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El impostor Francisco

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Quien se sienta en la Silla de Pedro es un impostor. Es decir, Jesús no ha nombrado a Francisco como Papa de Su Iglesia, como Vicario de Cristo. Esto es lo que muchos todavía no han comprendido porque se cierran en este argumento: “El Papa Emérito Benedicto XVI se jubiló por su edad avanzada”.

Este pensamiento es mentiroso, no es de la Verdad, no existe en la Iglesia de Jesús.

Ningún Papa se jubila, ningún Papa renuncia, nadie sin una Voluntad Divina expresada, manifestada a él directamente por Dios, puede decir no a su vocación divina en la Iglesia. Nadie: ni el Papa, ni los Obispos, ni los sacerdotes, ni los matrimonios. Nadie. Porque el don de Dios es hasta la muerte, irrevocable. Punto y final.

Esto es lo que no se entiende. Y no se comprende porque se tuerce el Evangelio: “Tú eres Pedro”. Jesús sólo llama a un Pedro. Ser Pedro no es ser sacerdote, ni Obispo, ni cardenal ni cualquiera otra cosa en la Iglesia. Ser Pedro es una vocación divina, un llamado de Dios a un alma para que realice una obra divina en su Iglesia hasta su muerte. Dios no elige un Papa hasta un tiempo, hasta su jubilación. Para Dios no hay jubilaciones, porque la Iglesia no necesita ni de jóvenes ni de viejos. La Iglesia sólo necesita de corazones humildes. Lo demás, el invento de unos insatisfechos modernistas que sólo quieren una iglesia de jóvenes, de gente que tenga vigor para seguir pecado en el mundo y para amar el mundo, como lo hacen muchos en la Iglesia.

No se tiene una vocación divina hasta la jubilación, hasta un tiempo fijado por los hombres. Los hombres no son quiénes para decidir una vocación divina: ni cuándo empieza ni cuándo termina. Hacer eso es ponerse por encima de Dios. La Iglesia no es una empresa como en el mundo. En la Iglesia no existe lo que hay en las empresas del mundo. La Iglesia no se rige por los tiempos de los hombres, por las edades de los hombres. La Iglesia está por encima de cualquier edad, de cualquier cultura de los hombres, de cualquier pensamiento acomodado de los hombres a su vida humana. La Iglesia es sólo regida por el Pensamiento Divino. Los hombres tienen que pisotear sus grandiosos pensamientos humanos para pertenecer a la Iglesia. Si no lo hacen, los hombres se condenan en la Iglesia por sus brillantes pensamientos humanos. Esto es lo que mucha gente no acaba de entender, porque no valora la Gracia, que es el Pensamiento de Dios. La Iglesia es una Gracia. Luego, para estar en Ella y vivir de Ella, el hombre tiene que abajarse tanto que se desprenda de cualquier idea buena y perfecta que tenga. Si no hace eso, entonces el hombre no sirve para ser Iglesia ni para hacer Iglesia.

Decir que el Papa Benedicto XVI fue humilde porque eligió retirarse es decir la mayor herejía de todas. Ese es el orgullo que muestran muchos. Siempre el pecado de orgullo está acompañado de una mentira herética, no de cualquier mentira. Una mentira que divide la Verdad completamente.

Una persona humilde se queda en su vocación divina, nunca renuncia a su vocación divina. El humilde nunca puede hacer eso. Eso lo dicen y lo hacen la gente del mundo, que no tiene ningún espíritu de Cristo, que no sabe los que es la doctrina de Cristo, gente soberbia y orgullosa en su mente y en su corazón. La verdad no pone un límite, un tiempo para obrar. La verdad no dice: hasta los 80 años te doy una vocación. Después, te la quito. Eso es la mayor estupidez que muchos quieren creer, porque también son estúpidos en sus mentes humanas en la Iglesia. Dios elige hasta la muerte. Y sólo el humilde persevera en la elección de Dios hasta la muerte. Los soberbios siempre se retiran, siempre se alejan de la Verdad, de la sencillez de la Verdad.

Como los hombres no quieren la Cruz en sus vidas, por eso, es fácil, acogerse a una jubilación, para no tener problemas en sus vidas, para decirse a sí mismo: ya soy santo, ya he hecho todo, ahora a vivir contentos y felices, que mañana nos morimos y nos vamos al cielo, porque somos tan buenas personas que Dios no ama muchísimo. Así piensa la mayoría de gente necia en la Iglesia. Hay que morir santo para ser santo en el Cielo. Hay que morir crucificados para entrar en el Cielo sin pasar por el purgatorio. Hay que morir abrazados a la Cruz de Cristo para no despeñarse en el fuego del infierno. Gente estúpida que no sabe caminar detrás de Cristo Crucificado está llena la Iglesia; gente que va por sus caminos en su vida y lo llaman todo bendición de Dios.

Francisco es un hereje. Y no porque lo digan los otros, ni porque lo digamos nosotros, sino porque sus mismas palabras lo dicen. Lleva diez meses predicando herejías. Y nadie se inventa eso. Ahí las tienen para el que quiera ver la verdad de lo que es Francisco. Y, ante lo que dice Francisco con su misma boca de dragón, hay gente que tiene una venda en sus ojos y dice, sin caérsele la cara de verguenza: “El Papa Francisco un hombre que es obediente al Magisterio de la Iglesia”. ¡Por favor: lean su panfleto comunista evangelii gaudium, a ver si está obedeciendo al Magisterio de la Iglesia! ¡No digan tonterías, que ya nadie se las cree! ¡Lean su lumen fidei, y verán lo lejos que está del Magisterio de la Iglesia! ¡Lean sus declaraciones y verán el hereje que es y cómo odia a la Iglesia! Vean sus obras en la Iglesia, su pecado de orgullo, que es poner su gobierno horizontal, que es el gobierno del demonio en la Iglesia. Nunca el magisterio de la Iglesia ha enseñado que hay que poner un gobierno horizontal en la Iglesia. Nunca. Todos los Papas han mantenido el gobierno vertical en la Iglesia. Pero ¿a quién quieren engañar? La Verdad es la Verdad. La Verdad es muy simple y muy sencilla. Y nadie puede cambiar esa Verdad, se llame Papa, se llame antipapa, se llame anticristo. Nadie puede inventarse otra Verdad que la que Cristo ha puesto en Su Iglesia.

Quien no está con la Verdad, que es Jesús, está en contra de la Verdad. Y, Francisco, ha dado muestras de que está en contra de la Verdad, en contra de Cristo. Ningún Papa verdadero habla herejías en la Iglesia. ¿Cuándo van a discernir esto tan sencillo? Quien se pone a dar herejías en la Iglesia ése ni es Papa, ni es sacerdote, ni es Obispo, ni es Cardenal, ni es nada. Es sólo un pecador que no quiere quitar su maldito pecado. Punto y final. Lo demás, su obra de teatro en la Iglesia. Y hay que verlo como una obra de teatro, no como cosas buenas que hace en la Iglesia.

Francisco ha permitido que se nombre en la Misa a San José. Una cosa buena. Pero, ¿esto de qué sirve si está predicando que San José no se casó con la Virgen María? Está diciendo una herejía para contentar a los protestantes y, después, dice una verdad para contentar a los católicos. Esta es la doble cara de Francisco, que muchos no ven. Francisco: un camaleón, que se viste del color que le interesa en cada momento. Ahora, está con el demonio, después, con Dios. Ahora, sirve al demonio, después, a Dios. Esto no lo hace un verdadero Papa, sólo Francisco, el innovador modernista, que le trae sin cuidado la verdad del Evangelio, se inventa su evangelio en su inútil cabeza. Está en la Iglesia para ser admirado por el pueblo, para ganarse popularidad entre la gente porque ama a los pobres y lo hace saber. Y ¿qué importa que ame a los pobres si no ama a Cristo? Quien ama a los pobres los ama como Cristo los amó: les enseñó a quitar sus malditos pecados. Y, después, les dio de comer de forma milagrosa, sin pedir dinero a nadie. Esto no lo hace Francisco, porque no ama a Cristo. Sólo ama su idea, la que tiene en su cabezota, de lo que es Cristo. Idea diabólica, que lleva a muchas almas al infierno.

Francisco peca y consiente el pecado en la Iglesia. Sus ochos cabezas son unos herejes y no los quita del gobierno. Eso se llama consentir el pecado, y se llama amar el pecado y convivir con el pecador. Y aquel que convive con el pecador se trae la maldición de Dios sobre él y sobre la Iglesia. Francisco está escandalizando a toda la Iglesia con su gobierno horizontal, y manteniendo en ese gobierno gente que no cree ni en la Iglesia, ni en Cristo, ni en los dogmas de Fe. ¿Y eso es obedecer al Magisterio de la Iglesia? ¡Por favor, no digan estupideces!

Negamos que Francisco sea elegido por Dios como Papa. ¡Ahí están las obras de ese hereje! ¡Las suyas! No son nuestras deducciones. “Por sus obras los conoceréis”. Decir que Francisco es Papa es la mayor barbaridad que se dice hoy día en la Iglesia. Decir que un Papa puede dar su opinión en la Iglesia -que es su herejía-, y que aquí no pasa nada, eso es herético en la Iglesia y es destruir la Iglesia con el orgullo de unos cuantos que se creen sabios sin serlo.

Para ser Iglesia hay que vivir la Verdad en el corazón y dejarse de cuentos chinos. Muchos creen en las fábulas que Francisco y los suyos cuentan en la Iglesia. Y no son capaces de discernir la Verdad de lo que ven. Están ciegos y permanecerán ciegos siempre, porque no han aprendido a llamar a su vida, vida de pecado, sino que la llaman vida santa y justa. No es un juego lo que está pasando en Roma. Quien vea con ojos de Fe lo que sucede, tiene que darse prisa para robustecer su espíritu porque vienen tiempos duros para todos.

Cuando se quita la Verdad, ya no queda la verdad, sino la cáscara, la pantalla, la careta. Eso es lo que se pone Francisco y los suyos. Es tiempo de discernir, es tiempo para no caer en el engaño, como Eva cayó, como tantas almas han caído en la Iglesia. Hay que estar preparados para no dejarse engañar por el espíritu moderno que trae Francisco a toda la Iglesia. Hay que combatir a Francisco hasta la muerte. Hay que combatir a los sucesores de Francisco hasta la muerte. Hay que combatir al gobierno horizontal hasta la muerte. Porque si no se combate, se cae en el engaño muy fácilmente. Pecar es facilísimo en un mundo que llama al pecado con el nombre de verdad, en una Iglesia que oculta la verdad para dar culto a la mentira.

Hay que ponerse firmes en la verdad y defender la verdad como es. Defender la Palabra de Dios, porque es el único alimento para el alma. No hay más alimentos. Las palabras de Francisco son palabras para morir eternamente, palabras para condenarse, bailando y estando felices en la vida.

O se sigue a Cristo Crucificado o se siguen las pamplinas de la doctrina de Francisco en la Iglesia. Una de dos. Quien sigue a Cristo Crucificado no lleva una cruz en su pecho donde está Cristo con los brazos cruzados, ni porta una cruz donde se exhibe la cabeza del demonio, como hace Francisco.

Quien sigue al Crucificado da testimonio en todo su ser, en lo exterior y en lo interior, de la vida de Cristo. Y se coloca una cruz donde Cristo tenga los brazos abiertos para dejarse matar por aquellos que desprecian la Verdad. Jesús no está con los brazos abiertos para abrazar al hombre, sino para morir por el hombre. Y esto es lo que no enseña Francisco.

Francisco enseña a dar un beso al pecador y a su pecado, pero no enseña a cargar con el pecado del pecador y a juzgar al pecador por su pecado. Francisco se abre al mundo despreciando el camino del Crucificado. Por eso, no sabe hablar a ningún gobernante de la Verdad, porque es como ellos: un político que ha nacido para mentir a los hombres y llevar a los hombres al reino del infierno.

Quien siga a Francisco se condena sin más, porque él se opone a Cristo y a su doctrina de la Verdad, a su Evangelio de la Verdad, a su Iglesia nacida y construida sólo en la Verdad.

Francisco ha tenido su primera y última navidad. Ahora, las cosas cambian para todo el mundo, porque es el tiempo de la Justicia Divina. Y los que se pongan con el verdadero Papa, Benedicto XVI serán perseguidos dentro de la Iglesia. Y duramente perseguidos, porque ya la Iglesia no escucha la Verdad. Ya no puede. Sólo escucha la voz del demonio que habla por todas partes la mentira y el engaño. Con palabras bonitas el demonio engañó a Eva. Lo mismo hace Francisco: con palabras bonitas engaña a los jóvenes y a los viejos, a los filósofos y a los teólogos, a los santos y a los pecadores, a los profetas y a los falsos profetas. Las palabras bonitas son la señal de que ese sacerdote, ese Obispo, ese Cardenal, ese Papa, es del demonio. Cristo, cuando habla, hace temblar al alma y la pone en su sitio: en su nada, en su pecado, para que no ose alzarse de ese sitio sin la bendición de Dios. Francisco levanta su cabeza y la lleva erguida mostrándose él, pero ocultando a Cristo, a la Verdad, a la Vida Verdadera.

El que es de Cristo se esconde y no quiere publicidad. Deja que Cristo resuelva el mundo y la Iglesia. Pero el que no es de Cristo, se esfuerza en vano y da a la Iglesia el camino del infierno.

Francisco: el primer impostor de muchos en la Iglesia. No queremos un falso Papa que ame a los pobres y deje a Cristo tirado en el suelo, deje la Verdad pisoteada en la Iglesia. Queremos un verdadero Papa que conduzca a la Iglesia hacia la Verdad, que sólo el Espíritu puede dar. Las opiniones del impostor Francisco, su falso amor a los pobres, que se las meta por su trasero, porque sólo son la señal de que él es un anticristo en la Silla de Pedro.

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7 comentarios

  1. Augusto Torchespin dice:

    La frase final me parece inadecuada, sería bueno que la cambiaran. Se pueden expresar las mismas ideas sin necesidad de recurrir a ese vocabulario.
    Espero se tome como una crítica constructiva ya que soy asiduo seguidor de esta página.
    Saludos en Cristo y María

    • josephmaryam dice:

      La Verdad es siempre inadecuada para los hombres porque no se habla para regalar los oídos de nadie, sino para decir las cosas claras. Y al que no le guste la claridad que ponga su lenguaje para hablar de Francisco. Pero las cosas de Dios son sólo la Verdad. Y quien da culto a la mente de un hombre le besa el trasero. Y quien hace gala de su mentira en la Iglesia, de su engaño en la Iglesia, entonces que se meta esa mentira por el trasero. Porque no estamos en la Iglesia para escuchar a los mentirosos, como Francisco. No estamos para aplaudirle. No estamos para respetar su pecado. No somos educados con su pecado, con su mentira, sino que llamamos al pecado con el nombre de pecado. Y el pecado sólo tiene su lugar en aquel que obra el pecado y que ama su pecado. Francisco vomita su pecado en medio de la Iglesia. Francisco come su pecado en medio de la Iglesia. Francisco defeca su pecado en medio de la Iglesia. Pues, que el pecado vuelva a su sitio, al sitio de donde nace: el corazón oscuro de ese hereje que se cree dios sin serlo. ¿Se escandalizan de un lenguaje duro en estos tiempos de ternura? Entonces, no lean la Sagrada Escritura en las paginas en que el Señor maldice a su pueblo, porque no van entender el lenguaje de Dios que no teme a ningún hombre, que no respeta a ningún hombre, que no tiene la falsa educación que los hombres se arropan porque son hombres. La educación comienza en hablar sin mentira en la Iglesia. Y aquel que no hable la verdad, después que no exija educación ni respeto a los demás. Si Francisco no respeta a la Iglesia porque la rige con su mentira, si Francisco no tiene educación en la Iglesia porque enseña sus pecados, sus vergüenzas en la Iglesia, ¿está el hombre de la calle obligado a darle respeto y educación a un farsante por sus pecados? Nunca. Se le respeta porque es sólo un hombre que vive su pecado. Pero se le ataca porque ese hombre destruye la Iglesia con su pecado. Y hay que hablar clarito para que todos entiendan que aquí no se besa el trasero de nadie, de ningún hombre. Que aquí en el hablar no se da gusto a ningún oído de ningún hombre. Si quieren ponerse en la verdad, déjense de falsas conclusiones, de falsas diplomacias, porque no se dialoga con Francisco ni con aquellos que lo quieren seguir. Hay un abismo entre la iglesia nueva en Roma y la Iglesia de Cristo. Un abismo. No puede haber acuerdo. Luego, no puede haber cariñitos con aquel que sólo se merece el infierno. Si no lo entienden, sigan su camino, que aquí no se hace propaganda de la verdad. Aquí se da la verdad aunque los hombres se tapen los oídos. Si quieren hablar bonito, váyanse a otro sitio. Aquí se da la hermosura de la verdad que es una cruz para el oído del hombre, No es algo tierno ni que guste al hombre.

  2. ANDRESS dice:

    Que Cristo nos proteja y nos de su salvación y la Santa Virgen Maria guarde y cubra con su manto a Benedicto XVI, a usted y todos los verdaderos ISRAELITAS por este desierto..QUE DIOS BENDIGA, FORTALEZCA, GUIE Y ACOMPAÑE A TODOS LOS SACERDOTES , RELIGIOSOS Y LAICOS QUE DE VERDAD LE SIGUEN ! Es en este contexto en el que se deben de entender aquellas palabras proféticas que dijera el entonces Cardenal Wojtyla en el Congreso Eucarístico de Filadelfia en el año de 1977: “Estamos ahora ante la confrontación histórica más grande que los siglos jamás han conocido, estamos ante la lucha final entre la Iglesia y la anti-Iglesia, entre el Evangelio y el anti-Evangelio. No creo que el ancho círculo de la Iglesia americana ni el extenso círculo de la Iglesia universal se den clara cuenta de ello, pero es una lucha que descansa dentro de los planes de la Divina Providencia”.

  3. ANDRESS dice:

    pero Benedicto hace esto por que esta obligado? No entiendo las razones por las que Benedicto se presta para eso.

    • josephmaryam dice:

      ¿No comprende que, entre los hombres, hay un poder que lo absolutiza todo, no sólo en el mundo, sino dentro de la Iglesia? ¿No ha comprendido el pecado original del hombre? Comer del árbol donde está la ciencia del bien y del mal. El hombre se hace dios al comer de ese árbol. Y, por tanto, como dios, que es, quiere todo el poder entre los hombres. Y hay personas, hay un grupo, lleno de maldad, que trabaja sólo para tener al hombre bajo sus pies. Y la Iglesia no cae fuera de este grupo, sino que es lo principal a obtener, porque teniendo el poder de la Iglesia se tiene el poder del mundo, se puede hacer el gobierno mundial deseado. Por eso, el primer signo de que todo está ya en marcha es quitar el Papado. El segundo signo: que en los países los gobiernos lo controlen todo. Y, entonces, se da el Reino del Anticristo. Por eso, a Benedicto XVI lo han dejado solo en la Iglesia. Hay gente que manda más que el Papa en la Iglesia. Esta es la enseñanza que hay que sacar de la renuncia de Benedicto XVI. Hay gente poderosa que quiere la Iglesia para su fin humano, que es un fin diabólico. Gente desconocida, pero que es una realidad. Y, por eso, hay que callar, muchas veces, ante los herejes para que la vida no corra peligro, porque es el Señor cuando dice: ahora, a la muerte. Y hasta que no llegue ese momento, es mejor huir, como hacía Jesús, porque el Tiempo es del Padre, no de los hombres, ni siquiera del demonio. Por eso, Benedicto XVI tuvo que huir, porque, sencillamente, si no renunciaba lo mataban. Y no era el tiempo de morir decretado por el Padre. Las cosas no son lo que parecen, lo que a los hombres les gustaría decir y pensar sobre la situación de la Iglesia. Las cosas son más graves de lo que parece. Y la conciencia de Benedicto XVI sólo la puede medir Dios. Los demás, no comprendemos nada, pero sí nos queda una cosa: luchar por la Verdad y que nadie nos engañe con falsas promesas, como lo hace el baboso y el hereje Francisco. Quien quiera ver la renuncia de Benedicto XVI como un acto de fe en la Iglesia cae siempre en la herejía, no sólo en el error. Por la fe nunca se renuncia al don de Dios. Por otros motivos, se puede renunciar. Y sólo por Voluntad de Dios, que eso ya no es por fe, se puede renunciar. La fe y la Voluntad de Dios son cosas muy diferentes en Dios. Benedicto XVI tuvo que renunciar, no por fe, sino porque fue obligado, por otro motivo. Pero era Voluntad de Dios que saliera de donde estaba. Y eso es un misterio que sólo Dios lo puede entender.

  4. BARBARA dice:

    ME PREGUNTO POR QUE VOLVIERON A REUNIRSE BENEDICTO Y BERGOGLIO….

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