Lumen Mariae

Inicio » fariseos » La Sinagoga de Satanás

La Sinagoga de Satanás

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

tres espadas

«El misterio de iniquidad consiste precisamente en que el “Aparato publicitado de la Iglesia” que debía servir para llevar las almas a Jesucristo, sirve en cambio para perderlas y esclavizarlas al demonio. Aquí está el “misterio de perversidad” (P. Julio Meinvielle)

Todo ha sido montado para dar publicidad a un hereje, para hacer que en la Iglesia la Verdad quede oculta.

La autoridad en la Iglesia Católica ha dejado de ser divina y es sólo humana, con un poder humano, con unos fines para los hombres, haciendo que lo divino se eche a un lado.

¿Quién está sosteniendo las herejías de Francisco? La misma Jerarquía de la Iglesia, los mismos que tendrían que dar testimonio de la Verdad, pero que conducen a toda la Iglesia hacia el apartamiento de Dios, al alejamiento de la Verdad.

Francisco es la cabeza de los malos, de los pecadores, de los herejes, de los cismáticos, de los que se van a condenar porque aman su pecado. Él gobierna e influye en los demás para atraerlos hacia el fin de la masonería, que es el comunismo y el protestantismo dentro de la Iglesia.

El gobierno de Francisco es para que las almas pequen dentro de la Iglesia. Y, pecando, obran el comunismo y el protestantismo.

Sólo poniéndose en la Verdad, es decir, quitando el pecado se obra la Redención en la Iglesia, que es la obra de Cristo y que debe ser la obra de toda la Jerarquía Eclesiástica.

Pero, en realidad, la Jerarquía ha hecho un cisma en la Iglesia: se ha apartado de la Verdad, no totalmente, sino parcial, pero de manera oculta.

Todavía, entre la Jerarquía, hay sacerdotes que ven la Verdad, pero que no se atreven a dar testimonio íntegro de la Verdad, por el temor de quedar abandonados por la misma Jerarquía.

Hay miedo entre los sacerdotes, mucho miedo. Y muchos deciden acoger la mentira que da Francisco por miedo, por seguir a los otros, por no querer sobresalir de entre los demás. Los demás guardan silencio; ellos también.

Francisco habla sus herejías y los medios de comunicación de la Iglesia las apoya. Esto es diabólico, no sólo es cosa humana. Eso es señal del Anticristo.

El arte del demonio es dominar los medios temporales para por allí hacer perder a los hombres, el interior de las almas. El demonio no sólo domina los medios del placer, de la riqueza y del poder, sino de lo social, de lo que el hombre se enorgullece: la vida de comunicación social, la palabra del hombre en la sociedad, en el mundo.

El demonio, mentiroso, desde el principio, pone su mentira en los medios de comunicación para tener agarrado a todo el hombre en la mentira, en el engaño, en el error. Y si logra que los medios de comunicación de la Iglesia den la mentira, entonces ha ganado la partida en la Iglesia.

Una iglesia que apoya a un hereje en los medios de comunicación es la iglesia del demonio, no ya de Cristo.

La Iglesia es la Verdad y sólo tiene que dar la Verdad y, por tanto, debe combatir toda mentira. ¿Por qué no combate las mentiras de Francisco? Porque el Anticristo está detrás de Francisco y de la misma Jerarquía Eclesiástica. El Anticristo sostiene a Francisco y, por eso, le da la propaganda que necesita en toda la Iglesia y en el mundo.

Al Anticristo le conviene que un Obispo, como líder de la Iglesia, predique su misma doctrina. En el Anticristo está contenida toda la malicia humana para hacer caminar a todos los hombres al culmen de su pecado. El Anticristo sabe todos los caminos del mal para engendrar males en todas partes. Por eso, Francisco lleva un año sembrando todo tipo de males en la Iglesia. Y los demás aplaudiendo esos males.

Francisco los siembra y los obra. Y produce un desequilibrio espiritual en la Iglesia, porque la Iglesia está llamada a la perfección de la vida espiritual y, por tanto, a la plenitud de la Verdad. Y todos los Papas han aportado su grano de arena para llegar a esa plenitud.

Pero llega un hombre con la mentira en su boca y hace que la Iglesia emprenda y siga un camino de retroceso en toda la vida espiritual. Esta es la gravedad que vive toda la Iglesia.

La Iglesia ya no camina hacia la Verdad, que es Cristo, sino que vuelve la mirada atrás, como queriendo buscar algo que dejó en otro tiempo, en otras circunstancias de la vida de los hombres, como queriendo buscar un camino nuevo en el pasado.

En el Anticristo tiene que brillar la plenitud de la malicia. Y este es su tiempo en la Iglesia. La Iglesia se enfrenta al Anticristo. Por eso, es necesario salir de Roma, de una estructura que ya no sirve para ser Iglesia, para hacer Iglesia, para obrar la Verdad en la Iglesia. Es lo que muchos no acaban de comprender todavía.

La Iglesia no vive de estructuras, sino de corazones abiertos a la Palabra de Dios. La Iglesia sólo necesita de las estructuras para poder obrar la Verdad. Peo cuando, desde esas estructuras se impide esa obra, entonces hay que abandonarlas para seguir siendo Iglesia, la Iglesia que vive en cada corazón que está en Gracia.

La autoridad que rige, ahora, en la Iglesia Católica es totalmente farisea, hipócrita, saducea, legista, impía. Una autoridad que se enorgullece de su poder y que, por tanto, no ve su pecado, no lucha contra el pecado, sino que va al mundo para abrazar el pecado de todos los hombres. Esto es diabólico. Y esto lo llama San Juan: la Sinagoga de Satanás (Ap 2, 9).

La Sinagoga de Satanás es el gobierno de un grupo de fariseos, que es una minoría, pero que tiene todo el poder en sus manos. Cristo se enfrentó a ese grupo. Y, por eso, lo liquidaron. Ellos tomaron toda la tradición auténtica de los Patriarcas y de los Profetas para pervertir y dominar a todo el pueblo elegido por Dios.

Desde hace 50 años funciona, a pleno rendimiento, esa Sinagoga: un grupo de sacerdotes, de Obispos, que son una minoría, tienen todo el poder en la Iglesia. Y han hecho de la Palabra de Dios, su interpretación personal; y han hecho de la liturgia de la Iglesia, el culto al demonio; y han hecho de la Tradición, su cultura comunista y protestante en la Iglesia. Lo han rebajado todo, lo han pervertido todo y han obligado a los Papas a someterse a su inicuo pensamiento humano.

Por eso, decía el Señor de esta sinagoga: «Vosotros tenéis por padre al diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre. Él es homicida desde el principio y no se mantuvo en la verdad, porque la Verdad no estaba en él» (Jn 8, 32).

Ha sido esta Sinagoga de satanás quien ha puesto a Francisco como un falso Papa, como una pintura del Papado, como una caricatura del Papado, porque eso es lo que representa Francisco. Francisco se ríe del Papado. Francisco ha destrozado el Papado. ¿Por qué lo llaman Papa si no puede dar la Verdad del Vicario de Cristo? Francisco, cuando habla la mentira, habla de los suyo propio, de lo que hay en su mente humana. No puede hablar de lo que hay en el Corazón de Cristo, porque rechaza a Cristo en su mente y en su corazón. ¿Por qué lo llaman Papa?

Si el Papado no es una cuestión legal en la Iglesia. Igual que nadie puede renunciar a ser Papa, así nadie puede elegir a un Papa. El Papa lo elige el Espíritu Santo. Es el Espíritu el que mantiene al Papa hasta el final de sus días, porque no quita nunca el don de ser Papa a aquel hombre que Él ha elegido.

¿Por qué siguen llamando a Francisco como Papa si Dios no lo ha elegido?

La Autoridad en la Iglesia no es como la del mundo. En el mundo, los hombres eligen sus gobernantes y ponen sus leyes para regir sus gobiernos. En la Iglesia, Dios elige Su Gobierno. Los hombres tienen que dedicarse a salvar almas. Y Dios gobierna lo demás. Por eso, Jesús puso a Pedro. Y sólo a Pedro. Los demás son los demás, es decir, no gobiernan.

Dios gobierna Su Iglesia sólo con Pedro. Por eso, aunque el Papa Benedicto XVI no haga nada como Papa verdadero, Dios sigue gobernando Su Iglesia a través de él. Dios no gobierna Su Iglesia a través de Francisco. ¿Por qué llaman a Francisco como Papa, si no es Papa? Los Cardenales eligieron a un hombre mientras el Papa verdadero vivía. Luego, ese hombre no es elegido por Dios para ser Papa. Es así de sencillo, pero la Sinagoga de Satanás no puede aceptarlo. Ellos sacan sus documentos y demuestran que fue elegido Francisco como Papa y que Benedicto XVI renunció. ¡Documentos! ¡Legislación, leyes, pensamientos de los hombres! Eso es el fariseísmo. Ya no pueden atender a la Gracia.

Se es Papa por Gracia, no por elección de los Cardenales, de los hombres. La Iglesia es una Gracia. Y en la Iglesia todo se obra en la Gracia y por medio de la Gracia.

Entonces, ¿cuándo van a dejar de llamar a Francisco con el nombre de Papa para llamarlo por su nombre: un demonio encarnado? Pero nadie se atreve a decir esto. Temor, miedo, respetos humanos, culto al pensamiento de los hombres. Y toda la Iglesia tiene miedo de una minoría, de un fariseísmo que sólo busca destruir la Iglesia, como hicieron con Jesús: destruyeron su vida humana.

Tenéis miedo al poder de unos hombres, que son nada ante Dios, y no tenéis miedo a Dios que, con Su Poder, puede hacer que todos los hombres besen, con sus bocas, la faz del infierno. Los hombres sólo matan el cuerpo, pero Dios lleva al infierno al alma. Dios quita la vida del alma y la transforma en un demonio, incapaz de poder amar ya, ni siquiera a ella misma.

Los hombres sólo velan por su vida material y, por eso, temen a los hombres. Es que esa minoría nos puede dejar sin lo material. Y, entonces, hay que callar, hay que seguir como si nada pasara. Esto es lo que les pasa a muchos sacerdotes y Obispos, que les cuesta levantarse contra Francisco, contra una minoría de hombres, fariseos, que no saben nada de la vida espiritual ni de la vida de la Iglesia.

Cristo los combatió y triunfó de ellos. Por eso, el mal que ahora hace esa Sinagoga de Satanás es muy limitado. No tienen toda la libertad de antes, porque quien gobierna la Iglesia es sólo Cristo. El pueblo elegido por Dios era gobernado por muchos hombres, por eso, por la codicia, por la avaricia, por el poder de querer ser más que los hombres, una minoría se hizo con todo el gobierno. Pero, ahora, esa minoría sólo depende del Anticristo, es manejada en todo por el Anticristo. Y el Anticristo no tiene poder sobre la Iglesia de Cristo. Por eso, es necesario salir de Roma, para no caer en las fauces del Anticristo. Y es necesario llamar a Francisco, un anticristo, porque eso es lo que es. Y quien se pone en la Verdad, entonces sabe luchar contra ese fariseísmo que es la autoridad en Roma.

Hay que combatir al gobierno horizontal que ha puesto Francisco en Roma. Hay que socavarlo. Hay que sacar a relucir los pecados, las herejías, de todos esos que componen la Sinagoga de Satanás. ¡Quien no saque los trapos sucios de esos Obispos y Cardenales, no se pone en la verdad de la Iglesia, sino que se acomoda a la mentira que esos canallas den en la Iglesia!

Son tiempos muy serios para estar adulando a unos herejes. No son tiempos como los de antes. Antes había que callar. Ahora, ya no es necesario. Ante un hereje, como Francisco, hay que decírselo en la cara para que comprenda que su vida es para el demonio, no para Cristo. Si Francisco fuera de Cristo, entonces se le tendría respeto. Pero Francisco ha anulado a Cristo en su sacerdocio. Ahí están sus obras clarísimas. ¡Por sus obras los conoceréis! El que imita a Cristo hace las mismas obras de Cristo. Y Cristo vino a salvar almas, no vino a quitar la hambruna del mundo. ¡Por sus obras los conoceréis! Quien no se dedica a salvar almas: a confesar, a quitar demonios, a predicar la Verdad, a hacer penitencia por los pecados de Su Rebaño, entonces se dedica a las empresas del mundo y a darse publicidad en todo el mundo. ¡Por sus obras los conoceréis! ¿Cuándo van a discernir lo que es imitar a Cristo?

Porque Francisco no imita a Cristo, por eso, dice todos los días sus herejías, sus mentiras, sus errores, sus engaños. Y, por eso, no se puede comulgar con él. Hay que despreciarlo, incluso como Obispo, porque un Obispo recto ve su pecado, y lo quita, y se pone a hacer penitencia por su pecado. Pero, Francisco, ¿qué es lo que ve? Sólo su grandioso pensamiento, que es su mentira hecha vida, carne, en su sacerdocio. Si él no respeta la verdad de su sacerdocio, entonces no se le puede respetar como persona consagrada, porque, con su pecado, anula lo que es ante Dios.

Francisco un maldito que lleva a las almas al infierno.

Anuncios

2 comentarios

  1. José Manuel Guerrero dice:

    Esos indignos sacerdotes que por un poco cristiano y poco varonil miedo a perder su estatus social, sus canonjias, su mundana popularidad entre sus parroquianos, que caminan con la vista puesta no en Cristo, sino en agradar al falso papa Bergoglio y a su cuadrilla de lameculos y pendencieros vaticanistas, perderan el alma, y con ellos, sus rebaños. No hay término medio, ni lugar para la confusión en esta batalla, o se está con Cristo, o se está con el demonio, en este combate mortal, representado fielmente por su hijo predilecto Bergoglio.

  2. José M dice:

    De acuerdo en todo, salvo que me temo que los herejes no son una minoría como señala el artículo, sino que, lamentablemente, una mayoría. Algo similar pasó durante el arrianismo. Muy pocos se mantuvieron firmes en la fe. En el 99% de homilías que oígo todo son loas a Francisco, lo que me hace suponer que el apoyo es más bien cosa de mayorías y no de minorías.

    No obstante, Deo gratias, la fe no es cuestión de mayorías, ni de democracia, ni lo que piensen las dichosas “comunidades de base”. Y por eso, sean mayoría o minoría los herejes, nos hemos de mantener firmes en lo que se ha creído durante 2000 años y lo lograremos si nos encomendamos a la protección de la Santísima Virgen María que es la “Virgo Potens”.

    Eso sí, si es Su Voluntad, que venga pronto.

Los comentarios están cerrados.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

A %d blogueros les gusta esto: