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Francisco no lucha en la Iglesia por salvar un alma, sino para condenarlas al infierno

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Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

Los besos impuros de Francisco; su falta de castidad; su temerario amor por los hombres.

Los besos impuros de Francisco; su falta de castidad; su temerario amor por los hombres. Ver Original

“Sólo Él salva, no nuestra observancia de los preceptos” (Francisco, 24 de marzo 2014).

Esta es la última babosidad de ese infeliz, donde demuestra que es un inculto en la vida espiritual y un hereje desde la Silla de Pedro.

Francisco no comprende el Evangelio del día, porque no sabe leerlo con humildad. Lo lee con su soberbia mente, con sus ideas brillantes, con su filosofía laicista; pero no es capaz de leerlo con el corazón. Tampoco sabe lo que es el corazón, porque sólo se dedica a llorar por su estúpida vida.

Había muchas viudas y muchos leprosos cuando Dios castigó a Su Pueblo, en el tiempo del Profeta Elías, -un castigo ejemplar, provocando la muerte de muchos por falta de comida- , y sólo Elías fue enviado a una viuda. Las demás, Dios no movió un dedo por ellas. Y, en el tiempo del Profeta Eliseo, sólo a un leproso fue enviado el Profeta para curarlo. Los demás, se quedaron con sus enfermedades, porque Dios no sana a nadie de su enfermedad (cf. Lc 4, 25). Y la enseñanza del Evangelio es que esta viuda y este leproso dejaron su soberbia para aceptar la Palabra de Dios. Eran humildes de corazón y, por eso, el Señor les concedió lo material que necesitaban en sus vidas. A los demás, que se mueran de hambre y con sus enfermedades.

Esto es lo que no enseña Francisco. Francisco enseña su ilustre cabeza: “Los leprosos y las viudas en aquel tiempo eran marginados” (Ibidem). Este es el negocio de Francisco en la Iglesia: lo social, la marginación, los problemas de los hombres. ¡Cuánto le gusta ser cura de pueblo barato!

Los leprosos y las viudas, en aquel tiempo, eran leprosos y viudas. Francisco: no te inventes la historia.

Naamán no era ningún marginado. Era “jefe del ejército del rey de Siria, gozaba el favor de su señor y era tenido en mucha estima” (2 Rey 5, 1). Pero, ¿dónde está la marginación si pertenecía a la nobleza, a la clase alta, al gobierno, era un militar?

Francisco: idiota; Francisco: estúpido; Francisco: un necio que no sabe leer la Sagrada Escritura con sencillez. Y se inventa su predicación, su homilía herética.

¿Y la viuda de sarepta, la pagana, en la que el Señor demostró su poder con dos milagros? ¿Hizo esos dos milagros porque era una marginada social o porque, en su paganismo, era una mujer de fe?

¿Qué declara Jesús de esta viuda? «a ninguna de ellas fue enviado sino a Sarepta de Sidón, a una mujer viuda» (Lc 4, 26) Jesús está diciendo que el Padre envió a Su Profeta para llamar a los gentiles a la verdadera fe. Esa viuda representa la vocación de los gentiles a la fe en el Mesías. Los dos milagros que el Señor obra son por la fe de esa mujer en el Mesías. ¿Dónde está la maldita marginación de que habla Francisco?

Francisco: idiota. ¡No sabes leer el Evangelio con el corazón, sino sólo con tu estúpida mente!

Y, claro, tiene que decir su herejía: “los nazarenos no aceptan a Jesús porque estaban tan seguros en su ‘fe’, tan seguros en su observancia de los mandamientos, que no tenían necesidad de otra salvación” (Ibidem). Francisco, ¿acaso no sabes que una cosa es la fe, otra los mandamientos de Dios, otro los preceptos humanos, y otra la soberbia?

Los nazarenos no aceptan a Jesús porque no creen en Jesús, porque no tienen fe en el Mesías. Y los nazarenos, porque no creen, tampoco cumplen los mandamientos de Dios; sino sus reglas humanas, sus preceptos humanos. Los nazarenos no estaban seguros de la observancia de los mandamientos divinos, sino de sus preceptos humanos. ¡Eran soberbios y fariseos!

Y, entonces, Francisco cae en su gran babosidad: “Es el drama de la observancia de los mandamientos sin fe: ‘Yo me salvo solo, porque voy a la sinagoga todos los sábados, trato de obedecer a los mandamientos, ¡pero que éste no venga a decirme que eran mejor que yo aquel leproso y aquella viuda!’” (Ibidem)

Francisco: ¡no es el drama de la observancia de los mandamientos sin fe! ¡Si no los cumplen!

Francisco: ¡es el drama de observar los preceptos humanos, y sólo los preceptos humanos! ¡Y eso es lo que impide la fe en Jesús! ¡Sólo eso! ¡Y eso se llama soberbia!

Y esa soberbia de los nazarenos era la misma que tenían Naamán y la viuda. ¡La misma! Pero Naamán y la viuda, en su soberbia, eran abiertos a la Palabra de Dios. Los nazarenos estaban, en su soberbia, cerrados a la Palabra de Dios.

Naamán y la viuda tenían un corazón abierto a Dios; los nazarenos: cerrados a Dios.

Y, como a Francisco le trae sin cuidado todo esto, tiene que terminar diciendo su herejía: “Y Jesús nos dice: ‘Pero, mira, si tú no te marginas, no te sientes en el margen, no tendrás salvación’. Ésta es la humildad, el camino de la humildad: sentirse tan marginados que tenemos necesidad de la salvación del Señor. Sólo Él salva, no nuestra observancia de los preceptos”. (Ibidem)

¿Ven la necedad de este hombre en la vida espiritual? Llama humildad a marginarse, a sentirse en el margen. Y la humildad es abrir el corazón a la Verdad del Evangelio. No tiene nada que ver con el comunismo de la marginación.

A Francisco sólo le interesa su estúpida vida social en la Iglesia. Es un político que se viste de cura para que los demás lo aplaudan, porque da de comer a los pobres, a los marginados; porque se apiada de sus estómagos.

¿Cuándo van a comprender que la palabra de Francisco es sin autoridad en la Iglesia?

Es una palabra que no está revestida del Poder Divino, de la Autoridad Divina y, por tanto, Francisco no enseña a Dios en la Iglesia. Francisco no habla como el representante de Cristo. Y ¿por qué? Porque no dice las Palabras de Cristo en la Iglesia. Coge el Evangelio y le da mil vueltas para decir lo que le interesa. ¿Todavía no tenéis inteligencia de lo que es ese hombre? ¿Todavía seguís llamándole Papa y prestando obediencia a una mente desequilibrada en la Verdad? Cuando habla, llena el ambiente de mentiras. Y eso lo hace cada día. ¿Qué esperáis de él?

La soberbia está sembrando la traición entre los sacerdotes, Obispos, Cardenales, y, como Judas, se venden por unas ideas que consideran superiores al Evangelio: las ideas de la cultura del encuentro, del evangelio de la fraternidad, de la libertad religiosa entre todos los hombres, del dialogo con el demonio.

Sacerdotes os vendéis por unas ideas comunistas, protestantes, laicistas, marxistas, masónicas, en la Iglesia. Seguís a un idiota, que no sabe dónde está su mano derecha, ni sabe distinguirla de su izquierda; y estáis en la Iglesia tapando las babosidades de ese idiota, porque os da de comer y un puesto de trabajo. Y ya habéis renegado de Cristo en vuestros corazones.

El sacerdote está puesto en la Iglesia para reconstruir en las almas el rostro de Cristo, para que tengan vida en Cristo, para que obren las obras de Cristo, para que sean otros Cristo.

El sacerdote está para llevar las almas a Cristo. Y sólo se puede hacer eso con la Palabra de Cristo, que es la Palabra de la Verdad. Quien da la mentira a un alma la lleva al infierno. Quien enseña la mentira a un alma le enseña a pecar en la vida. Y ¿qué es lo que hace ese infeliz de Francisco con su mentira diaria? Condenar almas al infierno. ¿Cómo es que obedecéis a uno que condena al infierno?

Portada Gay: Francisco el que condena a los homosexuales al infierno permitiéndoles en esta vida que vivan en sus pecados.

Portada Gay: Francisco el que condena a los homosexuales al infierno permitiéndoles en esta vida que vivan en sus pecados.

El sacerdote está puesto para combatir al mundo, con sus modas, con sus culturas, con sus ideologías, con sus filosofías, con toda la impureza que tiene el mundo. Y sólo así las almas pueden vivir en la pureza de mente, de corazón, de espíritu, de cuerpo. Y si un sacerdote se hace mundano, social, terrenal, humano, natural, profano, deja de ser sacerdote, para convertirse en un engendro del demonio. ¿No es eso lo que es Francisco? Un hombre del mundo, un hombre que se arrastra por la vida social, un hombre que le agrada colocarse en las revistas más importantes del mundo para tener admiradores en el mundo, para tener fans, para crecer en la popularidad del mundo. Y esto sólo tiene un nombre para Dios: engendro del demonio.

Un sacerdote que no vive en el silencio, ni en la soledad, ni apartado de los hombres, sencillamente no es sacerdote, no tiene el Espíritu de Cristo. Tiene el espíritu del anticristo.

Sólo Cristo salva, no el cumplir los mandamientos de Dios. Luego, todos se salvan, porque todos los hombres creen en Cristo según su forma de pensar a Cristo.

Y Cristo dice: “No crean ustedes que yo he venido a suprimir la ley o los profetas; no he venido a ponerles fin, sino a darles su pleno valor. Pues les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, no se le quitará a la ley ni un punto ni una letra, hasta que todo llegue a su cumplimiento. Por eso, el que no obedece uno de los mandatos de la ley, aunque sea el más pequeño, ni enseña a la gente a obedecerlo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero el que los obedece y enseña a otros a hacer lo mismo, será considerado grande en el reino de los cielos” (Mt 5).

La fe en Cristo es la fe en su doctrina. Y su doctrina es obrar la ley de Dios, la ley natural, la ley moral. Y aquel que no la cumpla, que no la obre, se va al infierno de cabeza, por más que diga que cree en Cristo y que ama a Cristo y que Cristo lo salva.

¡Es una pena ver cómo está la Jerarquía de la Iglesia! ¡Ciega! ¡Siguiendo a un don nadie! ¡Obedeciendo a un payaso! ¡Queriendo transmitir a toda la Iglesia que aquí no pasa nada!

Y la Iglesia ya está pasando por la gran prueba de fuego donde va a ser acrisolada, cribada, hasta que se opere la separación de la escoria. Muchos serán separados y echados fuera, porque no pueden convivir ni prosperar el Bien mezclado con el mal.

Esta es no la Iglesia de Cristo. Esto es un engendro del demonio. Y hay que salir rápido de este engendro para no morir en el alma.

Los enemigos del alma reinan hoy en la Iglesia: sacerdotes, Obispos, Cardenales y fieles, amigos del demonio. Para ellos el mundo es antes que Dios; el demonio se hace dios y la carne se muestra en toda su desnudez, desatando los apetitos desordenados. Se le quita a las almas la noción de pecado y se le hace ver a Dios como un Ser lejano y anticuado al que no hay que temer ni obedecer. Y se les indica el camino de lo humano, de lo social, de lo laical, de las ideas de los hombres. Vivan sus vidas felices que Dios los ama a todos y Dios lo perdona todo.

Nadie lucha en la Iglesia por salvar un alma; todos luchando por llenar los estómagos y los bolsillos de comida y de dinero.

¡Que asco da la Iglesia!

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5 comentarios

  1. elias dice:

    No es ésta la doctrina de Lutero? Lo que creen los protestantes? Que nos salvamos por la fe sin necesidad de obras?

    “Muestrame tu fe sin obras y yo por las obras te demostraré mi fe”

    • josephmaryam dice:

      Desde el principio de sentarse en la Silla que no le corresponde, Francisco ha dado la doctrina de los protestantes en la Iglesia. Y la gente ha aplaudido esa doctrina, en la Iglesia, porque es lo que vive en la práctica. Y eso es sólo la señal de que la Iglesia ha perdido el norte de la Verdad. Ya no es la guía de los corazones, sino el instrumento del demonio para inocular en las mentes de los hombres la obra del infierno, que es inmovilizar al hombre en su pecado y hacer que el hombre encumbre su pecado por encima de la vida que Dios le ha ofrecido en la Gracia Divina.
      Y, cuando sucede eso, la oscuridad en la Iglesia es total; las almas viven aletargadas, somnolientas, ilusionándose de que Dios las ama porque tienen un bautismo o comulgan o rezan unas cuantas oraciones. Pero nadie cumple los mandamientos de Dios porque ya no existe el pecado.
      El pecado es una Verdad Absoluta; es un dogma revelado por Dios en el Paraíso. Quien niegue ese dogma, quien niegue el Paraíso, quien niegue la existencia de Adán y Eva, quien niegue al demonio en el Paraíso, quien niegue la caída de Adán, por el pecado, en el Paraíso, niega todos los demás dogmas en la Iglesia.
      Quien anule el pecado como ofensa a Dios y ponga el pecado como una cosa social, económica, cultural, y ya ni siquiera como un mal, entonces debe negar todo lo demás, y tiene que explicar todo lo demás con su estúpida cabeza humana. Es lo que hizo Lutero, y es lo que hace Francisco y tantos sacerdotes y Obispos, y tantos fieles en la Iglesia, que se dedican a hacer su iglesia, según cada uno la concibe con su estúpida razón humana: gente que no le gusta obedecer a los mandamientos de Dios porque está anclada en la obediencia a sus leyes humanas, a sus reglas humanas, a sus ideas humanas, a todo lo que su razón descubra. Gente sin corazón, gente sin verdad, gente sin amor a Cristo. Gente de palabra barata y blasfema, que se cree que con decir sus tonterías cada día, ya está haciendo Iglesia.
      Francisco destruye la Iglesia con su palabra humana, con su obra del gobierno horizontal, con su inútil diplomacia vaticana. Él ha sido puesto por los hombres y le han indicado qué tiene que hacer en la Iglesia, y éso es lo único que puede hacer. Él se rebela contra esa gente que le ha señalado con el dedo la obra, porque es también un orgulloso que quiere sacar su tajada de estar sentado en donde no tiene que estar. Y la misma gente que lo ha puesto, lo va a quitar, porque así es todo, ahora, en Roma. El dedo de los hombres, que es el dedo de Satanás, dirige los destinos de la Iglesia. Y cuando el tiempo se cumpla, Francisco se va a su casita, porque, a parte de que todos lo tienen por un idiota -pero le dejan hacer-, no es el indicado para romper la Iglesia.

      Francisco es el que ha abierto el camino para la destrucción de toda la Iglesia; es el que abre las profecías para que se cumpla la Justicia de Dios en la Iglesia. Y Dios ha dado mucho tiempo al hombre para que se convierta; Dios ha dado largas al hombre para no mostrar Su Justicia. Porque cuando Dios desata Su Ira, hay que esconderse debajo de la cama. No hay quien resista a un Dios Justo, Airado, que monta en Cólera ante el pecado de cada hombre. Francisco ha abierto el tiempo de la Justicia Divina. Y, por eso, se acerca el Aviso, que es una Justicia Divina, en donde muchos morirán, porque no están preparados para esa Justicia. Y, después, del Aviso, viene el tremendo castigo. Y es mejor estar muerto que vivo, porque ya no hay Misericordia para el hombre.
      ¿Qué se creen que es la Misericordia de Dios? Es la Paciencia de Dios para no arrasar con Su Justicia por culpa de los pecados de los hombres. Y esa Paciencia se agota, porque el hombre llega a la cima de la perfección del pecado. Y hay que mandar al hombre al infierno para que el mundo y la Iglesia siga funcionando. Porque en el pecado, nada funciona.
      En la Iglesia que presenta Francisco ya nada funciona, porque todo es pecado, todo es obra del demonio en los sacerdotes, en los Obispos, en los Cardenales, en los fieles.
      Por eso, Francisco le gusta predicar que todos nos salvamos porque Cristo nos ama. Si crees en Cristo, si crees en un Dios bueno y misericordioso, al cielo que vas de cabeza. Esa es la enseñanza de los protestantes. Cree y lo demás no importa. ¿Qué importan los mandamientos, los preceptos, la ley divina, la ley natural? Eso no interesa. Lo que interesa es tener una bocazas para decir: Dios te ama, Dios todo lo perdona, Dios es bueno.
      El hombre ha llegado al culmen de su pecado. El sacerdote, el Obispo, tiene la plenitud del conocimiento de lo que es Cristo. Y se cogen esos conocimientos para obrar la maldad en la Iglesia. Eso es llegar al culmen del pecado. ¿Eres sacerdote y predicas un comunismo, un protestantismo? Entonces, eres un demonio vestido de cura, condenando a muchas almas al infierno. Eso es Francisco: el bailarín del demonio, el que danza en la Iglesia, de la mano del demonio, para entretener a la almas que se congratulan de poseer al mayor idiota de todos los Obispos de la Iglesia, sentado en un trono que no le corresponde.

  2. Gog dice:

    Pues sí, qué mal está la Iglesia. Ahora están todos contentísimos con la monja del concurso, llamándola para todos los programas en televisión. Curas de cadenas católicas, de la Jerarquía, haciendo “mil gestiones para que venga a mi programa y no puede ser; espero que no la mareen mucho” Y la gente exultante de alegría por la “evangelización” de la monja en las periferias como manda Francisco. «Los perversos con dificultad se corrigen, y el número de los necios es infinito» (Eclesiastés 1:15)

  3. Cristina de López dice:

    Es verdaderamente repugnante, asqueroso, insoportable y un largo etcétera ver y oir una y otra vez a este que se hace llamar Papa vomitando y exudando incesantemente veneno del infierno.

    Más sin embargo resulta tremendamente increíble e insoportablemente doloroso ver como aquellos llamados a defender la VERDAD y ser pastores de las indefensas ovejas permanecen callados, y sin más cerrando sus oidos y sus ojos a la realidad, fingen y hacen creer que no pasa nada.

    Y qué decir también de aquellos sacerdotes que aletargados y ciegos continúan aplaudiendo cada gesto y palabra de este hereje, apóstata y cismático, y gozosos hacen creer a sus fieles que la Iglesia va viento en popa con un “santo” al timón.

    ¡Teniendo ojos no ven y oídos y no oyen!

    Y mientras estos duermen, se esconden o se venden, Satanás, quien como bien sabemos anda como león rugiente viendo a quien devorar, camina sin obstáculos robando almas a su paso.

    ¿Qué más necesitan ver u oir de parte de este cínico e hipócrita para darse cuenta que odia a la Iglesia y con sus palabras solo la destruye?

    ¿Por qué no tienen el valor y el amor de defender a Jesucristo y a su Iglesia?

    ¿Por qué no se duelen al ver cómo se desangra nuestra Iglesia?

    ¡¿Por qué … Por qué … Por qué?!

    Ven Señor Jesús!

  4. Juan Pablo dice:

    ¿Se puede ser Papa y guiar a la gente a la NO observancia de los Preceptos de la Iglesia? No, imposible.
    “Sólo Él salva, no nuestra observancia de los preceptos”. Es una MEDIA verdad. Confuso, como no podía ser de otro modo proviniendo de él. Por supuesto que somos salvos por Cristo pero cada uno se salva, con su libre albedrío, observando los preceptos de SU Iglesia.
    ¿Cuáles son los preceptos de la Iglesia?:
    El 1º. Oír Misa entera todos los domingos y fiestas de guardar.
    El 2º. Confesar los pecados mortales al menos una vez al año y en peligro de muerte y si se ha de comulgar.
    El 3º. Comulgar pos Pascua florida.
    El 4º. Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia.
    El 5º. Ayudar a la Iglesia en sus necesidades.
    (Catecismo Mayor, PAPA San Pío X, 1905, y estas cosas no pasan de moda)
    Así que, ya saben fieles católicos: estamos en Cuaresma, pero no vayan a confesarse o comulgar o a hacer ayuno o todas esas cosas porque al “papa” no le parece necesario. ¿alguna vez se vivió algo así??
    Francisco, solamente un político haciendo demagogia en la Iglesia y a todos les parece fantástico.

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