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El tiempo histórico del Anticristo

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Francisco ha abierto su boca con audacia inaudita para blasfemar contra Dios, y no se avergüenza de enseñar manifiesta y públicamente que los misterios de nuestra religión católica son ficciones y pura invención de los hombres, que la doctrina de la Iglesia se opone al bien de toda la sociedad humana, y no tiembla de renegar de Cristo mismo y de Dios: «No estoy interesado en la conversión de los evangélicos al catolicismo. Quiero que la gente encuentre a Jesús en su propia comunidad. Hay tantas doctrinas en que nosotros nunca estaremos de acuerdo. No perdamos nuestro tiempo en eso. Por el contrario, vamos a mostrar el amor de Jesús» (texto).

• Su blasfemia: no estoy interesado en la conversión; luego, estás interesado en la condenación.

• La Gracia y los Sacramentos son una invención humana que no dan a Jesús: Quiero que la gente encuentre a Jesús en su propia comunidad.

• El magisterio de la Iglesia es falible, inútil, inservible: Hay tantas doctrinas en que nosotros nunca estaremos de acuerdo. Hay que ponerse de acuerdo en las doctrinas que más nos gustan, que más nos dan dinero, fama…

• Reniega del amor de Cristo: «vamos a mostrar el amor de Jesús»: no mostremos a Jesús crucificado, sino al Jesús que opta por los hombres del mundo.

Estamos en el Tiempo del Anticristo y, por tanto, con un Francisco que destruye la Iglesia Católica.

«Jesucristo no concibió ni formó a la Iglesia de modo que comprendiera pluralidad de comunidades semejantes en su género, pero distintas, y no ligadas por aquellos vínculos que hicieran a la Iglesia indivisible y única, a la manera que profesamos en el Símbolo e la fe: Creo en una sola Iglesia… Y es así que cuando Jesucristo hablara de este místico edificio, sólo recuerda a una sola Iglesia, a la que llama suya: Edificaré mi Iglesia [Mt. 16, 18]. Cualquiera otra que fuera de ésta se imagine, al no ser fundada por Jesucristo, no puede ser la verdadera Iglesia de Jesucristo… Así, pues, la salvación que nos adquirió Jesucristo, y juntamente todos los beneficios que de ella proceden, la Iglesia tiene el deber de difundirlos ampliamente a todos los hombres y propagarlos a todas las edades. Consiguientemente, por voluntad de su fundador, es necesario que sea única en todas las tierras en la perpetuidad de los tiempos… Es, pues, la Iglesia de Cristo única y perpetua. Quienquiera de ella se aparta, se aparta de la voluntad y prescripción de Cristo Señor y, dejado el camino de la salvación, se desvía hacia su ruina» (León XIII – Satis cognitum – 29 de junio de 1896).

Se está en la Iglesia para convertir a los evangélicos, a los protestantes, a los masones, a los judíos, a los budistas, a los homosexuales, a cualquiera que viva de su pecado y en su pecado, de su error y en su error, de su herejía y en su herejía, de su cisma y para su cisma: «la salvación que nos adquirió Jesucristo, y juntamente todos los beneficios que de ella proceden, la Iglesia tiene el deber de difundirlos ampliamente a todos los hombres y propagarlos a todas las edades». Hay que difundir la salvación, hay que predicar el evangelio que salva, hay que poner el camino de salvación en la única Iglesia, la verdadera: «Cualquiera otra que fuera de ésta se imagine, al no ser fundada por Jesucristo, no puede ser la verdadera Iglesia de Jesucristo…»

Cristo muere para salvar a todos los hombres, pero lo hace en Su Iglesia. No fuera de Ella, porque «Sin Mí, no podéis hacer nada». Sin Mi Iglesia no hay Gracia de salvación, no hay camino de verdad, no hay vida de Dios.

Por tanto, gran herejía: «No estoy interesado en la conversión de los evangélicos al catolicismo. Quiero que la gente encuentre a Jesús en su propia comunidad». Francisco no sigue la mente de Cristo en los Papas anteriores, sino que desobedece al Magisterio auténtico de la Iglesia, que es el único que salva, para poner su doctrina protestante: no convierto, porque no existe el pecado = no estamos en la Iglesia para convertir, para salvar, porque ya estamos todos salvados.

Y, por tanto, dice a los evangélicos: quédense en su iglesia y condénense allí: «Quiero que la gente encuentre a Jesús en su propia comunidad». ¡Quiero que la gente se condene! Vive en tu infierno de pecado. No te saco de él porque yo ya vivo como un condenado.

Jesús ha edificado Su Iglesia. Y, por tanto, a Jesús no se le puede encontrar en la propia comunidad que se invente cada hombre. Jesús no está en la Iglesia evangélica. Jesús no está con los judíos, ni con los musulmanes, ni con los ortodoxos, ni con nadie. No está en ninguna comunidad, iglesia, secta, confesión religiosa.

A Jesús sólo se le puede encontrar en Su Iglesia: la Iglesia Católica.

Como Francisco ha hecho un cisma, entonces habla de su fe masónica, no de la fe católica. Francisco no cree en el Dios de los Católicos, luego tampoco cree en la Iglesia Católica. Esto, uno que tenga dos dedos de frente, lo ve. Los demás, los que obedecen a un hombre con un magisterio masón, no pueden ver esta verdad. Los demás, la Jerarquía que obedece la doctrina protestante y comunista de un hombre necio, no pueden percibir esta Verdad.

Si no se cree en la Iglesia Católica, entonces se cree en cualquier iglesia falsa, en cualquier secta, en cualquier herejía. Y se vive, se obra haciendo un cisma, como lo está realizando Francisco desde el Vaticano.

«Quienquiera de ella se aparta, se aparta de la voluntad y prescripción de Cristo Señor y, dejado el camino de la salvación, se desvía hacia su ruina»: Francisco se ha apartado de la Iglesia Católica y, por tanto, se ha apartado de la Voluntad de Cristo, de la doctrina de Cristo, del Magisterio que la Iglesia enseña de manera infalible en sus Papas. Y, por tanto, Francisco no va por el camino de la salvación, sino que recorre el de la condenación.

Es un hombre, que está liderando una nueva sociedad maldita, con el apoyo de una Jerarquía maldita. Y la lidera con la doctrina de dos maldiciones: protestantismo y comunismo. Y enseña esta doctrina y, por tanto, enseña a pecar, enseña a justificarse por voluntad humana, y a buscar el bien común de esa sociedad, que sólo tiene ojos para resolver los problemas humanos de los hombres. Es un bien común maldito, porque la Creación gime bajo el pecado, bajo la maldición divina en el Paraíso. Y si no se quita el pecado, si no se repara el pecado, los demás males son imposibles de quitarlos. Es una utopía su doctrina de liberación de los pobres, su opción por los pobres, porque Jesús vino a salvar a los pobres de espíritu, no a los pobres de hambre material, de dinero, de bienes culturales.

Jesús no llora por los problemas de los hombres: «deja que los muertos entierren a sus muertos». Jesús llora por el pecado de los hombres, que éstos no quieren quitar.

Francisco, al hacer un cisma en el Vaticano, produce la condenación inmediata de toda aquella alma que siga su doctrina. Por sólo hacer caso a lo que enseña Francisco, el alma se pierde eternamente, porque la doctrina de Francisco está maldita: es la misma que siguen los protestantes y los marxistas. No es, por tanto, la doctrina de Cristo. Es un manifiesto comunista, es un programa para salvar estructuras mundiales, es una administración para conseguir dinero en el Vaticano.

«Hay tantas doctrinas en que nosotros nunca estaremos de acuerdo»: claramente, a Francisco le importa un rábano los dogmas, la Tradición Divina, la enseñanza de los Santos, lo que los Papas han enseñado, han guiado, han obrado en la Iglesia.

Sólo un hombre que no discierne la Verdad de la mentira habla de esta manera: hay tantas doctrinas… hay tantos dogmas en las que no estoy de acuerdo…hay tantas tradiciones divinas en las que no estoy de acuerdo… hay tantas cosas en la Iglesia Católica que no estoy de acuerdo…

Y, por eso, concluye: «No perdamos nuestro tiempo en eso»: no miréis los dogmas, no miréis al Crucificado, no miréis la vida de los santos que se han sacrificado sólo por amor a Cristo, no miréis a tantos hombres que son dogmáticos, que no dan su brazo a torcer, porque todo lo juzgan. No hay que perder el tiempo siendo fieles a la Gracia. No existe la Gracia. No existen los Sacramentos. Sólo existe mi mente humana, mi idea de lo que es Cristo y lo que debe ser la Iglesia. No hay que perder el tiempo haciendo penitencia por nuestros pecados ni por los del mundo entero, porque ya Cristo ha resucitado. Busquemos la alegría de la Resurrección; no seamos paletos del Calvario. Lloren por los hombres, abracen a los hombres, denles de comer. No pierdan el tiempo con dogmatismos mientras la gente se muere de hambre.

Y, entonces, da su final masónico: «vamos a mostrar el amor de Jesús». El amor de Jesús es lo que hay en la mente de Francisco. El amor de Jesús lleva a fraternizar con todos los hombres; el amor de Jesús conduce a buscar un gobierno mundial; el amor de Jesús consiste en crear comunidades de base, en que las justicias sociales, los derechos del pueblo, sean los conductores de los hombres. En el amor de Jesús, vayamos todos sin juzgar la mente de nadie: tienes que tolerar la herejía, porque es una verdad. Tienes que comulgar con el pecado, porque es un bien para tu vida. Tienes que poner tu vida escuchando a los hombres, porque ellos tienen una verdad que tú no posees. Tienes que pasarte tu vida dialogando con los hombres, porque en el hablar mucho está la santidad de la vida.

Francisco va hacia su ruina y lleva de la mano a muchas almas. Francisco no está sentado en la Silla de Pedro para convertir almas, sino para condenarlas al infierno.

Esta Verdad no es compartida por el Vaticano, por Roma, por la Jerarquía de la Iglesia. Y es la única Verdad: Cardenales, habéis elegido a un hombre que condena las almas. Y os habéis puesto bajo él, en obediencia a él. Y, por tanto, habéis producido el cisma en la Iglesia.

Francisco hizo su cisma: su gobierno horizontal. Pero los Cardenales hicieron el suyo: eligieron a un hombre que sabían que no lo podían elegir.

La renuncia del Papa Benedicto XVI es sólo un cuento de hadas, una fábula, un montaje bien preparado por todos los Cardenales. Más de la mitad de ese Cónclave estaba comprado: ya se sabía muy bien a quién había que poner. Lo demás, palabrería humana para tapar el engaño.

Y, ahora, todos obedeciendo a uno que habla como un protestante y como un comunista. Y esto lo sabe toda la Jerarquía. Pero como están atados a una estructura que viene de Roma, entonces no son capaces de levantarse de su asiento y de mirar a Francisco y decirle: eres un maldito; quedas excomulgado de la Iglesia Católica. Esto nadie lo va a hacer por el respeto humano: hay que hacer la pelota por el qué dirán. Hay que callar, hay que mirar a otro lado, hay que decir que la doctrina de Francisco es tradicional.

Esto es un cisma que la Jerarquía obra en la Iglesia: no se opone a un hereje, sino que comulga con sus propias ideas. Dan la espalda a Cristo, a su doctrina. Dan la espalda a las almas. Esta es la gran obra cismática de la Jerarquía maldita, que se ha posesionado del Vaticano, para hacer surgir las bases de la nueva iglesia del Anticristo.
francisco en el infierno

“Los hombres se rendirán al espíritu de la época. Dirán que si hubieran vivido en nuestros días, la Fe seria simple y fácil. Pero en su día, dirán que las cosas son complejas; que la Iglesia debe actualizarse y hacerse significativa ante los problemas de la época. Cuando la Iglesia y el mundo sean uno, entonces aquellos días estarán a la mano. Porque nuestro Divino Maestro puso una barrera entre Sus cosas y las cosas del mundo” (San Antonio Abad – Disquisición CXIV).

Los hombres se matan en las guerras porque no saben escuchar a Dios en sus corazones. Los hombres mueren asesinados por otros hombres. Y esto es algo que siempre ha existido, pero es también una señal que da Dios, para que el hombre discierna que donde hay guerra hay odio.

Si los hombres se matan es porque se odian. Y si se odian entre ellos es porque no aman a Dios. Y si no son capaces de amar a Dios es porque no son capaces de escuchar su voz en sus corazones..

El que escucha a Dios no produce una guerra. Pero el que se tapa los oídos para escuchar lo que hay en su mente humana, sus ideas, obra siempre en contra del mismo hombre.

Los hombres del mundo, de la Iglesia, se han rendido al espíritu que marca esta época: el espíritu del Anticristo. Y, al rendirse, vemos a un Francisco que sólo construye destruyendo: sólo obra destrucción, guerras, maldades. Y lo hace con una sonrisa, porque ése es el espíritu del Anticristo: al exterior se manifiesta lo que todos quieren ver; pero se esconde la verdadera intención en el obrar.

Francisco se fue a Jerusalén para iniciar una guerra: la que vemos en estos días. Si hubiera ido en la Voluntad de Dios, no habría habido guerra. Pero Francisco no escucha a Dios en su corazón, sino que sólo escucha su idea masónica: la fraternidad, la tolerancia, el diálogo.

Y se reunió en Roma para plantar un arbolito. Y el árbol de la Cruz, el árbol que salva, que impide las guerras, lo ha anulado en su gobierno horizontal. Se reunió para charlar con los hombres y para decir tantas blasfemias que sólo el que está atento a la vida espiritual ha sabido captarlas. Los demás, han visto ese encuentro de una manera protestante y comunista. Un poco de marketing para llevar al rebaño a pastar la doctrina del bien común fraternal.

La gente se mata ahora por culpa de lo que Francisco ha hecho en el Vaticano. Las guerras en Israel, contra los musulmanes, no son como antes. La política ha obrado muchas guerras; pero ahora, el Anticristo las obra todas.

El Anticristo necesita poner su iglesia en Jerusalén. Necesita que Jerusalén sea el foco de la religiosidad mundial. Y, por eso, tiene que mover a los políticos y poner en ese Estado un movimiento religioso, que lo aune todo: la Iglesia y el mundo.

«Cuando la Iglesia y el mundo sean uno, entonces aquellos días estarán a la mano». Los días del Anticristo están a la mano. Ha habido un movimiento de la Iglesia de Roma hacia Jerusalén. Un movimiento religioso, para poner la doctrina de la fraternidad en aquel país. Una fraternidad para todo el mundo, no sólo para lo religioso. Era necesario poner una señal religiosa en Jerusalén, como lo hizo Francisco. Y es necesario mover con guerras para implantar esa sociedad en Jerusalén. Esa sociedad que es la nueva Iglesia, pero que no puede mostrarse como tal hasta que no llegue el momento. Hasta que no aparezca el Anticristo, no aparece la Iglesia Universal. Se dan pasos hacia esa nueva sociedad religiosa mundial.

Las guerras que se dan ahora en Jerusalén tienen otro sentido: no ya el político, sino el religioso. El Anticristo tiene que desestabilizarlo todo, en lo económico, político, cultural, etc. para poner la idea religiosa, la idea universal del amor a la creación. Cuando todo esté patas arriba, él sale a luz como el salvador de todo el mundo. Ya nada es como antes. Ninguna guerra, ninguna crisis económica, ninguna crisis política. Ahora, todo está medido porque es el tiempo del Anticristo.

«A donde voltean Mis Ojos, ellos ven traición, asesinatos, corrupción, adulterio, fraude, desorden en el matrimonio, personas que se mofan de la religión, contaminación de las almas, perjurio, pecados contra la naturaleza. Hablo como un Padre preocupado, pero afligido y ofendido. ¿Queda algún hombre recto entre ustedes?» (Mensaje del Padre Celestial al mundo –22 de marzo 2010).

En la Iglesia no queda una Jerarquía recta. En el mundo, no queda un gobierno recto. En las familias, todo está troceado, cambiado, inutilizado.

«Miro a la tierra hoy y hubiera deseado no haberla hecho jamás… ¡Mis Ojos ven lo que nunca hubiera querido ver y Mis Oídos escuchan lo qué siempre temí oír! Mi Corazón de Padre, se hunde en la tristeza. Yo creé a los hombres a Mi Imagen, y sin embargo se han degradado a sí mismos y hoy ¡muchos de ellos han tomado la apariencia de la bestia! Mi Corazón sufre porque Yo veo hasta los confines de la tierra, y lo que Yo veo no responde a los deseos de Mi Corazón… vuestro Padre gobierna todo, pero respeta vuestra libertad, y el hombre ha pervertido su libertad…» (Ibidem).

El hombre, dependiente de Dios, se ha hecho sólo dependiente de su misma libertad. No es capaz de dejar que Dios lo guíe en su libertad, sino que la pervierte: pone su libertad por encima del Poder de Dios.

«la Rebelión en Mi Casa traerá Mi ira sobre ustedes, y la más profunda oscuridad se abatirá pronto sobre la tierra. Yo había elegido levantarlos de sus sepulcros, con Misericordia y Amor, Compasión y Paz, pero cuántos de ustedes no se conmueven ante Mi ofrecimiento. Ya nada puede conmoverlos. Yo he decidido acelerar Mi Plan a causa de los grandes pecados que concibe esta generación. Todo se desvanecerá, todo se gastará como un vestido. Esta será Mi manera de destruir la profanación del pecado, y se darán cuenta que, desde el principio, ustedes eran Mis templos sagrados y que Mi Espíritu estaba viviendo en ustedes. Por este Bautismo de Fuego, oren y ayunen en estos últimos días. Yo Soy está cerca de ustedes» (Ibidem).

La Rebelión en la Iglesia: haciendo que un Papa renuncie y poniendo a un destructor para que todos le obedezcan, eso trae la Ira Divina, la Justicia de Dios sobre la Iglesia y sobre el mundo entero.

Lo que vemos es el inicio de la Ira. Por eso, no es un tiempo como los demás. Ya no hay que esperar. Ahora, hay que obrar una purificación, una justicia y una misericordia. Y eso todos tienen que hacerlo si quieren salvarse.

El tiempo del Anticristo es el tiempo del mundo al revés. Y eso es lo que vemos en todas partes. Y hay que saber vivir este tiempo porque es el más dificil de todos. Hay que saber mirar a cada hombre como lo que es: o un santo o un demonio. Porque ya no puede darse un camino intermedio.

El Tiempo del Anticristo es un tiempo de la perfección del mal: el mal llega a su cumbre, a su cima. Los hombres se especializan en obrar el mal. Por eso, todo está maldito, condenado, lleno de demonios. En el ambiente del mundo sólo se percibe el espíritu del Mal. Lo llena todo y lo abarca todo.

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12 comentarios

  1. kaoshispano dice:

    EL QUE NO LO VE, o está ciego, o tonto, o es uno de ellos.

    Demoledores hicieron perfecto su trabajo pro el Inicuo. F I N .

  2. mabe dice:

    Ahora se esta empezando a notar mas claras las consecuencias del concilio ecumenico al que se opusieron en aquella epoca los sede vacantistas, ahora estamos nosotros en una situacion igual a la de ellos… con una sede practicamente vacante

    • josephmaryam dice:

      1. La Sede no está vacante, porque el Papa sigue vivo.
      2. El que no gobierne eso no hace la Sede Vacante. La muerte es la que produce que la sede esté vacía.
      3. La situación de la Iglesia, ahora mismo, no tiene nada que ver con lo que ocurrió en el Concilio Vaticano II y lo que hicieron algunas almas que apostataron de la fe, porque no obedecieron al Papa.
      4. La Iglesia ha sido usurpada en el gobierno por un hombre que se opone a Cristo y a Su Iglesia. Es un hombre que ha producido un cisma, dentro de la Iglesia. Y, con el Concilio Vaticano II, no se produjo ningún cisma. Los que se salieron por rebeldes, fueron los que produjeron el cisma.
      5. La situación de la Iglesia, con el Concilio Vaticano II, era una sola: obedecer al Papa legítimo. Sin esa obediencia, se caía en herejía y en cisma.
      6. La situación de la Iglesia, en estos momentos, es una sola: atacar al usurpador. No obedecerle, porque no es el Papa legítimo.
      7. Y, por eso, el problema actual es éste: la gente obedece a un hombre sin verdad, a un hombre que vive su pecado, a un hombre que lleva a las almas hacia la apostasía de la fe, hacia el cisma, hacia la destrucción.
      Si no saben juzgar convenientemente la situación de la Iglesia, entonces se callan la boca.
      Ahora, el camino de la Iglesia es el desierto. Antes era permanecer en la Iglesia bajo un Papa legitimo. Permanecer a pesar de las herejías de mucha Jerarquía.
      Con la renuncia del Papa legítimo, la Iglesia está en el desierto, no en Roma. Y, por eso, hay que renunciar a Roma porque presenta una Iglesia que no es la de Cristo, no es la Verdadera.

  3. Estrella dice:

    Yo no sabia que estabamos en los ultimos tiempos, porque nadie en mi ambiente NUNCA ha hablado de eso, pero desde septiembre del 2012, que oi hablar del fin del mundo, entonces empece a busca por internet, y empece a leer profecias y mensajes de la Virgen y Jesus, y hasta este momento, ahora leyendo esta pagina Lumen Marie, que dice la Verdad, y veo que Dios me ha ido llevando a aceptar esta VERDAD, pero soy la unica de la familia que estoy en esto, porque los demas siguen es con el mundo. AHORA LE QUIERO PREGUNTAR AL SACERDOTE QUE DIRIGE ESTA PAGINA, LO SIGUIENTE: Por Catholic.net salio que Francisco ha declarado año jubilar en honor a Celestino V, eso con que fin sera?, si puede explicarme esto, gracias Padre.

    • josephmaryam dice:

      Lo que haga Francisco en el Vaticano es nulo para la Iglesia Católica. Lo que declare Francisco desde el Vaticano es nulo para la Iglesia Católica. Lo que diga Francisco desde el Vaticano es nulo para la Iglesia Católica. Porque Francisco no tiene el Primado de Jurisdicción en la Iglesia Católica, es decir, no tiene Autoridad Divina para declarar ningún año jubilar, ni para declarar santos en la Iglesia, ni para hacer nada.
      Lo que hace, lo que dice, lo que declara, es sólo con su poder humano. Luego, no hay que hacerle ni caso. Hay que dejarle que declare lo que quiera, porque ha elegido condenarse en vida. No hay que seguir lo que declara. No hay que obedecerle, porque no es Papa de la Iglesia Católica.
      No hay que hacerle ni caso: es un loco que sólo vive para su locura.

      El Jubileo católico puede ser ordinario o extraordinario:
      El Año Santo ordinario, o Año Jubilar, es el celebrado en los intervalos preestablecidos, cada 25 años. El último fue bajo el Papa Juan Pablo II, en el año 2000;
      mientras que el extraordinario, o Jubileo, es el proclamado como celebración de un hecho destacado: en 1983, el Papa Juan Pablo II convocó un Jubileo extraordinario al cumplirse el 1950° aniversario de la Redención.

      Lo de este hombre, Francisco, es su publicidad. Se fue a ese pueblo, donde nació Celestino V para inaugurar un año jubilar. Es lo más estúpido que Francisco ha declarado hasta ahora en la Iglesia. Estúpido porque no sabe lo que es un jubileo en la Iglesia. Y los santos que declara, no sólo son obras estúpidas, sino necias en ese hombre.

    • josephmaryam dice:

      Es claro que este hombre ha apostatado de la Verdad y está diciendo verdaderas locuras comunistas: «la misericordia… es la profecía de un mundo nuevo, en el que los bienes de la tierra y del trabajo se distribuyen de manera justa y no hay nadie privado de lo necesario»: es el manifiesto comunista, marxista, lo que predica este hombre. ¡Qué gran locura! Año jubilar del marxismo, del comunismo, de la idiotez de Francisco. Sólo un idiota puede declarar un año jubilar con estas palabras. ¿Qué más necesitan para entender que Francisco no puede ser el Papa de los Católicos, el Papa de la Iglesia Católica? ¿Qué más quieren para empezar a escupirle en la cara y hacer que se calle y que se vaya de la Iglesia?
      Francisco está lleno de fábulas en la Iglesia. Y la gente, idiota como es, se las traga.
      ¡Pobre Jerarquía de la Iglesia que no sabe y no quiere oponerse a Francisco porque es un hombre que gusta al pueblo, al mundo, y hay que dejarle así para mostrar que en la Iglesia todos están unidos en torno a la mente de un loco!

    • Lúcia Helena Nascente dice:

      1º_ A sede está vacante, porque a Luz Espírito Santo não se faz presente no Vaticano. Ali só há trevas. Segundo as Escrituras: “A manifestação do ímpio será acompanhada, graças ao poder de Satanás, de toda a sorte de portentos, sinais e prodígios enganadores”. ele usará de todas as seduções do mal com aqueles que se perdem, por não terem cultivado o amor à verdade que os teria podido salvar. Por isso Deus lhes enviará um poder que os enganará e os seduzirá a acreditar no “ERRO” Desse modo, serão julgados e condenados todos os que não deram crédito à “VERDADE”, mas consentiram no mal. (II Tessalonicenses 2, 9). “Ninguém de modo algum vos engane. Porque primeiro deve vir a apostasia, e deve manifestar-se o homem da iniquidade, o filho da perdição, o adversário, aquele que se levanta contra tudo o que é Divino e Sagrado, a ponto de tomar lugar no Templo de Deus e apresentar-se como se fosse Deus. (II Tess.2-3,4). Cumpra-se a profecia do Profeta Daniel “Abominação da desolação”: Tropas sob sua ordem virão profanar o santuário, a fortaleza; farão cessar o holocausto perpétuo e instalarão a abominação do devastador. (Daniel 11,31). NOTA: Padres tiraram suas batinas e vestem-se praticamente iguais a um leigo. O modernismo vai se generalizando. Como fica a testemunha de Cristo na pessoa de um padre sem hábito (Batina). Eles envergonham-se de serem reconhecidos e apontados como representantes de Cristo. VENDAVAL DE PROFANAÇÕES: se a Missa é essencialmente um Banquete, e se neste os comensais podem comer e beber, e habitualmente o fazem, sem de fato se preocuparem com as migalhas de pão caídas ou com os restos da bebida que permanecem no fundo do Cálice, não espanta o fato de muitos padres não se preocuparem com os “fragmentos” da Santa Hóstia Consagrada caídos no chão, que se dispersam e são lançados ao lixo. Não é outra razão pela qual por toda parte foi abolida a “Patena” usada sempre para impedir que isso ocorresse e, consequentemente, o Santíssimo fosse profanado. E explica-se também a naturalidade com a qual, sacerdotes e fiéis (inclusive as freiras) dão a receberem, respectivamente, a EUCARISTIA NA MÃO, tornando, assim muitíssimo fácil que caiam e se espalhem os “fragmentos”, como previra e temera o próprio Paulo VI. Há alguns que depois de tocarem a Hóstia chegam a esfregar a mão na roupa. Temerão, talvez que CRISTO tenha sujado suas vestes?! Responderão que não é esta a razão e explicam “Jesus não mais está naqueles fragmentos. “É o auge da inconsciência e da traição, pois: – O Magistério definiu solenemente que a presença Eucarística existe em toda a Hóstia Consagrada e em qualquer uma de Suas partes, sejam grandes, sejam pequenas. Ó Sacerdotes,a vossa obrigação é zelar pela Casa de Deus, como está escrito em Jo. 2, 17: “O zelo de tua casa me consome”. E em Jer. 48, 10: “Maldito aquele que faz com negligência a obra do Senhor”! “Juro-o por mim mesmo! A verdade sai de minha boca, minha palavra jamais será revogada: todo joelho deve dobrar-se diante de mim, toda língua deve jurar por mim”. (Is. 45,23).
      http://www.ceifadores.com.br

    • josephmaryam dice:

      Dejen sus fanatismos a un lado y pónganse en la verdad:
      La Sede no está vacante porque el Papa verdadero, Benedicto XVI, sigue vivo.
      Si no aceptan a Benedicto XVI, tampoco aceptan a Juan Pablo II ni a ningún Papa anterior.
      Pongan sus cabezas en el suelo, pisoteen sus orgullos y verán la verdad del Papado, que es la Verdad de la Iglesia.
      Una Iglesia con la Sede Vacante no es Iglesia.
      Es sólo un conjunto de idiotas que viven para sus cabezas y obran con sus estúpidas inteligencias las obras del demonio en la Iglesia.

  4. josephmaryam dice:

    Profesan una religión en la que todo vale: es una amalgama de doctrinas. Es la nueva era.
    Y cada uno adora a su dios, como lo concibe en su mente humana. Depende a qué doctrina sigan más. Francisco adora a un dios gnóstico, pero su doctrina es la de los protestantes y comunista. Y su vida es la de un masón. Por tanto, su creencia es cualquier cosa. Su dios es cualquier cosa: ahora está con el dios de los judíos, mañana con el dios de los musulmanes, al otro con el dios de los católicos. Es el sincretismo de la nada: hay de todo, pero en la realidad sólo hay una cosa: lo que me dice la mente.

  5. Teresa dice:

    Cuando veo lo que dice Francisco me pregunto si es bueno seguir yendo a la Iglesia. Por un lado quiero seguir recibiendo la Eucarístia, por otro lado creo que no debo apoyar esta nueva Iglesia y qué piensen que estoy de acuerdo con ella. ¿Qué debo hacer? ¿Debería frecuentarla aunque se digan barbaridades? ¿Debería rezar en casa sola para no contaminarme?

    • josephmaryam dice:

      1. La Iglesia, en estos momentos, está sin Cabeza Visible: está el Papa legítimo, pero no gobierna, no es Cabeza. Sin embargo, en él está todo el Poder Divino. Es la cabeza de la Iglesia, pero inútil: no puede gobernar porque él ha renunciado a ejercer ese Poder de Dios.
      2. Por tanto, la Iglesia sólo está ahora en Jesucristo, que es la Cabeza Invisible. Consecuencia: la Iglesia no está en Pedro, sino que es parte del Reino de Jesús, del Reino Mesiánico, del Reino de Dios. La Iglesia en Pedro es el Reino de Dios. La Iglesia sin Pedro es parte del Reino de Dios.
      3. Al ser una parte del Reino, significa que todo es parte; es decir, los sacerdotes ya no son Iglesia, sino que son parte del Reino de Dios. No son Iglesia porque falta Pedro. Los sacerdotes hacen lo que tienen que hacer en la Iglesia porque el Poder de Dios está en Pedro. Y Pedro lo da a toda la Jerarquía.
      4. El Poder de Dios sigue estando en el Papa Benedicto XVI, pero no lo da a toda la Jerarquía: él ha renunciado a obrar ese Poder. Y, por tanto, nadie en la Iglesia tiene poder divino. Se tiene poder divino porque se obedece a Cristo. Si las almas obedecen a un Papa falso, como Francisco, obran en la Iglesia sin poder divino y, por lo tanto, ni enseñan, ni guían, ni santifican en la verdad y con la verdad.
      5. Uno es el Poder Divino que se da en la Iglesia a la Jerarquía para formar la Iglesia; otra cosa es los Sacramentos, que dependen de dos cosas: la intención del que administra u obra el Sacramento y la intención de la Iglesia. Los Sacramentos son una Gracia, no una Autoridad Divina. En los Sacramentos se da la Vida Divina al alma.
      6. El que celebra misa tiene que unirse a la intención del Papa, para que esa Misa valga para la Iglesia. Al renunciar el Papa Benedicto XVI, ya no existe la intención de la Iglesia, y por tanto, no hay que unirse al Papa: no hay que nombrarlo. Si se nombre, se comete un pecado, pero no se anula la Misa.
      7. La Misa vale por la intención del que celebra: debe tener fe en la Eucaristía, que es tener fe en Cristo y en Su Iglesia. Si pierde esta fe, entonces la Misa ya es sólo un teatro en que se hacen cosas, pero Cristo no está en el Altar.
      8. La situación de la Iglesia es caótica y, por tanto, no se debe mirar a la Iglesia como antes: para buscar una Verdad, para vivir una Verdad. Es preferible no pertenecer a ningún grupo de la Iglesia porque todo está contaminado: nadie trabaja por la Verdad, nadie lucha por la Verdad, sino que todos ahora están trabajando para lavar la cara a la Iglesia y mostrarse unida siguiendo a un hombre hereje y cismático. Se quiere dar la impresión al mundo de que en la Iglesia todos van hacia una sola cosa. Y, por eso, la Jerarquía dice que la doctrina de Francisco es tradicional, es buena. Es el marketing que el Vaticano está haciendo para llegar a Octubre, con el Sínodo, con una Iglesia que no critique a Francisco.
      9. Por tanto, cuanto menos se vaya a la Iglesia se es Iglesia. Porque ya la Iglesia no está en Pedro ni en ninguna Jerarquía. La Iglesia forma parte, ahora, del Reino de Dios. Y hasta que el Cielo no ponga al Papa que, en la tribulación guíe a la Iglesia hacia el Reino glorioso, que será al final, cuando el Anticristo emerja con su iglesia universal, no hay que mirar al vaticano como Iglesia, sino como enemiga de la Iglesia Católica.
      10. Sólo hay que discernir si los sacerdotes tienen fe en lo que hacen en sus misas: la señal de que han perdido la fe es cuando comienzan a predicar herejías claras, como lo hace Francisco. Si un sacerdote predica que Jesús no es Espíritu, entonces en esa misa no se da la consagración.
      11. Porque la consagración no está en decir la palabras correctas. Eso todo el mundo lo puede hacer para engañar. Hoy se emplea esta táctica: de decir lo que el otro quiere escuchar. Y si me dicen las palabras que están en el misal, entonces hay misa. Y es un error pensar así. La fe es una obra divina. La fe es obrar la Palabra de Dios. No se puede predicar una herejía y después poner a Cristo en el Altar. No se puede, porque es necesario la intención del que celebra la misa. Y la intención es dar y obrar la misma Palabra de Dios, en la homilía y en el Altar. Si no se da esto, todo es puro teatro.

  6. José Manuel Guerrero dice:

    De la Encíclica MIRARI VOS de S.S. Gregorio XVI:

    Indiferentismo religioso.

    Otra causa que ha producido muchos de los males que afligen a la iglesia es el indiferentismo, o sea, aquella perversa teoría extendida por doquier, merced a los engaños de los impíos, y que enseña que puede conseguirse la vida eterna en cualquier religión, con tal que haya rectitud y honradez en las costumbres. Fácilmente en materia tan clara como evidente, podéis extirpar de vuestra grey error tan execrable. Si dice el Apóstol que hay un solo Dios, una sola fe, un solo bautismo, entiendan, por lo tanto, los que piensan que por todas partes se va al puerto de salvación, que, según la sentencia del Salvador, están ellos contra Cristo, pues no están con Cristo y que los que no recolectan con Cristo, esparcen miserablemente, por lo cual es indudable que perecerán eternamente los que no tengan fe católica y no la guardan íntegra y sin mancha. (…)

    Libertad de conciencia

    De esa cenagosa fuente del indiferentismo mana aquella absurda y errónea sentencia o, mejor dicho, locura, que afirma y defiende a toda costa y para todos, la libertad de conciencia. Este pestilente error se abre paso, escudado en la inmoderada libertad de opiniones que, para ruina de la sociedad religiosa y de la civil, se extiende cada día más por todas partes, llegando la impudencia de algunos a asegurar que de ella se sigue gran provecho para la causa de la religión. ¡Y qué peor muerte para el alma que la libertad del error! decía San Agustín. Y ciertamente que, roto el freno que contiene a los hombres en los caminos de la verdad, e inclinándose precipitadamente al mal por su naturaleza corrompida, consideramos ya abierto aquel abismo del que, según vio San Juan, subía un humo que oscurecía el sol y arrojaba langostas que devastaban la tierra.

    ADVENIAT REGNUM TUUM !

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Misa espiritual

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