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El show del falso cristo en la Iglesia

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El Reino de la Paz

El P. Joan Enric Reverte, celebrando una Misa Rock en la cathedral del Tarragona, el 8 de abril del 2010

El P. Joan Enric Reverte, celebrando una Misa Rock en la cathedral del Tarragona, el 8 de abril del 2010

El show de Francisco y su gobierno es poner a la Iglesia en una cosa: el amor al mundo.

Ellos buscan la justicia social, los derechos de los hombres y el dinero para paliar el hambre del mundo.

Y eso lo presentan a toda la Iglesia en el Nombre Sagrado de Jesús, poniendo a Jesús como el camino para dar a la Iglesia el amor al mundo.

Cuando esos impostores hablan es para alejar a las almas de Jesús, de Su Palabra, de Su Evangelio, de su doctrina.

Ellos hacen una iglesia que no es el Cuerpo de Jesús, porque hablan las palabras de los hombres, que no son la Carne de Cristo.

La Palabra de Dios es la Carne de Dios. Y Su Carne es Su Cuerpo; y Su Cuerpo es Su Iglesia. Quien habla palabras humanas en la Iglesia obra su propia iglesia dentro de la Iglesia. Porque la Iglesia se construye dando la Palabra del Verbo a las almas. Y esa Palabra es la que Obra la Iglesia en cada alma.

Las palabras de los hombres son la carne de los hombres. Pero la Carne de Cristo es Espíritu. La carne de los hombres es sólo carne, que no sirve para nada, que no aprovecha en nada.

Esos impostores, que se exhiben con trajes eclesiásticos, que dicen ser de la Iglesia Católica, no adoran la Palabra de Dios, sino que hacen culto a sus pensamientos humanos y a sus palabras. Y quieren abrazar, e intentan controlar, el mundo de la política, de la economía, de la cultura, de las ciencias humanas, para poner en la Iglesia la abominación de la desolación.

Un falso cristo se ha originado -con la elección de Francisco- dentro de la Iglesia.

Un falso cristo, que se dedica a dialogar con todos los hombres del mundo; los alaba, los ensalza, los protege, les abre caminos para que se sientan acogidos. Pero ese falso cristo odia la Tradición de la Iglesia, no puede transmitir lo que nunca ha recibido de los Santos de la Iglesia, porque siempre ha dado lo que hay en su inteligencia humana.

Un verdadero Apóstol transmite el don inicial, que viene del Señor: “Os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí” (1 Co 15, 3). Y ese don inicial es la Verdad, conservada en los corazones de toda la Tradición. Una Verdad que nunca pasa, que siempre es la misma, porque dice San Pablo: “Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros” (2 Tm 1, 14).

Bautizo de la niña de dos lesbianas en la Iglesia Católica. Estas dos lesbianas y el clero que aplaudió son apóstatas. No son católicos, son de la iglesia de Francisco. Y la niña no ha recibido ningún Bautismo, por la apostasía del clero, que le impide dar los Sacramentos.

Bautizo de la niña de dos lesbianas en la Iglesia Católica. Estas dos lesbianas y el clero que aplaudió son apóstatas. No son católicos, son de la iglesia de Francisco. Y la niña no ha recibido ningún Bautismo, por la apostasía del clero, que le impide dar los Sacramentos.

Francisco, el falso cristo, que no conserva, en su corazón el depósito de la fe, sino que da a toda la Iglesia lo que concibe en su negro pensamiento humano. Francisco odia a la Iglesia porque odia la Tradición de la Iglesia, la Verdad que viene por esa Tradición.

Un falso cristo, que así mismo se llama Obispo de Roma, porque se niega a llamarse Papa. ¡Nunca entendió el Papado! Pero quiso subirse a ese podio para hacer la obra del mismo Judas en la Iglesia. Judas no fue llamado por el Señor para ser Apóstol; pero su terquedad, su egoísmo, su idea humana del Mesías, le llevó a una vocación que no era la suya –vocación humana; con un llamado humano, no divino- , y se perdió en esa vocación.

Francisco no ha sido llamado a la Silla de Pedro; pero la ha buscado tantos años, que ahora se la han dado para que calle su boca. Y, por eso, se pierde sentado en ese podio. Y no ve el camino en ese podio. Le pasa como a Judas: ve su pecado, pero no se arrepiente de su pecado. Y terminará como Judas: en un charco de sangre.

Un hombre que se cree inteligente, y que sólo ha demostrado su gran ignorancia de la vida espiritual y de la vida de la Iglesia. No sabe lo que es un alma, porque no conoce su alma.

Ese falso cristo ya tiene imitadores en la Jerarquía de la Iglesia. Muchos sacerdotes son de Francisco. No porque sigan su estúpido pensamiento humano, sino porque viven lo mismo que vive ese idiota.

Desde el año 1998 se inició el falso Cristo y la falsa Iglesia, pero de manera oculta, hasta que llegara el tiempo de manifestarlo. Ese año es el año de la Bestia; el año que comienza el reinado de la Bestia en la Iglesia.

Un falso cristo que divide toda la Iglesia. Divide la Verdad de la Iglesia. Divide el Amor en la Iglesia. Divide la Vida de la Iglesia.

Cuando se divide la Verdad, se anulan todos los dogmas, todas las Verdades Absolutas. Y cae toda ley divina.

Cuando se divide el Amor, se anulan todas las obras de la Gracia, y se exaltan los apostolados de los hombres. Y cae toda santidad de vida.

Cuando se divide la Vida, el pecado se hace una virtud, un derecho, una obligación. Y cae toda Fe en Cristo y en Su Iglesia.

Francisco, desde que se sentó en la Silla de Pedro, está llevando a la Iglesia hacia las aguas del protestantismo y del comunismo: amor al pecado y amor al dinero. Amor a la vida social y amor a la vida de los hombres. Amor a la ignorancia de la Verdad y amor a la grandeza del pensamiento humano. Amores que pasan, amores que se desinflan, amores bastardos, amores que sólo dan obras humanas y consuelos materiales a la vida. Pero que son incapaces de dar la Vida del Amor Divino en las almas.
Francisco da a las almas sólo un lenguaje humano, cargado de mentiras, de errores, de enseñanzas, que gustan a los oídos de los hombres, pero que no son conocimiento para sus vidas, no son sustancia para sus almas ni vida para sus corazones.

La gente se llena de palabras huecas, baratas, inútiles, que dejan en sus corazones un gran vacío. El vacío de la muerte; el vacío del dolor; el vacío de la ignorancia. No son palabras para vivir, ni para sufrir por amor, ni para discernir la Verdad, sino para estar contentos un tiempo, ser felices con las modas y los tiempos de los hombres, y decir qué bueno es ese hombre cuando habla. Pero, después, la misma persona siente el vacío del corazón, cuando la mente se ha olvidado de esas palabras.

Francisco habla al sentimiento del hombre, pero no a su corazón. No sabe lo que es el lenguaje del corazón, porque –ése lenguaje- no se habla con palabras buscadas en la razón, sino dichas por el Espíritu. Y eso Francisco no sabe hacerlo, porque su corazón está cerrado a la enseñanza del Espíritu.

Francisco es un hombre sin Espíritu; es decir, un hombre que rodea su mente, que da vueltas a su mente, y habla con su mente en su boca.

Francisco no puede dar, con su boca, la Verdad, porque ha negado la Verdad.

Un hombre que no cree en la Verdad de la Santísima Trinidad, que no cree en la Verdad de la Divinidad de Jesús, que no cree en la Obra de la Redención, es un hombre sin Verdad. Un hombre mentiroso, que engaña con cada palabra, con cada gesto, con cada sonrisa, con cada obra que realiza en la Iglesia.

Un hombre del mundo, que ama el mundo, y que lleva a toda la Iglesia hacia el amor al mundo.

Un hombre que se inclina hacia los hombres para besarles el trasero, pero que no es capaz de arrodillarse ante Dios, porque ya no cree en Dios. Sólo cree en el concepto que su mente ha alcanzado de Dios.

Un hombre que ha puesto en el gobierno de su iglesia a sus amigos; es decir, a los que viven y obran como él: amigos que viven en el pecado y que obran el pecado a la vista de todos.

Un hombre que da culto a muchos dioses; que se sienta con los judíos para esperar –con ellos- la venida del Mesías; que platica con los masones para alcanzar el orgullo de ser mejor que todos los hombres; que ama a los musulmanes para pasar su vida colgado de la lujuria en su carne; que da voces a los protestantes y los llama hermanos del pecado, hermanos del error, hermanos de la herejía, haciendo de su alma una fortaleza del pecado; que idolatra a los pobres, produciendo en su corazón la negrura de las blasfemia al Espíritu Santo.

Un hombre que sólo dialoga con los hombres, pero que no sabe escuchar la Voz de Dios en lo más íntimo de corazón, porque ya no tiene corazón. Ya vive sin corazón. Sólo vive con el deseo de ser hombre entre los hombres.

Sacerdote católico y pastora protestante en una misa en Alemania.

Sacerdote católico y pastora protestante en una misa en Alemania.

El cisma anunciado ha tomado su lugar y se ve rápido. Sólo se puede amar a un Dios. Y esta es la fe que muchos católicos ya no tienen. Ya creen en muchos dioses, ya abrazan a muchos hombres en sus ritos satánicos, ya adoran a otros dioses en la misma Iglesia Católica.

El único camino hacia el Padre es a través de Jesús. Pero Jesús es el Único Hijo, el Unigénito, que ha engendrado el Padre. Como esto, tampoco ya se cree, entonces no es posible salvarse para muchos católicos.

Cuando Jesús sólo es una persona humana, entonces la condenación de muchos es verdadera, cierta, sin posibilidad de misericordia.

Para salvar al hombre Jesús necesita que el hombre crea en Él como Unigénito del Padre. Pero su Dios es muchos, entonces no hay salvación posible.

Francisco y los suyos buscan las campañas políticas, dentro de la Iglesia, promueven los derechos humanos en el Apostolado de la Iglesia, y ofrecen la justicia social como substituto de la Palabra de Dios. Y, entonces, Francisco y los suyos niegan a Cristo, anulan a Cristo, y se inventan un falso cristo dentro de la Iglesia. Mayor oscuridad no puede tener la Iglesia. Mayor negrura no puede verse. Mayor blasfemia no puede darse.

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7 comentarios

  1. Gog dice:

    En el caso de fecundaciones a mujeres solas que desean ser madres sin “soportar” a ningún hombre y privan a los hijos de padre y de toda la familia paterna, si luego piden el bautismo para la criatura ¿sería válido o no?

    Hay que tener en cuenta que los sacerdotes están sometidos a mucha presión por parte de los fieles y muchos ceden, por ejemplo en bautizar a esos niños (probeta o no probeta, pero por inseminación artificial) en aceptar por padrinos de bautismo a pareja de homosexuales. A las preguntas de los fieles dicen que el DIU (claramente un método abortivo) no es pecado, que la fecundación in vitro también está aceptada por la Iglesia, porque “no somos retrógrados y vamos con la ciencia y los tiempos”… Se quiere que la gente se sienta bien y llene los templos porque están asustados de que se vayan vaciando y lo viven como un fracaso personal. Algunos dan lástima.

    • josephmaryam dice:

      El problema para negar un sacramento siempre está en la fe de la persona, no en su pecado.
      El pecado de tener un hijo de inseminación artificial no anula la fe, sino que la debilita; pero el sacerdote no sólo tiene que ver este pecado, sino que tiene que preguntar a la persona por su fe. Si encuentra pecados contra la fe en esa persona, entonces tiene que negarse al Sacramento. Una persona que acepta ser madre sin varón, su fe o es débil o es nula. Hay que discernir si es nula para negar el Sacramento. No hay que fijarse sólo en el pecado de tener un hijo probeta. Como los sacerdotes no van más allá, entonces ellos se hacen culpables del pecado y pueden obrar un Sacramento nulo, por su pecado de ignorancia culpable, al no investigar la fe de esa persona. Ya no pecan contra la fe, sino contra la caridad. Y, entonces, van en contra de muchas virtudes, y ponen en camino de condenación a esa mujer, que pidió el Bautismo y al hijo que engendró, porque no hubo Bautismo válido.
      Los sacerdotes tienen mucha culpa porque no hace bien su trabajo, que es el de discernir la fe de un alma. Si ellos mismos no viven su fe católica, entonces no saben enseñar la fe católica a nadie, y se inventan su iglesia, su sacerdocio, y después, engañan a muchas almas haciendo creer que bautizan y, en realidad, no bautizaron.
      Por eso, busquen buenos sacerdotes, que les importe su sacerdocio, que sean otros Cristo, no que se dejen llevar por las políticas, por las justicias sociales, por los derechos humanos.
      Se trata de construir la Iglesia en la Verdad, que es Cristo; no de hacer una iglesia según le parece a los hombres en sus mentes humanas.
      En la Iglesia poseemos toda la Verdad. Y aquel que no fortalezca su fe en la Verdad, entonces tiene mayor pecado, y más almas lleva a la condenación en sus obras. Cuanto más conocimiento de la Verdad se tiene, mayor infierno o purgatorio se merece. No hay excusa de pecado para un sacerdote que no hace bien su trabajo, porque el sacerdote posee toda la Verdad para discernir los casos, las almas, la diferentes circunstancias de la vida.

  2. Marita dice:

    Si, ciertamente han incurrido en un horrible sacrilegio montando un show de bautizo. Pero es que ademas las dos lesbianas y los medicos incurrieron en otro pecado condenado por la Iglesia catolica: “la fertilizacion asistida”.
    Que se lean DIGNITAS PERSONÆ Y DONUM VITAE .

  3. María dice:

    Muchas gracias. Dios le bendiga.

  4. María dice:

    En el caso de un hijo nacido por el pecado de adulterio y cuyos progenitores quieren bautizarlo sin haber dejado ese pecado pregunto:

    1- ¿Se debe proceder a dicho sacramento?

    2- En caso de que sea bautizado por un sacerdote católico, ¿queda realmente bautizado el hijo?

    Gracias.

    • josephmaryam dice:

      Los pecados de los padres que no son contra la fe no anulan el pedir el Sacramento y, por tanto, el hijo queda bautizado, porque los papas siguen teniendo la fe católica, la fe teológica, aunque sea débil, aunque, en la práctica, no obren esa fe.
      Hay que discernir sólo si esos papas, que están en adulterio han cometido algún pecado contra la fe.
      Sólo los pecados de los papás que vayan en contra de las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, les impide pedir el Sacramento y, por tanto, el sacerdote no puede bautizarlos, sin caer en herejía.
      Dos lesbianas que se unen en matrimonio no pueden pedir el Sacramento porque cometen un pecado contra la fe. Ya perdieron la fe.
      Dos adúlteros no cometen ese pecado contra le fe, sino contra los mandamientos de la ley de Dios, que no anula la fe. Disminuye la fe, pero no la quita.

  5. Juan Pablo dice:

    Seguro que el “papa” Francisco está contento con el arzobispo de Córdoba, Argentina, Ñañez (que lo único que sabe hacer es ñañerías) al autorizar el bautismo de una “hija” de lesbianas en la Catedral de Córdoba. Ellas se besan en la boca en la catedral, pero “quien soy yo para juzgar”, no?

    http://statveritasblog.blogspot.com.ar/2014/04/bautizaron-umma-la-ahijada-de-la.html

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