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Análisis de la situación del Vaticano

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El rayo en el Vaticano: Aviso a los católicos de que lo que sucede en el Vaticano no es correcto. A la Curia, que tenga cuidado con lo que planean ya que no es de Dios, ni de sus leyes.

El rayo en el Vaticano: Aviso a los católicos de que lo que sucede en el Vaticano no es correcto. A la Curia, que tenga cuidado con lo que planean ya que no es de Dios, ni de sus leyes.

Todos quieren analizar lo que pasa en el Vaticano, las líneas que sigue la Jerarquía de la Iglesia, los caminos que Roma quiere andar con Francisco. Pero nadie da un análisis de lo que pasa actualmente en Roma.

En Roma, se está construyendo una nueva iglesia partiendo de la Iglesia verdadera, de la Iglesia de Cristo. Esto es lo que nadie dice y, por eso, sus análisis del Vaticano son erróneos.

Francisco ha comenzado una nueva iglesia sin Jesús y sin María. La doctrina de esa nueva iglesia no es la doctrina sana de Cristo, sino sólo el invento, la fábula de Francisco sobre el Evangelio, sobre el Magisterio y la Tradición de la Iglesia.

En esa doctrina nueva no hay ninguna verdad, todo es mentira, pero una mentira agradable, que gusta al hombre porque le dice al hombre lo que quiere escuchar.

Dicen que Francisco es revolucionario, renovador, que da un cambio, que trae una novedad, que pasa una página, que deja de lado lo antiguo. Y eso sólo significa una cosa: Dale al pueblo lo que quiere oír y te amará. Dile la Verdad, háblale de sufrimiento, y te odiarán.

Francisco es hábil, es un orador sutil, es tan buen orador que nadie advierte el engaño que sale de su boca constantemente. Nadie. Porque dice ese engaño con el sentimiento, con palabras bonitas, hermosas, bellas, que parecen que llegan al alma y lo que hacen es oscurecer la mente, apagar la luz para que el alma no vea la mentira, el engaño que se le propone.

La gente no está atenta al engaño que trae esas hermosas palabras porque mientras al pueblo se le de lo que quiere, lo que quiere escuchar, no analizan nada más ni reflexionan. No se preguntan: “¿esto por qué lo ha dicho?”; “esta frase ¿a qué viene?”;”¿será verdad esto que dice Francisco?”

Cuando la gente no se pregunta es que obedece a ciegas a una persona y no ve, no es capaz de analizar las verdaderas intenciones que se esconden tras las caretas de Francisco, de los sacerdotes y Obispos que lo defienden como el Papa al que hay que seguir.

El demonio está engañando a la Iglesia de forma deliberada, de forma muy clara para el que tiene fe, porque presenta la persona que hoy más se cree: a un Papa. Todos están atentos a ver qué dice el Papa, a ver qué obra el Papa. Todos: dentro y fuera de la Iglesia.

El demonio es muy hábil para conseguir lo que él quiere: siempre se viste de ángel de luz. Siempre. Nunca se presenta como demonio cuando quiere engañar a los que él sabe que viven la Verdad, que están en la Iglesia verdadera. El demonio sabe eso y, por eso, la combate con todo su odio, porque él sólo es mentiroso y padre de la mentira.

El mal se hace pasar siempre por Jesús, utiliza sus métodos, sus palabras, su doctrina, pero entre verdad y verdad, está la mentira escondida. Es lo que hace Francisco continuamente: da una verdad, da una mentira. Da una hermosa frase llena de una mentira que nadie atiende, porque se dice hermosamente, bellamente, al hombre le agrada la frase: “José y María vivían en Nazaret pero no vivían juntos, porque el matrimonio todavía no se había celebrado. Pero María, después de haber acogido el anuncio del Ángel, quedó encinta por obra del Espíritu Santo y cuando José se da cuenta queda desconcertado” (Francisco, 22 de noviembre). Esta frase es bella, hermosa, pero tiene muchas mentiras. Pero la gente no cae en cuenta de las mentiras, porque la frase está dicha de acuerdo a los oídos del hombre, no está dicha para decir la Verdad. Aquí Francisco dice su opinión sobre el matrimonio de José y de María. Y dice su opinión de lo que pasó por la mente de San José. Pero Francisco no dice la Verdad en esta frase. Además, no puede decirla nunca.

Este es el punto que muchos no acaban de entender de Francisco. Un verdadero Papa, aunque sea pecador, nunca miente cuando habla en la Iglesia: cuando predica, cuando está con la gente, aunque se mueva sin enseñar nada en la Iglesia, lo que habla o lo que obra es de acuerdo siempre a la sana doctrina de Cristo. Esto hace un verdadero Papa. Esto no lo puede hacer nunca Francisco porque no es un verdadero Papa.

Este es el punto que muchos no aceptan, no pueden aceptarlo, porque ya no se ve al Papa como el centro de la verdad, como el que habla la verdad, como el que enseña la verdad. Y no se ve por la misma razón que Pilatos no la vio: ¿Qué es la Verdad?

Pilatos tenía enfrente a la Verdad Encarnada, a Jesús. Y miró la Verdad y no se dio cuenta de la Verdad, no atendió a la Verdad, no se preocupó de la Verdad, sino sólo preguntó: ¿Qué es la Verdad?

Esa es la pregunta que constantemente se hace Francisco y los que le siguen. No saben lo que es la Verdad y, por eso, enseñan lo que van descubriendo con sus inteligencias humanas, con sus ciencias, con sus culturas, con sus filosofías de la vida.

Y esto mismo es lo que le pasa a mucha gente. Ven la Verdad, pero se siguen preguntando por la Verdad, porque no creen en la Verdad, sólo creen en las fabulas que los hombres van diciendo cada día, en su evolución histórica, en su progreso científico y técnico. Y, entonces, empiezan a cuestionar la Verdad del Evangelio y a interpretarlo según sus avances en la ciencia, en la filosofía, en la cultura, etc..

Así hace Francisco su nueva doctrina para su nueva iglesia. De esta manera. Y, por eso, predica bellamente, pero es toda esa belleza una herejía, la que se vive en su nueva iglesia.

A la gente le gusta vivir una espiritualidad fofa, amanerada, amorfa, que le hablen bonito, que le digan que Dios los ama, pero que después los dejen pecar en sus vidas. Esto es lo que propone Francisco en todas sus homilías. Esta doctrina, que no es la de Cristo, sino del demonio.

A la gente le cuesta decir que Francisco es un mentiroso y que su doctrina no es ortodoxa, no es la de Cristo. Cuesta muchísimo decir esta frase. Muchos callan sabiendo que Francisco dice herejías. La Iglesia calla ante tanta mentira de la Jerarquía. Y eso es señal de que eso que está en Roma no es la Iglesia de Cristo, es una nueva iglesia, donde ya no se habla la verdad, sino la mentira cada día. Y eso lo que se enseña en esa iglesia: a mentir, a decir que todo va bien, que no pasa nada, que Francisco está en la ortodoxia, como Muller ha dicho en una entrevista reciente: “Francisco no va por otro camino: sino que combina la ternura del pastor y la ortodoxia, que no es una teoría cualquiera, sino la recta doctrina expresada en la plenitud de la Revelación”. Muller besa el trasero de Francisco y, por eso, tiene que hablar así, con engaño. Le pagan para que hable, porque en la nueva iglesia de Francisco hay que defender la mentira y al mentiroso, que es Francisco.

Esto es lo que nadie se atreve a decir, lo que nadie quiere analizar cuando ve el Vaticano. Y, entonces, se hace el juego a la nueva iglesia de Francisco. No se la ataca, sino que se defiende la mentira que enseña esa nueva iglesia.

No se puede hablar de Dios, de sus obras y, a la vez, querer transformarlas a la manera de pensar, de obrar humanas. Este es el lenguaje de Francisco: habla de Dios, pero dice que hay que obrar como hombre. Jesús vino a salvar al hombre, luego hay que dar de comer al hombre. Así es el pensamiento de Francisco, así de claro, pero nadie se da cuenta de esta verdad. Todos creen que Francisco está diciendo la verdad porque habla bonito. Eso es todo. Todo consiste en hablar bonito: eso es lo que se enseña en la nueva iglesia. Hablen con palabras bellas, puestas en una bandeja de plata, hermosas para el oído del hombre y entonces serán de Dios. Y no importa que se diga la mentira. No importa la doctrina, sino las obras: den de comer a los pobres. Así se salva el hombre.

En la nueva iglesia no interesa la Verdad. No interesa. Y, por eso, los errores y las herejías en la nueva iglesia llevan al mundo a su destrucción. Lo que se está construyendo en Roma es el origen de lo que viene al mundo. Roma está construyendo un nuevo orden mundial dentro de la Iglesia verdadera, la de Cristo. Y eso producirá un cisma en Roma. El cisma ya está, pero encubierto, todavía no se han quitado las caretas la Jerarquía que sigue a la nueva iglesia.

Pero, una vez que se la quiten, entonces en el mundo se dará lo que se está cociendo dentro de la Iglesia.

El futuro de la Iglesia es muy negro, no hay escapatoria para el que duda en la fe. Hay muy pocos que crean en verdad y se mantengan firmes en todo. En la Iglesia hay división y mucha confusión. Y nadie se da cuenta de ese engaño que lleva a la Iglesia al orden mundial dentro de Ella, cambiando la doctrina de siempre.

Para que el mundo y la Iglesia sea una sola cosa, hay que fabricar una iglesia mundana, donde se viva lo que hay en el mundo. Y, entonces, se da en todas partes, el nuevo orden mundial. Y aparece el Anticristo que lo gobierna todo: iglesia y mundo.

La Jerarquía quiere cambiarlo todo porque la doctrina de Jesús no está a la moda del mundo, porque se ha vuelto vieja, achacosa, y ya no sirve para cambiar el mundo. Hay que dejarla abandonada, hay que dejarla que muera, ya no vale nada para la existencia de los hombres. La Jerarquía de la Iglesia piensa que si viviera Jesús en estos tiempos se adaptaría al mundo, a las modas, a las culturas, a los pensamientos de los hombres.

Debajo de la sonrisa de Francisco existe el desorden y la maldad, existe el pecado y la desobediencia a la ley del Señor, existe un corazón recubierto de odio y de maldad demoniaca.

Francisco miente como se bebe un vaso de agua. No le importa mentir con tal de ganar adeptos para su iglesia del demonio.

Por eso, hay que defender al Papa Benedicto XVI por encima de todo porque es, en verdad, el verdadero Papa.

El legítimo Papa, el que tiene todos los derechos y todo el poder de Dios es Benedicto XVI, Papa hasta la muerte. Francisco es sólo un hombre sin el poder de Dios, sin el derecho de Dios a ser Papa. Es sólo un farsante que se puso ahí porque le agrada la publicidad, la fama, el dinero y el poder.

El Papa Benedicto XVI volverá a ser Papa cuando salga de Roma, cuando huya de su encierro viendo con horror cómo la Iglesia se cae a pedazos en Roma. El calvario de Benedicto XVI empieza fuera de Roma. No ha comenzado todavía.

Viene aquel que no es legal, viene aquel que no es elegido canónicamente y, entonces, la oscuridad cubrirá a toda la Curia Romana. La luz se apaga y el mal cubre el orbe entero.

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