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Los Cardenales se han inventado un Papa

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«En el tercer secreto se dice, entre otras cosas, que la gran apostasía en la Iglesia comenzará por la cúspide». (Cardenal Mario Luigi Ciappi).

Nunca se ha dado a conocer la tercera parte del secreto de Fátima. El beato Juan XXIII lo leyó y cerró el sobre con la siguiente frase: «No emito ningún juicio; silencio ante algo que puede ser una manifestación del Divino (Espíritu) o no serlo».

Un Papa que no creyó en las palabras de la Virgen. Tuvo un error de desobediencia en la fe, que le llevó a callar el contenido del escrito; prefirió ocultar la verdad por miedo a los hombres.

El Papa cometió un pecado, que no va contra la Verdad Revelada, que no es herejía el ocultar esa Verdad, porque –para salvarse- no es necesario saber el contenido de la tercera parte del secreto de Fátima.

Su pecado es de su alma, no de la Iglesia. Su alma no cree en Fátima y, por eso, actúa como Papa según su fe: cierra el sobre y que el siguiente Papa se ocupe de eso. Su pecado no anula su infalibilidad como Papa. El Papa sigue siendo infalible aunque no dé a conocer ese tercer secreto.

El beato Juan Pablo II fue más allá: reveló una mentira a la Iglesia. Porque si no se da todo el secreto como la Virgen lo dio, entonces lo que se da hace daño a toda la Iglesia. Si no se quiere revelar el secreto, entonces se guarda. Pero, si se decide revelarlo, ¿por qué no se da íntegro? ¿por qué se ha escondido una parte de esa tercera parte del secreto?

El beato Juan Pablo II decidió atenuar la verdad, cuando ésta era necesaria, para fortalecer la fe de muchas almas en la Iglesia, y hacer público una mentira. Este pecado es mayor que el del Beato Juan XXIII.

Porque si la parte que se ha ocultado de la tercera parte del secreto no proviene de Dios, es necesario enseñarlo a la Iglesia. La Iglesia es Maestra en la vida espiritual. Y tiene la obligación de enseñar a discernir los espíritus. Y la mejor forma de hacerlo era dando íntegra toda la tercera parte, y señalando la parte que no venía de Dios.

Entonces, el Papa se equivocó al ocultar esa parte, al no revelar esa parte. El pecado es más grave porque ya no se enseña la Verdad, sino que se oculta. Ya la Iglesia no enseña a discernir espíritus, sino a quedarse con el espíritu que más le conviene en ese momento.

Pero este pecado del Beato Juan Pablo II sigue siendo un pecado de su alma, no de la Iglesia. Es por su falta de fe en las palabras de la Virgen. Es por dejarse de llevar por los pensamientos de los demás teólogos, que le decían que esa parte no venía de Dios. Y, por tanto, era preferible ocultarla, dejarla a un lado.

Este pecado no quita la infalibilidad al Papa, porque el tercer secreto no es necesario conocerlo para salvarse; pero rebaja la credibilidad de toda la Iglesia en la vida espiritual.

Se está ante una Jerarquía que no cree y que, por tanto, enseña a no creer. Se está ante una Jerarquía que tiene miedo de decir las cosas claras en la Iglesia, porque no se pueden decir. Hay que ser muy valientes para dar a conocer esa parte que se ha ocultado.

La última parte del secreto de Fátima no ha sido revelada porque era necesario proteger a la Jerarquía infiltrada en la Iglesia. La gente de esa Jerarquía fue la que presionó al Papa para que no diera todo el secreto, poniendo la excusa de que esas palabras eran invención de la cabeza de sor Lucía.

Y era necesario hacer callar a Sor Lucía. Hay que silenciar a quien ha recibido el mensaje de la Virgen. Y es fácil hacerlo si se le dice que esa parte no es de Dios, sino que fue su cabeza la que lo escribió.

Si los Papas hubieran dicho algo en contra de la Verdad Revelada; por ejemplo, que el infierno no existe; entonces su pecado sería contra la Iglesia y ya no serían Papas por su herejía. Pero los Papas sólo pecaron contra su alma: su falta de fe. Ese pecado, después, tiene su consecuencia en la Iglesia por ser Papas, por ser Jerarquía. Pero el fruto de su pecado es distinto a su pecado.

Su pecado tiene perdón de Dios y, por lo tanto, nadie tiene derecho a juzgar a los Papas por su pecado, porque no revelaron el secreto. Ellos tienen la Autoridad Divina para no revelarlo y para sacar, como hizo el Beato Juan Pablo II, sólo una parte a la luz. Ellos no se ponen por encima del Poder de Dios porque no cometen un pecado de orgullo, sino de soberbia.

Ante estos pecados de los Papas, hay que callar, no juzgar, porque nadie puede juzgar a un pecador, y menos a un Papa. La Iglesia sólo tiene que ver el pecado y orar por el Papa, pero no hablar del pecado del Papa. La Iglesia tiene que discernir las consecuencias de ese pecado del Papa para la vida de toda la Iglesia, pero nunca juzgar a un Papa por su pecado y por el mal que produce su pecado en la Iglesia.

La Iglesia, ante este comportamiento de la Jerarquía, tiene que discernir los Signos de los Tiempos para poder comprender cómo se obra en la Iglesia con una Jerarquía que miente.

Sólo la Verdad hace libres a las almas. Sólo la Verdad libera a la mente de las cargas de la mentira. Sólo el que se pone en la Verdad encuentra el camino para su vida.

Y hay que saber caminar en la Iglesia cuando el que se sienta en la Silla de Pedro es un falso Papa, que es lo que muchos no han comprendido cuando el Papa Benedicto XVI tuvo que renunciar.

«La Iglesia ha sido infestada, desde el interior, por los enemigos de Dios» (22 de julio del 2013 – Virgen María a María de la Divina Misericordia). Es un hecho innegable que el Vaticano no es de Dios desde que renunció el Papa Benedicto XVI. Nadie puede negar el desbarajuste que hay en Roma. Ahora es cuando se palpa, por todos lados la anarquía que impera por toda la Iglesia Católica. Ahora es cuando la Iglesia Católica vive de opiniones humanas, perdiendo el juicio de la Verdad. Ya nadie habla dentro de los muros del Vaticano el lenguaje de la Verdad. Todos hablan política. Todos se dan la mano para después darse un puntapié.

«Ellos – y hay 20 de ellos, que controlan desde dentro – han creado el mayor engaño» (Ibidem). Veinte Cardenales se han inventado un Papa. Son veinte hombres, que se visten de Obispos, que sonríen, que ponen cara de que aquí no pasa nada, que buscan una razón para excusar los pecados de blasfemia de Francisco, pero que son lobos, pertenecen a la Jerarquía infiltrada en la Iglesia Católica. Son los que infestan los corredores de la Verdad con sus mentiras.

Veinte nombres: Francisco y su cuadrilla de herejes en el gobierno horizontal. Los ocho más los que rodean a los ocho. Lombardi es el vocero de la herejía. Es el que apoya el cisma, sin que se le caiga la cara de vergüenza cuando habla su mentira a los medios de comunicación. No fue el que eligió a Francisco; sino que fue el que abdicó de la Verdad para besar el trasero de Francisco.

Veinte malditos, que tienen al demonio en sus mentes y en sus corazones.

Veinte desgraciados que tienen la misión de destruir la Iglesia y las demás confesiones religiosas.

«Ellos han elegido a un hombre, que no es de Dios, mientras que el Santo Padre, al que se le ha concedido la Corona de Pedro, ha sido cuidadosamente eliminado» (Ibidem).

Francisco es un hombre, no es Obispo. Se hace pasar por Obispo y por santo Obispo. Tiene a toda la masa engañada con su triste vida de amor a los pobres. Es el que ha metido las leyes de los veinte, despreciando la ley de Cristo. Su pecado le ha llevado a convertirse en un falso profeta, dando paso a las profecías.

Sus palabras en la Iglesia representan a un hereje, pero no a un hombre de Dios. Francisco es el hereje, el cismático, el charlatán de feria, que no sabe hablar del Evangelio sin poner su idea tonta y estúpida de la vida humana.

Su mandato no corresponde a un Papa, porque no es Papa. Actúa dirigido por los veinte que lo han colocado ahí. Los veinte magníficos, que sólo quieren separar la Iglesia, dividir la Verdad en tantas partes como cabezas humanas existen.

Esos veinte han eliminado al Papa Benedicto XVI y han puesto a un hombre que no conoce ni a Jesús ni a la Virgen María. Un hombre, cuya boca sólo dice mentiras tras mentiras. No es capaz de decir una Verdad bien dicha. Y, por eso, hay que mantenerse alejado de Francisco y de toda su cuadrilla de herejes, porque engañan a toda la Iglesia.

«Los detalles, que Yo revelaba, son, que habrá dos hombres usando la Corona de Pedro en los Últimos Tiempos. Uno sufrirá por las mentiras que han sido creadas para desacreditarlo y que lo convertirán en un virtual prisionero. El otro elegido, traerá consigo la destrucción, no solo de la Iglesia Católica, sino de todas las iglesias que honran a Mi Padre y que aceptan las Enseñanzas de Mi Hijo, Jesucristo, el Salvador del Mundo» (Ibidem). Aquí tienen el tercer secreto de Fátima.

Escondido por la Iglesia Católica. Porque no podían aceptar las palabras de la Virgen sobre el Papado. «Dos hombres usando la corona de Pedro en los últimos tiempos». Esto no les cabía en la cabeza. Y el Papa Benedicto XVI, que leyó el secreto de Fátima, ahora cree, una vez que ha visto, una vez que ha palpado su falta de fe.

El Papa Benedicto XVI es el prisionero de la Verdad. Está atado a la Verdad que no puede ya revelar, sino que tiene que acomodarse a todo lo que se inventa en el Vaticano. No fue capaz de revelar el tercer secreto en su momento; ahora tampoco le es permitido revelar nada de lo que pasa a su alrededor. ¡Está en peligro de muerte! Los veinte lo tienen amenazado. Y él sabe quiénes son. Son los mismos que le obligaron a renunciar. ¡Los mismos!. Cuidadosamente lo han quitado de en medio. Con habilidad de serpiente; con astucia de lobo; con rapidez de león.

Veinte hombres hábiles para pensar el engaño; astutos para obrar la mentira; ágiles para colocar en los puestos más altos a su gente de maldad.

Francisco es el que trae la destrucción de todo: la amistad que tiene con los judíos, protestante, musulmanes, es engañosa. Los ama para apuñalarlos; para atraerlos a una iglesia cuyo destino es la destrucción, la muerte y el infierno. Francisco es el destructor: hay que destruirlo a él, no a los otros Papas. Muchos no han comprendido los efectos colaterales de la falta de fe en la Iglesia. Y lo critican todo. Y lo anulan todo con sus ideas humanas de lo que tiene que ser la Iglesia y el Papado.

«Solo puede haber un jefe de la Iglesia en la Tierra, autorizado por Mi Hijo, que debe permanecer como el Papa hasta su muerte. Cualquier otro, que pretenda sentarse en la Silla de Pedro, es un impostor. Este engaño tiene un propósito, para convertir almas a Lucifer y hay poco tiempo para tales almas, que no serán las más sabias, para ser convertidas» (Ibidem).

Este es el Misterio de los Últimos Tiempos: es necesario convertir almas a Lucifer, porque al demonio le queda poco tiempo. Tiene que ser atado para que se cumpla el Reino Glorioso de Cristo sobre la Tierra.

Y la única forma de atrapar las almas que él quiere es poniendo su Papa, su falso Papa, en la Iglesia Católica. Hábil maniobra, que le ha costado 100 años prepararla. Se cumplió el tiempo y todo fue uno. Y la masa, que no sabe despertar ante este engaño, porque es el tiempo de la Justicia Divina: hay que condenar en vida a tantas almas que se han creído justas y salvadas por tener un bautismo en la Iglesia. ¡Qué duro es enfrentarse a la Verdad Divina!

¿Por qué hacéis publicidad a un maldito que no sabe lo que es la vida espiritual en un alma? ¿Por qué le ponéis como ejemplo de persona que reza si no sabe elevar su mente a Dios, porque para él su dios es el demonio? ¿Por qué buscáis la foto en donde besa a un enfermo si no conoce la enfermedad de su alma? ¿Por qué permitís que os engañe con su falsa misericordia si no sabe ser misericordioso con la verdad de su alma? ¿Por qué asistís a sus celebraciones si en ellas no celebra a Cristo? ¿Por qué estáis atentos a su palabra si no sabe dar la Verdad en su boca? Porque sois llevados a la conversión a Lucifer. Os dejáis arrastrar por la tentación y no os sentís tentados. Esta es la mayor condenación que un alma puede tener.

El alma que no ve la tentación es un alma condenada en vida. Esto es lo que vemos actualmente: almas que no han caído en la cuenta de lo que es Francisco. Que leen sus escritos y les parece santidad, perfección, bondad, pura verdad. Que miran sus obras y se les cae la baba ante un hombre pecador. Los veinte quieren que todo el mundo adore a Francisco.

Y ¿dónde está el sufrimiento de Francisco? ¿Dónde está su dolor? ¿El mundo se le opone? No; el mundo lo alaba. ¿Los hombres de Iglesia lo critican? No; unos callan, otros se deshacen en elogios sobre la santidad de Francisco. Pero nadie se atreve a levantar su voz contra Francisco. Y, entonces, ¿hay que adorarlo, hay que santificarlo, porque es una persona maravillosa, porque da de comer a los pobres, porque habla de la ternura con los hombres?

¡Maldito Francisco, que quiere ir al Cielo sin Cruz!. ¿Qué valor tiene todo cuanto hace en la Iglesia sin Cruz?.

Para amar a un pobre hay que odiarse a sí mismo: «Quien es de verdad pobre de espíritu, se odia a sí mismo y ama a aquellos que lo golpean en la mejilla» (San Francisco de Asís).

Francisco se lame sus babosas palabras, se enorgullece de su mentira en la Iglesia, se alza sobre los mandamientos divinos, y se ajusta el pantalón para aparecer sensual ante los hombres. Francisco no es capaz de amar a un pobre porque no es pobre de espíritu. Es rico en su mente; es rico en su lujuria; es rico en su maldad. Y reparte dinero para condenar a las almas con la mentira de su palabra. No odia su pecado para dar la verdad a los pobres.

«Hijos, solo tienen que prestar atención a una advertencia, ahora: ¡No se desvíen de las Enseñanzas de Mi Hijo! ¡Cuestionen toda doctrina, que pueda ser presentada a ustedes y la cual profese venir de la Iglesia de Mi Hijo en la Tierra! ¡No permitan que nadie les nuble su juicio!» (Ibidem). Es hora de empezar a criticar a toda la Jerarquía que apoya a Francisco. Es hora de enfrentarse a los medios de comunicación que apoyan a Francisco, que dicen sus mentiras como una verdad. Ya no es hora de callar la Verdad. Ya es hora de presentar la verdad como es ante toda la Iglesia y todo el mundo.

Por eso, la necesidad de salir de unas estructuras de Iglesia que no valen para nada, sólo para condenar el alma al fuego del infierno. Si no se sale, no se puede decir la Verdad. Están todos como el Papa Benedicto xVI: prisioneros del demonio.

El Papa Benedicto XVI está bajo el control de Francisco, que es estar bajo el dominio de Satanás. Y este secreto de Fátima, tan escondido por la Jerarquía por su falta de fe en las palabras de la Virgen, por su pecado de decir que fue el invento de la cabeza de Sor Lucía, el Papa Benedicto XVI tiene que repararlo. Ahora es cuando cree, por los hechos que palpa. Ahora que ya no puede hacer nada, es cuando el Cielo le va a pedir ese sacrificio que expiará su pecado, y que reparará los pecados de los anteriores Papas por no saber creer con sencillez en las Palabras de Su Madre.

Francisco ha dado comienzo a los últimos tiempos en que se cumple toda profecía, en que se abren los sellos del Apocalipsis, en que la Justicia de Dios se palpa por todas partes.


3 comentarios

  1. Alejandros dice:

    Las profecías bíblicas siempre se cumplen, porque es la Palabra de Dios.
    Y ahora se está cumpliendo la 2 Tesalonicenses 2 porque Benedicto ha sido quitado de enmedio. Ya se han apoderado del trono los enemigos de la Iglesia, la masonería o milicia de Satanás en la tierra. Muy pronto suprimirán el Santo Sacrificio, predicho por Daniel 9,27, comenzando el gran cisma. El anticristo inaugurará su falsa iglesia, a la que se unirán todos los falsos creyentes, incluyendo a los cardenales y obispos que han provocado la renuncia de Benedicto.
    Será entonces cuando pongan en funcionamiento el chip de la bestia (666). De hecho ya comenzó hace tiempo la colocación en personas de lo que será en el futuro el chip o sello del anticristo, con el pretexto de controlar a los niños y saber en todo momento donde se encuentran. O para introducir todo el historial médico de cada persona.
    Aquellos que se lo dejen colocar, se condenarán, apocalipsis 14, porque será un contrato con el mismo demonio, aceptándolo como dueño y señor, y rechazando con ello el plan de salvación que nos ha ofrecido Jesucristo con su muerte y resurrección.
    Quien no se prepare ahora espiritualmente, obedeciendo a Dios, viviendo en estado de Gracia, no podrá superar la gran prueba descrita en el Catecismo de la Iglesia Universal nº. 675.
    Los católicos verdaderos seremos perseguidos porque no aceptaremos la falsa iglesia, ni nos dejaremos colocar el chip de la bestia, ni adorar su imagen. No podremos trabajar, ni tendremos cuenta bancaria, ni podremos comprar ni vender, etc…Pero salvaremos nuestras almas con la perseverancia puesta en Dios y en su doctrina.
    Despues de tres años y medio de reinado de anticristo, volverá Cristo con todos sus ejércitos celestiales, comenzando una nueva etapa solo para la humanidad obediente a Dios. El resto irán al purgatorio o al infierno a la espera del Juicio Final.
    Pero ¿quienes son los responsables de que la humanidad esté totalmente ignorante de este vital acontecimiento?
    La curia en general, porque ninguno de ellos se atreve a prevenirnos de la inminente trampa del anticristo y posterior Parusía. Asi que recemos por ellos para que se despierten y Dios les de discernimiento.

  2. Alejandros dice:

    Por supuesto el falso profeta es Francisco.
    2 Tesalonicenses 2:
    Sobre la Parusía, que nadie os engañe en modo alguno, porque antes ha de venir la apostasía y ha de aparecer el hombre de la iniquidad, el destinado a la perdición, el adversario, que se levantará contra todo lo divino y todo lo que tenga carácter religioso, HASTA LLEGAR A SENTARSE EN EL SANTUARIO DE DIOS, HACIENDOSE PASAR A SI MISMO POR DIOS.
    ¿No os acordáis que ya os dije esto cuando estuve entre vosotros?
    Vosotros sabéis qué es lo que ahora le retiene, para que se manifieste en su momento oportuno.
    Porque el ministerio de la impiedad ya está actuando. Tan sólo con que SEA QUITADO DE EN MEDIO EL QUE AHORA LE RETIENE, ENTONCES SE MANIFESTARÁ EL IMPÍO, A QUIEN EL SEÑOR DESTRUIRÁ CON EL SOPLO DE SU BOCA, Y ANIQUILARÁ CON LA MANIFESTACIÓN DE SU VENIDA.
    La venida del Impío estará señalada por el influjo de Satanás, con toda clase de milagros, señales, prodigios engañosos, y todo tipo de maldades que seducirán a los que se han de condenar por no haber aceptado el amor de la verdad que les hubiera salvado.
    Por eso Dios les envía un poder seductor que les hace creer en la mentira, para que sean condenados todos cuantos no creyeron en la verdad y prefirieron la iniquidad.

  3. Alejandros dice:

    LA VIRGEN EN LA SALETTE: ROMA PERDERA LA FE Y SE CONVERTIRA EN LA SEDE DEL ANTICRISTO.

    LA VIRGEN EN FATIMA: VIMOS A UN OBISPO DE BLANCO QUE NOS PARECIA EL PAPA, HUYENDO DE LA CIUDAD DE ROMA SEMIDESTRUIDA SORTEANDO CADAVERES DE OBISPOS Y CARDENALES Y UNOS SOLDADOS LE DISPARABAN HIRIENDOLE MORTALMENTE.
    Actualmente y para el mundo, solo existe un obispo de blanco que parece el Papa (Benedicto XVI).

    LA VIRGEN EN GARABANDAL: LOS SACERDOTES, OBISPOS Y CARDENALES VAN MUCHOS POR EL CAMINO DE LA PERDICION Y CON ELLOS LLEVAN A MUCHAS ALMAS.

    EL SEÑOR EN EL ESCORIAL: 2-07-1994 ¡AY DE AQUELLOS PASTORES QUE PREDICAN UNA DOCTRINA FRÍA Y CONFUNDIDA, MÁS LES VALIERA NO HABER NACIDO!. POR SUS FRUTOS LOS CONOCEREIS.

    LA VIRGEN EN EL ESCORIAL: 05-04-1.986. EL ANTICRISTO, HIJA MÍA, SE APODERARÁ DE ROMA. HAY MUCHOS SECUACES DEL ANTICRISTO; Y ÉL QUIERE SENTARSE EN LA SEDE. PEDID MUCHO POR MI HIJO, MI VICARIO. ES MUY PERSEGUIDO, HIJOS MÍOS; Y EL ANTICRISTO ESTÁ CERCA PARA HACERLE SUFRIR.

    JESUCRISTO A BERNABE NWOYEN EN NIGERIA: 14-01-1997. OREN, OREN MUCHO POR MI SANTA IGLESIA. OREN AUN MAS POR MI PAPA. MUY PRONTO, MI SANTO PAPA SERA SACADO DE ROMA. EL HOMBRE DEL MAL LO SACARA, Y LUEGO SERA ASESINADO. OREN POR EL. OREN PARA QUE SE MANTENGA FIRME EN SU FE.

    PROFECIAS DE LA BEATA ANA CATALIA ENMERICH: DOS PAPAS ENFRENTADOS EN ROMA.

    S. FRANCISCO DE ASIS: AL FINAL DE LOS TIEMPOS, UN PAPA SERA ELEGIDO NO CANONICAMENTE, INTENTARA DESTRUIR A LA IGLESIA.

    ARZOBISPO FULTON SHEEN: EL SATAN FORMARA UNA FALSA IGLESIA. LAS MISMAS OBJECIONES CON QUE LOS HOMBRES DEL ULTIMO SIGLO RECHAZARON LA IGLESIA, SERAN LAS RAZONES POR LAS QUE ACEPTARAN LA CONTRA-IGLESIA.

    SEGÚN ANTONIO SOCCI, ESCRITO ITALIANO, EN SU LIBRO, EL CUARTO SECRETO DE FATIMA: LA APOSTASIA ALCANZARA LA CUSPIDE DE LA IGLESIA.

    El falso profeta le abrirá paso al anticristo: el secretario de Benedicto tiene en su escudo un dragón con una lanza que le atraviesa. Apocalipsis 12: el dragón o serpiente antigua es Satanás.
    Apocalipsis 13: la otra bestia fue herida con espada y curó posteriormente.

    Feliz Pascua de Resurrección.

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