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La novedad de la herejía formal: el lenguaje humano

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aborto

«Creemos en la sacralidad de la vida. En el pasado nos hemos concentrado exclusivamente sobre no al aborto y a la eutanasia. No puede ser así, en el medio está la existencia que se desarrolla. Yo no me identifico con los rostros inexpresivos de quien recita el rosario fuera de las clínicas que practican la interrupción del embarazo, sino con aquellos jóvenes que son contrarios a esta práctica y luchan por la calidad de la gente, por su derecho a la salud, al trabajo» (Entrevista a Mons. Nunzio Galantino – May-12-2014).

Este Obispo dice que cree que la vida es sagrada, pero que la Iglesia se ha concentrado, de manera exclusiva, sobre decir no al aborto y no a la eutanasia.

Las herejías vienen saliendo a borbotones de las bocas y de los actos de la Jerarquía impostora, infiltrada en la Iglesia Católica. Y no hay que buscar la herejía formal, es decir, que se diga con claridad, con todas las palabras, con todos los acentos, la herejía. No esperen que Francisco y los suyos digan una herejía formal. Ellos son hábiles en ocultar la herejía formal, que tienen en sus mentes, y darla de manera informal, dejando caer la cosa, diciendo y no diciendo la herejía. Hoy día, la herejía formal está en el lenguaje humano que se usa para hablar de un tema, de un dogma, de una verdad revelada, sin atacarla directamente, sino de manera indirecta, informal, caprichosa, sin que los hombres se den cuenta de la herejía. Con la boca se dicen palabras que suenan bien, pero que son una herejía, porque provienen de una mente que se oculta, que no da el verdadero pensamiento, sino que da lo que interesa en ese momento. Así siempre actúa el demonio: da medias verdades, pero nunca da la mentira como es. Siempre la oculta.

Esta idea: «En el pasado nos hemos concentrado exclusivamente sobre no al aborto y a la eutanasia», Mons. Galantino la toma, la está bebiendo de esta otra: “No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible(..). Pero si se habla de estas cosas hay que hacerlo en un contexto. Por lo demás, ya conocemos la opinión de la Iglesia y yo soy hijo de la Iglesia, pero no es necesario estar hablando de estas cosas sin cesar» (Francisco en una entrevista de P. Antonio Spadaro, S.J. Director de La Civiltà Cattolica).

Y muchas personas no ven esta ilación, esta unión entre Galantino y Francisco. Y es el mismo pensamiento. Muchas personas rezan para que Francisco, y los que están con Francisco, permanezcan fieles a la doctrina de Jesús y al Magisterio de la Iglesia. No ven la herejía de los que actualmente están gobernando la Iglesia. No perciben que no son fieles ni a la doctrina de Cristo ni al Magisterio de la Iglesia. Y que no hay manera de que sean fieles. Se escandalizan de estas declaraciones, pero no saben hablar claro, decir las cosas claras. Y siguen buscando argumentos para excusar el pecado de estos sujetos, diciendo que Francisco defiende la devoción al Santo Rosario, defiende la concepción, que califica el aborto como un asesinato, y que no hay que sacar las cosas de su contexto, del lenguaje humano, que debe ser interpretado como le gusta al hombre.

Francisco y este Obispo creen en lo sagrado de la vida, pero no creen en el pecado de aborto. Ellos luchan por un derecho humano, pero no luchan por Dios, por los derechos de Dios. Y, por tanto, tampoco creen en lo sagrado de Dios, sino en lo sagrado que la mente del hombre se inventa; creen en el lenguaje de los sagrado, en cómo hablar de lo sagrado pero quitándole el carácter de lo sacro, sin lo sagrado.

Para Francisco -y todo su gobierno-, la cosa consiste en proclamar los derechos humanos, las injusticias sociales, los problemas económicos; es decir, buscar un bien social, un bien común, un bien que agrade a los hombres en la Iglesia.

Hablan del aborto como un asesinato; pero no como una ofensa a Dios. Es una ofensa a la Creación, pero no a Dios. Y, por tanto, no ponen los remedios al aborto; los remedios divinos, tradicionales, los de toda la vida.

El remedio para no abortar es cumplir el mandamiento de Dios. El remedio para que otro no aborte es enseñarle lo que dice Dios del aborto. El remedio para salvar una vida es la oración y la penitencia.

En la Iglesia, el sacerdote, el Obispo, el Papa, sólo tienen una misión: salvar las almas. Lo demás, no interesa en la Iglesia. Y hay que mover, cielo y tierra, para salvar un alma, no para proclamar y para trabajar por los derechos sociales de nadie.

Francisco se dedica a sus negocios comunistas y protestantes en la Iglesia y, de esa manera, lleva a las almas hacia el infierno, ofreciéndoles una doctrina oscura, engañosa, vil, mentirosa, llena de ambigüedades, llena de herejías, y que claman al cielo todos los días. Nada más es leer sus estúpidas homilías de todos los días, desde Santa Marta. Quien tenga dos dedos de frente ve la mentira de ese hombre en su palabra. Francisco oculta su mente cuando habla. Mide sus palabras para no decir la verdad de lo que piensa. Y asimismo habla Mons. Galantino.

¿Y qué hace Galantino en la Iglesia? Lo mismo que Francisco: destruirla.

En el pasado, la Iglesia se ha dedicado a decir no al aborto. Porque el mandamiento de Dios es una prohibición: «No matarás». Luego, hay que decir no al aborto siempre, hasta la muerte; hoy, mañana, pasado mañana y dentro de 2000 años. Porque la Palabra de Dios –y los mandamiento de Dios son la Revelación de Dios a Moisés; es lo que Dios ha revelado y que nadie puede cambiar ni interpretarlo a su gusto humano, según su cabeza humana, según su filosofía de la vida- no sigue una moda humana, no se adapta a la cultura de los hombres, no le interesa lo que los hombres piensan de su vida social, política, económica, cultural. El aborto es un pecado contra Dios. Y así hay que verlo. Pero así no le ve este sujeto, esta piltrafa de Obispo, que es Monseñor Galantino.

No hay que concentrarse en la prohibición: «no matarás», que lleva a decir no al aborto. Hay que ver los mandamientos de Dios como un sí: «en el medio está la existencia que se desarrolla». Hay que luchar por un sí a la vida que crece, que se desarrolla, que va evolucionando. Es un sí al hombre. Es un sí al derecho del hombre. Y, entonces, no hace falta la oración; no hace falta el Rosario, no hace falta hacer penitencias por las personas que abortan o quieren abortar; no hace falta excomulgar a la mujer y a quienes colaboran en el aborto; no hace falta condenar el pecado del aborto, porque el aborto tiene que ser visto como un sí al hombre, como un derecho que el hombre tiene; no como un no a la Voluntad de Dios, a la ley de Dios.

Por supuesto, que el aborto es un asesinato; pero no es un pecado que va en contra de un mandamiento divino. Es un mal social, pero no es un mal espiritual. Es un mal que trae consecuencias sociales para las personas; pero no es un mal que traiga consecuencias para la vida espiritual de las personas. Hay que poner el aborto, hay que meterlo, circunscribirlo al hombre, al mundo del hombre, a la mente humana, al problema del hombre en su humanidad. Pero no hay que verlo con referencia ni a Dios ni al alma. No hay que pensar el aborto como un mal que lleva al infierno. Y, por eso, no hay que rezar el Rosario. Hay que pensar el aborto como un asesinato, un mal humano, que proviene de una nefasta idea humana, que producen una serie de males entre los hombres, sin la referencia al fin divino de la vida. Y, entonces, hay que luchar por la calidad de vida de la gente.

Por supuesto, que la vida es sagrada, porque la persona es sagrada; pero no porque Dios crea toda vida, no porque la vida venga de Dios, no porque toda vida esté en manos de Dios, no porque Dios haga la vida sagrada; sino porque el hombre es dueño de la vida, por ser sagrado, por ser bueno, porque Dios lo ha creado a su imagen, porque la Creación es buena. El hombre es sagrado por sí mismo, no por Dios. El hombre tiene que velar por lo bueno de la Creación.

Ellos usan un lenguaje tan galante que nadie ve su herejía. Todos quedan pillados en ese lenguaje y creen que esa gente está con Dios. ¡Y no!. Están con el demonio. Hablan, Francisco y este Obispo, el mismo lenguaje que Satanás. Y, muchos en la Iglesia, todavía no lo captan, porque carecen de vida espiritual. Carecen de fe. Se han inventado su lenguaje de la fe. Ellos creen en lo que piensan, en sus ideas, en sus culturas, pero no creen a la Mente de Dios.

No veas el aborto como un no, sino como una existencia que se desarrolla, como una vida humana, social, económica, cultural, que conlleva sus problemas. No veas el aborto como una ofensa a Dios, sino como una injusticia social, como un mal entre los hombres. Y, por tanto, tratemos de arreglar esa injusticia social.

Y, por eso, apoya Francisco el aborto: «les aliento a continuar en este trabajo de coordinación de la actividad de los Organismos internacionales, que es un servicio a todos los hombres» (Francisco, 9 mayo 2014). Quien tenga dos dedos frente sabe que lo que están haciendo los Organismos Internacionales es promover el aborto, la homosexualidad, la eutanasia, etc… Francisco apoya el aborto, pero tiene que callar y decir otra cosa. Él aboga por un derecho humano de la mujer a abortar, pero oculta su mente, para dar otra cosa, para dejar la puerta abierta al cisma.

La vida es un derecho de Dios, no de los hombres. Nadie tiene autoridad sobre ninguna vida. La vida es un regalo de Dios al hombre, y a todo hombre. Y nadie tiene derecho a decidir que un hijo no nazca porque su vida o la vida de esa persona (de esa mujer) tenga problemas económicos, sociales, políticos, etc. Y Francisco y este Obispo es lo que defienden: el derecho de la mujer a abortar en algunos casos. Pero callan la verdad de sus mentes, y proclaman una semi-verdad, un lenguaje humano para dar a entender su pensamiento social, político, de la vida, que atrae a la gente, pero que es herético. Una semi-verdad que no es la Verdad del Evangelio ni de lo que la Iglesia enseña. Ellos saben que si hablan claro, les viene el problema. Y, por eso, tienen que obrar a escondidas, como ya lo ha hecho Francisco muchas veces en su vida. Públicamente, pone una vela a Dios; privadamente, otra al demonio. Esto es abrir puertas al cisma en la Iglesia.

Si estas personas estuvieran con Dios, entonces nunca dirían esto: «Yo no me identifico con los rostros inexpresivos de quien recita el rosario fuera de las clínicas que practican la interrupción del embarazo». Nunca en la boca de un Obispo verdadero está: «No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible».

Si se dicen estas cosas, es que esos dos Obispos son del demonio, pertenecen a la Jerarquía infiltrada en la Iglesia, que sólo trabaja para una cosa, para estar: «con aquellos jóvenes que son contrarios a esta práctica y luchan por la calidad de la gente, por su derecho a la salud, al trabajo». Es decir, comunismo, socialismo, liberalismo; maldita política, que hunde a toda la Jerarquía en el negocio de los negocios: destruir la Iglesia a base de bonitas palabras, de un lenguaje maquillado con expresiones que gustan a todo el mundo, porque se refieren a la vida de los hombres, que es lo que ellos quieren escuchar de la Jerarquía. Quieren tener una Jerarquía social, económica, política, cultural, pero no divina, no que asuste con los mandamientos de Dios, con excomuniones, con oraciones, con penitencias, con la existencia del infierno.

El pecado que se comete ante Dios se desestima y se presenta de cualquier manera, se llama de muchos nombres, pero se termina anulándose.

Esta Jerarquía habla un lenguaje lleno de herejías, y nadie las ve. Este es el atractivo de este lenguaje. Ya la herejía formal no se presenta íntegramente, sino poco a poco. Hoy, se dice una cosa, mañana otra, así hasta decir toda la herejía formalmente.

Cuando la Jerarquía de la Iglesia trabaja para defender los derechos sociales de la gente, entonces comienzan a anular los derechos morales; se va iniciando la decadencia de cualquier norma de moralidad. La Palabra de Dios se va reescribiendo según el lenguaje de los hombres. Y esa Palabra Divina queda hueca, queda sin el sentido divino: la vida es sagrada, pero no reces para que se impida el aborto. El aborto es un mal, un asesinato, pero no lo condenes, no lo juzgues, sino que trabaja en lo social para poder quitar los problemas que trae el aborto. Hagamos una fuerza social contra el aborto, contra ese mal social, y veamos otro tipo de problemas que se pueden solucionar y que trae el aborto. Pero no hagas una fuerza espiritual contra el aborto.

Es un lenguaje humano que desfigura la Verdad simple, la Verdad que no cambia: no al aborto, porque es un pecado contra Dios que lleva al infierno y que es condenado por la Iglesia con la excomunión.

Esta sencilla Verdad es la que no predica ni Francisco ni ese Obispo. Entonces, ¿qué predican? La novedad de su herejía formal, que ocultan en sus palabras baratas y bellas. Es su lenguaje humano que todos siguen y que oculta la verdad del pensamiento del que habla, la verdad de su herejía formal.

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11 comentarios

  1. Edgar Loera dice:

    Que buenas predicaciones hace el Sacerdote siervo del Señor en este sitio web, sus publicaciones son inspiradas por el Espiritu Santo para la Gloria de Dios, de esta forma debemnos dirigirnos entregando nuestro pensamiento humano al pensamiento divino, como lo enfatiza San Pablo, que todas nuestras cualidades sean para la Gloria de Dios, no para gloria nuestra.

    el tiempo pondra las cosas claras, para los que sigan pensando en que Francisco es bueno, llegara el momento de separar el trigo de la paja, o seguimos a la Verdad que es el mismo Cristo, o nos quedamos con el mundo que bien sabemos quien es su principe el mismo demonio, que con mentiras seduce a las mentes que permanencen en la terquedad y el razonamiento humano errado.

    muchas gracias por este trabajo que realiza Padre, Jesucristo Nuestro Señor le siga otorgando fuerzas en defensa de la Verdad en los tiempos de Division que ya estan a la puerta, Dios le bendiga, saludos desde Mexico, Viva Cristo Rey!!!!!

  2. Silvia dice:

    Acuerdo con el mensaje de los comentarios, por su veracidad y profundidad, aunque no tanto en la forma agresiva en que muchas veces se escriben. Creo que en momentos tan graves, no debemos tener vendas en los ojos, pero también tenemos que REZAR Y MORTIFICARNOS por este papa, pues puede arrepentirse y aún no traicionar al Señor.
    Creo también, como dice Jesús a través de los mensajes a MDM debemos pedir el discernimiento de espíritu, para que se nos muestre la VERDAD de todo lo que está ocurriendo. El Señor ya lo predijo: serán momentos de mucha confusión. Recemos más!.

    • josephmaryam dice:

      No se puede rezar y mortificarse por Francisco como Papa, sino como sacerdote desviado de la Verdad. No confundan las cosas. Recen para que este hombre deje lo que está haciendo en la Iglesia porque eso le lleva a la condenación eterna. Él ya se ha puesto por encima de la Autoridad Divina y eso es siempre signo de condenación.
      Sepan tener vida espiritual y juzgar a las personas por esa vida.
      Francisco no tiene vida espiritual ninguna. Es del mundo y obra las obras del demonio en la Iglesia.
      Francisco no es Papa, sino uno que ha usurpado la Silla de Pedro. Por tanto, no esperen a que se convierta para que entienda lo que es ser Papa y pueda llevar a la Iglesia hacia lo que Dios quiere. Este pensamiento, que es de muchos, es totalmente errado. Muchos siguen con la venda en los ojos, y tienen la ilusión de que Francisco puede arrepentirse y gobernar bien la Iglesia.
      Esta ilusión nace de un error: Francisco está como Papa como fruto de una renuncia. Éste es el error.
      La verdad es ésta: se es Papa por sucesión, no por renuncia. Se es Papa porque el anterior ha muerto y, entonces, se elige a otro por sucesión del Espíritu de Pedro. Pedro se sucede en la Iglesia en la muerte de los Papas, no en la renuncia de los Papas. Cuando los Papas han renunciado, el siguiente nunca es verdadero Papa, sino un antipapa. El Papa viene por sucesión, porque muere el que reina y se elige a otro. Siempre ahí está el Espíritu de Cristo para que los cardenales elijan un Papa legítimo.
      El Papa legítimo no es el que tiene la mayoría de los votos en el Cónclave. Es el que Dios elige para su Iglesia cuando muere el anterior. Siempre que se da la muerte de un Papa, siempre se da un Papa legítimo. Siempre que se da la renuncia de un Papa, también se da un Papa ilegítimo, es decir, un falso Papa, un antipapa.
      Si esto no lo tienen claro, si todavía son niños en la vida espiritual y no saben crecer, y sólo saben dejarse guiar por los pensamientos tan variados de tantos sacerdotes y Obispos que han perdido la fe en la Iglesia, entonces dicen cosas sin sentido.
      Recen para que Francisco se vaya a un monasterio y allí pida misericordia para poder salvarse, porque, de otra manera, su alma está en un gran peligro de condenación eterna.
      ¿Cómo un hombre hereje y cismático, como es Francisco, que ha puesto en la Iglesia un gobierno de herejes y cismáticos, va a arrepentirse de su pecado, si no abandona totalmente su pecado: usurpar la Silla de Pedro y su gobierno horizontal? Tengan dos dedos de frente en la vida espiritual. Sepan hacer la oración que agrada al Señor: pedir Su Voluntad. Y la Voluntad de Dios es que ese hombre deje todo para poder salvarse. Si no lo hace, si no dice un no a su pecado, no puede, en la Iglesia, decir un sí a la Voluntad de Dios.
      Francisco no sabe guiar nada porque sólo está en su mente humana, elucubrando la maldad que va a hacer mañana.

  3. Matias Esteban dice:

    Recuerdo que aquí en Argentina, hace unos años, los periodistas pro-aborto o anti-vida; pugnaban por cambiar el termino “aborto”, por el mas “florido” de “interrupción del embarazo”.

    Como lo hicieron cuando legalizaron el “casamiento” civil entre homosexuales; lo llamaron “matrimonio igualitario”.

    En Argentina, ya hemos atravesado esta experiencia, no solo padeciendo al gobierno masonico de Nestor y Cristina Kirchner, sino también a Bergoglio como Cardenal.

    Siguiendo el razonamiento del Padre y del señor Guerrero, la propaganda demoníaca consiste en alterar el orden de las palabras para cambiar sus significados, y poder convencer a la opinión publica de legalizar atrocidades.

    Y no solo se alteran el orden, sino que se les da a cada palabra un significante distinto: Dios, vida, amor, pueblo, misericordia, justicia, etc ya no significan lo que significaban antes en la civilización cristiana, sino que adquieren un nuevo sentido debido a la deformación que ejerce sobre ellas el discurso satánico.

    Recuerdo que leyendo acerca de los cultos al demonio, en sus llamadas “misas” negras, el falso “sacerdote”, lee un Misal católico, pero invirtiendo el orden de las letras de las lecturas.

    Por ejemplo: Dios = Soid; etc

    Todo es fruto de una farsa; de una inversión, de un reflejo siniestro en un espejo embrujado.

  4. José Manuel Guerrero dice:

    Estos obispos se están coviertiendo, al igual que sus hermanos masones y otras ganaderìas anticatólicas, en unos verdaderos catedráticos en eufemismos. Es evidente, a toda mente abierta a la realidad delo hechos, que los eufemismos de esta tropa al servicio del Mal los carga el Diablo. Calificar al aborto de “interrupción del embarazo”, como hace el bufón Galantino, aparte de una infamìa y una tomadura de pelo a su rebaño y una traición en toda regla a Cristo, es aceptar, legitimar, aprobar el nada inocente lenguaje de los Señores del Mundo. Lenguaje satánico alumbrado explicitamente en las pocilgas del Infierno por los enemigos seculares de la Iglesia para colar indvertidamente a los ojos de la “ciudadanìa” y los fieles, los experimentos de ingienerìa social con los que se pretende derrocar la moral y el espìritu cristiano que forjó gloriosamente la civilización Occidental. Es decir, la cristiandad.

  5. Matias Esteban dice:

    Padre: he leído por allí que aquel o aquellos, que alienten o promuevan el aborto, quedan automáticamente excomulgados del Cuerpo Místico.

    Si así fuere…¿estas personas no se estarían excomulgándose a si mismas?

    • josephmaryam dice:

      Cualquiera que apoye el aborto, lo promueva, ayude a abortar, queda automáticamente excomulgado de la Iglesia: la mujer que aborta, el médico (o médicos) que hacen el aborto, quien aconsejó a la mujer que abortara, quien la llevó para que abortara. Todo aquel que mate o ayude a matar, peca gravemente. Todo aquel que colabore en un aborto, peca gravemente.

  6. Cristina de López dice:

    Este nuevo “lenguaje humano”, que como bien dice el padre en este artīculo es simple y llanamente herejía, es lo que el “mundo quiere escuchar y sin ningún reparo aplaude y acoge”.

    El “mundo odia la Verdad” y por ende odia a todo aquel que la vive, predica y defiende. Persecución, odio, muerte han sufrido los verdaderos testigos de Nuestro Señor Jesucristo.

    Cómo olvidar la diabólica persecución de parte de los medios de comunicación (“mundo”) que sufrió Nuestro Santo Padre, Benedicto XVI, durante su Pontificado.

    Más sin embargo, hoy en día el “mundo” aplaude, elogia y acoge las palabras de aquel que finge ser papa. ¿Puede acaso el siervo ser más que su Señor?

    Definitivamente la ceguera es tanta, que en algo tan simple se puede ver con tremenda claridad que si el “mundo” no odia a Francisco como ha odiado a VERDADEROS VICARIOS de la Iglesia, es simple y llanamente porque FRANCISCO NO ES DE CRISTO, SINO DEL MUNDO.

    “Yo creo en vos, Francisquito”
    “Ya me estás dando CHISPAZOS DE COSAS HUMANAS y eso es lo que quiero ver dentro de la Iglesia”.
    (Diego Armando Maradona-mayo 16 2014)

    http://www.infobae.com/2014/05/16/1565033-maradona-elogio-al-papa-francisco-me-estas-dando-chispazos-cosas-humanas

    “Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros.
    Su fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero, como no sois del mundo, porque yo al elegiros os he sacado del mundo, por eso os odia el mundo.
    Acordaos de la palabra que os he dicho:El siervo no es más que su Señor.Si a mí me han perseguido, también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán. Jn 15, 18-20

    Gracias Padre, Dios le bendiga.

  7. ana dice:

    Muchas gracias!!!!

  8. ana dice:

    Padre una pregunta..La Virgen dice que los niños abortados son Angeles en el cielo.quiere eso decir que hasta que no nacemos no poseemos El pecado original.?

    • josephmaryam dice:

      «Cada niño abortado recibe un ángel en el Cielo».
      El niño que se aborta es concebido en el pecado original, porque sólo se recibe la Gracia con el Bautismo.
      La persona, que está en Gracia, y concibe un hijo, no lo hace con la gracia, es decir, no le da la gracia a ese hijo (cuando lo concibe), sino que lo concibe en pecado.
      El pecado original anuló el poder concebir un hijo en la gracia y con la gracia. Una persona, aunque sea santa concibe siempre a un demonio, es decir, a un hijo en pecado, esclavo del pecado.
      Por tanto, si se aborta ese niño, esa alma sigue en el pecado original y no puede entrar en el cielo. Como ese alma es inocente del pecado original, Dios no puede condenar a esa alma. Pero eso no quiere decir, que ese alma se haya salvado ni tampoco condenado.
      Hay hombres y mujeres que conciben un hijo para el demonio. Y ese hijo, aunque se aborte, es para el demonio. Es decir, se va al infierno.
      El hijo que se aborta permanece en un lugar y en un estado de espera. Y, por eso, el alma de ese hijo recibe un ángel que le ayuda a implorar por la madre que le abortó. Son oraciones necesarias para la madre, que se unen al sufrimiento del alma abortada. Ese alma abortada, no está en el Cielo ni está en el Purgatorio ni en el infierno. Sólo tiene el pecado original, pero no tiene pecado propio. Luego, no puede ir ni al cielo ni al purgatoria. Sólo puede ir al infierno.
      El pecado original exige el infierno, pero no de manera absoluta. Por eso, Adán pecó, pero Dios no le castiga con el infierno, pero sí recibe la justicia divina y así engendra un hijo para el infierno: Caín.
      Los hijos que se abortan merecen el infierno, pero no todos van a ese lugar.
      Dios es el que sabe qué alma va y cuál no va. Las almas que no van al infierno, tampoco pueden entrar en el cielo, porque no tienen la gracia. La gracia es la llave para entrar en el cielo. Y, por eso, hasta que Jesús no murió, los santos del Antiguo Testamento, esperaban que el Cielo se abriera y pudieran pasar, por los méritos de Cristo, porque Cristo les alcanzó esa gracia. Ellos permanecían en el limbo de los justos, que no era ni un purgatorio ni un infierno. Pasaron su purgatorio, pero cuando lo cumplieron, permanecían en el limbo hasta que Jesús no resucitara de la muerte. Por eso el Señor, cuando murió bajó a los infiernos, al limbo para llevarse a esas almas al cielo.
      Con los niños abortados, pasa igual. Esperan en algún sitio, en el limbo de los niños a recibir la gracia por los méritos de las oraciones de la Iglesia. Esos méritos sólo Dios sabe de qué almas provienen. Pero se piensan que están ligadas con las madres. La madre tiene que orar y hacer penitencia para llevar al hijo que abortó al cielo: sacarlo del limbo con su vida de penitencia, por su pecado. Si la madre no hace esto, el Señor juzga si ese alma se salva por las oraciones de otros o se condena.

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