Lumen Mariae

Inicio » fariseos » La obra demoníaca de Francisco en el lavatorio de los pies

La obra demoníaca de Francisco en el lavatorio de los pies

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

998800_709627195719423_1046727452_n

«Ay cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros, porque así hicieron sus padres con los falsos profetas» (Lc 6, 26).

Muchos no han comprendido la obra de Francisco en la Iglesia y, por eso, no saben atacarlo como falso Profeta, como anticristo, como uno que ha desfigurado y anulado la doctrina de Cristo.

Muchos no saben ver las obras de Francisco como herejía y como cisma, sino que las ven como un hombre que hace el bien en la Iglesia.

Muchos no atienden a las palabras de Francisco como fuente de división en la Iglesia, sino como una nueva primavera de amor y de unidad.

Francisco nunca ha querido en la Iglesia poner la caridad, la benevolencia y la humildad de Jesús, sino que todo su plan es poner lo que él piensa que es la caridad, la benevolencia y la humildad.

Éste es el punto: Francisco no tiene fe. Luego, lo que obra en la Iglesia es su pensamiento humano, su concepción humana de Cristo y de la Iglesia.

Y, por tanto, un hombre sin fe se enfrenta a toda la Tradición de la Iglesia, a todo el Magisterio de la Iglesia, a la Verdad Revelada.

Tiene que enfrentarse de forma necesaria, inevitablemente.

Por eso, lo primero que hizo ese hombre sin fe, que es Francisco, fue lavar los pies a dos mujeres, yendo contra toda la Tradición, contra el Evangelio y contra el Magisterio de la Iglesia. Es un pecado gravísimo que anunció lo que hay en el alma de Francisco.

Y eso lo ha repetido este año, de otra manera: lavó los pies de doce discapacitados de distinta edad, sexo, raza y religión.

Es la misma obra de pecado, la misma obra herética y cismática. Es no comprender el signo del lavatorio de los pies, y comenzar a hacer sus signos, sus obras, que no pertenecen a la Iglesia.

Muchos, al ver esta obra de Francisco, la aplauden, dicen que es una cosa buena, que Francisco tiene su buena intención para realizar esto. Es el engaño en muchos.

Un Francisco arrodillado ante doce hombres que sufren, que tienen una enfermedad, porque “la única herencia que nos ha dejado Jesús: ser servidores unos de los otros, ser servidores en el amor” (Francisco, 17 de abril de 2014), es ver al demonio a los pies de cada hombre. ¡Pobres discapacitados que son atados por el demonio en la mentira de la obra de Francisco! ¡Pobres almas que se han dejado engañar por el falso gesto de un hombre, que no sabe amar a los hombres, que no sabe servir con la verdad a los hombres, que no sabe dar a los hombres el auténtico camino hacia el cielo!

Si se lee la herética homilía que Francisco pronunció ese día, entonces se ve el gran teatro de este hombre en la Iglesia. Él es el bufón del demonio para llevar a la Iglesia hacia su autodestrucción.

Jesús se arrodilló ante sus sacerdotes. Un Papa verdadero tiene que imitar las mismas obras de Cristo: hay que lavar los pies a doce sacerdotes en la Iglesia. Esta es la única Verdad. Quien no obre esta Verdad es un mentiroso en la Iglesia. Y hay que llamarlo mentiroso, engañador, falsificador, porque no es otro Cristo, no imita las obras de Cristo en la Iglesia, sino que se pone a hacer sus obras. ¡Maldito Francisco por sus obras de pecado! Hay que llamar maldito a Francisco en la Iglesia, que eso a mucha gente no le gusta. Lo entienden como una falta de respeto.

«Mas le valiera no haber nacido»: esa fue la maldición de Cristo sobre el alma de Judas. Es el misterio de la perdición, de la condenación, de la maldición. Judas buscó su maldad atacando el amor de Cristo. Por eso, es maldito. Francisco busca su maldad en la Iglesia atacando a Cristo. Por eso, es maldito. En esta sencilla Verdad mucha gente no se pone, les cuesta entender la maldad de los sacerdotes, de los Obispos en la Iglesia. Les cuesta verlos como son: como otros Judas, como hombres que ya no quieren quitar su pecado, sino que se arrastran continuamente hacia su pecado en la Iglesia, para encumbrarlo, para ponerlo como verdad.

La Jerarquía de la Iglesia está atacando lo que a Cristo le dolió tanto: a los pequeños, a los débiles, a los pobres, a los que buscan la Verdad, los que buscan el Bien Divino, a los que buscan la Voluntad de Dios en la Iglesia.

Sacerdotes y Obispos que atacan a las almas de Cristo porque proponen una nueva doctrina de Cristo, una falsa doctrina de Cristo, una falsa iglesia. Y la obran, como lo hace Francisco en ese lavatorio de los pies. Y esto es una maldición sobre toda la Iglesia: «Es imposible que no haya escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y le arrojen al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños» (Lc 17, 1)

¡Ay de los Obispos y Cardenales que usan los puestos altos de la Iglesia, no para dar buen ejemplo y enseñanza, sino para ser causa de escándalo y de destrucción a las almas, que tienen la obligación de guiarlas hacia la verdad y de ayudarlas a crecer en la vida espiritual!

Y ¿qué hacen esos personajes destructivos, como Francisco y toda su ralea de ratas? Enseñar la mentira, predicar un evangelio que no es el de Cristo, engañar con falsas palabras, con el falso ecumenismo, con la falsa fraternidad, con el falso amor a los pobres, a los mismos pobres, a la gente humilde, a la gente que confía en ellos por lo que ven exteriormente.

El mal ejemplo de la Jerarquía de la Iglesia destruye la espiritualidad de muchas buenas almas en la Iglesia. Y ¿quieren que aquí nos callemos y ocultemos esta gran oscuridad que hay en la Iglesia? ¿Quieren que tratemos a Francisco con cariñitos? Pónganse en la Verdad y déjense de ciencia ficción en la Iglesia. Llamen a cada uno por su nombre. Y si les molesta lo que aquí se escribe, se van a otro sitio a que les doren la píldora.

¡Cuánta gente quiere dulcificar, disimular el daño que Francisco está haciendo en la Iglesia! No hablan con la Verdad en sus bocas, sino con la mentira que les da el demonio a sus mentes.

Francisco hizo una obra que no hizo Cristo. Francisco ha hecho su obra, la que se ha inventado en su nueva iglesia. Y todos la aplauden como buena: «¡Ay cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros…».

Un sacerdote en la Iglesia tiene que hacer las mismas obras de Cristo. Y, entonces, es un servidor fiel de Cristo. Ha hecho lo que tenía que hacer, y nadie habla de ello como algo relevante, como una noticia que hay que destacar.

El P. Ray Kelly se puso a cantar en la Misa que celebraba para una boda. Y ¿ustedes creen que hizo la misma obra de Cristo? Cristo, en el Calvario, no cantó, no se convirtió en una estrella, no agradó a ningún hombre. Hizo lo que Su Padre quería: sufrir y morir. Y los hombres hablaban mal de él, lo insultaban, lo despreciaban. Y ése es el signo de que la predicación ha llegado a las almas.

Cristo predicó con la obra de su sufrimiento y de su muerte. Y eso trajo la conversión de los que le estaban mirando en la Cruz.

Un sacerdote, que tiene la obligación de predicar el Evangelio, de dar la misma Palabra de Dios, sin quitar ni añadir nada; que es sacerdote para obrar lo mismo que Cristo obró en el Calvario, y que se pone a cantar, no es sacerdote, no está haciendo las obras de Cristo en la Iglesia. Se ha inventado su misa, su predicación, sus obras: «No es el siervo mayor que su señor. Si me persiguieron a Mí, también a vosotros os perseguirán» (Jn 15, 20). ¿Está persiguiendo la gente a ese sacerdote por su obra de pecado en esa misa? No. Están viendo su video, su actuación y hablando maravillas de él. Su misa, en la que se puso a cantar, no es la obra de Cristo en la Iglesia. Ese sacerdote se puso por encima de su Señor, y entonces, el mundo lo ama. Su misa no da a Cristo en el Calvario. No ofrece el sufrimiento ni la muerte de Cristo. Ese sacerdote ofrece sus cantos, su música en la Misa. En la Misa hay que ofrecer a Cristo, y sólo a Cristo. ¿Qué creen que es la Santa Misa? ¿Una función de teatro? ¿Un juego de luces? ¿Un escenario bien montado? ¿Un canto al sentimiento del amor fraterno?

La gente está tan ciega que ya no sabe discernir las obras de nadie en la Iglesia. Y si no se sabe ver las obras como son, tampoco se sabe discernir las palabras de ese sacerdote o del Obispo de turno.

Es lo que pasa con Francisco. La gente no sabe atacarlo porque lo ve como un hombre bueno, que hace sus cosas en la Iglesia, que se dedica a trabajar como todo sacerdote. Y hay que dejarlo que haga sus cosas. Hay que rezar por él, hay que esperar algo de él.

Ante la obra de pecado de Francisco en la Iglesia, ¿qué quieren que se diga que Francisco es un buen hombre? ¿Quieren que se diga que Francisco tuvo un gran amor hacia esos hombres lavándoles los pies? ¿Quieren que se aplauda a Francisco y hacer una noticia sobre el lavatorio de los pies para engrandecer el pensamiento de Francisco? Esto es lo que muchas agencias de noticias hacen. Y, por tanto, no dan la verdad de lo que es Francisco. No enseñan la Verdad de lo que hizo Francisco ese día.

La herencia que nos ha dejado Cristo es Él Mismo. No hay otra herencia en la Iglesia Católica. En la nueva iglesia de Francisco, todo consiste en adular a los hombres, en darles culto a su inteligencia humana, en hacer obras humanas que gusten a todo el mundo, en dorar la píldora del amor fraterno, del amor a los hombres, porque hay que hacer un nuevo orden mundial, en la que todos los idiotas entren.

Con las falsas palabras del ecumenismo, la tolerancia y la fraternidad, se engañan a mucha gente en la Iglesia.

Muchos son ya los desviados por causa de Francisco: de sus enseñanzas, de sus obras demoníacas.

Ese lavatorio de los pies es la obra del demonio en la Iglesia. Es sólo eso. Llámenlo por su nombre. Lo demás, las bellas palabras de Francisco y de todos los demás que lo apoyan, para consolidar su herejía, son sólo eso: bellas palabras para engañar a las almas. Ese lavatorio de los pies es el odio de Francisco a la Iglesia. Su odio a Cristo. Su odio al Evangelio de Cristo. Su odio a los hombres en la Iglesia.

La Iglesia está en ruinas. Y ya ha comenzado la persecución.

«Llega la hora, y ya es llegada, en que os dispersaréis cada uno por su lado y a Mí me dejaréis solo» (Jn 16, 32).

El reinado de los que quieren destruir la Iglesia ya ha comenzado. Una nueva doctrina está en la Iglesia. Una doctrina que anula la Verdad Revelada, la Verdad como la enseñó Jesús a Sus Apóstoles; la Verdad, a la cual el Espíritu ha llevado a conocer a todas las almas fieles a Cristo en la Iglesia. Esa Verdad Inmutable, siempre la misma, que nunca cambia ni por los tiempos, ni por las edades, ni por los descubrimientos de los hombres, se está anulando con las obras de esa Jerarquía infiltrada en la Iglesia y que ha tomado todo el poder, que antes no tenía.

Es necesario destruir todas las estructuras de la Iglesia para que el Señor guíe a Su Iglesia hacia donde Él quiere. Los hombres la guían hacia donde ellos quieren.

Es necesario el Calvario para la Iglesia Católica: que muera en la Cruz, como Su Cabeza.

Es necesario que todos abandonen, de nuevo a Cristo. Es lo que vemos en estos días. La Jerarquía abandonan las obras de Cristo para dedicarse a hacer sus obras en la Iglesia.

Y eso produce que el rebaño se disperse. ¡Qué gran anarquía existe en toda la Iglesia! Gente que hace lo que le da la gana en la Iglesia, y que piensa lo que le da la gana sobre la doctrina de Cristo.

La Iglesia está en ruinas por la falta de fe de toda Su Jerarquía. Falta de Fe en Cristo y en la obra de Cristo, que es Su Iglesia. Todos entienden a Cristo y a la Iglesia según está en sus cabezas humanas. Pero nadie obra la Palabra de la Verdad porque no aman la Verdad: «El que no Me ama no guarda mis Palabras» (Jn 14, 24).

Cristo es la Verdad. Amar a Cristo es amar la Verdad, es obrar la Verdad. Pero quien no tiene en su corazón la Palabra de Dios, quien con su mente humana se pone a interpretar el Evangelio de Cristo, entonces, deja a Cristo solo en la Iglesia, abandona a Cristo, y se dedica a hacer su iglesia, su religión, su misa, su predicación, su apostolado, su lavatorio de los pies.

La Jerarquía de la Iglesia ya no cree en el Evangelio. Esta es la ruina de la Iglesia. El edificio de la Iglesia se construye con la Palabra de la Verdad, con la Palabra de Dios, con las obras de Dios. No se construye con palabras humanas, con proyectos humanos, con obras humanas.

Francisco: el tejedor de la maldad en la Iglesia. Sigue tejiendo, con sus obras maléficas, la ruina de toda la Iglesia. ¡Cuídense de ese hombre y de toda la Jerarquía que lo apoya!

Anuncios

9 comentarios

  1. josephmaryam dice:

    Él es un comunista como todos, amigo del poder, unos de los candidatos para ser Papa. Seguramente, será un sucesor de Francisco en su gobierno horizontal. Y hace su campaña política, porque ahora todos luchan por el poder.

  2. arturo eckholt dice:

    En “Las Horas de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo”, Luisa Piccarreta, en causa de Beatificación y fundadora de la espiritualidad de la Divina Voluntad, que recibía mensajes de Jesucristo, respecto al lavatorio de los pies El le dice, “… y es también Mi intención preparar en los apóstoles a todas las almas. Quiero reparar todas las obras santas, la administración de los sacramentos y especialmente todas las cosas hechas por los sacerdotes con espíritu de soberbia, vacías de espíritu divino y de desinterés. ¡ Ah, cuantas obras buenas llegan a Mí más para deshonrarme que para honrarme ! ¡ Más para hacerme sufrir que para complacerme ! Más para darme muerte que para darme vida ! Estas son las ofensas que más me entristecen… Sí, hijo mí, numera todas las ofensas más íntimas que se me hacen y con mis mismas reparaciones, repara y consuela Mi Corazón lleno de amarguras”.
    En estos tiempos apocalípticos y haciéndonos acompañar siempre con la Mamita Virgen, debemos pedir al Espíritu Santo que nos ilumine con sus siete dones para que nuestro discernimiento nos conduzca al Camino, a la Verdad y la Vida de Jesús.

    Muchas bendiciones a todos
    arturo

  3. Marita dice:

    Gal 1, 8-9
    8. Pero aun cuando nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡sea anatema!
    9. Como lo tenemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¡sea anatema!

  4. José Manuel Guerrero dice:

    Le felicito por sus comentarios Jose M. Solo añadir que lamentablemente la “masa católica” de la que usted habla, aparte de ciega, está profundamente sorda. Y los que no están ni ciegos ni sordos estan mudos. Paralizados por el temor de perder prebendas, canonjias y estatus. Hay que estar muy despojado de lo terrenal para batirse el cobre diariamente contra esta manada de hienas rabiosas que están despedazando nuestra Iglesia. Respecto al lavatorio de pies de este año, confirmar por mi parte que para Bergoglio solo es un acto polìtico y social mas con el que cebar suya ya de por sì pantagruélico ego. Acabará como la bruja de Blancanieves, riñéndole a un espejo. Y muerto de asco.

  5. Marita dice:

    Francisco no se arridilla en el momento de la Consagración, pero si se arrodilla ante los hombres para lavar pies tambien para “confesar ” pecados que son manchas que no tiene que limpiar. Es amigo de novedades para dormir a los fieles y llevarlos al infierno.

  6. Jose M dice:

    El acto de lavar los pies a esos enfermos es una hipocresia. Las obras de caridad se hacen sin que la mano derecha sepa lo que hace la izquierda. Nada impide lavar los pies tal como Cristó instituyó y que, sin buscar publicidad, y fruto del amor a Dios sobre todas las cosas, se haga luego una buena acción sin buscar pubicidad. Sinceremente, muy ciega tiene que estar la masa católica, para no darse cuenta de:

    1) la ofensa a Jesús al desvirtuar el lavatorio de piés.
    2) Lo burdo de buscar luz y taquígrafos para evidenciar lo “bueno” que es Francisco.

    Una cosa no quita la otra. Respetar el lavatorío de pies no excluye una buena acción. Pero cargarse el lavatorio de pies para “simular” una buena acción es de vergüenza.

  7. Jose M dice:

    Me equivoqué de hereje: Es Pagola el lumbreras que dijo que la nueva herejía es dar demasiada importancia como institución. No obstante, Queiruga es otro hereje de armas tomar.

  8. Jose M dice:

    Francisco no se arrodilla ante los sacerdotes, porque no cree en el sacramento del orden tal como lo concibe la Tradición. De ahí que desvirtúe el lavatorio de pies.

    Y así con todos los sacramentos. Son muy listos estos modernistas. En lugar de hacer un ataque frontal contra ellos que, incluso en el estado actual letárgico de los católicos, podría generar una reacción, se guardan las apariencias pero se les vacía de contenido. Y así todo el mundo contento.

    Y leí en un comentario en este blog que el hereje Queiruga (creo que era este el nombre que dieron) acaba de decir que la nueva herejía es dar demasiada importancia a la Iglesia como institución. Curiosamente esta panda de herejes, sacan la palabra “herejía” para fustigar a aquellos que no comulgan con su teología (sic) de la liberación. Como se dice en este blog, pronto los “tolerantes” de la teología de la liberación empezarán a excomulgar y perseguir y acusar de herejes a quienes no tragamos su basura. Poco a poco empiezan a enseñar su patita negra los amantes del “diálogo” y la “tolerancia”. Pronto veremos que su amor a la “libertad” y su “buenismo” es el mismo que el que tenían los chequistas del 36 en España, pues todos ellos beben de las mismas fuentes putrefactas.

  9. ¡URGENTE! EL QUE TENGA OÍDOS QUE ESCUCHE….. Ayer en algunas parroquias del mundo se hizo el VIACRUCIS que, según nos dijeron, es el del Papa. En verdad los textos no tenían piedad ninguna y estaban plagados de citas de la Teología de la Liberación (condenada por anteriores pontífices) e Ideología de Género, la misma que promueve el falso feminismo, el aborto y otras cosas no santas. Que pesar. Por otra parte se eliminaron de ese viacrucis jaculatorias muy importantes y no hubo compromiso con la conversión, el rechazo al pecado, y por supuesto no se reflexiono sobre nuestras culpas ante la Crucifixión y Muerte de Jesús. La culpa desapareció. ¡Increíble relativismo esta propuesta del nuevo viacrucis!

Los comentarios están cerrados.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

A %d blogueros les gusta esto: