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El origen del pecado de renuncia del Papa Benedicto XVI

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REVELACIONES MARIANAS 2013

“Junto a estas dos formas de religión y anti-religión, existe también en el mundo en expansión del agnosticismo otra orientación de fondo: personas a las que no les ha sido dado el don de poder creer y que, sin embargo, buscan la verdad, están en la búsqueda de Dios.(…) Estas personas buscan la verdad, buscan al verdadero Dios, cuya imagen en las religiones, por el modo en que muchas veces se practican, queda frecuentemente oculta. Que ellos no logren encontrar a Dios, depende también de los creyentes, con su imagen reducida o deformada de Dios.” (Papa Benedicto XVI – Asís, Basílica de Santa María de los Ángeles Jueves 27 de octubre de 2011).

Estas palabras del Papa Benedicto XVI son el inicio de la entrada del ateísmo, del agnosticismo, del protestantismo en la Iglesia.

“personas a las que no les ha sido dado el don de poder creer y que, sin embargo, buscan la verdad, están en la búsqueda de Dios”: El Papa resbala en la Fe de la Iglesia. Esta frase indica una hendidura en el edificio de la Iglesia. Y si algo no funciona en ese edificio, se va cayendo, poco a poco.

Negar una verdad en la Iglesia es negar cualquier verdad de Ella, porque todas están conectadas entre sí.

Aquellas “personas a las que no se les ha dado el don de poder creer” no pueden salvarse y, por lo tanto, no es posible que busquen a Dios en sus vidas. Dios se hace encontrar en la fe. Y sin fe no es posible ni buscarlo ni encontrarlo.

En este pasaje se está hablando de la verdad de la Predestinación y de la Reprobación. Es un dogma en la Iglesia: Dios predestina al Cielo y Dios reprueba o condena al infierno.

“He sido encontrado por los que no me buscaban; manifiestamente aparecí a quienes por mí no preguntaban [Rom. 10, 20; cf. Is. 65, l]”: Dios, para salvar al hombre, tiene que darle el don de la fe. Sin este don, los que no buscan a Dios no pueden encontrarlo. Por eso, la necesidad de predicar la Palabra de Dios para que el que escuche, reciba el don de la fe.

La fe viene por el oído. Y el que acepta esa Palabra Divina, entonces encuentra a Dios en su corazón, y comienza a vivir la fe, la salvación y la santificación en su vida.

Pero aquel que, escuchando la Palabra de Dios, la rechace, entonces no puede recibir el don de la fe y, en consecuencia, no encuentra a Dios en su corazón y no puede salvarse.

Dios nunca niega la fe a ningún hombre, pero es decisión del hombre aceptar o rechazar ese don.

Dios predestina a la Vida Eterna: eso significa que Dios, conociendo lo que va a hacer un alma en su vida, cuando la crea, le da el camino hacia el cielo, pero atendiendo a la libertad de ese alma, nunca imponiendo la salvación al alma.

Dios conoce quién se va a salvar y quien se va a condenar. Pero ese conocimiento de Dios no va en contra de la voluntad libre de cada persona, con la cual puede elegir, en cada instante de su vida, el cielo o el infierno.

Dios reprueba o condena al Infierno, a la muerte eterna del alma: eso significa que Dios, conociendo que esa alma ha elegido la condenación, le pone el camino para condenarse, que es el camino de Su Justicia.

Dios da a cada alma lo que ella se merece, lo que ella busca. Quien busca el cielo, Dios lo lleva al Cielo. Quien busca el infierno, Dios lo condena al infierno: “El alma que pecare, ésa morirá” [Ez. 18, 20], y: “¿No sabéis que si os entregáis a uno por esclavos para obedecerle, esclavos sois de aquel a quien os sujetáis? “[Rom. 6, 16] . Y: “Por quien uno es vencido, para esclavo suyo es destinado” [2 Petr. 2, 19].

Dios no empuja violentamente al hombre al infierno, a la muerte eterna, sino que es la misma alma la que se entrega voluntariamente al infierno, porque rechaza el don de la fe.

No es por Voluntad de Dios que se condenen los que se condenan, sino que es por voluntad de cada hombre condenado, su condenación.

Dios sabe quién se condena y quién se salva. Y, por eso, Dios predestina y reprueba, pero atendiendo a la libertad de cada persona. No sin esa libertad del hombre.

Dios no destina a la muerte a unos y a otros predestina a la vida. Dios, en la libertad de cada uno, pone un camino para la salvación o para la condenación de cada alma.

“También creemos según la fe católica que, después de recibida por el bautismo la gracia, todos los bautizados pueden y deben, con el auxilio y cooperación de Cristo con tal que quieran fielmente trabajar, cumplir lo que pertenece a la salud del alma. Que algunos, empero, hayan sido predestinados por el poder divino para el mal, no sólo no lo creemos, sino que si hubiere quienes tamaño mal se atrevan a creer, con toda detestación pronunciamos anatema contra ellos”. (II CONCILIO DE ORANGE, 529 [III. De la predestinación.])

La predestinación a la muerte o a la vida no está en el poder de Dios, sino en el poder de la libertad de cada hombre.

El hombre elige o la muerte o la vida. Y Dios confirma esa elección en cada hombre. Es el Misterio de la Gracia y de la Libertad, que siempre van unidos en Dios y en la criatura: «Mira: hoy te pongo delante la vida y el bien, la muerte y el mal…. Hoy cito como testigos contra vosotros al cielo y a la tierra; te pongo delante vida y muerte, bendición y maldición.» (Dt, 12, 15).

“Dios omnipotente creó recto al hombre, sin pecado, con libre albedrío y lo puso en el paraíso, y quiso que permaneciera en la santidad de la justicia. El hombre, usando mal de su libre albedrío, pecó y cayó, y se convirtió en “masa de perdición” de todo el género humano. Pero Dios, bueno y justo, eligió, según su presciencia, de la misma masa de perdición a los que por su gracia predestinó a la vida [Rom. 8, 29 ss; Eph. 1, 11] y predestinó para ellos la vida eterna; a los demás, empero, que por juicio de justicia dejó en la masa de perdición, supo por su presciencia que habían de perecer, pero no los predestinó a que perecieran; pero, por ser justo, les predestinó una pena eterna. Y por eso decimos que sólo hay una predestinación de Dios, que pertenece o al don de la gracia o a la retribución de la justicia”. (CONCILIO DE QUIERSY, 853 – Cap. 1.).

Quien está en gracia está en camino de salvación, porque la gracia salva mediante la fe en la Palabra. Para salvarse por la gracia, antes hay que recibir el don de la fe. Y la fe lleva a la salvación. Quien vive en gracia está predestinado a la vida eterna.

Pero quien pierde la gracia, pierde el camino de la salvación y ya no puede llegar a la vida eterna, sino que tiene la Justicia de Dios sobre su pecado. Dios le da lo que merece en su pecado, que es la condenación o muerte eterna.

Por tanto, las palabras del Papa Benedicto XVI son muy graves para la Iglesia. Van en contra de esta verdad fundamental de la salvación y de la condenación.

Los que no pueden creer son los hombres que:

1. Nunca recibieron el don de la fe porque siempre rechazaron ese don cuando se les predicó la Palabra de Dios.

2. Teniendo el don de la fe, lo perdieron por sus pecados.

Estos hombres, sin el don de la fe no pueden buscar a Dios, no pueden encontrarlo, si Dios no les muestra el camino de la fe. Dios nunca niega ese camino, pero el problema siempre está en cada alma.

Aquel que vive en su pecado, que sólo mira su pecado, que no atiende a otra cosa sino a su pecado, entonces no puede ponerse en la verdad. No sabe lo que es la verdad. Sólo conoce su pecado.

Y llega un momento en el pecado en que no hay vuelta atrás. Es decir, no se quiere dejar el pecado. El hombre se ha cerrado completamente a Dios y, por tanto, no puede recibir el don de la fe, que le lleva a la salvación.

Esos hombres están condenados en vida sólo por su propia voluntad libre que ha escogido el pecado para vivir. Dios, en esos hombres, les muestra Su Justicia y Su Misericordia. Pero Dios sabe que siempre van a rechazar Su Misericordia. Dios les da la fe, pero ellos la rechazan siempre. Y, en ese camino, que pone el alma en su libertad de escoger el pecado, Dios pone su gracia, sus dones para salvar al alma, pero también para darle lo que ella escoge: el infierno.

Nunca se puede predicar de Dios sólo Su Misericordia o sólo Su Justicia. Hay que dar siempre las dos cosas, porque si no siempre se cae en herejía en la Iglesia.

Aquí, el Papa Benedicto XVI cae en una grave herejía. Y, por eso, culmina en una gran falsedad: “Estas personas buscan la verdad, buscan al verdadero Dios, cuya imagen en las religiones, por el modo en que muchas veces se practican, queda frecuentemente oculta. Que ellos no logren encontrar a Dios, depende también de los creyentes, con su imagen reducida o deformada de Dios”.

Si el que no cree no puede encontrar a Dios eso no es ni por las religiones ni por los creyentes, es sólo por la libertad de cada hombre. Cada hombre ha rechazado el don de la fe, la gracia para convertirse, para ver su pecado. En cada hombre, Dios trabaja para que vea la verdad. Pero cada hombre es libre de aceptar lo que hace Dios en él o de rechazarlo. La culpa nunca es de los demás, sino de la propia persona. Hay que predicar el Evangelio, pero Dios siempre obra en cada alma en particular, aunque no llegue el Evangelio. Cada alma siempre tiene la conciencia que le dice el bien y el mal. Y cada alma siempre escoge uno u otro. No es problema de los otros, sino de cada uno en particular.

Decir que “los creyentes, con su imagen reducida o deformada de Dios” son culpables de que esas personas, sin fe, no encuentren a Dios es negar la Iglesia verdadera.

La Iglesia no tiene culpa de que haya hombres que vivan en sus pecados y que, por eso, no puedan recibir el don de la fe.

La Iglesia es la única puerta de salvación de los hombres. Estar dentro de la Iglesia salva a los hombres. Estar fuera de la Iglesia, condena al hombre. Decir que la Iglesia tiene una imagen reducida o deformada de Dios es decir que no se cree en el dogma de la Santísima Trinidad y, por tanto, se abre el camino para dar culto a otros dioses en la Iglesia.

Sólo hay un Dios: la Santísima Trinidad. Los demás dioses son todos falsos. Quien no crea en la Santísima Trinidad, quien predique que el Dios de los Católicos está deformado, como lo hace Benedicto XVI y Francisco, no puede salvarse.

Es una grave herejía en la que cae el Papa Benedicto XVI. Gravísima herejía que nadie ha contemplado.

Y esto que predicó Benedicto XVI es lo mismo que predica Francisco. El Papa Benedicto XVI abrió la puerta de la Iglesia a la mentira, al engaño, al falso ecumenismo, al culto de otros dioses en la Iglesia.

Este pecado gravísimo del Papa tiene la consecuencia de su renuncia. Un pecado lleva al otro. Negar la Santísima Trinidad, como lo hace aquí el Papa, de una forma implícita, es negar las demás verdades en la Iglesia. Y eso le llevó a su pecado de renuncia, un pecado contra el Espíritu Santo, como Papa, no como hombre.

Aquí está el origen del pecado de renuncia del Papa Benedicto XVI. Y, ahora, todos se apoyan en esto que dijo el Papa para abrirse al mundo y a todas las demás religiones e iglesias, que no tienen la Verdad y que rechazan, continuamente, el don de la fe.

Por eso, viene una gran debacle para toda la Iglesia, un gran derrumbe, porque se ha quitado el edificio de la verdad en la Iglesia y se ha puesto la mentira en Ella.

Iglesia de satanás es lo que contemplamos en Roma. Hay que salir de Roma cuanto antes.


1 comentario

  1. Cristina de López dice:

    Jesús a Conchiglia (Extracto)
    14 de septiembre de 2012

    Mis verdaderos hijos estàn muy preocupados y se estàn preguntando cómo tu defiendes la verdadera y Santa Doctrina y al mismo tiempo aceptas y animas al ecumenismo que de heco niega al Unico Dios Verdadero.
    ¡Dios no se niega a si mismo!
    Pedro…Piedra mía… Nadie puede ocultar mis palabras
    Nadie puede ocultar la Verdad y solo Soy Yo, Dios hecho hombre, encarnado sobre la tierra para venir a salvarlos y solo Soy Yo el Camino..la Verdad y la Vida Eterna
    Y solo Yo Dios puedo dar la respuesta a mis hijos extraviados y confusos ya que sabes bien Pedro Piedra mía que no puede haber dos caminos, dos verdades y dos vidas.
    Rueguen hijos míos por este Papa que como ya he dicho a través de esta hija mía Conchiglia lo han hecho prisionero.
    No traten de ver las cadenas…él està prisionero en los meandros de la mente y deben rogar por ėl para ayudarlo…
    Ls potentes, secuaces de Satanás, han logrado entrar en su mente con métodos desconocidos para ustedes y científicamente sofisticados, métodos que los angeles rebeldes que se han encarnado de propósito de ocupar el planeta tierra han enseñado a los científicos no creyentes en cambio de vuestras vidas…vuestros cuerpos que ellos usan como conejillos de indias para sus estudios a escondidas vuestras volviendoos obedientes como tìteres sin que os diėrais cuenta con otros tantos metodos sofisticados desconocidos por ustedes para estudiar cómo hacer para adueñarse de vuestra alma que es eterna y en esta Batalla Final de los Ultimos Tiempos malvados para DAR A PEDRO ORDENES PRECISAS SIN QUE SE DIESE CUENTA y sin que él PUEDA REACCIONAR.
    ¿El objetivo?… 

    Leer mensaje completo:

    http://www.conchiglia.mx/ESPANYA/ES_C_lettere/12.246_ES_PAPA_BENEDETTO_XVI_14_settembre_2012_Dio_non_nega_Se_Stesso_Ricominciamo_daccapo_PresentiamoCi_di_nuovo_al_mondo.pdf

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