Lumen Mariae

Inicio » ambicion » Las babas de Francisco

Las babas de Francisco

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

0149413f0c01b2aab1bf39bab4b80d36

Francisco trata la Palabra de Dios como herejía y, de esa manera, el engaño es presentado al mundo, como si su palabra representara la Verdad: “La Iglesia aunque ciertamente es una institución humana e histórica, con todo lo que esto comporta, no tiene una naturaleza política, sino esencialmente espiritual: es el pueblo de Dios”. (Francisco, 16-03-13).

Dice la Palabra de Dios: “Tú eres Pedro y, sobre esta piedra, edificaré Mi Iglesia”. Por tanto, la Iglesia es una institución divina, no humana. Es una Obra de Jesús. Y, como Jesús es Dios, entonces la Iglesia es una obra divina, es algo divino, es algo que nace de Dios; y sus miembros son los hijos de Dios, no los hijos de los hombres.

La Iglesia es para los hijos de Dios, no para los hombres. Luego, nunca puede ser una institución humana ni histórica. Está compuesta de hombres que tienen un Bautismo que los hace ser hijos de Dios. Ya no son hombres. Pero es necesario vivir ese Bautismo, seguir al Espíritu de filiación divina para ser de la Iglesia. Si no se sigue al Espíritu, entonces por más que se esté bautizado, no se pertenece a la Iglesia, no se es Iglesia, no se hace Iglesia.

Y, segundo, la Iglesia no tiene una naturaleza espiritual, sino una vida espiritual que se la da el Espíritu de la Iglesia. La naturaleza de la Iglesia no es un ser como los hombres, como los ángeles, como los animales, etc. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo. No es otra cosa: es algo místico, no es algo espiritual.

La Iglesia está unida a Su Cabeza, porque es el Cuerpo de esa Cabeza. Y es una unión mística, no espiritual. Y, en esa unión mística, se dan muchas almas que se unen en el Espíritu, en una vida espiritual. Esto es la Iglesia. Pero esto no es lo que es la Iglesia para Francisco.

Para Francisco la Iglesia es el Pueblo de Dios. Y ese concepto, esa definición sólo está en la cabeza de Francisco, no está en la Revelación. El Concilio Vaticano II habla de la Iglesia como Pueblo de Dios, pero no define que la Iglesia sea eso. Es su lenguaje pastoral para hablar de la Iglesia, como Jesús habla del rebaño, de las ovejas, de los pastores. Es un lenguaje para dar a entender algo de la Iglesia. Las almas, unidas, forman un pueblo. Eso lo entienden todos. Pero la Iglesia es otra cosa.

Francisco yerra en su definición de lo que es la Iglesia. Y yerra gravemente. Eso que dice Francisco no se puede seguir en la Iglesia de Cristo. Eso lo seguirá Francisco y los que se unan a él. La Verdad no es lo que dice Francisco. La verdad es lo que siempre el Magisterio de la Iglesia ha enseñado sobre lo que es la Iglesia. ¿Por qué, ahora, se hace caso a un hereje que sólo dice lo que le conviene para tener contentos a todo el mundo?

Porque la Jerarquía de la Iglesia ha dejado la Verdad y ha puesto la mentira como dogma, como Verdad. Y, entonces, todos callan ante Francisco, porque su palabra es un dogma en la nueva iglesia. ¡Lo ha dicho Francisco! Esta es la ceguera de toda la Iglesia.

“El mensaje de Jesús es éste: misericordia. Para mí, lo digo con humildad, es el mensaje principal del Señor: la misericordia. El mismo lo ha dicho: “No he venido por los justos: los justos se justifican solos (…) Yo he venido por los pecadores” (Francisco, 17-03.13).

“Para mí”: ésta es la opinión de Francisco. Y, un verdadero Papa, nunca da su opiniones en la Iglesia. Nunca. Aquí se ve que Francisco no es Papa. Francisco quiere meter su idea, la de él, pero que no es la de Jesús.

¿Qué dice la Palabra de Dios?: “He aquí que vengo –en el volumen del libro está escrito de Mí- para hacer, ¡oh Dios!, Tu Voluntad” (Hb 10, 7). Esta es la misión de Jesús en la Iglesia. Éste es su mensaje. Por eso, dice el Señor que no quiere sacrificios, sino Misericordia. No quiere los sacrificios antiguos, sino el sacrifico que lleva a la Misericordia: sacrificar la propia voluntad para hacer la Voluntad de Dios. Y, por eso, viene a perdonar el pecado, no a lapidar al pecador. Viene a que los pecadores hagan penitencia por sus pecados, no viene a salvarlos porque sí, no viene a juzgarlos, como se hacía en el antiguo testamento. Viene para ponerles un camino de salvación y de santidad en su vida.

“Padre, si quieres, aparta de Mí este cáliz; pero no se haga Mi Voluntad, sino la Tuya” (Lc. 22, 41). Jesús quiere salvar a todos los hombres, pero Su Padre, no. En Su Padre pesa la Justicia del pecado de los hombres y, por eso, hay muchos que no quieren salvarse porque prefieren seguir pecando. Y el Padre no regala la salvación a todos los hombres, sino sólo a aquellos que creen en Su Palabra, a aquellos pecadores que, a través de la penitencia, se liberan de su pecado y pueden seguir a Jesús sin la carga del pecado.

Esta es la Verdad que Francisco no dice, porque sólo le conviene predicar una cosa: que Dios no ama, que Dios es Misericordiosos, y todos tan contentos en la vida. Francisco no enseña a hacer penitencia por el pecado, no enseña que no sólo en Dios hay Misericordia, sino también Justicia; y no enseña que no puede darse la salvación natural de todos los hombres. Los hombres no tienen derecho natural a salvarse, que es el fondo de la predicación de Francisco: tú te salvas porque eres una bellísima persona, eres una buena gente que te dedicas a hacer el bien en tu vida. No importa que peques y vuelvas a pecar; ya Dios te perdona siempre: “Bueno, el problema es que nosotros nos cansamos de pedir perdón! Pero El nunca se cansa de perdonar; somos nosotros los que , a veces, nos cansamos de pedir perdón. Y no tenemos que cansarnos nunca, nunca” (Francisco, 17-03.13).

El problema no está en que uno se cansa de pedir perdón. El problema está en que el alma no hace penitencia por su pecado y cae, de nuevo, en su pecado. Hay muchos que piden perdón a Dios, pero siguen pecando, no quieren quitar el pecado, no quieren arrepentirse del pecado. Éste es el problema. Cuando se cae repetidamente en un pecado, la cosa no está en que Dios lo perdona, sino en que el alma no quiere quitar el pecado, y eso trae la Justicia de Dios sobre el alma. Porque aquella alma que no hace penitencia por su pecado, desprecia la Misericordia. La Misericordia no consiste en perdonar el pecado, sino en poner un camino al pecador para que quite su pecado. Un camino de penitencia, que es lo que no enseña Francisco. ¿Pecas? Bueno, pide perdón a Dios, que Él te abraza, te besa y se olvida de tu pecado. Recuerda que tienes que pedir perdón a Dios para que te perdone. Pero Francisco no dice: recuerda que tienes que hacer penitencia para no caer en el mismo pecado.

Francisco nunca enseña la vida espiritual en su nueva iglesia, sino sólo palabras bonitas, hermosas, que a todo el mundo le gusta. Enseña sus babas, que son sus mentiras, lo que él piensa de Jesús, lo que él piensa de la Iglesia, lo que él piensa que es el amor de Dios, la misericordia divina. ¿A quién no le gusta oír que Dios es Misericordioso y que todo lo perdona? Pero ése no es el mensaje de Jesús. Jesús es la Verdad. Y es lo que Francisco nunca puede dar en su nueva iglesia, porque en esa iglesia la mentira es el dogma, es nueva la verdad que hay que seguir. Y la Verdad se convierte, en esa iglesia, en herejía.

Francisco no custodia la Verdad, que es Jesús, en la Iglesia, sino que custodia al mundo:”la vocación de custodiar (…) tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos” (Francisco, 19-03-13). En la Iglesia se está para guardar la Verdad, para custodiarla y, por tanto, la custodia tiene una dimensión divina y, lo divino, está antes que lo humano. El hombre custodia su vida humana porque adora a Dios en su corazón, porque custodia a Dios en su corazón.

Francisco dice que la vocación de custodiar tiene una dimensión que es humana. Y, por eso, dice: “Es custodiar a la gente, el preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón” (Francisco, 19-03-13). Esta es la vertiente humanista de Francisco en la Iglesia. Es su sentimentalismo, su afecto por ser hombre y por agradar a los hombres.

Y nadie dice que no hay que hacer un bien a los hombres, pero no como lo quiere Francisco. Dios no manda al hombre custodiar la Creación, sino sólo su corazón: “De todos los árboles del Paraíso puedes comer, pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comas, porque el día que de él comieres ciertamente morirás” (Gn 2, 16). Dios puso al hombre en el Paraíso para que lo cultivase y lo guardase, pero le mandó otra cosa. Primero alejar del corazón la tentación y el pecado y, entonces, se puede guardar la Creación de Dios, los dones de Dios.

Esto es lo que no enseña Francisco. Francisco enseña a amar a todos los hombres, que son sus babas. Es que no se puede amar a todos sin practicar las virtudes, porque muchos hombres no quieren ser amados, sino que hacen daño si se les hace un bien.

¿Dónde está en el Evangelio que hay que preocuparse por todos? Eso sólo está en la cabeza de Francisco, pero no en la Mente de Cristo. Es una frase muy hermosa, tan bonita: preocuparse por todos; pero es un utopía, es un imposible. Sólo Dios puede conocer a todo el mundo y estar en la vida de todo el mundo al mismo tiempo. Dios no manda cosas utópicas al hombre. Dios le da una realidad al hombre: preocúpate de no pecar y, entonces, todo estará bien en tu vida y en la vida de los demás.

Francisco, desde que se sentó en la Silla de Pedro, no hay puesto el dedo en la llaga de lo que es el problema del hombre actual: su pecado que no quiere quitarlo porque no cree en él. Éste es el problema de toda la Iglesia actual. Por eso, no hay uno digno que se pueda sentar en la Silla de Pedro, porque todos los hombres estamos inmersos en el mayor pecado de todos: la apostasía de la fe. No hay una cabeza que diga la Verdad. Y, por eso, Francisco predica cosas bonitas que agradan a la gente que ya no vive para quitar su pecado, para luchar contra su pecado, sino que sólo vive en su pecado, de su pecado, dando culto a su vida de pecado. Francisco está sentado en esa Silla para animar a la gente a que siga pecado en su vida. Esas son sus reales babas en la nueva iglesia que ha construido en Roma.

Francisco es un gran hereje. Tienen que ver todo lo que ha predicado, hablado, obrado en la Iglesia. No es que haya dicho una mentira y, después, haya seguido dando la Verdad en la Iglesia. Es que no ha parado de decir mentiras en la Iglesia desde el principio, como el demonio. Y las ha dicho con palabras bonitas, con su lenguaje doble, con su múltiple cara, dando una de cal y otra de arena, dando un gusto uno y otro gusto a otros.

Las babas de Francisco son desde el principio, no son desde ahora. En su último panfleto comunista-marxista evangelii gaudium se ven claramente las babosidades de Francisco. ¡Es que hay que estar ciegos para no verlas! Sólo el que vive en el pecado, como lo hace Francisco, puede decir que Francisco es un santo, que se atiene al Magisterio de la Iglesia, que es la nueva primavera de la Iglesia.

Sólo los estúpidos pueden decir esto. Sólo los que besan el trasero de Francisco dicen cosas como éstas: “El Papa responde porque él interpreta efectivamente el amor de Dios Padre hacia todas sus creaturas” (Padre Lombardi 28-12-13). ¡Qué manera de dogmatizar la mentira en la Iglesia! Asi se habla ahora en la Iglesia.

Francisco es el que interpreta el amor de Dios hacia todas sus criaturas. ¡Dios mío, qué gran santo tenemos en Roma! “El haber concentrado el anuncio en el amor de Dios, en su misericordia, en su cercanía a todos, en su deseo de bien y de salvación para todas sus creaturas”(Padre Lombardi 28-12-13), ha sido el logro de Francisco.

Cristo es el que interpreta el amor de Dios hacia todas sus criaturas. No es Francisco. Y no porque sea un hereje, sino porque Francisco no sabe lo que es el amor de Dios. El que ama, con el amor de Dios, no puede pecar. Francisco, peca. Luego, no tiene ni idea de lo que es el amor de Dios. No sabe interpretarlo. Francisco peca y no quiere quitar su pecado. Entonces, ¿cómo quiere interpretar el amor de Dios hacia todo el mundo? Con frases bonitas, hermosas, llenas de vacío espiritual. Con sus mentiras diarias, con sus engaños en la Iglesia, son sus obras de maldad. Y todos aplaudiendo a Francisco, porque, ahora se dogmatiza el pecado, la mentira. Así hablan en Roma ahora, porque ya no creen en la Verdad. Se han abierto al mundo, a fornicar con el mundo y a poner en la Iglesia el amor al pecado de todo el mundo.

¡Qué pocos en la Iglesia disciernen lo que es Francisco! Porque viven lo mismo que él vive: se negación a la Verdad. Quieren entender el amor de Dios con sus brillantes pensamientos, con sus dedicaciones en la vida, con sus interpretaciones. Y así cualquiera es maestro de los idiotas y de los estúpidos, como el Padre Lombardi, que no sabe ni lo que está diciendo en su estupidez.

Quien quiera seguir dando culto al pensamiento de Francisco, a sus opiniones en la Iglesia, que lo siga haciendo. Allá él, que trabaje por el reino del demonio en Roma. Pero la Verdad no pide interpretaciones de nadie: en la Iglesia estamos para decir las cosas como son. Y a quien no le guste que se aguante, pero que no opine que Francisco es el grande entre los grandes porque sabe interpretar el amor de Dios con su humanismo, con su comunismo, con su marxismo, con sus sentimentalismos. Eso funciona en la nueva iglesia en Roma, pero eso es la herejía que Francisco da en la Iglesia de Cristo.

Ahora, se habla un doble lenguaje, desde Roma. Se habla para los interesados en las opiniones de Francisco, para ganar adeptos a la nueva iglesia en Roma. Y, por tanto, se habla en contra de la Verdad, en contra de la Iglesia de Cristo.

No esperen que la Jerarquía de la Iglesia condene a Francisco. No. Cada uno de ellos le besa el trasero y da culto a su mente humana, desviada totalmente de la Verdad. No se crean lo que unos idiotas, llevados por su autoridad en la Iglesia van a hacer ahora: poner en la Iglesia el dogma de la mentira, el dogma de la opinión de Francisco y de sus sucesores. Porque Francisco se va, se tiene que ir. Eso es claro para el que no tiene una venda en los ojos. Pero viene el temido, el arrogante, el que va a destrozar todo el dogma poniendo la mentira como Verdad y anulando toda la Verdad en la Iglesia.

Francisco ya ha hecho lo que tenía que hacer: romper el fundamento de la unidad de la Iglesia, que es Pedro. Ya no hay verdad. Sólo queda lo que ocho herejes den en la Iglesia, el dogma de la mentira que viven esos ocho herejes. ¿Qué esperan de Cardenales que niegan los dogmas, en el gobierno de la Iglesia? ¿Una primavera? ¿Un camino espiritual hacia la verdad y el bien? El hereje que gobierna sólo da su herejía, su mentira, su infierno en la Iglesia. ¿Es que todavía no han comprendido que no se puede gobernar con la mentira en el corazón, viviendo la mentira? ¿Es que no hay suficiente experiencia en el mundo, en los gobiernos del mundo, para darse cuenta de la trampa que es el gobierno horizontal que ha puesto el bobo de Francisco? ¿Por qué no disciernen las cosas como son? ¿Por qué siguen creyendo en un idiota como es Francisco? Porque viven su misma vida. Y no hay otra respuesta. Cada uno lucha por el ideal que tiene en su corazón. El que es del demonio lucha por dar culto al demonio. El que es de Dios lucha por hacer la Voluntad de Dios así le cueste la vida.

Las babas de Francisco son los nuevos dogmas en la nueva iglesia, en la falsa iglesia que se ha levantado ya en Roma. Y la Verdad ha quedado oculta para todos. Sólo aquel que luche por Cristo tendrá la Verdad en su corazón, pero aquel que luche por agradar a los hombres, por darle un alimento, un pan material a los hombres, sólo será llevado por el demonio hacia su condenación.

Anuncios

3 comentarios

  1. José M dice:

    Cito una frase formidable del blogger:

    “Es una frase muy hermosa, tan bonita: preocuparse por todos; pero es un utopía, es un imposible. Sólo Dios puede conocer a todo el mundo y estar en la vida de todo el mundo al mismo tiempo. Dios no manda cosas utópicas al hombre. Dios le da una realidad al hombre: preocúpate de no pecar y, entonces, todo estará bien en tu vida y en la vida de los demás.”

    Fin de la cita

    Esta frase ha hecho mucho bien a mi alma, pues muchas veces he salido peor de la Santa Misa de lo que entré debido a las exhortaciones “buenistas” que, en realidad son irrealizables. Al ser los feligreses repetidamente exhortados a “preocuparse por todos” (y por “todo” añadiría yo: el medioambiente, la injusticia social, etc.) yo llegaba a pensar que era un pésimo cristiano desprovisto de caridad, al reconocer, en el fondo de mi corazón, que me preocupaba más mi familia inmediata que no lo que pueda estar ocurriendo en Nigeria o en China.

    Gracias por poner de relieve el catolicismo tradicional tan alejado de exhortaciones “buenistas” y sentimentales. Luchemos contra nuestros propios pecados, agarrémosnos al Rosario y todo irá bien.

  2. Juan Pablo dice:

    Algo que me he preguntado: Cuando el Papa muera (Benedicto XVI) ¿se harán todos los procedimientos y ceremonias de rigor para su funeral? Estamos acostumbrados a que cuando un Papa muere, se realizan todas estas ceremonias mientras se convocan a cardenales a un nuevo Cónclave. Obviamente no hay Papa en esas circunstancias. Entiendo que todo aquello como la certificación de defunción, etc. es para proceder legalmente a otra elección.
    En las circunstancias actuales, parecería que todo esto será enteramente diferente y completamente atípico. Quien ocupe la Silla de Pedro, ¿presidirá la ceremonia en caso de hacerse?

    • josephmaryam dice:

      La muerte del Papa Benedicto XVI será desconocida para muchos, porque ya no se rinde honor a la Verdad, sino a la mentira. Tiempos de persecución son los que vienen ahora. No tiempos para contemplar los funerales de nadie.

Los comentarios están cerrados.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

A %d blogueros les gusta esto: