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Francisco es un rey bastardo en la Iglesia

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“soy el obispo de Roma y el Papa de la catolicidad. He decidido como primera cosa nombrar a un grupo de ocho cardenales que constituyan mi consejo. No cortesanos sino personas sabias y animadas por mis mismos sentimientos. Este es el inicio de esa Iglesia con una organización no vertical sino horizontal” (Francisco a Eugenio Scalfari, fundador del diario La Repubblica).

Este es el eje para poder discernir lo que es Francisco. Quien no analice esta frase en el Evangelio y no vea las consecuencias de este pensamiento de Francisco para la Iglesia, es un juguete de Francisco.

Cristo Jesús edifica Su Iglesia sobre Pedro. Y eso significa dos cosas:

1. El Papa es la unidad en la Iglesia, su fundamento, su base, su origen;

2. El Papa gobierna solo la Iglesia, sin ayuda de nadie.

Cristo Jesús edifica Su Iglesia en un Vértice, sobre un Vértice. Ese Vértice está compuesto de dos cosas:

1. Cristo Jesús, como Rey de la Iglesia;

2. El Papa, como Vicario de Cristo, Vicario del Rey.

Por tanto, quien gobierna la Iglesia es siempre Cristo, pero a través de Su Vicario.

Este Vértice produce una estructura exterior en la Iglesia. Eso significa que se da una Jerarquía en la Iglesia compuesta por: sacerdotes y Obispos. Unos y otros están bajo Pedro. Y no sólo bajo Pedro, sino bajo Cristo. Son dos obediencias distintas: una a la Verdad Absoluta, que es Cristo Jesús; otra, a un hombre que representa la Verdad Absoluta, que es el Papa.

Estas dos obediencias son una sola en el Espíritu. Fuera del Espíritu, son dos obediencias distintas.

¿Qué significa esto?

El Espíritu de la Iglesia lleva a cada alma a dar la obediencia a dos personas, pero que es una misma obediencia. Quien obedece a Cristo está obedeciendo al Papa; quien obedece al Papa está obedeciendo a Cristo.

En la Iglesia es necesario esta doble obediencia porque son dos personas distintas: Cristo y el Papa.

Cristo ha puesto su gobierno en dos obediencias, que sólo se pueden obrar en el Espíritu, no fuera del Espíritu de la Iglesia.

El Papa, como Vicario de Cristo, no tiene toda la Verdad que posee Cristo; sin embargo, posee la Verdad Absoluta y no puede apartarse de esta Verdad absoluta. Es el Espíritu de la Verdad el que lleva a cada alma a la Plenitud de la Verdad. Esa Plenitud sólo la tiene Cristo. Por eso, es necesaria la obediencia a Cristo en la Iglesia porque Él nunca se equivoca, nunca cae en el error, nunca renuncia a ser lo que es: Rey de Su Iglesia.

El Papa, al ser hombre, siempre puede caer y pecar, porque no posee el don de ser Inmaculado, como la Virgen María; pero sí tiene el don de la Infalibilidad. Por este don, que es un carisma, todo Papa exige obediencia de cada miembro de la Iglesia, cuando está enseñando la Verdad a la Iglesia, cuando conduce a la Iglesia por el camino de la Verdad, cuando obra en la Iglesia las obras de Cristo, que son las obras de la Verdad.

Un Papa, aunque peque, siempre se le debe obediencia. Obedecerle a él es obedecer a Cristo. Y no obedecerle es desobedecer a Cristo.

Fuera del Espíritu de la Iglesia, es imposible esta doble obediencia, porque siempre los hombres verán los defectos, los errores, los pecados del Papa y no se van a someter.

Sin el Espíritu de la Iglesia es imposible la obediencia en la Iglesia.

Un Papa verdadero nunca va contra de este Vértice. Este Vértice es el primer dogma en la Iglesia. La Iglesia es Pedro. La Iglesia está donde está Pedro. La Iglesia la forma, la hace Pedro. Sin Pedro no hay Iglesia; sólo quedan las estructuras exteriores, queda una Jerarquía sin cabeza; y, por tanto, queda una Jerarquía que no puede obedecer a Cristo, porque no hay Cabeza visible.

Entonces, el pecado del Papa Benedicto XVI es gravísimo. El Papa renuncia a ser Papa, renuncia a ser lo que es. Renuncia a ser la Iglesia. Renuncia a hacer la Iglesia, a formarla en el Espíritu. Y, en su renuncia, deja a toda la Iglesia sin obediencia, con un aparato exterior que no sirve para nada.

Consecuencia, quien se sienta en esa Silla de Pedro, ya es otra cosa, llámese como se llame, pero no es Papa.

Hay que tener en claro una cosa: Se es Papa hasta la muerte. Si no se parte de esta Verdad Absoluta, no se puede comprender el estado de la Iglesia en la actualidad.

Se es Papa hasta la muerte. Por tanto, no hay posibilidad de elegir un Papa si no ha muerto el que reina. No puede, en la Iglesia, coexistir varios Papas al mismo tiempo. Sólo hay un Papa verdadero. Y éste hasta la muerte. Los demás, no son Papas; son antipapas, falsos papas, anticristos, falsos profetas, etc.

Es muy importante aceptar esta Verdad Absoluta: Se es Papa hasta la muerte.

Por tanto, ahora mismo, el Papa verdadero es Benedicto XVI. Hasta que no muera, sigue siendo Papa. Pero, este es el problema: como él no quiere ser Papa, entonces no se le puede dar la obediencia. Y eso lleva una conclusión: en estos momentos, sólo se da la obediencia a Cristo, no al Papa Benedicto XVI.

Y eso lleva a otra consecuencia: no se puede dar la obediencia a ninguna Jerarquía porque no hay cabeza visible. Queda el aparato exterior, pero no hay obediencia ni a sacerdotes ni a Obispos.

Y esto sólo por el pecado del Papa Benedicto XVI.

Pero, en la Iglesia, hay otro problema, mucho más grave que la renuncia del Papa Benedicto XVI. Es el problema de tener un bastardo reinando la Iglesia.

El rey bastardo es el que usurpa el trono que le corresponde al hijo del Rey. Esto es Francisco.

Francisco no es Papa, sino un rey bastardo. Ha robado la Silla del Vicario de Cristo. Por tanto, se ha puesto él como rey. Cristo ya no es el Rey de la Iglesia en la mente de Francisco. Es Francisco el rey. Pero con una salvedad: es un rey absoluto, que se convierte en un dictador para los hombres, porque está es una posición en la que todos le rinden obediencia.

Al ser Francisco un rey bastardo, entonces ha puesto en la Iglesia su gobierno horizontal. Automáticamente, Francisco ha iniciado su nueva estructura de iglesia. Si Francisco no hubiera puesto el gobierno horizontal, la Iglesia de Cristo permaneciera en Roma; pero como ha puesto esa horizontalidad en el gobierno, lo que hay en Roma no pertenece a la Iglesia de Cristo.

Lo que pasa en Roma es una nueva iglesia, que tiene, ahora, las estructuras externas de siempre, pero que ya no representa la Iglesia de Cristo.

Francisco no representa a la Iglesia católica, sino a su nueva iglesia. Francisco no representa a Cristo, porque no ha sido elegido por Cristo a ser Pedro en Su Iglesia. Francisco representa a su mente humana y sólo a su concepción de lo que es Cristo y, por tanto, a lo que él piensa de lo que debe ser la Iglesia. Esa nueva iglesia la ha iniciado con su gobierno horizontal. El gobierno horizontal no pertenece a la Iglesia de Cristo. Es más se opone al dogma del Papado, a la Verticalidad; se opone al Papa, a Pedro en su misma esencia.

Esto trae una consecuencia para toda la Iglesia: si ya no se puede dar la obediencia a nadie en la Iglesia por el pecado del Papa Benedicto XVI, entonces no hay forma de obedecer ni a Francisco ni al gobierno horizontal que él ha creado. Y es más: es necesario luchar en contra, batallar contra, oponerse totalmente a Francisco y a su gobierno horizontal.

Nadie puede, en la Iglesia, exigir la obediencia a Francisco, porque sólo se obedece al Papa verdadero, que sigue siendo el Papa Benedicto XVI, guste o no le guste al propio Benedicto XVI.

Y nadie puede, en la Iglesia, exigir la obediencia a un gobierno horizontal porque ese gobierno no representa a Cristo en la Iglesia, sino sólo a sus intereses humanos, a sus ideales humanos, a la nueva iglesia que se crea con ese gobierno horizontal. Es Pedro quien representa el gobierno en la Iglesia. Y todos bajo Pedro en el Vértice. No todos bajo Pedro en la horizontalidad. Porque Pedro deja de ser Pedro en un gobierno horizontal. La esencia de Pedro sólo se puede obrar en el gobierno vertical. La esencia de Pedro se anula en todo gobierno horizontal. Y si se anula a Pedro, se anula la Iglesia y se construye una nueva iglesia.

Por eso, la situación en la Iglesia es muy grave.

En estos momentos, en la Iglesia hay una anarquía, un desgobierno muy fuerte en todas las diócesis que forman la Iglesia Católica. Queda una estructura exterior, queda una Jerarquía de la Iglesia sin cabeza, porque el Papa verdadero ha renunciado a ser cabeza.

Y esto gravísimo trae una elección por parte de todos los miembros de la Iglesia:

1. O se elige obedecer sólo a Cristo;

2. O se elige obedecer al gobierno horizontal, a la nueva iglesia, donde ya no es posible seguir a Cristo.

Cada alma en la Iglesia tiene que elegir si no quiere ser destrozada por la anarquía que reina en todas partes dentro de la Iglesia. O las almas se ponen en la Verdad Absoluta, que es Cristo; o las almas se ponen en la mentira, que es ir en contra de Cristo.

Entonces, viene la cuestión:

¿qué podemos hacer ante un Francisco y todo su gobierno horizontal?

1. No esperen que Francisco haga algo bueno por la Iglesia;

2. No esperen que Francisco pueda ver sus errores y así pueda enderezar la Iglesia hacia Cristo;

3. No recen para que Francisco tenga luz y pueda dirigir bien la Iglesia;

4. No recen por el gobierno horizontal para que pueda gobernar bien la Iglesia;

5. Tienen que rezar para que Francisco se vaya de la Iglesia: se vaya a un monasterio para expiar sus pecados y así pueda salvarse;

6. Tienen que rezar para que se destruya ese gobierno horizontal y se quite el impedimento que hay ahora sobre Roma.

7. Tienen que rezar para que se convierta el Papa Benedicto XVI y vuelva a ser Papa; porque es Papa hasta la muerte.

8. Tienen que hacer penitencia por tantos sacerdotes y Obispos ciegos, que no tienen vida espiritual y no saben ver la gravedad de lo que está pasando en la Iglesia.

9. No se puede dar la obediencia a nadie en la Iglesia. Sólo a aquellos Pastores que ven la Verdad, que hablan la Verdad, que guían en la Verdad y, por tanto, que saben oponerse a Francisco y a todo su gobierno horizontal. A los demás, no se les puede dar obediencia, pero se recibe de ellos los Sacramentos, porque para eso están: mientras crean en algo, dan a Cristo en los Sacramentos. Pero en cuanto empiecen a sacar nuevas reglas, nuevos credos, en los que se anule la Verdad, entonces ya ni siquiera eso.

10. No hay que ver las buenas obras de Francisco como obras de la Iglesia; son las obras de ese hombre en su nueva iglesia. Por tanto, todo aquello que sea bueno o santo en lo exterior, no pertenece a la Iglesia de Cristo. Si Francisco llegara a proclamar Santo a Juan Pablo II, eso no pertenece a la Iglesia de Cristo, sino sólo a su nueva iglesia. Es una obra que hacen ellos para aguantar el chaparrón de todo lo que están viendo en la Iglesia y dar un contento a la gente que todavía espera algo de Francisco como Papa. Sólo el Papa Benedicto XVI está capacitado, tiene el poder divino, de proclamar santos en la Iglesia. Francisco hace eso con su poder humano, porque es un rey bastardo, se ha arrogado un poder que no ha recibido de Dios.

11. Todo en Roma es propaganda y publicidad hacia Francisco y a todo su gobierno horizontal. Todo está montado para hacer el juego a las mentiras que, constantemente, Francisco y los suyos predican. Y los sacerdotes y Obispos tienen que no someterse a ese juego y llamar a cada cosa por su nombre.

12. Ante esta situación creada por la misma Jerarquía de la Iglesia en Roma sólo queda un camino para seguir siendo Iglesia y para formar la Iglesia que Cristo quiere: salir de Roma, salir de las estructuras externas que la Iglesia tiene en cada diócesis, porque no se puede dar la obediencia a ningún hombre en la Iglesia. No se obedece la opinión de Francisco ni las diversas opiniones de los que forman el gobierno horizontal. No es posible dar la obediencia a aquel que está desestabilizando la unidad en la Iglesia con su comunismo, con su protestantismo con su fe masónica, que es el líder de una nueva iglesia, que es el bastardo de la Iglesia de Cristo y que se llama Francisco.

La situación en la Iglesia es muy trágica. Los hombres del mundo están con el pensamiento de Francisco, porque éste habla lo que ellos quieren escuchar. Francisco es del mundo, para el mundo, obra para adquirir una importancia en lo social, en lo político, en lo cultural, en la ciencia de los hombres. Pero Francisco no es de la Iglesia verdadera. Y nunca va a decir una Verdad bien dicha, porque no puede ponerse en la Verdad. Y eso es clarísimo: “Cada uno tiene su propia idea del Bien y del Mal y debe elegir seguir el Bien y combatir el Mal como él lo concibe. Bastaría eso para cambiar el mundo” (Francisco a Eugenio Scalfari, fundador del diario La Repubblica).

Francisco sólo cree en las verdades relativas, las que cada cual adquiere con su pensamiento. Por tanto, no se puede poner nunca en la Verdad. Francisco es una veleta guiada por muchas razones humanas, por muchas doctrinas humanas, por muchos ideales humanos, que le llevan a adorar a muchos dioses en su vida. Al no creer en el Dios católico, busca su dios en su discurso, en su lenguaje humano, en su concepto del bien y del mal. Y, por tanto, abraza a todos los dioses que los hombres tienen en el mundo. E intenta reunirlos en uno solo: en su dios, que ha creado con su concepto de dios, del bien y del mal.

No esperen de Francisco una verdad ni, por tanto, la unión de la Iglesia en la Verdad. Él no puede dar la Verdad absoluta; él siempre habla una verdad y una mentira. Siempre encandena en sus discursos una verdad y una mentira. Siempre su lenguaje es si y no al mismo tiempo, porque pertenece al demonio.

Sólo esperen de Francisco la union de todas las iglesias, de todos los credos religiosos, en una mentira, en un error, en un pecado. Porque ése es el fin del diálogo que Francisco ha creado con su evangelio de la fraternidad: amar a todos los hombres por encima del amor divino, que exige la rectitud, lo moral, en cada uno de ellos. Francisco anula lo moral para imponer una misericordia sin verdad, apoyada sólo en un sentir humano, en un bien humano, en una obra humana.

Llevamos un año en que Francisco se ha paseado por la Iglesia con la mentira en su boca. Por tanto, el fruto de este año es:

1. Maldición en la Iglesia: ninguna bendición divina recae en el estado de pecado de toda la Jerarquía al elegir a un hombre para gobernar la Iglesia.
2. Justicia para la Iglesia: por el pecado de toda la Jerarquía, la Iglesia está expuesta a un castigo divino para purificarla de todos los males que vienen por ese pecado.
3. Daño irreparable en toda la Iglesia: las almas se condenan al negarles el camino de salvación y de santificación que da la Verdad del Evangelio y del Magisterio de la Iglesia.

Y quien no vea así la situación de la Iglesia sólo se engaña a sí mismo. El cisma viene por Francisco; la herejía la da Francisco; el mal en toda la Iglesia es culpa de Francisco.

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6 comentarios

  1. José M dice:

    Fabuloso post. Gracias por encauzar nuestras oraciones y lo que tenemos que realmente pedir.

  2. José Manuel Guerrero dice:

    Francisco opinando sobre él mismo en una estrafalaria entrevisa que le han hecho: “El Papa es un hombre que ríe, llora y tiene amigos. Es una persona normal”

    A Francisco más que “normal”, yo lo veo como subnormal. Porque no es ni normal ni natural -y menos a su edad…- soltar tantas mamarrachadas a lo largo del dìa. Eso solo lo puede hacer un prodigio de la subnaturaleza. Un fanfarrón engreido al que sacan del pueblo y hace reir con sus ocurrencias y sus idioteces a los urbanitas acomplejados. Solo un payaso puede creerse a otro payaso.

    Mas sobre la entrevista:

    La mujer en la Iglesia

    “¿Cómo será promovido el rol de la mujer dentro de la Iglesia?” fue otro de los interrogantes que Francisco respondió durante la entrevista. “Tampoco en esto ayuda la casuística – continuó el Papa -. Es verdad que la mujer puede y debe estar más presente en los puestos de decisión de la Iglesia. Pero a esto yo lo llamaría una promoción de tipo funcional. Y sólo con eso no se avanza demasiado. Más bien hay que pensar que la Iglesia lleva el artículo femenino, “la”: es femenina desde su origen. El teólogo Urs von Balthasar trabajó mucho sobre este tema: el principio mariano guía a la Iglesia de la mano del principio petrino. La Virgen es más importante que cualquier obispo y que cualquiera de los apóstoles. La profundización teologal ya está en marcha. El cardenal Rylko, junto al Consejo de los Laicos, está trabajando en esta dirección con muchas mujeres expertas”.

    Esto que dice Bergoglio” Más bien hay que pensar que la Iglesia lleva el artículo femenino, “la”: es femenina desde su origen. ” demuestra a las claras una vez mas que este tipo está para que lo encierren en un frenopático. Aplicar la ideologìa de genero a la fundación de la Iglesia no se le ocurre ni a un Rodriguez Zapatero ebrio de feminismo.

    La entrevista al charlatan de feria promete:

    http://www.lanacion.com.ar/m1/1669312-francisco-pintar-al-papa-comosi-fuera-una-especie-de-superman-me-resulta-ofensivo

  3. Cristina de López dice:

    Con esta infalible afirmación que escribe “josephmaryam” en el comentario anterior, debería ser suficiente para entender que Francisco no es Verdadero Vicario de Cristo.
    Más sin embargo, si ello no convenciera a alguno, a estas alturas del camino tenemos una y mil pruebas para afirmar sin temor a equivocarse que Francisco es solo un impostor, quien sin ningún reparo destruye la Iglesia y en su lugar construye la “iglesia universal”, que muy pronto será entregada al mismo Anticristo.

    Basta seguir los consejos de nuestro Señor Jesucristo, es decir, “observar los signos de los tiempos y los frutos del impostor Francisco”, para poder ver con toda claridad que lo escrito en el libro del Apocalipsis así como las palabras de Nuestra Señora en sus mensajes, muchas otras revelaciones de santos y los puntos 675, 676, 677 del Catecismo, se están cumpliendo uno a uno frente a nuestros ojos.

    La Iglesia atraviesa pues su última prueba, y quien se sienta ahora en la Silla que solo a UNO corresponde es solo un falso pastor que en estos momentos encabeza esa “impostura religiosa” que está siendo presentada al mundo y cuyo líder pronto será el mismo Anticristo.

    La última prueba de la Iglesia (CC)

    675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el “misterio de iniquidad” bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2, 4-12; 1Ts 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).

    676 Esta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificación del Reino futuro con el nombre de milenarismo (cf. DS 3839), sobre todo bajo la forma política de un mesianismo secularizado, “intrínsecamente perverso” (cf. Pío XI, carta enc. Divini Redemptoris, condenando “los errores presentados bajo un falso sentido místico” “de esta especie de falseada redención de los más humildes”; GS 20-21).

    677 La Iglesia sólo entrará en la gloria del Reino a través de esta última Pascua en la que seguirá a su Señor en su muerte y su Resurrección (cf. Ap 19, 1-9). El Reino no se realizará, por tanto, mediante un triunfo histórico de la Iglesia (cf. Ap 13, 8) en forma de un proceso creciente, sino por una victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal (cf. Ap 20, 7-10) que hará descender desde el cielo a su Esposa (cf. Ap 21, 2-4). El triunfo de Dios sobre la rebelión del mal tomará la forma de Juicio final (cf. Ap 20, 12) después de la última sacudida cósmica de este mundo que pasa (cf. 2 P 3, 12-13).

  4. Edermon dice:

    ¿Podria por favor decirme si el derecho canonico o la doctrina de la Iglesia establece taxativamente que el Papa debe serlo hasta la muerte? ¿Y dónde lo dice? Creo que es de extrema importancia aclarar este punto en la grave situacion actual, y necesario para que podamos hacer un juicio correcto de lo que está pasando.
    Muchas gracias y la Paz en Cristo

    • josephmaryam dice:

      “Si alguno, pues, dijere que no es de institución de Cristo mismo, es decir, de derecho divino, que el bienaventurado Pedro tenga perpetuos sucesores en el primado sobre la Iglesia universal; o que el Romano Pontífice no es sucesor del bienaventurado Pedro en el mismo primado, sea anatema” (Concilio Vaticano I -Sesión IV – Constitución dogmática I sobre la Iglesia de Cristo – Cap. 2 De la perpetuidad del Primado – Canón).
      En este canón se dice que Pedro tiene sucesores perpetuos en el Primado. Es así que para suceder a Pedro, éste tiene que morir. Luego.
      Si pedro no tiene que morir para tener sucesor, entonces Cristo no puede fundar Su Iglesia sobre Pedro, sobre una cabeza visible, sino que la fundaría sobre muchas cabezas visibles. Y, entonces, no se puede dar el Primado de Jusridicción de Pedro: “Si alguno dijere que el bienaventurado Pedro Apóstol no fue constituído por Cristo Señor, príncipe de todos los Apóstoles y cabeza visible de toda la Iglesia militante, o que recibió directa e inmediatamente del mismo Señor nuestro Jesucristo solamente primado de honor, pero no de verdadera y propia jurisdicción, sea anatema” (Concilio Vaticano I -Sesión IV – Constitución dogmática I sobre la Iglesia de Cristo – Cap. 1 De la institución del Primado – Canón).
      Si hay más de una cabeza, entonces Pedro no tiene el Primado de jurisdicción, sino de honor. Las cabezas múltiples lucharían por ese primado y nadie conociera quién es el verdadero Papa.
      Jesús funda Su Iglesia sobre una Cabeza, sobre un Pedro, no sobre dos Pedro. Para que haya un Pedro, un sucesor de Pedro, es necesario que muera el Papa que reina para elegir a otro Pedro, que le sucede.
      La sucesión de Pedro se da en la muerte de Pedro, no puede darse en vida de Pedro porque entonces se anula el dogma: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré Mi Iglesia.
      Necesariamente tiene que morir Pedro para elegir su sucesor. Es algo que nace del mismo dogma, que está contenido en el mismo dogma. No es una verdad que se deduce del dogma. No es una verdad teológica. Es una verdad revelada en el dogma. Es de institución divina. Así Cristo ha edificado Su Iglesia: sobre un Pedro. Y es algo que no se puede discutir porque se anularía el dogma del Primado. El Concilio de Florencia definió: “Que el Romano Pontífice es verdadero vicario de Cristo y cabeza de toda la Iglesia y padre y maestro de todos los cristianos, y a él, en la persona de San Pedro, le fue entregada por nuestro Señor Jesucristo la plena potestad de apacentar, regir y gobernar a la Iglesia universal” [v. 694].

  5. Marita dice:

    Por favor hablenos un poco acerca de la situacion que se dio cuando el Papa Celestino V despues de su nombramiento como obispo de roma renuncio. Incurrio aquel Papa en el mismo error de Benedicto XVI al renunciar al papado?
    Muchas gracias

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