Lumen Mariae

Inicio » apariciones » Apariciones de la Virgen María

Apariciones de la Virgen María

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

gospa-v-hnedom

«Mi querida niña, que se sepa que voy a hacer una aparición más en todas las grutas Marianas, que fueron aprobadas por la Iglesia de Mi Hijo, a lo largo de los siglos. Voy a darme a conocer en sitios Sagrados, los que incluirán a Lourdes, Fátima, La Salette y Guadalupe. También voy a aparecer en Garabandal. Estas apariciones comenzarán esta primavera, ya que mi Hijo ha dado instrucciones. Voy a ser vista, por las almas elegidas, con el sol detrás de mi cabeza. Habrá doce estrellas formando un círculo y entrelazadas alrededor de la corona de espinas, – que llevó puesta mi Hijo durante Su Crucifixión- colocadas sobre mi cabeza, como una señal para que todos sigan mi ejemplo. Mi labor es guiar a todos los hijos de Dios a lo largo del Camino de la Verdad y llevarlos a mi Hijo» (Mother of Salvation – 24 de enero de 2014).

Sólo hay una Verdad: Jesucristo. Y esa Verdad debe transmitirse como Es, es decir, sin poner el hombre sus verdades, sus razones, sus culturas, sus diálogos, sus planes.

Cuando la Verdad se desprecia, entonces aparece la Apostasía de la Fe. Siempre han existido los apóstatas, los que rechazan a Cristo como Verdad. Muchos acogen a un Cristo que no es la Verdad, que es sólo el fruto de su pensamiento humano.

Las iglesias de todo el mundo están llenas de estas almas que dicen seguir a Cristo, pero sólo siguen sus pensamientos de Cristo, sus acomodados razonamientos humanos de cómo tiene que ser Cristo.

Cristianos hay muchos, pero seguidores verdaderos de Cristo muy pocos. Para seguir a Cristo es necesario dejar de seguir al hombre. Esto es lo difícil en la vida espiritual. El elemento humano combate la Verdad, que es Cristo.

Muchos niegan las apariciones de la Virgen María porque no creen en la Palabra de Dios. Creen que Dios ya no habla, que está mudo, que ha dejado al hombre la decisión de su vida, que ya lo ha revelado todo, que no hay más que revelar, que todo eso de las Apariciones son del demonio, que hay que vivir en el suelo, resolviendo los problemas que los hombres tienen, que es muy peligroso eso de los videntes, que hay mucho engaño en todas partes, etc…

Muchas cosas dicen los hombres para poner una excusa y no creer. Para seguir creyendo a su pensamiento humano. Miles de excusas que no sirven para nada, sólo para vivir en la propia oscuridad y no discernir nada en la vida.

¡Cuántas almas hay atrofiadas por sus pensamientos humanos, por sus estilos de vida humana, por sus conquistas humanas, por sus deseos humanos, por sus visiones humanas de todo lo divino!

¡Almas que no admiten lo que está pasando en la Iglesia porque creen que Dios nunca va a dejar que el hombre destruya la Iglesia con sus mentiras!

¡Y es necesario que la Iglesia sea destruida por la misma Jerarquía de la Iglesia! ¡Cuán necesario que es esto por el bien de toda la Iglesia!

Muchos no comprenden esta Verdad, que está en el Evangelio, que la predica Jesús de una forma constante: en Su Cruz.

Si el hombre mató a Cristo; entonces, también el hombre mata la Obra de Cristo, que es Su Iglesia.

Si un traidor vendió por unos dineros a Su Maestro, a Su Mesías, entonces, otro traidor vende la Iglesia por la misma razón: el maldito dinero.

Si los Apóstoles huyeron de la Cruz, y sólo quedó a sus pies, uno de ellos, el que más lo amaba; entonces, todos van a huir cuando el hombre de pecado destruya la Iglesia. Sólo quedará el que ame a Cristo por encima de todos los hombres, de todo el dolor, de cualquier sufrimiento que ese amor suponga.

Si sólo la Virgen María fue capaz de reunir al Rebaño, disperso por el pecado, de nuevo; entonces, será la misma Virgen María la que reunirá a sus elegidos para seguir el camino de la Iglesia en una vida nueva.

Muchos no leen el Evangelio como hay que leerlo: sin la mente humana, dejándose instruir por el Espíritu de la Verdad, que nunca engaña a los hombres.

Muchos tienen miedo de escuchar a Dios en sus corazones porque se han habituado a escuchar sólo sus mentes humanas. Y la Voz del Espíritu les suena rara en una mente que quiere sintetizarlo todo con su estructura mental.

Los arcanos de la inteligencia humana se han dado al hombre para que aprenda lo que es la Verdad. En la inteligencia del hombre se dan misterios que el hombre no puede descifrar. Se dan cosas desconocidas por la mente del hombre. Y eso es una señal de que el hombre tiene que someterse a otra inteligencia superior para entender esos misterios indescifrables para la razón humana.

Muchos, en sus soberbias, quieren penetrar el misterio. Y no pueden. No es posible porque es un misterio. Y al querer penetrar lo imposible producen el rompimiento del misterio, lo dividen, lo analizan, lo sintetizan y se quedan sin misterio. El hombre queda dando vueltas a su pensamiento humano, como un loco, sin caer en la cuenta de que ya no hay misterio.

El hombre cuerdo, ante el misterio se para y no quiere seguir, porque ha comprendido que no hay camino. No es posible seguir investigando, razonando.

Pero el loco soberbio queda atrapado en su locura, creyendo que ha resuelto el misterio y lo único que ha hecho ha sido liquidarlo como misterio, trocearlo en muchas partes, negarlo como una verdad absoluta. Y esa es su locura, que le lleva a vivir de eso, de esas divisiones que ha encontrado en su soberbio pensamiento.

Estamos en un mundo que ha llegado a este loco pensamiento, de creerse que conoce todos los misterios de la vida. Y en esta soberbia, en la cima de esta soberbia, se niega toda verdad absoluta. Ya no hay verdades, sino sólo un conjunto inmenso de pensamientos humanos, todos ellos verdaderos, útiles para todos los hombres. Y, por eso, se llama al mal con el nombre de bien. El pecado, la mentira, la herejía, el cisma, la apostasía son bienes para los hombres, son virtudes para los hombres, son dogmas para los hombres soberbios.

En esta ceguera viven muchos sacerdotes y Obispos, no sólo gente del mundo. La Jerarquía está llena de soberbios, que han alcanzado la cima de la soberbia. Y, por eso, niegan los dogmas, las verdades absolutas, con una tranquilidad pasmosa. Francisco y su gobierno horizontal son ejemplo claro de esta gente loca en su pensamiento, que ha roto el misterio.

Por tanto, se impone en la Iglesia la ruptura total. Cuando se niega el dogma y lo niega gente vestida de Obispo, que es lo más alto en la Iglesia, y así se predica en toda la Iglesia sin oposición de nadie, entonces es la señal de que la Iglesia se está destruyendo.

Y, por eso, son necesarios los signos en el Cielo. Por eso, la Virgen María tiene que aparecerse a sus hijos para que comprendan el camino a seguir en la Iglesia.

Una Jerarquía Eclesiástica que no guía en la Verdad, necesariamente produce que la Virgen María guíe a las almas de otra forma.

Cristo ha puesto la Jerarquía para guiar hacia la Verdad a toda Su Iglesia. Si la Jerarquía comienza a predicar herejías, mentiras, camufla la verdad con muchas mentiras, entonces la Iglesia se pierde de muchas maneras; las almas viven en muchas confusiones; nadie tiene las ideas claras en la Iglesia. Y como la Iglesia no es de los hombres, sino de Dios; entonces Dios tiene que hablar. Y lo tiene que hacer en contra de Su Misma Jerarquía.

Por eso, a la Jerarquía no le gustan las apariciones marianas porque se enseñan cosas que ellos esconden en la Iglesia a las almas.

La Jerarquía ha llegado un momento en que obra en la Iglesia como si nada malo sucediera, como si todo fuera santo, verdadero, justo, inmaculado, porque lo hacen ellos con sus pensamientos humanos.

Un Francisco que dice herejías como la palma de la mano, bien claras, para la Jerarquía significa: no pasa nada, todo va bien, todo va perfecto, hay que saber comprender lo que se dice y en las circunstancias en que se dice, etc… Es el fariseísmo perfecto: es el encontrar una excusa para seguir en la herejía, para hacer caso a un hereje. Es la razón del hombre que se mueve en su locura para agradarse a sí mismo y decirse: todo va bien. No hay que hacer caso a los que se oponen, a los que critican. Nosotros tenemos la razón; ellos están en la mentira.

Por eso, la Virgen se va a aparecer en los lugares que ya ha sido aprobados, menos en uno: Garabandal.

Garabandal inicia otra época en la Iglesia. Por eso, nunca fue aprobado. Garabandal es la escuela del Espíritu. El Espíritu movió a las niñas por toda la montaña para darles el aviso que Dios quería al mundo. El aviso del inicio de la era del Espíritu.

Garabandal trae una discontinuidad en las apariciones marianas, porque las anteriores eran estáticas: el alma recibía la Palabra de Dios en su corazón.

En Garabandal, el alma es llevada por el Espíritu, es movida de sitio, de lugar, no sólo de estado. No sólo hay un cambio en el alma, sino en su cuerpo. Eso indica que esa Aparición trae a la Iglesia una nueva era desconocida para la misma Iglesia. Por eso, no fue aprobada, por estas cosas raras que los hombres de Iglesia, con sus soberbios pensamientos humanos, nunca comprenden, porque son misterios para los hombres.

La Virgen se va a aparecer. Y ¿por qué? Porque las circunstancias de la Iglesia son gravísimas. Nada va bien. Todo es un desastre que se oculta a la Iglesia. Todo se va a dar de forma inesperada para la Iglesia: de la noche a la mañana un cambio que nadie esperaba. Un cambio para mal, pero que muchos verán bueno, en sus soberbias.

Y, en esta confusión, es necesario un camino en la Iglesia. El camino es la Virgen. Siempre es Ella la que marcha adelante, a la cabeza del Rebaño, junto a Su Hijo. Son el Rey y la Reina que guardan el Rebaño y lo llevan a pastar a los Prados del Espíritu. Ellos nunca fallan. La Jerarquía de la Iglesia siempre ha fallado a la Iglesia. Pero Ellos no pueden fallar.

Y la Virgen se va a aparecer con un Sol detrás, es decir, iluminada con los rayos de la divinidad, con la Luz del Espíritu, para traer a los hombres la Palabra del Pensamiento del Padre. Su cabeza está iluminada por estos rayos: señal de que Su Persona está metida en Dios, en los Misterios Divinos, que sólo Dios conoce. La Virgen María también los conoce por ser la Madre de Dios. Para Ella no hay Misterios ocultos, por su humildad, porque se dejó hacer de Dios en todas las cosas de su vida. Por eso, Ella lo conoce todo sin esfuerzo, sin recurrir al desgaste de la razón humana. Ella ve la Verdad. El hombre piensa la verdad y siempre se equivoca cuando piensa.

Y traerá las doce estrellas como corona, pero unidas en el dolor. Las doce estrellas representan a todas las almas que se han salvado y se van a salvar. Doce tribus de almas; doce reinos de almas; doce cielos de almas. Y esas almas están unidas en una sola cosa: la Cruz de Su Hijo; es decir, el dolor, el sufrimiento, la humillación, el dar la vida hasta la muerte.

Es un llamado de la Virgen a todas las almas que se van a salvar. Y, por eso, sólo aquellas almas van a acoger esta aparición de la Virgen. Las demás, las que no van a creer, no se salvarán. La Virgen va a ser vista por las almas elegidas. Éstas comprenderán la visión. Los demás, los que no ven, no comprenderán la visión, sino que la atacarán. Eso será señal para muchos en la Iglesia, para poner dos bandos claros.

No es una aparición para hacer que las almas crean, porque ya han sido aprobadas por la Iglesia. Es una aparición para definir un camino en la Iglesia: el camino de la Verdad, que en la Iglesia no se da porque la Jerarquía vive y predica la mentira.

Es una aparición nueva, distinta, que tiene que marcar a toda la Iglesia. Es una aparición para que todos sigan el ejemplo de la Virgen María. Y ese ejemplo es muy sencillo de ver: su humildad, su nada, su disponibilidad a la Voluntad de Dios.

La Virgen María, en su humildad, es camino hacia la Verdad. Sin la humildad nadie puede conocer la Verdad y permanecer en la Verdad.

Es necesario ser humildes para ser Iglesia. Es necesario vivir la humildad para obrar en la Iglesia. Es necesario dar a la vida el fundamento de la humildad para perseverar siempre en la Iglesia.

Sólo los soberbios salen de la Iglesia, no permanecen en la Verdad, no pueden obrar ninguna Verdad.

Anuncios

3 comentarios

  1. Jason dice:

    Quizás el artículo toca de refilón algo esencial:
    Que se quiere convertir la Iglesia de DIos en Iglesia de hombres,
    Que se está obviando el primer mandamiento de la ley de Dios “amar a Dios sobre todas las cosas, y las personas, y uno mismo” para remplazarlo por el segundo “amar al prójimo como a uno mismo, y cuanto más te ames a tí mismo será que amas más a los demás”.

    Es importante ser solidario, es importante ser buenos hermanos,
    pero el centro es Dios, no el hombre. El prójimo es la materialización
    en que podemos servir a Dios, pero no porque es un hombre, sino porque esta es la voluntad de Dios expresada por Cristo.

    Recordemos la tentación a Adán y Eva, “seréis como dioses”….

  2. Tik dice:

    Bueno, pues como el plazo es muy corto, por fin vamos a ver si MDM es algo serio o no.

    En unos pocos meses vamos a comprobarlo.

    Yo estoy deseando que lo sea, pero mucho me temo que voy a decepcionarme una vez mas… De todas maneras solo es cuestión de esperar a la primavera que ya está cerca…

  3. José M dice:

    ¡Qué articulo más bello!

    Akita y Medjugorge no son mencionados por MDM, ¿por qué? Respecto a Medjugorge me lo imagino, pero ¿y Akita?

    En cualquier caso, que venga pronto la Santísima Virgen. En estos tiempos, más que nunca le pido de corazón:

    Consolátrix afflictórum, ora pro nobis.
    Auxílium christianórum, ora pro nobis.

Los comentarios están cerrados.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

A %d blogueros les gusta esto: