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No somos de la iglesia de Francisco

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La iglesia de Francisco ya está en marcha en Roma. Esa iglesia sólo condena a las almas, porque niega la Obra de la Redención de Cristo.

Es una iglesia que quiere velar por la doctrina de Cristo desde la Misericordia, no desde la Fe en la Palabra.

Jesús se bajó de Su Trono Celeste para encarnarse en una Virgen con el fin de salvar del pecado a los hombres. El camino hacia la verdad de la vida no es la Misericordia, sino la Palabra de Dios, que el hombre tiene que acoger con la fe, con un corazón humilde, abierto a esa Palabra que se encarna, que se hace carne para salvar del pecado.

Jesús se bajó de Su Trono celeste, pero no se alejó de la Gloria del Padre, no profanó su Gloria, no se hizo mundano, no se hizo profano, sino que conservó en su vida humana lo sagrado, lo santo, lo divino, lo glorioso, que, como Dios, le pertenece, y que comunica al hombre para que también lo posea.

El error en la nueva iglesia de Francisco es sólo éste: no pone el edificio de la doctrina de Cristo en la fe, sino en las obras humanas hacia el pobre.

Francisco quiere hacer creer que es mejor estar al lado del pobre que del verdadero Dios. Esa es su artimaña, que no tiene ninguna consistencia.

La señal del reinado de esa falsa cabeza, que es Francisco, es su humanismo descarnado de la Verdad de la doctrina de Cristo. Ese humanismo combate todo el dogma de la Iglesia, porque sólo se apoya en el hombre, en la visión que tiene el hombre de la Misericordia, pero no se apoya en la Fe, en la visión que tiene Dios de la Misericordia.

Una Misericordia hacia el pobre sin Justicia Divina es una falsa misericordia: es sólo dar de comer al pobre. Y nada más. Pero no es llevar al pobre a la santidad de la vida, a la verdad de la vida, a la obra del amor en la vida.

Que el pobre tenga para comer, para vestirse, para pasear en el metro, etc. Eso es todo el fin de la nueva iglesia de Francisco.

Pero lo más grave es que Francisco no está solo en este programa en su nueva iglesia, sino que está acompañado por muchos sacerdotes, Obispos y fieles que quieren, no dar de comer al pobre, sino destruir la Iglesia.

Se pone el aliciente del pobre, se pone la obra buena de ayudar a los demás, pero se esconde el fin verdadero con el que se hace eso, con el que se presenta esta falsa misericordia, que no se sostiene en la Iglesia verdadera, pero que es sostenida en la nueva iglesia de Francisco por motivos que se esconden a todos, que no se revelan, porque no conviene. Conviene ir, poco a poco, descubriendo el fin para el que se hace una cosa nueva en Roma: destruir todo lo sagrado, lo santo, lo divino, lo glorioso que tiene la Iglesia.

Esto es lo que se calla, con malicia, y sólo se dice lo que a todo el mundo le gusta: den de comer a los pobres. Eso es muy bonito, pero una falacia en la Iglesia de Cristo. Esto es el humanismo de Francisco, su gran error, su gran herejía, su cabeza humana.

Francisco presenta en Roma sólo una cabeza humana, no presenta la cabeza de un Papa. No puede. No le sale de dentro. Desde el principio de su reinado en Roma se vio claramente: un hombre vestido de Papa, pero no el Vicario de Cristo sobre la Tierra, no el que guarda íntegra toda la verdad de la Iglesia, toda la saludable doctrina de Cristo en la Iglesia. Quien vive de fe vio en Francisco al demonio desde el comienzo. Quien no vive de fe quedó en el engaño.

El día del engaño ha llegado. No hay más tiempo. No puede haberlo. El cambio ya se ha hecho en Roma. La iglesia que presenta Roma no es la Iglesia de Cristo, es la iglesia de Francisco.

Es la iglesia de un inútil, hombre si espíritu, hombre sin inteligencia, hombre sin autoridad, hombre sin vida para Dios.

Francisco sólo cree en su pensamiento humano. Un pensamiento que, basta leerlo, para darse cuenta que es el pensamiento de un loco, de un hombre roto en la idea. Comienza por una verdad, por una cita evangélica, por una cita del magisterio de la Iglesia, y continúa con otra cosa, que no tiene nada que ver con lo que empezó. No hay lógica, no hay trabazón en su pensamiento humano. Así piensan los locos. Pero esta locura no es natural, humana, sino impuesta por el demonio. El demonio ha poseído esa mente y la lleva hacia donde quiere. Por eso, en ese panfleto comunista, evangelii gaudium, no dice nada de la Verdad, sino sólo sus ideas, sin trabazón, sin conexión con la Verdad de la Iglesia, con el dogma, con la Tradición.

Un documento escrito en un lenguaje vulgar, que sólo él lo comprende, pero que nadie lo entiende, porque no tiene lógica humana, sólo demoniaca. Y hay que pensar como piensa el demonio para entender a Francisco. Si quieren leer a Francisco desde el punto de vista teológico o filosófico o desde la verdad Revelada, nunca lo van a comprender, porque rompe con todo esquema filosófico y teológico, rompe con la sagrada Escritura, con toda la Tradición, con todo el Magisterio de la Iglesia, para decir sólo lo que le interesa, lo que le conviene, lo que es necesario hablar en ese momento para contentar al que escucha.

Todo su discurso es llevar a quien lo lee o a quien lo escucha hacia una mentira: su culto al hombre, a las obras de los hombres, a las vidas de los hombres. Y, por eso, la insistencia, la obsesión en el dinero, cayendo en la doctrina marxista, pero rebajada con su teología de los pobres, que de teología no tiene nada, sino que son sus ideas utópicas, ilusorias, sin verdad, ni siquiera en lo humano. No se puede predicar que es necesario no tirar los alimentos para así ayudar a los que no lo tienen. Para él, si se hace eso, se consigue paliar la pobreza del mundo. Es su idea utópica, que nadie, por supuesto, sigue ni seguirá. Es su locura, pero impuesta por el demonio.

Y, sin embargo, son muchos los que se aficionan a Francisco, pero no para dar de comer a los pobres en su nueva iglesia, sino para arruinar la Iglesia totalmente.

El demonio no ha cogido Roma, no se ha sentado en la Silla de Pedro, no está vaciando la Sede de Pedro de toda Verdad, para dedicarse a dar de comer a los pobres. Pensar eso es engañarse totalmente, no saber cómo actúa el demonio.

El demonio, para hacer que los hombres le sigan, tiene que poner un incentivo, algo que guste a los hombres: los pobres. Y, sobre ese incentivo, moverse para conseguir su plan, que es sólo acabar con la Iglesia de Cristo. Acabar, es decir, que en Roma no quede ninguna verdad, ningún dogma. A eso se va. Y eso es sin retorno. Por eso, es necesario salir de Roma.

En la nueva iglesia de Francisco se quiere reformar el Papado. Es decir, con otras palabras, se quiere anular todo el Papado. Que el Papa sea sólo una figura, un comodín, uno que está para entretener a los hombres, mientras otros gobiernan. Esa es la idea y eso es lo que ha hecho Francisco en estos diez meses. Y son sus mismas palabras, dichas recientemente: “Yo siempre estoy presente en los encuentros, excepto el miércoles en la mañana por la audiencia. Pero no hablo, sólo escucho, y esto me hace bien“.

Francisco no gobierna, no se mete en el gobierno. Son las ocho cabezas las que deciden, las que estudian, las que ven. Él se dedica a los suyo: sus falsas homilías, su búsqueda de la popularidad en las audiencias de los miércoles, su negocio en el mundo con los políticos y las otras religiones, hablando en entrevistas, y su obra en Roma: que le aplaudan, que le digan que es santo, que le digan que está haciendo las cosas bien. Y, para esta obra, él ha puesto a sus guardias, para que hablen a todo el mundo sobre lo bueno que es Francisco, para que griten: que viva Francisco.

Muchos se engañan con Francisco creyendo que esa nueva iglesia es para los pobres y de los pobres. Una iglesia pobre que trabaja para los pobres. Este es la ilusión de muchos que siguen a Francisco y que lo ayudan en este trabajo. Y lo defiende a capa y espada, diciendo que hay que obedecer a Francisco porque es el Vicario de Cristo, que no se le puede oponer, que no puede encontrar resistencias por ser el Papa. Y si las hay, entonces, debe ser liquidadas enseguida.

Así piensan muchos y esto es la señal de que la nueva iglesia en Roma ya está funcionando. Ahora la desobediencia, que durante 50 años ha estado oculta, pero oponiéndose, en todas las cosas al Papa que reinaba, se ve, se refleja en aquellos que siguen a Francisco y que no les gusta que otros desobedezcan, se rebelen contra Francisco, imponiendo a la Iglesia la falsedad: como es Papa hay que obedecerlo. No permiten la desobediencia, ellos que se han pasado 50 años desobedeciendo al Papa. Esto se llama: dictadura de los rebeldes a la Verdad de Cristo que ponen cargas pesadas a los demás en la Iglesia, mientras ellos viven bien, en la abundancia de sus obras mentirosas.

Este es el engaño en que muchos están cayendo en la Iglesia. Por eso, la venda en los ojos de muchas almas por esa falsa obediencia a los hombres. Sin discernimiento espiritual no puede darse obediencia al hombre. Nunca. Siempre se caerá en el error, que es lo que ha pasado en estos diez meses en la Iglesia: el error de someterse a un hereje, de no querer discernir lo que hablaba, lo que decía, lo que obraba, porque, como era el Papa….

La Iglesia de Cristo es la que tiene la Verdad. Y, por eso, toda alma en la Iglesia de Cristo posee la Verdad. Pero el alma, para conocer la Verdad, tiene que vivirla en su interior. Si no la vive, entonces llama a la mentira con el nombre de verdad: llama a Francisco como Papa. Y se obedece a un Papa que no es Papa. Se cae en un pecado de idolatría, porque cuando se obedece a un hombre que no es Papa como si fuera Papa, se obedece sólo al pensamiento de ese hombre, no a la Mente de Cristo, porque no la posee. Se cae en ese pecado, se idolatra lo que piensa, lo que dice un hombre que no tiene el pensamiento de Cristo en su corazón, y que sólo habla como el demonio y para obrar las obras de su padre, el diablo.

Y, todavía hay muchos a los que les cuesta decir que Francisco no es Papa, y lo siguen obedeciendo, por su falta de vida espiritual, por su falta de fe, por no ponerse en la Verdad de la vida, en la verdad de la Iglesia, en la verdad de lo que debe ser un Papa en la Iglesia de Cristo.

Aquel que presente un Papa distinto a lo que es en la Iglesia de Cristo, sea anatema: “Mas aun si nosotros o un ángel del cielo os anunciare otro Evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema” (Gal 1, 8).

Anatema a Francisco, anatema a la iglesia de Francisco en Roma.

Cuesta ver la Verdad cuando el alma vive para sus verdades en la vida y se deja engañar por las mentiras de los hombres.

Cuesta ser de la Verdad, porque Jesús tiene muy pocos seguidores. Muchos se conforman con sus vidas humanas, con sus planteamientos de sus vidas humanas y no quieren luchar por la Verdad, sólo luchan por sus negocios en la vida y en la Iglesia.

Por eso, hay que salir de Roma y vivir sin hacer caso a Roma, pero enfrentándose a Roma, porque el que tiene fe, el que tiene la Verdad en su corazón, lucha contra la iniquidad del mundo. Y Roma ya se ha vuelto pagana, ya se ha vuelto del mundo. Luego, hay que combatirla, porque no somos del mundo, no somos de una Roma pagana, mundana. Somos de Cristo, somos de la Iglesia de Cristo, no somos de la iglesia de Francisco.

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6 comentarios

  1. Bergoglio siempre fue un Heresiarca, que esperaban? Todo lo dicho por Monseñor Marcel Lefbvre se está cumpliendo. Lamento mucho no haberlo descubierto antes, fue un hombre santo, un verdadero obispo para la Iglesia.

    • josephmaryam dice:

      No somos ni de Francisco ni de Lefebvre. Ambas se equivocan en su planteamiento de lo que es la Iglesia. La Obediencia a la Verdad, que es Cristo, tiene que pasar por Su Vicario en la Tierra. Y ni uno ni otro obedecieron a los Papas en su momento, sino que ambos se rebelaron. Y, por eso, cada uno presenta una iglesia que no es la de Jesús.

  2. Juan Pablo dice:

    Elías:
    Jorge M. Bergoglio, 16 de mayo de 2013, Ciudad del Vaticano: “(…) Respecto a los panes y los peces quisiera agregar un matiz: no se multiplicaron, no, no es verdad. Simplemente los panes no se acabaron. Como no se acabó la harina y el aceite de la viuda. No se acabaron. Cuando uno dice multiplicar puede confundirse y creer que hace magia, no. No, no, simplemente es tal la grandeza de Dios y del amor que puso en nuestros corazones, que si queremos, lo que tenemos no se acaba (…)”.
    ¿Se entiende? Yo de ésta afirmación de Francisco-Bergoglio, como siempre no entendí nada. Como todo lo que proviene de él, todo confuso al menos para mí.
    ¿se multiplicaron o no?. No: no se acabaron…Queeee????
    Eso sí, una cosa dice claramente: “no se multiplicaron, no, no es verdad”. El Evangelio (la Palabra de Dios) miente???
    El Evangelio de San Mateo dice que de cinco panes y dos peces comieron cinco mil hombres sin contar las mujeres y los niños (que habrán comido también) y sobraron. Si eso no es multiplicarse…
    san Mateo14, 13-21.

  3. Elías dice:

    Jesús huyó cuando la multitud hambrienta quiso hacerle rey tras haberla dado de comer multiplicando los panes y los peces. No quiso este tipo de triunfo.
    También nos enseña en el Evangelio a hacer obras de caridad en secreto : que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda. Y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará.
    Siempre me ha parecido ver en Judas el prototipo de todos los traidores: se podía haber vendido ese perfume y haberle dado el dinero a los pobres.
    El hecho de enfrentar a Cristo con los pobres,pero para provecho propio.
    Personalmente no me fío de quien quiere triunfar en la vida con el nombre de los pobres en la boca, la caridad no es jactanciosa.

  4. Carmen dice:

    La obediencia queda herida de muerte cuando por obedecer a una autoridad, se atenta contra lo mas santo:Cristo y lo mas Sagrado: Su Iglesia. Se minimiza la doctrina, se hace caso omiso a la moral y se deforma “El Glorioso Evangelio de Cristo que es imagen de Dios” ( 2 Cor 4,4.). Por alta que sea la autoridad que imponga la obediencia, ” No importa lo que fuese, pues Dios no mira la condición de los hombres”. ( Gal. 2,6.) : En estos casos, no hay obligación moral de obedecer. Por tanto, no hay autoridad , señor, ni dueño en este mundo que esté por encima de la máxima autoridad, de Dios Señor y dueño de mi vida” (Eclo 23,1.). A El la alabanza, el honor, el poder, la gloria por los siglos de los siglos .

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