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Francisco: finaliza un tiempo y abre la puerta al Anticristo

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Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

“Este hombre que se sienta en la Silla de Pedro, es un inepto, no sabe ni hablar, no sabe proponer ni una sola verdad cristiana, no sabe filosofía, no sabe teología, es un auténtico ignorante, es un hombre que se ve, con toda claridad, que no tiene la más mínima vida de piedad, porque no lo rezuma, porque se ve que no lo tiene… y podrán mostrar que está rezando y es todo mentira; todo está organizado, todo preparado, todo falsificado… Cada vez que Francisco hace un gesto de humildad, hay un fotógrafo para sacar la foto y sacarla en la prensa. Eso no es humildad, sino que es la mayor falsedad que pueda existir. Es el mayor soberbio que hoy día pisa la tierra…porque quiere encubrir su soberbia bajo capa de humildad…engañará a millones, pero aquel que tenga un poco de conocimiento de lo que es la humildad, no pueden…Están creando toda una propaganda, creando un personaje, que es un profeta del anticristo” (Sermón del padre – 20: 55 al 23: 21)

Francisco no marca una nueva época en la Iglesia, sino el fin del tiempo de la decadencia del Papado.

Durante 50 largos años en la Jerarquía de la Iglesia se ha vivido la corrupción de lo mejor. Una Jerarquía que se ha mantenido en su soberbia y ha crecido, de tal manera, que ha alcanzado el grado de soberbia en el que no hay retorno, es decir, se peca contra el Espíritu Santo, se blasfema, y ya no hay perdón de Dios.

Es una Jerarquía entregada a desobedecer al Papa reinante, colocando, de manera oculta, su mente, sus ideas, sus leyes, su doctrina. Y, de esa manera, en la Iglesia se acepta lo que no es la Verdad, lo que no pertenece a la Iglesia, pero que es dado como si fuera aprobado por el Papa.

Y así los cambios que ha sufrido toda la liturgia han hecho de la Eucaristía una nueva estructura donde ya no se adora a Dios, sino al hombre. Las Misas se han convertido en una fiesta, pero no en el Calvario. Se va a la Misa para pasarlo bien, pero no para unirse al sufrimiento y a la muerte de Cristo. Y, después, se comulga de cualquier manera, sin apreciar lo que es la comunión, porque tampoco se aprecia lo que es la Misa. Y, entonces, la comunión termina siendo un banquete, una comida, un servicio que se da a la comunidad, pero ya no es la Gracia que necesita de un corazón puro y sacrificado para que pueda obrar en el alma en la Iglesia.

Y así los cambios que se han hecho en el estudio de la Sagrada Escritura han terminado por anular la Palabra de Dios. Ahora se interpreta la Palabra del Verbo con la inteligencia del hombre, con sus ideas, con sus sentimientos, con sus culturas, con sus ciencias, con sus avances técnicos, con sus filosofías de la vida. Pero ya no se interpreta la Palabra con el Espíritu de la Palabra. Las almas ya no saben lo que significa el Espíritu porque no tienen vida espiritual, sólo viven para su humanismo, para sus afectos humanos, para su naturalismo, para su placer carnal, para su materialismo; pero no viven poniendo el corazón en el Cielo, sino sólo en la tierra.

Y así los cambios que se han hecho a toda la teología católica han destruido la Verdad de la doctrina de Cristo. Y ya sólo el hombre busca una razón para permitir todo pecado, para conformarse con las ideas de todos los hombres y así reunir en su teología la capacidad de poder entender todos los Misterios de la Iglesia. Estamos ante teólogos tan soberbios que sólo buscan en su mente humana su razón para decirse a sí mismos que eso lo quiere Dios en su Iglesia. Se da tanta importancia al progreso de la mente humana, que el hombre no sabe ver su limitación, su medida, su capacidad finita para comprender sólo una milésima parte de lo que es la Iglesia. Los teólogos quieren dar satisfacción a todo el mundo y, por eso, anulan la verdadera teología con especulaciones, con estudios, con teorías que vienen directamente de la mente del demonio y que son una blasfemia contra el Espíritu de la Verdad. La teología de los pobres, tan amada de Francisco y de Muller, son una blasfemia contra el Espíritu. Y, ponerla en práctica es cerrar la Iglesia a la Misericordia. Esta teología, condenada por el Magisterio de la Iglesia, es apoyada por la Jerarquía decadente que rige Roma y que lleva a la Iglesia hacia su autodestrucción. Es una teología que bebe del mismo Marx, pero traducido a lo espiritual, tergiversando toda la vida espiritual y toda la vida de Cristo, para poder dar la doctrina del demonio.

El comunismo nunca murió, sino que se transformó en otra cosa; porque Rusia sólo es instrumento del comunismo, pero no es el comunismo. El comunismo es sólo el orgullo de Lucifer para poder entrar en la Iglesia y sentarse en la Silla de Pedro. Tomó a Rusia como instrumento, porque ese país es la cabeza de la Iglesia, desgajada de la verdadera; y siendo cabeza, pero desunida de Roma, el demonio la usa para ser cabeza de Roma.

Por eso, la Virgen María pidió la consagración de Rusia, porque es necesario unir lo oriental con lo latino, como estaban en los principios de la Iglesia. Los Padres orientales tienen una riqueza inmensa, verdadera, pero que al estar desunidos con el Papa, hacen que toda esa riqueza sea instrumento del demonio.

Y es el comunismo el motor de la destrucción de toda la Iglesia, porque los hombres sólo atienden a hacer un común en las cosas humanas, queriendo resolverlo todo de manera humana, y pierden el sentido de la unidad en el Espíritu.

Si el Espíritu no une, por más que se busque soluciones a la unidad entre los hombres nunca se puede dar de forma verdadera, sino que se dará una impostura, una falsedad, un engaño, que es lo que Francisco persigue con su diálogo con los hombres y su cultura del encuentro. Dialogar con Satanás para encontrar la obra del demonio dentro de la Iglesia: ése es el plan de Francisco.

Francisco no puede creer en la Iglesia como Cuerpo Místico de Cristo porque ha anulado el Espíritu en su vida de sacerdote. No cree en el Espíritu y, por eso, tampoco cree ni en el Padre ni en el Hijo. Para él son tres formas distintas de decir una misma cosa: que Dios ama al hombre y lo salva; pero no sabe, en la práctica, qué significa obrar la Voluntad del Padre, ni sabe caminar tras las huellas del Crucificado, ni sabe vivir del Espíritu en su vida humana. Sólo vive de su idea del bien y del mal, de su relativismo, de misericordia sin justicia, sin verdad, sin moral.

En teoría, sabe muchas cosas, porque lee muchas cosas; pero no tiene Espíritu de Cristo; no sigue al Espíritu de Cristo en su sacerdocio, sólo a sus teorías sobre Cristo, sobre la Iglesia y sobre el sacerdocio.

Para Francisco la vida es la obra de lo que cada uno piensa en su interior y siente hacia los demás. Para él, sentirse amado por los hombres es lo principal en la vida. Necesita estar junto a alguien que le aplauda y que le haga sentir bien con la vida. No aguanta los hombres rectos, que juzgan la vida, que miden la vida con la ley de Dios y con la ley natural. No quiere la moral, porque él se inventa con su cabeza lo que es bueno y lo que es malo. Cae en el mismo pecado de Adán: come del árbol de la ciencia del bien y del mal, es decir, de su soberbia. Y, en esa soberbia, decide su vida al margen de toda Verdad.

Francisco es nada ante Dios y ante la Iglesia. Es un masón que ocupar temporalmente la Silla de Pedro para que los demás no atiendan a lo que, en verdad, está sucediendo dentro de la Iglesia.

Francisco no puede pedir la obediencia a nadie porque todos se salvan, así se obedezca así no se obedezca. Ése es el absurdo que conduce su diálogo y su evangelio de la fraternidad: todo el mundo salvado. Entonces, él mismo se ata las manos y no puede imponer en la Iglesia su doctrina, su opinión. Y ésta es su miseria, su desastre como gobernante, su fracaso más total.

Porque, al no dar una sola verdad, Francisco queda en el olvido más absoluto de todos. Queda como un político que habló cosas bellas, pero que no hizo nada porque su doctrina no vale para vivir, no vale para solucionar problemas, sólo vale para tener un poco de publicidad y para darse importancia ante los hombres del mundo.

Francisco ha fracasado como líder de una Iglesia que vive su decadencia más total. La decadencia en su Jerarquía; la corrupción en su Jerarquía. Una Jerarquía que no sirve para nada; no sirve para obrar la salvación ni la santificación de la Iglesia. Sólo sirve para obrar la maldad, que es lo único que han estado haciendo durante 50 años.

Ver a Francisco es ver a un auténtico idiota, en el sentido genuino de la palabra idiota, que significa: el que se vuelve loco por una idea. Francisco está obsesionado por el dinero. Ésa es su idiotez; ésa es su locura; eso es imitar a Judas en la Iglesia.

Cristo salva a los ricos y a los pobres. Cristo salva almas. ¿De qué sirve el dinero si el alma no tiene en su corazón la Fe en Cristo, la fe en la Iglesia? Sólo sirve para condenarse.

Y eso es lo que vemos en el gobierno de Francisco: empeñados en solucionar los problemas económicos para dar de comer a todo el mundo. Esto es la idiotez suprema.

Un Obispo en la Iglesia está puesto para sacrificarse y para morir por su rebaño: es decir, para salvarlo y para santificarlo. Si no hace esto, entonces está en la Iglesia para condenar almas. Y no hay otro camino: o se salvan almas o se condenan. Y aquel sacerdote que no pasa su vida sacerdotal en profunda oración y penitencia por sus almas, entonces las condena al infierno. Éste es el arma de doble filo que tiene el sacerdocio: o se dedican a lo que Cristo les ha llamado o se dedican a conducir las almas al infierno, de la mano del demonio.

Francisco no es el que inicia un nuevo camino en la Iglesia. El que lo inicia es su sucesor; el que da un giro a la Iglesia es el que viene detrás de Francisco.

A Francisco le queda poco, porque las cosas ya están a punto. Y si quiere vivir las obras del demonio en la nueva iglesia, hay que imponer un nuevo credo, una nueva fe, una nueva obediencia. Y eso lo sabe el demonio. El demonio usa a Francisco para entretener, pero no para matar a la Iglesia. No puede imponer una obediencia a una doctrina que hace aguas por todos lados, como es la que da Francisco: doctrina de opiniones, doctrina de sentimentalismos, doctrina cargada de mentiras claras que en la Iglesia no se sostienen porque se digan con palabras bonitas y bellas. Hace falta una mente diabólica que resuelva la iglesia como el demonio quiere; que ponga su filosofía y que todos la acepten. Y quien no quiera eso, que se vaya a otra parte.

Y esto es lo que viene en el giro de la Iglesia: una nueva cara, temida por todos, pero que abrirá los ojos a los que todavía están con sueño y ven a Francisco como el salvador y el redentor. Cuando esa nueva cara se ponga a dar justicias, entonces la cosa cambia, el hombre despierta, el hombre ve la verdad.

Pero dando misericordias sin concierto, invitando a salvarse a todo el mundo porque es bueno, es algo que nunca funciona. Porque, en el mundo, todos conocen que son malos, pero obran la maldad como algo bueno, como algo valioso, sin imponerse a los demás. En muchos hombres del mundo existe más humildad que en la Jerarquía de la Iglesia: ven y reconocen sus pecados, se ven miserables y no se levantan en su orgullo para mostrar sus maldades a todos.

Pero la Jerarquía de la Iglesia ya no ve su pecado, ya se cree santa y justa. Cree que con aprobar una teología de los pobres, que está maldita por la Iglesia, ya está el camino para todos.

La Jerarquía del gobierno horizontal adolece de verdad y de misericordia. Sólo tienen misericordia para con ellos; pero para los que se enfrentan a ellos, sólo tienen palabras de justicia y de maldad. No hay en ellos ninguna verdad, porque viven para hacer su negocio en la Iglesia. Su gran negocio: cómo hacer una comunidad de hombres que sirvan a los intereses del mundo. Ése es su negocio.

Por eso, lo que viene a la Iglesia es una salida de Roma y un vivir oculto, porque hay que esperar el tiempo de Dios. Sin cabeza, la Iglesia no funciona. Y hasta que el Señor no ponga Su Papa, hay que vivir de otra manera en la Iglesia, sin hacer caso a nada ni a nadie. Sólo preservando la Verdad de la Iglesia, la Verdad del Evangelio, la Verdad de la ley de Dios y de la ley natural.

Francisco no es una nueva primavera de la Iglesia, sino su muerte. Con él muere la Verdad, muere la Iglesia, muere la salvación y la santidad en la Iglesia. Y, con él, la puerta queda abierta a una nueva estructura de iglesia que tiene los días contados: sólo servirá para mostrar la Justicia Divina por mano del Anticristo. Una vez que se muestre, esa iglesia sucumbe en el olvido más total.

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8 comentarios

  1. Lean el Libro de la Verdad, el que menciona Daniel 10, 21.
    712. El Falso Profeta ahora se hará cargo de la Sede de Roma Domingo, 17 de febrero del 2013, a las 19:00 hrs.
    Mi muy querida y amada hija, el sisma dentro de la Iglesia Católica, como fue predicho, ahora será presenciado por todo el mundo. La partida de Mi querido y amado Santo Vicario Benedicto XVI, marca el comienzo del Fin. Yo, a través tuyo, Mi profeta elegido, en los últimos dos años, he tratado de preparar Mi Iglesia en la Tierra para este triste evento.
    La elite masónica ha tomado control sobre Mi Iglesia y ellos esgrimirán el más perverso engaño sobre los Católicos. Las Llaves de Roma están ahora entre Mis Manos, habiendo sido pasadas a Mí por Mi Padre. Yo dirigiré a todos Mis seguidores, para que la Verdad pueda ser sostenida y que Mi Santa Palabra permanezca intacta.
    El Falso Profeta ahora se hará cargo de la Sede de Roma y Mi Palabra, así como lo fue en Mi Tiempo en la Tierra, será tratada como herejía.
    No te equivoques, porque así como el engaño es presentado al mundo, como si el nuevo reino representara la Verdad, tú, hija Mía, sufrirás terriblemente en Mi Nombre así como los profetas, que vinieron antes que tú.
    Mis seguidores deben permanecer calmados y rezar por la salvación de todos Mis sacratísimos siervos, que serán atrapados en esta abominación. Yo les hago un llamado a ellos para que respondan como sigue:
    ¡Continúen siguiendo Mis Enseñanzas! ¡Nunca renuncien a la Palabra de Dios! ¡Permanezcan leales a sus sagrados deberes y administren los Santos Sacramentos, como ustedes han sido instruidos por Mi!
    Las Enseñanzas de la Iglesia Católica, basadas en sus fundamentos por Mi Apóstol Pedro, permanecen infalibles. Ahora esto cambiará, una vez que el fundamento sea sacudido por los cambios por venir.
    En breve ustedes ya no reconocerán Mi Iglesia y se sentirán incómodos cuando presencien cómo Mi Santa Palabra será manipulada.
    Su Jesús

  2. Ivica Olić dice:

    Hola amigos de Lumen Mariae. Lo que entiendo con este post es que Francisco ya le queda poco tiempo de hacer sus travesuras y que va a venir otro que ese sí tiene todas las malas intenciones y que va a estar en unión con el Anticristo y el Falso profeta. Pero entonces, para entender mejor, lo que pasará es que: ¿Francisco morirá o lo van a quitar para que entre el otro o como es la dinámica?

    • josephmaryam dice:

      A Francisco le queda poco tiempo porque los hombres suelen cansarse de las personas que prometen mucho, que hablan cosas bonitas, pero que después no hace nada. Y Francisco es el típico charlatán que da entrevistas para que la gente hable de él, pero no para enseñar ninguna verdad. Francisco es el típico Obispo que se engríe de ser Obispo, que muestra su orgullo para elevarse por encima de los otros y para declararse importante, pero, a la hora de la verdad, no sabe guiar a nadie por el camino ni del mundo ni de la Iglesia. Francisco es un bufón que se ríe de todo el mundo, que lo pasa bien haciendo su negocio en la Iglesia, que se entretiene dando mentiras y engaños sin caer en la cuenta de su pecado. Es el que se engríe porque peca. Es el que ama su pecado y lo muestra a los demás como un camino en la vida. Y, por eso, los hombres acaban cansándose de gentuza como Francisco, incluso los malos que están a su alrededor. Y lo quitan de en medio. La forma como lo hacen, no interesa. Lo que importa es medir a Francisco. Y una vez que se discierne lo que hay en esa persona, entonces sólo queda una solución: tiene que marcharse de donde está. Si no lo hace él, otros lo harán a su manera.

  3. Jorge López dice:

    Voy a incluir a este valiente sacerdote en mis oraciones, Dios lo proteja siempre.

  4. Juan Pablo dice:

    “No hablar de un Cristo demasiado ‘solterón”

    “…porque Cristo está casado, Cristo estaba casado, había desposado a la Iglesia, su pueblo. Como el Padre había desposado al Pueblo de Israel, Cristo desposó a su pueblo. Ésta es la historia del amor, ¡ésta es la historia de la obra de arte de la Creación!”

    Para concluir el Papa dijo que “¡También aquí debemos estar atentos para que el amor no fracase! No hablar de un Cristo demasiado ‘solterón’

    No quiero sacar fuera de contexto del sermón éstos párrafos, pero por si mismos ya son harto chocantes e impropios.

    “…porque Cristo estaba casado”, suena tan sospechoso que no se lo puede dejar pasar.

    • josephmaryam dice:

      En esas palabras se ve las fábulas de Francisco a la Iglesia. No sabe nada de nada y se lo inventa todo con tal de ganar la admiración de gente que sólo está en la Iglesia para destruirla. Son claras las palabras de Francisco para despreciarlo, para humillarlo, para pedir que se retire de la Iglesia y que se vaya a vivir sus fabulas a donde quiera, pero que no piense que en la Iglesia nos chupamos el dedo y estamos atentos a sus palabras. Estamos despiertos para hundirlo cada día más y más, precisamente, por sus negras palabras. Cada día él mismo confirma que está en esa Silla de Pedro para confundir a la Iglesia, para negociar con los hombres del mundo y para presentarse ante el mundo como un hombre sabio en su gran ignorancia de todos los temas, incluso los económicos, los políticos. Francisco es el vividor de su orgullo: por su pecado están donde está; por su pecado, tendrán que irse y dejar el puesto a otro.

  5. Verónica dice:

    En este llamado a la unidad de los tradicionalistas hay algo muy interesante, y perdonen que me alargue, él propone ir por sobre nuestras diferencias, algunos son sedevacantistas, por elemplo, yo personalmente creo en la legitimidad de Juan Pablo II, al que admiro mucho y de Benedicto XVI, pero lo que en el fondo nos une es la fidelidad a la Tradición, la defensa de la verdad y la misma fe. No sé si antes que este sacerdote alguien ya lo haya propuesto, o si sin que sepamos algunos sectores tradicionalistas ya se están reuniendo, pero ruego a Dios que esto se cumpla prontamente. Sólo me ha extrañado mucho no oír a nadie del Opus Dei manifestarse , pues siendo tan tradicionales , pensé que serían los primeros en abierta oposición, ¿Tendrá algo que ver en su silencio el asunto de la Banca Vaticana, que Francisco dejó en sus manos??

  6. Verónica dice:

    Sólo puedo decir que soy una gran admiradora de este Blog, siempre me han sorprendido por la valentía y claridad de sus artículos. pero no había experimentado tal grado de admiración y orgullo al escuchar a este valiente y cultísimo sacerdote explicar con tanta precisión el falso papado de Francisco y todo el simbolismo que lo vincula a la masonería, judaísmo y satanismo. Y termina con un hermoso llamado y convocatoria a un Congreso Eucarístico para unir a los tradicionalistas defensores de la Doctrina Católica, simplemente maravilloso. Que Dios proteja y bendiga a estos pastores verdaderos y que muchos más sacerdotes sigan su ejemplo.

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