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Francisco: un judío infiltrado en la Iglesia Católica

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El Reino de la Paz

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«La Mujer huyó al desierto, en donde tenía un lugar preparado por Dios, para que allí la alimentasen durante mil doscientos sesenta días» (Ap 12, 6).

Dos Papas en Roma: la Iglesia no camina, sino que está a la expectativa. Está perpleja y confusa. Muchos no saben discernir lo que se vive en la Iglesia. Muchos, al no creer en el dogma del Papado, no saben decir: el Papa Benedicto XVI es el verdadero y Francisco, ni siquiera puede ser Papa.

La Jerarquía de la Iglesia ha roto el dogma del Papado. Lo ha anulado y nadie se ha dado cuenta, porque ya la Jerarquía no enseña a sus ovejas la verdad, sino que les da alimento de demonios: «El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir» (Jn 10, 10).

La Iglesia, desde hace más de 50 años, no puede caminar en la Voluntad de Dios, sino que ha sido asaltada por los Enemigos del Evangelio, que son los judíos: «Por lo que toca al Evangelio, son enemigos por vuestro bien» (Rom 11, 28). Si los judíos no han creído en el Mesías, los judíos son los que atacan la obra del Mesías, que es la Iglesia Católica.

¿De qué manera la atacan? Con el pecado, propio del fariseísmo: la ocultación de la mentira. Judíos que se han introducido en el seno de la Iglesia como fieles, como clérigos y como Obispos. Judíos que fingen una conversión al cristianismo, fingen un cambio en los ritos exteriores, pero que tienen la intención de conquistar por dentro la Iglesia y llegar al centro de Ella, que es el Papado, para destruirla.

Es un trabajo de siglos, lento, pero eficaz. San Bernardo fue el que ayudó, en su tiempo a desenmascarar esta trama, y así los Cardenales pudieron elegir al Papa Inocencio II, salvando a la Iglesia de estar en las garras del judaísmo.

Más tarde, con la Inquisición, creada para extirpar las herejías y acabar con el poder oculto del judaísmo (que las dirigía y las alentaba), se logró derrotar y detener por un tiempo esta ocultación de los judíos en la Iglesia Católica.

El judío que se introduce en la Iglesia, obra dentro de Ella siguiendo órdenes y realizando actividades propias de las organizaciones judaicas: es necesario controlar las instituciones religiosas o desintegrarlas, reformar las liturgias, cambiar las leyes. Pero, sobre todo, hay que introducirse en la Jerarquía y escalar los puestos, los oficios, los cargos, para dominarla por completo.

Por eso, desde que nació la masonería, en el siglo XVIII, como una institución pública, se comenzó a introducir la masonería en la Jerarquía de la Iglesia.

El masón público es el que domina el mundo; el masón privado u oculto es el que domina la Iglesia. Y ya desde el siglo XV comienza la masonería a introducir en el mundo sus ideas en lo filosófico, hasta alcanzar una cumbre en el mundo. Y, por eso, era necesario que la masonería comenzase a tener públicamente instituciones, grupos, comunidades, para que la gente del mundo fuera instruida en ellas. Ya, en el mundo, era normal la idea masónica: igualdad, fraternidad, y libertad. Y había que mantener esa idea de muchas maneras.

Y lo que se comenzó en el mundo, también se inició dentro de la Iglesia. Esa idea masónica se ve reflejada en la Iglesia: los documentos del Concilio Vaticano II, sin ser masónicos, reflejan el trabajo de Cardenales, Obispos, sacerdotes masónicos.

El Concilio Vaticano II no es herético, ni sus documentos, pero hay que saber leerlos en la Tradición Divina, en el Magisterio Auténtico de la Iglesia, para no errar. Porque es muy fácil errar con los documentos de ese Concilio. Al ser un lenguaje espiritual, no dogmático, hay que saber explicar ese lenguaje de forma conveniente. Y muchas personas hacen dogma del Concilio por no saber leerlo de manera espiritual, acorde a la doctrina de Cristo en la Iglesia. El propio Francisco dogmatiza el Concilio, porque le conviene para su negocio en la Iglesia. Sin vida espiritual, se hace del Concilio una herejía y un cisma, que es lo que estamos viendo.

La masonería eclesiástica usa la máscara de un cristianismo aparentemente religioso y sincero, disimula sus creencias contrarias a Cristo con el velo de elocuentes y piadosos sermones. Muchos sacerdotes han sido excelentes oradores sagrados, pero eran masones. Es necesario ocultar la mentira con las buenas obras y con una labor impresionante en la administración, en el apostolado, en el gobierno de la Iglesia. Nadie debe enterarse que un sacerdote o un Obispo o Cardenal es masón. Es ejercer el fariseísmo a lo más perfecto. Es llegar a la cumbre del pecado de orgullo y de soberbia. Es blasfemar contra el Espíritu Santo. Mucha Jerarquía en la Iglesia ha sido masónica y nadie se ha dado cuenta.

Pero, desde hace 50 años, la masonería en la Iglesia trabaja al descubierto. Se han ido quitando impedimentos, excomuniones, leyes, y se ha hecho el camino más fácil para estar en el sacerdocio y, al mismo tiempo, pertenecer públicamente, con el conocimiento de todos, a la masonería. Un claro ejemplo es Francisco: masón y Obispo. Judío y Católico, al mismo tiempo.

Para Francisco, los judíos son una bendición: «Una mirada muy especial se dirige al pueblo judío, cuya Alianza con Dios jamás ha sido revocada, porque «los dones y el llamado de Dios son irrevocables» (EG, n. 247). Y, Francisco, coge a San Pablo y lo tuerce, dando una mentira.

Dos cosas dice San Pablo:

i. Los judíos son enemigos del Evangelio por el bien de toda la Iglesia: no han creído en el Mesías, entonces se oponen al Evangelio. Y eso es un bien para toda la Iglesia, porque así la Iglesia camina tras las pisadas de Cristo, olvidando los antiguos preceptos mosaicos. Y es un bien para la Iglesia tener a los judíos como enemigos, para purificarse de sus propios pecados como Iglesia.

ii. Los judíos son amados por Dios a causa de la antigua promesa hecha a los Patriarcas. Dios los ama por la antigua promesa, no por la Antigua Alianza. La Antigua Alianza quedó abrogada, como lo enseña la Iglesia:

«Firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en ceremonias, objetos sagrados, sacrificios y sacramentos, como quiera que fueron instituídas en gracia de significar algo por venir, aunque en aquella edad eran convenientes para el culto divino, cesaron una vez venido nuestro Señor Jesucristo, quien por ellas fue significado, v empezaron los sacramentos del Nuevo Testamento. Y que mortalmente peca quienquiera ponga en las observancias legales su esperanza después de la pasión, y se someta a ellas, como necesarias a la salvación, como si la fe de Cristo no pudiera salvarnos sin ellas» (Eugenio IV – C. De Florencia, 1438 -1445 – De la Bula Cantate Domino, de 4 de febrero de 1441).

Pero, Francisco, no sólo se contenta con publicar una herejía, que es contraria al magisterio de los Papas, sino que trata, por todos los medios de declarar la bondad de los judíos:

«Los cristianos no podemos considerar al Judaísmo como una religión ajena, ni incluimos a los judíos entre aquellos llamados a dejar los ídolos para convertirse al verdadero Dios» (EG, n. 247).

Y le responde a Francisco los Santos de la Iglesia Católica, esos que él no conoce y desprecia:

1. San Ambrosio, Obispo de Milán y gran Padre de la Iglesia, dijo a su grey que la sinagoga era: «…una casa de impiedad, un receptáculo de maldades, que Dios mismo había condenado…» (San Ambrosio, Obispo de Milán. Gran Padre de la Iglesia. Carta IX al Emperador Teodosio).

Y cuando las masas cristianas, debido a las pérfidas acciones de los judíos, no pudieron reprimir su ira y quemaron una sinagoga, San Ambrosio no sólo les dio todo su respaldo, sino que señaló: «Yo declaro que prendí fuego a la sinagoga o que cuando menos yo ordené a esas personas que lo hicieran…Y si se me objeta que yo no prendí personalmente fuego a la sinagoga, yo contesto, que empezó a ser quemada por juicio de Dios» (ibídem).

2. Santo Tomás de Aquino sostuvo doctrinalmente que: «Los judíos por razón de sus culpas están en perpetua servidumbre, los señores pueden por lo tanto, tomarles sus cosas, dejándoles lo indispensable para la vida, a no ser que lo prohíban las leyes santas de la Iglesia» (Tomás de Aquino, Opera Omnia. Edición Pasisills, 1880. Tábula 1 a-o, tomo XXXIII, p. 534). No tienen derecho a poseer privadamente nada.

3. Juan Duns Escoto, el Doctor Subtilis, propuso a la Cristiandad una solución del problema judío. Un famoso rabino se queja de que Juan Duns Escoto: «…sugirió que los niños judíos fueran bautizados a la fuerza y que los padres que se rehusaran a convertirse fueran transportados a una isla donde se les permitiera seguir observando su religión hasta el cumplimiento de la profecía de Isaías (10, 21) acerca de que `los residuos se convertirán´» (Rabino Jacob S. Raisin, obra citada. Cap. XIX, p. 525). Que vivan en una isla, como unos miserables en su impía religión.

4. San Atanasio, gran Padre de la Iglesia, sostuvo que «…los judíos ya no eran el pueblo de Dios, sino los jefes de Sodoma y Gomorra» (San Atanasio, Crta X (A. D. 338)). Son los que están detrás de los homosexuales y lesbianas.

5. San Juan Crisóstomo, otro gran Padre de la Iglesia, afirmó:: «Siempre que el judío dice a vosotros: fueron los hombres los que nos hicieron la guerra, fueron los hombres los que conspiraron contra nosotros; contestadles: los hombres no os hubieran hecho la guerra si Dios no lo hubiera permitido» (San Juan Crisóstomo, Sexta homilía contra los judíos) Y también sostiene que: «Dios odia a los judíos, porque Dios odia el mal; y los judíos, después de haber crucificado a Cristo Nuestro Señor, se convirtieron en el mal sumo» (Ibidem). Dios quiere el sufrimiento del pueblo judío para purificarlo de su pecado.

6. Su Santidad el Papa Inocencio IV, en su Bula “Impia Judaeorum Perfidia”, dice: «La impía perfidia de los judíos, de cuyos corazones por la inmensidad de sus crímenes, nuestro Redentor no arrancó el velo, sino que los dejó permanecer todavía en ceguedad cual conviene, no parando mientes en que por sola misericordia, la compasión cristiana los recibe y tolera pacientemente su convivencia; cometen tales enormidades que causan estupor a quienes las oyen, y horror a quienes son relatadas».

Los judíos no son unos santos: causan estupor a quienes los oyen, son pérfidos, impíos, que Dios tuvo misericordia por la fe de Abraham, sin embargo, son unos ciegos, unos demonios encarnados. Y hay que tratarlos así. Eso no quiere decir que no se les ame. Se les ama por eso, porque Dios los sigue amando, debido a la Promesa que hizo a los Patriarcas: «Mas ellos, de no perseverar en la incredulidad, serán injertados, que poderoso es Dios para injertarlos de nuevo» (Rom 11, 23).

Los judíos no tienen el mismo Dios que los Católicos, porque no creen en el Mesías. Y en Jesús está toda la Santísima Trinidad. Ellos creen en un Padre Creador, pero no creen en un Hijo Redentor. Y menos pueden comprender al Espíritu que santifica la Iglesia de Cristo.

Francisco ama tanto a los judíos que, por eso, enseña la doctrina de ellos en la Iglesia, cuando dice: «Yo creo en Dios, no en un Dios católico; no existe un Dios católico, existe Dios. Y creo en Jesucristo, su Encarnación. Jesús es mi maestro, mi pastor, pero Dios, el Padre, Abba, es la luz y el Creador. Este es mi Ser». Esta es la doctrina masónica sobre Dios, que es el mismo pensamiento de los judíos.

Francisco ha realizado un convenio con las otras religiones, con los judíos y con los musulmanes. Ese convenio todos lo pueden percibir, aunque no esté escrito de manera oficial. Pero Francisco se pasea como masón, como judío en medio de la Iglesia. Francisco habla como uno de ellos, abiertamente, acomodando su predicación a su misticismo judío. Francisco defiende a los judíos, quiere crear un ambiente de simpatía, de acercamiento hacia ellos, pero ataca a Cristo y a Su Iglesia. Y esta verdad es la que muchos no saben verla, no saben discernirla.

La Jerarquía de la Iglesia ha errado el camino al poner en el Trono de Pedro a un judío, a un masón, a un hombre que no es católico. Y esto va a traer consecuencias desastrosas para toda la Iglesia.

Los masones están contentísimos con Francisco, porque éste ha atado a los católicos de pies y manos: no ataquen a los judíos, no ataquen a los masones, no juzguen a nadie. Lloremos por el holocausto: «Con la vergüenza de lo que el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, fue capaz de hacer. Con la vergüenza de que el hombre se haya hecho dueño del mal; con la vergüenza de que el hombre, creyendo dios, haya sacrificado a sí a sus hermanos. ¡Nunca más!! ¡Nunca más!!» (Francisco, 26-5-2014)

Francisco es un llorón: «con la vergüenza». Llora por tus negros pecados, pero no llores por los hombres, porque no merece la pena derramar una lágrima por ningún sufrimiento del hombre.

Francisco es un ignorante: «el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios, fue capaz de hacer». ¿Es que no sabes que el hombre pecador es un demonio encarnado, capaz de hacer el mismo pecado de su padre el demonio?.

Francisco no sabe nada del Misterio del Mal: «Con la vergüenza de que el hombre se haya hecho dueño del mal». El Príncipe de este mundo no es el hombre, sino el demonio. El hombre es el juguete del mal. Su dueño: Lucifer.

Francisco no ha comprendido el holocausto: «con la vergüenza de que el hombre, creyendo dios, haya sacrificado a sí a sus hermanos». A esto le contesta San Juan Crisóstomo: «Pero son los hombres, dice el judío, quienes nos han acarreado estas desgracias y no Dios. Y ha sido todo lo contrario, pues de hecho Dios quien las acarreó. Si vosotros (judíos) las atribuís a los hombres, se deduce que aun suponiendo que los hombres se hayan atrevido a realizarlas, ellos no hubieran tenido fuerza para ejecutar tales acciones si Dios no lo hubiera deseado» (San Juan Crisóstomo, Sexta homilía contra los judíos). Es Dios el que ha hecho el holocausto, no los hombres.

Francisco se hace publicidad: ¡Nunca más!! ¡Nunca más! Está sediento de la gloria del mundo al hablar con un sentimentalismo pedante, fruto de su misticismo judío, sobre los sufrimientos de ese pueblo.

Hasta que los judíos no se conviertan, holocaustos vienen para ellos. Pero esto, a Francisco, no le interesa ni lo puede comprender.

Con Francisco en la cabeza, como un ciego que guía a otros ciegos, los católicos ya no defienden la Iglesia de los judíos, de los masones ni de nadie. Ahora, hay que empezar a introducir el paganismo en la Iglesia, que ese es el objetivo primero del Sínodo, del falso Sínodo, que se va a celebrar pronto. Un Sínodo que va a dar a la Iglesia un magisterio falso, errado, herético, cismático, propio de la nueva iglesia que Francisco ha fundado en Roma, en la Roma de los masones.

Y la Iglesia debe irse al desierto, porque no hay camino en Roma. Tiene que esperar, en el desierto, al Papa que la guíe hacia el Reino Glorioso.

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21 comentarios

  1. Marita dice:

    Por cierto, acabo de leer en una reseña acerca de Francisco:
    “Lo vi en buena forma”, señaló ayer su entrevistadora, Franca Giansoldati, a la cadena de televisión Sky TG24 TV. “No parecía muy cansado, sin rastros que reflejaran la alarma de estos días” en torno a su salud.

    Sin duda que estos vaivenes de Francisco causan mucha confusión…

  2. LAODICEA dice:

    Sí, ya se ve que hay “tareas” que le resultan muy pesadas y otras no tanto…

    • Jose M dice:

      Por cierto veo en las sotanas unas cruzes muy raras, como distorsionadas (unidas por líneas rectas que unen cada extremo de la cruz)..¿alguien sabe si es normal?

  3. Marita dice:

    Ultimamente se habla en los medios de que Francisco se encuentra visiblemente cansado, por no decir enfermo.
    (En M.D.M hay un mensaje que dice : Elaviso – 25 jul 2013 Madre de la Salvación: Justo como si un milagro se hubiera llevado a cabo, el falso profeta parecerá resucitar de entre los muertos)
    Pareciera que la profecías se vienen sucediendo muy velozmente! Ave María.

    Leer más: http://www.elgranaviso-mensajes.com/news/a25-jul-2013-madre-de-la-salvacion-asi-como-si-un-milagro-se-hubiera-producido-el-falso-profeta-parecera-levantarse-de-e

    • josephmaryam dice:

      Pero eso no se refiere a Francisco, sino al Falso Profeta que anuncia al Anticristo.
      Francisco es un viejo que ya no puede con su cuerpo, pero que no sabe nada del Espíritu. Su obra en la Iglesia está en las últimas. Y su enfermedad le hará renunciar. Ya ha hecho lo que tenía que hacer: dividir al Padre y al Hijo. Sólo le resta escupir a la Iglesia.
      Francisco es el falso Profeta que se sienta en la Silla de Pedro, pero no sabe anunciar al Anticristo, porque no cree en Él. Sólo está sediento de gloria humana.

  4. Edermon dice:

    Estimado señor JosephMariam: totalmente de acuerdo con sus palabras. Yo me refería más bien a la expresión “que asco de cerdo apestoso” emitida por José Manuel Guerrero, que transmite -por lo menos así lo percibo yo-, un sentimiento de odio hacia Bergoglio, algo más que necio o idiota, palabras sencillamente descriptivas. Aunque la situación sea gravísima, creo que no debemos dejarnos llevar de este tipo de sentimientos y dejar el juicio a Dio, quien más allá de nuestro entendimiento gobierna esta situación.
    Aprovecho para manifestar mi agradecimiento a Dios porque haya personas qué dedican su tiempo a ayudarnos a los católicos de a pie a discernir sobre esta terrible realidad que se cierne sobre nosotros.

    • José Manuel Guerrero dice:

      Sì, yo lo llamé “cerdo apestoso”, y creame que me quedo corto, lo podìa haber llamado 200 cosas mas, y todas justas. Porque para mi Bergoglio es mi enemigo. Enemigo de la Iglesia. Yo no me voy andar a estas alturas visto lo visto ni con remilgos ni con falsos respetos humanos con el traizorzuelo apestoso que está destruyendo la Iglesia. Y haga usted el favor de no juzgarme. Es mas, ni de leerme, no se vaya su señoria a atragagantar con algunas de mis palabras.

    • LAODICEA dice:

      No se preocupe Edermon le entiendo perfectamente, lo ángeles conocen perfectamente a todos los demonios y no los van insultando todo el tiempo…, pero disculpe usted a Jose Manuel y a Filomena, son bonaerges de los últimos tiempos, si usted hace poco que ha reconocido la gravedad de lo que esta pasando y que bergoglio es un antipapa, no se sienta turbado, este blog le ayudará a descubrir la verdad y a ser un fiel discípulo de los últimos tiempos. Un abrazo en Cristo.

  5. Edermon dice:

    El insulto no viene del Espiritu Santo. No es necesario ni conveniente, y además dificulta y entorpece el juicio. Cristo nunca insultó a quienes le estaban matando.
    Por lo demás, me resulta escandalosa la desproporción entre la condena al Holocausto judio en la segunda guerra mundial (“¡nunca más!, ¡nunca más!”), con la lamentable tibieza e indiferencia en la condena a la repetición del holocausro nazi pero elevado a la enésima potencia, el mayor asesinato en masa de la historia de la humanidad, el horrendo crimen del aborto, al que asistimos actualmente y que Francisco dista mucho en condenar con la contundencia que merece. Sus palabras, lamentablemente, me generan una sensación de hipocresía.

    • josephmaryam dice:

      Llamar idiota o estúpido a alguien no es un insulto sino que es decirle lo que la Palabra de Dios enseña sobre la necedad del hombre en su pensamiento. Son tres palabras que están en la Sagrada Escritura: necio, estúpido e idiota. Pero hay que leer la Sagrada Escritura en el hebreo o en griego para descubrirlas. Las traducciones dan a estas tres palabras el valor de una: necio. Y, por el contexto de la Palabra, se saca (en la traducción) lo que realmente dijo el Espíritu Santo.
      Los hombres se han vueltos tan finos en su lenguaje humano que ya lo llaman todo insulto. Y el Señor empleó palabras muy duras, que hoy día para los elegantes oídos de los hombres suenan muy mal: raza de víboras, perra, etc.
      Hay que saber leer la Escritura en el idioma en que Dios la revela al hombre y, entonces, uno se deja de finuras linguísticas. Porque es la finura del lenguaje lo que entorpece el intelecto del hombre. Es el escoger la palabrita para no hacer daño. Y, por eso, mucha gente no da testimonio de la Verdad de frente, porque quiere quedar bien con todas las mentes del mundo.
      El hombre se ha hecho dogmático en su lenguaje humano, y ya no sabe discernir: cuál es el insulto que viene del hombre, cuál es el insulto que viene de los espíritus demoníacos, y cuál es el lenguaje que emplea Dios para acallar la soberbia de los finos hombres en sus arrogantes lenguajes.
      Nunca Francisco va a condenar el aborto porque lo quiere. Está en su pensamiento humano: no condenar, no excomulgar a las mujeres que abortan, sino tratarlas con bondad, con afecto humano, con una misericordia sin verdad. Ya lo dijo él que en las cuestiones del aborto, homosexualidad, etc, hay que cambiar en la Iglesia por un fin social, cultural, político. No hay que estar en esas cuestiones; sino que hay que estar en las cuestiones sociales, en lo que mueve al mundo. Y, entonces, se dedica a llorar por sus muertos: por sus judíos.

  6. Elías dice:

    EXORCISMO CONTRA SATANÁS Y LOS ÁNGELES REBELDES

    Publicado por orden de Su Santidad León XIII

    (fragmento )
    Los más taimados enemigos han llenado de amargura a la Iglesia, esposa del Cordero Inmaculado, le han dado a beber ajenjo, han puesto sus manos impías sobre todo lo que para Ella es más querido. Donde fueron establecidas la Sede de San Pedro y la Cátedra de la Verdad como luz para las naciones, ellos han erigido el trono de la abominación de la impiedad, de suerte que, golpeado el Pastor, pueda dispersarse la grey. Oh invencible adalid, ayuda al pueblo de Dios contra la perversidad de los espíritus que le atacan y dale la victoria.

    http://radiocristiandad.wordpress.com/2007/03/20/exorcismo-de-leon-xiii-completo/

    Qué visión profética tuvo el Papa León XIII.!
    Pidamos hoy, festividad de San Pedro y San Pablo, la protección de San Pedro sobre el Papa Benedicto XVI, para que al igual que él confirme en la Fe a sus hermanos cuando se recupere.

  7. Alejandros dice:

    descargar – Nacionalismo Católico
    http://www.nacionalismocatolico.com/historia%20del%20anticristo.pdf
    edición de El Jud1’o en el Misterio de la Historia del Padre Julio. Meinvielle (cfr. … La Historia del Anticristo de Alberto Ezcurra Medrano es, pues, un trabajo …

  8. Juan Pablo dice:

    Parece que se está sacando la careta descaradamente! Ahora nos desayunamos que el satanista Marx era cristiano en su filosofía, los mismo que Lenin y tantos otros “cristianos” comunistas.
    Lo que parece no entender ni a palos, es que para la Iglesia Católica el mundo en cierto modo no existe. Lo que importa es la Salvación y eso incluye a pobres y ricos sin distinción. Los comunistas creen en la construcción del paraíso (con minúscula) en la tierra con las solas fuerzas humanas. Así que a éstos ateos enemigos de Dios, Francisco les dice: “Pero si sois cristianos”! ¿En qué cabeza cabe?

  9. José Manuel Guerrero dice:

    ” El papa Francisco ha señalado, en una entrevista a Il Messagero, que los comunistas han robado a la Iglesia Católica la causa o “la bandera de los pobres”, que a su juicio “es cristiana” puesto que se sitúa en el centro del Evangelio desde hace veinte siglos.

    “Los comunistas nos han robado la bandera. La bandera de los pobres es cristiana (…). Los comunistas dicen que todo esto (la pobreza) es algo comunista. Sí, claro, ¿cómo no?… Pero veinte siglos después (de la escritura del Evangelio). Cuando ellos hablan nosotros podríamos decirles: ¡Pero si sois cristianos!”, dijo.”

    La ideologìa politica que mas cristianos ha matado en la historia es cristiana. “Pero si sois cristianos”!!!!… Ea, ya lo ha dicho. Lo tenia que escupir tarde o temprano. Que asco de cerdo apestoso, y que asco de los seguidores que le alientan. Algunos con muy buena intención y bastante aseadito.

  10. Raul Patiño dice:

    Valioso aporte doctrinal. Cabría decir que evidentemente hubo un cambio de rumbo con el Vaticano II, que la Iglesia ya estaba infiltrada en ese momento (hay clara documentación de esto en IOTA UNUM y muchos otros estudios), y que se introdujeron en el concilio conceptos ambiguos que luego serían utilizados para avanzar en la revolución al interior de la Iglesia Católica hasta lograr lo que hoy vemos.
    Los católicos tenemos que aferrarnos a las orientaciones doctrinales, a la tradición verdadera, a las Sagradas Escrituras interpretadas solo por el Magisterio Verdadero de la Iglesia. En ese sentido, es más sencillo establecer que la doctrina mantenida hasta antes del Vaticano II es doctrina segura, al igual que el magisterio y la Tradición, mientras la posterior a 1965 debe ser examinada con cuidado.
    Lo mismo pasa con la Santa Misa, modificada con la “ayuda” de 6 protestantes para conformar lo que hoy conocemos como NOVUS ORDO MISAE. ¿Cuál es la Santa Misa que nos da la solidez del Sacramento? La Santa Misa Tridentina. Obviamente habrá que tener en cuenta el cumplimiento de las condiciones para realizarla como debe ser.
    Ser católico hoy es un compromiso serio que implica no solo la actuación consecuente sino la búsqueda permanente de la verdad absoluta que viene de Nuestro Señor.
    http://www.elcatolicismo.co

    • josephmaryam dice:

      Para poner a Cristo en el Altar sólo es necesario una cosa: tener fe en Cristo. Si el sacerdote no posee esta fe, en el Altar no hay nada.
      Esta fe en Cristo no es pensar con la cabeza sobre Cristo o hacer una serie de ritos o hablar una serie de palabras.
      Fe en Cristo significa realizar en la Misa la obra de Cristo: es una Obra de Redención.
      La Misa es el mismo Calvario. Y no otra cosa.
      Es necesario creer en lo que pasó en el Calvario, en la Obra que Cristo hizo en el Calvario.
      La Misa es un sacrificio. Y no es otra cosa.
      Jesús sufrió y murió en el Calvario.
      Jesús sufre y muere en cada Altar.
      El sacerdote y los fieles tiene que ir a la Misa para sufrir y para morir con Cristo, que está presente realmente, que está sufriendo realmente, que está muriendo realmente.
      Como la Misa es un Sacrificio, entonces hay que hacer los ritos y decir las palabras acordes a ese Sacrificio. Para eso la liturgia.
      El cambio en la liturgia no cambia la esencia del Sacrificio.
      El Novus Ordo y Vetus Ordo en la Misa difieren sólo en lo exterior del Sacramento, pero no en la esencia del Sacramento.
      El Novus Ordo posee una liturgia no apropiada al Sacrifico del Calvario. Y, por eso, lleva al alma a la relajación, a la acomodación, a ver la Misa como un banquete, como algo social, pero no como el Calvario. Sin embargo, el Novus Ordo sigue siendo válido porque tienen las mismas palabras que Cristo dijo en la Última Cena. Y eso es la esencia del Sacrificio, de la Misa.
      En la exterior, el Novus Ordo no lleva a la santidad de vida. Son unas oraciones profanas, mundanas, humanas: donde resalta el hombre, pero no la obra de Dios, no la Obra del Calvario.
      Y, sin embargo, la Misa sigue siendo válida porque Cristo, cuando instituyó el Sacramento, hizo lo esencial: transubstanciar el pan y el vino: pronunció las palabras, que son la sustancia, la esencia de la Santa Misa: Esto es Mi Cuerpo; Este es el Cáliz en Mi Sangre. Son la forma del Sacramento. El pan y el vino son la materia.
      Y lo hizo con una serie de ritos externos. Pero los ritos externos no son la Misa, no son ni la forma ni la materia del Sacramento. Son lo exterior al Sacramento, lo que acompaña al Sacramento.
      Hay que hacer los ritos apropiados a la obra sagrada que es la Misa, que es lo que hizo Jesús, y es lo que se ha hecho en el Vetus Ordo: una liturgia externa apropiada a lo que ocurre en el Altar.
      Pero si se quita esa liturgia externa apropiada y se substituye por otra, menos apropiada o profana, eso no rompe la Eucaristía, si todavía se dicen las mismas palabras que Cristo dijo: Esto es mi cuerpo, etc.
      La solidez del Sacramento sólo está en la materia y en la forma del Sacramento, no en los ritos externos, no en la liturgia externa.
      Y, por tanto, la Misa del Novus Ordo sigue valiendo, porque tiene lo esencial. Y es obligación de asistir a la Misa del Novus Ordo porque es Misa, porque Cristo se hace presente en el Altar.
      Cuando el sacerdote deje de creer y, por tanto, cambie las palabras sustanciales, entonces ya no habrá misa.
      La gente no tiene ni idea de lo que es la Iglesia, de lo que es la santa Misa, de lo que enseña la Iglesia sobre la Sta. Misa y, por eso, está en la Iglesia haciendo lo que les da la gana.
      Y, después, escriben en un blog sus herejías para que todo el mundo las lea y los imite en su locura.
      La Iglesia está divida en muchas ideas y ya nadie posee la verdad, porque todos viven sus verdades, que son sus grandes mentiras.
      Por eso, la Iglesia remanente es de muy pocos. Hay tanta cizaña en la Iglesia que es necesario este tiempo de Justicia para quitar lo que no sirve en la Iglesia y poder hacer la Iglesia verdadera, la que Dios quiere, la que está en la Mente de Cristo, no la que cada uno tiene en su estúpida cabeza.
      Falta de Fe en Cristo es lo que hay en la Iglesia. Todos creen en sus interpretaciones de la Palabra de Dios.

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