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Francisco: un Papa negro

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Habría que decir a los obispos, que el Papa (Pablo VI) se encuentra bajo influencias. Pero no lo creen porque ellos mismos están cegados… Se tienen miedo los unos a los otros. Tienen miedo al pueblo, que lo expulsen. Quieren bailar según el violín del pueblo, a pesar que el violín emite sonidos falsos. ¡Y esto quiere llamarse Iglesia!. Se está llegando al punto en que las sectas serán mejores que vuestro catolicismo.

Porque no tienen esa ciencia y no las guía el Espíritu Santo, como ha sido guiada siempre la Iglesia…. El Vaticano está dirigido por los cardenales, el Papa sufre todo el tiempo, pero puede de esta manera salvar más almas y hacer más de lo que quisiera. Llegarán las cosas a un extremo, que Dios estará en la necesidad de echar abajo todo el modernismo. Se volverá a comenzar en lo antiguo, lo tradicional, en lo que quieren los de Allí…

Si el Papa no estuviese bajo secuestro y expiado constantemente, podría gobernar lo suficiente para que sus palabras llegasen al exterior. No llega nada al exterior. Lo que quisiera que salga, es desmentido inmediatamente, sustituido, modificado y hasta falsificado.

Se está llegando a los últimos tiempos. Si nosotros no dirigiésemos el timón de esta forma, y no tuviéramos de esta forma a los cardenales bajo nuestro poder, entonces se controlarían mejor…

La iglesia ha llegado al punto cero. Sólo la intervención del propio Dios puede salvar la Iglesia…

Os podéis consolar con el Papa, que aún sufre más que vosotros. Hace tiempo que quisiera que todo terminase… Hasta Judas, con su odiosa traición, fue menos malo que muchos sacerdotes. Judas no ha obrado a escondidas. Sentía que Jesús estaba al corriente de su falta. Después se arrepintió y tiró sus treinta dineros en el templo y dijo: “He traicionado la Sangre Inocente”. ¿Hay un sacerdote de hoy en día que haga lo mismo? Son más perversos. Ninguno se arrepentiría del mal que ha hecho. Están infectados hasta la médula, y todos se ayudan mutuamente de tal forma que todo pueda permanecer oculto. ¿Pero por cuánto tiempo? Cuando todo salga a relucir ya no seremos nosotros los que tengamos las ventajas, sino la iglesia. Ella (La Virgen María) me hace decir: “No despreciéis, ni aunque los justos se equivoquen con respecto a vosotros”. Jesús ha predicho: “Tiempo vendrá en que el que os mate, creerá rendir un servicio a Dios”. ¡Este tiempo ha llegado! No os matarán inmediatamente, se ha matado a muchos ya, pero no vosotros. Es necesario que sufráis ciertas persecuciones. Pero la situación empeorará aún más.” (Un demonio en un exorcismo – Advertencias del más allá)

Todo aquel que se siente en la Silla de Pedro tiene que hacer una cosa: someterse al Espíritu de Pedro, obedecer a Pedro, ser Pedro.

Quien quiera innovar cosas en la Iglesia, ése no tiene el Espíritu de Pedro. Si el que se sienta sobre el Trono de la Verdad no se somete a la Verdad, entonces nadie puede someterse a esa persona, porque en la Iglesia se obedece a la Verdad, que es Jesús, no se obedece al Papa. Se le da la obediencia si éste obedece a Pedro.

La Iglesia está apoyada en Pedro, no en un Papa. Esto hay que tenerlo claro, porque si no las almas no saben discernir al Papa.

No se obedece al Papa, sino a Pedro en el Papa. Si ese Papa no tiene el Espíritu de Pedro, ese Papa no es Papa. Será otra cosa, como se quiere llamar: antipapa, anticristo, falso para, falso profeta, etc.

Muchos se equivocan con el Papa, porque creen que tiene que escuchar todo lo que dice y seguirlo porque lo dice el Papa. Eso es un error de muchos.

En la Iglesia, la obediencia es a Dios. Y aquel que no dé a Dios, no se merece ninguna obediencia, así se vista de sacerdote, de Obispo, de Cardenal o de Papa.

En la Iglesia, no existe la obediencia a un hombre, a la mente de un hombre, a su juicio, a su opinión, a su punto de vista. No puede darse, porque Dios ha dado la Gracia para que el hombre dé el Pensamiento Divino en todas las cosas de la Iglesia.

Si los sacerdotes y Obispos, que son los encargados de gobernar, educar y guiar hacia la Santidad, no tienen vida espiritual, entonces se dedican en la Iglesia a dar sus puntos de vista humanos, pero no la Voluntad de Dios.

Esta ha sido siempre la lucha de la Iglesia: el elemento humano. Ha n habido épocas de mucha opinión humana en la Jerarquía y eso impide obrar la Voluntad de Dios dentro de la Iglesia.

Donde está el juicio del hombre ahí no está la Mente de Cristo. Y muchos sacerdotes y Obispos son duros de cerviz: están en sus ministerios para hacer lo que a ellos les parece y no dan nunca la Mente de Cristo a las almas. Eso es una realidad siempre en la Iglesia. Eso es algo que se puede palpar todos los días en la Iglesia, porque los hombres somos soberbios, nos gusta nuestra idea humana y la queremos imponer a los demás con el ropaje del sacerdocio, de la santidad, de lo divino.

Por eso, hay mucho fariseísmo en la Iglesia. Mucha hipocresía. Mucho decir con la boca que hay que vivir de fe, pero en la práctica, nadie vive de fe, sino de sus pensamientos humanos.

Francisco es el típico bocazas: dice muchas cosas que son agradables a los oídos de los hombres, pero vive otra cosa muy distinta.

Muchos siguen a Francisco por su modernismo, porque dice cosas nuevas sobre la Iglesia, sobre el Papado, sobre la vida espiritual. Eso es sigo de que francisco no se somete al Espíritu de Pedro. Todo Papa tiene que dar el Espíritu de Pedro para ser Papa. Es claro que Francisco no lo da, luego no es Papa. No es, ni siquiera un Anti-Papa, porque no quiere dar a Pedro. El anti-Papa da a Pedro, pero para hacer su negocio en la Iglesia. El antipapa no da modernismos en la Iglesia. Mantiene la Verdad, aunque no la viva.

Un anticristo lucha contra la Verdad; un falso profeta habla en contra de la Verdad; un falso Papa representa la Verdad, sin tocarla; da una imagen falsa de lo verdadero.

Pero Francisco no es nada de esto. No es Anti-Papa porque no es capaza de hablar como Pedro, como Papa. No le sale. No puede. Desde el principio, cuando salió a saludar, ahí se vio que no era Pedro. Sólo en la forma del saludo, del dirigirse a la Iglesia. Todo Papa verdadero, al instante, se ve revestido del Espíritu de Pedro y actúa, sin saberlo, como Él.
Pero quien no tiene ese vestido, se le ve a la legua que no es Pedro, por más que intente copiar los gestos de los otros Papas y decir las frases que decían ellos.

Francisco tiene algo de falso Profeta, porque habla en contra de la Verdad y tiene algo del anticristo, porque ha negado lo principal en la Iglesia: la verticalidad. Es decir, Francisco ha cambiado la Iglesia al poner el gobierno horizontal. Ése es el sello de todo anticristo. Sus homilías son el sello de falso Profeta.

Pero Francisco es otra cosa: es un Papa negro. Y ¿qué significa esto? Es un Papa puesto por el demonio en la Iglesia. Un Papa que no tenía que haber estado, pero que se ha dado sólo por el pecado de toda la Iglesia.

La culpa de tener a ese hereje guiando una Iglesia que no es suya es de la misma Iglesia, de toda la Iglesia. Y aquí no se salva nadie. Todos tenemos culpa de esta situación.

Un Papa negro no es un Papa sino algo que parece Papa, pero que, en realidad, es otra cosa. Francisco no es lo que parece. Parece santo y es un demonio. Parece humilde y su pecado de orgullo será su caída en la Iglesia. Parece justo y su corazón vive ansiando la injustica, la venganza, la corrupción de la verdad. Parece que habla cosas de acuerdo a la verdad y sólo es maestro de meter la mentira en todo lo que habla: tiene el doctorado del orador de mentiras. Parece que ama a los hombres y sólo busca, en ese amor, su consuelo, su fama, ser popular entre ellos, ser uno más con ellos, ser para que los demás vean qué cerca está él de ellos. Por eso, Francisco divide a la Iglesia: quien no sea como Francisco, entonces ya no hay que seguirle en la Iglesia. La gente se opone a los sacerdotes y Obispos verdaderos, porque no son como Francisco, porque no siguen a Francisco, porque no hacen caso a las opiniones de Francisco.

Ésta es la señal de la división que ha metido ese hereje en la Iglesia. Aquí se ve su obra en contra de la verticalidad del Papado. Un Papa verdadero es como todos los demás Obispos. No quiere sobresalir entre ellos. No quiere ponerse por encima de ellos. Es uno más, porque también el Papa es Obispo.

Pero Francisco, como no es Obispo, aunque tenga el ropaje de Obispo –como no posee el Espíritu del Apóstol- entonces se cree diferente a todos los demás Obispos. Se cree con derecho de innovarlo todo, de cambiarlo todo, de hacer que los demás se fije en él y así desprecian a los otros.

Es lo que está ocurriendo en toda la Iglesia: la opinión de Francisco es lo que vale en la Iglesia. Ya no la Verdad. Y, por eso, se quiere tapar los desastres que la boca de Francisco ha dicho en estos meses, porque se sabe que son auténticas herejías. Pero se pone una excusa para escurrir el bulto, para decir que no pasa nada, que francisco no ha cambiado la Iglesia, que son los demás los que no comprenden a Francisco. Y se llega a un auténtico absurdo: defender a un hereje, a un mentiroso, como se está haciendo. Esto es signo de que la Iglesia ha llegado al punto cero.

No hay quien resuelva esta papeleta. Sólo Dios sabe el camino que hay que poner teniendo a un Papa negro. ¡No tenía que estar!

Francisco, por ser un Papa negro, es sólo de transición, porque no siquiera al demonio le interesa Francisco. El demonio tiene gente inteligente para atacar los dogmas de la Iglesia. Pero ha puesto a éste, que es sólo un sentimental amanerado, añoñado de humanismo, para una sola cosa: destrozar el gobierno vertical. Para eso sólo lo quería el demonio. Lo demás, no le sirve. Ahora el demonio tiene que poner a uno más fuerte. A uno que, en verdad, rompa con todo sin misericordia.

Francisco, por ser un Papa negro, es un hombre sin espíritu ninguno. Está cerrado a la vida del Espíritu. Por eso, no sabe enseñar nada de la vida espiritual. Absolutamente nada. Sólo hay que leer su panfleto comunista, su evangelii gaudium, para darse cuenta de la ignorancia que tiene ese hombre de todo los referente a la vida de la Iglesia y a la vida de las almas.

Francisco sólo se dedica a lo suyo en la Iglesia, a lo que se ha dedicado siempre: a su humanismo. Y no le pidan otra cosa porque no es capaz de dar nada. Sólo habla para el hombre y sólo obra para el hombre. Lo demás, se ingenia para hablar bonito y contentar a la gente que todavía tiene una venda en los ojos. A los demás, él sabe que no contenta, porque ya ha visto la oposición a su visión humanística de la Iglesia, que es sólo su comunismo disfrazado de humanismo, de bondad humana.

“Un día la bandera de la Inmaculada Virgen María ondeará sobre el Kremlin, pero antes, la bandera roja flotará sobre el Vaticano” (San Maximiliano María Kolbe).

Francisco es el Papa que abre las puertas de la Iglesia al comunismo. Comunismo que es sólo un león dormido, pero que está muy vivo en gente como Francisco y como muchos sacerdotes y Obispos de la Iglesia. El comunismo duerme dentro de la Jerarquía de la Iglesia, presto a despertar, cuando llegue el tiempo, y así tomar el poder de toda la Iglesia.

Juan Pablo II aniquiló el comunismo, pero no en la Iglesia. Aniquiló lo que quedaba de esa raíz del 17, pero sólo en el mundo, donde había echado sus ramas. Pero, también esa raíz de metió en la Iglesia, después del 60. Y sus frutos es lo que estamos presenciando: gente vestida de sacerdote y de Obispo con el espíritu del Dragón, del comunismo, del marxismo.

La Jerarquía de la Iglesia es el león dormido. Muchos son lobos que aúllan, y que están dispuestos a destrozar las almas en la Iglesia. Gente que obra en lo oculto, a escondidas, pero que, al exterior, pone cara de santo, de justo, de hombre bondadoso.

Y ese león dormido está a punto de despertarse, porque Francisco ha abierto al puerta, que es lo que el demonio necesitaba: un gobierno de muchos en la Iglesia, porque eso es lo que ya se estaba dando desde Pablo VI. Se daba en lo oculto, quitando al Papa su verdadero Poder.

Por eso, muchos no han comprendido a los Papas desde Juan XXIII hasta Benedicto XVI. Nadie ha visto al demonio al lado de ellos, sino que todos los han llamado herejes, sin serlo.

Sólo Francisco es hereje, porque es el Papa negro. Los anteriores se merecían ser Papas elegidos por Dios. Pero a Francisco sólo lo ha elegido el demonio y, por eso, no hay que igualar a Francisco con los demás Papas. No hay que decir de los demás Papas lo que se dice de Francisco. Sólo Francisco noes Papa. Los anteriores eran Papas y Papas verdaderos. ¡Todos! Y sólo hay que contemplar al demonio, obrando junto al Papa verdadero, como Satanás obra junto a Dios.

La mona de Cristo es el demonio. El que imita –en el mal- a Cristo en la Iglesia es siempre un Papa negro. Papas negros los ha habido desde Juan XXIII, pero ocultos. Nadie los ha visto ni reconocido. Los puso el demonio para que obrara junto al Papa verdadero.

Pero el demonio se le acabó el tiempo de obrar en lo oculto y, ahora, obra públicamente en un personaje que se las da de Papa, pero que es sólo el peón del demonio.

Pronto las cosas van a cambiar en la Iglesia, pero a peor. Tiempo al tiempo. Lo que queda es el desastre de los desastres. Y, cuando llegue, entonces no habrá tiempo para otra cosa sino salir de una Iglesia que ya no es la Iglesia de Jesús.

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