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La Iglesia, hoy, es sólo una casa vacía del Espíritu de Dios

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El Reino de la Paz

Jesus Rey

El obispo de Saltillo, Mons. Raúl Vera, bautizó el 25 de mayo del 2014 a la hija adoptiva de dos lesbianas en la iglesia San Francisco de Asís de la ciudad de Monclova (ver noticia).

Charles Scicluna, obispo auxiliar de la Iglesia Católica en Malta, acudió el 18 de mayo del 2014 a un evento realizado por la organización Dracma, un colectivo católico de personas LGTB, con motivo del Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia (ver noticia).

“Es necesario dialogar sobre los derechos de vida común entre las personas del mismo sexo, que deciden vivir juntas. Ellas necesitan de un amparo legal en la sociedad (…) Ella (la Iglesia) no es la misma a través de los tiempos. Teniendo el Evangelio como fuerza iluminadora de su actuar, la Iglesia busca respuestas para el tiempo presente (…) La Iglesia siempre busca leer las señales de los tiempos, para ver lo que se debe o no cambiar. Las verdades de fe no cambian (….)” (Secretario general de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil, Leonardo Steiner, en una entrevista publicada el 22 de mayo 2014 en el diario O Globo).

La Fe es invisible, no está hecha de materia, pero se materializa en las Obras Santas.

La Fe no es un derecho natural de la persona y, por eso, no se puede bautizar a una hija adoptiva de dos lesbianas, porque es necesario hacer una obra santa, no una obra natural.

Y toda obra santa es movida por un amor santo, sagrado, celestial, divino. Una obra natural sólo con el amor del hombre, con el amor de su carne y de su sangre, con el amor de sus sentimientos humanos, se lleva a cabo.

Pocos hay que comprenden que no se puede realizar ese bautismo porque no hay fe en las dos lesbianas. Y el niño no tiene derecho natural a ser bautizado. Al niño se le bautiza por la fe de sus papás, por razón de esa fe, por la obra santa que sus papás hacen en el matrimonio.

Es claro, que dos lesbianas, unidas en la carne, su obra es carnal, no es santa. Es claro, que esas dos lesbianas no van a educar en la fe a esa niña, porque no tienen la fe católica. Tendrán su fe inventada, su fe de muchas cosas, su fe humana; pero no la fe que lleva a hacer una obra santa. Si la tuvieran, dejarían su pecado, su abominación, y vivirían de otra manera, agradable a la Voluntad de Dios.

La Iglesia es clara en este punto: «Si alguno dice que está naturalmente en nosotros lo mismo el aumento que el inicio de la fe y hasta el afecto de credulidad por el que creemos en Aquel que justifica al impío y que llegamos a la regeneración del sagrado bautismo, no por don de la gracia —es decir, por inspiración del Espíritu Santo, que corrige nuestra voluntad de la infidelidad a la fe, de la impiedad a la piedad—, se muestra enemigo de los dogmas apostólicos, como quiera que el bienaventurado Pablo dice: Confiamos que quien empezó en vosotros la obra buena, la acabará hasta el día de Cristo Jesús [Phil. 1, 6]; y aquello: A vosotros se os ha concedido por Cristo, no sólo que creáis en Él, sino también que por Él padezcáis [Phil. 1, 29]; y: De gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, puesto que es don de Dios [Eph. 2, 8]. Porque quienes dicen que la fe, por la que creemos en Dios es natural, definen en cierto modo que son fieles todos aquellos que son ajenos a la Iglesia de Dios» (SAN FELIX m, 526-530 II – CONCILIO DE ORANGE, 529 (en la Galia)- Confirmado por Bonifacio II (contra los semipelagianos) – Sobre el pecado original, la gracia, la predestinación – Can. 5).

En esa niña no está el inicio de la fe, sino en sus papás. Y las dos lesbianas no tienen fe, no son el inicio de la fe para esa niña, porque viven su abominación, delante de todos, encumbrando su pecado, justificándolo y haciendo que la Iglesia sucumba ante su pecado.

Las dos lesbianas son enemigas de la fe católica, de los dogmas apostólicos, que dice que un matrimonio es entre un hombre y una mujer. Y, por tanto, si no se da eso, es imposible el bautizo de ningún hijo adoptado en una unión abominable, como la homosexual.

La fe no es algo natural. Si eso se dijera, entonces todo el mundo pertenecería a la Iglesia Católica. Y las dos lesbianas no pertenecen a la Iglesia Católica, porque no practican la fe católica, sino su fe humana, demoníaca.

Este punto, muchos no saben discernirlo. Y es fundamental.

La Fe es una luz interior, que se da en el corazón, y que aclara el intelecto, da claridad, inteligencia, conocimiento; y lleva, mueve, induce a razonar como lo hace Dios.

El que tiene Fe posee la Mente de Cristo, piensa como lo hace Cristo, ve las cosas como las ve Cristo. Y, por tanto, -como la idea lleva al acto-, si se piensa como Cristo lo hace, se obra como Cristo, se imita a Cristo en sus obras; el alma se va transformando en otro Cristo.

Por tanto, el que tiene Fe en Cristo, custodia la sacralidad de la Iglesia, custodia la liturgia de la Iglesia, guarda en todo la doctrina de Cristo en Ella.

Se es católico, sólo y exclusivamente, si se es practicante, es decir, se si pone en práctica la fe católica.

Muchos comulgan, se confiesan, celebran misas, administran sacramentos, predican, y lo hacen todo sin la fe católica, movidos por sus amores, pero no por el amor de Cristo, que es el amor de la Gracia.

No hay nada peor que un Católico no practicante, como es Francisco, como son los muchos tibios en su vida espiritual. Un Católico no practicante no es Católico. Tiene la apariencia de que pertenece a la Iglesia, porque tiene un bautismo o porque recibe o administra un sacramento, o porque se viste de talar.

El Católico es el que practica la fe católica, no es el que comulga y demás. Es el que tiene la Mente de Cristo y la obra en la Iglesia.

El Católico no practicante es el que se mueve en la Iglesia con su fe inventada, con sus obras de su cabeza humana, que le llevan a realizar siempre una obra para el demonio.

Sólo el que es de Cristo, hace las obras de Cristo. Los demás, hacen muchas cosas para sí mismos y para el demonio, dentro de la Iglesia.

Los católicos no practicantes son los tibios, y a éstos el Señor los vomita de su boca. Los hijos de Dios no son como los hijos de los hombres. Sólo en ellos el Espíritu Santo actúa en sus vidas. En los hijos de los hombres, al ser movidos por su amor humano, impiden que Dios pueda mover sus corazones hacia el bien divino. Y sólo realizan sus obras humanas, en su vida y en la Iglesia.

Hoy se vive esta idea, en todo el mundo: «Vivo mi verdad, la verdad que nace de la libertad del ser, del sentir, del experimentar». Es decir, que cada hombre es su propio maestro en la vida, su mejor maestro; que nadie tiene la verdad absoluta, porque la verdad es una tierra sin caminos, una vida sin norte, una existencia sin luz; que hay que vivir la vida según se sienta, se vibre, se intuya; que hay que creer en uno mismo, hay que autoconocerse para encontrar en uno mismo el camino correcto de la vida.

Se vive este culto a sí mismo, a la propia inteligencia del hombre, creyendo que el intelecto humano es libre. Este es el error. Sólo la Voluntad de la persona es libre; su entendimiento no es libre, sino que persigue constantemente la verdad.

Dios ha hecho bien al hombre: le ha puesto una inteligencia que busca sólo la verdad, que hasta que no entiende la verdad, el hombre sigue buscando. No se para en el camino. Y, por tanto, todo hombre ve la verdad. Todos. El problema está en la voluntad libre del hombre. Viendo la verdad, el hombre elige seguir la mentira, el pecado.

Por eso, cuando los hombres predican que tienen que vivir su verdad, están predicando un error. Porque aquel que ve la Verdad con su entendimiento humano la tiene que vivir, si su voluntad está libre de pecado. No se vive lo que ve el intelecto del hombre, porque éste peca con su voluntad. Quien dice: tengo que vivir mi verdad, está diciendo que vive su mentira. Porque, con su entendimiento humano ve la verdad, pero con su voluntad humana elige la mentira.

Todo homosexual, toda persona lesbiana, todo pecador que haya hecho de su pecado una vida, un camino, una verdad, una virtud, un bien, sólo vive su mentira en la vida. Una mentira que ha elegido, sabiendo que es una mentira, sabiendo que no es la verdad. Y lo sabe por su conciencia, que es el sagrario del hombre.

Todo aquel que no tiene fe, que vive su abominación: ser homosexual, ser lesbiana; tiene su entendimiento oscurecido por su pecado. La fe da claridad al intelecto humano; no vivir la fe da oscuridad. El pecado ciega el entendimiento del hombre para que no busque la verdad, para que no se mueva hacia la verdad. Y, en el pecado, el hombre oscurecido sabe que vive mal por su conciencia, que es la voz de Dios, que le dice que vive mal, que obra mal.

Por tanto, decir: «Es necesario dialogar sobre los derechos de vida común entre las personas del mismo sexo, que deciden vivir juntas. Ellas necesitan de un amparo legal en la sociedad», es aprobar, por parte de la Iglesia, la vida de pecado de los homosexuales. Es decir, que lo que en el mundo, en la sociedad se aprueba, también la Iglesia está de acuerdo. Hay que luchar para que los homosexuales católicos puedan vivir bien en el mundo, que tengan sus leyes para que puedan seguir en su pecado de abominación.

Y esto se dice porque la Jerarquía ha perdido la fe católica y, por lo tanto, permanece en la Iglesia con el entendimiento oscurecido, por su pecado. Y, con esa inteligencia sin luz, sin verdad, guía a los demás hacia la oscuridad del pecado. No son caminos de salvación de las almas, sino de condenación. Luchan por una mentira, pero no luchan por la Verdad. Luchan para dejar a los hombres en sus pecados, en sus gustos en la vida, en sus inteligencias de la vida. Pero no luchan para demostrar la mentira de sus vidas. Aprueban sus vidas de mentira y meten más a esas almas en la oscuridad de su entendimiento humano. Ya no viven persiguiendo la Verdad, que los libera, sino la mentira, que los esclaviza. Se hace dogma el pecado.

Esta es la maldad que vemos en la Iglesia, desde que Francisco se sentó en la Silla que no le corresponde.

«La Iglesia siempre busca leer las señales de los tiempos, para ver lo que se debe o no cambiar. Las verdades de fe no cambian». La fe no cambia, pero la forma de vivir la fe es lo que cambia. Ésta es la contradicción de esta Jerarquía.

Existe Dios, pero vamos a ver los caminos, las formas, para dar culto a Dios. Existe un único Dios, pero todos los caminos llevan al mismo destino: Dios.

Existe la Eucaristía, pero, como los tiempos han cambiado, entonces reformemos los ritos litúrgicos, las leyes eclesiásticas, para dar la comunión también a las personas malcasadas y a todo el mundo.

Existe el Bautismo, pero ¿por qué no bautizar a niños de matrimonios homosexuales?

Se está rebajando lo divino, lo sagrado, lo santo, a lo profano. Se está igualando a Dios con el pecado. Se equipara a Dios a las otras religiones, iglesia, sectas. Todos tienen derechos naturales de tener su dios, su culto a dios, su verdad en sus vidas.

Y la fe no es de derecho natural al hombre. La fe es un don de Dios, que el hombre no merece nunca. Y hoy se quiere dar al hombre sus derechos naturales anulando los derechos divinos, sobrenaturales.

La Iglesia hoy es sólo una casa vacía del Espíritu de Dios. Y eso la hace estéril, sin posibilidad de dar los frutos que Dios quiere en las almas.

La Jerarquía de la Iglesia está persiguiendo un plan mortal, contrario a la Obra de la Redención. Y lo persigue en nombre de los hombres, de sus ideas humanas, de sus inteligencias oscurecidas por su pecado.

En nombre de la libertad: el hombre quiere ser libre para existir, para elegir, para sentir, para unirse con cualquiera, para proclamar su dios como lo concibe en su loca cabeza humana, para vivir su vida mostrando a todos los hombres sus vergüenzas.

La Jerarquía, en nombre de la libertad,-no en nombre de la verdad, que es Cristo-, en nombre del Ecumenismo, de la reunión de todos los hombres libres para hacer lo que les da la gana, en nombre de un pensamiento humano; quiere proclamar que el hombre puede pecar por derecho divino, por ley divina. Quiere poner la inteligencia del hombre, que está oscurecida por su gran pecado de soberbia, como el camino hacia Dios.

Cada hombre, en su inteligencia, tiene su verdad; y esa verdad le conduce a Dios. Y, por tanto, hay que apoyar las uniones homosexuales en el mundo. Hay que apoyar la verdad que cada hombre tiene en su mente humana. Hay que apoyar la vida de pecado, el camino hacia esa vida pecaminosa.

Ya no hay que apoyar a Cristo, la Verdad, su doctrina en la Iglesia. Ya Cristo no es el camino. Es tu pecado, el camino de tu vida. Ahora, es necesario cambiar esa doctrina, porque cada hombre es dios para sí mismo. Cada hombre es un cristo. Cristo es el maestro de vida interior. Ya cristo no es Dios, sino un hombre perfecto que supo entenderse a sí mismo y construir una iglesia para reunir a todos los hombres perfectos en su inteligencia humana.

Esta es la herejía que viene ahora a toda la Iglesia. Y es lo que se observa en esas noticias.

Y, muchos no verán la maldad de esta Jerarquía, porque son tibios: están en la Iglesia con un intelecto oscurecido por su pecado y viviendo lo que a ellos les parece bien y mal.

La Fe sólo proviene de la escucha de la Palabra de Dios y sólo madura con la escucha de la Palabra de Dios. Cuando la Iglesia se pone a dialogar con la fe, con la verdad, se acaba por perder toda la fe. Se acaba destruyendo la Iglesia.

En la Iglesia no se dialoga con la verdad, sino que se cree en Ella. Y sólo los humildes de corazón, los que ponen su inteligencia humana en el suelo, los que pisotean su orgullo, tienen fe, obran lo santo dentro de la Iglesia. Los demás, obran sus soberbias, sus pecados.

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8 comentarios

  1. Marita dice:

    Hay que ser bien ratas para hacer algo así!

  2. Jose M dice:

    Gracias a los lectores por desenmascarar a estos tibios (en el mejor caso) o herejes (en el peor).

  3. Cristina de López dice:

    Asi es Marita, tal parece que son varios los que “esconden su cruz”, atreviéndose con ello a “negar a Jesucristo delante de los hombres”.

    Tal es el caso del Cardenal Vingt Trois en la conferencia del Rabí Jacobson:

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    Y en otra ocasión también Monseñor Tausig:

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    Y qué decir de Monseñor José María Arancedo y el Obispo Enrique Eguía Seguque quienes se les ha visto hacer lo mismo varias veces:

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    En fin Marita, como podemos ver eso de “esconder la Cruz” no es un simple accidente o una casualidad, sino simple y llanamente una puñalada con verdadero odio al mismo Jesucristo.
    Saludos!

  4. Marita dice:

    Si Ud. se da cuenta Cristina , en la primera foto aparece un obispo detras de Bergoglio que tambien se esconde la cruz. Que tal?

  5. Cristina de López dice:

    Días atrás pudimos ver circular en los medios una foto, en la cual, Francisco ocultó su cruz pectoral durante una visita que realizó a dos “importantes rabinos” en una sinagoga, durante su abonimable viaje a Tierra Santa.

    Muchos, ciegos y sordos a la Verdad, han hecho hasta lo imposible por hacer creer que ese “ocultamiento” fue accidental, más sin embargo, existen muchas fotos que nos muestran que ese “ocultar o esconder la cruz” no es solo algo premeditado, sino repetitivo en este impostor.
    Y es que esa “malvada actitud” no la ha hecho solo ahora que se ha vestido de blanco, sino desde que era cardenal en Buenos Aires.

    Como bien dice Matías Esteban, Francisco sigue siendo el mismo. Aquel mismo detractor de Jesucristo y enemigo de la Iglesia, cuya misión es destruirla.

    Para aquellos que crean que ese ocultamiento fue algo meramente accidental, más les valdría abrir los ojos y los oidos a la Verdad y por medio de simples imágenes, descubrir que ese gesto no es sino hipocresía y odio a Jesucristo y a la Santa Iglesia, de parte de este impostor.

    Estas primeras fotos, muestran como desde que se “vestía de negro” solía esconder su cruz:

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    Estas otras imágenes confirman que sigue siendo y haciendo lo mismo ahora que se “viste de blanco” y finge ser Papa:

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  6. Matias Esteban dice:

    Hay un detalle que se nos esta escapando: en sus días como Cardenal, aquí en Buenos Aires, Bergoglio casi que paso desapercibido.

    Si uno le preguntara a uno de los tantos argentinos hoy fascinados con Francisco, si recuerda un hecho significativo sobre Bergoglio como Obispo o Cardenal, ninguno recordaría nada que valiera la pena contar.

    A lo sumo se limitan a rememorar o que bautizo a el hijo de un conocido, o que tomaban el mismo subterraneo o que asistieron a alguna Misa celebrada por el.

    Pero no fue considerado un líder espiritual importante para el país.

    Desde los medios se lo quiso instalar como supuesto opositor al gobierno kirchnerista, pero no pudo o no quiso, enfrentarlos como se debía y en muchos casos acabo por acompañar con su ensordecedor silencio sus proyectos abominables como la aprobación en el Congreso del “matrimonio” homosexual.

    Dentro de la Iglesia, era o no tenido en cuenta o despreciado o muy insultado, por sus posiciones pro-sionistas y su tibieza manifiesta, que le hacia a uno recordar el pasaje apocaliptico acerca del vomito de Dios. (Apocalipsis 3, 15-16)

    Siempre rodeado de políticos y obsesionado por los medios.

    Mas amigo de judíos que de católicos; mas cómodo en la Sinagoga que en la Iglesia.

    Para que no se malinterprete: para los que nacimos y vivimos en Buenos Aires, el trato con los judíos es muy común y es sumamente cordial; Bergoglio viene de este ambiente de tolerancia y sana convivencia, pero lo deformo pastoreando mas a los judíos que a los fieles que representaba.

    Por lo tanto, nadie se sorprenda, Bergoglio es el mismo, solo que sus palabras y gestos están magnificados por los medios globales.

    Nada nuevo bajo el Sol.

  7. Laodicea dice:

    La industria de hollywood controlada por sionistas nos ha estado metiendo durante años la idea de que lo demoniaco es como vemos en las películas de posesiones, exorcismos, vampiros, zombis, villanos. etc…
    También se nos ha hecho creer que la santidad consiste en ser muy amable y agradable con los demás…falso!!.
    Los santos eran personas de oración y que cumplían la voluntad de Dios, independientemente de si fueran más o menos amables o simpáticos,eso es secundario.
    Detrás de alguien muy amable, simpático, guapo, atractivo, se puede encontrar la mentira seductora, es decir la serpiente…

  8. Jose M dice:

    La corrupción de la jerarquía se está acelerando. Se están quitando las caretas y abiertamente están dejando ver su apostasía y la nueva religión que se están inventando. Ir a la mayoría de Misas, con homolias “buenistas” se está convertiendo en un auténtico sacrificio (por el sufrimiento) que hemos de ofrecer a Dios. Lo más grave es que las masas, ensoberbecidas (unos) o idiotizadas (otros) tragan y aplauden todo. Es duro verse absolutamente solo, pero con la Gracia de Dios lograremos perseverar hasta el final. Veo que MDM va a llevar razón cuando dice que las próximas persecuciones serán inflingidas por los propios pseudo-católicos contra el remanente. Las cosas están tomando un cariz en donde la masa pseudo-católica no va a tolerar que se defienda lo que se pensó durante 2000 años. Nos están metiendo un “trágala” con las nuevas teorías “buenistas/degeneradas” y el que no esté de acuerdo será tachado de soberbio y cismático.

    Tiempos muy duros. Tiempos de oración.

    Gracias blogger por denunciar incansablemente a los usurpadores que se han enquistado en la Sta Iglesia Católica. Siga denunciandolos por el bien de las almas.

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