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El evangelismo de Francisco

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Un hombre, como Francisco, que no tiene a Dios en su corazón, no puede enseñar lo que es el amor divino. Enseña su concepción del amor, su ley de amor, que es contraria al Evangelio de Cristo.

El amor entre unos y otros nace de la caridad de Dios. Y, por eso, Dios da Su Espíritu para que el hombre pueda amar a otro hombre (cf. 1 Jn 4, 13). Por tanto, el amor no es lo concreto, como dice Francisco: “El amor cristiano es concreto” (9 de enero 2014).

Esto no lo enseña el Evangelio de San Juan. Esto sólo lo enseña Francisco.

Hoy, en la Iglesia, existe la doctrina del evangelismo, que significa sacar de un texto del evangelio un pensamiento humano, y ese pensamiento humano ponerlo como Palabra de Dios. Y, por tanto, cada cual puede interpretar el Evangelio a su manera humana, según su vida, su cultura, su filosofía, sus obras en lo humano. En esta doctrina, todos tienen el Espíritu para poder entender el evangelio, porque se concibe el Espíritu como la capacidad para pensar, para meditar, para sintetizar cosas espirituales, divinas. Esto lleva a la libre interpretación de las Sagradas Escrituras, que es lo que seguía Lutero.

¿De dónde saca Francisco que el amor cristiano es concreto? Sólo de su cabeza humana. Nada más. Él no se apoya en nada. Sólo dice: “El mismo Jesús, cuando habla del amor, nos habla de cosas concretas: dar de comer a los hambrientos, visitar a los enfermos y tantas cosas concretas” (9 de enero 2014).

Si uno abre el evangelio y empieza a buscar lo que dice Jesús sobre el amor, no halla nada de esto que predica Francisco. Halla otras cosas, totalmente diferentes.

El problema de la doctrina de Francisco sobre el amor es que no está apoyada en los mandamientos de Dios. Como hay que hacer cosas concretas, entonces, lo concreto es lo que vale. Hay que fijarse en eso, en lo puntual, en el problema inmediato. Y, de esa manera, el hombre siempre va a errar en hacer una obra concreta.

Jesús no manda dar de comer a los hambrientos. Jesús manda salvarse. Y, para salvarse, hay que hacer penitencia, limosnas, sacrificios. Y un sacrifico que se puede hacer es alimentar a una persona que tiene hambre. Pero se hace eso no porque sea una cosa concreta, no porque sea un bien humano, no porque agrada al otro, sino porque Dios lo quiere, porque es la Voluntad de Dios que esa limosna purgue los pecados que tenga y me ayude a mi salvación.

Esto es la doctrina de siempre en la Iglesia: “Si me amáis, guardaréis mis Mandamientos; y Yo rogaré al Padre, y os dará otro Abogado, que estará con vosotros para siempre” (Jn 14, 15-16).

Para practicar el amor fraterno, primero hay que cumplir los mandamientos. Y si se cumplen, entonces el alma recibe el Espíritu para que pueda caminar entre los hombres y darle a ellos la Verdad, que el mundo no puede tener porque no puede recibir el Espíritu de la Verdad (cf. Jn 14, 16).

Luego, amar es dar la Verdad a cada hombre. Amar es dar la Voluntad de Dios a cada hombre. Y sólo se puede hacer eso porque el alma recibe el Espíritu.

Esto es lo que enseña el Evangelio del día nueve de enero. Francisco, no enseña lo que está en el Evangelio, sino que se va por las ramas, para hacer su evangelismo, para dar su interpretación del Evangelio.

Como hay que hacer cosas concretas, entonces: ¿por qué no admitir a los divorciados a la comunión? ¿por qué no casar a los homosexuales? ¿por qué no bautizar a los niños de las pareja gays? ¿por qué no acoger los ritos de los budas en la iglesia para formar una fraternidad, una comunidad en la que todos nos besemos y nos abracemos y hagamos cosas concretas en la vida?

Hacer cosas concretas es siempre un error en la vida, pero nunca es un camino. Todo el mundo hace cosas concretas en su vida, pero el problema de la vida no es eso. El problema es hacer la Voluntad de Dios. Cuando se hace, entonces la vida tiene siempre una puerta, un camino, una solución. Pero cuando no se hace la Voluntad de Dios, entonces las cosas concretas son problemas en la vida, son caminos que atascan la vida.

Jesús no manda hacer cosas concretas, sino hacer la Voluntad de Dios. Y, para eso, da Su Espíritu, para que el hombre se ponga en la verdad, en lo recto, en la ley, en lo que es agradable a Dios, y haga eso concreto que Dios quiere. No hay que hacer lo concreto que uno le parece, ni lo concreto que los hombres dicen, ni, por supuesto, lo concreto que predica Francisco. Porque todo eso no salva al alma. No la santifica, no le pone un camino de Verdad en su vida.

Amar es dar el sentido divino a la vida humana. Y eso cuesta hacerlo, porque hay que discernir muchas cosas antes de hacer una obra concreta. No hay que hacer las cosas por hacerlas, porque son buenas o porque los hombres las quieren. Hay que hacer las cosas porque Dios lo quiere. Y la Voluntad de Dios es un trabajo de discernimiento espiritual.

Amar es discernir la vida. Amar no es obrar cosas. Amar es ver la verdad y obrar esa verdad ante los hombres. Sólo así se puede dar testimonio de Cristo entre los hombres. Pero si nos dedicamos a hacer cosas concretas, ¿de quién se da testimonio ante los demás? Sólo de uno mismo, de su propio pensamiento, de sus intereses, egoísmos, que no valen para hacer el bien divino en la humanidad.

El problema de los hombres es que se llenan de bienes humanos, de obras humanas, de vidas humanas sin un camino de verdad, de autenticidad, de rectitud, de justicia divina. Y creen que esos bienes humanos son queridos por Dios, porque son buenos para los hombres. Por eso, el empeño en dar de comer a los pobres o en hacer que los homosexuales vivan sus vidas, es siempre el gran error de los hombres que sólo se apoyan en sí mismos para vivir sus ideales de vida.

Y esto es la doctrina de Francisco: lo humano. Por eso, a la gente le gusta Francisco, porque vive en lo humano, buceando lo humano y queriendo buscar en el Evangelio lo que Jesús no dijo, para contentar su vida humana, sus ideales humanos.

Francisco apoya al hombre, para que viva su ideal de vida como éste lo quiera. Por eso, no juzga al homosexual; por eso, se dedica a pedir dinero para quitar la hambruna del hombre. Francisco sólo busca al hombre, pero no da al hombre el camino divino, la vida divina, las obras divinas, el amor divino. Sólo propone su ideal: su amor humano, su amor sentimental, su amor amanerado, su amor flaco, débil, insulso, lleno de mentiras, de compromisos con el mundo. Francisco no se compromete con la Verdad, porque sigue sólo la verdad de su mente, que es la mentira de su vida. Y los que siguen a Francisco hacen lo mismo: se acomodan a las verdades que su mente ha alcanzado, pero no aceptan la Verdad. No pueden, porque la vida, para ellos, consiste en buscar caminos nuevos al Evangelio, ideas nuevas, pensamientos positivos, brillantes, que den color a los problemas de los hombres.

La espiritualidad de Francisco es totalmente profana, mundana, carnal, material, humana, natural, pero no tiene nada de divina, de celestial, de sagrada. Porque Francisco cae en esta herejía: como el pecado es una cosa natural y propia de los hombres, que está en la naturaleza humana, que no se puede quitar, porque es un conflicto que tiene el hombre consigo mismo, entonces el pecado ya no es lo importante en la vida de los hombres. Hay que vivir con el pecado a cuestas. Hay que venir a la Iglesia con el pecado. Todos somos pecadores. Aunque te confieses, sigues con el pecado. Entonces, no hay que mirar al pecado, no hay que luchar contra el pecado, sino que hay que hacer cosas concretas en la vida, y eso es lo que nos hace santo a los ojos de Dios. Hagamos el bien a los demás. Ya Dios se ocupa del pecado que siempre tengo y que no puedo quitar. Con la conciencia basta para no pensar en el pecado.

Este pensamiento de Francisco está en todos sus escritos. El pecado no es, para él, un acto de desobediencia a Dios. Y, por tanto, el hombre, igual que peca, pude no pecar. El hombre puede obedecer a Dios. El hombre tiene capacidad para no pecar. Pero como el pecado, es un conflicto en el hombre, ya no un acto humano de desobediencia a Dios, entonces el hombre tiene que vivir en ese conflicto quiere o no quiera. Y nada hace el hombre estando fijo en el pecado, en algo que no puede resolver él. ¿Cómo se resuelve? Dando de comer a los pobres, haciendo cosa concretas y, por eso, la fraternidad quita las guerras.

Éste es su evangelio de la fraternidad, su evangelismo, su doctrina demoniaca sobe el amor de dios y el amor entre los hombres.

Quien siga a este hereje, se hace hereje como él y vive enseñando sus herejías.

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1 comentario

  1. Cristina de López dice:

    “Francisco”, en su diabólico documento “Evangelii Gaudium”, sienta las bases para empezar la demolición de la Iglesia de Jesucristo a fin de preparar el terreno a la llegada del Anticristo masónico.

    Análisis en profundidad de la exhortación apostólica “Evangelii Gaudium — La Alegría del Evangelio” de Jorge Mario Bergoglio contrastada  con las enseñanzas masónicas de los maestros de la Escuela Arcana de Lucis Trust que promueven la venida de la Nueva Era (para ellos Quinto Reino, de la venida de su Cristo masónico, el Anticristo cristiano), especialmente desde los libros de su sacerdotisa Alice Bailey, y ya anticipaban 70 años atrás la infiltración de la Iglesia exactamente tal y como han hecho.
    Esta exhortación apostólica  es la insidiosísima estrategia del Demonio para sentar las bases de la instauración de la doctrina luciferina de la Nueva Era en la Iglesia antaño católica y a día de hoy, universal.
    Este documento marca un antes y un después en la Iglesia, pero mientras la gran mayoría sólo ve una recepción más amplia e integrada del Concilio Vaticano II, lo que en realidad está aconteciendo es la penetración de una doctrina totalmente ajena y enemiga a través de las ventanas que ya abrieron entonces, lo cual, de hecho, ya era el objetivo de la masonería que infiltró ese concilio en los años 60 preparando el terreno para que esto sucediera.
    La única excusa que podría atribuirse a la ceguera ante esta destrucción de la verdadera doctrina católica, aún sin serlo, es el desconocimiento de las enseñanzas de la teosofía de Lucifer, desde Lucis Trust, y la ONU, coordinados con las logias masónicas del mundo entero.
    Tras este programa que destinamos a todos los que realmente se llamen católicos, exponiendo una vez más lo que está haciendo realmente el Falso Profeta Jorge Mario Bergoglio, ya no quedan excusas. (Sanguis et Aqua)

    (trabajo que consta de 6 partes/video)

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