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Sobre la fe del Papa Benedicto XVI está edificada la Iglesia

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«Respondió Satán a Yavhé: “¡Piel por piel! Cuanto el hombre tiene lo dará gustoso por su vida. Anda, pues, extiende tu mano y tócale en su hueso y en su carne, a ver si no te vuelve la espalda”. Y Yavhé dijo entonces a Satán: “Ahí le tienes; en tu mano le pongo, pero guarda su vida”» (Job 2, 5-6).

Dios nunca hace el Mal, no es vengativo, no da mal por mal; pero Dios es Justo. Y Su Justicia la obra siempre a través del demonio.

La condenación que muchas almas se merecen, no la da Dios, sino el mismo Satanás lo hace. Y la razón: porque el hombre le ha abierto las puertas de su corazón al demonio. Le ha dado su voluntad. Escucha su voz. Si los hombres, durante su vida buscan al demonio y a sus obras, entonces la vida eterna será con el demonio.

Adán siguió la mente del demonio en el Paraíso. Y eso produjo que toda la humanidad pertenezca al demonio, por la naturaleza del pecado original. Hay que comprender en qué consistió este pecado para que el demonio tenga derecho sobre todo hombre en la tierra.

Incluso, el hombre más santo, como Job, no está exento de la Justicia de Dios, es decir, de la obra de Satanás en él. Y no por su pecado, no porque ha dado su corazón al demonio, sino por el pecado de Adán, que está en Job, como en todo hombre.

Si no se comprende el pecado de Adán, no se comprende por qué Dios da a Satán el derecho de hacer daño a Job: «en tu mano lo pongo, pero guarda su vida».

El demonio puede matar la vida física de cualquier hombre y, también, su vida espiritual. El demonio tiene poder sobre todo hombre que pisa la tierra. Sólo no tuvo poder sobre la Virgen María ni sobre Jesús. Sin embargo, ambos tuvieron que sufrir los asaltos del demonio, por ser los Redentores de la humanidad.

El pecado de Adán se opone a la Voluntad de Dios, que era formar una humanidad de hijos de Dios, es decir, de hombres llenos de Espíritu Divino y de Gracia, que tuvieran el don de engendrar, vía generación, hijos de Dios. A través del sexo, de la unión entre hombre y mujer, iba a nacer un hijo de Dios.

El pecado de Adán anula este plan original y, entonces, en toda generación humana se concibe un hijo del demonio. Todo hombre engendrado por sus padres, tiene una posesión, una obra del demonio en esa concepción humana. Por eso, la importancia de bautizar a los hijos sin esperar tiempo, desde pequeñitos, no sólo para quitarles el pecado original, sino la posesión del demonio en sus almas.

La maldad de los hombres, quitando de los ritos del Bautismo, las oraciones de exorcismo, hace que permanezca esa posesión, esa obra del demonio en el alma, aunque se bautice el niño. Los cambios en la liturgia del Bautismo han sido catastróficos para las almas. Permanece la esencia del Bautismo, pero no se quita todo cuando se bautiza a un niño. Y esos niños crecen con un demonio, que viene por generación, y que estorba su vida para Dios.

Por eso, desde hace 50 años se viene observando la escalada de todo lo satánico. No se combate al demonio en las almas desde que nacen, sino que se le deja obrar libremente y eso produce que las almas vivan, sin darse cuenta, con la presencia del demonio, y se vayan acomodando a todo lo que el demonio les va poniendo en sus vidas.

Mucha ha sido la maldad en la Jerarquía infiltrada en la Iglesia. Y continúa siendo enorme, porque han puesto un engaño como Papa.

Resulta sorprendente leer a personas con gran inteligencia, que ven las herejías de Francisco, pero que no saben ir al demonio. De las herejías no saben decir: Francisco no es Papa; a Francisco lo ha puesto el demonio como Papa.

Esto a muchas almas, que conocen la liturgia, el derecho canónico, la teología, la filosofía, les resulta difícil de decir. Siempre encuentran una razón para excusar a Francisco, y decir que es Papa.

Es hereje, pero como todavía reza el Rosario, como todavía se confiesa, como todavía hace buenas obras…, entonces sigue siendo Papa. Sí, el Papa Benedicto XVI renunció. Fue válida su renuncia; entonces, aunque Francisco sea hereje, hay que seguir a Francisco, porque a alguien hay que obedecer en la Iglesia…

O Francisco es Papa o Francisco no es Papa. Es necesario hacer una elección. No se puede decir que Francisco no es Papa porque ha dicho estas herejías, para después decir que Francisco es Papa porque ha canonizado a Juan XXIII y Juan Pablo II.

Para muchos ser Papa es una conveniencia: para una cosa, están con el Papa; para otras, no. O se está con Francisco como Papa; o se está en contra de Francisco por ser un impostor.

El problema de muchos es su falta de discernimiento espiritual. No creen en la Palabra de Dios. Creen en toda su filosofía, teología, moral, derecho canónico, liturgia, pero no creen en Jesús. Y, por tanto, tampoco creen en la Obra de Jesús, que es la Iglesia. Y, en consecuencia, no saben ver la obra del demonio en la Iglesia. De las herejías de Francisco no saben llegar a decir: Francisco ha sido puesto por el demonio como Papa. A esto no llegan en su teología, en su filosofía, con sus cánones, con su liturgia. Siempre encuentran una razón para decir: sí, es hereje, pero hay que seguir obedeciéndole en aquello que no sea herejía.

Así piensan muchos. Y son grandes teólogos, moralistas, liturgistas. Pero no saben nada de la vida del Espíritu. No creen. No saben creer con sencillez. No saben ser niños en su inteligencia humana.

Hay muchos caminos para ver que Francisco es un impostor, es decir, es un hombre puesto por el demonio para regir la Iglesia, que es de Cristo. Francisco no ha sido puesto por Dios, sino por el demonio.

Satán subió al cielo y le preguntó al Señor por la Iglesia, y el Señor le dijo lo mismo que cuando Job: «en tus manos te la pongo». Esto sucedió hace más de cien años, el 13 de octubre de 1884, cuando el Papa León XIII tuvo la visión: «La voz gutural, la voz de Satán su orgullo, gritando al Señor: “Yo puedo destruir tu Iglesia.”-La voz del Señor: “¿Tú puedes? Pues entonces hazlo.”-Satanás: “Para ello necesito más tiempo y poder.”-Nuestro Señor: “¿Cuánto tiempo? ¿Cuánto poder?”-Satanás: “De 75 a 100 años, y un poder mayor sobre quienes están puestos a tu servicio.”-Nuestro Señor: “Tienes el tiempo, tendrás el poder. Haz con ello lo que quieras”».

La Iglesia de Cristo no es el hombre. Cristo guía a Su Iglesia a través de Su Palabra. Y Su Palabra es Profética. No es la palabra de los hombres, no es la concepción humana sobre la Iglesia. Su Palabra debe permanecer intacta en cada sacerdote, en cada Obispo, en cada Papa. Por eso, el Señor no guía su Iglesia sólo a través de Su Jerarquía; no es sólo por el mandato de los hombres cómo se hace Iglesia.

La Jerarquía tiene que servir, primero a Cristo, para poder servir a las almas en la Iglesia. Si la Jerarquía no obedece a Cristo, vano es el apostolado, la obediencia, el servicio, en la Iglesia.

Muchos, en la Iglesia, obedecen estructuras, constituidas por hombres con sus ideas de todo tipo: teológicas, filosóficas, liturgistas, canónicas, etc. Pero son incapaces de obedecer la verdad, la Palabra de Cristo que nunca cambia. Y por estar en esa estructura, pierden la fe en Cristo. Y comienzan a fabricarse su fe en Cristo, su idea de seguir a Cristo en la Iglesia, su idea de lo que es un Papa, su idea de lo que es un dogma, su idea de los que es ser hereje, su idea de la vida espiritual.

Esto es la acción del demonio durante más de 50 años: que en la Iglesia brille la idea del hombre con la cual se anule toda la Verdad. El pensamiento del hombre es lo que vale ahora en la Iglesia; ya no la Fe en la Palabra. Y, por eso, los estudiosos, al contemplar a Francisco como hereje, buscan su idea para seguir diciendo: obedezcan a Francisco. El culto a la idea del hombre, que les impide ir más allá de la idea buena y perfecta. ¿Cómo seguir siendo Iglesia con un hereje como Papa? Sigamos tolerando al hereje.

Este es el grave error de muchos por su falta de fe en la Palabra. No tienen fe. Son buenísimos como teólogos, pero no viven de fe. Esta es la soberbia más fina que el demonio sabe trenzar entre los hombres de Iglesia. Por eso, nadie es capaz de levantarse contra Francisco en la Iglesia. Si lo hacen es por debajo, por los pasillos, pero todo sigue igual: siguen dado obediencia a un impostor. Y, mientras, la Iglesia sigue hundiéndose en el pecado. Y por culpa de toda la Jerarquía, que sabiendo como son las cosas, se cruzan de brazos, porque han encontrado una razón para no hacer nada, para seguir haciendo nada, para estar atentos a ver qué hace Francisco en el gobierno, esperando una cosa buena de ese hombre, un giro hacia el bien, hacia la virtud, en ese hombre.

Este es el engaño en muchos: el demonio ha engañado a toda la Iglesia con un Papa. Es la jugada magistral del demonio para destruir toda la Iglesia con la infalibilidad de un Papa. Como el Papa es infalible, entonces puede lavar los pies a las mujeres; puede poner un gobierno horizontal en la Iglesia; puede decir sus herejías con tranquilidad; puede llamar por teléfono para indicarle a esa persona que puede pecar con tranquilidad. Y nadie se mueve porque, como es el Papa…

¡Qué gran engaño es Francisco para santos y pecadores! A todos los tiene en el engaño. Y a todos les coge por su razón, por la idea humana, por el concepto humano de lo que es la Iglesia y lo que es Cristo en sus mentes humanas.

Sólo los que viven de Fe tienen las cosas claras: Francisco no es Papa; ha sido puesto por el demonio para destruir la Iglesia. Los demás, se lían con sus maravillosos pensamientos humanos sobre Cristo y sobre la Iglesia.

Si no saben discernir las obras del demonio en la Iglesia, tampoco saben discernir sus pensamientos en su propia vida espiritual, y no llegan a ver al demonio en Francisco. No pueden llegar, porque sus pensamientos tienen un límite, una condición, un camino que no es verdadero. Y, entonces, no saben luchar contra el enemigo porque no saben verlo.

Año y medio, desde que inició la purificación de la Iglesia (diciembre del 2012) y nadie ha sabido combatir la herejía en el gobierno de la Iglesia. No han sabido entender la renuncia del Papa Benedicto XVI; no han sabido ver al impostor en Francisco, y no saben cómo funciona ahora la Iglesia. Esperan en vano. Y esperan mal. Viene un gran giro en la Iglesia. Y a todos esos que son teólogos y filósofos les va a pillar desprevenidos, porque no ven al demonio guiando la Iglesia, abiertamente, sin tapujos, sin que nadie se oponga. Sólo ven al hombre.

El demonio tiene un poder mucho mayor que el que tenía con toda la Jerarquía de la Iglesia. Y puede hacer, con ese poder, lo que quiera: “Tienes el tiempo, tendrás el poder. Haz con ello lo que quieras”.

Si no saben discernir esto en los más de cien años transcurridos, entonces, ¿a qué se dedican en la Iglesia? ¿a sus teologías, a quererlo todo dulcificar con sus ideas humanas sobre la obediencia a un Papa?

Tienen que aprender a ver al demonio en la Jerarquía de la Iglesia y, entonces, llamarán a cada cosa por su nombre. A Francisco como un impostor; a su gobierno horizontal como la idea del demonio para poner sus falsos papas en la Iglesia; a las obras de los que colaboran con Francisco como destructoras de la Verdad: desde Lombardi, que es el vocero de la herejía y del cisma, hasta el último laico que trabaja en lo económico del gobierno de Francisco. A toda esa Jerarquía que se dedica a entretener a las masas en la Iglesia como Jerarquía infiltrada; a todos esos religiosos que han hecho de su vocación una obra del demonio, como agentes de satanás, en toda la Iglesia, para cazar almas y llevarlas al infierno. Pero, ¿qué se creen que ha montado el demonio en estos cien años en la Iglesia? Se ha inventado su iglesia dentro de la Iglesia Católica, porque es la única forma de destruir la Verdad: ocultarse en la Verdad; aparentar ser verdad, ser persona santa, buena, que sigue a Dios porque es Amor y Misericordia.

Muchos no saben lo que es vivir de Fe en la Iglesia. Sólo saben seguir sus brillantes pensamientos. Y ahí se quedan. Pero no saben combatir al demonio, ni en sus almas, ni en la de los demás. Y entonces la Iglesia se vuelve un remedo de satanás.

Sólo Cristo, ahora, guía a las almas en Su Iglesia. Ya no lo hace a través de Su Jerarquía. Pero esto, a muchos teólogos les resulta incomprensible, porque viven de sus ideas en la Iglesia, pero no de la sencilla Palabra de Dios: «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré Mi Iglesia». Sobre la fe del Papa Benedicto XVI está edificada la Iglesia actualmente. Sobre esa roca. Y tienen que discernir la fe del Papa Benedicto XVI para comprender por qué Cristo guía a Su Iglesia sin Jerarquía.

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5 comentarios

  1. Matias Esteban dice:

    Sigo siempre sus escritos.

    Dios y su Santísima Madre lo bendigan
    San Miguel Arcángel y sus Milicias Celestes lo protejan
    Y todos los Santos en Sagrada Comunión lo iluminen

  2. rot dice:

    Tengo un misalito antiguo que tiene una oración impresionante que le hacían al agua de la pila bautismal en semana santa,

    Divide el agua en forma de cruz.

    El cual, con la secreta intervención de su Divinidad, fecunde esta agua destinada
    a la regeneración de los hombres, para que habiendo recibido la santificación,
    salga del seno purísimo de esta fuente divina la nueva generación heredera del cielo; y que a todos….alumbre a una misma infancia la madre gracia. Aléjese, pues, Señor, de aqui, a la voz de vuestro imperio, todo espíritu inmundo; aléjese toda malicia de la diabólica astucia;no tenga cabida el poder del enemigo; no vuele acechando alrededor; no se introduzca secretamente; no corrompa, inficionando.
    ¿todavía le hacen esa oración? porque yo no lo he visto.

  3. Lydia Huerta dice:

    La explicación que hizo es muy buena, y ya hemos visto que efectivamente hay mucha gente que parece muy instruída, pero que no quiere reconocer que Francisco no es papa, y que se escandaliza, porque no se le respete como papa.
    Me quedó una duda, si con el Bautismo ya no se elimina el demonio que cargamos, ¿Cómo se quita el demonio que no se expulsó con el Bautismo?
    ¿Y qué se hace con los niños, que siguen con ese demonio?

    Gracias, josephmaryam…

    • josephmaryam dice:

      El demonio se quita con el exorcismo, con la oración de liberación, que antes en el rito del Bautismo se hacía. Ahora, ha quedado una oración de exorcismo que no produce nada, que no quita nada, que es ineficaz; si libera algo es muy poco.
      El alma queda con eso que viene por generación y lo va descubriendo en la medida que crece en la vida espiritual. Si tiene fe, entonces pedirá liberación a un sacerdote y se quitará eso. Si no vive con fe, eso permanece ahí, y se añade a sus pecados personales que vaya cometiendo en su vida.
      Hay mucha ignorancia en cuanto al Bautismo. Las almas creen que con solo bautizarse ya está hecho todo. El Señor quita el pecado original en el Bautismo y todo los demonios que vienen por generación, si se hace el exorcismo completo, como antes se hacía.
      Ahora ya nadie lo hace y son pocos los que piden completar el bautismo haciendo esa exorcismo, porque tampoco conocen lo que se ha quitado en ese rito.

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