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El falso ecumenismo: ardid del demonio para romper la Iglesia

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Transigir el mal es como consentirlo, y quien hace esto toma parte en las obras de las tinieblas, que son las obras del demonio. Y lo que hace el demonio no es algo bueno ni agradable a Dios.

Aquellos que transigen el mal son tan culpables como los que lo obran.

Todo el problema está en la conciencia de la persona. Si ésta está bien formada, a la luz de la fe y de la Palabra Revelada, entonces el hombre conoce el bien y el mal, y siempre sabe elegir lo correcto.

Pero si la conciencia de la persona no está bien formada, sino que anda tras verdades relativas, cambiantes, mediáticas, que evolucionan según los diversos tiempos, culturas, filosofías, etc…, entonces el hombre no sabe discernir entre el bien y el mal, y siempre se equivoca en su decisión o elección.

Se transige el mal porque la persona no ve ese mal como un mal, sino como un bien, un valor. Y aquí comienza el falso ecumenismo.

El verdadero ecumenismo no transige ningún mal, porque la conciencia llama a corregir cualquier mal para llevar al buen camino a los que andan extraviados.

La pregunta es: ¿hace esto Francisco con los judíos, musulmanes, protestantes, budistas, ateos, etc…? La respuesta es clarísima: No. Los deja en su extravío, y él mismo quiere ese extravío. No los deja porque no conozca el extravío o no sabe corregirlo. Los deja en el error porque él mismo vive ese error en su persona. Y, por tanto, lo irradia al otro, lo comunica al otro.

El falso ecumenismo es la destrucción de la Verdad Revelada: del dogma, de la Tradición Divina, del Magisterio de la Iglesia. Y, por tanto el falso ecumenismo es el compendio de todos los errores y la confusión de todas las ideas. De esta manera, se va socavando los cimientos de la fe, se va ahogando el espíritu de piedad y se va desfigurando el Evangelio.

Estas tres cosas es lo que hace Francisco con su falso y aberrante ecumenismo: fe, piedad y Evangelio se van transformando en la diversidad de pensamientos humanos, en la multitud de obras humanas, y en el establecimiento de un nuevo evangelio.

Francisco quiere hacer cómplice a Jesús de los errores que existen en las diversas iglesias, que engendran vidas de corrupción en el mundo.

Cuando Francisco dice que todas las iglesias tienen su verdad o que hay alguna parte de verdad, está diciendo algo que es lo natural, porque no hay que olvidar que la Ley natural está escrita en el corazón de todo hombre. Y, naturalmente, el hombre encuentra verdades en su vida y obra algún tipo de bien natural o humano en sus iglesias, en sus espiritualidades.

Pero la Iglesia es un bien divino que se rige por la ley de la Gracia, no sólo por la ley natural o divina o eclesiástica. Y la ley de la Gracia hace que la Iglesia, que ha fundado Jesús, tenga la plenitud de la Verdad. Y esta plenitud sólo puede darse en la Iglesia Católica, no en las otras. Las otras tienen verdades naturales, que también las posee la Iglesia Católica; pero no tienen verdades que proceden de la Gracia. No tienen verdades divinas; sólo humanas, naturales, materiales. Y esto es lo que niega Francisco. Él dice que las demás iglesia tienen una parte de la verdad divina, para poner los errores de las diversas iglesias como una verdad que debe ser seguida.

Tener una verdad no es estar en posesión de toda la Verdad. Sólo el que esté dentro de la Iglesia Católica posee toda la Verdad, por la Gracia, y puede discernir cualquier error y a cualquiera persona, ya sea de la Iglesia, ya fuera de Ella.

Por eso, los fieles que no disciernen lo que es Francisco es que no viven en Gracia: son como la gente del mundo, como los judíos, budistas, etc…: viven un catolicismo tibio y perverso en la inteligencia. Espiritualmente siguen sus doctrinas, sus ideas sobre Cristo, sobre la vida de oración, etc. No siguen el camino, que es Cristo, sino sus caminos y hacen de su tibieza una virtud, una santidad, una justificación. Y, por eso, sus inteligencias se corrompen y pervierten, y no son capaces de ver al lobo, porque se han vuelto como el lobo.

Para construir la unión entre las diversas iglesias es necesario que el hombre destierre de su corazón el error y ame la verdad. Son dos cosas: odiar el pecado, amar la verdad.

Si los hombres no forman su conciencia según la Verdad que Dios ha revelado, entonces, nunca podrán odiar el pecado, desterrarlo de sus vidas, luchar en contra de todo mal; y de esa manera, sólo van en busca del falso ecumenismo.

Para la unidad hay que tener un mismo sentir, una sola alma, un solo corazón, una sola fe, un solo bautismo y un solo Señor, Dios y Padre. Si no se odia el pecado, es imposible la unidad.

Lo que Francisco quiere hacer es una unidad en la mentira, en la diversidad. Y está diciendo un auténtico absurdo.

Dios, cuando une a dos almas, une sus mentes y sus voluntades, y no hay diferencias, diversidades. Los dos piensan lo mismo y quieren lo mismo, porque los dos han quitado los pensamientos que llevan al error, al pecado, y se quedan sólo con aquellos pensamientos que vienen de Dios. Los dos han quitado las obras que los conducen el pecado, y sólo son capaces de obrar lo divino, las obras de Dios.

La unidad en la diversidad es la aberración del pensamiento de Francisco. Y esta idea la dice todos los días. Y nadie la combate. Señal de que la Jerarquía está con Francisco: quieren destruir la fe, la piedad y el Evangelio.

Para la unidad hace falta un único Dios, pero no en el sentido nominativo, que es lo que predica Francisco: no creo en el Dios católico, sino que creo en Dios. Dios lo toma como un nombre, un lenguaje, pero sin el concepto, sin el significado. Como todos los hombres creen en Dios, en sentido nominativo, entonces nos vamos a unir en un solo Dios.

Para la unidad, es necesario creer en el Dios que se ha Revelado al hombre: la Santísima Trinidad. Pero no hay que creer en el nombre que se da al Padre, o al Hijo, o al Espíritu Santo. Muchos, para engañar, dicen que creen en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo. Creen en el término Padre, pero no en lo que significa el Padre. Creen en el lenguaje Hijo, pero no en el concepto que tiene el Hijo en la Iglesia Católica. Creen en la etiqueta del Espíritu Santo, pero no en la Persona divina. Hoy sólo se cree en un lenguaje humano, vacío de la verdad. Pero no se cree en la Verdad de las cosas. Son nominalistas: se quiere creer sólo en el sentido nominal, no en el sentido dogmático de las palabras.

Cristo es la Verdad; los hombres son todos unos mentirosos. Y, por tanto, los que quieren seguir sus caminos, buscando verdades que no son las de Cristo, entonces se pierden de forma inevitable. Quien no está con Cristo, quien no está con la Verdad, que es Cristo, está contra Cristo. Y el que con Cristo no siembra, desparrama.

Por lo tanto, los judíos, musulmanes, budistas, protestantes, ateos, etc… están en contra de Cristo, están desparramando sus mentiras por todo el orbe. No enseñan la verdad, que es Cristo, sino que invitan a las almas a perderse en todos los caminos del mundo. Y, con esta gente, no es posible el ecumenismo, hasta que no llamen al pecado con el nombre de pecado y no se ponga a quitarlo de sus vidas, a odiarlo.

Francisco está en contra de Cristo, y lo que hace en la Iglesia es desparramar la gracia: es decir, destruir, no sólo la Iglesia, sino las almas. Porque, siendo un Obispo, tiene el deber de dar sólo la Verdad en la Iglesia y de corregir cualquier pecado, no sólo dentro de la Iglesia, sino en el mundo. Cosa que nunca ha hecho y nunca lo va a hacer. Y, por tanto, con Francisco, no es posible nada en la Iglesia Católica: no hay obediencia, no hay respeto, no hay cariñitos. Tolerancia cero. No se puede transigir con el pecado de Francisco en la Iglesia. No se puede. Quien lo hace se pone en contra de Cristo en su propia Iglesia. Por eso, es necesario combatir a Francisco, para no perderse en los caminos del mal, del error, del pecado, que ese hombre transmite a todos. Es lo que vive, es lo que irradia. Francisco es un vividor de su pecado. Y no es otra cosa. Quiere el mal y se goza haciendo el mal.
decalogo

En la Iglesia Católica han entrado muchos pastores, ladrones, salteadores, y han dejado que el rebaño enfermo y raquítico se aparee con ovejas lustrosas y sanas, naciendo de esta unión entre el bien y el mal, unos corderos escuálidos y sin vida. Esto es lo que han conseguido durante 50 años, después del Concilio: doctrinas que no dan la Verdad ni llevan a la Verdad plena, haciendo que las almas se alimenten de mentiras, que la propia Jerarquía ha tratado de modelar, de encauzar, para que los católicos sean hombres del mundo y vean las otras iglesias como una parte que no tienen, que es necesario unirse a ellos para conseguir un bien mayor. Por eso, hay tantos grupos, dentro de la Iglesia Católica, sin vida de la gracia: es una unión entre almas que ya no poseen la verdad, sino el lenguaje de la verdad, y almas dadas al mundo que les da igual ser budista o masón, pero que traen esas inteligencias rastreras para formar asociaciones, grupos, que son una auténtica blasfemia dentro de la Iglesia Católica. Ejemplos son los neocatecumenales, focolares…

El falso ecumenismo engendra culpables silenciosos. Los hombres recorren el mar y la tierra para hacer un prosélito, y luego, en la realidad, se les cierra el Reino de Dios. Esto es lo que hace Francisco: viajando para hacer proselitismo y cerrando el Cielo a muchas almas, porque él se centra en una mentira: «es más lo que nos une, que lo que nos separa». Hay muchas cosas que nos unen con los protestantes, budistas, y demás, pero en lo humano, en lo cultural, en lo político, en lo económico. Y, por tanto, para no crear contiendas, se ponen de acuerdo en alguna verdad, pero en las otras, se callan. Se adecua la verdad a la mentira de cada uno, como si el Evangelio fuera cosa de hombres; se pretende unir lo que está desunido por caminos humanos, con soluciones pastorales, haciendo lo políticamente correcto, pero destruyendo la Verdad, desuniendo lo que Dios ha unido. Para Francisco, basta para unirse tener alguna verdad, pero no la verdad plena. Basta estar de acuerdo en alguna verdad. Lo demás, ni mentarlo. Por eso, lo que se firmó en Jerusalén con el Patriarca ortodoxo es una aberración: es querer estar de acuerdo en aquello que conviene a los dos; y las demás cosas, que son las más graves, ni tocarlas. Se deja en estudio, pero sin resolverlo porque ya no existe la conciencia del pecado. Todo vale, todo se puede hacer.

Una verdad a medias o la verdad incompleta se convierte en mentira, con lo que se cae en las garras de un falso ecumenismo. Estar de acuerdo en algunas cosas, pero olvidando que una verdad, entre un cúmulo de mentiras, no basta como principio de unidad. El principio de unidad exige tener toda la verdad, aceptar toda la Verdad, someterse a toda la Verdad. Este principio nunca lo va a buscar Francisco en su falso ecumenismo, porque él sólo va en busca de la verdad que más le conviene para su negocio en la Iglesia.

Los hombres son todos unos insensatos que se fascinan por las obras de sus manos, por sus apostolados, por sus servicios en la Iglesia. Y se creen los constructores del mundo. ¡Es que hay que hacer algo por la unidad! ¡Qué vergüenza que los cristianos estén desunidos! Y la única vergüenza que el hombre de fe tiene que tener es su pecado. Adán y Eva se escondieron de Dios, estaban temerosos, sentían vergüenza de sus pecados. Y la Jerarquía de la Iglesia, con Francisco a la cabeza, no tiene ningún temor de Dios. No sienten vergüenzas de sus pecados, sino que se rasgan las vestiduras, como los fariseos, porque los cristianos están separados. En la Iglesia no hay que hacer nada para buscar la unidad. Sólo quitar el maldito pecado. Sólo sentir odio hacia el pecado. Sólo luchar contra el mundo, el demonio y la carne para no pecar. Sólo hay que seguir al Espíritu de la Verdad. Y habrá un solo pastor y un solo rebaño. Pero si no se sigue a este Espíritu, entonces vemos cómo destruye el lobo en la Iglesia.

¡Tan necios son los miembros de la Jerarquía, que han sido instruidos en la Verdad, y en toda la Verdad, y se abrazan a la mentira! ¡Y obedecen a un mentiroso y lo mantienen como Papa! ¿Para qué os sirve tanta teología si sólo vivís para vuestro insensato lenguaje humano? ¿Para qué queréis ser sacerdotes si os empeñáis en anular la Verdad de vuestros sacerdocios? ¿Para qué seguís en vuestros sacerdocios, sin obedecer a la Verdad, y cimentáis el camino de vuestra condenación? ¿No es mejor retirarse y no ser sacerdote para la mentira? ¿No es mejor no obedecer a Francisco que estar dependiendo de las fábulas de la cabeza de un hombre sin ninguna inteligencia? ¿Os regís en vuestros sacerdocios por la insensatez de un mentiroso? ¿Se merece Cristo que aduléis el pensamiento de un idiota? ¿Creéis construir la Iglesia porque habéis puesto a un idiota como jefe de Ella? ¿Acaso la Iglesia se construye con ideas humanas? ¿Acaso se es Papa porque se habla un lenguaje humano? ¿No se es Papa porque se tiene el Espíritu de Pedro? ¿Y dónde está ese Espíritu en Francisco? ¿Francisco habla como Pedro? ¿Habéis cogido las cartas de Pedro y las habéis confrontado con las homilías de Francisco para poder discernir si es verdadero Papa? Os conviene que esté Francisco, un necio vestido de payaso, para hacer vuestro falso ecumenismo.
jesusnosunespiriuz

¿Puede haber unidad en la fe cuando no se aceptan todos los misterios de la fe? ¿Puede haber unidad entre los miembros del Cuerpo de la Iglesia, cuando no se pertenece ni al cuerpo ni al alma de la Iglesia? Francisco no acepta los misterios de la fe: ¿puede haber unidad con él, obediencia a él, sometimiento a él? Y, entonces, Jerarquía de la Iglesia ¿por qué obedecéis a uno que no se somete a los misterios de la fe? Francisco no pertenece ni al cuerpo ni al alma de la Iglesia católica: un hombre que no cree en el Dios católico, ¿puede pertenecer al cuerpo y al alma de la Iglesia? Sabéis que no. Y, entonces, ¿por qué le seguís dando pleitesía y obediencia a un hombre sin la fe católica?

¿Puede haber unidad en la comunión del pan cuando no se cree en el Pan de Vida que ha bajado del Cielo? Jerarquía de la Iglesia, ¿por qué en vuestras misas os unís a la intenciones de un Francisco que no cree en la Eucaristía? ¿Por qué pecáis dando vuestra intención sagrada a un hombre sin Cristo en su corazón, a un hombre que consagra al demonio en cada misa que celebra?

¿Cómo es posible que pueda existir unidad en la Verdad si se corrompe, se manipula y se atropella la Verdad? ¿Cómo es posible obedecer a un hombre, que se sienta en la Silla que no le pertenece, cuando está todo el día manipulando, atropellando, corrompiendo el Evangelio, el Magisterio de la Iglesia y toda la Tradición católica?

La confusión de ideas se acrecienta ante los fieles cuando, desde la misma Iglesia, desde la misma Jerarquía, desde la misma jefatura, desde ese gobierno de herejes, surgen personas, grupos, sacerdotes, fieles, obispos y falsos papas que propician un falso ecumenismo. Vosotros mismos, Jerarquía de la Iglesia, estáis trabajando, con el demonio, para destruir a la Iglesia, para acabar con los sacramentos y para desprestigiar la Palabra Revelada. Vosotros mismos, Jerarquía de la Iglesia, sois culpables de toda la oscuridad que la Iglesia tiene en todos sus miembros. Vosotros, que os gusta llevar el nombre de Jerarquía (sois sacerdotes y Obispos en el sentido nominativo, con la etiqueta del sacerdocio), pero habéis rehusado al Espíritu del sacerdocio. Ya no sabéis para qué sirve ese Espíritu. Ya no sabéis ser sacerdotes de Cristo, sino que os habéis convertido en sacerdotes de un payaso, de un bufón, del Vicario del Anticristo. ¿Y pretendéis que los fieles obedezcan a vuestros pensamientos humanos porque os ponéis como ejemplo de obediencia a un usurpador? ¿Y es que ya no sabéis lo que es la obediencia al verdadero Papa? ¿No sabéis discernir entre un Papa legítimo y un usurpador? ¿Para qué queréis la teología? Para hacer vuestro falso ecumenismo Por vuestra falsedad como sacerdotes, los fieles se pierden en la Iglesia en la confusión de ideas, que nace de vuestros pecados, de vuestra falta de fe, de no tener temor de Dios.

Habéis convertido la mentira en verdad, y la verdad en mentira; y de esta terrible deformación nace la confusión de ideas, que lleva al paganismo y a la incredulidad. ¿No es esto lo que habéis conseguido al poner a un usurpador en el Trono? Habéis convertido la verdad del Primado de Jurisdicción en el Papa Benedicto XVI en la mentira del Primado de honor de Francisco como Obispo. Habéis puesto esta mentira y os habéis inventado el Primado de Honor para el Papa legítimo. Y esto lo habéis hecho por vuestro falso ecumenismo, porque queréis destruir la Iglesia completamente.

Francisco lleva al paganismo y a la incredulidad. Lleva al desequilibrio espiritual, que destruye la conciencia, acaba con la fe y termina con la piedad. Y esto hace que la Iglesia se separe, se aparte de Dios.

Las almas están siendo separadas de Dios por las palabras baratas y blasfemas de hombre que no cree en nada, sólo en sí mismo. Que se ha engreído en el gobierno de su nueva sociedad y se ha creído santo. Cree que lo está haciendo todo muy bien. Cree en su película del falso ecumenismo. Y arrastra a muchos dentro de la Iglesia.

El falso ecumenismo empieza con una falsa predicación, con un concepto errado de la verdad, con unas ideas engañosas y con un deseo de notoriedad egoísta y vanidoso, por parte de una Jerarquía hinchada de orgullo y de todos aquellos que, olvidando la Verdad, se adhieren a la mentira.

Y esto es lo que ha hecho Francisco desde que comenzó a gobernar la iglesia de los malditos, que es la nueva sociedad religiosa que ya ha nacido en la Roma Ramera, Roma que fornica con los pensamientos de todos los hombres porque los ve como una verdad a conquistar. Esa Roma, en donde se ha asentado la Verdad Plena y que, ahora es rechazada por la misma Jerarquía para producir una Torre de Babel. La ciudad de Babel es el símbolo del falso ecumenismo: las mentiras disfrazadas, que es lo que le gusta tanto a Francisco, construyen esa ciudad

El falso ecumenismo es una mezcla del bien con el mal, de la verdad con la mentira, de la virtud con el vicio, del fruto sano con el fruto dañino. Y, en esta mezcla, es imposible que haya hijos de Dios. Es imposible, no sólo la santidad sino incluso la salvación. Nadie se salva en el falso ecumenismo. Por eso, siguiendo a Francisco no hay salvación alguna. Y siguiendo a una Jerarquía que obedece a Francisco tampoco hay salvación.

Sólo hay salvación siguiendo al Espíritu de la Verdad, el cual no puede promover consorcios con la mentira. Dios ayuda a salir del pecado, pero no ama ni el pecado ni al pecador. Dios no mira a otro lado cuando ve un pecado, un error, una injusticia, sino que monta en cólera y despliega toda su Justicia. Y, por eso, a esta iglesia de falsos pastores, que se creen santos y que llaman santos a todos, Dios la va a castigar tan fuerte que todos van a hablar del castigo merecido por ser una Jerarquía de nombre, que le gusta que la llamen Jerarquía, que le gusta vestirse como Jerarquía, pero que está llena de demonios encarnados. Y Francisco es la cabeza de todos ellos.

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6 comentarios

  1. SE dice:

    Dios guía a Su Iglesia remanente e http://www.elgranaviso-mensajes.como
    Nos da una Cruzada de oración con la que se salvaran millones de almas.
    No olvidemos el gran poder de la oracion

  2. kaoshispano dice:

    MASONES DEMONIADOS, versión marxistilla, o clerical calvinistoide, tomaron Roma para ser su chiringuito de mercaderes mundi con las almas que debían llevar a Cristo y a Dios Padre. En el E.S., que ya no conocen… La Trinidad es uno de los pilares a demoler, y los idiotas le siguen a palmas llenas.

    THE END.

  3. Matias Esteban dice:

    Disculpen.

  4. Matias Esteban dice:

    Padre: mire lo que encontré…

    “Vi en una ciudad, una reunión de eclesiásticos, de laicos y de mujeres, los cuales estaban sentados juntos, comiendo y haciendo bromas frívolas, y por encima de ellos una nube oscura que desembocaba en una planicie sumergida en las tinieblas.En medio de esta niebla, vi a Satán sentado bajo una forma horrible y, alrededor de él, tantos acompañantes como personas había en la reunión que ocurría debajo. Todos estos malos espíritus estaban continuamente en movimiento y ocupados en empujar al mal a esta reunión de personas.Ellos les hablaban a la oreja y actuaban sobre ellos de todas las maneras posibles. Estas personas estaban en un estado de excitación sensual muy peligroso y ocupado en conversaciones ociosas y provocantes.Los eclesiásticos eran de esos que tienen como principio: «Hay que vivir y dejar vivir. En nuestra época no hay que estar aparte ni ser un misántropo: hay que alegrarse con los que se alegran”.

    Beata Ana Catalina Emmerich, AA. II. 488.

  5. Marita dice:

    ( copio textual)
    Jesús a Conchiglia:
    “Otro ejemplo de éste debilitamiento es el ataque al “dogma” según el cuál fuera de la Iglesia Católica no hay salvación. El Credo Tridentino afirma “prometo solemnemente y juro retener firmísimamente, con la ayuda de Dios, esta verdadera fé Católica, – fuera de la cual nadie podrá ser
    salvado… “Varias veces, el Misterio ha definido solemnemente el dogma por el cuál no hay salvación fuera de la Iglesia Católica. Pero todavía hoy, el dogma viene negado y socavado por un “ecumenismo“ que llega a declarar que los herejes protestantes y los cismáticos Ortodoxos, no
    deben volver al seno de la Iglesia Católica para ser salvados.

    En aquel tiempo Concilio de Trento se opuso a la más grande oposición que ha habido contra la Iglesia: el protestantismo. El Papa Pío IV publicó una Profesión de Fe en la que establece lo que debe aceptar todo hijo de la Iglesia.
    Al paso de los años, y sobre todo, después del Concilio Vaticano II, la profesión de Fe casi ha quedado reducida al credo. En la misa al terminar de recitar el Credo, dice el sacerdote: – “Esta es nuestra Fe, esta es la Fe de la Iglesia”.

    Quienes ahora van a defender a la Iglesia del Cisma que el mismo Falso Papa ha creado cuando la misma jerarquía se ha puesto un bozal en la boca, se ha vuelto cobarde-gallina, está desorientada, mucha teología les hizo perder el Camino, ya no ven, solo ven a un hombre que es masón y creen que es un santo al que le rinden honores, ya no tienen coraje ni siquiera para enmendar sus propios errores.
    Se siente una tibieza general dentro de los mismos católicos y una falta de conocimiento de lo que es la fe católica, no se respira santidad donde se debiera haberla. Los mismos católicos se han vuelto protestantes, Francisco se ha encargado de hacerlo, se ha dado a la tarea de poner en duda a toda la Iglesia con su payasería, ha puesto en duda la Doctrina de la Iglesia católica , ha atacado al verdadero Papa haciendolo pasar por el “abuelo obsoleto” que nada hacía por la Iglesia, ha tergiversado la Palabra de Dios, ha hechizado a todos con sus mentiras.

  6. Matias Esteban dice:

    Cito de este texto “Cristo es la Verdad; los hombres son todos unos mentirosos”

    Amén

    Dios, la Santísima Siempre Virgen María y San Miguel Arcángel y Sus Ejercitos, lo bendigan, iluminen y protejan.

    El Glorioso Patriarca San Jose, lo adopte como hijo como hizo con Jesús.

    Oremos para que Dios haga prosperar esta Santa Misión y muchos sacerdotes de Cristo elijan siempre la Verdad por sobre las pasajeras mentiras.

    Ven Señor Jesús

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