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Francisco no es el Vicario de Cristo sobre la tierra

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Francisco no representa a Cristo como Vicario sobre la tierra. No es Papa, sino un Impostor, encargado por el demonio de destruir el Papado.

Pedro es un poder espiritual en la Iglesia. No es un poder humano. Pedro se encarga de abrir y cerrar la Iglesia, de dar a la Iglesia el camino hacia la Verdad, de ser en la Iglesia la Vida Divina, y de hacer que la Iglesia obre el Amor.

Dos Papas no pueden subsistir en el Vaticano. No se pueden dar dos Papas en Roma. Dos cabezas no hacen una Iglesia. Dos cabezas no tienen la misma Autoridad. Dos cabezas son, simplemente, opuestas entre sí.

La Iglesia ha sido fundada en un Pedro, no en dos. No existe el Papa Emérito en el Evangelio. Sólo existe en la cabeza de los hombres.

Benedicto XVI sigue siendo el Papa, Pedro, hasta la muerte. Francisco: el impostor. El que se llama Papa sin serlo. El que niega el Papado en su gobierno horizontal. Ahí está la demostración de que no es el Vicario de Cristo sobre la Tierra. Ningún Papa se niega a sí mismo. Ningún Papa niega su Vocación en la Iglesia. Ningún Papa da a la Iglesia la mentira.

Francisco quiere destruir la Iglesia: no puede ser el Vicario de Cristo. Nunca. Es el impostor, es el Malvado, es el Malnacido.

Cristo depositó la plenitud del sacerdocio en Pedro, y contra Pedro nadie puede levantarse, so pena de no poder habitar en el reino de los cielos. A ti te daré las llaves del reino de los cielos [Mt. 16, 19]. No entrará allí nadie sin la gracia de quien tiene las llaves. Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia [M. 16, 18].

Por eso, Pedro debe ser manso y humilde de corazón [Mt. 11, 29]. Y ¿cuál es la humildad de Francisco cuando ha usurpado la palabra pobreza y está sediento de la gloria del mundo? Falsa humildad. Sus gestos estudiados y preparados cuidadosamente sólo para confundir a los tontos y a los necios que han perdido la Fe en la Palabra de Dios, haciendo de esa Palabra la invención de sus pensamientos humanos, de sus discursos humanos, de su ignorancia humana.

La Iglesia, el Cuerpo de Cristo, las almas están en manos de un falso pastor. ¿Qué hacen los sacerdotes y Obispos que no custodian a la Iglesia de los lobos, de las zorras, como Francisco? ¿Dónde están los Pastores que imitan a Cristo en sus vidas? ¿Por qué tienen miedo de oponerse a ese Bribón, que no sabe hablar, que no sabe conducir su pensamiento hacia la Verdad, que sólo habla para dar a la Iglesia la doctrina del mundo?

¡Cuántos tibios hay en la Iglesia que no se están dando cuenta de que la Apostasía está ya en curso! ¡Que ya no es posible el retorno, la vuelta atrás! ¡La modernidad ha engendrado una falsa Iglesia en Roma!

Francisco ha robado la Verdad a la Iglesia, la ha arrebatado para poner en Ella la mentira. Saqueó el Papado y ocultó la Verdad de Pedro.

La Iglesia ha sido fundada por Cristo Dios nuestro sobre Pedro, Príncipe de los Apóstoles, a fin de que las puertas del Infierno no pudieran contra Ella [Mt. 16, 18]. Luego, Francisco, ¿dónde crees que está la Iglesia? ¿En el robo que has hecho de la Silla de Pedro o en el Papa Benedicto XVI, Papa hasta la muerte, lo creas o no lo creas?

En Benedicto XVI está la Iglesia en la que las puertas de infierno no pueden nada contra Ella. Pero en tu nueva iglesia está el demonio que te lleva a la destrucción más total.

Sólo Benedicto XVI ha recibido las llaves para poder atar y desatar en la Iglesia. [Mt. 16, 19]. Tú sólo -Francisco- tienes las llaves del demonio para atar a las almas al fuego del infierno, porque eres el vicario de satanás en la tierra.

Tú condenas las almas, las llevas a la perdición porque has negado la confesión de los pecados, con tu absurda ley de la conciencia, por la cual, como eres el autor del bien y del mal en tu pensamiento, tú mismo te absuelves de todo pecado, en nombre de una falsa misericordia, que no se sostiene en nada, porque carece del arrepentimiento. Tú ves tu mal, tú llamas a tu mal, pecado, y tú mismo te quitas el pecado. No eres capaz de arrepentirte, de salir de tu mente para luchar contra tu pecado. Has elevado la conciencia al rango de dios.

Tú llamas a Jesús como el que no es un Espíritu para presentarlo como un hombre sin Espíritu, negando la Resurrección del Señor, negando la Vida Eterna, negando la victoria sobre la muerte, sobre el pecado, sobre las obras del demonio: Cristo Señor “que resucitó de entre los muertos para no morir más” [Rom. 6, 6]. Y si Cristo no ha resucitado, entonces, ¿qué es la fe que tú tienes en tu corazón doble?

Una luz encarnada en tu pensamiento: un demonio que te posee y que te lleva al infierno. Y ¡a cuántos tibios llevas detrás de ti por haber dejado de creer en la Verdad, como tú lo hiciste en tu vida de amores en el mundo!

Francisco niega la Obra de la Redención de Jesús. Por tanto, lo niega todo en la Iglesia. Francisco ha ridiculizado la Sana y la Santa doctrina con su panfleto comunista evangelii gaudium. Ahí se ríe de toda la Iglesia con su sarcástica sonrisa, empleando el lenguaje de los bobos para llamar la atención de las almas que sólo están en la Iglesia para sentir el calor del demonio en sus mentes.

Francisco usa un lenguaje doble, amorfo, ambiguo, sin consistencia. Y, en ese lenguaje, dice todas sus herejías. Y no hay una, en los 20 de siglos de Iglesia, que no haya dicho. Y ¿qué piensan los sacerdotes y Obispos que hay que escribir: un tratado filosófico o teológico para condenar a Francisco? En sus palabras vulgares, pueblerinas, está su herejía. ¿Ya no saben pensar, leer, sintetizar, razonar para llegar a la verdad de una mentira dicha por la boca de un hereje?

Francisco niega la transustanciación y la llama transformación en su lumen fidei. Está ultrajando el Sacramento de la Eucaristía para que las almas coman su propia condenación. En una Misa de Francisco allí sólo hay pan y vino, no está el Cuerpo de Cristo, ni la Sangre, ni el Alma, ni la Divinidad. En una Misa de Francisco se da culto a un pan. Están idolatrando a un pan. Están comiendo un pan como si fuera Dios: eso es comer sin discernir lo que se come. Eso es condenarse, comer la propia condenación.

¿Qué se ha creído la Iglesia que es Francisco: un entretenimiento, un juego, un pasar un rato agradable? Es condenarse con él. Es seguirle al infierno. Es hacer de la vida el culto al demonio, como él lo ha hecho.

¿Cómo pueden seguir dando obediencia a un hombre que no da culto a Dios, que no adora a Dios, que no obedece a Dios?

¿En qué está pensando la Iglesia para no ver la maldad de Francisco?

Francisco ama ser glorificado por la gente, por la masa de los católicos. Quiere ser aplaudido por todos. No se esconde en una vida apartada de todo lo mundano, porque sólo tiene apariencia de santo, de justo, de irreprensible. Pero su corazón odia a toda la Iglesia, odia a esa masa que le aplaude. Pero esto los tibios no saben verlo, porque también viven para odiar a la Iglesia.

Francisco es protestante por caer en el sentimiento religioso y, por tanto, toda religión, sin exceptuar el paganismo, ha de tenerse por verdadera para él. Su evangelii gaudium es una alabanza a los judíos, a los musulmanes, a los protestantes, a los hombres que viven su paganismo en el mundo. Y en esa alabanza tiene que negar el Único Dios Verdadero para poder acoger a todos los dioses en el mundo. Ama al mundo y odia a la Iglesia. Tiene palabras de odio contra los sacerdotes, Obispos y fieles en ese panfleto comunista. Pero elogia la brillantez de todos los demás hombres en el mundo.

Francisco pone la vida espiritual en la experiencia del sentimiento, no en la experiencia del Espíritu que conlleva una experiencia racional en el hombre. Francisco sólo da sensaciones a los hombres, pero no inteligencias. Por eso, es un pseudomístico, un falso místico. Eso se ve cuando habla de la Sangre de Cristo, de la Presencia de Cristo en los pobres, de la falsa humildad que atribuye a Cristo y a la Virgen María, de lo falso de ponerse el nombre de Francisco sin saber lo que es su misticismo. Su falsa pobreza viene de su falso misticismo, al no entender la pobreza de san Francisco, que es una pobreza espiritual, no material.

Francisco no cree en la Santísima Trinidad, en el Dios católico, entonces ¿en qué cree? En los demás dioses. Y quien adora a los otros dioses, cae en el pecado de Lucifer: se hace dios para sí mismo. Francisco ha desvalorizado toda honra y alabanza exterior rendida a la Gloria de Dios. Francisco se gloría a sí mismo. Obra en la Iglesia buscando su propia gloria, no la Gloria de Dios, porque no puede adorar a Dios en Espíritu y en Verdad.

Y un hombre que no cree en la Verdad de la Iglesia, que no cree en nada, entonces ¿por qué la gente continúa siguiéndolo? Ahí se ve la influencia del demonio dentro de la Jerarquía Eclesiástica que tiene adormilados a muchos Pastores que anulan su Autoridad en la Iglesia y hacen que las almas, los fieles, las ovejas sigan a un lobo, a una pantera, a una zorra, que sólo destroza vidas, almas, corazones, mentes.

Francisco quiere destruir la Iglesia: no puede ser Vicario de Cristo. Es vicario de satanás. Y tiene que irse de la Iglesia. Tiene que dejar de ser falso Pedro, porque a los ojos de Dios es sólo un farsante, un maldito, un sin nombre, un hombre sin ley.

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1 comentario

  1. Claudia dice:

    Ayer vi un video de Francisco hablando con los Cardenales sobre el eneagrama , diciéndoles q no tenía nada en contra del eneagrama…mi pregunta es: Q LES PASA A LOS CARDENALES?????? Están en su letargo.

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