Lumen Mariae

Inicio » Francisco » Francisco es el que siembra la mentira en la Iglesia

Francisco es el que siembra la mentira en la Iglesia

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

Primer anticristo

Tenemos en Francisco un líder de la iglesia Universal, de la iglesia del mundo, en donde entran todos, sin importar sus pecados, sus demonios, sus malas vidas, sus herejías, sus cismas.

Un hombre que acoge a cualquier hombre por ser hombre, que abraza sus pecados y comulga con ellos porque son hombres, que mira a los hombres porque son hombres, que habla a los hombres porque son hombres.

Un hombre que lidera una iglesia con un fin humano: quitar la hambruna del mundo y así meter, en su iglesia, a todos los hombres que quieran hacer esto.

Un hombre, vestido de Cristo, pero que ataca a Cristo, ataca la Verdad, que es Cristo; anula la Verdad de la doctrina de Cristo, que vino al mundo para salvar a los pecadores. Y Francisco lidera una iglesia para dar de comer a todo el mundo.

Francisco, que dice, salgan a las periferias porque “hay tantos necesitados, desempleados, personas sin hogar, enfermos, abandonados, así como muchas familias – sobre todo numerosas – sin medios suficientes para vivir y educar a sus hijos” (7 de febrero. A los Obispos de Polonia), pero no es capaz de predicar: salgan a la periferia para salvar almas, para predicar la Verdad del Evangelio, para confesar a los pecadores, para hacer exorcismos y quitarle sus demonios. Esto no es capaz de predicarlo, porque no es otro Cristo, sino que es un anticristo, un hombre que va en contra de Cristo, un hombre comunista, que predica su marxismo en su gobierno de su iglesia universal.

Un hombre que ha puesto la vida en salvar cuerpos y no almas es un hombre que se merece el infierno. Por ser Obispo, que es la cima del sacerdocio, sólo tiene que dedicarse a una cosa: a salvar almas. Sólo a eso. Y miren lo que enseña a estos Obispos: “Continuad alentando a todos a tener la “creatividad de la caridad ” y a practicarla siempre. Y no os olvidéis de los que, por diversas razones dejan el país y tratan de construir una nueva vida en el extranjero. Su creciente número y sus necesidades quizás requieran más atención por parte de la Conferencia Episcopal” (7 de febrero. A los Obispos de Polonia).

Y ¿qué será la creatividad de la caridad? Sólo una cosa: su comunismo: traten de hacer todo el bien humano, natural, económico, político, cultural, pero no confiesen, no hablen del pecado, no hablen del infierno ni del purgatorio; no toquen el tema de la penitencia, no asusten a las almas con estas cosas; sino hablen de los muchos problemas que los hombres tienen y vean caminos para solucionar esos grandes problemas.

Y ahora, demás, los Obispos tienen que estar pendientes de los que abandonan en el país. Pero, ¿quién hace esto? ¿qué Obispo en el mundo está pendiente de una persona que se va a otro país si ni siquiera está atendiendo a las almas que tiene en su país? Pero, ¡qué ganas de hablar tiene este hombre! ¡Qué cantidad de tonterías, de palabrería barata y blasfema!

Francisco siembra la palabra de la mentira en toda la Iglesia. Ésta es su misión en la Silla de Pedro. Para esto ha sido colocado por el demonio en esa Silla: para hablar la mentira y convencer con esa mentira.

El sembrador de la mentira tiene sus días contados. Lo primero que tiene que hacer el demonio es dar su palabra de mentira. Porque el demonio imita en todo a Cristo. Cristo predica, siempre Su Palabra de Verdad y, después, obra.

Un año sembrando vanidades, sembrando egoísmos, sembrando orgullos, sembrando lujuria de la vida, sembrando pecado tras pecado. Pero no es suficiente sembrar, no es suficiente hablar; y menos en la Iglesia, por ser la Verdad. Hay que dar un giro a toda la Iglesia.

Francisco no sabe darlo, porque su palabra no es inteligente; habla pero no convence; habla para las almas como él, pero no sabe llegar a los sabios del mundo. Los sabios del mundo le piden que destroce la Iglesia. Él no puede concederles esto. Tiene miedo. Miedo a la Iglesia y miedo al mundo, porque él sólo es un bufón: entretiene a unos y a otros. Entretiene a la gente de la Iglesia y les cuenta cosas santas, y entretiene a los cismáticos y herejes del mundo y les cuenta cosas mundanas. Francisco habla para todo el mundo, para tener contentos a todos, y se ha encontrado que todos están en contra de él.

Los buenos ven que Francisco no funciona en la Iglesia; y los malos ven que Francisco no destruye la Iglesia. Tanto hablar para nada.

Francisco es sólo un hablador, uno que siembra la semilla de la palabra mala. Sólo se dedica a eso. Eso lo sabe hacer muy bien. Es experto en mentir, en engañar. En cada homilía, de cada día, se pueden ver sus muchos errores escondidos en bellas palabras. Francisco es un experto orador, pero ignorante, inculto, sin garra en el pensamiento. No es una persona que piensa la vida, sino que la vive. Y cuando predica está dando lo que él vive. Por eso, dice muchas frases que sólo las comprende él, que no sabe explicarlas porque no tiene inteligencia. No tiene la inteligencia de la Gracia. Es un hombre perdido en su inteligencia barata, pueblerina, que se ha construido una vida con esa pobre inteligencia. Por eso, a veces, dice disparates, tonterías, estupideces, porque él vive eso sin más.

Pero Francisco, en su lenguaje barato, comunista, rojo, ateo, hace mucho daño. Y un daño gravísimo a toda la Iglesia. Porque el pecado no está en la inteligencia. La fuerza del pecado no es por tener mucha inteligencia. El poder del pecado sólo está en la voluntad de la persona. Y aunque la persona sea inculta o tenga poca inteligencia, el daño que hace su pecado es muy grave por su voluntad de pecar.

Francisco es fuerte en la voluntad de pecar; débil en su pensamiento. Por eso, teme a los hombres, porque ellos son más inteligentes que él. Y, por eso, se opone de forma orgullosa a muchos en la Iglesia, porque él quiere sobresalir en su pecado, en su gobierno. Él es fuerte en la voluntad, pero muy débil en la inteligencia. Francisco es idiota por su inteligencia, pero sabio por su voluntad. Su sabiduría es práctica, no teórica. Es la sabiduría de su vida. Él vive así y por eso transmite su pecado, que es lo que vive. De ahí, el gran daño que hace a la Iglesia. Porque los demás quieren imitarlo en esa voluntad práctica. Por eso, Francisco arrastra y trae conflictos a la Iglesia, pone la división en la Iglesia: o eres hincha de Francisco o estás en contra de la Verdad.

Francisco ha traído la división a toda la Iglesia: ya los buenos no están unidos en la Iglesia. Ahora quien no esté con Francisco es perseguido por todo el mundo: La Fiscalía Provincial de Málaga ha abierto diligencias de investigación penal por las declaraciones que hizo el cardenal Fernando Sebastián en las que dijo que la homosexualidad se podía normalizar con tratamiento. ¿Quién es el culpable de que se persiga al cardenal Fernando Sebastián? Francisco. Él dijo: no juzgo a los homosexuales. Luego, que nadie en la Iglesia los juzgue. División y, por tanto, persecución. Si no estás con el pensamiento de Francisco, eres perseguido. He ahí el grave daño que ha hecho Francisco.

Y eso que monseñor Fernando Sebastián no predicó la Verdad: dijo que los homosexuales se podían normalizar con tratamiento. Eso no es Verdad. Y, aún así, ya no tiene la protección de los buenos, de la Iglesia, porque la Iglesia ha quedado dividida con el pecado de Francisco.

Hay que ser hincha de Francisco, hay que seguir sus opiniones para que te miren bien en la Iglesia y en el mundo. Esta es la maldad de la verborrea barata y blasfema de Francisco. Un hombre sin inteligencia, un tonto, un idiota, pero qué gran mal ha hecho en toda la Iglesia, por la fuerza de su pecado, de su voluntad de pecar, de estar en el pecado y de vivir su pecado públicamente, sin empacho, como hace la gente del mundo.

Francisco no tiene conciencia del pecado. No cree en él. Él sólo cree en su idea del bien y del mal. Él se hace santo a sí mismo y se salva a sí mismo. Es un dios para sí mismo por la fuerza de su voluntad en el pecar.

Es triste que muchos en la Iglesia todavía no se han dado cuenta del fenómeno de Francisco. Francisco no es una primavera en la Iglesia, sino un huracán de terror y de odio. Él transmite, cuando habla, odio, envidia, rencor, mala sangre, enojo, impaciencia, rebeldía, orgullo.

Su palabrería deja el alma confusa, turbada, inquieta, con un sabor a mundanidad, a profanidad, a materialismo, a carnalidad. Francisco es carnal, no es espiritual. Es un hombre que ve la vida con la carne, no con el espíritu; con la sabiduría que da la carne, no con la inteligencia que viene del Espíritu.

Por eso, no comprende la cruz ni el sufrimiento, ni la reparación ni el pecado. Él sólo se centra en los problemas de los hombres y lucha por tener un camino para solucionarlos. No ve el Camino, que es Cristo, porque ha anulado la Gracia con su pecado. No vive la Verdad en ese Camino, porque se ha dedicado a enseñar su mentira, que es lo que vive. Y no obra la Vida que esa Verdad lleva consigo, porque su pecado es su tesoro, y a eso se dedica en su vida: a amar el pecado y hacer que otros lo amen, como él lo ama.

Esto es Francisco: un pobre hombre que lidera una iglesia destinada al fracaso más total, que es la iglesia del anticristo.

Anuncios

6 comentarios

  1. Cristina de López dice:

    José Manuel, un gusto encontrarte en esta bendita página!

    ¿Qué de bueno se puede esperar de este farsante, hipócrita, apóstata y maldito?

    Basta que abra la boca para que el demonio vomite cantidad de herejía, mentira, blasfemia, comunismo, burla, odio… Y todo aquello que solo del infierno puede proceder.

    Un abrazo José Manuel.

  2. José Manuel Guerrero dice:

    Francisco: “Señor ¡hazme el regalo de morir en casa, en la Iglesia!’.

    Me huelo que le va tener que pedir otro regalo al Señor, ya que por sus pecados, sus herejias y su apostasìa pùblica, él ya está fuera de la Iglesia. Por otro lado, nunca me cansaré de señalar la sintaxis tan depravada y puerca que usa este degenerado.

  3. José Manuel Guerrero dice:

    “El Papa recordó que Juan el Bautista tuvo la posibilidad de decir: ‘Yo soy el Mesías’, porque tenía mucha autoridad moral”, “toda la gente iba hacia él”.”

    Bergoglio delira!!!. Pero si siguen ustedes leyendo la prédica de ayer sobre Juan el Bautista observaran lo mucho que se cuida Bergoglio de señalar porque lo decapitaron: al Bautista lo matan por condenar publicamente el adulterio de Herodes. Este es Bergoglio, el hijo del Demonio en la Iglesia.

  4. José Manuel Guerrero dice:

    Qiuerida Cristina (soy olorapescadero); habría que recordarle a “Su Santidad” que el pecado “CORROMPE” el alma. Para este charlatán de feria debe ser más pecado un soborno que un aborto. Pero la salvación de las almas, por lo que se ve, a él le importa una higa. El está en su política comunista. Disfrutando de su mundanidad en la iglesia y, como un cochino en la charca, esparciendo sus porquerias. Agradando a los poderosos. Soliviantando y castigando a los verdaderos católicos. Ya le llegará su castigo, y su “sanmartín”.

    Un abrazo

  5. Verónica dice:

    El efecto Francisco se ve en las predicas de muchos sacerdotes, al menos hablo por los de mi Parroquia , uno de ellos calificó a Francisco como un” ángel de luz ” y que el Concilio Vaticano II había dado maravillosos frutos por estar lleno del Espiritu Santo y uno de ellos era esta luz de Dios, que es Francisco. Y otro sacerdote llegó aún más lejos, que no nos preocupáramos por el pecado, podemos llevar todo un camino de pecados, pero Dios es super poderoso , todo amor y misericordia, pero que El necesitaba de nuestra actitud, en este punto pensé que se hablaría de la confesión y el propósito de enmienda, pero no, nos dijo que la solución estaba en la Eucaristía, que debíamos comulgar para reconciliarnos con Dios ( ????). Ahí entendí porque en mi Parroquia estamos llenos de personas separadas vueltas a casar o que viven en concubinato que incluso son “ministros de eucaristía”, todo esto es aberrante.

  6. Cristina de López dice:

    Es aberrante ver una y otra vez como a estas alturas Francisco sigue siendo aplaudido por muchos, y es que leer sus estúpidas homilías y ver que ellas son Bien acogidas por aquellos llamados a custodiar y defender la Verdad, resulta al alma no solo increíble sino indignante, dolorososo, asqueroso, repugnante, aberrante…y un largo etcetera.

    Ayer en Santa Marta:
    ‘Señor ¡hazme el regalo de morir en casa, en la Iglesia!’. Pecador sí, ¡todos los somos! Pero ¡traidores no! ¡Corruptos no! ¡Siempre dentro! Y la Iglesia es tan madre que nos quiere así, muchas veces sucios. La Iglesia nos limpia: ¡es madre!”

    Que el Señor nos conceda el don de la perseverancia final!

    Ven Señor Jesús!

Los comentarios están cerrados.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

A %d blogueros les gusta esto: