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Francisco es el neo-fascista de Roma

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El Reino de la Paz

Francisco líder del nuevo fascismo que busca un nuevo orden mundial

Francisco líder del nuevo fascismo que busca un nuevo orden mundial

Paul Vallely escribe en su obra, “Pope Francis: Untying the Knots” (Papa Francisco: Desatando los nudos), lo que le confió un superior jesuita de América Latina:

«Sí, lo sé Bergoglio. Es una persona que ha causado muchos problemas en la sociedad y es muy controvertido en su propio país. Además de haber sido acusado de haber permitido la detención de dos jesuitas durante la época de la dictadura argentina, como provincial generó lealtades divididas: algunos grupos casi le adoraban, mientras que otros no tuvieron nada que ver con él, y él casi no hablaba de ellos. Era una situación absurda. Él está bien entrenado y muy capaz, pero está rodeado de este culto a la personalidad que es extremadamente divisivo. Él tiene un aura de espiritualidad que utiliza para obtener poder. Será una catástrofe para la Iglesia tener a alguien como él en la Sede Apostólica. Dejó la Compañía de Jesús en Argentina destruida, con los jesuitas divididos y las instituciones destruidas, y financieramente quebrados. Hemos pasado dos décadas tratando de solucionar el caos que ese hombre nos dejó».

«Será una catástrofe para la Iglesia tener a alguien como él en la Sede Apostólica»: una gran verdad que todos pueden ver y comprobar. Después de un año, en que parecía que había una nueva primavera en la Iglesia, se constata una gran división y un gran cisma.

Cuenta Vallely que la gran amargura envolvió a Bergoglio durante su tiempo como Superior Provincial. Bajo su liderazgo, la provincia se dividió en dos: Bergogliano y anti-Bergogliano. Exactamente, como ha ocurrido en este año de su falso Pontificado: una Iglesia dividida en dos: los que están con Francisco, los que se oponen a Francisco.

Y escribe Vallely que esa división se produjo por dos fuerzas polarizantes: el Vaticano II y el peronismo.

Observa Vallely que «el movimiento de resistencia a las reformas del Vaticano II era conducido, entre el orden intelectual más importante en Argentina, por Jorge Mario Bergoglio». Y, por otra parte, el mismo Bergoglio se convirtió en el líder espiritual de la Guardia de Hierro argentino. Valleyl retrata la organización como un «manojo extraño, que funcionaba como una orden secreta, que se caracteriza por la obediencia, el rigor intelectual y la disciplina ascética, pero cuya influencia intelectual eran un batiburrillo de Lenin, el filósofo rumano Mircea Eliade y Mattero Ricci, místico y misionero jesuita del siglo XVI».

«Lenin proveía el modelo de organización de una elite revolucionaria fuertemente controlada, mientras Eliade abogó por una forma anti-liberal, anti-democrático y anti-moderna del neofascismo. Por encima de todo, él promovió la Guardia de Hierro como vanguardia de una forma de nacionalismo espiritualizada, capaz de liderar una revolución cristiana y reconciliar a la nación con Dios. El grupo argentino también estaba comprometido con el enfoque corporativista, Tercera Vía, que se encontraba en el centro del peronismo y, particularmente, Bergoglio era atraído hacia él como alternativa al capitalismo y al comunismo».

Bergoglio se oponía, por una parte a la Teología de la Liberación; pero por otro camino, se metía de lleno en esa Teología. Una auténtica contradicción en su gobierno: para unos era conservador, tradicional; para otros, comunista, marxista, protestante. Daba dos caras distintas en su gobierno.

Francisco, desde el inicio de su gobierno en la Iglesia ha mostrado su solidaridad con los ideales de la Teología de la Liberación. Él ha pedido, de forma explícita, «una iglesia pobre para los pobres»; en su homilía de la Jornada Mundial de la Juventud, en julio del 2013, evoca temas de la teología de la liberación, llama a los jóvenes a invocar el «poder de Dios para arrancar y derribar el mal y la violencia, para destruir y derribar las barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio, con el fin de construir un mundo nuevo». Este es el lenguaje propio un activista comunista, que se centra en las “estructuras de pecado”, que concibe el pecado como un hecho social, que nace de las sociedades capitalistas y que llevan a todos a una culpa, donde se explota y se oprime a la clase más pobre. Es la opresión económica que hacen los ricos sobre los pobres.

Francisco ha rehabilitado la Teología de la Liberación escribiendo el prefacio del libro de Muller, “Del lado de los pobres: Teología de la Liberación”, en el que Gutiérrez escribió dos capítulos; y éste fue recibido como un héroe por Francisco en el Vaticano. El Papa Benedicto XVI batalló contra la Teología de la Liberación y disciplinó a sus defensores, porque habían malinterpretado la preferencia de Jesús por los pobres y la habían convertido en un llamado marxista a la rebelión armada.

Muler dice que «La Teología de la liberación está para mí unida al rostro de Gustavo Gutérrez… Con el seminario dirigido por Gustavo Gutiérrez se produjo en mí un giro de la reflexión académica sobre una nueva concepción teológica hacia la experiencia con los hombres, para los que había sido desarrollada esa teología» (“Mis experiencias con la teología de la liberación”). Muller se desvió de la Verdad estudiando al cismático Gustavo. Y se ha hecho otro hereje y cismático, como él y Francisco. Y ha sido puesto como jefe de la Congregación para la Doctrina de la Fe; es decir, como aquel que va a romper el dogma en la Iglesia. Porque si no ha sido capaz de guardar su fe en Cristo, menos es capaz de guardar la Fe en la Iglesia.

Los pasos de Francisco son claros para el que tenga ojos. Francisco ha contactado a Leonardo Boff, quien antes era uno de los teólogos de la liberación más vilipendiados por Roma, y que había sido condenado al silencio obsequioso, y suspendido de sus deberes religiosos por la CDF en 1985, por el Cardenal Ratzinger, por sus inclinaciones marxistas y su posición radical teológica, expresada en su obra, “Iglesia: carisma y poder” (1985). Francisco lo ha llamado para ocuparse de una nueva encíclica sobre la eco-teología, un subgénero de la Teología de la Liberación, que busca liberar de la presencia opresiva de los seres humanos y su tecnología. En esa eco-teología se condena «el vasto aparato científico, tecnológico, sobre el que basa nuestra civilización» (Boff – Sólo un Dios puede salvarnos – 2012).

Y Boff ha dicho del nombre de Francisco: «Este nombre es programático: Francisco de Asís simboliza una iglesia de los pobres y oprimidos que tiene la responsabilidad por el medio ambiente, y evita el lujo y la ostentación… Francis va a sorprender a muchos al frente de un movimiento radical en la iglesia» (Entrevista en Der Spiegel – marzo 2013). Abaja la santidad a su concepción humanista y pordiosera de la sociedad. Es un insulto para Francisco de Asís estas palabras de Boff. No ha comprendido la espiritualidad de San Francisco de Asís. Y Bergoglio ha tomado este nombre sólo por su concepción ecologista de la vida humana. No tiene ni idea de lo que representa en la Iglesia San Francisco de Asís. Instrumentaliza a este santo para su fin comunista y marxista.

Francisco presenta dos caras: una tradicional. Y, por tanto, da la de cal a la Iglesia: habla del amor de Dios, habla para que los tradicionalistas le escuchen y estén contentos con un Papa que habla su mismo lenguaje.

Y la de arena: habla comunismo y marxismo en todas sus homilías, discursos, y lo obra con llamadas telefónicas, con órdenes orgullosas para bautizar hijos de lesbianas. Por debajo, sin que nadie se entere, da el golpe fascista en la Iglesia.

Francisco es un dictador. Actúa como tal en la Iglesia. Es el nuevo fascismo, que está reventando de integralismo, con grandes dosis de utopismo, que le conducen al liberalismo. Por eso, a Francisco lo adoran los grupos feministas, gays, lesbianas, racistas, discapacitados, que buscan unir la práctica espiritual con un análisis de su situación social considerada como opresión económica, injusticia social, falta de derechos humanos. Son gente que se hace pasar por víctimas de la sociedad, por oprimidos por las estructuras de pecado, que caracterizan la sociedad. Por eso, Francisco predica que no tengan miedo a la ternura. Francisco se encarga de hacer un llamado a los sentimientos de los hombres para que pongan sus ojos en estas personas, que son víctimas de la sociedad. Son gente que quiere reclamar su propia forma específica de la espiritualidad a través de su lucha colectiva, su praxis social en contra de esta opresión. ¡Una aberración!

Francisco trabaja para esto en la Iglesia, para esta abominación, y sólo para esto. Esta es su lucha de todos los días. Por eso, él tiene que alejarse de los dogmas y debe dejar de hablar del universo moral, para centrarse en la cultura de consumo. Por eso, no hay que juzgar al homosexual. Y, de esta manera, contempla el aborto, no ya como algo moral, no para juzgarlo con una pena de excomunión, no como un pecado gravísimo ante Dios, sino como el fruto de esa cultura de consumo de usar y tirar, que acepta la eliminación del no nacido. Hay que luchar contra esa opresión social; pero no contra ese pecado. La Iglesia se ha centrado en las cuestiones morales y ha dejado asuntos más importantes en la vida de los hombres: pobreza material, desempleo, atrocidades en masa, falta de atención médica, etc. Entonces, Francisco tiene que negar el dogma para poner por encima de Dios los valores, las leyes, los pensamientos de los hombres, la vida que cada uno lleva en la sociedad.

Si el hombre quita su pecado, el hombre no cae en ninguna de las desgracias que Francisco lucha. Pero Francisco se pone a luchar con esos grupos, que quieren hacer una amalgama entre la vida espiritual y su pecado, y tiene, necesariamente, que destruir la Iglesia y la vida de salvación y de santificación de muchas almas. Quiere meterse a resolver los problemas de los hombres por el camino equivocado. El camino que nunca usó el Señor. Porque los pecados de la sociedad vienen por los pecados particulares de los miembros de esa sociedad, que cometen contra Dios. Si no se quita la raíz del pecado, menos se va a quitar los pecados sociales que, por otra parte, no existen como pecados, sino como males, frutos del pecado personal.

Francisco lanzó un ataque contra el sistema económico mundial, declarando que la economía no podía basarse en un «dios llamado dinero». La falta de trabajo «es consecuencia de un sistema globalizado en el cual el dinero es el ídolo y el único que manda» (Cagliari, 21-09-203). Francisco nunca va a predicar sobre el pecado de avaricia y de usura; sino que siempre va a arremeter contra el sistema, contra la opresión económica que hacen los ricos sobre los pobres. Francisco, en Cagliari, hizo que la multitud coreara lo que él llamó una oración por el «trabajo, trabajo, trabajo», y la gente lo aplaudía cada vez que hablaba de los derechos de los trabajadores y la devastación personal que causa el desempleo. Y en la Misa dijo: «No queremos este sistema económico globalizado que nos hace tanto daño. Los hombres y las mujeres tienen que estar en el centro de un sistema económico como Dios quiere, no el dinero». Y, por supuesto, tuvo que dar su sentimentalismo preferido: «A los jóvenes desempleados, a los que tienen un trabajo precario, a los empresarios y comerciantes con problemas para seguir adelante, les expreso mi solidaridad».

Todo esto es puro comunismo, pura teología de la liberación, pero no enseñanza espiritual; no es la doctrina de Cristo. No es lo que enseña la Iglesia.

Francisco predica lo que Jesús no predicó; admite en la Iglesia lo que Jesús no admitió por sus Papas legítimos; frecuenta reuniones de paganos que ningún Papa ha frecuentado, no sabe discernir entre los paganos abiertos a la Palabra de Dios, que buscan la sincera conversión en sus vidas, y los paganos, que por sus herejías, cismas, pecados, no quieren convertirse a la verdadera fe, porque ya se creen estar en la verdad. Por eso, Francisco unifica en el error lo que ningún Papa se ha atrevido a hacer en la Iglesia: está perdonando a individuos que la Iglesia ha condenado y condena por sus Papas.

Francisco es el apóstata, el falsario, que ha abusado de la autoridad que tiene por ser Obispo; autoridad que le viene del Papa verdadero, Benedicto XVI; pero que la ha anulado al establecer su gobierno de herejes, compuesto de hombres herejes y cismáticos, que no creen ni en Cristo ni en Su Iglesia.

Y, por eso, Francisco está deshonrando el Papado y al verdadero Papa, que todavía existe y que carga sobre sus hombres el peso de esta desgracia de Iglesia.

Francisco deshonra los mandamientos de Dios, el Evangelio de Jesucristo, el Magisterio auténtico de la Iglesia, la Voz de todos los Profetas auténticos, que enseñan a las almas de la Iglesia lo que ninguna Jerarquía se atreve a decir: que Francisco no es Papa. Es siempre el Cielo el que primero guía a las almas, es siempre Dios el que guía a Su Pueblo, el que pone el Camino de la Verdad. Los hombres, ni siquiera la Jerarquía auténtica sabe hacer esto desde el principio. «Serán todos enseñados por Dios» (Jn 6, 45).

Francisco es el Vicario del Anticristo, que domina a la Iglesia, a toda la Jerarquía. Y la Jerarquía verdadera tiene que tener el coraje de levantarse y predicar a todos los vientos que: Francisco es un apóstata, un falsario, al cual no se le puede dar la obediencia, cuya autoridad termina donde inicia la Autoridad Divina; y la obediencia de los fieles de la Iglesia a los Sacerdotes y Obispos comienza cuando ellos -Sacerdotes y Obispos- obedecen a Cristo, a las leyes que Dios ha puesto en Su Iglesia, a su precepto de amor, que no puede estar en cualquier parte y que nadie puede cambiar según su idea humana. Y, por tanto, no hay obediencia a una Jerarquía que no se somete a Cristo, a la Mente de Cristo en la Iglesia.

Francisco es el nuevo fascista, que trata de poner su idea de la unidad en lo social, en la historia del hombre, en su economía, en su cultura. Es una idea espiritualizada, que quiere acoger a todos para una misión histórica, buscando un bien común, un destino común, cogiendo elementos de todos los lados: cristianos, católicos, marxistas, protestantes, etc… Y aquí está la fuerza de ese nuevo fascismo.

Francisco proclama una fe que no es de derechas, que no aspira a conservarlo todo, que no está centrada en los dogmas; pero que tampoco es de izquierdas, que en el fondo aspira a destruirlo todo, como es el puro marxismo.

Francisco predica una fe colectiva, integradora, universal, que tiene un poco de todo y no tiene ninguna Verdad. Por eso, Francisco es un dictador que quiere imponer su idea de la unidad a toda la Iglesia. Y, claro, encuentra mucha oposición.

Francisco trabaja con las masas, pero no con los hombres, no con la inteligencia de los hombres. Todo fascismo es un movimiento de masas, y los que gobiernan emplean una cantidad de demagogia para mover las masas. Por eso, Francisco, cuando habla es oscuro en todo. Da mil vueltas para no decir claramente lo que quiere. Obra a escondidas lo que él piensa. Pero nunca lo obra públicamente.

El fascismo es una obra, no es sólo una ideología, no es sólo la idea de la unidad social. Pero es una obra monopolizada por una clase escogida, por unos pocos, que lo quieren controlarlo todo: la Jerarquía masónica, infiltrada en la Iglesia. Esa Jerarquía que ha puesto a Francisco como líder en la Iglesia y que lo controla todo, lo domina todo en el Vaticano. El fascismo en la Iglesia es el control del poder del vaticano por un grupo reducido de Cardenales y de Obispos, que están amparados por un sector financiero, por una clase burguesa, que es desconocida para todos. Porque la base de todo fascismo es siempre una auténtica burguesía, que mueve todos los hilos de la economía, del dinero, que es lo que los hombres necesitan para estar en el poder.

Francisco predica el dios dinero, pero es sólo es demagogia. Él tiene los bolsillos llenos de dinero, por ser un fascista.

Francisco quiere incorporar a muchos sectores de la sociedad a una lucha de clases, para alcanzar un objetivo social, en el que no haya personas que opriman a los demás. Y, por eso, tiene que predicar la tolerancia, la ternura, el respeto a las ideas de los hombres, para conseguir esto. En el fondo, es su idea masónica del culto a Dios.

Cuando Francisco comience a poner excomuniones, entonces se habrá iniciado la dictadura terrorista. Se querrá excomulgar a personas que digan la Verdad; se dirá que el Evangelio es un herejía y que no se puede seguir; que la verdad esta con ellos. Por eso, todo conduce a la mayor herejía de la historia: proclamar que la Palabra de Dios es herética y que, por tanto, la Iglesia que fundó Cristo en Pedro es herética.

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3 comentarios

  1. maria ines dice:

    Atentos con lo que pueda decir o hacer durante los dias del mundial de futbol…porque no creo que le guste ni interese ni le convenga a sus propositos ,perder protagonismo…y ya sabemos lo que ocurre para esos eventos,todo el mundo detras de una pelota y los partidos.Es mi observacion.

  2. Juan Pablo dice:

    Dos conferencias sobre el fin de los tiempos. Muy buenas. Si Lumen Mariae quiere publicar el link, aquí lo dejo si es que no las conocen ya:

  3. Matias Esteban dice:

    No solo como católico sino también como argentino, comprendo los alcances siniestros que tendrá el gobierno de Bergoglio sobre la Santa Iglesia.

    Ya lo hemos padecido como Cardenal aquí en Buenos Aires.

    Se recostara discursivamente sobre los pobres pero estará apoyado por los sectores mas ricos y retrógrados.

    Tendrá a su favor todo el monstruoso aparato de prensa judía.

    Intelectuales, artistas y deportistas lo acompañaran con sus presencias y elogios.

    Su imagen se repetirá hasta el cansancio en todos los medios audiovisuales contemporáneos.

    Se valdrá de las nuevas tecnologías y plataformas de comunicación tales como las redes sociales (Twitter, Facebook, etc) para extender su herejía y atacar a los que lo enfrenten.

    No dudara en golpear económicamente a sectores católicos que no comulguen con sus excrementos morales.

    Se ensañara especialmente con aquellos que resistan en la Fe.

    Pero, conociéndolo, puedo asegurar que es un cobarde y si se lo sabe enfrentar a tiempo, esa batalla la tiene perdida.

    Dios y la Virgen nos bendigan y guarden de las apestosas garras de este sujeto.

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