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Vaticano: la sinagoga de satanás

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“He aquí que entrego parte de la sinagoga de Satanás, de los que se dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten; he aquí que haré que ellos vengan y se postren delante de tus pies, y conozcan que Yo te amé. Por cuanto guardaste la Palabra de Mi Paciencia, también Yo te guardaré de la hora de la prueba que va a venir sobre el orbe entero, para probar a los habitantes de la tierra” (Ap. 3, 9).

El Vaticano se ha convertido en la sinagoga de Satanás, es decir, en el cuartel general de la rebeldía y de la desobediencia, comandado por Francisco y los suyos.

Francisco es la cabeza hereje, jefe de herejía, que tiene a su alrededor sólo gente hereje, como es él. Su gobierno está lleno de Cardenales, Obispos y sacerdotes que ya no viven la vida de la Iglesia, que ya no les importa la fe católica y, por tanto, nada de lo que la Iglesia ha enseñado durante 20 siglos.

Ellos tienen “por padre al diablo” (Jn 8, 44) y, en consecuencia, sólo pueden hablar la mentira, el engaño, la herejía en todas las cosas. No pueden hablar la verdad a nadie. Que nadie busque una verdad en ellos porque todo está tergiversado en lo que enseñan en la Iglesia.

Ellos mismos se apartan de la Iglesia, salen de la Iglesia por sus pecados de herejía.

Cualquiera que proclame u obre una doctrina distinta a la de Cristo, que se oponga a la verdadera fe católica, cae en herejía y en excomunión, aunque fuere un sacerdote, Obispo, Cardenal, Papa, porque las Verdades Divinas son Sagradas y, por tanto, intocables: “Esta verdadera fe católica, fuera de la cual nadie puede salvarse, (…) prometo, voto y juro que igualmente la he de conservar y confesar íntegra e inmaculada con la ayuda de Dios hasta el último suspiro de vida, con la mayor constancia” (Profesión tridentina de fe [De la Bula de Pío IV Iniunctum nobis, de 13 de noviembre de 1564]).

No hay salvación fuera de la Iglesia. Y aquel que cae en la herejía y se mantiene en ella, sin quitarla, se pone, automáticamente, fuera de la Iglesia, y se condena en su herejía.

Hay que conservar y confesar la fe católica, las verdades que enseña la Iglesia de forma íntegra, sin cambiarlas, sin desviarlas, sin interpretarlas. Y hasta el final de la vida, hasta la muerte si uno quiere salvarse. Y quien se aparta de la fe católica, aunque sea sólo en un dogma, en una verdad, no puede salvarse.

Francisco y los suyos están fuera de la Iglesia, no pertenecen a la Iglesia. Están en su herejía. Y, por tanto, todo el Vaticano es hereje. Roma es hereje, está llena de herejes.

Y esta es la razón divina que da el Señor al Papa para irse de Roma. Esta es la causa gravísima para dejar Roma: Roma ya no es de la Iglesia católica. La Iglesia, que está en Roma, no es la de Cristo. Luego, es una razón gravísima para irse de Roma. Es una falsa Iglesia, es un invento de los hombres.

Pero Benedicto XVI no comprendió el mensaje y obró mal. Porque el Señor quería que saliera de Roma, no que se quedase dentro, acompañando a los herejes, sin luchar contra los herejes.

Benedicto XVI no supo renunciar en la Voluntad de Dios, sino que calló la razón divina en su renuncia y pecó.

Había que salir sin renunciar para enfrentarse a Roma, con la fuerza del Espíritu.

Dios nunca quería a un Benedicto XVI como está ahora, en medio de lobos sin luchar en contra de ellos. Siempre Dios quiere que el alma luche en contra de sus enemigos: mundo, demonio, carne. Nunca la quiere quieta, sin luchar, como hace Benedicto XVI, y eso es señal de su pecado, de que no entendió la Voluntad de Dios.

No se renuncia para estar tranquilo en la vida. Se sale de Roma para seguir luchando en contra del mal. Francisco y los suyos, están condenado almas para el infierno. Y, ante eso, no se puede estar con los brazos cruzados mirando a ver qué pasa, que es lo que mucha gente hace. ¡A ver cómo se condenan las almas! Hay que pringarse las manos, hay que ser valiente para decir la Verdad en la Iglesia, para enfrentarse a los herejes que gobiernan la Iglesia para destruirla.

Francisco es un maldito que está en la Iglesia condenando a las almas. Él se condena y lleva al infierno muchas almas, porque nadie va solo al infierno, como nadie va solo al cielo.

El Señor conocía el corazón de Su Pedro, y sabía lo que iba a hacer. Por eso, Dios guía todas las cosas de Su Iglesia, hasta el último detalle. Dios no deja desamparada a Su Iglesia, porque es la Cabeza de la Iglesia.

El Señor conocía el pecado de su Pedro y le puso un camino en ese pecado: retirarse para ver lo que sucede en Roma. Retirarse de todos para comprobar que la Palabra de Dios siempre se cumple. Es lo único que se cumple. Es lo que permanece siempre.

Benedicto XVI tiene que aprender a creer como un niño en la Palabra de Dios. Tener fe sencilla; tener un alma disponible a la Voluntad de Dios; dejar que Dios muestre el camino y la forma de caminarlo.

Es lo que Benedicto XVI no aprendió y ahora lo tiene que aprender si quiere salvarse en la Iglesia.

Tiene que levantarse de su pecado y ponerse en contra del hereje Francisco con todas las consecuencias que eso trae para la Iglesia.

Hay que aprender a batallar en la Iglesia contra la mentira de los hombres que se creen santos y justos porque piensan la vida. La vida la hace el Espíritu en la Iglesia, no los hombres. La vida se da para obrar lo divino en medio de lobos, como es el mundo. Y, por eso, la Iglesia es el único lugar donde no habita Satanás, porque es la Obra de la Verdad, que es Jesús.

Pero como los hombres son aficionados a pecar y a vivir de sus pecados, entonces hacen de la Iglesia el connubio de Satanás. Y no se puede estar en un sito que pertenece al demonio, como es Roma en estos tiempos.

Hay salir de Roma, como salió el Señor hace mucho. Hay que ir al desierto y allí batallar contra Roma.

Es la hora de la batalla que muchos todavía no comprenden. Después de nueve meses, siguen en lo mismo: dando oídos a un necio que sólo se mira el trasero en su vida en Roma.

Y hay que enfrentarse a ese necio, saliendo de sus posesiones, porque no las va a dejar.

Dejará a otros que sigan dinamitando la Iglesia, como él lo hace. Pero ya no hay vuelta de hoja. Ya no se puede mirar hacia atrás.

Vienen tiempos dificilísimos para todo el que cree, porque la Iglesia va a estar, como en sus tiempos primeros, en catacumbas, en casa privadas, en silencio, sin que nadie sepa lo que se obra allá.

Es el tiempo del demonio en Roma. Y hay que olvidarse de lo que ha sido Roma. Roma ya no interesa. Lo que interesa es seguir siendo de la Iglesia y formando la Iglesia que el Señor quiere. La Iglesia fundada en la Verdad, en la Roca de la Verdad, que es Jesús.

Ese fue el mensaje que el Señor dio a Su Papa y no creyó, porque así somos todos los hombres: incrédulos. Queremos ver, entender, sintetizar, meditar, planificar, pero nunca creer como un niño en la Palabra de Dios, que nunca engaña a nadie. Son los hombres los que se engañan con sus filosofías de la vida, como hacen tantos en Roma.

No están las cosas para ver qué hace Francisco en Roma. Están las cosas para enfrentarse a Francisco fuera de Roma, que es lo que nadie sabe hacer.

Predicar, hoy día, contra Francisco, es ser expulsado de las Iglesias, de las parroquias. Eso es una verdad que quien la vive la sufre, porque ve la necedad de la gente, que se acomoda bien pronto a sus intereses humanos en la vida y no quiere sufrir por la Verdad de la Iglesia.

Por eso, los tiempos son muy graves. Y muchos que son de la sinagoga de Satanás, que es Roma, se pondrán, cuando vean su error, a los pies de Benedicto XVI, y lo ayudarán en la misión que el Señor le ponga en estos últimos tiempos.

Tiempos para batallar en contra del Vaticano, que se ha convertido en la sinagoga de Satanás, en medio del mundo que aplaude ya a Francisco por sus logros en Roma.

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3 comentarios

  1. Juan Pablo dice:

    No sé si Benedicto XVI reaccionará. Tiene 86 u 87 años muy anciano ya para estas lides. Quién sabe. Tal vez de su última batalla.

  2. Creo que el Papa Benedicto XVI no tarda en oponerse y denunciar al hereje de Francisco y creo sera cuando Francisco caiga en herejia contra la eucaristia y sera ahi cuando el lo denunciara y se dara el cisma y por eso ha estado retirado, preparandose en la oracion para la gran batalla que esta por darse no creo que se hubiese retirado nada mas porque si , para mi el sigue siendo instruido y dirigido por Dios, y las cosas se van a dar y suceder en el tiempo de DIOS, no en el nuestro Dios les bendiga.

    • josephmaryam dice:

      Discierna mejor el Espíritu para comprender que un Papa nunca debe abandonar la Iglesia para ver condenarse a las almas por un impostor. El Papa siempre tiene la obligación de dar la Verdad a toda la Iglesia, no de dejarla en manos de la mentira y del impostor. Por eso, primero tiene que levantarse de su pecado y, después, oponerse al impostor. El cisma ya está en acción y lo ha hecho Francisco, pero está encubierto, oculto. Es el Vaticano el que produce el cisma, no es el Papa Benedicto XVI. Los cismáticos son los que se separan de la verdad de la Iglesia. El vaticano ya no es la verdad, ya no da la verdad, ya ha impuesto a un mentiroso para gobernar la Iglesia hacia la mentira y la condenación de las almas.

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