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La Iglesia no puede errar en materia de fe, ni conducir a los fieles a la apostasía

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La Iglesia es el Misterio de la Gracia y de la libertad del hombre. No es, por tanto, una obra humana ni una obra divina. Es la obra del Espíritu Divino en las almas que dan su libertad humana a Dios.

• La Gracia es la Voluntad de Dios.

• El hombre, con su libertad puede hacer tres cosas:

1. La Voluntad de Dios, cuando pone su libertad a los pies de Jesucristo;

2. Su Voluntad humana, cuando sólo se guía por su mente humana;

3. La Voluntad del demonio, cuando es guiado por las fuerzas enemigas de Cristo.

Por tanto, el hombre, para hacer la Voluntad de Dios, tiene que discernir espíritus: tiene que dejar todos los pensamientos del demonio, todos los pensamientos de los hombres, y así se queda con la Mente de Dios y puede obrar lo que Dios quiere.

Por eso, la vida espiritual es una lucha constante contra los muchos espíritus que anda en las regiones aéreas (cf. Ef 6, 12).

El hombre, con su libertad, suele medirlo todo en la vida espiritual. Quiere medir la Gracia, medir la Voluntad de Dios. Y, por eso, al hombre le gusta poner leyes para concretar, de alguna manera, esa Voluntad Divina.

En la Iglesia, tenemos las leyes eclesiásticas, que son principios, que nacen de los dogmas para reglamentar una forma de vida en la Iglesia. Las leyes de la Iglesia no son la Voluntad de Dios, sino explicaciones humanas de esa Voluntad. Y, como no se puede medir todo lo divino, no se puede acotar a Dios con leyes humanas, por eso, en esas leyes no se llega a la plenitud de la Voluntad de Dios. Dan una Voluntad de Dios no absoluta, sino relativa. La Voluntad Absoluta de Dios sólo está en la Ley de la Gracia, no en las leyes eclesiásticas o canónicas.

Dios no se rige, para gobernar Su Iglesia, con las leyes eclesiásticas, sino que sólo se rige con la ley de la Gracia. Saber diferenciar estas dos cosas es muy importante para comprender este punto: la Iglesia no puede errar en materia de fe, ni a fortiori, conducir los fieles a la apostasía. Este principio teológico es verdadero cuando el Papa es legítimo. Este principio teológico es falso cuando el Papa es ilegítimo.

Un antipapa siempre lleva a la Iglesia hacia la apostasía y hacia la herejía. Con un antipapa, la Iglesia yerra en materia de fe.

Con un Papa legítimo, por más rebeldías y desobediencias que haya en la Jerarquía, por más cambios que se hagan en los libros litúrgicos, por más que la teología esté llena de protestantismo y de comunismo, por más que se quieran cambiar los Evangelios, nunca la Iglesia, nunca el Papa, puede errar en materia de fe ni llevar a los fieles a la Apostasía.

El Concilio Vaticano II no llevó a la Iglesia a la Apostasía, porque había un Papa legítimo. Ni las reformas que se hicieron en todas las cosas fueron causa de Apostasía en la Iglesia.

Saber valorar lo que es un Papa legítimo es saber valorar la Iglesia. Siempre el Señor pone caminos para no errar en la Iglesia.

Este principio cae cuando el que gobierna la Iglesia es un Papa ilegítimo. Y la dificultad de muchos es decir que Francisco es un Papa ilegítimo. No pueden decirlo porque creen que caen en herejía. Creen que la Jerarquía no puede elegir a un falso Papa. Si lo creyeran, entonces su principio teológico cae: La Iglesia no puede errar en materia de fe = luego, no se puede elegir a un antipapa.

Un Papa legítimo nunca se equivoca en la Iglesia.

Los demás, no son infalibles cuando no están sometidos al Papa. Y, entonces, se equivocan.

Los Cardenales, para no equivocarse en la elección de un Papa, deben seguir la ley de la Gracia, no sus leyes eclesiásticas. Esa ley de la Gracia supone que se elige un nuevo Papa porque el anterior ha muerto. Esta es la Ley de la Gracia. Esta es la Voluntad de Dios.

Para poner un Papa que Dios quiere, con una Voluntad Absoluta: elegirlo cuando se muere el anterior. Y, entonces, en las leyes eclesiásticas, en las leyes canónicas, se obra la Gracia, se da la Ley de la Gracia, la Voluntad de Dios.

Si los Cardenales no siguen la ley de la Gracia, sino que siguen sus leyes, entonces eligen siempre un antipapa. Y ellos yerran en materia de fe, y hacen errar a toda la Iglesia en materia de fe y de costumbres; y, por tanto, el Papa que eligen, que es falso, lleva a la Iglesia hacia la Apostasía.

Por ley eclesiástica, un Papa puede renunciar. Por Ley de la Gracia, el Primado de Jurisdicción sólo puede estar en un Papa. Por tanto, si el Papa renuncia, los Cardenales, para poner un nuevo Papa, tienen que esperar a que el Papa muera. Es la Ley de la Gracia: no puede haber dos hombres con el Primado de Jurisdicción. No puede haber dos hombres con la misma Autoridad Divina en la Iglesia. Como el Primado de Jurisdicción es eterno, es para siempre, es un don irrevocable, que se da al Papa y no se quita, aunque renuncie, por eso, los Cardenales tienen el deber y el derecho de esperar a elegir a otro Papa. Es un deber y un derecho divino que viene por la Gracia.

El Primado de Jurisdicción sólo pasa de un Papa a otro por ley de la Gracia, no por ley eclesiástica. El Papa, que tiene el Primado, muere; y ese don divino pasa al nuevo Papa por Gracia. Con la muerte del Papa, se acaba la unión que tiene ese Papa con la Iglesia terrenal, que es el Primado de Jurisdicción.

El Papa, en la Iglesia, es el que tiene la Autoridad Divina. Está ligado a toda la Iglesia por ese Poder que viene de Dios. Un Poder que lo ata al Cuerpo Místico de Cristo, para que lo gobierne con la Mente de Cristo. El Papa está unido a la Iglesia por la Autoridad de Dios. Esa Autoridad Divina es un carisma en la persona del Papa. No es sólo una gracia. Y ese Carisma, que es infalible, hace que la Iglesia nunca yerre en materia de fe ni pueda llevar a los hombres hacia la Apostasía.

Un antipapa, un falso Papa, como es Francisco, nunca tiene este carisma y, por los frutos, lo conoceréis: Francisco yerra en materia de fe, y esto nunca lo puede hacer un Papa legítimo. Francisco lleva a las almas hacia la apostasía de la fe, con el protestantismo y el comunismo. Y esto nunca lo puede hacer un Papa legítimo.

Dios gobierna Su Iglesia con Su Gracia, no con las leyes de los hombres. Y aunque un Papa renuncie, Dios sigue gobernado Su Iglesia con ese Papa que ha renunciado, porque tiene el Primado de Jurisdicción, que es irrevocable, que le liga a la Iglesia hasta su muerte: no se quita por ley canónica ni ley eclesiástica. Es un don divino regido sólo por el Espíritu Divino en la persona del Papa. El Papa queda libre de esa Autoridad Divina sólo cuando muere, no cuando renuncia.

Este punto es tan fundamental que si no se comprende, entonces se tiene miedo de estar en herejía.

Los Cardenales pueden fallar en materia de fe cuando, en la elección de un Papa, no se rigen por la ley de la Gracia, sino por sus leyes canónicas o eclesiásticas. Esto es lo que hicieron al renunciar Benedicto XVI. Lo hicieron mal; erraron en materia de fe y, ahora, la Iglesia camina hacia la verdadera apostasía de la fe.

Verdadera, porque durante 50 años, esa apostasía ha estado en el ambiente, pero sólo se ha materializado en aquellas almas que, realmente, han desobedecido al Papa reinante. En los demás, no se dio apostasía. Porque un Papa legítimo nunca yerra en materia de fe ni lleva a las almas a la apostasía. Un fiel o Jerarquía que obedece al Papa legítimo nunca apostata de la fe. Si no se da la obediencia al Papa legítimo, es cuando se apostata.

Todo el problema de la apostasía nace de los Cardenales que eligen un nuevo Papa, estando el otro vivo; no nace del Papa que renuncia. El Papa, aunque renuncie, no es motivo de errar en la fe. Puede ser un pecado, y muy grave. Pero Dios puede pedir a un Papa la renuncia por su sola Voluntad Divina, sin dar razones para ello a la Iglesia, porque la Iglesia la guía solo Cristo en Su Vicario. Y Él pone y quita Su Vicario como quiere.

Y los Cardenales fallan en materia de fe, es decir, eligen un falso Papa sólo porque desobedecen al Papa.

La Iglesia no puede errar en materia de fe, porque tiene un Papa legítimo. Todo aquel que desobedezca al Papa legítimo, siempre yerra en materia de fe.

Los cardenales eligen un falso Papa por desobediencia al Papa que ha renunciado. Un Papa que renuncia sigue siendo el Papa legítimo. Luego, hay que darle obediencia. Si el Papa legítimo no quiere gobernar, entonces los Cardenales tienen que hacer un gobierno ad tempus, hasta que muera el Papa. Un gobierno provisional en el que no se haga nada, no se elija nada, sólo se mantenga la fe de la Iglesia. Esto es lo que pide la ley de la Gracia: obediencia al Papa legítimo. Y, aunque haya renunciado, sigue siendo el Papa al que hay que darle la obediencia, para no errar en materia de fe.

No se puede dar la Sede Vacante, porque el Papa sigue vivo; y no se puede llamar a un cónclave porque el Papa no ha muerto. Si se hace eso, se va contra la ley de la Gracia. Si el Papa legítimo lo hace (dice que hay Sede Vacante), es porque ha sido obligado a hacerlo. Le han llevado al error cuando ha renunciado. Y ahí se comprueba que su renuncia es falsa, no es verdadera, porque falló en materia de fe. Un Papa legítimo que renuncia no falla en materia de fe; pero si dice que la Sede está vacante, entonces falla. Y hay que concluir que su renuncia no fue en la Voluntad de Dios, sino obligada por los hombres. Y ese fallo en la renuncia, que es un fallo que conduce a caer en materia de fe hace que el Papado de Benedicto XVI se vuelva inútil: Dios no puede seguir gobernando Su Iglesia a través del Papa legítimo, a pesar de que tenga el Primado de Jurisdicción. La obediencia de los fieles continúa hacia él, pero el gobierno de la Iglesia lo toma Jesucristo, como Cabeza Invisible. Ya no puede darse en la Iglesia lo que se dio con los otros Papas que renunciaron: el Señor esperó, en Su Gracia, a que muriera el Papa ilegitimo para dar Su Gracia a un Papa legítimo. Ahora, el Señor no espera, porque la renuncia ha sido impuesta, es un fraude, es una fábula, es un montaje.

Todo el problema está en definir qué es eso de materia de fe, porque, hoy día, la fe divina ha desaparecido y sólo encontramos en la Iglesia la fe humana o la fe eclesiástica o la fe intelectual.

Materia de fe o fe divina es el dogma Revelado: es toda la doctrina de Cristo, que la Iglesia enseña en Su Magisterio Infalible, autentico, el que viene de los Papas.

Fe humana es la fe que nace del pensamiento de los hombres: es cómo los hombres entienden las cosas religiosas, divinas, de la Iglesia, etc. La visión humana de Cristo, de la Iglesia, de los Sacramentos, de la Gracia, etc.

Fe eclesiástica es la que nace de las leyes que la Iglesia pone para dar una estructura interna a la vida eclesial: es cómo se legisla lo espiritual, lo divino, a nivel humano.

Fe intelectual es creer en Dios, en Cristo, en la Iglesia, con una filosofía o con una teología que no tenga errores, fallos, herejías. Y, por eso, es una fe coja, que no puede abarcar toda la Revelación divina, toda la Gracia, porque es lo que el hombre ha adquirido con su entendimiento sobre Dios, sobre la Iglesia, etc.

Dios siempre pide a la Iglesia la fe divina. Dios gobierna la Iglesia con la ley de la Gracia y, por eso, exige la fe divina a la Jerarquía.

No se puede elegir a un Papa con una fe eclesiástica, ni con una fe intelectual ni con una fe humana, porque siempre se va a errar. Nunca se va a dar en el clavo. Dios no quiere motivos humanos, ni intelectuales, ni eclesiásticos para obrar una Gracia. Dios quiere siempre un motivo divino para dar Su Gracia al hombre. Un motivo de fe divina. Y, por tanto, si los Cardenales no poseen esa fe divina, entonces yerran en materia de fe, porque la ley de la Gracia les exige seguir obedeciendo a un Papa que ha renunciado.

La Iglesia no la hacen los hombres con sus leyes. La Iglesia la hace Dios con Su Gracia. Y Su Gracia sólo descansa en el hombre humilde, en aquel que sólo posee la fe divina.

Por eso, Francisco no es Papa, es un falso Papa; es ilegítimo. Con él, la Iglesia se equivoca en materia de fe. Y ahí se ven sus homilías, sus declaraciones, sus escritos, que no pertenecen a la fe católica; y, por tanto, al ser transmitidos por la Iglesia, como doctrina católica, se produce el error: La Iglesia yerra en materia de fe al defender escritos que no son de fe, que son contrarios a la fe. La Iglesia yerra en materia de fe al enseñar escritos que no pertenecen al magisterio de un Papa legítimo. Y la Iglesia hace esto porque obedece a un Papa ilegítimo. Este es el punto. Con un Papa ilegítimo cae el principio teológico.

Por eso, si la Jerarquía quiere seguir teniendo el poder divino, tiene que obedecer al Papa legitimo, Benedicto XVI.

Si la Iglesia no quiere errar en materia de fe ni llevar a las almas hacia la apostasía, entonces tiene que dar obediencia al Papa legítimo, Benedicto XVI.

Hoy nadie valora lo que es un Papa legítimo. Nadie sabe ver el tesoro que la Iglesia tiene en Benedicto XVI: Él es la Bendición de Dios sobre la Iglesia. En el está el camino de la Iglesia. Él da la Verdad a toda la Iglesia. Él pone la Vida en la Iglesia.

Francisco es sólo la maldición de Dios sobre la Iglesia: cuanto más se le sigue, se le obedezca, se permita que sus escritos se difundan, más Justicia de Dios viene sobre toda la Iglesia. La Iglesia tiene la predicación de Jesucristo y sus milagros; y ya no cree en Él, sino que cree en la palabra barata, blasfema, absurda, de un Francisco que no sabe ni creer en el Dios católico y que lleva a toda la Iglesia hacia la Apostasía de la fe. Y, por eso, la Iglesia se merece un castigo peor que el ocurrido en Sodoma y en Gomorra: «Si en Sodoma se hubieran hecho los milagros hecho en ti, hasta hoy subsistiría» (Mt 11, 23).

Una Iglesia que yerra en materia de fe y que lleva a las almas a la apostasía, no puede subsistir. Sólo «las puertas del infierno no prevalecerán contra» (Mt 16, 18) la Iglesia que no yerra en materia de fe, la que sigue obedeciendo al Papa legítimo, Benedicto XVI. La que no obedece -, la que obedece a un Papa ilegítimo,- apostata de la fe y queda en manos del infierno.

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6 comentarios

  1. kaoshispano dice:

    Bergoglio está llevado por demonios, lo vi a las pocas semanas de su proclamación impostora, claramente… La cosa es que paco1 jesuitas camela a muchos, por ignorancia, por clerolatria, por papolatria, por eclesiolatria vaticanal… Dios pone definitivas y ultimas pruebas a TODOS.

    the end. Dios no los perdone,

  2. José Manuel Guerrero dice:

    Padre, ni las verguenzas ni las miserias humanas se pueden ocultar por mucho tiempo. Las palabras malditas de Bergoglio en esa entrevista claman al cielo. El daño está hecho. Y las amarguras del alma que este payaso engreido provocó voluntariamente entre los fieles nunca podrán ser enterradas. La traiciøn a Cristo es tan flagrante y cobarde por su parte que solo un milagro podrá salvar del infierno a este mamarracho.

    Ni siquiera su curandero chino podrá hacer nada.

  3. maria ines dice:

    Una amiga que viene en San luis,aregentina, que esta al tanto de todo esto, me llamo ayer horrorizada porque, asistiendo a Misa por el fallecimiento de una amiga en comun y ofrecerle el Santo Sacrificio para ella,se encontro que el sacerdote, menciono lo ocurrido en la iglesia anglicana (nombramiento de mujeres obispos) como algo MUY POSITIVO Y QUE DEBERIAMOS IMITAR!!!que eso muestra una iglesia moderna y avanzada.mi amiga no pudo reprimir un gesto, que debe de haber sido ostentoso de desagrado, porque varias personas la miraron de mal modo( es decir:estas personas YA estan de acuerdo con estos supuestos cambios que podrian darse en nuestro pais).y esoy hablando de una de las provincias mas tradicionales con las que todavia contabamos.Dios nos libre, se viene una graaaan hecatombe !!!!Maria ines.

    • josephmaryam dice:

      La han vuelto a retirar. El Vaticano es una ramera; es una perversión total. No quieren poner la Verdad de ese hombre como es.

  4. José Manuel Guerrero dice:

    ” Por eso, Francisco no es Papa, es un falso Papa; es ilegítimo. Con él, la Iglesia se equivoca en materia de fe. Y ahí se ven sus homilías, sus declaraciones, sus escritos, que no pertenecen a la fe católica; ”

    Y en sus entrevista padre. El Vaticano, la ex santa sede, ha tenido la feliz idea de republicar (llegaron a censurarla por las barbaridades que soltó Bergoglio) la primera escandalosa entrevista que el viejo ateo comunista tuvo a bien hacerle a Francisco. Primer punto: para los incrédulos y los francisquistas pata negra que no se explican que haya habido una segunda entrevista con el ateo comunista, ésta, ya estaba concertada entre ellos. Lean:

    ” «Pero es imposible resistir a un mes y medio de ejercicios espirituales», dice él estupefacto y divertido. Le contaré la continuación la próxima vez. Nos abrazamos. Subimos la breve escalera que nos separa del portón. Ruego al Papa que no me acompañe, pero él lo excluye con un gesto. «Hablaremos también del papel de las mujeres en la Iglesia.”

    Segundo punto: «Sí, nuestras misiones tienen este objetivo: identificar las necesidades materiales e inmateriales de las personas y buscar satisfacerlas como podamos.»

    Es decir, la iglesia entendida como un ente, como un chiringuito politicosocial para “sastifacer” a los consumidores de lo material y lo inmaterial. O sea, dos mil años de historia gloriosa y martirial para acabar sospechosamente siendo una sucursal del McDonald.

    Tercer punto: Personalmente me parece genial que definitivamente publiquen la entrevista en la página oficial del Vaticano. Para que no le queden dudas a las generaciones futuras (si aùn queda un futuro como lo conocemos) de quién estuvo a cargo del gobierno de la Iglesia: un déspota enemigo de la doctrina de Cristo.

     

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