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Francisco, por su amor al pueblo, será el nuevo Judas en la Iglesia

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

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El camino que lleva la Iglesia no es el camino de la Cruz, sino el del mundo, el de los intereses humanos, el de la política comunista, marxista, el de la teología protestante, el de la vida sin norma de moralidad.

Los sacerdotes se afanan en la destrucción de la Iglesia, en la anulación de toda Verdad en la Iglesia. Están realmente ciegos, viviendo su humanismo, su obsesión por las riquezas materiales, su ambición de poder, su lujuria de la vida.

La Iglesia se desmorona a causa de los sacerdotes, por causa de los Obispos que, en vez de fortificar a la Iglesia, robustecerla con la Verdad, la dejan caer en el error, en el engaño, en la mentira, en las falsificaciones de la vida espiritual.

Los sacerdotes y los Obispos están rompiendo las columnas que sostienen la Iglesia, que son la Eucaristía y la Virgen María. Sin pureza ni penitencia, no hay vida eclesial. Sin la lucha contra el pecado ni la subida al Calvario, la Iglesia queda anulada por el mismo hombre, queda desprotegida de los asaltos del Enemigo, de las conjuras de los hombres y del orgullo de sus fieles, que ya no saben vivir de fe dentro de la Iglesia.

El Vaticano es un lugar cada vez más intrigante, cada vez más corrupto, cada vez más sucio por el innumerable pecado de la Jerarquía de la Iglesia.

Una Jerarquía que ha aprendido a hacer el mal en sus ministerios, que sólo vive para tener dinero y poder en la Iglesia, que se ha olvidado de salvar su propia alma sacerdotal y, así, no mira con Misericordia a las almas, sino con odio, con venganza, con egoísmo, y ponen al Rebaño de Cristo el camino para el infierno.

Entre los muros del Vaticano ya queda poca santidad o ninguna. Ninguno de los que están en Roma sabe caminar hacia lo Santo, hacia lo Sagrado, hacia lo divino; sino que sólo saben caminar hacia el hombre, hacia el mundo, hacia lo profano, hacia las conquistas del saber humano.

¡Cuántas intrigas y desorden hay en el Vaticano! ¡Cuánta gente falsa, que se pasa el día contando mentiras a todo el mundo! ¡Cuánta gente que fabrica castillos en el aire para mostrar su orgullo ante la Iglesia y conseguir el aplauso de gente sin amor, gente sin piedad, gente sin cruz.

Los sacerdotes y los Obispos, en vez de trabajar para Dios, en vez de poner sus corazones humildes a la Voluntad de Dios, son sólo escorpiones que están dispuestos, en cualquier momento, para clavar su veneno en Cristo, en Su Verdad, en las almas que Lo siguen, en las almas que no temen ser de Cristo por encima de cualquier pensamiento humano.

¡Van a echar a Cristo de su misma Iglesia! ¿Qué creen que están haciendo en Roma? Atando los cavos sueltos para controlarlo todo en la Iglesia y abrir de par en par la puerta al Anticristo.

Francisco no es el Anticristo, sin un anticristo. Cristo Jesús no está con Francisco, ni en su sacerdocio ni en su gobierno en la Iglesia. Porque, para Francisco, el mundo es más importante que ser otro Cristo, que la figura de Cristo, que el Espíritu de Cristo, que la imitación de Cristo.

Francisco imita el mundo, a sus hombres en él, al demonio en él. Francisco va hacia el mundo para abrazarlo en sus errores, en sus pecados, en sus falsedades. Francisco no ve el mundo como la obra del demonio, sino como el lugar para vivir su vida sin Dios, sin moral, sin ley divina, porque –para él- todo es bueno, todo está bien, todo vale, todo es camino para ir al cielo.

Francisco ha anulado la Misericordia Divina. ¡Dale a Dios lo que es de Dios, -Francisco-, y al pueblo lo que es del pueblo, pero no pongas por encima de Cristo a nadie!

A Dios hay que darle la Misericordia; al pueblo, las obras de la misericordia. Dios es el que sabe tener Misericordia con todo el mundo, porque Su Misericordia proviene de Su Justicia. Dios es Misericordioso porque es Justo, porque ve, en el pecado del hombre, un camino para salvarlo. No lo puede condenar cuando el hombre peca, porque su pecado es imperfecto. Y, entonces, Dios, en Su Justicia con el hombre, le pone un camino de Misericordia sin anular Su Justicia, esperando al hombre que vea su pecado, que luche en contra de su pecado y que expíe su pecado para salvarlo y santificarlo. Y, según los méritos de cada hombre, Dios salva o condena a cada hombre.

Pero a los hombres, al pueblo, no le toca ser Misericordia, sino imitar a Cristo. Y Cristo enseña las obras de la misericordia para con todos los hombres, sea amigos o enemigos de Cristo. El hombre sólo tiene que seguir al Espíritu de Cristo para hacer esas obras, para aprender lo que significa misericordia en Cristo. Pero el hombre no tiene que buscar caminos para salvar al hombre, para solucionar los problemas de los hombres, para acoger a todos los hombres y formar una unidad.

El hombre sólo tiene que imitar a Cristo, ser de la Verdad, ser fiel a la Gracia que Cristo le da en lo que es, en lo que vive, en lo que obra; seguir al Espíritu para comprender cuál es su misión en la Iglesia.

Pero Francisco ha puesto el amor al prójimo por encima del amor a Dios y, entonces, anula todo en la Iglesia. Se dedica a su comunismo, a buscar caminos para resolver los problemas materiales de las personas, y se olvida de la salvación de las almas, de la santificación de cada alma, de la verdad que cada alma tiene en su corazón.

Francisco, anulando la Misericordia de Dios, se inventa una misericordia sin verdad, sin justicia, sin norma de moralidad, sin ley divina, sin ley natural, en la que todos se salvan porque Dios es bondad. Y siendo fieles a esa bondad divina, Francisco cree que el camino hacia el cielo está hecho y cumplido. Que lo único que hay que hacer es trabajar por un mundo bueno, perfecto, en la que todos los hombres tengan lo necesario para estar bien en sus vidas humanas; que todo vale en la vida, que ya no hay que juzgar la vida de los demás, porque Dios es bueno con todos, Dios ama a todos, Dios quiere el bien con todos.

Por eso, Francisco cae en tantos errores, en tantas herejías, al mismo tiempo, que hay que dudar si Francisco se pueda salvar. ¡Qué hombre más ciego en todas las cosas de la vida espiritual y de la vida de la Iglesia! ¡Qué terrible ceguera! ¡Y vive tan tranquilo, como si lo que dice, lo que obra, fuera la Verdad para todos! ¿Quién se cree Francisco que es cuando por su boca salen tantas herejías? ¿Cree, acaso, que las almas están pendientes de él, de sus obras, de sus palabras, de sus proyectos en la Iglesia, porque habla bonito, porque habla con el corazón negro que tiene a los hombres, con ese sentimentalismo que expresa, afeminado, amorfo, vacío de toda Verdad?

Francisco pone al pueblo por encima de Cristo. Y, primero, es buscar dinero, entre la gente rica del mundo, para solucionar la hambruna del mundo. Y, segundo, es buscar una posición social entre los grandes del mundo, para abrir la iglesia al poder del mundo, a la riqueza del mundo, al gobierno del demonio en el mundo.

¿Cuál es el camino de Francisco dentro de la Iglesia? El mismo que el de Judas.

El camino de Judas: traicionar a su Maestro por un puñado de dinero.

El camino de Francisco: traicionar a su Maestro por los pobres, por ganarse al pueblo. Judas se ganó el poder en la Iglesia por unas monedas; Francisco se gana el poder en el mundo por el amor sentimental hacia los hombres. Quiere ser de todos los hombres, pero por el camino equivocado. Quiere imitar a Juan Pablo II, pero sin la Verdad. Juan Pablo II llegó a todos los hombres, pero puso a todos los hombres en su sitio: supo juzgar a los hombres.

Francisco no juzga a nadie. Y, entonces, cae siempre en el error, en la maquinación de los hombres, en el despliegue que hace el demonio entre los hombres.

El lugar de Francisco no es la Silla de Pedro. Su lugar: colgar los hábitos y hacer penitencia por su vida hasta la muerte. No dedicarse a nada más que a mirar su vida para que pueda encontrar Misericordia. Pero eso, es claro que no lo va a hacer.

Y, entonces, Francisco se equivoca, de plano, desde la Silla de Pedro. Francisco no conoce a Dios ni a la Virgen María. Francisco no sabe lo que es un sacerdote porque no mira a Cristo como Sacerdote, sino como hombre. Francisco no tiene el amor de Cristo en su corazón porque no sigue al Espíritu de Cristo en su sacerdocio. Francisco no es hijo de la Virgen María porque sus palabras anulan la devoción a la Madre, sus palabras van en contra de la Pureza de la Virgen, sus palabras renuevan el Calvario de la Madre en Su Inmaculado Corazón.

Su mandato en la Iglesia no corresponde a un Papa; no enseña como Papa, no guía como Papa, no predica como Papa, no obra como Papa. Francisco es claro que no es Pedro, que no es el sucesor de Pedro. Es sólo un hereje. Y, como hereje, es un falso profeta, un anticristo, un hombre sin Verdad, sin ley divina, sin moral.

Francisco no es libre en ese gobierno que tiene en la Iglesia, pero sí es orgulloso en él. Tiene que hacer el papel que le han dicho que haga, pero él quiere hacer su marxismo, su comunismo, su teología de los pobres. Y, por eso, dentro de su gobierno, hay separación, hay división, porque el demonio no ha cogido la Iglesia para dar de comer a los pobres; eso lo hace siempre, pero el demonio lo que quiere es finiquitar la Iglesia, aniquilarla, arrruinarla. Y, Francisco, en su orgullo, pone oposición al mismo demonio, porque quiere su negocio en la Silla de Pedro, quiere sus pobres, su pueblo, conquistar el agrado de la gente, el aplauso de los incautos, quiere estar en los medios de comunicación, en sus portadas, en las redes sociales, quiere ser hombre y para los hombres. Y, entonces, tampoco, sabe comprender lo que quiere el demonio. Pero el mismo demonio se lo hará comprender como lo hizo con Judas.

En la Iglesia ya ha comenzado la separación: buenos y malos, los de Cristo, los que se oponen a Cristo. Ya hay dos bandos: los que están con Francisco, y los demás. Y comienza el peligro en toda la Iglesia.

Los hombres más peligrosos contra la Iglesia son los que están en el mismo Vaticano sirviendo a Francisco. Ésos son los que destruyen la Iglesia. Y los que siguen a Cristo tienen que mantenerse en la Verdad, en la ley de Dios, en la ley natural, en el Magisterio auténtico de la Iglesia, en la Tradición de la Iglesia. Porque los otros, los malos, los que son de Francisco hacen todo lo posible para engañar, para hacer caer en sus redes a las almas.

Por eso, hay que rezar por tantos sacerdotes y Obispos que están ciegos, que no ven la verdad de lo que es Francisco y que lo siguen sin discernir ninguna de sus palabras. No saben rebelarse contra Francisco por su falsa obediencia al Papa, porque no han comprendido lo que significa ser Papa en la Iglesia; no han comprendido lo que es ser Vicario de Cristo; no han comprendido que ninguna palabra de mentira, de herejía, de error debiera salir de lo boca de un Vicario de Cristo, porque éste representa a Cristo, a la Verdad, no a un hombre, no al nombre de Cristo, sino al mismo Cristo.

Y por la boca de Francisco salen diariamente tantas herejías, tantas mentiras, tantos engaños. ¿Es que no tenéis discernimiento? Si no sabéis ver lo que es un Papa, ¿cómo pretendéis guiar a las almas hacia la Verdad? ¿Qué os creéis que es ser sacerdote en la Iglesia? ¿Alguien que habla bonito a las almas y les soluciona los problemas materiales de su vida humana?

El sacerdote es otro Cristo. Y si eso no se vive, entonces no se hace nada en la Iglesia. Tenéis miedo de hablar con la Verdad en vuestras bocas, oponiéndoos a Francisco, porque teméis a los hombres, teméis a tantos Obispos que también están ciegos en su Autoridad en la Iglesia, y ya no sirven para ser Iglesia, para hacer la Iglesia que Dios quiere. Sólo sirven para hacer su humanismo, su política, su economía, su cultura en la Iglesia. Pero ya no dan a Cristo en sus labios ni en sus manos. Sólo dan al demonio en sus inteligencias y en sus obras en la Iglesia.

El sacerdote no está para alimentar al pueblo de bienes humanos, caducos, materiales, sociales, científicos. El sacerdote está para llenar el corazón del amor de Cristo, para ofrecer el alimento que salva al alma, para batallar contra el Enemigo de las almas, que es el demonio, para cargar con todos los pecados de Su Rebaño, para salvarlo y santificarlo. Y esto es lo que ya no saben hacer ni los sacerdotes ni los Obispos en la Iglesia. Y están en la Iglesia para condenar las almas y para vivir con miedo sin oponerse a ese payaso de Francisco.

Francisco sólo está para confundir a todo el mundo: da una de cal y otra de arena; da una verdad a medias y una mentira llena de herejías. Sus palabras son confusión, oscuridad, sólo enseña a pecar en la Iglesia, sólo enseña a amar el pecado, sólo enseña a caminar en el mundo y entre los hombres.

El camino de la Cruz es difícil, es lento, lleno de dolor, pero es el más seguro para salvarse y santificarse. Y no hay otro camino. El camino que pone Francisco es una mentira. Ése, el de su comunismo, el de su abrazo a los hombres, el de resolver los asuntos materiales de los hombres, condena a todas las almas y lleva a la ruina a toda la Iglesia.

Francisco se convertirá en el nuevo judas: por el aplauso del pueblo, por conquistar el cariño de los hombres, por caer bien a todos, pondrá en manos del Anticristo toda la Iglesia. Y, entonces, comenzará la persecución a la Iglesia. Y comenzará un Tiempo de Justicia Divina, sin lugar para la Misericordia, porque el hombre ya ha llegado a la perfección de su pecado. Y, en esa perfección, no hay Misericordia. En la Justicia, cuando el pecado es perfecto, sólo hay condenación, no salvación.

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6 comentarios

  1. empera dice:

    No hay duda Francisco es el Falso profeta estemos alertas hay que huir pronto y no comprometer la verdad. Lucharemos desde adentro y pronto desde afuera para no participar de los pecados de la Roma que regresa al Paganismo como nos advierte Ap 17 y 18 de la Roma Apostata de la que habla la virgen en la Salette

  2. testa magnum dice:

    Querido josephmaryam

    Respetuosamente digo algo respecto al pontificado de Juan Pablo II, sin animo de juzgar solamente pregunto ¿los hechos mundanos y diplomáticos de su santidad constituyen per se una herejía, mas cuando de tales relaciones salen encíclicas y verdades adulteradas?
    .Es cierto que no hay que caer en el sedevacantismo rabioso pero a lo largo de su pontificado Juan Pablo II revolucionó y desacralizó el Primado de Pedro.
    Adjunto abajo los títulos de una muy completa nota sobre este Papa que según tu criterio debemos ser condescendientes en el juicio aun si contradice la tradición.
    Van solo los títulos de este trabajo que se puede bajar y estudiar serenamente desde el http://www.vaticanocatolico.com/PDF/16_JuanPabloII.pdf

    espero poder contribuir en algo a limpiar nuestra amada Verdad divina de los errores de los hombres incluidos los Papas.

    Juan Pablo II ensenó la salvación universal, esto es, que todos los hombres se salvan
    Juan Pablo II enseñó que el Espíritu Santo es el responsable de las religiones no cristianas
    Juan Pablo II enseñó y practicó por completo el indiferentismo religioso
    Juan Pablo II en el templo budista
    Juan Pablo II recibió la marca de los adoradores de Shiva
    Juan Pablo II veneró al hindú Gandhi
    La apostasía de Juan Pablo II en Asís
    La estatua de buda sobre el tabernáculo en Asís
    Las otras reuniones ecuménicas de Juan Pablo II
    Juan Pablo II oró con los animistas africanos
    El encuentro “pan-cristiano”: la reunión de oración apóstata de Juan Pablo II en 1999
    La reunión de oración con las falsas religiones de Juan Pablo II: otra reunión apóstata de oración en 2002
    La apostasía de Juan Pablo II con los musulmanes
    ¡Juan Pablo II le pidió a San Juan Bautista que protegiera al islam!
    La apostasía de Juan Pablo II en la mezquita
    Juan Pablo II enseña que los musulmanes y católicos tienen el mismo Dios
    La apostasía de Juan Pablo II con los judíos
    El increíble mensaje de Juan Pablo II en conmemoración de la sinagoga judía
    Gilbert Levine reveló el alcance total de la apostasía de Juan Pablo II en una entrevista en el programa Larry King Live, el 4 de abril de 2005
    Juan Pablo II rezando en el Muro de los Lamentos
    Otra apostasía con los judíos durante el reinado de Juan Pablo II
    Las increíbles herejías de Juan Pablo II sobre los bautizados no católicos (es decir, los herejes y cismáticos)
    Juan Pablo II enseña que los cismáticos no deben ser convertidos
    Católicos que fueron torturados y martirizados por negarse a convertirse en cismáticos orientales
    La declaración de Balamand del Vaticano con los cismáticos orientales, aprobada por Juan Pablo II, rechaza la conversión de estos no católicos como “eclesiología obsoleta”
    Otras increíbles herejías de Juan Pablo II con los “ortodoxos” cismáticos orientales
    Juan Pablo II declara unidad de fe y comunión con las sectas no católicas
    Juan Pablo II dio una reliquia al cismático Karekin II, y declaró que su secta es la “Esposa de Cristo”
    La herejía de Juan Pablo II con la secta anglicana
    Juan Pablo II visitó la catedral anglicana y participó del culto de la secta anglicana, lo que constituye herejía formal por acción
    Juan Pablo II se burló de los mártires ingleses al rezar junto al “arzobispo” anglicano de Canterbury en 1982
    Juan Pablo II concedió la cruz pectoral al jefe de la secta anglicana, quien es un simple lego
    Juan Pablo II visitó el templo luterano
    Juan Pablo II elogió a Lutero, Calvino, Zwinglio y Hus
    Juan Pablo II aprobó el acuerdo entre el Vaticano y los luteranos sobre la justificación
    Juan Pablo II enseñó que los no católicos pueden recibir la comunión
    Juan Pablo II enseñó que las sectas no católicas son un medio de salvación
    Juan Pablo II enseñó que las sectas no católicas tienen santos y mártires
    Juan Pablo II aprobó la presencia de niñas en el altar
    Juan Pablo II galardonado por los masones
    Juan Pablo II pidió perdón a China roja
    Juan Pablo II promovió la teoría de la evolución
    Juan Pablo II dijo que el cielo, el infierno y el purgatorio no son lugares reales
    Juan Pablo II cambió el Rosario
    Juan Pablo II enseñó que el hombre es Cristo
    Juan Pablo II portaba la “cruz torcida”
    Puntos concluyentes sobre Juan Pablo II

    Testa magnum
    Pd. de semejantes polvos, tales lodos dirían los españoles Dios nos guíe en la búsqueda de la Verdad si soberbia.

    • josephmaryam dice:

      ¿Por qué hace caso de esos escritos que son una falsedad sobre la doctrina de Juan Pablo II. Sepan la teología y la filosofía y no se dediquen a sacar cosas de su contexto, que es lo que se hace en ese documento.
      Dejen a Juan Pablo II; que los no crean en el Papado pequen; ustedes -si algo no comprenden en su Papado- pidan a Dios discernimiento, porque no es nada fácil explicar lo que se ha hecho con Juan Pablo II.
      Los hombres no llegan a discernir el mal que hay en la Iglesia desde el año 1972, en que Satanás está en la Silla de Pedro. Y está de una manera espiritual, no física, no en un Papa. Y, desde ese año, Satanás gobierna la Iglesia de muchas maneras, anulando el Papado de muchas formas increíbles y haciendo ver a los Papas como los culpables de todo. Esto es una guerra de espíritus. No hagan el juego al demonio con Juan Pablo II, ni con Pablo VI, ni con Juan XXIII. Hay que entender el Vaticano, desde 1958 con los ojos del Espíritu. No quieran comprenderlo por lo que ven en lo exterior. En lo humano hay tantas cosas que parecen una cosa, pero que en realidad son otra.
      Las encíclicas de Juan Pablo II son faros de luz para el mundo y para la Iglesia. Y hay que entenderlas rectamente, en el lenguaje teológico que emplea Juan Pablo II, que no es fácil de seguir para el hombre de la calle. Juan Pablo II y Benedicto XVI son dos teólogos, Y en su teología no hay error. Después, los hombres lo tergiversan todo, porque para eso está sentado el demonio en la Silla de Pedro desde el año 1972: para crear todo este ambiente de confusión que hay en todas partes.
      Y llega Francisco, que es el que dice herejías, y nadie dice nada. Y todos echando la culpa a los otros Papas. ¿Cuándo van a aprender a obedecer al Papa verdadero, que ha puesto Dios en Su Iglesia? Y los Papas verdaderos son: Juan XXIII, Pablo VI. Juan Pablo I, Juan Pablo II, Benedicto XVI. A estos Papas hay que obedecerlos y respetarlos porque son de Cristo, son otros Cristo, han imitado a Cristo en sus Pontificados. Han sabido guiar la Iglesia en medio de demonios, en medio de sacerdotes y Obispos que les han hecho la vida imposible. Han estado cautivos en el vaticano y han tenido que permitir muchas cosas que ellos no querían, por el bien de toda la Iglesia. Porque la Iglesia tiene una sola base: Cristo Jesús. La Iglesia no es humana ni para el hombre. Y el hombre puede hacer mucho en la Iglesia con su libertad y no hace la Iglesia, no es Iglesia, no guía la Iglesia.
      Y hay que estar en el pellejo de los Papas para entender qué es lo que quiere Cristo de Su Iglesia. Así que no se pongan a criticar a ningún Papa anterior. Critiquen a quien está destrozando la Iglesia con su negra palabra de hereje, que es Francisco. Y dejen en paz a los demás. Si algún pecado hicieron como Papa, eso que lo juzgue Dios, porque ya murieron y ya han sido juzgados por Dios. Así que no se metan a juzgar nada. El humilde conocerá los destinos de cada Papa en el Espíritu; pero los soberbios seguirán destrozando la Iglesia y los Papas con su soberbia.
      Satanás sólo quiere anular el Papado. Y lo está consiguiendo. Con Pablo VI hizo tantas cosas que, al final, lo quitó de en medio, y en su funeral no estaba él, sino otro. A Juan Pablo I lo anuló porque no servía para sus planes en la Iglesia. Y con Juan Pablo II lo tuvo que matar para dar cumplimiento a su tiempo en la silla de Pedro: 33 años, los de Cristo, para iniciar su reinado en la Iglesia de otra manera. El demonio siempre imita a Cristo en todo. Desde que se sentó en la silla de Pedro, en 1972, hasta loa muerte de Juan Pablo II, muerte querida por el demonio, no por Dios, 33 años. Y, desde entonces, se cumple el tiempo de los años de Daniel: una semana para comenzar con una antipapa. Y media semana, para liquidar la Iglesia.
      Es el tiempo de la Bestia. Y tienen que manejar este tiempo en el Espíritu, no en lo exterior, no en lo que cada uno diga sobre los Papas o sobre la Iglesia o el concilio Vaticano II o lo que sea.
      Sean espirituales y dejen su soberbia aparcada a un lado y entiendan los tiempos en el Espíritu y, entonces, entenderán a cada Papa y cada Pontificado.

  3. Verónica dice:

    Sólo quisiera mencionar los buenos frutos del Pontificado de Juan Pablo II: nos habló de la importancia de la Consagración al Inmaculado Corazón de María y demostró con su ejemplo de vida que contó con la asistencia especialísima de la Santísima Virgen, nos exhortó al rezo frecuente del Santísimo Rosario y nos regaló verdaderos tesoros para meditar y reflexionar sobre su carácter cristológico y tuvo como guía a un gran Santo mariano Luis de Montfort y por supuesto, Juan Pablo II es el gran apóstol de la devoción a la Divina Misericordia , tan importante para estos últimos tiempos. Canonizó muchos Santos ( a diferencia de Francisco que cree que en la Iglesia sólo ha habido pecadores), y como no mencionar la importancia que dio a la adoración Eucarística. Fue fiel hasta morir crucificado con Cristo, y nunca se bajó de la Cruz Si esto no es suficiente para definir a un gran Santo , no sé que más queremos. Yo agradezco a Dios y a la Virgen por este regalo.

  4. testa magnum dice:

    Querido Josephmaryan. comparto todo lo dicho y me nutro de vuestra sapiencia y enjundia, solo discrepo en lo que respecta a SS Pablo II pues él también llevó doctrinalmente a la Iglesia en el camino equivocado del Ecumenismo y demás herejías (besar el Corán, permitirse ser agasajado por una meretriz del hinduismo, etc etc). Realmente creo que a partir de S.S Pío XII la conducción doctrinal de la Iglesia lamentablemente va al garete. Muy elogioso lo suyo , realmente el “agere contra” ignaciano y luego “la Gravitas” lamentablemente contra todo lo que representa este supuesto Papa.
    Gracias en Cristo Jesús y María Santísima. Que San Ignacio y el Crisóstomo lo asistan en su lucha por la Verdad inmaculada.

    Testa magnum

    • josephmaryam dice:

      Tienen que aprender a discernir en el Espíritu todo lo que pasó a los Papas Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II para juzgar bien todos esos hechos que, en apariencia contradicen sus Pontificados y que son, para muchos, ocasión para criticarlos y juzgarlos como antipapas. Ninguno de ellos hizo nada en contra de la Verdad en sus Pontificados, a pesar de que hay documentos y fotos que lo niegan. No juzguen por apariencias sino en Espíritu y en Verdad. Y se necesita mucho discernimiento para comprender a un Papa y sus actos en la Iglesia. En el verdadero Papa no hay pliegues, no hay mentiras, no hay errores en lo tocante al depósito de la fe; alrededor de ellos hay muchas cosas que empañan el Pontificado. Y, por eso, hay que entender muy bien las obras y las palabras de un Papa verdadero, porque no todo es lo que parece. Hay muchas cosas de esas, que la gente da por sentado que las hicieron esos Papas y no fueron ellos, sino otros. Por eso, no se metan en el juego de muchos que sólo critican y juzgan a los Papas anteriores y quieren ver la maldad de lo que pasa ahora por lo anterior. Lo que se vive ahora no son por los Papas anteriores, sino por los hombres de la Iglesia, que se han hecho, instrumentos en sus sacerdocios, del demonio. Estamos en el tiempo de la Bestia; no es el tiempo de Cristo.
      Cristo ha puesto Sus Papa verdaderos y no hay pérdida con ninguno de ellos. Los que no han seguido a los Papas anteriores son los culpables de todo lo que pasa en la Iglesia. A ellos hay que criticar, no a Juan Pablo II, no a Pablo VI, sino a muchos sacerdotes y Obispos que no han sido otros Cristo y se han opuesto al Vicario de Cristo en muchas maneras, hasta de ponerles dobles para tirar la foto correspondiente. Es mucha la maldad que hay en el Vaticano. Y los hombres no saben ver esa maldad como conviene. No están atentos a eso y enseguida critican y juzgan mal. Disciernan y callen lo que no entienden de los otros Papas, porque Dios permite muchas cosas en Su Iglesia para irla purificándola de sus pecados, de tantas almas que están en la Iglesia pero que no son de la Iglesia. Y. al final, la verdad sale a la luz, porque nada hay escondido cuando la Gracia es la que actúa en la Iglesia-.

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