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El pecado social de la Iglesia: obedecer a un impostor

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El Reino de la Paz

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«Preguntad y ved. ¿Es que paren los hombres? ¿Cómo, si no, veo a todos los varones con las manos en los lomos, como en parto, demudados y amarillos todos los rostros? ¡Ah! Es el día grande. No hay anda igual a él» (Jer 30, 6).

Tiempo de Justicia el que vive la Iglesia entera, en que muchos sacerdotes y Obispos se abren de piernas, como las mujeres, y siguen celebrando sus misas. ¡Mayor abominación no puede existir dentro de la Iglesia!

El homosexualismo está condenado por Dios en Su Palabra. El homosexualismo es una vida en la carne, no es sólo un pecado de lujuria. Es algo más que caer en ese pecado. Es vivir de ese pecado. Es caminar con ese pecado. Es llamar a ese pecado el derecho, el deber, la virtud, el bien que hay que realizar para ser homosexual.

No se nace homosexual (ni lesbiana). Se nace hombre o mujer. Y se vive como hombre o como mujer, porque «el cuerpo no es para la fornicación sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo» (1 Cor 6, 13). Dios no puede dar un cuerpo glorioso a un hombre que se arrastra en lo carnal, en la lujuria, en la sodomía. Porque ha creado el cuerpo para un bien divino, para una obra divina, para Él. Y Dios no se une a un homosexual. Cristo no está en un sacerdote homosexual. La boca de ese sacerdote es la boca del demonio. Y sus obras, en la Iglesia, son las obras del demonio.

«¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?» (1 Cor 6, 15) Y, ¿cómo es que muchos sacerdotes y Obispos, hacen de sus cuerpos miembros de la abominación? No se puede comprender qué hace una Jerarquía en la Iglesia que se revuelca en sus lujurias. ¿Para qué celebra la misa? ¿Para qué predica? ¿Para qué está en la Iglesia?

Francisco, antes de sentarse en el Trono de Dios, aprobaba la homosexualidad:

Y, claramente, una vez que gobierna la Iglesia con un falso Papado, ha hecho de la homosexualidad el centro de su gobierno. Ésta es la primera abominación que su gobierno da en la Iglesia. Es su primer pecado, porque necesita hacer de la Iglesia una comunidad de hombres que viven, cada uno, con sus propias ideas. Y tiene que acoger las ideas de personas que son abominables para Dios y, por tanto, para toda la Iglesia Católica.

Pero este lenguaje no le gusta a Francisco porque él niega la Revelación de Dios: «No te ayuntarás con hombre como con mujer; es una abominación» (Lev 18, 22). Esta Palabra de Dios es Vida, es Tradición Divina: «Yo soy Yavé, vuestro Dios. No haréis lo que se hace en la tierra de Egipto, donde habéis morado, ni haréis lo que se hace en la tierra de Canaán, adonde Yo os llevo; no seguiréis sus costumbres. Practicaréis Mis Mandamientos y cumpliréis Mis Leyes; las seguiréis. Yo, Yavé, vuestro Dios» (Lv 18, 3-4).

Francisco es el que tiene labia fina y aguda: «No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos» (Entrevista por el P. Antonio Spadaro, S.J. Director de La Civiltà Cattolica). Esta es la finura de la herejía. Ésta es la política de Francisco en la Iglesia. Éste es el pensamiento de ese hombre que es un falso Papa.

Hay que insistir que el homosexualismo es una abominación, porque el mundo ya no escucha la Palabra de Dios. Ya no le cree a Dios. Vive sus costumbres, sus culturas, pero no los mandamientos de Dios, no sigue las leyes divinas. Por tanto, un hombre que no insiste en que la homosexualidad es una abominación, entonces está cambiando la Palabra de Dios. Y quien la cambia, sencillamente, se aleja de la Verdad y camina hacia el infierno.

Hay que predicar, a tiempo y a destiempo, que la homosexualidad es un pecado. Y un pecado contra Dios, es decir, un pecado personal; y un pecado social, es decir, un pecado fruto del pecado personal, un pecado que se hace con otra persona: son dos personas que hacen una sociedad para pecar, para mostrar su pecado. Ése es el pecado social. No es un mal social, sino juntarse varias personas para pecar en el mismo pecado personal.

Pero, esto, a Francisco, le importa muy poco, porque no cree en el pecado, ni en el personal, ni en el social. Sólo cree en los males que los hombres hacen; pero es incapaz de ver la raíz de ese mal y dónde se fija: en el alma. “Por eso, para mí el pecado no es una mancha que tengo que limpiar” (Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, El Papa Francisco. Conversaciones con Jorge Bergoglio, pp. 101-102). Es decir, que para Francisco, el pecado es una mancha que el hombre tiene en su mente, pero no en su corazón. Y, por ese pecado, los hombres hacen muchas cosas malas en sus vidas.

Para Francisco, el pecado no es una obra libre de la voluntad del hombre, sino una imposición de la mente del hombre. Es una idea mala que se impone al hombre y que hay que quitar. Francisco siempre juega con las palabras. En su lenguaje humano, nunca está la Verdad, nunca el concepto verdadero de la cosa, sino que él se ha inventado sus verdades, sus definiciones, sus ideas de lo que es bueno y malo.

«¿Cuándo deja de ser válida una expresión del pensamiento? Cuando el pensamiento pierde de vista lo humano, cuando le da miedo el hombre o cuando se deja engañar sobre sí mismo» (Entrevista por el P. Antonio Spadaro, S.J. Director de La Civiltà Cattolica). Éste es su culto a la idea humana. Y, por eso, Francisco, no puede creer en la Palabra de Dios. La idea del hombre es buena porque ve lo humano. Es mala porque pierde de vista lo humano. De este culto a la idea del hombre, vienen sus obras humanas en la Iglesia.

La idea de un hombre es válida porque su pensamiento humano acepta la Palabra de Dios; la idea de un hombre es errónea porque su mente humana no acepta la Palabra de Dios. Pero este planteamiento, Francisco no lo puede seguir. Él vive en su grandiosa mente: es decir, él vive en su locura senil. Está dando vueltas y vueltas a su idea. Éso es la locura: dar vueltas a algo sin parar. Es la mente rota que no puede callar, que sólo ve su idea. Y si su idea cabalga con lo que pasa en el mundo, entonces la obra.

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¿Por qué ha bendecido las hojas de coca de la dirigente revolucionaria Milagro Sala, que son sagradas para ella? «Para nosotros esta hoja es sagrada, es sabiduría, es medicina y nuestros abuelos las leen. Es muy importante para nosotros, aunque algunos le hayan dado un mal uso» (Fuente Perfil ). Son una superstición, van contra el primer mandamiento de la ley de Dios que prohíbe dar culto a otros dioses. Y las ha bendecido porque su pensamiento humano está clavado en lo que hacen los hombres, en lo que viven los hombres, en lo que obran los hombres. Y, entonces, asiente a la maldad de esa mujer, porque está ciego como ella. Y, en esa bendición, Francisco comete el mismo pecado que esa mujer: idolatría, superstición, adivinanza. Y se pone a la par de la vida de esa mujer. Se abaja a su vida, a sus obras, y apoya el pecado de esa mujer. Colabora con ella para seguir pecando. Le muestra a esa mujer que su pecado es válido, que puede seguir pecando, que mientras ame a los hombres, no hay problema en lo que hace. Que siga dando culto a las hojas de coca. Esto se llama: condenar a un alma al infierno. Francisco no salva almas en lo que hace en la Iglesia, sino que les muestra el camino para seguir pecando. Y eso es abominable.

Esto es Francisco: de palabra fina y aguda, que dice que lo que antes era pecado, ahora ya no se considera así por la Iglesia, porque él lo dice: «El pensamiento de la Iglesia debe recuperar genialidad y entender cada vez mejor la manera como el hombre se comprende hoy, para desarrollar y profundizar sus propias enseñanzas» (Entrevista por el P. Antonio Spadaro, S.J. Director de La Civiltà Cattolica). El pensamiento de la Iglesia es la Mente de Cristo, que es Inmutable, que no tiene en cuenta el pensamiento de ningún hombre. A Cristo le importa muy poco las ciencias de los hombres, su sabiduría, sus culturas, «porque no son Mis Pensamientos vuestros pensamientos, ni Mis Caminos son vuestros caminos» (Is 55, 9). Lo que piensa Francisco no es lo que piensa Cristo. Y, por tanto, la Iglesia no tiene que entender la manera como el hombre se comprende hoy. La Iglesia tiene que comprender que si no se abaja de su pensamiento humano, se condena por ser Iglesia apóstata, que está dando culto a la mente de un hombre que no es Papa.

Este es el pecado social de toda la Iglesia hoy: es el pecado personal de muchos: Pastores, religiosos, fieles. Están obedeciendo la mente de un hombre. Esto se llama idolatría: dar culto a la idea de un hombre. Cuando Cristo enseña la verdad; Cristo ha dado toda Su Mente a la Iglesia para que los hombres den culto a Su Mente Divina. Y viene un payaso, como es Francisco, con una labia de serpiente, y nadie se atreve a decir: vete de la Iglesia, Francisco, porque eres un idolatra de tu propio pensamiento humano.

Y muchos callan por miedo, dudas, temores, etc. Pero siguen siendo culpables de idolatría, porque enseñan a los demás a seguir obedeciendo a un impostor, a uno -que saben- que no está diciendo la Verdad. Y, por eso, tienen mayor pecado.

En este pecado social, toda la Iglesia está envuelta, porque no acaba de comprender la Palabra de Dios: «ha de manifestarse el hijo de la perdición, que se opone y se alza contra todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta sentarse en el Templo de Dios y proclamarse dios a sí mismo» (2 Ts 2, 4). Muchos no han comprendido que el Anticristo es un falso Papa, uno que se sienta en la Silla del Vicario de Cristo, el Vicario del Hijo de Dios. Al Anticristo hay que buscarlo, ahora, sentado en el Trono de Pedro.

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Esta Verdad es la que no pueden creer. La Jerarquía no la puede tragar, porque se creen muy justos y muy santos. Y, por eso, callaron la boca a Sor Lucía. Va a subir a esa Silla -que ahora ocupa Francisco- el Anticristo. Y Francisco le está preparando el camino. Le pone la alfombre roja: el comunismo. Lleva a la Iglesia al redil del pecado: el protestantismo. Y hace de Cristo el payaso de la humanidad. Es lo que muestra como falso Papa. Se pone una nariz de payaso, pone en el sagrario una pelota, se coloca una pulserita gay, hace cosas que Cristo nunca las haría, porque es el Hijo de Dios, no es el hijo de los hombres. Es el verbo Encarnado que viene al mundo para que el hombre deje sus culturas, sus invenciones, sus ideas, y se someta a la idea del Padre, al plan del Padre sobre su vida humana.

Francisco se está oponiendo a Dios con su lenguaje barato y blasfemo, con su labia fina y mordaz, con sus obras de pecado. Es ya un anticristo. Es un falso Profeta. Pero no es el adecuado para romper la Iglesia. No sabe romperla porque no tiene ni idea de lo que le va a pasar. Ha sido puesto para una cosa: y ya lo ha hecho. Ahora, los mismos que lo pusieron, lo dejan en la cuneta, porque el demonio tiene prisa para destruir la Iglesia: le queda poco tiempo y el camino es otro de lo que piensa Francisco en la Iglesia.

Pero el problema de la Iglesia es su pecado social. Están todos con una venda en los ojos. Y ese pecado crece y no se dan cuenta de que ya la Iglesia no es de Cristo, porque sólo está en las manos de los enemigos de Cristo: los masones. Y hay que salir de esa iglesia porque ella ya no es la salvación, el camino de la Verdad. Llega el momento en que Cristo ya no va a reconocer los escombros de la Iglesia como Su Iglesia. Cuando la Jerarquía podrida en Roma quite la Eucaristía, entonces Cristo ya no reconocerá esa Iglesia, no podrá salvar a las almas que se queden en esa iglesia. Ahora, les muestra el camino de salida, hacia el desierto. Y muchos no acaban de entender que hay que salir de Roma, de las estructuras que Roma ha creado para ser Iglesia. Esas estructuras no valen para nada. Ahora es cuando hay que comenzar a hacer la Iglesia remanente, en el desierto del mundo, unida en la Eucaristía.

Es Cristo el que une a las almas en la Verdad de Su Iglesia. Y una Iglesia que no adora a Dios en el Altar, sino que se dedica a las cosas del mundo -como se está haciendo diariamente-, no es la Iglesia de Cristo. Y hoy muchos altares son abominación. Sacerdotes, Obispos, que viven de sus lujurias y que ponen al demonio encima del altar para que todos le den culto.

Aquel que cambia la Palabra de Dios en un punto, en una coma, no es de Cristo. Aquel que interprete el Evangelio según la cultura de los hombres no es de Cristo. Aquel que haga de la Misa una reunión de hombres, para hacer sus obras del mundo, no es de Cristo.

Se es de Cristo porque se posee su mismo Espíritu, no porque se tiene una teología y un sacerdocio. Aquella Jerarquía, con labia fina y herética, que se alaba a sí misma, es la del anticristo. «Hijitos, ésta es la hora postrera»: Cristo viene, su Segunda Venida está a la vuelta de la esquina. «y como habéis oído que está para llegar el Anticristo, os digo ahora que muchos se han hecho anticristos, por lo cual conocemos que ésta es la hora postrera» (1 Jn 2, 18).

Francisco se ha hecho un anticristo; en su gobierno horizontal todos ellos se han hecho unos anticristos; toda la Jerarquía que apoya a Francisco y a su gobierno, se han hecho unos anticristos. Mucha Jerarquía que calla y no da la Verdad, porque no les conviene hablar ahora, también se han hecho unos anticristos. Queda muy poca Jerarquía humilde. Muy poca. Y sólo ellos pertenecen a la Iglesia remanente.

Porque muchos se han hecho anticristos en la Iglesia, por eso, el Señor viene. Pero nadie le espera, porque ya no hay fe. Roma ha perdido la fe, como la virgen lo profetizó y los hombres no han querido creerlo. Porque nadie, en la Jerarquía, cree en las palabras de la Virgen. Nadie. Cuando la Virgen toca a Roma y a los sacerdotes, la Jerarquía niega a la Virgen. Quieren una Madre que sólo les habla de amor, pero no quieren a una Madre que los castigue por sus muchos pecados.

Los anticristos salen de la Iglesia Católica, no del mundo: «De nosotros han salido, pero no eran de los nuestros» (1 Jn 2, 19). Porque un anticristo tiene que conocer toda la doctrina de Cristo y oponerse en todo a ella. Es lo que hace Francisco y toda su panda de sinverguenzas en la Iglesia. En el mundo, la gente no tiene ni idea de lo que es Cristo y Su Iglesia. Pero la Jerarquía podrida sabe lo que está haciendo con la Iglesia en estos momentos, pero es maestra en mentir y en engañar a todo el mundo, y nadie cae en la cuenta. Hay mucha maldad en la Jerarquía: parecen santos y son todos unos demonios encarnados.

En la Silla de Pedro se sentará el Anticristo. Un falso Papa, un Papado renovado en todas las herejías es el que dará la bienvenida al Anticristo. Ese Anticristo no sólo será el jefe de la Iglesia, sino que será el jefe del mundo, porque el Anticristo tiene que oponerse en todo a lo que es un Papa verdadero, que nadie lo puede juzgar, que nadie lo puede tocar. Y, como la Iglesia va a caer en la herejía más terrible de todas, por eso, ese Anticristo se presentará como Cristo, como el Mesías en carne. Y, muchos, que comulgan y se confiesan lo van adorar como Dios.

Nadie medita lo que viene ahora a la Iglesia y al mundo. Todos están esperando a un Sínodo para actuar ????. Es lo más absurdo: reunirse bajo la obediencia de un impostor, de uno que no escucha a nadie, sino sólo a su cabeza humana, para sacar una verdad para la Iglesia. Y la única Verdad que la Iglesia debe entender ahora es: Francisco no es Papa, es un impostor. Porque un Papa legítimo nunca puede renunciar al Primado de Juridicción sobre la Iglesia. Y, por eso, todo el poder de Dios está sobre Benedicto XVI. Si esta Verdad no la comprenden la Jerarquía, ¿para qué han estudiado teología? Para condenar almas al infierno.

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13 comentarios

  1. Marita dice:

    Las pulseras gays de Franciso :

    http://gloria.tv/?media=621337

  2. Marita dice:

    Una opinion mía personal:
    pienso que la jerarquía y muchímos catolicos y cristianos podrían agarrarse del hecho de que Joey Lomangino murió sin recuperar la vista según la promesa de la Virgen y que por lo tanto las apariciones en Garabandal serían falsas.
    Gracias Filomena por su aportación porque la Virgen sí cumple y allá aquellos quienes duden de las apariciones de Garabandal, esta es otra prueba más para los grandes sabios.

    • josephmaryam dice:

      Si piensan así es porque no saben discernir los espíritus ni la Mente de Dios, que da siempre Su Ciencia Divina al Profeta. Y nunca miente, pero hay que saber ver las inteligencias divinas que vienen con una condición. Si se da la condición, entonces la profecía se cumple; pero si no se da la condición, entonces no se cumple. Hay que comprender el lenguaje divino, que no es el lenguaje de los hombres.

  3. Matias Esteban dice:

    Gracias Padre.

    El Divino Corazón Eucarístico de Jesús lo bendiga.

  4. Jose M dice:

    No soy experto y pregunto a quién lo sepa mejor: ¿no se habría profetizado en Garabandal que Joey Lomangino recuperaría la vista poco antes de morir?

  5. Jose M dice:

    ad Filomena,

    Usted siempre me sorprende favorablemente. Está al tanto de todo y lo integra todo. Todo parece cuadrar: Su fallecimiento (que Dios lo tenga en la gloria), el Preaviso (“ad portas”, con lo del sínodo: https://josephmaryam.wordpress.com/multimedia/cruz-redentora/sinodo/ )…., la aceleración de la apostasía en la Iglesia (hasta Iglesias que hasta ahora eran bastante decorosas, están echándose a perder)

    Pidamos a la Santísima Trinidad por intercesión de la Virgen María que sepamos orar con auténtica devoción.

    Adveniat Regnum Tuum

  6. José Manuel Guerrero dice:

    Lo próximo -lo veo venir- será manifestar que a Jesùs lo mataron los corruptos o el sistema o los ricos o vaya usted a saber qué. A Jesùs lo mataron los judios.

    Cualquier cosa menos decir la Verdad…, para no ofender, claro. Y en el nombre de esa No ofensa al hombre está adulterando y disolviendo la fe católica como un azucarillo en un vaso de agua, y de paso ofendiendo y escupiendo al Rey de reyes, a Cristo. Coloca al hombre por encima de Dios. Eso es todo.

  7. José Manuel Guerrero dice:

    ” (La Iglesia católica) está fundada por Jesús, pero es un pueblo con una larga historia a sus espaldas y una preparación que comienza mucho antes que el mismo Cristo”.

    Esto que ha dicho Bergoglio es una mentira y es un escándalo. La Iglesia de Cristo comienza con Cristo. No parará hasta hacer desaparecer de la catolicidad sus señas de identidad y su fe en Cristo Salvador. A cada sermoncillo, un escándalo, una barbaridad teológica, un ataque a Cristo. Y nadie lo quiere ver porque todos están cegados de soberbia por seguir las falsas enseñanzas de un mentiroso. Dónde están los sacerdotes que deben defender a Cristo, que deben defender la sana Doctrina, el Magisterio recibido? Escuchar a Bergoglio es un verdadero calvario, lo llevaremos con la mayor gloria posible, pero a veces se hace insoportable ver en directo como maltratan al cuerpo y la sangre de Cristo. La impotencia me come por dentro. Llevo todo el dìa sufriendo. Todo sea por Cristo Nuestro Señor y su bendita Madre.

  8. Laodicea dice:

    He aquí un video donde se ve esa jerarquía que no le tenía ningún respeto al papa verdadero y legítimo, los mismos que ahora aclaman al inmominado y falso profeta del anticristo.
    Lo mismo que Pedro negó a Cristo y luego se arrepintió y lloró su pecado, así puede ocurrir con nuestro querido Benedicto, sigamos rezando por él, pues quién sabe si no será él el obispo vestido de blanco al que hacían referencia los pastorcitos de Fátima…Da Gloria Olivae…

  9. José Manuel Guerrero dice:

    Stalin fue el mayor asesino de hombres de la historìa, Francisco el mayor asesino de almas. Cada vez encuentro mas semejanzas entre estos dos esbirros al servicio del Mal. Uno mataba fisicamente para conseguir un fin polìtico. Y el otro masacra almas para conseguir su fin espiritual: llevar almas al Demonio. En su primer año de poder ha levantado un oscuro muro de odio en las mismas entrañas del catolicismo que ya será imposible derribar por manos humanas. Lleva en su mala sangre el inconfundible perfume de la corrupción. Ese desagradble olor a muerte.

  10. Matias Esteban dice:

    Padre: necesito orientación.

    Cristo en su Infinita Mansedumbre y Justicia, lo obedeció hasta al Cesar.

    “Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios” (San Lucas 20, 25)

    Si yo quiero seguir fiel a la Santa Iglesia, y no seguir a Francisco…¿como debo hacer?

    Es decir, ¿cual es el limite de mi obediencia hacia las autoridades constituidas, que San Pablo manda?

    • josephmaryam dice:

      1. Seguir a la Iglesia es seguir al Papa legítimo: Benedicto XVI.
      2. Luego, no se puede seguir a Francisco, porque no es el Papa legítimo. No es posible la obediencia.
      3. Francisco es nada para la Iglesia Católica. Su gobierno es político, humano, pero no espiritual. Luego, no hay obediencia a él en lo humano, ni en lo político, porque gobierna dentro de la Iglesia, donde sólo se da un gobierno espiritual, no humano, no político.
      4. Como usted no es sacerdote, no tiene que obedecer la estructura humana que la Jerarquía tiene en la Iglesia.
      5. Usted es fiel y, por tanto, sólo tiene que obedecer la verdad en la Iglesia. Aquella Jerarquía que no le dé la Verdad, no hay obediencia.
      6. Si el gobierno horizontal pone leyes humanas, distintas a las que ya están, no hay obediencia alguna. Por ejemplo: si dice que es pecado no amar la creación y pone leyes para cuidar la creación, no hay obediencia a esas leyes humanas.
      7. Cuando Jesús dice esa frase, se refiere a los gobernantes del mundo, no a Su Iglesia. En la Iglesia, sólo hay un gobierno espiritual. No es un César, no es un gobierno humano. Francisco se ha puesto como un Nerón, como un César. Si hubiera puesto su gobierno fuera de la Iglesia, entonces habría que darle lo propio del césar. Pero como gobierna dentro de la Iglesia, no hay que darle absolutamente nada.
      8. No hay obediencia a Francisco en nada. Este es el punto. No es Papa = no hay obediencia. No es una autoridad que Dios ha puesto en Su Iglesia. Sólo tiene la autoridad como Obispo, pero que la ha perdido por su cisma, por su herejía. Ni siquiera como Obispo de la Iglesia puede exigir nada.

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