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Un gesto infame que exige una renuncia

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Entrevista entre San Pío X y Teodoro Herzl (el padre del sionismo)

Narración de Teodoro Herzl:

Ayer fui recibido por el Papa Pío X. Me recibió de pie y tendió la mano que no besé. Se sentó en un sillón, especie de trono para “los asuntos menores” y me invitó a sentarme cerca de él. El Papa es un sacerdote lugareño, más bien rudo, para quien el Cristianismo permanece como una cosa viviente, aún en el Vaticano. Le expuse mi demanda en pocas palabras. Pero, tal vez enojado porque no le había besado la mano, me contestó de modo demasiado brusco:

No podemos favorecer vuestro movimiento. No podemos impedir a los judíos ir a Jerusalén, pero no podemos jamás favorecerlo. La tierra de Jerusalén si no ha sido sagrada, ha sido santificada por la vida de Jesucristo. Como jefe de la Iglesia no puedo daros otra contestación. Los judíos no han reconocido a Nuestro Señor. Nosotros no podemos reconocer al pueblo judío.

De modo que el antiguo conflicto entre Roma y Jerusalem, personificado por mi interlocutor y por mí, revivía en nosotros. Al principio traté de mostrarme conciliador. Le expuse mi pequeño discurso sobre la extraterritorialidad. Esto no pareció impresionarlo. “Gerusalemme”, dijo, no debía a ningún precio, caer en manos de los judíos.

— Y sobre el estatuto actual, ¿qué pensáis vos, Santidad?

Lo sé; es lamentable ver a los turcos en posesión de nuestros lugares Santos. Pero debemos resignarnos. En cuanto a favorecer el deseo de los judíos a establecerse allí, nos es imposible.

Le repliqué que nosotros fundábamos nuestro movimiento en el sufrimiento de los judíos, y queríamos dejar al margen todas las incidencias religiosas.

Bien, pero Nos, en cuanto Jefe de la Iglesia Católica, no podemos adoptar la misma actitud. Se produciría una de las dos cosas siguientes: o bien los judíos conservarán su antigua Fe y continuarán esperando al Mesías, que nosotros los cristianos creemos que ya ha venido sobre la tierra, y en este caso ellos niegan la divinidad de Cristo y no los podemos ayudar, o bien irán a Palestina sin profesar ninguna religión, en cuyo caso nada tenemos que hacer con ellos. La fe judía ha sido el fundamento de la nuestra, pero ha sido superada por las enseñanzas de Cristo y no podemos admitir que hoy día tenga alguna validez. Los judíos que debían haber sido los primeros en reconocer a Jesucristo, no lo han hecho hasta hoy.

Yo tenía a flor de labio la observación: “Esto ocurre en todas las familias; nadie cree en sus parientes próximos”; pero de hecho contesté: “El terror y la persecución no eran ciertamente los mejores medios para convertir a los judíos”.

Su réplica tuvo, en su simplicidad, un elemento de grandeza:

Nuestro Señor vino al mundo sin poder. Era povero. Vino in pace. No persiguió a nadie. Fue abbandonato aún por sus apóstoles. No fue hasta más tarde que alcanzó su verdadera estatura. La Iglesia empleó tres siglos en evolucionar. Los judíos tuvieron, por consiguiente, todo el tiempo necesario para aceptar la divinidad de Cristo sin presión y sin violencias. Pero eligieron no hacerlo y no lo han hecho hasta hoy.

— Pero los judíos pasan pruebas terribles. No sé si Vuestra Santidad conoce todo el horror de su tragedia. Tenemos necesidad de una tierra para esos errantes.

¿Debe ser Gerusalemme?

— Nosotros no pedimos Jerusalem sino Palestina, la tierra secular.

Nos no podemos declararnos a favor de ese proyecto.

Teodoro Herzl

Nota: He aquí el testimonio luego de su visita a San Pío X, en Roma, el 26 de enero de 1904. Aparecido originalmente en “La Terre Retrovée”, 1º de Julio de 1956.

«La fe judía ha sido el fundamento de la nuestra, pero ha sido superada por las enseñanzas de Cristo y no podemos admitir que hoy día tenga alguna validez. Los judíos que debían haber sido los primeros en reconocer a Jesucristo, no lo han hecho hasta hoy» (San Pío X).

Las palabras de un Papa verdadero son siempre la Voz de Cristo en la Iglesia y en el mundo entero. Cristo enseña a los hombres con Su Papa. Por eso, hay que obedecer siempre a un Papa y hay que seguir siempre la enseñanza de un Papa en la Iglesia.

Pedro se sucede en cada Papa. Y, por tanto, ningún Papa puede ir en contra de lo que han hecho los anteriores. Un Papa continúa a los demás. Nunca innova. Nunca introduce cambios sustanciales. Un Papa guarda la obra de sus predecesores.

Pero, cuando en la Silla de Pedro no se sienta un Papa legítimo, entonces la señal es siempre clara: división, diferencia, cambio sustancial con los anteriores.

Un Papa ilegítimo, como Francisco, hace lo contrario a la obra de San Pío X. Éste se negó a la petición de Herzl por un motivo de fe: los judíos siguen sin reconocer a Jesús como el Mesías y, por tanto, no se puede apoyar el proyecto de Herzl.

San Pío X no se movió por un motivo político, ni económico, ni cultural, ni social, sino sólo por un motivo espiritual, por una señal de fe: como no creéis, entonces no tenéis mi apoyo.

Esto es un Papa verdadero: obra con el prójimo por fe. Ama al prójimo por una razón de fe. Es la fe la que da la Voluntad de Dios, el querer divino.

San Pío X no se movió por un sentimiento humano, ni por una idea u obra humana; no porque haya una hermandad carnal; ni porque los judíos hayan sufrido mucho en la historia.

San Pío X vio a los judíos con la visión de Cristo: no creen. Si no hay fe, no hay amor, no hay obras divinas. No hay esperanza de salvación. No hay providencia divina sobre lo material o humano.

Es necesario creer en la Palabra de Dios. Es necesario que los judíos crean en Jesús para recibir la bendición de Dios sobre su pueblo.

Entonces, Herzl se dedicó a fundar su movimiento para conseguir lo que Dios no quería. Hizo una obra humana en contra de la Voluntad de Dios. Una obra que Dios no puede bendecir, porque el pecado de los judíos les lleva siempre a estar errantes, como Caín. Y dejarán ese castigo sólo cuando se conviertan a Cristo.

La formación del estado de Israel es sólo una obra del hombre, sugerida por el demonio, pero no es divina. La quiere el demonio para su plan con el Anticristo. Necesita ese país para poner su nueva iglesia, de orden mundial, justamente donde Jesús redimió al hombre de su pecado.

El Anticristo tiene que fundar su iglesia allí donde Jesús fundó la suya. Por eso, lo que vemos en el Vaticano no es todavía la iglesia del Anticristo. Es el inicio de la ruptura con toda la tradición, con todos los dogmas, para destruir la obra de Jesús, y así estar libre el Anticristo para comenzar la suya.

Hasta que no caiga el último dogma en la Iglesia Católica no aparece el Anticristo. Y todo lo que hace Francisco es preparar el terreno. Y no puede hacer más, porque su misión no es romper con los dogmas, sino hacer lo que está haciendo: poner las nuevas bases para que otros lleguen hasta el final.

El viaje de Francisco a Jerusalén tiene mucha importancia, pero por parte del demonio, no de Dios. Para Dios, ese viaje no sirve para nada. Sólo sirve para crear más confusión, más división, en todas partes. Pero, para el demonio, le sirve y mucho.

Porque necesitaba un hombre que abrazase a los judíos sólo por ser judíos, no por el contenido de su fe. Un hombre que mirase a los judíos, no como san Pío X, de manera espiritual, sino de forma humana, carnal, material, pero –sobre todo- política.

Este viaje es un hecho político, no religioso. Son personas que no creen en nada. Sólo creen en lo que sus mentes deciden. Después, cada uno se viste con su ropa religiosa y hace sus oraciones al demonio. Son los nuevos fariseos, hipócritas, saduceos, que miran a los demás por encima del hombro, con prepotencia, con orgullo, con la soberbia de aparentar una sabiduría que no poseen.

Son hombres vulgares, del pueblo, de la calle, de las tabernas, de las juergas en el mundo, pero no son hombres de Dios. No piensan como lo hace Dios y, menos, obran con el poder de Dios.

Por eso, este viaje marca un trayecto para la Iglesia y para el mundo.

En la nueva iglesia, en la casa del Vaticano, comandada por los innumerables herejes y cismáticos, hay una lucha por el poder. Todos quieren sentarse en la Silla de Pedro. Y, por esa Silla, van a pasar innumerables personas, con la sola función de ir quitando dogmas. Es una sucesión de reyes, de gente que se viste de Papa, y que pone sus órdenes para que todo el mundo las cumpla. Porque es necesario destrozar toda la Iglesia. Y eso lleva tiempo.

Francisco tiene mucha oposición, porque no ha sabido hacer las cosas. Como es tan orgulloso, habla, pero después obra como quiere y lo que quiere. Y, claro, eso no gusta en la Iglesia. Eso no lo hace un Papa. Y, ahora, está en un dilema, porque hay una gran división en toda la Iglesia: unos con Francisco, otros en contra de él.

La división ya no está fuera de la Iglesia, sino dentro. Y es manifiesta. No es como en estos 50 años: oculta. La gente se separaba, pero no hacía nada en contra de la Iglesia.

Ahora es otra cosa: o estás con un hereje o no lo estás, y esto trae consecuencias para todo el mundo. Todos palpan esta división en sus casas, entre familiares, en el trabajo, en la misma Iglesia. Las mentes no están conformes. No hay unión en la Verdad. Todos opinan y, además, hablan de lo que Francisco ha dicho. Y eso trae más división, porque lo que dice ese hombre divide más la verdad, no protege a la Verdad, sino que protege al error, a la mentira. Todos hacen lenguas de los dichos de ese hombre y no ven su pecado. No atienden al pecado de Francisco, sino a lo que habla. No ven su herejía formal, porque como dice vulgaridades, como habla tonterías, el pobre hay que dejarlo así.

Para ser un hereje formal sólo hay que tener voluntad de serlo. Y ésta la tiene Francisco. Quiere obrar la mentira, quiere obrar el error, quiere obrar el pecado. Quiere. Después, no importa la forma como lo obre; ni interesan las razones que diga para que se obre. Francisco obra su pecado, porque quiere, y ya está. Y eso le convierte en un hereje formal.

Ir a reuniones de los judíos, de los protestantes para comulgar con sus ritos, con sus leyes, etc., eso es una herejía formal: se obra el error que se piensa, aunque no se diga, aunque no quede escrito en un papel.

Las flores a la tumba de Herzl es una obra de su voluntad libre, que va en contra de la enseñanza de un Papa y de lo que dice todo el Magisterio de la Iglesia sobre los judíos.

Y esta simple obra es herética porque se opone, en la obra, en la práctica, a la verdad que la Iglesia enseña. La herejía está en la obra, no en la idea. La herejía es una idea puesta en obra. Nunca la herejía es la sola idea. Hay muchas ideas que los hombres dicen, a lo largo de su vida, y son herejías, pero no le convierten en herejes, hasta que no la obran.

En la Iglesia no hay opiniones, gustos. Como San Pío X pensaba así, según las culturas de esos tiempos, ahora, como hay otras, hay que pensar de otra manera y obrar otra cosa.

En la Iglesia se da la Verdad: hasta que los judíos no crean, no hay nada con ellos. Esta es la verdad, que se ha transmitido siempre por Tradición, y que recoge el Magisterio auténtico de la Iglesia.

Pues, esta verdad es la que no sigue Francisco. Y, para ello, él invoca a todo el mundo, a un amor fraterno, para conseguir su fin, que es su pecado de orgullo.

Y, como Francisco, ha hecho un gesto inaudito, lleno de traición, infame, cismático, con el sabor de un hereje, con la vulgaridad de un hombre del mundo, con la necedad de aquellos que sólo contemplan su maravillosa idea humana, oponiéndose a toda la Iglesia, entonces hay que concluir que Francisco debe renunciar a su cargo en la Iglesia.

Se ha opuesto a la obra de San Pio X contra el modernismo. Ha derribado esa obra con un simple gesto. Ese gesto es el culmen de su orgullo. Es la perla de su pecado. Es el inicio de su caída en la Iglesia. Es una obra para el demonio, que ataca más los cimientos de la fe en la Iglesia.

Ante un hombre así, que no protege a la Iglesia Católica, sino que da la mano y protege a los judíos, a los musulmanes y a todos los cristianos que no viven su fe (como los ortodoxos), es necesario separarse de él, de una manera drástica.

Sólo lean su declaración conjunta y vean por donde vienen lo tiros, ahora en la Iglesia.

Esa obra de poner flores, en una tumba llena de demonios, hace de la Iglesia una orgía de demonios, porque en Jerusalén se ha puesto el cimiento de la nueva iglesia: cristianos, judíos y musulmanes. Y se ha hecho conforme a la enseñanza del demonio en Herzl. Un hombre, profeta del demonio, para una obra que debe servir al Anticristo.

«El plan es, en su forma primera, extremadamente sencillo y debe serlo si se quiere que todos lo comprendan. Que se nos dé la soberanía sobre un pedazo de la superficie terrestre que satisfaga nuestras justas necesidades como pueblo; a todo lo demás ya proveeremos nosotros mismos» (El Estado Judío – II. Parte general – El Plan- Herzl). Y esto lo hace con su oficina central: la Society of Jews, que es «el nuevo Moisés de los judíos», que «sabrá y verificará si los judíos ya quieren y deben emigrar a la Tierra Prometida» (El Estado Judío – II. Parte general – El gestor de los judíos- Herzl). Es clara la relación del sionismo con el Anticristo.

La nueva iglesia nace en Jerusalén, no en Roma. En Roma está la ramera, que fornica con todo el mundo, con todos los pensamientos de los hombres para dejar a la Iglesia sin una Verdad. Es necesario dividir la verdad fornicando con la mente de todos los hombres.

El gobierno horizontal divide la verdad, no la unifica, no la guarda, no la preserva, no lucha por ella. Es un gobierno que trae división a toda la Iglesia. Un gobierno que destruye el fundamento de la fe. Y lo hace con el amor a los hermanos, a los pobres, con los derechos de los hombres, con las justicias sociales, con lo que le gusta escuchar al hombre.

Francisco es un hombre que crea división, que produce vértigo, que da nauseas, que vomita sus pecados, que sólo vive para hacer lo que da la real gana en la Iglesia. Y muchos son como él: viven con su voluntad, que imponen a los demás en su orgullo. O haces lo que yo hago, o no hay tolerancia.

Francisco es un hombre que lo juzga todo, que lo critica todo, pero que no sabe juzgar lo que Dios juzga. Cuando Francisco se enfrenta con la ley divina, mira para arriba, y salta por encima de la autoridad de Dios para poner su dictadura.

Por eso, es necesario que el hombre comprenda que lo que viene ahora a la Iglesia son tiempos muy difíciles, porque no hay una cabeza que guíe hacia la Verdad, que mantenga al alma en la verdad, sino que todo es un vaivén de opiniones, de críticas, de juicios, de resoluciones sin sentido.

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13 comentarios

  1. elias dice:

    Marita no creas que la gente está tan ciega y que es incapaz de discernir, personas catolicas poco o nada practicantes me han llamado para decirme,o me han dicho en persona, lo asombrados que estaban por las cosas que oían decir a nuestra máxima jerarquía. Aunque ahora estén alejados o aparentemente indiferentes han oído el Evangelio y saben lo que es de Dios y lo que no.Cuanto mas aquellos más cercanos.

  2. Marita dice:

    A Juan Pablo
    Esos videos con solo mirar algunos pedazos bastan para alertanos acerca de lo que se nos viene encima, Ave María!
    Referente al tema de las Lenguas Desconocidas, es algo sumamente delicado, esto traerá sin duda infestación a miles de millones de almas. Muchos y me cuento entre ellos no podrán discernir si vienen de Dios o de demonio. Esto me preocupa seriamente, hay mucha ingenuidad en las gentes, poca o nada de fe, y discernimiento cero.
    En cuanto a lo que dice ese Señor, creo que es adventista, acerca de esas secta diabolica uniendose a Francisco y diciendo que ellos son tambien católicos es ya demasiado….. Esto sin duda que traerá una cedena que no la parará nadie.
    Agradezco enormemente al Padre Josephmariam por su labor que no tiene precio y a todos los comentaristas por su ayuda en estos momentos en que la Iglesia esta atravesando una terrible prueba. Gracias nuevamente.

  3. LAODICEA dice:

    Gracias por sus comentarios Filomena.

    Considero este blog con las predicaciones de josephmaryan y los enriquecedores comentarios de los participantes cómo un punto de encuentro de los que esperamos fielmente la parusía de nuestro Señor para mantenernos atentos y capaces de discernir las señales, las profecías y acontecimientos trascendentales de los últimos tiempos y fortalecernos en la fe, siempre fieles a la verdad.

    Ap 3 19,21:

    “Yo a los que amo, los reprendo y corrijo. Sé, pues, ferviente y arrepiéntete.. Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo
    Al vencedor le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono.”.

  4. Laodicea dice:

    El problema es serio. Ya que la gente de la calle no se de cuenta de que Francisco es un hereje, eso es grave, pero que los sacerdotes, religiosos, obispos, etc, callen y oculten la verdad eso sí que es más grave todavía. Sacando las webs sedevantistas , dentro de los círculos católicos nadie se ha manifestado denunciando las herejías de bergoglio, el único que he encontrado es el padre Paul Kramer, un reconocido fatimólogo que ha declarado hereje a bergoglio por las herejías de su Evangeli Gaudium.

    Este sacerdote en una entrevista hace varios años ya hablaba del tercer se creto de fátima y lo que no se dijo de su contenido:

    “La gran apostasía de la iglesia y la tercera guerra mundial”.

    Aquí tienen el enlace de la entrevista:

    http://www.fatima.org/span/crusader/cr82/cr82pg11.pdf

  5. Matias Esteban dice:

    Padre: usted tiene razón.

    Pero usted sabe también que todo esto es un engaño, siniestro, pero engaño al fin.

    Porque ni Francisco ni el Anticristo, se presentan ni se presentaran tal cual son, se muestran ante los demás como santos y temerosos de Dios.

    Y eso en la Mente de Dios, debe pesar a la hora de su Divina Misericordia.

    No es lo mismo que yo siga a Dracula, que siga a un hombre que me habla de Dios con palabras dulces.

    Tengo mi responsabilidad, pero atenuada.

    Dios lo bendiga.

    • josephmaryam dice:

      O no tan atenuada. Porque Cristo no enseña a seguir a un hombre, sino a seguirle a Él en los hombres. Y todas las almas tienen que saber discernir si el sacerdote o el Obispo o el Papa de turno tiene a Cristo en su corazón. Si las almas no aprenden esto, se condenan por su ignorancia culpable. Porque la vida espiritual es creer en la Palabra de Dios. No es creer en las palabras de los hombres,en sus lenguajes humanos.
      Todo el que sigue a Francisco cree en el lenguaje humano que da Francisco, pero no cree en el Evangelio.Y eso es una culpabilidad no atenuada, sino muy grave. Porque cada alma ha recibido la Gracia y el Espíritu y, por tanto, no hay excusa para no conocer que Francisco no es el Papa verdadero. No hay excusa. Por más que Francisco hable dulcemente, eso no atenúa el pecado del alma . Porque el alma tiene que agarrarse a la Verdad, que es Cristo, no al lenguaje de los hombres. Si un hombre, en su lenguaje, no me da a Cristo, no me da la Verdad, como es, como tiene que ser, y se le sigue obedeciendo, eso es un pecado mucho mayor. Y se peca en contra de la fe.
      Por eso, la hipocresía de mucha Jerarquía está a la vista de todos: su lenguaje humano para que los hombres sigan atendiendo lo que dice Francisco en la Iglesia los lleva -a ellos- a la condenación. Porque ellos son los primeros, en la Iglesia, para dar la Verdad, enseñarla y combatir a todo aquel que no diga la verdad, se llame sacerdote, Obispo o Papa.
      Y, es claro, que la Jerarquía de la Iglesia calla ante un hereje. Y, no sólo calla, sino que habla para que todos sigan babeando el nombre de ese hereje. Y esto se llama apostasía de la fe en la Jerarquía. Y si ellos apostatan, los demás también.
      En el tiempo de la Justicia no hay culpas atenuadas. No puede haberlas, por la perfección del pecado de los hombres.

  6. Juan Pablo dice:

    Estos son los amigotes de Pancho, los de las “periferias geográficas existenciales”, los de una pobreza “franciscana” valga la redundancia:

    Algunos recordarán el video donde aparece este tipo Copeland hablando en lenguaje desconocido (con el demonio?):

    (Ojo que son Adventistas)

  7. Matias Esteban dice:

    “Hay una cosa que dicen los Santos Padres y que es interesante. Es que en el fin de los tiempos, a pesar de la tremenda apostasía que va a causar el Anticristo detrás del cual va a irse medio mundo, o más de medio mundo, sin embargo la mayoría de los que vivan entonces se van a salvar. Porque con la venida de Cristo van a empezar a llorar y a hacer penitencia los que cayeron en eso por debilidad, por la tremenda potencia de engaño que va a tener el Anticristo. De manera que, así como ha habido una tremenda presión hacia el error, así también va a haber una misericordia grandísima de Dios.” (R.P. Leonardo Castellani, quinta conferencia sobre “La Parusia y el Fin de los Tiempos”, 5 de junio de 1969).

    • josephmaryam dice:

      No es cierto este planteamiento.
      Porque la Apostasía de la Fe significa el pecado de blasfemia contra el Espíritu Santo, del cual no hay perdón.
      El apóstata ha perdido toda la fe en Cristo. No es que sea débil o tenga dudas o miedo; es que se ha construido una fe falsa sobre Cristo y sobre Su Iglesia; y en esa fe falsa, está viviendo dentro de la Iglesia.
      Es una oscuridad del entendimiento humano en que ya no puede reconocer la Verdad y vive sólo para su verdad.
      Por eso, en esta apostasía de la fe se dará lo que dice el Evangelio: los que os dieren muerte lo harán en nombre de Dios, creerán dar culto a Dios en esas persecuciones: «Les he dicho esto para que no se escandalicen. Serán echados de las sinagogas, más aún, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios.Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí» (Jn 15, 26)
      Porque se va a perseguir a los que permanecen en la verdad absoluta, en el dogma. A los que se dejan de lenguajes humanos y llaman al pan, pan; y al vino, vino. Y, como se va a anular todo dogma, entonces los herejes, los cismáticos, los que tienen que morir son los que dicen la verdad.
      Es un vivir al revés.
      Ahora es tiempo de la Justicia: es decir, de la condenación, no de la salvación. No es un tiempo de Misericordia, porque hay una cabeza, en la Iglesia, que conduce a las almas hacia la mentira y el pecado; es decir, las condena. No hay una cabeza que lleve a la verdad y, por tanto, a la Misericordia (por supuesto, que existe la Misericordia, pero no es tiempo para eso).
      No es tiempo de tolerancia con el pecado; no es tiempo de consolación con la gente que peca y es hereje y que no quiere quitar su pecado. No hay que derramar lágrimas por Francisco ni por los que le obedecen. No hay que sentir como ellos sienten la Iglesia. No hay que sentir la vida de la Iglesia con Francisco. No hay que obedecer a Francisco. No hay que respetarle. No hay que verlo como alguien que puede hacer un bien en la Iglesia. No hay que verlo como alguien que tiene autoridad y que hay que someterse a esa autoridad. No hay que caer en la trampa del lenguaje humano.
      Porque, para defender a Francisco y a todo su gobierno se está persuadiendo con la mentira, con el lenguaje del hombre, con la idea retorcida, con la idea blanqueada, con la idea engañosa, pero revestida de verdad.
      Se está diciendo que decir que Francisco es un hereje es soberbia. Y esto es sólo el lenguaje de los hombres. Y sólo eso. Ya los hombre no saben discernir lo que es la humildad de lo que es la soberbia. Ya nadie tiene las ideas claras, porque nadie sigue la Verdad.
      El que dice la verdad es siempre humilde, nunca soberbio.
      La Verdad es que Francisco no es Papa. Esa Verdad es humildad
      Pero, hoy se intenta persuadir, con un lenguaje humano, falaz, que decir que Francisco no es Papa es una soberbia.
      Por eso, se tiene que llegar a proclamar que la Palabra de Dios es una herejía. Porque el hombre ya ha dado vuelta a la tortilla, y ya vive al revés, mirando las cosas de atrás para adelante, sin hacer caso de ninguna verdad, porque siempre hay una idea para dividirla.
      Es el tiempo de la cosecha: el trigo y la cizaña. Ahora es el momento de conocer quién es trigo y quién cizaña. Es momento de separar en la Iglesia estas dos cosas. Por eso, es el momento de la Justicia. Es el momento en que se condenan las almas.
      Cristo no puede venir ahora, porque no hay fe. Si viniese, todo el mundo se condenaría.
      Cristo va a venir una vez que se haya cumplido el castigo; el gran castigo de dos cosas: la humanidad y la Iglesia.
      Son dos castigos diferentes, porque uno es el pecado de la humanidad, otro el pecado de la Iglesia. Iglesia y mundo son dos cosas separadas; relacionadas, pero diferentes. Y esto por el pecado original, que abrió lo creado a dos mundos: el de Dios y el del demonio. A dos humanidades: la de Dios (los hijos de Dios), la del mundo (los hijos del hombre, que son los hijos del demonio).
      El Señor viene a cosechar y a mandar a cada uno al lugar que se merece. Si no se hace esto, entonces, no puede darse el Reino Glorioso.
      El poder del Anticristo es para condenar a las almas. Y se condenan no por debilidad, sino por malicia.
      El Anticristo es llevar al mundo y a la Iglesia a la condenación, a la blasfemia contra Dios. Y ahí no hay salvación.
      Y, para contrarrestar ese poder del Anticristo, entonces el Señor levantará a sus profetas, pero Él no vendrá, porque no puede venir con el Anticristo.
      El Anticristo es una obra de la Justicia Divina, que se realiza por medio del demonio. No es una obra de la Misericordia.
      El pecado del hombre y de la Iglesia ha llegado a tal cima que hay que castigar, como en el Diluvio.
      Y esto es lo que muchos no comprenden, porque están con esa falsa fraternidad, de llamar a todos hermanos y de respetar sus pensamientos, sus decisiones, sus vidas, y no meterse en lo moral de ellos.
      Hoy la gente se condena por ser sentimental, por ser afectiva, porque da más valor al beso y al abrazo con un hombre que a la verdad.
      Es antes el amor a la Verdad que el amor al prójimo. Pero esto, pocos lo entienden. Y no quieren, tampoco, entenderlo.

  8. josephmaryam dice:

    Los mártires, para el hereje y cismático Francisco, son los que no pueden hablar con libertad de su pensamiento humano. Son mártires de su fe humana, pero no de Cristo. En esa fe humana, hablan de Cristo y de muchas cosas agradables a todos, pero no mueren por amor a Cristo, sino que mueren por amor a sus ideas humanas, amor a su lenguaje humano, amor a su forma de entender a Cristo, su doctrina y su martirio.
    El martirio es un Gracia que nadie puede merecer. Es un don de Dios que sólo lo da el Señor a aquel que se abaja tanto que no busca ser mártir, sino que sólo está pendiente de hacer, en cada momento de su vida, la Voluntad de Dios.
    De éstos. hay muy pocos mártires. Y. sobre todo, en la actualidad, no hay mártires.
    Todo el mundo se queja de la economía, de la política, de la cultura, de que no es libre para vivir su fe, de que no puede expresar sus pensamientos humanos, de que le hacen violencia… Todo el mundo se ha vuelto una quejadera de la vida: sólo hablan de lo mal que están las cosas. Se pasan el día diciendo lo que los hombres hacen y no hacen. Buscando en la vida de los demás una razón para criticar sus vidas y no estar de acuerdo con lo que los otros viven. Y, después, se llaman a sí mismo mártires, porque se pasan la vida llorando por los desastres que otros hacen a los hombres, como es el caso de Francisco: llora por los hombres. Pero, esta ralea del infierno, no es capaz de dar, en sus vidas, la verdad, porque no son mártires de la Voluntad de Dios.
    Los hombres, en la actualidad, -y los que están vestidos con una sotana, con un traje talar- se han hecho esclavos de las cosas humanas, de las estructuras humanas, y se sienten víctimas de otros, se sienten engañados por otros, ven los errores de los demás, pero no saben obrar la Voluntad de Dios.
    Prefieren el “martirio” de callar la verdad y seguir obedeciendo a un mentiroso, que ser mártires de la Palabra de Dios.
    Hoy nadie se merece la gracia del martirio porque nadie cree en Cristo.
    Todos creen en su lenguaje humano de Cristo, en la forma humana de concebir la iglesia, la religión, la doctrina de Cristo.
    Pero nadie se apoya en la única Verdad, que es Cristo, y la dice sin el lenguaje humano, sin pelos en la lengua. Todos dan vueltas a la mentira por el falso respeto a los hombres, por la falsa tolerancia hacia el pecador, por la falsa fraternidad hacia la humanidad.
    Todos dan vueltas a sus ideas humanas para no decir la verdad que duele y escuece, que no gusta a nadie, porque la Voluntad de Dios no es de los hombres: es una Voluntad que crucifica a todo el hombre, que pone la cabeza del hombre en el suelo, besando la suciedad del suelo. Y a los hombres no les gusta callar su opinión, su juicio, porque están tan aferrados a sus pensamientos humanos sobre la vida, que se dicen, a sí mismos, con sus mismas palabras, que Dios bendice lo que ellos piensan.
    Hoy todo, en la Iglesia, es el juego del lenguaje humano.
    No hay nadie, NADIE, que diga la Verdad que duele. Todos besando el triste trasero de un payaso, que no sabe hablar ninguna verdad.
    Todos haciendo cábalas de las palabras de un energúmeno que no sabe seguir el pensamiento de ningún Papa, porque no viene por sucesión espiritual, sino por negocio humano.
    Francisco sólo sabe decir que los Papas anteriores dijeron una cosa; sólo sabe nombrar al Papa anterior, pero no sabe seguir el pensamiento del Papa anterior. Y este es su lenguaje, que nadie ha visto y discernido. Y, con este lenguaje, hace todas las cosas en la Iglesia.
    Con este lenguaje, llama mártires a todo el mundo. Y ¿dónde están los sabios teólogos de la Iglesia para rebatir a Francisco y cantarle las cuarenta?
    No están. Porque están obedeciendo a una estructura. Son “mártires” de esa estructura. Y prefieren seguir obedeciendo a un hereje, -y sabiendo que es un hereje- que obrar la Voluntad de Dios y declarar ANATEMA a Francisco.
    ¡Cuánta cobardía hay entre la gente que se viste de túnica talar! ¡Cuánta gente falsa en su fe! ¡Cuanta hipocresía hay en toda la Iglesia!
    ¡Cuantos sinvergüenzas predican todos los días las mismas mentiras que Francisco y siguen estando en la Iglesia, como si Ella fuera la casa de los herejes y de los cismáticos!
    Por eso, es un gran escándalo, para la Iglesia y para la Silla de Pedro, tener a Francisco. Escándalo para la fe de muchos que están en la Iglesia sin saber dónde están.
    Ha sido un gran escándalo el viaje de Francisco a Jerusalén. Nadie ha medido las consecuencias que le vienen a la Iglesia por este viaje.
    1. Francisco ha confirmado en la mentira, en el error, en el pecado, a las comunidades cristianas, a los católicos, a los ortodoxos, a los musulmanes y a los judíos. Los ha confirmado en la fe masónica, comunista y protestante.
    2. Ha dado el abrazo del falso ecumenismo al Patriarca Bartolomé y ha formado una declaración que es una abominación para toda la Iglesia Católica.
    3. Ha ido a Jerusalén para un negocio político, no para un encuentro religioso. Y, en ese negocio, ha abierto las puertas de Jerusalén a la nueva iglesia, que derrumbará la Roma pagana para poner la idea del Anticristo como camino de la verdad.
    El mayor pecado de Francisco ha sido este viaje. Aquí está la corona de su pecado. La corona de su orgullo, que nació poniendo un gobierno horizontal, anulando el Papado y que ha llevado a su perfección dando el gobierno de la Iglesia Católica a la unión de tres cabezas, en Jerusalén: cristianos, judíos y musulmanes.
    La gente se queda en los gestos, en las palabras, en el lenguaje que han usado esos fariseos e hipócritas. Y no saben discernir el gran abismo que hay ahora en la Iglesia. No saben ver el terror que viene a todos en la Iglesia. No saben apreciar la maldad de las obras de Francisco.
    Es una pena ver cómo está toda la Iglesia: ignorante de la herejía formal del que se sienta en la Silla de Pedro. Y es una ignorancia culpable. Tiempo ha habido, suficiente, para discernir a un maldito, a un sin nombre, a un falsario, a un bufón de la Corte. Y la gente no ha aprovechado ese tiempo.
    Luego, van a caer en el pecado que el propio Francisco ha fabricado con su mente. Y no van a saber ver esa obra como un pecado, sino como un mal que se da en las circunstancias actuales.

  9. Matias Esteban dice:

    Padre: para ser justos, el blog Cesped Plateado, es de mi autoría; me hago responsables de los dibujos y los textos que allí publico.

  10. Rosa Maria Cereceres dice:

    Yo creo que Dios nos està dando una prueba de fuego para los que queremos salvarnos, pero a la vez ·(en mi caso), me da la oportunidad de conocer el plan salvifico que N.S.Jesucristo nos dejò. Le doy gracias a Dios por haber encontrado esta pàgina tan interesante y tan necesaria. Muchas gracias por enviarme estos artìculos tan instructivos. Infinitamente necesarios ahora màs que nunca. Por favor no dejen de seguir enviàdome estos alertas para saber actuar en estos momentos de apostasìa .
    Que Dios los bendiga.

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Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

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