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El espíritu de Maitreya y de Francisco

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

Maitreya Francisco

“En primer lugar, los hombres deben verse como hermanos, hijos del Unico Padre” (m.10)

“Recordad que la humanidad es Una, hijos del Unico Padre” (m.31)

“En la base está la convicción de que somos todos hijos del único Padre celestial,

“mostrar a los hombres que los hombres son hermanos;

formamos parte de la misma familia humana

que el mundo es Uno”(m. 92)

y compartimos un destino común.

“la solución para salir de vuestros problemas es (…) compartir los productos de este mundo tan abundante entre vuestros hermanos y hermanas en todas partes” (m. 11)

.

De aquí deriva para cada uno la responsabilidad de trabajar a fin de que el mundo se convierta

“el camino del hombre es el camino de la fraternidad, de estrecha cooperación, y de confianza y servicio mutuos. (m. 12)”

“Haced que vuestro acto de servicio sea salvar a los que mueren de hambre en el mundo” (m. 31)

en una comunidad de hermanos que se respetan, se aceptan en su diversidad y se cuidan recíprocamente.

“mediante la justa distribución de los múltiples recursos de la Tierra, todos los hombres pueden disfrutar de la generosidad de Dios” (m. 51)

“Haced que vuestra labor principal sea dar a los hombres los recursos para existir con dignidad humana, como hijos de Dios, todos hermanos.
Ceded, en beneficio de todos los hombres, la producción del mundo a las naciones del mundo (m. 12).

“la Ley del Amor y la Justicia debe ponerse en práctica si la humanidad quiere sobrevivir” (m. 92).

También estamos llamados a darnos cuenta de las violencias y de las injusticias presentes en tantas partes del mundo y que no pueden dejarnos indiferentes e inmóviles: se necesita el empeño de todos para construir una sociedad verdaderamente más justa y solidaria.

El Espíritu de Dios marca en la Iglesia un camino de Cruz, camino que pocos quieren tomar porque supone un enfrentamiento contra el mundo, contra la carne y contra el demonio.

Y hoy se predica, no sólo en el mundo, sino en la Iglesia, una doctrina basada sólo en el compartir. Y, en ese compartir, está la solución a todos los problemas del hombre.

Se predica esta doctrina por una razón: porque el hombre niega la Cruz de Cristo. el hombre no quiere sufrir, y, en consecuencia, quiere tenerlo todo en este mundo.

Francisco no comprende el sufrimiento de los hombres ni del mundo: “¿Qué sucede en el corazón de los hombres? ¿Qué sucede en el corazón de la humanidad?” (1 de enero 2014). Son palabras de un hombre que ya no cree en la Palabra de Dios y, por tanto, grita al hombre que debe detenerse en la espiral de la violencia, de las injusticias, para encontrar la paz. Como si la paz viniera del comportamiento del hombre sobre el mismo hombre. Y la paz es una conquista del Espíritu en el hombre. Es un Don divino que sólo se da al corazón humilde, al corazón que acepta la Palabra de Dios. Y donde está la Paz de Dios, está la Justicia Divina, y el amor entre los hombres nace sólo del Amor Divino.

Hay paz entre los hombres porque Dios ama al hombre y el hombre se deja amar por Dios. El punto es que el hombre no se deja amar por Dios y siempre está en lo mismo: en sus injusticias, en la búsqueda de una falsa paz entre los hombres.

Hoy se quiere poner al Padre Celestial como el Padre de todos los hombres. Esto es lo que predica Maitreya y Francisco. Los dos la misma cosa.

Y Cristo predica: “Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais a Mí (…) Vosotros tenéis por padre la diablo, y queréis hacer los deseos de vuestro padre”(Jn 8, 42. 44). Es claro que hay hombres cuyo padre es el demonio, no el Padre Dios. Tanto Maitreya como Francisco no dan la doctrina de Cristo. Y tanto uno como el otro enseñan lo mismo. Luego, los dos, Maitreya y Francisco, hablan con el mismo espíritu: el espíritu de falsa profecía.

En la Iglesia, las almas tienen que aprender a discernir espíritus, para no caer en el engaño que muchos tienen dentro de la Iglesia. Se dejan llevar de fábulas, de cuentos chinos, de opiniones, de sentimentalismo y, por lo tanto, siguen a gente que no da el pensamiento de Cristo en la Iglesia, sino que da le mente del demonio, el evangelio del demonio, como hace Francisco.

Si los hombres no somos uno porque no tenemos un mismo padre, entonces, no podemos formar una familia humana, es decir, los hombres no somos hermanos. Esto es lo que predican ambos. Y Cristo predica otra cosa: “El que es de Dios oye las palabras de Dios; por eso, vosotros no oís, porque no sois de Dios” (Jn 8, 47).

Hay personas que son de Dios, que son de la familia de Dios; y hay personas que no son de Dios, que son de la familia del hombre. Hay dos familias entre los hombres. Por tanto, no existe una sola familia humana. Lo que dice Francisco: un cuento chino, una fábula. Lo dice porque tiene el mismo espíritu que posee Maitreya.

Y, entonces, como no todos somos de un mismo Padre y, por tanto, no hay una sola familia humana, se concluye: el mundo no es uno o, como dice Francisco, no compartimos el mismo destino.

Dice Cristo: “Yo ya no estoy en el mundo; pero ellos están en el mundo, mientras Yo voy a Ti. Padre Santo, guárdalos en Tu nombre a estos que me has dado, para que sea Uno como nosotros” (Jn 17, 11).

El Padre y el Hijo y los que el Padre ha dado al Hijo son los que son Uno. No es el mundo, porque Cristo no está en el mundo. Y los que el Padre ha dado al Hijo, los guarda el Hijo para que ninguno perezca en el mundo (cf. Jn 17, 12). Por tanto, tampoco son del mundo.

¿Cómo dice Francisco que todos tenemos un destino común si hay muchos que no van a hacer unidad ni en el Padre ni en el Hijo? Estas patrañas la Iglesia se las come como una verdad y nadie discierne nada. ¿Qué está pasando en la Iglesia? Está el espíritu del anticristo. Eso es lo que está pasando. ¿Todavía no tenéis inteligencia? ¿Todavía os dejáis llevar por las fábulas de lobos vestidos de mansos corderos?

Consecuencia: si no es posible la unidad entre los hombres, porque unos están con Dios y otros con el demonio, entonces no es posible la justicia, la solidaridad, el bienestar del hombre, el construir un paraíso en la tierra compartiendo los bienes con los demás.

El que falte comida, dinero, y todos los demás, es algo que no debe inquietar a nadie. Es que es lo normal en un mundo donde reina el pecado. Es que pobres siempre tendréis. Es que eso de que no pueden dejarnos indiferentes e inmóviles, es sólo la fábula de Francisco.

El que quita su pecado, entonces comienza a amar al prójimo rectamente. Pero el que no lo quita, no hay que soñar que pueda amar al prójimo porque resuelva sus necesidades económicas. ¡No hay que soñar, no hay que hacerse ilusiones!

Porque el amor es un don de Dios al corazón. El amor no viene porque doy dinero al pobre. Dios no pone Su Amor en el corazón porque resuelvo los problemas de los demás. Dios pone Su Amor en el corazón porque mi corazón se abre al don del Amor. Y no más. Y no hay más vueltas. Si el hombre no quita su pecado, su corazón no se abre al don del Amor. Todo está, toda las prisas hay que ponerlas en el corazón, en quitar el pecado. Si la Iglesia no quita su pecado eso es lo que NO PUEDE DEJARNOS INDIFERENTES E INMÓVILES. De esto sólo hay que preocuparse en la vida. Sólo de esto: “Buscad primero el Reino de Dios y los demás por añadidura”. Pero, en el pecado, no se puede buscar el Reino de Dios y, por tanto, se carece de todas las necesidades humanas y terrenales.

Cristo no predica como Francisco y Maitreya: compartan sus bienes y serán gloriosos. Cristo dice: Aprendan a ser humildes de corazón y, entonces, tendrán todos los bienes que el corazón necesita para vivir: “Aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mt 11, 29).

El descanso del alma es el descanso de la vida. Cuando el alma descansa es porque no hay problemas en la vida, todo está solucionado, siempre hay una puerta para una esperanza, para un amor, para una vida.

La doctrina de Cristo no es lo que predica Francisco. Francisco predica la doctrina del anticristo. La doctrina de un nuevo orden mundial, en la que desaparece la Iglesia, se hace mundana, se confunde con el mundo, para poner una verdad que nace del demonio: “Seréis como dioses”. A esto lleva esa doctrina: a un dios que emerge del interior de cada persona, y que se confunde con las demás personas y con el mundo, para hacer que todo sea dios, todo uno. Por eso, es necesario compartirlo todo, porque todos tienen derecho a nuestras conquistas en la vida: lo que somos, lo que tenemos, es del otro también. Y sólo así se hace esa unidad utópica, imposible de realizar en la práctica, en la vida de cada día.

Francisco propone fábulas a la Iglesia, cosas que son muy bonitas (= alimenten a los pobres), pero irrealizables de hecho. No se puede, porque existe una cosa que niega Francisco: el pecado.

Sólo por el pecado, se hace utopía lo que quiere Francisco. Por eso, Francisco no entiende el mal del mundo ni de los hombres. No puede entenderlo porque no cree en el pecado. Y el pecado es un misterio que no se resuelve compartiendo la vida con los demás. Si fuera tan sencillo como eso, entonces la vida no sería en sí un misterio. Pero cada corazón es un designio divino que sólo Dios revela al corazón. Y sólo en Dios se puede entender la vida de cada alma. No se comprende en el hombre, en sus pensamientos, en sus ciencias, en su progreso. Francisco sólo cree en las soluciones que los hombres dan a todos sus problemas humanos, sólo cree en el pensamiento del hombre, pero no cree en la Palabra de Dios.

Quien sigue el pensamiento de Francisco, sigue el pensamiento de Maitreya. Es que son una sola cosa. Dicen lo mismo, cada uno con sus palabras. Pero es lo mismo, porque nacen de un mismo espíritu, que es contrario al Espíritu de Cristo.

¿Todavía les cuesta entender que Francisco no es Papa? Francisco no fue elegido por Dios, sino por los hombres. Por eso, no es Papa. No son los hombres los que eligen. Es Dios. Y Dios no pone como Papa a un hombre que sigue a Maitreya en su pensamiento. No puede hacer eso Dios. Eso lo hacen los hombres.

Disciernan el espíritu de Francisco y vean que no tiene el Espíritu de Pedro. Pedro no habla así en la Iglesia. Así habla Maitreya.

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2 comentarios

  1. ana dice:

    Quien es Maytreya???? Alberto Villasana opina podría ser el anticristo.que opina josephmaryam?

  2. Juan Pablo dice:

    Benjamín Creme (Teosofía): “Unidad en la Diversidad – el camino adelante para la humanidad” el nombre de uno de sus libros.

    http://www.share-es.org/index.htm

    Francisco: Ciudad del Vaticano, 9 de octubre (Télam).- El papa Francisco afirmó hoy que la Iglesia es “católica porque es la casa de la armonía, donde UNIDAD Y DIVERSIDAD saben conjugarse juntas”, durante la audiencia general de los miércoles de la que participaron más de 60 mil personas pese a una intensa lluvia.

    ¿Casualidad?

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