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Apóstoles de los últimos tiempos

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

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La Jerarquía de la Iglesia se ha apartado de la Verdad del Evangelio. Está llena de herejías peligrosas, disfrazadas de verdades, para engañar mejor las mentes de los hombres, y de esa manera conseguir alejar de la verdadera fe a un gran número de almas.

Es una Jerarquía que engaña y aleja de la Verdad. Y esto es muy grave, porque la Jerarquía está puesta por Dios para dar la Verdad y llevar al Cielo.

Es necesario anunciar con valentía todas las verdades de la fe católica para ser Jerarquía verdadera y fieles de la Iglesia Católica.

Es necesario proclamar con fuerza el Evangelio, que nunca pasa de moda, que siempre es el mismo, para desenmascarar tanta mentira como sale de la boca de Francisco y de todos los que lo siguen.

Todos ellos no son de la Iglesia Católica. Esto hay que tenerlo muy claro. Aunque Francisco se haga pasar por Papa, sin serlo, aunque la Jerarquía siga obedeciendo a Francisco, y aunque los fieles llamen a Francisco como Papa y sigan sus enseñanzas, todos ellos no pertenecen a la Verdad, sino a la mentira, al engaño, al error, al cisma, que el mismo Francisco ha abierto en la Iglesia.

El que sigue a Cristo Jesús en su corazón tiene la obligación y el deber de oponerse a la soberbia de esos grandes y doctos, que se dicen sacerdotes y Obispos de la Iglesia Católica, y que han sido seducidos por una falsa ciencia y por la vanagloria; han desgarrado el Evangelio de Jesucristo, lo han anulado, lo han machacado, lo han triturado con sus mentes humanas, con sus filosofías, con sus teologías, marxistas y masónicas, -de corte protestante y de lazo demoniaco-, y proponen del Evangelio una interpretación racional, humana y totalmente equivocada.

Nadie, dentro de la Iglesia Católica, puede ya seguir a Francisco ni a los suyos. Es tiempo de dejar de mirar a ese hombre; es tiempo de no hacerle caso; es tiempo de tumbarlo con la Verdad del Evangelio.

Son los tiempos que San Pablo predijo en los que muchos, que pertenecen a la Iglesia Católica, que han conocido toda la Verdad, -y sólo la Verdad-, predican y enseñan unas doctrinas falsas y peregrinas, haciendo que la gente corra tras estas fábulas, estos cuentos, «para que crean en la mentira y sean condenados cuantos, no creyendo en la Verdad, se complacen en la iniquidad» (2 Ts 2, 12).

Es hora de que la verdadera Iglesia Católica siga a Jesús por el camino del desprecio del mundo y de los hombres, porque no hay otro camino para salvar y santificar las almas: el camino de la humildad, de la oración, de la penitencia, de la pobreza, de la mortificación de todos los sentidos, del silencio de la mente, de la caridad con Dios, de la unión íntima con Dios.

Es hora de iluminar el mundo, las familias, las sociedades, todo rincón del planeta, con la Luz de Cristo, porque ya nadie, dentro de la Iglesia Católica, lo está haciendo.

Francisco y los suyos, dan al mundo, dan a los hombres, lo que ellos quieren escuchar; pero son incapaces de dar la Luz de Cristo; son incapaces de dar el Evangelio como está escrito, como ha sido revelado, sino que se han inventado un nuevo evangelio: el de la fraternidad, el del diálogo, el de la alegría, el de la justicia social, el de los derechos humanos, el del comunismo. Y de esa manera, forman su nueva iglesia, produciendo un nuevo cisma dentro de Ella. Son ellos los que han iniciado el cisma dentro de la Iglesia. Ellos, que han abandonado la Verdad del Evangelio.

Cisma significa separarse de la Verdad. Y la Verdad es Una: Cristo Jesús. Y la obra de la Verdad es Una: la Iglesia Católica.

Son días de gran oscuridad y de profunda apostasía de la fe, y las almas que quieran salvarse, -en estos días-, tienen que mantenerse firmes en la fe verdadera, sin hacer caso de ninguna fábula, de ningún cuento chino, de ninguna palabra barata y blasfema, que Francisco y los suyos enseñen.

La fe verdadera es la que tiene que permanecer intangible como Luz en el corazón. Que ningún pensamiento humano, que ningún diálogo con los hombres, que ninguna obra humana, arrebate esa Fe.

El que cree en Jesús sólo tiene que tener un celo: la gloria de Jesús. Y para eso, tiene que derribar las glorias de todos los hombres, que buscan un lugar en la Iglesia para ser aclamados por el mundo. Buscan su negocio en la Iglesia, pero no la Verdad de la Vida.

Una gran infidelidad a la Gracia existe en la Jerarquía de la Iglesia. Ser infiel es un pecado contra la Fe, que no tiene parvedad de materia. Siempre se peca gravemente; siempre ese pecado exige el infierno, la condenación de la persona.

Muchos, de entre la Jerarquía, son infieles a la Verdad; porque conociendo toda la Verdad, se hacen demonios de las almas; se hacen esclavos de sus pasiones; obran la iniquidad con la malicia de su pecado.

La Jerarquía de la Iglesia no tiene excusa de pecado, porque lo poseen todo para no pecar, para combatir al mundo, para luchar contra el demonio, para quitar todo pecado. Y ¿qué hacen? ¿ a qué se dedican en la Iglesia?

A mirar el mundo, a congraciarse con el mundo, a lamer los traseros de los hombres, a darles lo que ellos quieren escuchar por sus oídos, a decirles palabras bellas para llenarlos de mentiras y de dudas sobre Cristo y Su Iglesia.

Toda la Iglesia se ha alejado del Espíritu de Cristo. Toda. Y se ha dejado seducir por el espíritu del mundo, que ha penetrado profundamente en Ella y la ha conquistado, la ha invadido totalmente. No hay parte de la Iglesia sana para Cristo. Todo está tergiversado, anulado, petrificado en la maldad de los hombres. Todo está arreglado para que se dé lo que se está dando en toda la Iglesia. Por eso, todos aplauden el pensamiento necio de un idiota que se ha creído sabio y justo en su estupidez de vida.

Francisco no tiene inteligencia espiritual: es un necio. No sabe lo que es la vida del Espíritu ni la vida de la Iglesia. Sólo da su sabiduría humana, carente de la Verdad. Sólo da lo que encuentra en su mente, lo que persigue su razón, lo que le da el demonio a su inteligencia humana.

Francisco enseña su doctrina, su espiritualidad, su opinión herética y cismática del Evangelio: eso es ser idiota. Y más idiotas son aquellos que se les cae la baba ante la enseñanza de Francisco. Más idiotas son aquellos que dicen que no encuentran nada en las palabras de Francisco contrario a la Verdad, al dogma, a la enseñanza de la Tradición y de la Iglesia.

Francisco vive su estupidez como Obispo: si no crees en Cristo, entonces ¿qué haces vestido de sacerdote y sentado en una Silla en la que no crees? Vete a tu casa, vete a hacer lo que quieras, pero no hagas el estúpido ante la Iglesia y ante el mundo.

Ha llegado el momento de ver estas realidades en la Iglesia, y no escandalizarse de la putrefacción que hay en la Iglesia.

Francisco sólo ha removido el barro, y se han levantado toda esa maldad, -escondida en los repliegues de las estructuras de la Iglesia-, para manifestarse como es: como pecado, como maldad, como hombres que viven su pecado, y que ya no lo esconden más, como lo han hecho durante 50 años.

Ahora se ve, dentro de la Iglesia, quién de la Jerarquía es verdadero, y quién un demonio. Antes, no se podía discernir con claridad. Ahora es fácil, porque hay uno, -sentado donde no debe estar-, que ha removido las aguas de la impureza, de la maldad, de la herejía, del cisma. Ahora es hora de saber quién es quién en la Iglesia.

Por eso, tiene que llegar la persecución, por parte de la misma Jerarquía que está en el poder. Son ellos los que persiguen a los que no se van a someter a sus mentes humanas, a sus ideas políticas, que quieren revestirlas de la majestad del Evangelio, pero que sólo producen turbación en las almas. Son ellos, los que enarbolando la bandera de Cristo, los que diciéndose católicos, va a perseguir a los verdaderos católicos, a los que viven, -de verdad-, la Verdad, que es Cristo, en Su Iglesia.

Ya la persecución no será como al principio de la Iglesia. Es la misma Iglesia, los que se dicen ser de la Iglesia –pero no lo son, por su pecado de herejía- la que persigue a la misma Iglesia. Esta es la gran maldad que viene corriendo, por todas partes. Y hay que abrir los ojos ante esta gran maldad.

En la Iglesia Católica no estamos de parte de una Jerarquía herética y cismática, como la que vemos en Roma y en muchas partes del mundo. Sino que en la Iglesia Católica, nos oponemos a los sacerdotes y a los Obispos que ya no quieren seguir la Verdad, porque siguen sus verdades, las que ellos se han fabricado con sus cabezas humanas.

Toda Jerarquía que no predique, que no enseñe la doctrina de Cristo, sin quitarle ni añadirle una mota, no es Jerarquía de la Iglesia; por más autoridad que quieran demostrar, por más vestidos que quieran ponerse; si no dan la Verdad, como es, no hay obediencia ni respeto a esa Jerarquía.

Esto es lo que más duele a todos, pero es la única Verdad. Todo aquel que comienza a decir herejías en la Iglesia, se sale automáticamente de la Iglesia. Y ya no es nada en la Iglesia. Ha perdido todo derecho en la Iglesia. Ya no se le puede escuchar ni atender. Por eso, hay que ir apartándose de tantos sacerdotes que ya no hacen las cosas bien en sus ministerios, que ya se ve, claramente, su pecado contra la fe en la Iglesia.

En la Iglesia no estamos para seguir la opinión de Francisco, el evangelio herético de un hombre sin alma; sino que se está para poner en el corazón la Palabra del Verbo, la Palabra de la Cruz, la Palabra que nunca pasa, que es eterna, que es fiel a Si Misma.

Hoy la humanidad se ha vuelto pagana, y tras ella corre la Iglesia para volverse igual de pagana.

Hoy todos los hombres se han convertido en víctimas de los errores, de los males, del pecado, y se dejan arrastrar por cualquier viento de falsa doctrina, de falsa ideología. Y la Iglesia es pionera en llevar a las almas hacia el error. Es por culpa de la Jerarquía de la Iglesia, que no ha guardada la Verdad, que no ha defendido la Verdad, que no ha mimado la Verdad, la causa de que todos los hombres vivan con las babas caídas ante cualquier idiota que les diga lo que sus mentes apetecen.

Hoy todos los pueblos y naciones de la tierra están inmersos, -están con el agua al cuello-, en la tiniebla de la negación práctica de Dios. No se cree en Dios y no se quiere creer en Dios. Sólo se cree en un concepto, en una idea humana sobre Dios, que ateiza a todos los pueblos. Y el culpable de esto, la Jerarquía que ya no cree en Jesús como Dios; sino que se ha inventado un falso cristo, un falso Jesús, que es un hombre, una persona humana, que se dedicó a resolver cuestiones sociales en su tiempo y que , por tanto, levantó una iglesia para eso, para lo social.

Nadie de la Jerarquía sabe ser Iglesia y sabe construir la Obra de Cristo, porque están muy atareados en construir el mundo, en luchar por los derechos de los hombres, en resolver justicias sociales, en dar de comer a los que se mueren de hambre, en buscar dinero para conseguir el aplauso de los hombres, y que digan qué buenos sacerdotes, que son del pueblo y para el pueblo, porque les resuelve sus problemas humanos.

Hoy la Jerarquía de la Iglesia se postra ante el culto del placer, del dinero, del orgullo, de la ambición, de la impureza, de la fuerza política, de las fuerzas armadas; porque quieren un mesías y una iglesia, -un reino-, de hombres y para los hombres. Han dejado de buscar el Reino de Dios, para dedicarse sólo a la añadidura.

Hay que ser discípulos fieles de Jesucristo, no de Francisco. Hay que dar testimonio de la Verdad, que es Cristo; no hay que dar testimonio de la mentira, que es Francisco. Y sólo así se hace la Iglesia Católica en estos tiempos.

No son los tiempos como antes. Ya no hay que seguir a un Papa. Ya no hay Papa. El verdadero, ha renunciado. El que se hace pasar por Papa es un hereje, un cismático. Ya no se puede mirar a ningún hombre. Ya no se puede obedecer a ningún hombre en la Iglesia.

La Jerarquía de la Iglesia ya no es cabeza de la Iglesia. Sólo aquella Jerarquía que da la verdad como es sigue siendo cabeza; pero los demás, al dar la mentira, la herejía, salen automáticamente de la Iglesia. Y ya no son cabeza, ya no son autoridad. Ya no tienen poder divino, aunque se revistan de autoridad humana.

Estamos en los últimos tiempos. Y es necesario ser apóstol de los últimos tiempos, agarrados sólo a Cristo y a Su Madre. Ellos solos hacen su ejército victorioso, porque son la Cabeza de la Iglesia: el Rey y la Reina.


12 comentarios

  1. Gog dice:

    He olvidado indicar la página: 297.

  2. Gog dice:

    Marita, le pongo dos párrafo de libro La Infiltración de Ricardo de la Cierva, ex-jesuita:

    “¿Por qué he escrito este libro? Porque a lo largo de mi vida como jesuita he visto cambiar muchas cosas hasta llegar a lo que hoy contemplo: una camada de lobos con piel de cordero que castigan a nuestros compañeros más fieles, que tienen recluidos a los mejores hombres de la Compañía utilizando su fidelidad al voto de obediencia como arma para callarlos y hacerlos a un lado, que siguiendo como jesuitas destruyen el Evangelio, la Iglesia y la Compañía. Para denunciar esto, rompo el sentido de cuerpo y de unidad tan recomendado por San Ignacio. Lo hago por un bien para la Iglesia. Y la Compañía está al servicio de la Iglesia y de Jesucristo. Además, la situación es mucho más grave que mi falta y nadie parece estar dispuesto a hacer nada. El Papa les ha llamado la atención una y otra vez y ellos siguen empecinados en su ciega tarea de rehacer la Iglesia aunque haya que destruir la actual, la que hemos recibido de Jesucristo.

    Mi propósito es informar y alertar a los colaboradores del Santo Padre Juan Pablo II en la curia vaticana, a los obispos fieles al Papa, a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, a todos los fieles que aman y quieren salvaguardar el tesoro de la fe católica. Que esta denuncia pública sirva para librar del engaño al mayor número posible de católicos”

    Publicado en 2008 por Editorial Fénix, S.L.

    Y ahora resulta que el Papa es un jesuita…

  3. Marita dice:

    Hace un año atras, el párroco de la Iglesia donde oigo Misa me preguntó que qué me parecía el nuevo Papa, yo inmediatamente le respondí que Bergoglio no me gustaba en lo absoluto. A él pareció algo graciosa mi respuesta y me dijo que no me preocupara porque Francisco es así debido a que posee un carisma jesuita. ¿Que le parece Gog ? Muchos sacerdotes piensan así! Que dolor, en el declive que esta nuestra Iglesia, no hay descernimiento, solo miran lo exterior y asi estan contentos.

  4. Gog dice:

    Estoy de acuerdo, josephmaryam. Mi comentario fue porque la Compañía no está siendo desprestigiada ahora por Francisco, sino que su desprestigio ya viene de lejos y son muchos los que incluso ganan a Francisco en su apostasía de la Fe, sólo que no están en posición tan alta y no se ven tanto, pero haberlos haylos. Por eso entiendo que Francisco no sería la causa sino la consecuencia de la deriva que tomaron los jesuítas (muchos de ellos) a partir del Vaticano II. Y por más que Pablo VI los llamó al orden no le hicieron caso. ¡Cómo está el patio! Ignorante de mí, vuelvo a la Iglesia después de treinta años y me encuentro con esto. Cuanto más miro y más aprendo, peor me siento. Pero pensándolo bien, seguramente si yo me hubiera dado cuenta de estos cambios, así como estaba completamente ajena a ellos, no habría vuelto nunca. Doy gracias a Dios porque estoy aquí y vea lo que vea no pienso marcharme. Saludos.

  5. Aldo dice:

    Queridos lumen Mariae

    Alguien con mucha sabiduría dijo “en tiempos revolucionarios Dios pesca almas con anzuelo, y en tiempos de gobiernos católicos pesca con redes”.
    Al fenómeno de autodemolición que tiene su origen en sacrificar de la Veritas (sagrada) por una Cáritas mal entendida, masona y humanista podemos llamarlo la última revolución, y ahí como siempre Dios y su Espíritu Santo pescará en la Iglesia discente más que en la corrupta del Vaticano.

    Si bien lo miramos “la discente” aportó más santos al mundo que la Iglesia jerárquica y romana con sus papas, o sea que nos toca rogar al cielo ser peces y tragarnos el anzuelo que Dios nos lanza a cada uno de nosotros que soñamos la Iglesia Mater y Magister de antaño, pura y defendiendo la Verdad inmutable y sagrada bajada del Cielo. Hoy más que nunca tenemos a disposición miles de libros y blogs gracias a Internet que nos permiten encontrar nuevamente la Verdad que viene distorsionada y cubierta de herejías desde el Vat II sin ninguna duda.
    Francisco es el pecado sin caretas con su falsa doctrina pobrista y pseudo comunista. En fin quiera Dios y el Espíritu Santo que nos ilumine a cada uno de “la disciente” para aportar algo en esta nube tan negra que se cierne sobre nosotros, católicos pecadores de a pié y la Jerarquía incluido este pseudo antipapa y sus dóciles y acomodaticios cardenales. Por mi parte de la cantera de más de 16.000 santos y religiosos que están en el cielo seguiré sacando verdades para defendernos de las que profiere Francisco.

    Aldo
    Pd. Es gravísimo lo que ocurre en el catolicismo, pero “Dios no se muda”, y actúa, vaya si actúa.
    Pd1 estámos obligados al “Agere contra” (contra corriente del mundo ) ignaciano y a pedir de rodillas la a Dios la “Magis” (lo excelso del E. Santo) para ver claro y modestamente dar testimonio ante tanta opinión aduladora del mundo a Francisco.

    • josephmaryam dice:

      Cualquier sacerdote que enseñe una verdad, pero que no se una a los Papas (Juan xXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan PAblo II, Benedicto XVI), no enseña en la Iglesia nada. Cuanta gente hay en internet que enseñan muchas verdades, pero que no defienden al Papado. No hacen nada en la Iglesia, sino que crean más división. El Papa es el que enseña la Verdad en la Iglesia. Y toda aquella Jerarquía que no obedezca al Papa, sino que intente poner su ideología en contra del Papa, aunque sea verdadera, no es la Verdad. Esto es lo que muchos no entienden. Y entonces caen en el lefebrismo, en el sedevacantismo y en otras tantas estupideces, amparados en su verdad. El Papa es el dulce cristo en la Tierra. Lo demás es cuento chino.
      Un Francisco que enseña herejías, es claro que no es Papa y, por tanto, hay que buscar la Verdad en los anteriores Papas, no en los sacerdotes o teólogos.

  6. Gog dice:

    Pues a mí me parece que Francisco es un “digno” hijo de la Compañía que ya no es la que fundó S. Ignacio. Son la vanguardia, el buque insignia de la demolición de la Iglesia, con la infiltración comunista que tienen desde los años 60. Una buena aproximación a este desastre es el libro de Ricardo de la Cierva, La Infiltración. La Teología de la Liberación se ha extendido también a Asia, y ahora se aplaude a sus padres en las más altas instancias vaticanas. http://www.youtube.com/watch?v=3IY1JwjzLv4

    • josephmaryam dice:

      Ni la Compañía ni las demás órdenes en la Iglesia son lo que fueron en sus tiempos, pero el problema no son las órdenes, sino los miembros, que han perdido el Espíritu para el cual se fundaron. La Compañía de Jesús fue fundada para hacer soldados de Cristo, pero se ha convertido en otra cosa. Los que ahora son de la Compañía no son de la Iglesia Católica porque se han apartado de la fe y, por tanto, tampoco son hijos de la Compañía. Francisco no pertenece al Espíritu de San Ignacio; por eso, el problema no está en eso, sino en lo que ya se apuntó. Todo aquel sacerdote que peca contra la fe se aparta de la Iglesia y comienza a hacer su iglesia, su compañía, su religión, lo que sea. Este problema, el de la apostasía de le fe, reviste a la Iglesia y a las órdenes de una vestidura que no le pertenece, y la gente descarga contra la Compañía o contra la Iglesia, y se equivoca. Hay que ir en contra de esos sacerdotes – no contra la Compañía ni contra la Iglesia- que ya no son de la Iglesia por su pecado, pero que permanecen en Ella, inventándose otra iglesia, otra orden, otra religión dentro de Ella.

  7. aldo dice:

    No puede Francisco hacernos olvidar esta grandeza sin duda obra del Espíritu Santo.

    Abramos la historia, no del papado sino de los jesuitas ¿quien los tuviera ahora? no este saltimabanqui que deshonra la Orden

    (1) Entre las mas bellas glorias de la Francia, se cuentan, según creo, á Corneille, Racine, Moliere, La Fontaine, Bossuet, Fenelon, Bourdaloue, Conde, Tirenne, Descartes y Pascal; de estos once hombres célebres, siete fueron discípulos de los Jesuitas… Seamos imparciales y hallaremos los caracteres del genio teológico en Suarez y Vasquez, á quienes Benedicto XIV llamó las dos antorchas de la teología, “dúo luminaria theologia”. en Belarmino y de Lugo; el genio de la elocuencia sagrada en Segnerl, en Bourdaloue, del cual decía Bossuet: Este hombre será eternamente nuestro maestro: en fin el genio de la ciencia en Petau, Sirmond. Kircher, Clavlus, Gaubll, Grimaldl…
    El número de los escritores Jesuitas pasa de doce mil; recordamos empero con preferencia los ochocientos mártires, y nuestros ocho mil misioneros, cuyos asiduos y celosos trabajos en pro de los salvajes é infieles extinguieron una vida tan preciosa ante el Señor, y aquellos padres, aquellos hermanos venerados y queridos que ha canonizado la Iglesia, colocándolos solemnemente en los altares.»
    (1) (R. P. de Ravignan , De la existencia y del Instituto de los Jesuítas.)

    Nosotros los católicos somos parte de la Iglesia Disciente, no del Papado -Magisterio y en la primera sopló el Espíritu Santo regalándonos esta otrora hermosa orden hoy tan desprestigiada por Francisco.
    Aldo
    Gracias Joshepmaryan seguiremos aportando la historia que también nos hace resistir tantas infamias realizadas ante el divino rostro del Señor.

    • josephmaryam dice:

      La Iglesia discente es la que aprende del Papa a ser Iglesia; no la que aprende de los teólogos o sacerdotes lo que es la Iglesia. Una Jerarquía que no obedece al Papa no enseña nada a la Iglesia y los fieles no tienen que aprender nada de Ella. Es lo que vemos ahora. Con Juan XXIII, con Pablo VI, con Juan Pablo II, con Benedicto XVI, la Iglesia discente aprendía la Verdad del Papa y de la Jerarquía que se sometía al Papa. Pero con Francisco, los fieles son llevados a las aguas de la corrupción y de la impureza por medio de la misma Jerarquía. Y el problema no es de los Jesuitas o de otra cualquiera orden; el problema de Francisco es su pecado de desobediencia al Papado, cuando era Obispo y Cardenal. Ahora, recoge los frutos de esa desobediencia y los pone por obra, arrogándose una autoridad que Dios no le ha dado.
      A los Papas anteriores hay que amarlos porque han dado la Voz de Cristo en la Iglesia, han sido el dulce Cristo en la tierra. Pero a Francisco hay que odiarlo, no porque sea jesuita, sino porque no es Iglesia, no pertenece a la Iglesia Católica por su pecado en contra de la fe católica. Y lo que obra, desde hace más de un año en el podio, al cual se ha subido, es una pantomima, un burdo teatro, una obra que se dedica a socavar, día tras día, la Palabra de Dios y la Tradición en toda la Iglesia. Y muchos no han comprendido esta burla de Francisco desde la Silla de Pedro.

  8. ana dice:

    ad”.

    30. “Yo dirijo una apremiante llamada a la tierra; llamo a los verdaderos discípulos de Dios que vive y reina en los cielos; llamo a los verdaderos imitadores de Cristo hecho Hombre, el único y verdadero Salvador de los hombres; llamo a mis hijos, a mis verdaderos devotos a los que se me han consagrado a fin de que los conduzca a mi divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en mis brazos, los que han vivido de Mi Espíritu; finalmente llamo a los Apóstoles de los últimos tiempos, los fieles discípulos de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento y desconocidos del mundo. Ya es hora que salgan y vengan a iluminar la tierra. Id y mostraos como mis hijos queridos, Yo estoy con vosotros y en vosotros con tal que vuestra fe sea la luz que os ilumine en estos días de infortunio. Que vuestro celo os haga hambrientos de la gloria de Dios y de la honra de Jesucristo. Pelead, hijos de la luz, vosotros, pequeño número que ahí veis; pues he ahí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines”.

  9. ana dice:

    Sera ahora cuando salgan Los Apostoles nombrados en las profecias de La Salette,ese ejercito qu e La Virgen nombra.

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