera doctrina en una época dada. (AA.II.286)

    LA BENDICIÓN DESCUIDADA

    Es muy triste que los sacerdotes, en nuestro tiempo, (el de Ana Catalina) sean tan indiferentes en lo que toca al poder de bendecir. Se diría a menudo que ya no saben lo que es la bendición sacerdotal; muchos a penas creen en ella y se avergüenzan de la bendición como de una ceremonia anticuada y supersticiosa.

    Muchos, finalmente, no reflexionan nada en esa virtud y en esa gracia que se les ha dado por Jesucristo y tratan la cosa muy ligeramente. Como el Señor ha instituido el sacerdocio y le ha transmitido el poder de bendecir, me es necesario languidecer y consumirme en el deseo de recibir la bendición. Todo en la Iglesia no hace más que un solo cuerpo: el rechazo de una parte hace que la otra quede afectada. (AA.I.523)

    EL CELIBATO DE LOS SACERDOTES

    Desde el domingo de Quasimodo hasta el tercer domingo tras la Pascua (1820), sus sufrimientos expiatorios aumentaron hasta tal punto que su entorno, a pesar de estar acostumbrado desde hacía tiempo a parecidos espectáculos, podía a penas soportarlo. Ana Catalina sufría a causa de los ataques dirigidos por los adherentes de Wessemberg contra el celibato de los sacerdotes y de los numerosos escándalos ligados a esos desgraciados manejos. (AA.III.167)

    He sido conducida hacia un rebaño, en una de las extremidades del campo de la casa de bodas. Entre los corderos que lo componían, había muchos malos carneros que deterioraban el rebaño golpeándolo con sus cuernos. (AA.III.174)

    Se me ordenó poner a parte a los carneros malos. Esto era muy desagradable y muy penoso para mi, ya que yo no podía distinguirlos bien de los otros.

    LENGUA PROFANA Y LENGUA SAGRADA

    No puedo hacer uso de las oraciones de la Iglesia traducidas al alemán. Ellas son para mi demasiado insípidas y demasiado repelentes. En la oración no estoy ligada a ninguna lengua y, en el transcurso de mi vida, las oraciones latinas de la Iglesia me han parecido siempre mucho más profundas y más inteligibles. En el convento, me regocijaba siempre de antemano cuando debíamos cantar los himnos y responsos en latín. La fiesta era todavía más viva para mí y veía todo lo que cantaba. Sobre todo cuando catábamos en latín las letanías de la Santa Virgen, veía sucesivamente en una maravillosa visión todas las figuras simbólicas de María. Era como si mis palabras hubieran hecho aparecer esas imágenes, y al comienzo estaba muy asustada de ello; pero pronto eso fue para mi una gracia y un fervor que estimulaban mucho mi devoción. He visto así las escenas más admirables. (AA.I.258)

    LA ANARQUÍA EN LA IGLESIA

    No hay más que una Iglesia, la Iglesia católica romana. Y cuando no quedare sobre la tierra más que un católico, este constituiría la Iglesia una, universal, es decir católica, la Iglesia de Jesucristo, contra la cual las puertas del infierno no prevalecerán.

    El conocimiento de la grandeza y de la magnificencia de esta Iglesia, en la cual los sacramentos son conservados con toda su virtud y su santidad inviolable, es desgraciadamente una cosa rara en nuestros días, incluso entre los sacerdotes. Y es porque tantos sacerdotes no saben ya más lo que ellos son y no comprenden más el sentido de esta palabra, «pertenecer a la Iglesia».

    Es algo muy grande, pero también algo imposible sin la verdadera luz, sin la simplicidad y la pureza, el vivir según la fe de esta santa Iglesia. (AA.I.528)

    Veo en todos ellos, incluso en los mejores de entre ellos, un orgullo espantoso, pero en ninguno veo humildad, simplicidad, obediencia. Son terriblemente vanos de la separación en la que viven. Hablan a veces de fe, de luz, de cristianismo vivo; pero menosprecian y ultrajan la santa Iglesia en la cual únicamente hay que buscar la luz y la vida. (AA.I.535)

    Se sitúan por encima de todo poder y de toda jerarquía eclesiástica y no conocen ni la sumisión ni el respeto hacia la autoridad espiritual. En su presunción, pretenden comprenderlo todo mejor que los jefes de la Iglesia e incluso que los santos doctores. Rechazan las buenas obras y quieren sin embargo poseer toda perfección, ellos que, con su pretendida luz, no juzgan necesarias la obediencia, ni las reglas de disciplina, ni mortificaciones, ni penitencia. Yo los veo siempre alejarse cada vez más de la Iglesia, y veo un mal porvenir para ellos. (AA.I.536)

    Ninguna desviación lleva a consecuencias tan desastrosas y es tan difícil de curar como este orgullo del espíritu por consecuencia del cual el hombre pecador pretende llegar a la suprema unión con Dios sin pasar por el camino laborioso de la penitencia, sin practicar incluso las primeras y las más necesarias de las virtudes cristianas y sin otra guía que el sentimiento íntimo y la luz que da al alma la certeza infalible que Cristo opera en ella. (AA.I.536)

    Estos «iluminados», los veo siempre en una cierta relación con la venida del Anticristo, ya que ellos también, por sus manejos, cooperan en el cumplimiento del misterio de iniquidad. (AA.I.536)

    ¡JESÚS! ¡JESÚS! ¡JESÚS!

    ¡Cristo para nosotros! ¡Cristo en nosotros! (AA.I.536)

    Ellos habían rechazado todo juicio de la autoridad legítima de la Iglesia, que únicamente ella ha recibido su poder de Dios, que únicamente ella tiene misión para poder decidir sobre la verdad o falsedad de estos tipos de manifestaciones interiores; ellos se habían puesto por encima de las reglas de la fe y de los mandamientos divinos y habían por ello quitado toda barrera que hubiera podido preservar a estos infortunados de este mal cuya influencia desastrosa hacían crecer como una simiente de maldición por todo lugar por donde pasaban. (AA.I.537)

    Jesús les habló de diferentes sectas religiosas que existían entonces, y que Él las describió como sepulcros blanqueados y llenos de la corrupción más espantosa. (BB.II.180)

    El tiempo del Anticristo no está tan próximo como algunos creen. Habrá todavía algunos precursores. He visto en dos ciudades doctores, de cuya escuela podrían salir estos precursores. (AA.II.441)

    … ella vio el cese del sacrificio en la época del Anticristo (AA.II.492)

    27 de junio de 1822 – He tenido un penoso trabajo que hacer en una iglesia en la que se había, por temor a una profanación, cerrado y tapiado el Santísimo Sacramento en un pilar y donde se decía la misa en secreto en una bodega debajo de la sacristía. No puedo decir donde ocurría esto: la iglesia era muy vieja y tenía yo un terror mortal de que el sacramento estuviera expuesto a algún peligro. Entonces mi conductor me exhortó de nuevo a orar y a pedir con todo mi conocimiento oraciones para la conversión de los pecadores y sobre todo para que los sacerdotes tengan una fe firme: ya que los tiempos muy difíciles se acercan: los no católicos quieren por todos los medios posibles disputar y quitar a la Iglesia todo lo que es de su dominio. La confusión será cada vez mayor. (AA.II.475)

    EL HEDONISMO Y LA CRUZ

    … se guardaba silencio sobre la cruz, sobre el sacrificio y la satisfacción, sobre el mérito y el pecado, donde los hechos, los milagros y los misterios de la historia de nuestra redención debían dejar paso a «profundas teorías de la revelación», donde el hombre-Dios, para ser soportado, sólo debía ser presentado como «el amigo de los hombres, de los niños, de los pescadores», donde su vida no tenía valor más que como «enseñanza», su Pasión como «ejemplo de virtud», su muerte como «caridad» sin objeto; donde se le quitaba al pueblo creyente el antiguo catecismo que se reemplazaba por «historias bíblicas» donde la falta total de doctrina debía de ser velada bajo «un lenguaje ingenuo al alcanza de todas las inteligencias»; donde los fieles estaban forzados a «cambiar todos sus libros de piedad», sus viejas formulas de plegaria y sus antiguos cánticos por producciones de fábrica moderna «tan malas y tan impías» como aquellas por las que se intentaba reemplazar el misal, el breviario y el ritual. (AA.II.415)

    No es solamente para los incrédulos y los enemigos de Dios que combatían a la santa Iglesia con todas las armas de la violencia y de la astucia, que la cruz era una locura y un escándalo, sino que, al margen de los hombres que no querían renegar de la fe en Jesucristo, uno se asustaba del número de aquellos que comprendían todavía el testimonio del príncipe de los Apóstoles: «Sabed que no habéis sido buscados por el oro y la plata, cosas perecederas, sino por la sangre preciosa de Cristo, como por la de un cordero sin mancha.»

    II
    LA GRAN TRIBULACIÓN
    LA ESCISIÓN DE LA IGLESIA

    12 de abril de 1820 – Tuve todavía una visión sobre la gran tribulación, bien en nuestra tierra, bien en países alejados. Me pareció ver que se exigía del clero una concesión que no podía hacer. Vi muchos ancianos sacerdotes y algunos viejos franciscanos, que ya no portaban el hábito de su orden y sobre todo un eclesiástico muy anciano, llorar muy amargamente. Vi también algunos jóvenes llorar con ellos. (AA.III.161)

    Vi a otros, entre los cuales todos tibios, se prestaban gustosos a lo que se les demandaba.

    Vi a los viejos, que habían permanecido fieles, someterse a la defensa con una gran aflicción y cerrar sus iglesias. Vi a muchos otros, gentes piadosas, paisanos y burgueses, acercarse a ellos: era como si se dividieran en dos partes, una buena y una mala. (AA.III.162)

    EL ROSARIO, ARMA DEL COMBATE ESCATOLÓGICO

    Como los propagadores de las luces tenían un odio muy especial a la devoción del rosario, la importancia de esta devoción me fue mostrada en una visión de sentido muy profundo. (AA.III.162)

    Después de esto (de la visión de los propagadores de las luces, enemigos del rosario), Ana Catalina hizo la descripción del rosario; pero fue imposible al Peregrino (el transcriptor de sus visiones) reproducir sus palabras, ella misma, en el estado de vigilia no podía expresar bien lo que había visto… Los diversos Ave María eran estrellas formadas por cientos de piedras preciosas sobre las cuales los patriarcas y los ancestros de María estaban figurados en escenas que se relacionaban con la preparación de la Encarnación y con la Redención. Así, este rosario abrazaba al cielo y la tierra, Dios, la naturaleza, la historia, la restauración de todas las cosas y del hombre por el Redentor que ha nacido de María; y cada figura, cada materia, cada color, según su significado esencial, era empleado para la realización de esta obra de arte divino. (AA.III.162)

    LA TRASLACIÓN DE LA IGLESIA

    Llegué a la casa de San Pedro y San Pablo (Roma) y vi un mundo tenebroso lleno de angustia, de confusión y de corrupción. (AA.II.413)

    Vi al santo Padre en una gran tribulación y una gran angustia respecto a la Iglesia. (AA.II.414)

    Vi la Iglesia de San Pedro que un hombre pequeño llevaba sobre sus hombros; tenía algo de judío en los trazos del rostro. El asunto parecía muy peligroso. María estaba de pié sobre la iglesia en el lado norte y extendía su manto para protegerla. (AA.III.124)

    Ese hombrecito parecía sucumbir. Parecía ser todavía laico y yo lo conocía.

    Los doce hombres que veo siempre como nuevos apóstoles debían ayudarle a llevar su carga: pero ellos venían demasiado lentamente. Parecía que él caería bajo el peso de la carga, entonces, finalmente, llegaron todos ellos, se pusieron debajo y numerosos ángeles vinieron en su ayuda. Eran solamente los cimientos y la parte posterior de la iglesia (el coro y el altar), todo el resto había sido demolido por la secta y por los servidores de la iglesia mismos. (AA.III.124)

    Ellos llevan la Iglesia a otro lugar y me parece que varios palacios caían ante ellos como campos de trigo que se cosechan. (AA.III.124)

    Cuando incluso no quedara más que un solo cristiano católico, la Iglesia podría triunfar de nuevo. (AA.III.124)

    Cuando vi la iglesia de San Pedro en su estado de ruina y como tantos eclesiásticos trabajaban, estos también, a la obra de destrucción, sin que ninguno de ellos lo hiciera abiertamente ante los demás, sentí una tal aflicción que grité hacia Jesús con todas mis fuerzas, implorando su misericordia. Entonces vi ante mi a mi esposo celeste bajo la forma de un hombre joven y me habló durante largo tiempo. Él dijo, entre otras cosas, que esta translación de la iglesia de un lugar a otro significaba que ella estaba en completa decadencia, pero que reposaba sobre esos porteadores y se revelaría con su ayuda. Incluso cuando sólo quedara un solo cristiano católico, la Iglesia podría triunfar de nuevo, ya que ella no tiene su fundamento en la inteligencia y los consejos de los hombres.

    Él me mostró entonces como nunca habían faltado personas orando y sufriendo por la Iglesia. Me hizo ver todo lo que Él mismo había sufrido por ella, qué virtud había dado a los méritos y a los trabajos de los mártires y como Él padecería de nuevo todos los sufrimientos inimaginables si le fuera posible sufrir de nuevo. Me mostró también en escenas innumerables la deplorable conducta de los cristianos y de los eclesiásticos, en esferas cada vez más vastas, extendiéndose a través del mundo entero, incluído mi país, después me exhortó a perseverar en la oración y el sufrimiento. Era una escena inmensa e indeciblemente triste que es imposible describir. Se me mostró también que ya no hay apenas cristianos en el antiguo sentido del término, por lo mismo que todos los judíos que existen todavía hoy son puros fariseos, solamente más endurecidos que los antiguos: no hay más que le pueblo de Judith en Africa que es semejante a los judíos de antaño. Esta visión me llenó de tristeza. (AA.III.125)

  4. Juan Pablo dice:

    Este escrito es verdadero apostolado. Se dicen las cosas como son como debe ser. Particularmente dando énfasis en la Confesión. Este sacramento es tan importante porque nos hace rebajar ante Dios, reconocer nuestro pecado por lo tanto nos hace humildes única virtud que nos puede acercar a Dios, todo lo contrario de lo que le ocurre a los tibios: orgullo y soberbia que automáticamente nos aleja de El. La última parte del escrito, es una excelente clase sobre la tibieza, de la Iglesia de Laodicea.

  5. Matias Esteban dice:

    “El Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, el Cardenal Kasper, durante un encuentro ecuménico internacional celebrado esta semana, propuso la redacción de un «catecismo ecuménico», en colaboración con varias confesiones protestantes, que recogería la parte de la fe que es común a estas confesiones y a la Iglesia Católica. Esta idea forma parte, según el Cardenal, de un «ecumenismo básico, que identifique, refuerce y profundice en el fundamento común» y permitirá que los logros del ecumenismo lleguen hasta los fieles.”

    http://diario-de-alas97.blogspot.com.es/2010/02/el-cardenal-kasper-propone-un-catecismo.html

    • josephmaryam dice:

      Y dentro de poco harán un Concilio Vaticano III para que entren los judíos, protestantes, y demás gentuza. Es el masonismo, comunismo y protestantismo de estos infelices que de sacerdotes no tienen un pelo. Están en la Iglesia para inventarse un nuevo catecismo que sirva para su nueva iglesia en Roma. Y así se van poniendo las bases para condenar a las almas al infierno. Pero esto a ellos no les interesa. Ellos son el juguete del demonio, las veletas del pensamiento humano, los negocios de los gobernantes del mundo. Esta Jerarquía besa el trasero de todo el mundo y se pone como santa en la Iglesia. Y, después, exigirán obediencia y respeto a su basura teológica y a su inmundicia en sus doctrinas.
      ¡Que Kasper se vaya al infierno con su negro catecismo y se lleve tras de él a todos los católicos tibios y perversos que forman la Iglesia de los condenados en Roma!
      ¡Vaya panda de energúmenos hay en el Vaticano! ¡Se les ve su cara de demonios encarnados!
      No pierdan tiempo en leer propaganda masónica.
      Vivan de la fe en Cristo; nútranse de la Verdad, porque queda poco tiempo para el desastre final.

    • Matias Esteban dice:

      Lo importante es el articulo, señora Pasamonte.

      Leo sitios en Internet que no son católicos, no buscando la Verdad, sino también para informarme.

      No implica comulgar espiritualmente con ellos.

      Dios y la Virgen la bendigan

    • josephmaryam dice:

      Es claro que esta anáfora es anular la Presencia de Cristo en el Altar, porque la fe en Cristo no es una fe espiritual y mística, sino que es una fe en Su Palabra, que es su doctrina. Si no se cree en la doctrina que Cristo ha dado a Sus Apóstoles, si no se dicen las misma palabras que Cristo pronunció en la última cena, es claro que la fe es cualquier cosa, menos la Palabra de Dios. Es siempre lo mismo: la batalla entre la palabra humana y la Palabra Divina. La lucha entre lo que piensa el hombre y la Mente de Dios. Y, claro, Kasper y toda la panda de energúmenos que tiene hoy la Iglesia está dando culto a su idea humana y no salen de ahí.
      Si este documento se llega a aprobar, entonces se acabó la Sta. Misa. No asistan a las parroquias donde los sacerdotes digan esta anáfora, porque allí, no sólo habrá teatro, sino una reunión de demonios que poseerán a las personas que escuchen esa misa. No esperen a salir de las parroquias en el último momento. No esperen a que quiten la eucaristía con estas liturgias. Ya hay muchas parroquias donde Cristo no baja al Altar. Y hay que ir dejando esas parroquias e ir preparando la iglesia remanente: sacerdotes que quieran la misa de siempre, pero ocultamente, en casa privadas, etc. Porque la situación es ya muy grave para todos.

  6. Estrella dice:

    Gracias Padre por todo lo que enseña. Por favor me responda esto: un catolico que va a la Iglesia, comulga, y pertenece a un apostolado de catequesis en La Iglesia, pero dice que ella no se va a salvar enterandose de lo que esta pasando en la Iglesia , en el Vaticano, si no que se hace la indiferente, eso es ser tibio? Y es verdad como usted padre dice en un escrito: NO ES FACIL SER CATOLICO VERDADERO

    • josephmaryam dice:

      Hay que tomar partido: hay que elegir entre estar con Roma o en contra de Roma. Y ser indiferente es ser tibio, es no luchar, es no hacer nada, sino dejar que las cosas sigan sin tomar parte en ello.

  7. Laodicea dice:

    En las cartas a las siete iglesias del apocalipsis, se representarían 7 periodos de la iglesia antes del fin de los tiempos y estaríamos en el último periodo que es la iglesia de Laodicea donde el Señor hace la más dura reprensión precisamente por la tibieza. Estoy en lo correcto padre?

    Muchas gracias y Dios lo bendiga.

    • josephmaryam dice:

      Sí, es lo correcto: la Iglesia de hoy es la que vive en la tibieza, sin esfuerzo espiritual y sin luchar contra el mundo, demonio y carne.

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Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

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Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

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