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Dos cabezas en la Iglesia

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“Si alguno, pues, dijere que no es de institución de Cristo mismo, es decir, de derecho divino, que el bienaventurado Pedro tenga perpetuos sucesores en el primado sobre la Iglesia universal; o que el Romano Pontífice no es sucesor del bienaventurado Pedro en el mismo primado, sea anatema” (CONCILIO VATICANO, 1869-1870 – SESION IV (18 de julio de 1870) – Constitución dogmática Ia sobre la Iglesia de Cristo – Cap. 2. De la perpetuidad del primado del bienaventurado Pedro en los Romanos Pontífices – Canon).

Pedro tiene perpetuos sucesores, es decir, siempre habrá un Pedro que gobierne la Iglesia de Jesús. Pero es a perpetuidad, para siempre, ab eterno, porque la Iglesia es Eterna, no temporal. Es un Reino que no acaba ni en el tiempo ni en el espacio. Va más allá de todo lo creado. Se dirige siempre hacia la Verdad que no tiene límites ni condiciones.

Si siempre hay un Pedro, entonces, se deduce, que Pedro tiene que ser hasta la muerte. Se es Pedro hasta morir. Y, en la muerte, se elige al sucesor de Pedro. Si no se hiciera así, entonces habría más de un Pedro en la Iglesia, más de una cabeza y eso va contra la misma Palabra de Dios: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra, edificaré Mi Iglesia”.

La Iglesia es una sola. Luego, Pedro es un solo.

No puede haber un Papa y un Papa Emérito. No se da en la Iglesia de Jesús. Se da en la nueva iglesia de Roma, que ya ha dejado de ser la Sede Romana del Primado de Pedro. La Iglesia se sienta sobre Roma. Y, desde Roma, Pedro gobierna toda la Iglesia.

Hay dos Papas: la Iglesia desaparece de Roma. Porque la Iglesia está allí donde está Pedro. Y el Papa Benedicto XVI no gobierna la Iglesia. Un falso pastor gobierna la Iglesia. Luego, no hay Iglesia. Roma no es la Sede del Primado de Pedro. Roma no tiene Autoridad Divina para nada en la Iglesia. Tiene autoridad humana para gobernar su bodrio, que es la nueva iglesia, su falsa Iglesia en Roma.

Por eso, Roma se convierte en la Sede del Anticristo, en la sede de todas las herejías, porque el Anticristo no sólo combate una verdad, sino todas las verdades de la Iglesia.

Francisco reúne en sí todas las herejías, por ser un precursor del anticristo, pero no puede ponerlas en obra. Sólo las dice en sus homilías, en sus escritos, en sus declaraciones, y así actúa como falso Profeta, al mismo tiempo.

Pedro es hasta la muerte porque la sucesión de Pedro es a perpetuidad, para siempre. Y, por tanto, tanto Pedro como su sucesión sólo puede ser expulsada de Roma, pero no anulada.

Nadie puede anular a Pedro ni a sus sucesores. Todos pueden combatir a Pedro y a sus sucesores.

Pedro nunca cambia en la Iglesia. Su función es siempre la misma: ningún Obispo se puede igualar a Pedro; todos los Obispos reciben de Pedro la autoridad en la Iglesia por la obediencia a Él, por el sometimiento a Él, porque Pedro recibe su suprema autoridad de Cristo, no de ningún hombre; Pedro es el Vicario de Cristo, la Cabeza Visible de la Iglesia, el Juez Supremo de los fieles.

Francisco no es juez supremo de los fieles porque no quiere juzgar a nadie. Claramente, él no es Pedro, él no es Papa, él no es Vicario de Cristo, él no es Cabeza Visible de la Iglesia, sino cabeza visible de la falsa iglesia del demonio.

Y, ante las palabras de Francisco: “también debo pensar en una conversión del papado”, se concluye que Pedro ya no existe en la nueva iglesia de Roma.

Es imposible una conversión del papado. Son los Papas los que tienen que convertirse a la Verdad, no el Papado al mundo, a la mentira. Si se da esa conversión del papado, entonces se quita a Pedro de la Iglesia. No existe la reforma de la Iglesia, sólo existe la conversión de los pecadores a la gracia de la verdad.

No puede darse una autoridad para los Obispos sin Pedro, que es lo que quiere Francisco: “todavía no se ha explicitado suficientemente un estatuto de las Conferencias episcopales que las conciba como sujetos de atribuciones concretas, incluyendo también alguna auténtica autoridad doctrinal”. Francisco va contra todo el dogma del Papado. Ningún Obispo tiene una auténtica autoridad doctrinal sin someterse a Pedro, sin la Obediencia a Pedro.

“La doctrina del Sínodo, por la que profesa: estar persuadido que el obispo recibió de Cristo todos los derechos necesarios para el buen régimen de su diócesis, como si para el buen régimen de cada diócesis no fueran necesarias las ordenaciones superiores que miran a la fe y a las costumbres, o a la disciplina general, cuyo derecho reside en los Sumos Pontífices y en los Concilios universales para toda la Iglesia, es cismática, y por lo menos errónea“ (PIO Vl, 1775-1799 – Derechos indebidamente atribuídos a los obispos- [Decr. de ord. § 25], n.6).

Toda la autoridad en la Iglesia reside en los Sumos Pontífices, en Pedro, porque el gobierno en la Iglesia es central, es único, es de una cabeza que lo da todo.

Querer dar autoridad a los Obispos, una autoridad autónoma, desprovista de la sujeción a la Cabeza, es destrozar todo el Papado, como quiere Francisco: “Una excesiva centralización, más que ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera”.

Francisco se va del dogma, de la verdad sobre el Papado por seguir sólo el sentimiento de la dinámica misionera. Son dos cosas distintas: Pedro y la actividad misionera. La dinámica de las misiones nunca es razón para descentralizar el gobierno de la Iglesia.

Francisco cae en este error por este pensamiento: “el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos”.

Pedro es la cabeza de la Iglesia, el que va delante de los ovejas, el que marca el camino a las ovejas. Nunca Pedro es el que va en medio, junto a las ovejas, o detrás, siguiendo a las ovejas o esperando a las retrasadas, que es así como piensa Francisco: “…a veces estará delante para indicar el camino y cuidar la esperanza del pueblo, otras veces estará simplemente en medio de todos con su cercanía sencilla y misericordiosa, y en ocasiones deberá caminar detrás del pueblo para ayudar a los rezagados”.

Esta es la doctrina de un hereje que ya no quiere ser Pedro, que le importa muy poco la verdad de Pedro, que no ve la Iglesia como Jerarquía, como obediencia a la Verdad de la Palabra, sino que pone todo su empeño en hacer una Iglesia que salga a la calle, que sea del mundo, que sea la gente la que marque el camino. Francisco no quiere ser cabeza, quiere estar con el rebaño, quiere seguir al rebaño. Está diciendo: Pedro es una solemne tontería en la Iglesia.

Francisco se carga todo el Papado. Es lo que los hombres de la Iglesia no acaban de meditar, de ver, de vislumbrar lo que viene después de Francisco.

“Como el autor divino de la Iglesia hubiera decretado que fuera una por la fe, por el régimen y por la comunión, escogió a Pedro y a sus sucesores para que en ellos estuviera el principio y como el centro de la unidad… Mas, en cuanto al orden de los obispos, entonces se ha de pensar que está debidamente unido con Pedro, como Cristo mandó, cuando a Pedro está sometido y obedece; en otro caso, necesariamente se diluye en una muchedumbre confusa y perturbada. Para conservar debidamente la unidad de fe y comunión, no basta desempeñar una primacía de honor, no basta una mera dirección, sino que es de todo punto necesaria la verdadera autoridad y autoridad suprema, a que ha de someterse toda la comunidad…” (Leon XIII) – De la unicidad de la Iglesia- [De la Encíclica Satis cognitum, de 29 de junio de 1896]).

Pedro tiene el principio y el centro de la unidad. No es el pueblo ese principio, no es el pueblo el que gobierna la Iglesia. No es el pueblo que decide la Iglesia. Pedro nunca tiene que hacer caso al pueblo para mandar en la Iglesia. Sólo tiene que obedecer a Cristo. Y los demás, obedientes a Pedro. Si no se da esta obediencia a Pedro, entonces viene lo que quiere Francisco: todo “se diluye en una muchedumbre confusa y perturbada”.

Francisco propone que el rebaño marque nuevos caminos. Luego, la nueva iglesia en Roma es un conjunto de hombres que sólo dan confusión y perturbación al mundo y a la Iglesia.Y esa Iglesia no es la de Jesús. La Iglesia de Jesús es la Verdad, la que da el resplandor de la Verdad.

Pedro no tiene que seguir al rebaño, a las modas de los hombres, a los avances científicos o técnicos, a las diversas filosofías o teologías llenas de errores, de mentiras, de falsedades, porque Pedro es el que marca el camino en la Iglesia.

La Iglesia y el mundo tienen dos cabezas totalmente diferentes, opuestas. “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” [cf. Mt. 22, 21]. Y, por tanto, lo que vale en el mundo no vale en la Iglesia. Pero esto Francisco no lo entiende, porque es del mundo, no pertenece a la Iglesia. Lleva a la Iglesia a las calles, al mundo, a vivir bajo el poder del mundo sin la Verdad, sin el poder de Dios.

Por eso, su afán de que cada Obispado tenga su propia autoridad en la Iglesia, con lo cual se perturba totalmente el orden de las cosas, se oculta la verdad y se hace que los fieles caigan en la total oscuridad, donde no es posible la fe. A esto se quiere llegar: que cada Obispo mande sin depender de Roma, porque hay que descentralizar el gobierno de la Iglesia. Y, entonces, la potestad de Pedro, que es suprema, universal y enteramente independiente, desparece por completo. Pedro es sólo una figura, un hombre que está en el gobierno de comodín, pero que no gobierna nada.

Un Papa Verdadero defiende siempre su propia autoridad en la Iglesia, constituida sólo por Dios, no por los hombres. Francisco no sale en defensa de esta autoridad de Pedro y, entonces, no es Papa, es una falsa cabeza que está puesta para destrozar la Autoridad de Pedro. Por eso, en su nueva iglesia en Roma, Francisco no gobierna. Son otros los que gobiernan. Francisco entretiene a las masas, como los hombres del mundo, como los famosos en el mundo, como la gente del mundo que sólo vive para buscar su felicidad aquí en la tierra. Pero Francisco no ha sido elegido para dar la Verdad, sino para destrozar cualquier Verdad en la Iglesia.

Su reinado es corto, muy corto, porque los enemigos de la Iglesia no perduran dentro de Ella. Pero las consecuencias de su reinado son irreversibles. Ya no se pueden cambiar, ya no hay marcha atrás. El daño ha sido hecho ya. Y las consecuencias se están viendo por todas partes. Hay una división en todo. Sólo se da la mentira que está con Francisco. Y aquel que quiere decir la verdad, que se opone a Francisco lo callan. Se ha dividido la Verdad, quitando el Papado. Ahora, viene la siguiente división: el amor. Y es cuando comenzará la persecución de aquellos que no acepten la mentira que predica Roma.

Y esto es lo que muchos no han comprendido todavía. Francisco se va cuando el mundo lo aplaude. Pero deja la destrucción de la Iglesia en germen, en la semilla que él ha puesto quitando a Pedro del gobierno de la Iglesia. Otro le sucederá, pero, también por poco tiempo, que continuará el destrozo de la Iglesia.

No se sostienen dos Papas en Roma, porque eso supone dos cabezas distintas, sin depender una de otra. Por eso, Benedicto XVI, si quiere seguir con vida, tiene que salir de Roma. Si se queda lo matarán, como han hecho con los otros.

Benedicto XVI molesta ahora a Roma, porque las almas se están despertando del sueño y miran al verdadero Papa, al que mantuvo la Iglesia en la Verdad, al que no inició su Pontificado con el modernismo en sus palabras, sino con la verdad en su boca.

Ahora, es necesario un cambio en toda la Iglesia. Dios ha dado tiempo para que las almas vean el error. Y, muchas almas, siguen con la venda en los ojos, bailando en torno a Francisco, reconociendo que ha hecho algo bueno, cuando es todo lo contrario. Y, por eso, la Iglesia ha despertado, pero sigue en su pecado. Sigue sin llamar a Francisco como lo que es: un hombre sin horizonte espiritual, un hombre para las masas, pero que no sabe dirigirlas, sólo sabe complacerlas. Por eso, es un pésimo gobernante. Sólo sabe pedir dinero, pero no sabe administrarlo para el bien de la Iglesia, ni siquiera para el bien de su alma.

Por eso, el mundo cambia cuando en la Iglesia se dé un cambio inesperado.

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2 comentarios

  1. BARBARA dice:

    ME PREGUNTO…HUBO CASOS DE PAPAS QUE RENUNCIARON Y LA SILLA DE PEDRO FUE OCUPADA POR OTROS PAPAS??
    EN ESE CASO, PORQUE FUE ACEPTADO??..ESTA ES MI CONSULTA. MUCHISIMAS GRACIAS

Los comentarios están cerrados.

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