Lumen Mariae

Inicio » ambicion » El sueño de Francisco

El sueño de Francisco

Virgen de Guadalupe

Corazón de Jesús

El Gran Milagro

Infiltración en la Iglesia

El Reino de la Paz

jesuymaria

“¡Ah, como querría una Iglesia pobre y para los pobres!” (Francisco, 16-3-13). Esta es la utopía de Francisco en su nueva iglesia. Es su mentira que se pone en Roma como dogma, como la verdad a conseguir, como el fin al que hay que luchar para obtener, en esa iglesia, el objetivo principal: ser para el mundo y del mundo.

Porque estas palabras revelan sólo una cosa: la ineptitud de Francisco de entender el Espíritu de Cristo.

Cristo ha puesto Su Iglesia en Él Mismo. Luego, Cristo es sólo la Iglesia. La Iglesia es Cristo. La Iglesia es un ser divino en la mente de Dios, no es una estructura humana, no es un complejo de cosas históricas, materiales, naturales, humanas.

La Iglesia es la Vida de Dios. Y, por tanto, la Iglesia es para cada alma, cada corazón, cada espíritu que está abierto a la Palabra de Dios. Luego, no existe una Iglesia pobre. Eso es sólo el lenguaje de un hombre que le gusta el mundo, que le agrada estar en el mundo, que ve el mundo con los ojos del mundo.

Y ese lenguaje no está en el Evangelio. Jesús no edifica una Iglesia pobre, no construye Su Iglesia para los pobres, porque “pobres siempre tendréis”. Hay que vivir la pobreza espiritual, pero eso no es ser una Iglesia pobre. Hay que dar limosnas, pero eso no es ser una Iglesia pobre. Hay que ayudar las muchas necesidades de los hombres, pero eso no es una Iglesia pobre.

La Iglesia pobre es el lenguaje propio del comunismo, del marxismo, pero no de Cristo, no del Evangelio. Cristo no habla así. Así sólo habla Francisco.

Son dos lenguajes totalmente diferentes, porque revelan la diferencia de espíritus. Francisco no tiene el Espíritu de Cristo. Cristo posee Su Espíritu, que no da a Francisco, sino que da a las almas humildes a Su Palabra, a las almas que se dejan enseñar por Su Palabra, a las almas que no ponen nada cuando leen la Palabra de Dios, sino que la dan como es.

Francisco interpreta la Palabra de Dios en su lenguaje humano, por eso, nunca puede enseñar al alma lo que significa esa Palabra Divina. ¿Qué ha hecho cuando ha predicado de la Sagrada Familia? ¿Ha enseñado lo que significa esa Sagrada Familia? ¿Ha enseñado las virtudes de los dos, de san José y de la Virgen María? ¿Ha enseñado a imitar a esa Sagrada Familia? No. Sólo se ha limitado a decir su humanismo, su obsesión por salvar al hombre, a todo el hombre, a todos: “Por esta razón, mientras fijamos la mirada en la Sagrada Familia de Nazaret en el momento en que está obligada a hacerse prófuga, pensemos en el drama de aquellos emigrantes y refugiados que son víctimas del rechazo y de la explotación. Que son víctimas de la trata de personas y del trabajo esclavo. Pero también pensemos en otros “exiliados”, yo los llamaría “exiliados escondidos”, aquellos “exiliados” que puede haber dentro de las mismas familias: los ancianos, por ejemplo, que a veces son tratados como presencias molestas. Muchas veces pienso que un signo para saber cómo va una familia es ver cómo se tratan en ella a los niños y a los ancianos” (Francisco, 29 de diciembre 2013).

Esto es la enseñanza de un hombre del mundo, que sólo se fija en los problemas del mundo, que sólo está preocupado por resolver los problemas del mundo, pero que no enseña nada al alma.

No enseña la razón divina de por qué la Sagrada Familia tiene que huir a Egipto. Huye sólo por Voluntad de Dios, no por otra razón humana: “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto, y estáte allí hasta que Yo te avise, porque Herodes buscará al Niño para quitarle la vida” (Mt 2, 13).

La Palabra de Dios revela la Justicia Divina. El Señor hace que Su Hijo huya a Egipto para hacer Justicia a través de un hombre pecador, como lo era Herodes. Y Justicia necesaria en la mente de Dios para que se cumpliera la Escritura: “Una voz se oye en Ramá, lamentos, amargo llanto. Es Raquel, que llora a sus hijos y rehusa consolarse de su pérdida. Así dice el Señor: Cese tu voz de gemir, tus ojos de llorar. Tendrán remedio tus penas. Tienes todavía una esperanza, palabra de Yavhé, volverán los hijos a su patria” (Jer 31, 15).

Era necesaria la muerte de los Inocentes para abrir las puertas del Reino de Dios a los humildes, a los sencillos de corazón, a los que son niños. Y uno inocentes mueren por causa de Cristo, porque el mal persigue al bien, la mentira a la verdad. Los hombres en el pecado necesitan la expiación de muchos inocentes que dan su vida sólo por Cristo. Y Dios, en Su Justicia, mide esa expiación y hace que unos niños sean bautizados en Sangre para reparar el pecado de muchos. La entrada al mundo del Salvador tenía que hacerse con sangre para sellar su salida: también con sangre. Porque es la Sangre de Cristo la que libera al hombre de su pecado. Por eso, como todavía a Cristo no le llegó la hora de derramar Su sangre, otros, los que Dios elige, la derraman en virtud de Su Justicia Divina, para salvar a muchos por Su Hijo. Por eso, había que salir de Egipto.

Esto es una enseñanza para el alma de la obediencia de esa Familia a la Palabra de Dios. La Sagrada Familia no es prófuga, no es fugitiva, no huye con culpabilidad de Herodes. La Sagrada Familia no está sujeta a la Justicia de Herodes. Huye sólo por Voluntad de Dios. No son unos criminales, que están sujetos a una ley. Este es el lenguaje de Francisco que no da la Verdad del Evangelio. Y, por tanto, ¿qué quiere enseñar? Que todos los criminales en el mundo son justos, que todos los prófugos son santos, que todos los que huyen lo hacen por una causa justa. ¿Qué tienen que ver los emigrantes, los refugiados, los que son víctimas de la explotación, los ancianos, con la huida de la Sagrada Familia a Egipto? Nada. En la Sagrada Escritura no se menciona nada de eso. Sólo en la mente de Francisco hay lugar para eso.

Francisco: el que interpreta el amor de Dios en el mundo. Es decir, el que falsifica el amor de Dios en la Iglesia, para contentar al mundo. Eso es Francisco. ¿Y todavía no han comprendido que un verdadero Papa no puede hablar así nunca?

Hoy se dogmatiza el lenguaje de Francisco en la Iglesia. Nadie lo ataca. Todos inclinan sus cabezas para aplaudir a un ignorante de la Sagrada Escritura. Todos, sin excepción. Todos han caído en su trampa: habla bonito para que te amen. Ése es el juego de Francisco. No tiene otro.

¿Y quieren que aquí hablemos bonito para contentar a unos pocos? No. El lenguaje de la Verdad es rudo, es recio, es viril. Dice las cosas como son, sin rodeos, sin dar lugar a otras interpretaciones. La Verdad clara por sí misma, no la mentira con la careta de verdad que da Francisco.

“Jesús ha querido pertenecer a una familia que ha experimentado el exilio, para que nadie se sienta excluido de la cercanía amorosa de Dios” (Francisco, 29 de diciembre 2013) ¡Qué frase tan hermosa y tan estúpida al mismo tiempo!

Porque Jesús no pertenece a una familia que ha experimentado el exilio, sino que Jesús pertenece a una familia que obra la Voluntad de Dios. Francisco todo lo mide desde el hombre, desde su historia, desde su cultura, desde su forma de comprender la vida. Pero Francisco no mide la Sagrada Escritura con las gafas del Espíritu.

Si Dios dice: a Egipto. Se va a Egipto, no por exiliada, sino para vivir la vida que Dios quiere en Egipto. Y no hay exilios. No hace falta hablar así con el lenguaje que no sirve para dar a entender la mentira que a él le sirve para su falsa iglesia. La Sagrada Familia no pertenece al mundo, ni a Egipto ni a Nazaret. No es de una tierra, no es de una historia humana. La Sagrada Familia pertenece a Dios, a la Voluntad de Dios y, por tanto, vive allí donde le manda Dios.La Sagrada Familia es del Cielo y, por tanto, vive el Cielo en la tierra, sea en Egipto, sea en Nazaret, sea en el lugar que sea. La Sagrada Familia no se exilia, no se va a un lugar extraño. Va al lugar que Dios quiere. Y eso nunca es extraño, eso nunca es una maldición ni un mal.

Francisco dice su frase bonita para su sentimentalismo: “que nadie se sienta excluido de la cercanía amorosa de Dios”. Dios ama a todos los hombres, sean pecadores, sean demonios, sean santos, sean lo que sean en sus vidas. Esta es la falsa interpretación que tiene Francisco del amor de Dios. Y esto es un dogma en la nueva iglesia de Roma, dicho por el Padre Lombardi: “El Papa responde porque él interpreta efectivamente el amor de Dios Padre hacia todas sus creaturas”.

Han dogmatizado el lenguaje de Francisco. Por eso, nadie lo critica, nadie lo juzga. Todos dicen: ¡qué buena enseñanza sobre la sagrada Familia! Todos ciegos. Todos con una venda en los ojos. Es la opinión de Francisco sobre la sagrada Familia, sobre el amor de Dios al mundo lo que vale en esa falsa iglesia. La opinión de un hereje. Es lo que siguen. Ahí tienen cómo Roma es la Ramera del mundo, cómo Roma ya se ha abierto a las enseñanzas del mundo sobre el amor de Dios. Porque eso que dice el Padre Lombardi es el pensamiento del mundo, de cómo el mundo ve a Francisco. Pero él sabe que en la Iglesia, el amor de Dios es otra cosa. Pero tiene que someterse a ese hereje porque le paga bien. tiene un buen sueldo en esa falsa iglesia en Roma. Ahora todos los sacerdotes se va a graduar estudiando la mente de Francisco, porque es lo que da dinero en Roma, lo que vale para tener un puesto en esa nueva iglesia.

Francisco sueña con una iglesia pobre donde entren todo el mundo porque todos están salvados por Dios. Tienen derecho a ir al Cielo porque Dios los ha creado. Así piensa Francisco:” seamos “custodios” de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente” (Francisco, 19-3-13). El designio de Dios sobre la Creación fue roto por el pecado. Luego, ya no está inscrito en la Creación. Esto es lo que Francisco no entiende. Por eso, llama a todo el mundo a salvarse porque así está inscrito en sus corazones porque Dios los ha creado.

El pecado original rompió los planes de Dios sobre toda la Creación, no sólo sobre el hombre. Por eso, nadie tiene derecha a salvarse porque Dios lo haya creado. Nadie se salva. La Creación ya no sirve para el plan de Dios. Por eso, el Verbo Encarnado tuvo que morir a todo los viejo para vivir una nueva Creación, totalmente diferente a lo que vemos. Y, por tanto, no somos custodios de la creación, porque no sirve para salvarse. No hay que custodiar la Creación. Somos custodios de nuestros corazones. Hay que guardarlos en la Verdad, de la mentira, del pecado, del engaño, del demonio, del mundo. Y sólo así se conserva lo demás. Pero donde reina el pecado, el desorden, las guerras, las explotaciones, etc., es por causa de que el corazón ama el pecado, de que el hombre vive para su pecado, de que al hombre sólo le importa su pecado.

Francisco quiere salvar a todo el mundo. Y se olvida de que existe el pecado. De que el pecado quitó el derecho natural a salvarse. Sólo el que vive en gracia tiene derecho a salvarse, pero ya no es un derecho natural, sino sobrenatural. Un derecho divino que sólo se puede dar cuando el alma se ha purificado de todos sus pecados. Por eso, la necesidad de la penitencia y del Purgatorio para obtener este derecho a la salvación.

Ya no es posible salvarse porque Dios nos ha creado. Eso lo anuló el pecado. Y Cristo ya ha puesto sus reglas para salvarse, que no son las de Francisco. Él no tiene ni idea de lo que es el Amor de Dios, ni Su Misericordia, ni Su Justicia. Sólo habla los delirios de su mente depravada por el pecado que ya no quiere quitar de la Iglesia.

¿Quién puede seguir el sueño de Francisco de realizar una iglesia pobre? Nadie. Ni siquiera él mismo, porque existe un poder mayor que el que tiene ahora en la Silla de Pedro, que le va a negar el dinero para los hombres y para realizar ese proyecto como él lo quiere. Porque el poder del demonio es para destruir a los pobres, no para enriquecerlos. El demonio juega con Francisco. Le da sueños irrealizables hasta que llegue su momento en que le corte la cabeza y ponga a otro en esa Silla para seguir destruyendo la Iglesia.

Glosario

Misa espiritual

Benedictus PP. XVI

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Allí donde está Pedro, allí está la Iglesia, allí se encuentra a Dios

Santuario de Fátima

Fátima en directo

Jesús, en Vos confío

A %d blogueros les gusta esto: