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El tiempo de la decadencia de la Jerarquía

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Francisco no es Papa porque haya sido elegido por los Cardenales como Papa, y después se hizo hereje y, por tanto, ya no puede ser Papa. No, no es eso.

Francisco nunca ha sido Papa. No es el verdadero Papa. Los cardenales herejes eligieron a un hombre ya hereje, y lo pusieron en la Silla de Pedro, que no le corresponde. Fue todo muy bien planeado, para que exteriormente todos aceptaran a un Papa que no es Papa.

La razón por la que Francisco no es Papa es por su herejía, su vida de apostasía de la fe. Esa vida, que no es de ahora, sino que viene de muchos años atrás, le impide ser miembro de la Iglesia. Lo que hace en la Iglesia es sólo una pantomima, un cuento, su negocio, su visión política de Cristo y de la Iglesia.

Benedicto XVI es el Papa verdadero, pero no cayó en herejía, como muchos hacen creer. Se mantuvo fiel a la Verdad, con algunos errores, que le llevaron a su pecado. Él sigue siendo Papa, aunque como hombre haya renunciado. Y, por tanto, no hay posibilidad de elegir un nuevo Papa hasta que no muera. Un Papa que renuncia sigue siendo Papa a los ojos de Dios.

En consecuencia, no hay que ver a Francisco como Papa, sino como el que lo llaman Papa: es decir, Francisco no es lo que parece ser: no es Papa. Es un hombre con un falso nombre de Papa. Es un imitador del Papa. Es un falsificador del Papado. Es un payaso que se viste con una sotana blanca para entretener a las masas dentro de la Iglesia. Francisco ni siquiera es Obispo, por su pecado de apostasía de la fe. Está incapacitado para ejercer el ministerio sólo por su pecado.

Francisco es un hereje manifiesto y, por lo tanto, pierde inmediatamente toda jurisdicción. Ya no tiene poder ni sobre una diócesis, ni menos sobre toda la Iglesia.

Desde hace tiempo, en la Iglesia no se combaten a los herejes y, por eso, tenemos una Jerarquía que realmente no es de la Iglesia Católica.

Una Jerarquía que se ha acostumbrado a su herejía, a su vivir sin fe, sólo con unas ideas en sus cabezas sobre Dios, sobre la Iglesia, sobre Cristo, pero son incapaces de vivir la fe católica. Se saben la teología, pero para representar un papel en la Iglesia, un papel exterior, para que todos los llamen santos y les hagan reverencias. Pero no viven en sus corazones esa teología.

Muchos hombres andan confundidos y no ven la realidad de los acontecimientos que se están desarrollando en el Vaticano, en contra de la Voluntad de Dios.

Francisco, que todo lo confunde, que pone entre dicho la auténtica Verdad, ya la gente lo ha hecho santo. La gente hace santo a un hereje manifiesto. Y la gente ya no cae en la cuenta de lo que significa la herejía.

El pecado que pone al alma fuera de la Iglesia, por sí mismo, automáticamente, sin necesidad de que la Iglesia diga algo, es la herejía.

La herejía, y por tanto, la apostasía de la fe, no tienen parvedad de materia. O se es hereje o no se es hereje. O se cree en los dogmas o no se creen. Pero no se pueden creer a partes. No se puede tomar un trozo de la Verdad y dejar otro. Hay que creer en toda la Verdad. Y aquel que no crea en toda la verdad, ya no es de la Iglesia.

Porque la Iglesia es la Verdad Absoluta. No hay verdades relativas en Ella. En la Iglesia sólo se vive de dogmas. Y aquel que no acepte un dogma, no acepta los demás; porque todos los dogmas están unidos entre sí.

Francisco, desde que era sacerdote, ya era un hereje. Y nunca quitó su herejía, sino que ha ido creciendo en su herejía, hasta convertirse en un hombre cismático, un hombre que obra un cisma.

Francisco hasta que no fue elegido por los Cardenales, permanecía en su apostasía de la fe. Pero, una vez, en el podio, se ha convertido en un cismático, que es mucho más grave para toda la Iglesia.

Un hombre cismático es aquel que se inventa su iglesia, su religión, como jefe de esa iglesia. Actúa como líder para obrar un cisma, para apartarse de la verdadera Iglesia construyendo su iglesia.

Desde el momento en que puso su gobierno horizontal, comenzó su cisma en la Iglesia. Y a través de gestos, de sonrisas, de besos a niños, a enfermos, de palabras a todo el mundo, de obras en contra de la Verdad, ha ido consolidando ese cisma. Por eso, hace una pantomima: representa una obra ante los demás y da a cada uno lo que quiere escuchar, lo que quiere ver.

Ahora, va a dar a la Iglesia Católica lo que quiere: beatificar a Juan Pablo II. Francisco es un limpiabotas: acicala las sandalias de la gente, para que le den dinero, y le permitan seguir trabajando en su negocio en la Iglesia.

Y todavía nadie entiende que Francisco no puede beatificar, no puede canonizar a nadie, que lo que se va a producir el 27 de abril es una pantomima: Francisco dará a la Iglesia, para tener contentos a los tradicionalistas, la canonización de Juan Pablo II. Pero solo será una farsa más, entre las muchas que lleva desde hace más de un año.

Todos los días da una falsa misa. Y nadie dice nada. Nadie se da cuenta de ese hecho. Francisco no puede celebrar misa, porque es un hereje. Si celebra, hace su teatro, y da un poco de pan a la gente.

Estas cosas, la gente no las capta, porque está en la Iglesia viviendo sus verdades, pero no vive la Verdad, que es Cristo.

¿Qué ha hecho Francisco por Cristo en la Iglesia? Nada. Absolutamente nada. Todo es por sus pobres, por su popularidad, por su dinero, por caer bien a todo el mundo. Todo ha sido congraciarse con el mundo y atacar la Tradición. Nada para salvar el alma de una persona.

¿Qué sufrimientos tiene Francisco, que se sienta con arrogancia en la Silla de Pedro?

¿Qué persecuciones tiene por parte del mundo, de los hombres?

A él todo le parece bueno, feliz. El mundo lo felicita por su gobierno en la Iglesia. Los judíos están felices con él; los protestantes no caben de júbilo de tener a otro protestante como líder de la Iglesia Católica; los musulmanes aplauden la vida de lujuria de Francisco; los homosexuales han encontrado a su hombre en Francisco, un hombre que no los juzga, sino que los ama como son.

¿Dónde está el padecer con Cristo?

¿Dónde está el ser perseguido por amor a Cristo, por dar testimonio de la Verdad, que es Cristo, por enfrentarse a los hombres y al mundo por amor a Cristo?

Francisco sólo da testimonio de su verdad, la que tiene en su mente, pero es incapaz de dar una Verdad como hay que darla en la Iglesia: arriesgándose a quedarse sólo con Cristo, porque todos se oponen, todos persiguen al que es de la Verdad. Francisco no quiere ser perseguido por la gente, quiere que la gente lo aúpe más todavía en su vida de pecado.

Francisco no da a Cristo, no presenta a Cristo en medio de la Iglesia; no imita a Cristo delante de la Iglesia. Habla de muchas cosas y sólo dice lo que el pueblo quiere escuchar. Pero no se enfrenta a nadie para ponerlo entre las cuerdas e indicarle el camino de la Verdad. Él vive en su herética ternura, en sus lágrimas babosas por el hombre, en presentar a los hombres la obra de su mente humana.

Juan XXIII sufrió por su pecado, al permitir cambiar cosas que no debería haber tocado. Y hasta su muerte le pesó el nuevo concilio, que sólo trajo discordia y desunión a la Iglesia.

Pablo VI se equivocó en las reformas litúrgicas, y cuando se dio cuenta de lo que había desatado, fue cuando dijo: “el humo de Satanás se ha introducido en la Iglesia”. Se arrepintió, pero el daño ya estaba hecho. Y tuvo que cargar con ese daño hasta su muerte.

Juan Pablo II se esforzó por dar la Verdad a toda la Iglesia, y lo maniataron, le taparon la boca, lo humillaron y lo dejaron morir sin poder conseguir lo que el Señor le pedía. Toda la Jerarquía que lo rodeaba era desobediente a sus mandatos, y fue perseguido por Ella.

Benedicto XVI tuvo que sufrir el desgaste del Papado, la traición al Papa, la desobediencia de muchos en la Iglesia. Y no le dejaron acabar su Papado, sino que lo echaron afuera, lo desligaron de su misión como Papa.

Y Francisco, ¿qué cosa ha sufrido si para él todo es de color de rosa? Sólo sufre porque ve que hay muchos que no le siguen en el juego de su pensamiento humano. Sólo sufre porque ve que su idea comunista no produce el fruto que él esperaba. Sólo sufre porque no tiene toda la popularidad que busca. Francisco sólo sufre por algo humano, pero no sabe sufrir por la Verdad, por Cristo en la Iglesia.

Cristo Jesús sufrió y padeció, y en vez de hacerlo santo, los hombres lo mataron.

Esta es la señal del seguidor de Cristo: los hombres siempre persiguen a quien da a Cristo. Siempre. Cuando la Jerarquía predica un Cristo y la gente aplaude, entonces no se dio a Cristo, sino un juego de palabras sobre Cristo.

¡Cuánta confusión, cuánta ignorancia hay en la Iglesia, cuántos son los analfabetos de Cristo y de Su Iglesia!

¡Cuántos no saben discernir lo que es un sacerdote en la Iglesia!

Francisco, en un solo año ha puesto patas arriba muchas cosas que no debiera haber tocado. Y no se ha arrepentido de ninguna de ellas. No ha sufrido por su pecado, porque no ve su pecado. Y ¿qué creen que va a seguir pasando? Miedo da pensar el cambio tan radical que va a dar todo dentro de poco.

Francisco no ha sido capaz de negarse al bautismo de la niña de las mujeres lesbianas, ¿es que no saben discernir ese hecho y lo que representa para toda la Iglesia? ¿No ven ahí el cisma que ya va apareciendo por todos los lados, que ya no se encubre, ya no se oculta?

Francisco está poniendo sus simpatizantes en todos los Obispados; gente que piensa como él: en plan destructor, en plan masónico, en plan protestante. Está todo bien preparado: cambio total en la Iglesia, normas nuevas, y que todo el mundo adore a Francisco.

Francisco, ¿qué ha sufrido para ser adorado, para ser amado, para ser escuchado, para ser creído? Al Cielo nadie entra sin Cruz. Y Francisco porta una cruz sin dolor, sin sufrimiento: su cruz de la fraternidad, en la que todos se salvan porque son muy buenas personas, son santas, son justos, son hijos de Dios.

¿Qué valor tiene lo que predica Francisco sin la Cruz, sin el dolor, sin la Verdad?

¿Para qué sirve amar al hermano si no se le da la Voluntad de Dios, que siempre crucifica al hermano?

¿Qué es un amor sin la ley de Dios, sin la ley natural, sin la norma de moralidad?

Se ama al otro dándole una cruz, un camino de sufrimiento moral para su vida. Francisco se dedica a dar besos y abrazos a todo el mundo. Francisco se dedica a dar de comer, a dar dinero, a regalar biblias, que es lo que hace siempre un mal político para ganarse al pueblo. Francisco se dedica a enseñar una doctrina sin moral, sin ética, sin verdad. ¿Dónde está la Cruz que salva, la Cruz que santifica, la Cruz que lleva al Cielo por el camino estrecho?

Viene la decadencia de la Jerarquía en la Iglesia.

Se va a mostrar a toda la Iglesia una Jerarquía que se conforma, que se adapta al pensamiento de Francisco, que adula la idea comunista de Francisco.

Una Jerarquía que ya hace su campaña política dentro de la Iglesia, que ya promueve discordias y desuniones entre todos, que ya no guardan el depósito de la fe, que ya no van a celebrar sacramentos, porque han apostatado de la fe.

Buenos sacerdotes: muy pocos.

Santos sacerdotes: escasos.

Sacerdotes que se opongan a Francisco: con los dedos de una mano se pueden contar.

Todos callan, por muchos motivos, y nadie da la cara por Cristo. Todos dan la cara por sus intereses humanos en la Iglesia, por sus negocios, por sus pamplinas como hombres.

La Iglesia es un nido de avispas donde se pierde la fe. Gente dispuesta a matar almas, a llevarlas al precipicio, al abismo. Gente ciega, sorda, que no ve su maldad, su pecado, sino que ensalza su malicia por encima de toda ley divina y natural.

La gente no se da cuenta de ese personaje, que es Francisco, que lleva una sotana blanca, y que engaña a todo el mundo –no sólo a la Iglesia, también a los que no son de la Iglesia- con su palabra barata y blasfema. Un hombre que da al pueblo lo que éste quiere oír, para tener contento al pueblo, para recibir de él una caricia, un aplauso, un dinero, un poder humano.

Francisco: hombre ambicioso, hombre lujurioso, hombre de codicia infernal.

Y el pueblo se ha idiotizado porque quiere, porque le interesa, tener un hombre que no los juzga por su pecado, que no los señala por su pecado, sino que les da un consuelo en su pecado. Un hombre que los aplaude cuando pecan. Les habla de un amor tan raquítico en la Verdad, que sólo infla la mente, pero que deja vacío el corazón. Y el pueblo anda soñando con ese amor, anda ilusionado con esa patraña. Y no quiere despertar de su sueño. Pero cuando lo haga, será demasiado tarde para muchos.

Un hombre que lleva a la Iglesia al abismo del infierno con su sonrisa maquiavélica. Se ve, en esa sonrisa, que no todo es oro lo que reluce. Se ve la maldad de ese hombre, que busca una sola cosa en la Iglesia: su maldito dinero.

¿Cómo va a quitar la hambruna del mundo si no dispone de dinero? Ese pobre idiota está obsesionado en cómo conquistar los corazones de los políticos para que le den dinero. Cómo asociarse a las otras religiones para acaparar más recursos económicos. Cómo perseguir a la Iglesia, desbaratando la Tradición, para quedarse con el dinero de todos. Aquel que no quiera obedecer a Francisco, le van a quitar todo, y Francisco se repartirá la ganancia.

¿Qué creen que viene ahora a la Iglesia? ¿Rosas? ¿Alegría? ¿Felicidad? Un aguijón de maldad por parte de toda la Jerarquía, que comulga con ese idiota.

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4 comentarios

  1. Juan Pablo dice:

    Este Francisco desentona con los papas.
    San Pedro fue martirizado y asesinado.
    Pablo VI sufrió muchísimo y se dice que tenía un doble y a el lo drogaban y lo encerraban (no se si será cierto pero hay revelaciones y fotografías en ese sentido).
    Juan Pablo I, asesinado. (creo que nunca se dijo la causa de su muerte).
    Juan Pablo II, casi asesinado. El sicario era infalible tirador, pero ese día era el día de la Virgen de Fátima.
    Benedicto XVI, debe haber sufrido como Pablo VI. Muchos lo odiaban, le inventaron el Vatileaks, sus declaraciones acerca de Mahoma, etc. Solo para citar las pocas cosas que uno se entera. Terminó renunciando aunque también se habla que había sido amenazado de muerte. (y sus días aun no han terminado).
    A éstos papas no los quería el mundo.
    En cambio, y es toda una señal, a Francisco todo el mundo lo cree o le dice santo. Mundo en el peor sentido de la palabra. En el sentido que le da el Evangelio.

  2. Marita dice:

    En el libro La Verdadera Devocion al Corazon de Jesus, dictados de Jesus a Marga. Dice Jesus el 19 de marzo de 2004: Sí hija, es cierto esto que tú intuyes estos días: Es la Iglesia la que pondrá la marca en la frente y en la mano. Es la Iglesia la dispensadora de los alimentos y la que se presentara como la única salvación del hombre….Pero es la falsa Iglesia. ¿Sabes cómo se han estado preparando? Se ha estado verdaderamente preparando. Y para este momento.
    No el Papa. No los obispos Santos. No la Tradición ni mensajes del Cielo. No dones y virtudes del excelso Espiritu Santo. No Jesucristo, Dios y Hombre verdadero. No Maria Santísima, su Madre. ¡Ni rosario! ¡Ni Eucaristia!
    Reunión fraterna, plegarias falsas. Atención a los pobres y necesitados. Sí y sólo si piensan como ellos. “Ponte esta señal en la frente y te dispensaremos los alimentos” ” Unete a nosotros”. Abandona los ritos ancestrales”. ” Ven a una reunión con tus hermanos y goza de la alegría fraterna verdadera” ………….

  3. Raul Patiño dice:

    Lo que comenta Ana hace referencia a la profecía de Lasalette que dice que la iglesia estará como eclipsada -algo así como hipnotizada-.
    http://www.elcatolicismo.co

  4. ana dice:

    El problema k tenemos encima es muy grave ,porque a las personas que se les quiere abrir los ojos con la verdad estan como abducidas por este hombre. Además personas creyentes o no creyentes es increible.Y a los sacerdotes si les hablas de Francisco te tratan como si todo estuviera bien.Tiene a todo el mundo engañado.k El Señor nos ayude porque lo que nos espera va a ser tremendo.k Dios les bendiga,gracias por sus publicaciones y por ayudarnos a discernir en estos tiempos lo que hay en la Iglesia

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